Suelto un suspiro cansado y me deslizo un poco hacia abajo en la sillón en donde estoy sentado. Giro mi cuerpo hasta tener la vista hacia la ventana de mi cuarto y observo el cielo: Nublado y lluvioso. Qué día tan jodidamente mierdoso. Me gusta la lluvia y el viento, pero cuando las nubes se ponen grises todo se pone triste y tétrico hasta para mí. El árbol que está cerca de mi ventana se mueve ferozmente por las ráfagas de aire y el ruido que hacen las gotas gordas de agua chocando contra el vidrio que observo es casi fugaz.
Maldición, podría gastar mi tiempo de mejor forma, ¡por supuesto que podría! Hacer algo más productivo además de estar encerrado en mi habitación haciendo nada importante. Podría hacer crucigramas, aprender un idioma o algo, ¡lo que sea es bueno! nada es malo si se trata de usar el tiempo de otra forma, de una forma mejor. Dejo salir otro pequeño suspiro y bostezo. El sol se prepara para desaparecer entre las montañas, y las estrellas comienzan a ser visibles entre los pequeños espacios despejados de nubes. Seguramente por eso está tan obscuro para ser el auge de un día, comienza a anochecer.
Solía ponerme a pensar bastante en situaciones como estas. Solía pensar en la gente, en las cosas, en el mundo en general. Quizás por ello tengo algún tipo de molestia ante él; me di cuenta de todo lo malo que se vive. Sin embargo, a veces pensaba en lo contrario, en lo buena que puede llegar a ser una persona, por ejemplo. Y joder, de seguro esa fue mi condena.
Pensar demasiado en sus acciones, tomarles especial cuidado en descifrar sus actitudes ante mi, prestar atención en su caminar, sonreír inevitablemente cada vez que pensaba en su mirada contra la mía.
Pero... no le importo en lo más mínimo; ya lo sabía. Me ha quedado claro con el paso del tiempo. Ya pasaron... ¿cuánto? ¿Días? ¿Semanas? No lo recuerdo con claridad. Ya ha pasado bastante, de eso estoy seguro. ¿Que si qué pasó? Quisiera estar seguro de mis creencias.
Sencillamente... todo se desmoronó. Poco a poco nos alejamos sin motivos aparente para los ojos de las personas, que seguramente pensaban "era demasiado bueno como para que esos dos anduvieran en compañía de otro"; entre nosotros, nos alejamos con un gran motivo. Realmente estábamos imponiendo una barrera entre nosotros, para este sentimiento tan extraño, tan 'incorrecto', para que no nos afectara. Pero todo empeoro. Pretendimos (o por lo menos yo pretendía) ignorar los pensamientos, para continuar con la rutina, con una muy sencilla amistad.
La consecuencia: Inminente.
No nos hablamos desde hace tiempo, no interactuamos. Es raro cuando nuestras miradas se cruzan fugazmente, como si se tratara de alguna coincidencia. Pero creo que no era así. Más bien parecía ser que uno de los dos desviaba la mirada, para seguir evitando al otro.
¿Que si cómo deduje todo? ¿A caso no te acabas de enterar que pienso demasiado en mi tiempo libre? ¡Y vaya que tengo tiempo libre! Lo cual no es siempre conveniente, considerando a lo que me llevo eso. Cuestiono todo, y a todo le encuentro alguna respuesta que me lleva a mas preguntas. Carajo, no me gusta ser tan curioso en todo.
No le importo, por el hecho de que ser lo contrario, se hubiera molestado en saludarme de vez en cuando. Pero no lo culpo, pues yo no hacía lo contrario... así que... ¿cabe la posibilidad de que a el si le importe pero no lo demuestre justamente como yo lo hago? Mierda, a esto refería con 'me lleva a mas preguntas'. Es estresante estar rizando el rizo todo el tiempo...
Un leve trueno me saca de mis pensamientos. Pongo atención en la ventana otra vez. La lluvia aumenta su intensidad.
Agh, el clima es horrible. Miro la hora en un reloj que cuelga de mi pared y no son más de las siete y treinta de la tarde/noche. Hago una mueca de disgusto.
