El timbre de entrada suena, el sonido agudo es mal recibido por todos. Otro fin de semana terminado y en la cara de los alumnos, maestros y cualquiera presente, se ven los efectos: nada más que ojos hinchados, entrecerrados, caminando con pesadez y bostezando. Esa era la apariencia de cualquier presente. Vestidos con lo primero que encontraron y mal peinados. Todos con un humor desagradable, matando con la mirada a aquellos que se esfuerzan por aparentar que no se desvelaron hasta quien sabe qué hora, pues olvidaron que el día siguiente se renovaban las labores. Hacía frío, Colorado siempre fue un lugar con clima impredecible, y eso solo empeoraba la situación, pues no era un frío común, se trataba de un frío sobrenatural de alta montaña. Todos los presentes con abrigos gruesos, bufandas largas, sombreros coloridos y guantes calientitos. Todos. El frío los estaba motivando aún más a desear dormir un poco sobre una acogedora cama, pues dos días no fueron suficientes para descansar. Nunca lo serían.
El par de días se les pasaron rápidos, y Christophe no era la excepción a las consecuencias del día lunes por la mañana.
Entró con desdén. Miró a la gente recargada sobre los casilleros, sentados en el suelo, incluso había uno que otro acostado en el piso. Rodó los ojos. Aún no podía acostumbrarse a lo hueco que seguramente estaban sus mentes. ¿Cómo era posible que ni siquiera se esforzaran por verse como gente civilizada? Él no tenía ni idea, pero no actuaba totalmente diferente a ellos, por lo que prefirió ignorar ese fugaz cuestionamiento. Daba pasos firmes y algo lentos mientras caminaba por el pasillo, dedicando miradas totalmente neutrales a cualquiera que lo veía, independientemente de las razones, pues ese día Chris estaba más raro que nunca. La gente que le ponía un poco de atención al muchacho, se quedaban algo sorprendidos, pues no creían lo que veían.
No era por la frialdad que Chris mostraba a lo ajeno, de eso ya se estaban acostumbrando. Ni del hecho de que ese día se le ocurrió llevar su amada pala en su espalda a la escuela; no, ya la había llevado antes y usado a mitad del patio escolar, eso también terminó por ser casi totalmente ignorado por la sociedad. Tampoco se trataba de sus notorias ojeras, ya sabían que el chico las poseía; son un rasgo heredado de su padre, dijo el mismo una vez. Su forma de vestir era la de siempre... y justamente eso era lo raro. Pues por 'forma de vestir como siempre', se podía entender como unos jeans obscuros, sus botas militares, alguna camiseta sencilla y una ligera sudadera, nada más.
La gente lo veía pensando "¿acaso ese sujeto no tiene frío?", pues hasta los menos susceptibles al frío traían sobre ellos alguna bufanda.
Y justamente así avanzó hasta su casillero, recibiendo miradas dudosas por parte de los chicos y chicas que estaban parados haciendo nada en los pasillos. Los ignoró a todos y cada uno de ellos.
Abrió la puertita metálica con cierto desprecio y comenzó a revolver las cosas que tenía adentro. No era mucho, cierto era, pero con poco le era suficiente para perder el tiempo un rato, con el único propósito de fingirse ocupado para evitar entablar conversación con el que sea que piense que es buena idea charlar un momento con él. Y no es porque sea muy solicitado con eso de las conversaciones, no, no, al contrario, Chris sería de las últimas opciones para cualquier chico o chica con ganas de conocer a más personas, por el hecho de... bueno, de ser él. Por el hecho de que cualquiera que se acerque a él sin su aprobación podría ser víctima de una lluvia de insultos en idioma extranjero-europeo. Sin embargo, siempre era bueno asegurarse de que ningún fulano se acerque a ti a "saludar nada más".
Dentro del casillero no había más que pocas cosas... muy pocas cosas. A decir verdad, estaba casi vacío; Un par de libros que dudaba haber abierto alguna vez, un par de bolígrafos y lápices, una que otra carpeta descuidada con trabajos inconclusos, un libreta y... era todo. También, apartado todo lo posible de lo mencionado anteriormente, había un par de novelas algo largas, carpetas llenas de hojas de papel limpias y de ensayos revisados con altas calificaciones, un abrigo elegante color rojo brillante; eso, más que obviamente, era de Gregory, porque mentira seria decir que Chris tendría cosas así por su propia decisión. Si tenía eso allí, fue porque al rubio pidió guardar allí sus cosas momentáneamente, con la excusa de no querer recorrer media escuela para guardarlos en el propio. Al ver una vez más ese abrigo rojo, Chris rodó los ojos. Gregory podría llegar a ser una verdadera molestia... por lo menos para él.
