Eran pasadas las dos de la tarde, y luego de almorzar, los tres cazadores volvieron a sus habitaciones para recoger sus cosas. Habían decidido pasar la tarde turisteando por la ciudad mientras esperaban alguna señal de Kurapika, quien aún no había llamado. En cuanto los dos menores entraron a su propia habitación, Gon aprovechó el momento en que Killua de dirigió al baño para sacar la cursi revista rosa de su escondite y leer los detalles que no había podido observar hasta ese momento.
Paso 1: Atrayendo su atención.
En esta fase, es importantísimo que mantengas contacto visual con tu chico lo más que puedas. Sonrisas fugaces, miradas tímidas y roces "casuales" harán que sin lugar a dudas dirija su atención hacia ti.
Gon sintió que un escalofrío recorría su espalda al terminar de leer el párrafo. Tan solo imaginarse a sí mismo haciendo todo eso le ponía la piel de gallina. ¿De verdad las chicas recurrían a esas tonterías para conquistar a alguien más? O mejor aún, ¿Realmente daba resultado?
Durante las conversaciones intenta buscar cosas en común. Si les gustan las mismas cosas, ¡No dudes en decírselo! Incluso si tienes la oportunidad, pídele que te enseñe a hacer algo.
Bueno, eso se escuchaba algo más fácil. Killua y él tenían muchas cosas en común, sin embargo… Ya habían conversado sobre todas ellas.
Se escuchó como la manecilla de la puerta comenzaba a girar y Gon escondió la revista una vez más, a toda velocidad. Sin embargo, el albino había notado algo del brusco movimiento que había hecho el moreno.
-¿Ocurrió algo?- Preguntó el asesino al ver a su amigo tan alterado.
-N-no es nada, ¡Vámonos ya! Leorio debe estar esperando-. Exclamó tomando sus pertenencias y precipitándose a la salida.
El resto del día se la pasaron visitando algunas tiendas, comprando golosinas e incluso explorando un parque de atracciones. Gon ya había decidido intentar llevar a cabo su plan, pero no había encontrado ningún momento para hacerlo durante el día. Tenía una fuerte sensación en el pecho, algo que detestaba sentir, y por ello, rara vez lo había sentido antes de todo eso. Inseguridad.
-¿50 dólares? No está mal, lo intentaré-. Interrumpió sus pensamientos Leorio, quien ya había puesto sus ojos en una de las atracciones del lugar. Gon le hubiera puesto más atención, pero sintió que aquel momento era el indicado para llevar a cabo un par de técnicas de las que había leído. Tragó saliva algo nervioso antes de girarse hacia Killua, quien miraba a Leorio con poco interés mientras sorbeteaba una gaseosa con una pajita.
-Killua-.
El aludido se giró hacia su amigo, sin dejar de beber su refresco. Gon se quedó estático al darse cuenta de que no tenía nada que decir.
-Rápido, Gon, piensa-. Se reprendió mentalmente. – Espero que Leorio consiga ese dinero-. Soltó mientras lo miraba fijamente a los ojos, casi sin parpadear. De verdad, ¿No había ninguna idea mejor en su mente?
-Ah… Sí, supongo-. Contestó el asesino entre confundido y desinteresado. Había sido un comentario muy casual que probablemente en otras circunstancias habría sido totalmente común por parte del moreno. Sin embargo, su lenguaje corporal lo delataba. Había sonado muy poco natural, casi como si se estuviera obligando a conversar con él.
Gon no pudo sostener más la mirada y la desvió sintiendo que sus mejillas enrojecían. Aquello no había salido muy bien. En lo absoluto. Soltó un suspiro cansado e intentó recordar los demás pasos. Cosas en común… ¡Claro! Le pediría que le enseñara algo. Sí, eso sonaba algo más sencillo. Buscó con la mirada algo que pudieran hacer juntos, y lo encontró a un par de metros de donde ellos estaban.
-Killua, ¿Sabes disparar con eso?- Pregunto esperanzado, señalando un puesto de donde había que apuntar a un blanco con un rifle a postones.