No tengo hambre, no iré a la cocina a cenar cualquier cosa. No tengo sueño, y sin embargo me meteré en la cama. Me quito la sudadera negra que estoy usando. Insisto: podría usar mí tiempo en algo mejor. Me decido, y tomo un libro de una repisa de cerca y lo abro, buscando la última página que leí tiempo atrás. Despeino mi cabello negro, y comienzo a leer un poco. Después, solo descansaría. Tenía ganas de dormir bastante y descansar mi mente, pues presiento que mañana será un día largo.
-Fin pov.-
El castaño estaba siendo observado mientras este se dedicaba a comer un poco de lo que la escuela le ofrecía. En su rostro se notaba que no estaba a gusto, ni siquiera parecía estar disgustado (que era lo común en él), se miraba... algo triste, o muy aburrido. Estaba solo. El chico inglés que le ponía atención al comportamiento de su amigo estaba sentado no muy lejos de Chris, en una mesa junto con otras personas a las que no les prestaba la más mínima atención; estaba presente, mas no al tanto. Revolvía la comida de forma decaída y se pasaba la mano por el rostro por el cabello y la cara como si estuviera desesperado. Tenía preocupado a Gregory.
Sus compañeros le dijeron que se iban, el respondió que prefería quedarse allí más tiempo. Con eso, quedó solo el también. Meditó un poco la situación. ¿Sería buena idea ir a hablar con él? no lo sabía, y no importaba, pues ya se dirigía hasta donde estaba el otro.
Se sentó a su lado, y este lo volteó a verlo sin sorprenderse.
-hey, dude- saludó sin mucho entusiasmo.
-mmmmhn...- Chris solo responder con un sonidito raro, dando a entender eso como, alguna clase de saludo.
Gregory sigue comiendo la mitad del sandwich que anteriormente estaba comiendo y el otro chico sigue jugando con la comida. Este decide romper el silencio.
-¿qué quieres?- habla descortés, sin mirarlo.
-Quiero saber cómo te encuentras, pero creo que es bastante obvio.- Dice directo al punto. Muerde su emparedado, y gira hacia el otro para ver su reacción: parece molestarse un poco.
-Excelente. Me ahorraré la saliva en mentir diciendo estar bien.- Dice seco.
Hubo un silencio por parte de ambos. La cafetería está medio vacía de gente, y el ruido disminuye.
-Y... ¿qué sucedió?- pregunta el mas alto. Chris lo mira dudoso.
-¿A qué te refieres?
-bueno, acabas de informar que no estás bien... ¿qué pasó?- Pregunta serio, mirando a Chris a los ojos, aunque este desviara la mirada hacia cualquier otro lado. Ahora parece resignarse un poco, suelta un suspiro pequeño. Habla un poco mas calmado.
-Sabes... no quiero hablar sobre eso. Solo, ignórame un rato y punto.- dice sin mucho ánimo.
-Vamos Chris, no seas así. Sabes que soy incapaz de hacer eso.- Dice sonriente. Chris frunce el ceño, pero habla algo burlesco.
-¡Claro que si! Tú mismo me has dicho:- carraspea un poco y finge un acento inglés -"joder chris, sigue así y te juro que te dejo de hablar de por-vida" blah blah pff!- rueda los ojos 'indignado'
Gregory hace una mueca de confusión.
-¿Ah? ¡pero si yo nunca lo he dicho eso!
-¡Pero lo has pensado!- Contesta burlón, apuntándolo con un dedo para 'incriminarlo'.
El mas alto suspira cansado.
-Bueno, como sea. Independientemente lo piense o no, no debes ponerte en esa actitud, solo quiero ayudar.- le muestra otra sonrisita.
-Pues no estás haciendo un buen trabajo... ¡me desesperas, carajo! -Habla jugando. El otro está a punto de abrir la boca para decir algo más, cuando Chris retoma la palabra. -Y es que... es algo muy estúpido...- Confiesa un poco avergonzado, agachando la cabeza ligeramente. Revuelve la comida de nuevo.
Greg se sorprende por haber accedido a que le contara algo, relativamente con pocos esfuerzos de su parte.
-hey, vamos, no te preocupes. Oye, si me contaste de tu amor hacia los mamíferos de cuellos largos y de tu jirafa de felpa y no lo tomé como algo ni mínimamente estúpido, créeme que no tomaré mal lo que sea que suceda est...- Chris lo interrumpe.