Toma la pala de su espalda, y la mete al casillero sin mucho cuidado. Cierra la puerta de un golpe. Por alguna razón, bufa y cruza los brazos, mientras observa el casillero que acababa de cerrar. La gente comienza a retirarse, y él lo nota. Después de unos momentos de observar el nada interesante casillero, saca su celular de su bolsillo (que no era la gran cosa, por cierto. Odiaba los teléfonos demasiado costosos que hacen de todo menos lo que fueron inventados originalmente) y revisa la hora: 7:28 AM. Hizo una mueca de disgusto. Faltaban un par de minutos para empezar la ABURRIDA tarea de sentarse a escuchar cosas inútiles para cualquiera. Se da la media vuelta y comienza a caminar hasta el aula donde le darían la primera asignatura del día lunes: Francés. No podía odiar más la materia. Él ya sabía francés, y el simple hecho de estar escuchando a todos como idiotas repetir los colores (en el idioma) que el profesor de segunda iba diciendo, lo hacía querer golpear a todo mundo. No necesitaba aprenderlo. Hasta quiso hablar con el director, el consejero, con el que sea para decirles que el no necesitaba esa clase, pero claro, no lo hizo, la pereza le ganó en esa situación.
Escuchó el timbre sonar y las personas entran en masa por las diferentes puertas del pasillo. Avanza un poco más y en una puerta de madera, se podía leer sobre una hoja color blanco las palabras "Langues: Français", escritas con algún plumón color negro de mala calidad. Abrió la puerta sin cuidado y encuentra un zoológico por grupo; Todos hablando con voz estruendosa, unos cuantos corriendo, y ¿cómo había llegado esa silla arriba del librero? Esa gente tenía problemas. Obviamente, el profesor no estaba a la vista, seguramente se había retrasado de nuevo, y bien por él, así no se sentiría mal por no ser escuchado por nadie.
-Chris POV-
Una mueca de disgusto aparece en mi rostro casi por inercia al observar tal "espectáculo". Joder, todos deberían morirse un día de estos, o por lo menos accidentarse gravemente para no tener que verlos, escucharlos o cualquier tipo de relación que se pueda lograr con otra persona. Ruedo los ojos. Pero no tengo opciones, así que el que se termina jodiendo aquí soy yo... lendo.
Empujo a alguien que estaba enfrente y muy cerca de mi (de espaldas), y camino por entre el laberinto de mesabancos desordenados que hay en el aula.
Tomo una silla, de las que están en mejor estado, porque si hay algo por lo que se pelea todo mundo es por las sillas bonitas; es decir, hay unas que rechinan, otras medias rotas, otras que simplemente da vergüenza leer las cosas que les escriben... esas, esas son las que nadie quiere, las rechazas y blah blah, un montón de definiciones más. Esas sillas son las que terminan en manos de los que no son ágiles. Por eso todas las sillas siguen y seguirán desordenadas, porque cualquiera toma la silla que les plazca. Y las que mejor están, las cómodas etcétera etcétera, son las que pocos tienen el placer de conocerlas. Aquí aplica la supervivencia del más fuerte.
Me siento y comienzo a ignorar a la gente. Si me les quedo viendo a esos idiotas, que podrían compararse con animalitos de circo, solo por perder el tiempo viendo las cosas que hacen, creían que de alguna manera quiero unirme a ellos. Por supuesto que no es así, y no sé cómo puede ocurrir eso, pero una vez hasta llego un chico invitándome a platicar con él, otros compañeros y su grupo... o team, como dijo él. Fue en esta misma clase, en mis primeras semanas en el pueblo, en una situación similar, o sea, nadie sabía dónde estaba el maestro y a nadie le interesaba. No sé con qué mentalidad se le ocurrió llegar y sentarse en la silla del lado, pero llego mostrando una gran sonrisa, parecía como si de verdad quisiera que me uniera a todo. Saludo y me mencionó su nombre, que por cierto olvidé; era un chico rubio, alto, y traía una camisa naranja. Señalo el circulo de personas de donde había aparecido y me dijo algo así como "Dude, ¿quieres acompañarnos?". Rechacé su oferta. Solo fue suficiente observarlos un segundo para saber que no quería estar allí: estaban dos sujetos peleando a gritos entre sí, un pelirrojo y un gordito. Otro estaba tallándose el rostro con desesperación, seguramente por la discusión de sus amigos, ese tenía un sombrerito ridículo azul con rojo. También estaba otro par, esos eran rubios, uno vestía de celeste y otro de verde. Y finalmente tres chicos más, uno con un sombrero azul tonto, otro castaño y el otro afroamericano. No sé qué le hizo pensar que aceptaría, pero aparentemente no le molestó mi decisión, ya que él solo encogió los hombros y se retiró sin protestar o insistir.
