Hola~
El capítulo de hoy es un poco más interesante (Y un poco más largo, claro)
¿El motivo? Pronto lo sabrán…
¡One Piece! ¿El nuevo Mugiwara? – Capítulo 5
Era algo duro. El simple hecho de pensar en ello le helaba la sangre. Recordar su cruel pasado…
Flashbacks, hace unos 10 años, en cierta isla lejana…
Unos hombres trajeados nos llevaban en algún tipo de transporte, asumiría que un barco por los movimientos que aquél hacía. Éramos un grupo de personas secuestradas, provenientes de la isla de la que apenas nos alejaban. Aquella isla se veía envuelta en un candente fuego que poco a poco acababa con todo… No podía calmar el llanto, pero gracias al saco negro que llevaba en la cabeza no se lograban ver mis lágrimas… ¿Qué diablos querían de nosotros, y a dónde nos llevaban?
Desde hacía un rato que estaba escuchando una conversación entre dos de los hombres responsables de lo que ocurría. Hablaban de los Bajos Fondos y una tal "Casa de Subastas". No entendía nada.
-Seguro nos darán una buena paga por ellos- Comentó uno de los hombres, entre leves risas.
-Es cierto, ¡Tenemos muchos peces gordos!- Respondió el otro.
-Como esa niña, ¡Es una usuaria de una Zoan mitológica!
Tras escuchar eso, aseguraría que se referían a mí. ¿Una buena paga? Es cierto que es raro encontrar una Zoan mitológica, pero… ¿Me querían vender?
Sabía que no tenía escapatoria, pues tenía unas esposas de Kairoseki a mi medida atadas a mis muñecas y por ello era incapaz de usar mi habilidad.
Pasaron unas cuantas horas cuando se detuvo el barco. Me quedé en silencio mientras oía pasos aproximarse a mí. Tomaron de la cadena que tenía atada a mi cuello y jalaron de ella sin cuidado alguno. Dolió un poco, pero no tuve más opción que aguantar el dolor. Caminé dando pasos temblorosos.
-Caminen, que no tenemos todo el maldito día- Ordenó alguien, de mala gana.
Al igual que al resto de secuestrados, nos bajaron de la embarcación y pisamos el suelo de una isla. Al estar descalza noté que el suelo era un tanto… Extraño. Era una hierba resbalosa.
Estuvimos caminando por aquél terreno raro durante unos cuantos minutos, hasta que entramos a una zona un tanto oscura. Nos detuvieron.
-Cierren las puertas.
Y se oyó como se cerraban unas puertas. Rápidamente, a todos nos quitaron los oscuros sacos de la cabeza, permitiéndonos ver un asqueroso (A mi parecer) escenario.
Estábamos en una especie de cuarto grande, al lado de una gran celda que, al parecer ya tenía encerrados a algunos otros individuos más.
-Gh…- Apreté los dientes con fuerza. A pesar de sólo tener 9 años de edad lograba comprender la situación en la que me encontraba.
Abrieron la puerta de la celda y nos dieron la orden de entrar en ella. Avanzamos y entramos, aunque alguien puso resistencia y lo único que se ganó fue una buena paliza. Así que, mejor evité hacer aquello y entré junto al resto. Una vez todos ya habíamos ingresado, de una patada cerraron la puerta, acto seguido le pusieron llave.
Me alejé del grupo y me fui hasta un rincón de la "jaula". Me tiré de rodillas y comencé a llorar. Nuevamente…
-¿Qué es este lugar…?- Me dije para sí misma -¿Cómo llegué hasta acá…?- Hablaba entre susurros.
-Casa de Subastas- Comentó alguien, este ya llevaba cierto tiempo allí encerrado.
-¿Casa de… Subastas?- Volteé a ver a ese alguien. Era un hombre de tez morena y unos cuantos tatuajes en el rostro, tenía una ligera barba en su mentón y una cicatriz pequeña también. Su cabello era marrón con las puntas negras y su vestimenta de ropas gastadas le hacían parecer un pirata.
-Si- Suspiró –Te venden para luego ser un esclavo… Normalmente sirves para un Tenryubito…
-¿T-tenryubito?
-Un noble mundial, para ser más exactos.
-Suenan importantes… ¿Y cómo son-…?- Antes de poder terminar de hablar, me interrumpió.
-Basura. Simplemente basura- Contestó secamente.
-…- Me quedé callada. ¿A qué se refería con basura? Mejor decidí cambiar de tema y subirme un poco los ánimos. -¿Cuál es tu nombre?
-Takeshi.
-Takeshi… Hm… Lindo nombre- Sonreí un tanto forzada.