-¡Pues claro que lo de las jirafas no te pareció estúpido! ¡Estamos hablando de Dior! y ella en ningún sentido es estúpida. Así que lo que sea que tenga que ver con ella, tampoco lo es. ¡Daah! Lógica.- Habló en serio, en su papel de defender a su amada. El rubio rueda los ojos.
-Ok, ok, Dior no es estúpida, quedó claro. Pero ya, dejando de lado eso... puedes confiar conmigo, amigo. A eso me refería.- Dice mirándolo a los ojos, mostrando sinceridad, que de verdad hablaba en serio.
Chris hizo una mueca de... ¿preocupación? ¿o era de nerviosismo? Greg no pudo identificar lo que el rostro del castaño mostraba, pues las expresiones que lo invadían todo el tiempo eran de frialdad o total neutralismo. El menor de repente soltó un suspiro resignado.
-Es Damien...
Eran aproximadamente las cinco de la tarde y había bajado a la cocina gracias a un horrible antojo por algo dulce y lleno de azúcar, y joder, maldijo a ese antojo en todo su esplendor porque una vez llegó al piso de abajo escuchó como tocaban el timbre desesperadamente. Mierda, hubiera podido ignorar a la perfección ese incesante sonido de campanada si se hubiera quedado encerrado en su habitación tal como le gusta. Gruño para su mala suerte y se acercó a una ventana que daba al patio de su casa. Abrió ligeramente la cortina de una de las esquinas inferiores de la misma y se asomó a ver de que se trataba.
Lo primero que vio fue como seguía lloviendo (aunque mas ligero) a pesar de que ese feo clima empezó la tarde del día de anterior. ¡Todo un día lloviendo! que molesto. Fijó su atención las rejas negras que rodeaban su casa, para ver así de quien se trataba, de quien tocaba de esa forma.
Lo que vio fue a un par de rubios con sus respectivos paraguas, esperando que el chico les abriera mientras trataban de no mojarse aún más.
Hizo una mueca de disgusto. Y precisamente en el momento en él que estaba a punto de seguir haciendo nada, llegan y lo interrumpen esos dos ingleses. Bufó. Se escuchó de nuevo el timbre. Miró como ambos discutían, o se desesperaban, o lo que sea que hicieran.
Soltó la cortina y tomó un paraguas que estaba cerca de por allí. Abrió su puerta y caminó a través de su patio. ¡Ahora sabía el porqué de la desesperación ajena! El viento soplaba con fuerza, lo que hacía que, a pesar de estar bajo un paraguas, te mojaras de todas formas. Joder, ahora estaba húmedo hasta el cabello y sus tennis (que no tenía ninguna intención de lavar) se llenaron con algo de lodo que había entre el pasto.
-¡Ya era hora!- Exclamó Greg disgustado.
Damien lo ignoró, y solo se dedicó a abrir la reja. Dejó pasar al par, que rápidamente avanzó hasta la casa ajena. El pelinegro rodó los ojos, mientras caminaba detrás de ellos.
Una vez adentro, dejaron los paraguas tirados por allí, y se quitaron los zapatos, para no ensuciar (aún más) el piso y demás. Pip se sentó en el sofá como si se tratara de su propia sala, y Gregory, para no desentonar, imitó al menor.
-Y ni crean que yo voy a limpiar el piso.- mencionó neutro, al tiempo que se dirigía a la cocina que no estaba a mas de varios metros de distancia de la sala.
-Si, también es un gusto saludarte...- Dijo Phillip irónicamente. Greg soltó una risita y Damien volteó a verlo molesto, al tiempo que abría el refrigerador y husmeaba en el, buscando saciar su antojo.
Encontró algo de pay de limón al fondo, no lo dudó y lo tomó. Agarró un cuchillo, un plato, y se sirvió una gran porción. No se molestó en recoger o limpiar lo que había dejado en la mesa y se fue a sentar junto con sus visitantes.
-Oh, claro, no te molestes. No queremos pastel, gracias.- Incriminó Greg con obvio sarcasmo y viéndolo con molestia.
-Vinieron a joder, ¿o qué?- Dice continuando con su voz neutral.