Suspiro cansado. Esa clase era muy aburrida para mí. Mínimo en ciencias o historia podía hablar de cualquier trivialidad con Gregory, o con...
Mierda.
Bien, se fue al carajo todo. Por lo menos el día de hoy. El querer intentar no pensar en él en todo el día. ¡Joder! ¡Me estaba saliendo bien! No lo recordé ni un poco hasta este jodido instante. Si hubiera ocupado mi retorcida mente en cualquier otra cosa quizás hubiera funcionado... pero el hubiera no existe, escuché decir por allí.
Sacudo la cabeza un par de veces. Debo pensar en lo que sea menos él, en lo que sea.
Tomo mi mochila, que estaba en el suelo, y la abro y revuelvo su interior en busca de los enredados audífonos color negro. ¿Porque merde esas cosa se enredan tanto? Comienzo a deshacer los innumerables nudos. Es decir, nadie los toca o los mueve y están más enredados que mi cabello después de despertar un domingo por la mañana. asdghd esto no es apto para cardiacos grrt... ¡joder! ¡Que desesperante!
Una vez termino con el cablecito, los conecto a mi celular y reproduzco la primera canción que se me atraviesa. Me recuesto sobre mis brazos cruzados sobre la paleta del mesabanco y suspiro aliviado. Por fin, algo de paz. Nada más relajante que un poco de música por las mañanas. Entrecierro los ojos, dispuesto a dormir y de repente todos comienzan a sentarse. Merde, seguramente llegó el jodido maestro. Aprieto los ojos con fuerzas y hago berrinches internamente. ¿Porque cuando ya me había acomodado tiene que llegar aquel sujeto a darnos "clases"? Ya había empezado la canción, ¡ya casi iba a la mitad! y llega el Señor Mr. EleganciaAndante... Seguramente así se denomina a él mismo; ¿porque se preocupa por usar un traje para venir a trabajar? ¿A caso no nota que a nadie le interesa? Pff, preguntas trascendentes.
Me siento correctamente, sin embargo, no retiro mis audífonos, solo bajo un poquito el volumen y los cubro con un poco de cabello. Los maestros de ahora en día gastan más su tiempo pidiéndole a sus alumnos que les traigan su café y poniendo cualquier trabajo que se les ocurra en ese momento, que ya ni siquiera se preocupan por las obligaciones que debe llevar X alumno. Ni siquiera podrían distinguir quien realmente les hace caso, ya todos actúan como clones paradójicos del más estúpido. El profesor comienza a hablar en "Francés", ya es que a eso se le puede llamar francés, ya que su pronunciación es tan mala y tan forzada que parece más bien estar hablando en alemán. La gente comienza a elevar la voz; ya se me hacía mucho que le guardaran respeto al Prof. quien se voltea y comienza a escribir en el pizarrón, se distrajo, es la oportunidad de todos. Comienzan a hablar más alto, a pararse, y yo por mi parte, me recuesto de nuevo en mis brazos y me dispongo a dormir el tiempo que se me permita.
Alguien empuja mi silla, y me despierta... hijo de puta. Abro de a poco los ojos y veo a un mundo de gente saliendo del aula. Bien, mínimo dormí profundamente toda la clase, algo de lo cual no arrepentirme. Otra persona choca con la mesa.
-¡soins, connard!-
Le grito sin cuidado. ¡La gente debería tener respeto por las personas que recién despiertan! Está bien que quieran huir del aula, ¡pero no la frieguen! ¡Respeto, carajo! Me paro y tomo mi mochila, me la pongo alrededor de mi torso. Siento una mirada. Giro la cabeza y es el profesor viéndome severamente mientras al mismo tiempo guarda las cosas en su portafolio. Seguramente entendió lo que grité... eso o está celoso de que yo si sepa el idioma que él con esfuerzo utiliza. Le resto importancia y avanzo hacia la salida. Salgo al pasillo y camino mientras la gente me esquiva; mínimo ellos saben sobre respeto.