-¿Huh?- Volteó a verme -¿Por qué sonríes? Debes estar consiente en el lío que estás metida…
-N-no importa…- Mi sonrisa se redujo un poco –Yo soy Hanon- Continué.
-Bien- Dijo, un tanto cortante. Miró hacia otro lado, manteniéndose serio –Pronto comenzarán las subastas.
-Uh… S-sí…- Bajé un poco la mirada, apretando levemente los puños. Mi sonrisa se desvaneció.
-Oi- Me miró nuevamente - ¿Por qué te trajeron acá? Sólo eres una niña – Dijo, arqueando una ceja.
-No lo sé, pero… Decían que mi Akuma No Mi era-… -Nuevamente me vi interrumpida.
- ¡¿Akuma No Mi?! –Su rostro era de sorpresa - ¡¿Eres una usuaria?!
-Muchos lo son. No le encuentro problema a ser una más de esas personas.
-¡Si te trajeron aquí, debe ser por una Fruta del Diablo muy importante!
-De hecho lo es- Contesté con toda la naturalidad del mundo. ¿Qué tenía de malo?
Aquél hombre me tomó de los hombros de una manera brusca -¡¿De qué tipo?!
-Z-zoan… U-una Zoan…- Comenzaba a darme miedo por la forma en la que estaba actuando. ¿Acaso podía confiar en él?
-¡¿Alguna en especial?!
-A-ah…- No sabía que contestar. ¿Debía mentir?
De repente, un sonido irrumpió con esa extraña conversación. Dos hombres habían entrado a la celda y al parecer venían a llevarse a alguien. Se acercaron a nosotros dos y el hombre por la misma "impresión" me soltó los hombros.
-…- Mi corazón se aceleró. Retrocedí pensando que iban por mí, aunque en realidad, me equivoqué. Se llevaron a ese tipo.
-¡N-no, esperen!- Aunque puso resistencia, de todas formas se lo llevaron. Los seguí con la mirada hasta que, desaparecieron cruzando una puerta.
Mi corazón se relajó, pero aún así no podía bajar la guardia. Sólo era cuestión de tiempo para que viniesen por mí…
No quería seguir recordando aquello, pero su mente era persistente. Se llevó la mano a parte de su otro brazo que, justamente allí tenía una marca…
Finalmente había llegado mi turno. Estaba frente a todo un público que ofrecía muchos Beris por mí, y todo esto se debía a mi Fruta del Diablo, una Zoan Mitológica. Desde allí, sólo recuerdo que fui vendida a una gran cantidad y me dejaron una marca. Una marca que cambiaría mi futuro de por vida…
¿El cómo llegué hasta acá? Ni idea...
La chica se levantó de donde estaba sentada, intentando aparentar que nada había pasado. Se pasó una mano por el rostro y se limpió las lágrimas. Bajó de aquél bote y dio marcha hacia algún lugar de aquella selva…
La larga noche terminó y los cálidos rayos del sol comenzaban a asomarse. Los Sombrero de Paja ya estaban despertando… Bueno, quizás sólo algunos de ellos.
Hanon había regresado hasta donde ellos y regresado la chaqueta en perfecto estado a Sanji. Se encontraba sentada en una roca dándoles la espalda a todos. Estaba reflexionando sobre lo de la noche anterior, en aquellas palabras que le había dicho su jefe. Si seguía ocultando a los Mugiwara se vería envuelta en un lío, y no sería nada fácil solucionarlo. Tenía que hallar alguna forma de advertirles a los piratas sobre eso…
No había hablado desde hace rato, y comenzaba a sacar sospechas, en especial a Robín, que de todo estaba pendiente. La arqueóloga decidió no hablar, pues esperaba el momento adecuado para hacerlo. Los demás Mugiwaras (Excepto Luffy y Chopper) también sospechaban de ella. El día anterior la chica los había tratado de la manera más amable posible, y esa mañana ya no era así. Algo ocurría.
Un silencio algo incómodo abundaba por el sitio, sin contar los ronquidos de fondo que pegaba un Luffy que aún permanecía en el séptimo sueño.
-Chicos…- Suspiró. Por fin había reunido valor como para contarles sobre la situación. Los demás voltearon a verla con ojos curiosos… ¿Qué quería decirles? Ellos se preguntaban. –Hay algo importante que… Tengo que contarles. Necesito su atención- Se levantó de la roca y se paró sobre esta; volteó a verlos. El asunto era bastante serio, su expresión lo decía todo…
. . .
¿Qué querrá decirles exactamente? O: Bueno… Eso ya es demasiado obvio, que digamos xD
Como sea~
¡Qué tengan buen día, nakamas! :D