Hubo un silencio por parte de los tres. Ambos rubios estaban sentados en el sofá de tres plazas, mientras que Damien se sentó delante de ellos en un sillón de piel; separados por una mesita cuadrada donde había unas cuantas velas color rojo. Un color bastante obvio por parte de la residencia Thorn si alguien pensó en ello.
-Mira Damien, no vinimos a molestar, y mucho menos a exigir pastel,- dicho esto, hizo énfasis en la 'pastel' y giró a ver a Gregory de forma acusadora quien solo encogió los hombros despreocupado. Volteó hacia el pelinegro de inmediato. -solo queremos hablar contigo durante un pequeño momento. -Habló cordialmente.
Damien los observó por un momento, analizando la situación. Ya había deducido por que habían llegado esos dos de improvisto: se trataba de cierto chico extranjero. Estaba seguro.
Comió un par de cucharadas de su postre y se tomó su tiempo para saborearlo, sin dejar de ver a los dos, buscando más allá de los que sus bocas decían.
-Bien.
-...- Los chicos no entendieron su respuesta.
-Está bien. Acepto. Digan lo que tengan que decir.
Ante eso, ambos se sorprendieron. ¡Pero que rápido había cedido! Ya hasta habían rebuscado en su mente las respuestas para sus posibles negaciones y comentarios fuera de forma en cuanto buen vocabulario.
-¡Oh! ok, pues... uh... ¿Porque no le dices tu, Pip?- Dice Greg, dejándole ese problema de '¿cómo empezar?' al otro.
-A-ah, está bien. Al grano y sin rodeos: ¿Qué sucedió con Christophe?
Al escuchar eso, Greg se sorprendió con lo directo de esta pregunta, al punto de ser un poco preocupante para él. Tomo la punta de su bufanda con ambas manos y apretó un poco (una vieja costumbre). Pip observaba a Damien con firmeza y el otro lo hacía de igual forma.
-Ya me esperaba esa pregunta de tu parte, Phillip...
-Dijiste que dijéramos que que teníamos que decir, y yo cumplí tu petición.
El pelinegro estaba a punto de responder de la misma forma neutral a la que el pequeño le hablaba, pero el más alto se posesionó de la palabra.
-Damien... ayer hablé con Chris.- Hizo una pausa, en la que el ojirrojo prestó toda su atención al otro- me contó un poco sobre lo que pasaba entre... ambos.
"¿Christophe le contó al rubio sobre lo que pasaba?" es lo que pasó por la mente del pelinegro. A su parecer, aparentemente el Castaño era mas susceptible ante la 'situación'.
O eso creía él hasta el momento.
Se puso algo nervioso, y dejó su bocadillo de lado (lo dejó en la mesa, de hecho). Pip volteó a ver al rubio, y luego al otro. Ya se había enterado de la charla entre Chris y Gregory.
-Y... ¿Qué te dijo?-
Greg dejó escapar un suspiro, mientras pensaba en las palabras correctas para decirle al otro.
-Mira, no me dijo mucho. Es de Chris de quien hablamos, es algo de esperarse. Pero me dijo que ambos se habían hecho muy cercanos, pero que se habían dejado de hablar solo porque sí; porque se comenzaron a sentir incomodos por la frecuente presencia del otro. Que según las cosas comenzaban a tornarse "raras".
Damien arqueó una ceja. De verdad que el castaño había dicho las cosas a medias... o a cuartas, porque de verdad que no le había contado nada al otro, prácticamente. Se relajó.
-¿Es todo?- Preguntó, pues realmente esperaba algo más.
-eh, si... más o menos.
-Mira, estábamos pensando...- Phillip hizo una pausa, los otros lo miraron con curiosidad. -que si a lo "raro" a lo que se refería Chris es una amistad entre dos chicos, no es algo realmente malo o 'raro'. ¿A eso se refería Chris, no?
-Ahh... Si, algo así.- Responde sin pensarlo de verdad.
-Bueno, entonces creo que no deben sentirse avergonzado con ello, solo se caen bien, y ya. -Terminó de decir, el mismo rubiecito.
"Seh, algo así y un poco más..." Pensó irónico.