Bostezo, y me siento un poco mareado. Valla, me levanté muy rápido... todo me da vueltas. Dior, detesto que me despierten de mala forma. No sé ni quien lo hizo, pero ya siento odio por él o ella, y me hubiera encantado decirle algunas "cositas" enfrente de su seguramente deforme rostro. Joder, lo más seguro es que sabría quien fue si Da...
¡Carajo!
Me detengo en seco y observo con rabia a la nada.
¿Es en serio, mente? ¿Me estás jodiendo o que pretendes? ¡¿Es que no puede pasar un solo día sin que me lo estés recordando?! Carajo. Ya van dos veces en... una hora y media, creo. De verdad pensé que sería mas fácil, es decir, pensé que solo sería pensar en lo que sea sin relación con él y ¡listo! asunto resuelto. Pero nooooo... Mi subconsciente de mierda quiere y me recalca que internamente quiero hablar con él, joder. Creo que si le pongo un poco más de empeño en el asunto, finalmente deje de pensar en su persona... y, en su cabello negro... y, en su actitud hacia mi... y, en sus lindos ojos... y... ¡¿QUE ESTOY DICIENDO?! ¡Maldición!
Alguien me dice algo, no es voz conocida. Seguramente se trata de que estoy matándome mentalmente a la mitad del pasillo, y le estorbé de alguna forma. Me muevo hasta quedar a un lado de la pared. Me paso una mano por mi cabello. Me siento... atrapado. Preocupado, por alguna razón.
N-no pensé que sería complicado. No sé dónde está, y eso me causa duda de gran forma. No va en la primera clase conmigo, pero eso no fue impedimento antes para que habláramos antes de la segunda clase. Suspiro.
Bien, bien, bien, si se puede. La tercera es la vencida. No pasa nada, no pasa nada. Uh, solo es cuestión de esmerarse más en la tarea de no pensar en él... ¡eso es todo! ah... Si, si puedo. Yo controlo a mi cabrona mente, y así seguirá siento, después de todo, malo sería si estuviera en una situaci...
Alguien vuelve a chocar conmigo, por la espalda. Carajo, eso ya se está siendo costumbre, seguramente se les hace divertido ¿Qué día es hoy? ¿Es el día oficial de empujar a Christophe? Yo no lo creo.
-Fin POV-
Christophe se deshizo un momento de sus pensamientos poco usuales y sarcásticos hasta para el mismo, y giró a ver de quien se trataba. Lo que encontró, fue un pequeño chico rubio, vestía un grueso abrigo color turquesa y lo observaba con algo de preocupación. Estuvo a punto de seguir su camino hasta que lo escuchó hablar.
-¡Oh cielos! ¡Cuanto lo siento!- Hablaba algo temeroso, sin embargo, casi inmediatamente regresó a su actitud tan característica. -Permítame... ah, uh. No, pensé que se te había caído algo, ya estaba a punto de ayudarte.- Dijo sonriéndole un poco, y acomodándose su boina café.
-No sería ni será necesario, Phillip.- Dicho esto, dio media vuelta y caminó hacia donde pensaba dirigirse hace unos momentos.
Cuando vio que Chris se retiraba así nada más, tuvo un pequeño salto de sorpresa y caminó el también para alcanzarlo. Lo tomó del hombro para hacerle saber que le seguía. Lo soltó de inmediato. Chris volteó a verlo dudoso, pero no dejó de caminar en ningún momento. Pip comenzó a caminar a su lado.
-¡Oh vamos! Si te ofrecen ayuda, acéptala.- Christophe rodó los ojos. El rubio no lo notó. -No tiene nada de malo recibir ayuda. Ya hasta piensas igual que Damien.
Al escuchar el nombre mencionado por el inglés, Chris se detuvo. Y se sintió... ¿molesto? ¿Preocupado? no es un sentimiento fácil de describir, era una mezcla de muchas cosas raras en su estómago. Pip se sorprendió por tan repentino acto, y se detuvo junto con él. Lo observó, de nuevo, algo preocupado.
-¿Qué sucede?- Pregunta el mas bajito. El castaño gira a verlo lentamente.
-Pip, omite el mencionarlo ¿ok?- dice con voz neutra. Pip duda acerca de la respuesta que el otro le otorgó.
-¿ah? ¿Pero por qué, christophe?
-Solo... no lo hagas. Es, una larga historia.
-Pues tengo tiempo...- Menciona con voz aparentemente inocente. Chris bufa, al tiempo que hace una mueca de disgusto.
-Sabes, cuando las personas dicen "es una larga historia", es sinónimo de "no me interesa contarte"- lo mira algo exasperado... -¿Sabías eso Pip? ¿Lo sabías? valla, algo menos por lo cual preocuparme en hacer entender.- ...para terminar hablando sarcásticamente. El otro lo observa tranquilo.
-Sí, si lo sabía.
Phillip retoma su caminar, y el otro, por alguna razón, lo sigue. Este lo nota, y se dirige de nuevo a él.
-Entonces... ¿por qué dices no querer mencionar a Damien?- Habla con suma tranquilidad, y con su representativo acento inglés. Caminaba lento y sin prisa, y el otro, lo hacía de igual forma, a su lado. Chris, suspira. Toma sus propias manos, y las sujeta con fuerza.
-No puedo mencionarlo.- Se pone algo nervioso. Hace más presión en sus manos y agacha un poco la mirada. - Sencillamente, no puedo. Uh, pero dime... ¿cómo, cómo está él?
Pip sonríe un poco para sí mismo.
-él está bien. Lo salude en la mañana, y parecía estar normal... tu sabes, amargado y molesto. Relativamente 'normal' si se trata de Damien.- Sonríe un poco más, ante su propio comentario. Chris, a pesar de no ver al otro, también sonríe un poco.
-Bien. Y, uh, no... ¿no ha mencionado nada sobre mí?
Quizás no debió mencionar eso, sería demasiado obvio...
-No. De hecho, no.- Phillip no se inmutó mucho por la pregunta.
-Oh...
...aunque no criticó de mal forma sus dudas sobre el pelinegro; Mínimo.
Avanzan en silencio unos metros más.
-Hey, y... ¿por qué me lo preguntas?- lo voltea a ver algo burlón.
Christophe se molesta un poco ante la expresión del otro. Pensó que ya no diría nada respecto al tema ¡¿porque se burlaba?! ¡¿Qué carajo hacia ese sujeto burlándose de Christophe De'lorne?! ¡Eso no se hace! Eso es casi como una grosería.
Mira al rubio con molestia, y se detiene una vez más.
-Y a ti que te interesa...- Le dice cortante. Pip cambia su expresión a una seria, o en todo caso, molesta.
-¡Christopher! esas no son respuestas.
-¡Bah! Je parle comme je veux, putain anglais. pff, ¡Connard! Va te faire foutre. ¡et mon nom est Christophe!* - Chris, rueda los ojos.
Pip, frunce el ceño, obviamente molesto por los vulgares comentarios del otro.
-¡No seas grosero, Chris! Hablar así no te va a llevar a ninguna parte. Y si, si, tu nombre es Christophe, no Christopher, blah blah, cosas de idiomas... -dice esto último con poco interés.
Chris, por su parte, veía sorprendido y dudoso al otro chico. A caso, ¿entendió lo que había dicho? ¿Que no se suponía que no era francés?
- ¿C-como carajo entendiste lo que dije?- pregunta dudoso/extrañado. Phillip hace un pequeño facepalm y voltea a verlo aún algo molesto. Un pequeñísimo tic apareció en su ojo izquierdo.
-¡Porque voy en tu clase de Francés! Joder, Christopher, ¡pon un poco más de atención a tu alrededor! No siempre es bueno encerrarte en tu mund...
-¡Que mi nombre no es Christopher! ¡Es Christophe!-interrumpió
-¡Yo te digo, como a mí se me antoja!- Dice totalmente desesperado y molesto por el otro.
Al decir esto último, se apunta a sí mismo con su pulgar, y una vez terminó de hablar, siguió caminando, a un paso más veloz; Seguramente con el propósito de retirarse de la presencia del otro. Chris no se mueve. El inglés gira en un pasillo divisible a los lejos (desde la perspectiva del castaño) y desaparece del lugar.