-Yo creo, que deberían de dejar de lado su convivencia por algo tan tonto como eso. No tiene caso echar a la basura una buena amistad por el qué dirán de la gente, ¿no lo crees, Damien?- Dice esta vez, Gregory.
Damien se quedó callado, y agachó la mirada mientras pensaba. Puede que ambos se refieran a una amistad entre ambos, pero igual y el consejo le sirve para algo más.
-Entonces...- Rompe el silencio, Phillip.
El ojirrojo levanta la vista, y los mira a ambos mientras asiente con la cabeza, dando a entender que estaba de acuerdo con ellos. Gregory sonrió.
-Muy bien. Ahora, ¿qué tal si haces las paces con el francés he ignoran lo demás?- Dice motivado.
Damien repasa un poco la situación en general. ¿Sería lo correcto después de ignorarse por tanto tiempo? Quien sabe, pero no era una mala idea la que sugería el rubio más 'elegantioso'.
-Ok...- contesta sin más.
-¡perfecto!- Dice pip. -Y yo, uh, solo digo, que Chris está en su casa. Y entre mas pronto mejor, ¿no?- Dijo "disimuladamente". Damien lo observa neutro.
-Y tú pretendes que lo visite ahora mismo, ¿no?- Pregunta a propósito, pues era obvio el sarcasmo.
-a-ahh... ¡miren!, la lluvia ya está deteniéndose. ¿qué cosas no?. Phillip, vámonos...- Habla rápido. Este lo mira dudoso.
-¡Yo concuerdo con el marica inglés mas alto! Bien... ya conocen la salida, ¿no?-
Greg soltó un '¡Hey!' ofendido por lo del otro, y Pip solo rodó los ojos.
-¿Te cuesta tanto no correr descaradamente a todo aquel que te visita?-
-uhmm... Sí. Ahora largo.- Dijo sin más y sin titubear. Se paró y se dirigió a su puerta. La abrió y apuntó hacia afuera. -Agarren sus cachivaches y salgan. Me cierran con llave la reja de afuera.- Dice decidido.
Ambos rubios le pusieron caras de '¿es en serio?'. Al ver que Damien seguía hablando muy en serio y en su papel de que ellos se fueron, se sintieron ofendidos, e hicieron muecas de disgusto. Se pararon del sofá y tomaron sus paraguas, se pusieron sus zapatos.
Damien hasta les sonrió cuando estos atravesaron la puerta, y estos pusieron caras, que si de emoticones se tratara, serían algo así como: -.-
Avanzaron por el patio y escucharon al otro cerrar la puerta. No abrieron sus paraguas, ya la lluvia había cesado hasta ser tan ligera que no afectaba si te mojaba o no.
-¡es increíble que nos sacara de su casa!- Dice el menor. El otro por lo tanto, abría la reja y salía seguido del otro, para después cerrar.
-Tranquilo, que ya había deducido que lo haría. Además, las cosas salieron bien, que era lo que queríamos.
Los dos se quedaron en la banqueta mientras terminaban de conversar.
-Cierto. Oye, porque cuando te preguntó sobre lo que dijo Chris, ¿no le dijiste la verdad?- Greg sonrío.
-Porque si le decía que había logrado que Chris me dijera que sentía algo por Damien, seguramente: o se moría él por haberlo descubierto, o me mataba a mi por saberlo.- Dice con algo de gracia. Pip ríe ligeramente.
-Seeh... Damien podrá decir ser muchas cosas o aparentar muchas cosas, pero no alguien sin corazón, sentimientos o como se te antoje llamarlo.- Responde. Y el otro asiente sonriente.
Caminan un poco y se despiden con un sencillo 'hasta luego', para luego, cada quien tomar su camino.
...
Damien cerró la puerta como si nada, después de que los dos salieran de su casa. Fue de nuevo hasta la mesita de la sala y tomó su pastel para acabarselo de comer.
Consideró si estaría bien visitar al otro, después de todo, tenía la "excusa" de que los otros lo habían mandado.
No era mala idea, y siendo sincero con él mismo, no estaría mal hablar un rato con el otro, al fin y al cabo hace bastante que no lo hace.
Se decide, y se dirige a su habitación (en el siguiente piso), para vestirse con algo mas decente, pues ni siquiera trae zapatos. Por alguna razón se arregla un poco el cabello y un poco lo demás para luego bajar de nuevo y salir de su casa.
Si, si, si, si... Ya no había vuelta atrás. Ya iba a medio camino y ya no podía regresarse. ¿de verdad estaría Chris en su casa? ¿Cómo se enteraron de eso el par de rubios? ¿Quién asegura eso? Porque siendo sincero, ni siquiera... oh joder. Ya es aún mas tarde. Ya había tocado él timbre y estaba arrepintiéndose.
No, no, no, no... Uh, aún podría correr, hacer pensar a los residentes que fue una broma o algo así, era algo común, así que...
Sus pensamientos fueron interrumpidos en cuanto la puerta se abrió. En lugar de quien esperaba, la puerta había sido abierta por una mujer alta y castaña de cabellos largos, muy bien arreglada y con rostro muy poco expresivo.
-ahh... ¿Está Christophe?- Dice algo nervioso; al quedarse, la dama, en silencio. Observándolo. Algo en la mirada de esa mujer lo tensaba bastante. Su complexión era delgada y sus ojos grises. No rebasaba los treinta y cinco años de edad.
-Oui...- Responde neutra. Se retira de la puerta y camina hasta las escaleras que se veían ligeramente al fondo. Damien solo la observaba. -Christophe. Alguien te busca.- Dice con voz alta, aparentemente para que el chico que estaría arriba lo escuchara. No es escuchó respuesta. Regresó con Damien.
-Pasa a la sala. Espéralo allí.- Dijo casi ordenándoselo.
La mujer se abrió paso por la casa, seguido de Damien. Llegaron a una sencilla sala de paredes blancas, donde el chico se sentó sin cuestionar nada. La Señora se fue de allí hasta la habitación próxima que Damien no logro deducir que era.
Se puso a observar los alrededores.
Había acompañado a Chris a su casa varias veces, pero nunca entrado. Se dió cuenta que su casa, al contrario de lo que se imaginaba, tenía bastante cosas lujosas, hasta mas lujosas y elegantes de lo que era su propia casa. Las paredes decoradas con pinturas bastante profesionales, lámparas muy bonitas iluminando todo, todo mueble y librero (porque había como tres) muy limpio y... ¿eso que veía en una clase de oficina o estudio era un piano? Vaya, quien lo diría.
El eco del lugar dejó escuchar como alguien bajaba por las escaleras. Damien giró a ver y era Chris.
El castaño se sorprendió un poco, pues como antes fue mencionado, llevaban bastante sin hablarse. Al notar esto, Damien solo lo saludó con la mano y sonrió tímidamente.
-¿Que te dijo mi madre?- Dijo algo preocupado y serio.
-ah, no mucho. Solo que te esperara aquí.
-Bien. Salgamos al patio.- Dijo sin agregar las razones. El pelinegro solo siguió al otro quien avanzaba entre un pasillo lleno de varias puertas, que daba a una puerta corrediza de vidrio, que daba con un patio bastante bonito. La abrió y dejo pasar al otro.
Chris se quedó en silencio hasta que al cerrar la puerta detrás de él, suelta un suspiro aliviado.
-A madre no le gustan las visitas...- dijo nada más, mientras avanzaba un poco más sobre su patio empastado, hasta una silla doble de madera a la sombra de un árbol no muy grande (a pesar de que estaba nublado aún). Se sentaron allí, no muy separados del otro y Damien no respondió directamente al comentario del chico.
-Se nota que es alguien no muy cálida.
-No, no lo és.
-Ok, y...
Es interrumpido por el ruido de la puerta deslizándose. Ambos voltean a ver y encuentran a la señora Delorne.
-Christophe, tengo que irme. Regreso mañana en la mañana, ya sabes.- Dice ella, inexpresiva.
-Lo sé. Ten cuidado.- contesta igual.
-Siempre lo tengo aunque no haga falta.- Dice, para después cerrar la puerta y retirarse de allí. Hay un pequeño silencio.
-¿A dónde va tu mamá que se retira hasta el día siguiente?- Pregunta dudoso.
-A trabajar, supongo.
Damien se quedó aún con algunas dudas, pero prefiere dejarlas para después, ya que Chris no parece cómodo hablando de ello.