Despues de reflexionarlo unos segundos, la mueca de enojo del chris se desvaneció. Y consideró que ha sido la plática más rara que haya tenido hasta entonces con el rubiecito. Por lo menos se pudo enterar un poquito del pelinegro, que a pesar de que se propuso no pensar-mencionar-buscar-hablar con él, sus ganas por saber cómo se encontraba eran... bastantes.
¡Perseverancia! ¡debía resistir! no podía rendirse tan fácil. De nuevo, se propuso evitar algún contacto con él. Comenzó a tararear cualquier canción e inicio por pensar en cualquier otro tema.
Encoje los hombros, y gira un poco hacia su derecha. Casualmente, allí estaba su casillero. Lo abre, y comienza a revolver cosas para su siguiente clase.
(*traducción: Yo hablo como yo quiera, jodido inglés. pff, ¡Imbécil! Jodete. ¡Y mi nombre es Christophe!)
Sacudió con delicadeza la nieve de su mochila y de su abrigo. Giró hacia la mesa donde se encontraba sentado hace unos momentos y tomó su libro. Abrió su mochila y lo guardó. Caminó a través del patio hasta la entrada trasera de la escuela y atravesó la puerta.
Observó que el pasillo carecía de personas. Seguramente ya habían entrado a sus respectivas clases, y seguramente él se introdujo bastante en su lectura. Muchos pensarían ¿Cómo se puede leer al intemperie mientras está literalmente nevando? El no entendía a la gente que se cuestionaba eso. A Gregory jamás le molesto los climas fríos, pues está acostumbrado a el y le gustaba bastante mencionado clima.
Levantó su muñeca y mira la hora en su reloj. Si, la clase ya había empezado hace como diez minutos. Hizo una mueca de preocupación, pues notó que seguramente no lo dejarían entrar a su siguiente clase. Reflexionó un poco más al respecto, y se relajó, pues recordaba que su siguiente clase era educación física, y a nadie le simpatiza esa clase... por lo menos a Greg se le hacía algo innecesaria. La calidad del profesor era pésima, era mejor si uno hacía ejercicio por su cuenta, y eso era justamente lo que Gregory hacía: prestar atención en todo, pero prácticamente ser autodidacta.
Decide buscar donde sentarse y seguir leyendo otro poco, una falta en una clase tan poco relevante no sería algo malo. Camina por todo el pasillo, considerando que la sala de música sería una buena opción, normalmente no hay gente allí, y si se le da el gusto, podría practicar un rato; se ha descuidado un poco en sus lecciones de piano.
Gira hacia la derecha y lo primero que observa es a alguien sentado en el suelo, recargado en la pared. Esta persona jugaba con una pelota chica y su expresión era neutra. A pesar de que cualquiera lo hubiera ignorado, a Greg le dá gusto encontrarlo allí. Se alegra. No lo duda y llega y se sienta a su lado. Se le queda observando al chico de ropas obscuras, quien solo voltea a verlo con duda.
-Fields, ¿no debería estar en clases?
-Tú deberías estar en clases- Responde con gracia. El otro deja de jugar con la pelotita y la sujeta entre sus manos.
-Dime cuando me ha interesado estar en la clase de Educación Física.
-Oh, también te tocaba esa clase... bien, pues, uh, ¿nunca?
-Tu eres todo un prodigio...- dijo Damien sarcásticamente. Gregory rio ligeramente, y se quedó en silencio. El otro retoma la palabra.
-Y bueno, ¿tú por qué no entraste a clases?- preguntó con cierto interés. Greg se giró hacia él para poder conversar mejor, Damien lo imitó.
-Me distraje leyendo y no escuché el timbre... además, yo no necesito esa clase- Esto último lo dijo presuntuoso, al tiempo que desvió la mirada hacia X punto detrás de él. Se pasó una malo por el cabello y se puso una mano en la cintura. Sonríe de lado. Damien lo observa burlón.
-Pff, ¡huy! Cuidado chicas, él no necesita hacer ejercicio, ¡se trata de belleza natural!- Dice bromeando con el otro, utiliza un tono de voz juguetón y hace varios ademanes en pro de la "grandeza" del otro. Greg deshace su pose y ambos comienzan a reír un poco.
-¡Pero claro que es belleza natural! ¡nada más mírame!- Dice siguiendo el juego. Damien se puso serio de repente.
-Greg...
-¿Si?
-No sigas.
-owww...- agacha la mirada y su expresión es triste, claro, está exagerando su sentir. Ante el 'ow' del otro Damien suelta un risita, dando a entender que no iba a en serio. El rubio voltea a verlo de nuevo y le sonríe de igual forma.
Thorn retoma su pequeño juego de pelota, que consistía en hacerla rebotar en el suelo. Un momento de silencio.
Gregory se desespera un poco por el silencio, y decide entablar otro tema de conversación.
-oye, ¿y Christophe?
Damien se detiene de golpe, y su expresiones ahora son nulas.
-No lo sé. -contesta algo cortante. Greg no se queda conforme con la respuesta.
-Es que, se me hizo raro que no estuviera contigo, ya que suelen escapar de las clases juntos y todo eso... ¿faltó a la escuela o él...?
-Gregory, no sé dónde carajos está. Punto. -Interrumpe.
Su hablar es grosero y voltea a verlo algo molesto. Greg se sorprende por el repentino cambio de actitud de su compañero y lo observa algo preocupado. Habla de igual forma.
-hey, tranquilo. ¿Sucede algo con él o porqué te molestó mi mención?
-Es... algo complicado.
-Quizás deberías contarme para... tu sabes, desahogarte un poco.- dice comprensivo.
Damien le dedica una mueca de disgusto.
-No, gracias. No necesito un psicólogo.
-Damien, está bien. No pasa nada. Solo quiero ayudart...
-¡Yo no necesito eso! Si no te he dicho nada es porque no quiero hacerlo, y si no lo haré es porque no necesitas saberlo.-
Su voz es fría, y sus ojos reflejan... ¿qué era eso? ¿Tristeza?. Miraba fijamente al otro, para hacerle saber que estaba hablando en serio. El otro lo observaba severamente con el ceño ligeramente fruncido. Se para del suelo, sin dejar de observarlo.
-Christophe es mi amigo, y cualquier cosa relacionada con él, me incumbe. Esto te incluye a ti. Así que no se te ocurra que me quedaré con los brazos cruzados si algún día necesitas de alguien.- Hace un pausa. Respira, se calma un poco. -Y no esperes que me detenga hasta verlos solucionar el problema que traen ustedes. Piensa en eso.
Y dicho eso, se va por el pasillo, hacia el aula de música, a la cual se dirigía hace unos momentos. Damien se queda en el suelo, observando cómo se alejaba el otro. Bufa y golpea fuerte, con su puño, el casillero que tenía a un costado.
Suspira y se acuesta en el suelo, llevando sus manos a sus ojos y tallándolos con cansancio. Era duro... tener que ocultar y evitar todo.
Pero no por ello iba a dejar de intentarlo.
-POV-
Joder, ¿tan difícil es que nadie me lo recuerde? ¿es mucho pedir o por qué carajo continúan haciéndolo?
Ya me está molestando el asunto, y no llevo ni tres días de haberme decidido por esto.
El principio siempre es mas duro, lo sé. Solo es cuestión de, acostumbrarse.
Intentar, no parar, y perseverar.
No voy a hablarle, no voy a insistir en el asunto. No pasa, no pasó y no pasará algo entre ambos...
-end pov-
El día transcurrió, y era ya hora de retirarse. Christophe caminaba por el pasillo, impacientándose por llegar pronto a su casa. Ya había poca gente y el frío se había disipado considerablemente.
-¡Hey, Christophe!-
Giró hacia atrás para ver de quien se trataba. Se encontró con Gregory, avanzando hacia el con su abrigo gris colgado en uno de sus brazos. Lo vio indiferente, pues imaginaba que seguramente se trataba de algo sin importancia.
-hey, Chris.- saludó el más alto, con algo de seriedad. Chris respondió solo con un movimiento de cabeza. -Hablé con Damien hace rato...- menciona el rubio.
Christophe bufa, se disgusta aún más de lo que ya estaba y rueda los ojos. Ya sabía por dónde iría la cosa.
-¿Y?-contesta molesto/indiferente.
-y reaccionó exactamente igual que tu...
Dijo seriamente. Siguió caminando, dejando a Chris solo a la mitad del pasillo.
Chris dudó un poco, pero entendió el mensaje: Damien había reaccionado mal al ser mencionado por Gregory.
.
Fin del capitulo 7.
Espero que lo hayan disfrutado. El capitulo es mas largo a petición de unas cuantas chicas:3
Dejen review y haganme feliz!:DD
Y Amen el Damstophe! :B
Eso es todo lo que queria decir esta vez...
Création, se despide.