-¿Que sucede, Damien?- Le sorprende la pregunta.
-Bueno, hace rato me visitaron el par de rubios entrometidos, y me dijeron que viniera a hablar contigo.- Chris arqueó la ceja ante la respuesta.
-¿A sí? ¿y que quieres decir?- Ambos se ponen un poco nerviosos pero extrañamente, no incomodos.
-Me dijo Greg, que le contaste.
-¿Te contó todo?- dice ya mas relajado, y sin tanta dureza en su voz.
-No creo, siendo sincero. Algo debió omitir.
-Es de esperar. ¿Qué te dijo?
-Uh, dijo que le habías dicho que las cosas entre nosotros se pusieron raras y que por eso nos dejamos de hablar.- La sinceridad estaba a flor de piel.
-¿Nada más? Seh, no te dijo bastante.- Dice con una leve sonrisa inconsciente.
-¿De verdad? ¿y que no dijo?
-Que comencé a sentirme muy a gusto estando contigo, y pensaba que estaba, y que por eso me alejé...
Damien de verdad se sorprendió. ¿C-christophe... christophe se estaba confesando o algo así?
-Eso de dijiste a Greg?- No puedo evitar dejar salir una sonrisita.
-No. De hecho, no así.
Damien se quedó en silencio, observando al otro que devolvía la mirada. Creyeron que ya hasta les hacía falta.
-Christophe, yo me alejé de ti pensando que lo que empecé a sentir por ti, estaba mal... -Dice algo ido en los ojos del otro. Chris lo miró con cierta duda reconfortante.
-Y eso fue exactamente lo que a mi me pasó...- contesta con el mismo tono de voz medio meloso que usó el otro.
¿Qué es lo que le había dicho? ¿E-estaba hablando en serio? No podía creer lo que sus oídos había escuchado y es que, no se imaginó que el otro pensara igual que el. Se quedó estático. Observándolo. Tratando de cuestionarse si había sido un juego, una mala broma, o si se trataba realmente de palabras sinceras.
Inconscientemente, ambos se ruborizaron un poco. La situación había sido muy repentina, y Damien seguía sin creer lo que le había dicho al otro.
¿Fue capaz de decírselo, realmente? ¿A caso no pudo retenerse un poco? las respuestas: Si, y no. Chris, por mas que lo negara, en el fondo ya se pedía a si mismo contarle tal cosa, y en el fondo confiaba que todo estaría bien. Pero el resto de su cuerpo (la gran parte, cabe a destacar) se lo impedía a gritos y golpes, a pesar de que lo hacía sentirse mal, se lo impedía a toda cosa.
Que se joda el ego, lo habían hecho ya, y ya no había vuelta atrás. Si habian hecho algo mal, ¿qué mas daba? igual, ya ni se hablaban, ¿qué podía ser peor? Y si había hecho bien, agradecen a sus traicioneros nervios por haber dicho eso, pues si el otro de verdad pensaba igual, todo sería mejor ahora... o eso suponen y esperan.
Se observaban a los ojos, pero esta vez era diferente. Ya no era algo que les apenaba o que les avergonzara. Estaban totalmente consientes que se estaban viendo, pero ya no querían apartar la mirada del otro. Era algo que necesitaban. Necesitaban sentir la mirada del otro después de tanto tiempo teniendo contactos mínimos entre si. Y si algo tenían que aceptar, era que por lo menos una vez, uno de los dos se le quedo viendo al otro, a escondidas, porque la realidad era que lo extrañaba, se extrañaban; por mas gay que se escuchaban, lo hacían. Podría ser confuso, ya que ante todo el mundo, eran fríos e indiferentes entre ellos, hacia todos. Pero en momentos privados, eran todo lo contrario; y este, este era uno de esos momentos.
Damien abre la boca para decir algo, pero no, no tiene ni idea de que debería responder. La abre y la cierra esperando a que en el proceso, algo coherente salga por su boca. Fracasa terriblemente, pues solo se queda en silencio, sin dejar de verlo, claro. El otro se confunde un poco por lo que hacia él, y por alguna razon sonríe. De esas sonrisitas nerviosas que aparecen sin aviso en tu rostro cuando no entiendes la situación en general, pero que a pesar de todo, hasta se ven bien y pueden disimularse un poco. Chris mira al otro sonriendo para él, con confianza, e inevitablemente, el otro chico se contagia con la misma sonrisa sincera; no recordaba la última vez que sonrío en serio.
Y como por otra del destino, parece ser que ambas miradas se convierten en alguna clase de imán, pues repentinamente, sus rostros comienzan a acortar la distancia. Al mismo tiempo, se acercaban lentamente, sin dejar de verse a los ojos. Contemplando como el fuego carmesí aumenta su intensidad. Contemplando como el café obscuro rebozaba en un gran mar. Estando a unos centímetros, se detienen y se observan. Sus respiraciones comienzan a acelerarse. Cierran sus ojos lentamente, y terminan por desaparecer esa corta distancia que tanto anhelaban eliminar. El primer roce de sus labios fue paraíso puro, un roce delicado y sin ninguna prisa. Acariciaban sus labios, sintiendo la textura un poco áspera del contario. Saboreaban cada rincón de los labios ajenos, humectándolos con su propia saliva, dejando al tacto una suavidad que en ningún momento esperaban. Poco a poco, tomaron ritmo, siendo sus labios una danza suave sin antecedentes de haberla conocido antes. Era... totalmente único. La manera en la que ambos iban al par de los movimientos del otro, como si supieran exactamente lo que el otro hará, como si se tratara de que pueden leer sus pensamientos.
No notaron cuando alguno de los dos, buscó las manos del otro chico, terminando así, entrelazadas delicadamente, como si se tratara de estar sosteniendo alguna clase de ave débil. Acariciaban la mano contraria con sus pulgares, y parecia ser como si realmente no lo estuvieran haciendo, pues se trataba de una caricia muy suave, casi imperceptible.
Succionaban sus labios despacio, demostrando no más que cariño ante un deseo que creían irreal y absurdo, demostrando no mas que su querer ante su compañero. Probaban de los labios ajenos sin deseos a detenerse, pues a pesar del recién descubrimiento de ese sabor peculiar y único del otro, ya se sentían adictos a el. No querían, y no iban a considerar detenerse por un rato. Estaban ellos dos, solos, sin ojos que amenacen críticas indeseables, sin personas que tomen aquello como un acto anormal. Se estaban demostrando cariño de la única forma que las palabras no alcanzan a explicar, ¿Por qué eso estaría mal? ¿Por qué las personas no pueden entenderlo? Mentes cerradas es la explicación.
Sus respiraciones al igual que sus pulsaciones, se aceleraban. Estaban besándose con la única persona con la que realmente así lo deseaban, y no podían estar mas feliz con ello.
De un momento a otro, el aire se hizo menos, y la necesidad por el mismo, más. Se separaron lentamente, sintiendo un agradable cosquilleo en sus labios. Sus ojos se mantenían cerrados, y se quedaron así un momento, digiriendo todo el momento, disfrutándolo, grabándolo en sus memorias, y deseando que no terminara. Christophe agacho la cabeza y abrió los ojos solo un poco. Sonrió ampliamente al ver sus manos junto con las de Damien, y aún mas al notar como este acariciaba cuidadosamente su mano. De cierta manera, no podía creer lo que había pasado.
Se escuchó una pequeña risa, con la que el castaño levanto la mirada para saber de que se trataba. Encontró a Damien observándolo feliz, viendo como el mas bajo sonreía encantado, admirando sus manos juntas que aún permanecían así.
-Y entonces... ¿Esto está mal?- Pregunta Damien, sin deshacerse de su sonrisa.
-No tengo ni puta idea.- Responde Chris, con una sonrisa todavía mas grande.
Dicho eso, ambos, al mismo tiempo, se abrazaron con fuerza. Rodeando al otro con sus brazos por la espalda, hundiendo su rostro en sus cuellos. Conociendo el aroma del otro, sintiéndose mejor de lo que se podrían haber imaginado.
.
Capítulo 8, terminado.
Ojala les haya gustado como a mi me gustó escribirlo! n.n
Y de verdad agradecería que dejaran un review... eso me haría taaaan feliz:B
Es todo. Saludos!
Création, se despide.