-No, nunca había utilizado antes ese tipo de armas-. Contestó el joven mirando hacia el lugar señalado.
-Oh, ya veo-. Contestó sin esforzarse en disimular su notable decepción. Aquel plan no parecía dar ningún resultado. No estaba haciendo que Killua se sintiera más a gusto, ni siquiera le estaba resultando más fácil hablar con él. Ya no estaba tan seguro de seguir con todo eso. No es como si le hubiera parecido una buena idea en primer lugar.
-Oye, Gon-.
El aludido miró a su amigo, quien tenía una leve sonrisa en el rostro. Aquel simple gesto podía levantarle el ánimo de manera alarmante.
-¿Por qué no probamos subirnos a los juegos de allá? Se ven divertidos-.
Gon desvió la mirada hacia el lugar al que apuntaba Killua y sonrió. De pronto se había olvidado de su plan y se dejó llevar por la emoción del momento.
-Está bien, ¡El útlimo que llega paga!-. Exclamó juguetonamente corriendo a toda velocidad hacia la montaña rusa que habían señalado. Killua se quedó pasmado unos segundos, pero casi de inmediato lo imitó-
-¡Hey, espera! ¡No hagas trampa!-. Se quejó el albino intentando alcanzarlo.
Luego de eso, pasaron las horas restantes correteando por el parque y subiéndose a cuanto juego se les cruzara por el camino. En algún momento habían intentado convencer a Leorio de que los acompañara, pero el mayor, de alguna inexplicable manera, había terminado en una mesa apostando con un par de ancianos cuya reputación era dudosa.
Fue al final del día, cuando tuvieron que regresar al hotel a pie cuando se dieron cuenta de cuánto les hacía falta Kurapika en ese momento. Sí, probablemente el único adulto responsable que les hubiera advertido que moderaran sus gastos.
Llegaron al hotel y tuvieron que calmar sus hambrientos estómagos con la cena que ofrecía el hotel a sus huéspedes, que, si bien no era lo más contundente y delicioso del mundo, era gratis.
-En serio, ¿No dejaron ni un centavo? ¿Nada?-. Preguntaba el futuro médico bastante descontento con la comida.
-No nos digas a nosotros, se supone que tú eres el adulto-. Contestó Killua comiendo sin quejarse.
-Claro, probablemente lo dices porque tienes tu habitación llena de dulces-. Volvió a quejarse, receloso de la actitud tranquila que estaba teniendo el albino.
-El que tu hayas perdido todo tu dinero apostando no es nuestro problema-.
-Vamos, no peleen-. Interrumpió Gon –Tenemos más dinero en nuestra cuenta, solo tenemos que sacarlo-. Intentó calmar los ánimos, consiguiendo un resoplido por parte de Killua y un suspiro por parte de Leorio.
En cuanto acabaron de cenar, cada quien regresó casi inmediatamente hacia su habitación, excepto Gon, quien intentó escabullirse sin causar sospechas a la habitación de Leorio.
-Creo que el plan no sirve-. Informó el menor una vez que estuvo frente al médico, con una expresión notablemente decepcionada.
-¿Bromeas? ¡Funcionó de maravilla! Estuvieron todo el día juntos, comiendo, riendo, ya sabes, todo eso.- Contestó el mayor animado.
Gon sin embargo no estaba muy seguro. Era cierto que había pasado un día estupendo con su amigo, como hacía meses que no lo hacía. Pero dudaba que se debiera exactamente gracias al plan.
-Leorio, creo que…-
-Muy bien, ahora deberás pasar al segundo paso.- Interrumpió Leorio, tomando la revista para leer lo que seguía. –Paso 2: Disminuyendo la distancia. Ha llegado la hora de comenzar a realizar movimientos más arriesgados. Debes hacer que te vea como algo más, así que sedúcelo, usa tus fortalezas para atraerlo. Una buena manera es despertando sus deseos sexuales.
Cuando Leorio acabó de leer el texto, Gon tenía la cara totalmente encendida. Tragó saliva con dificultad, sin saber que decir a todo eso. ¿Seducirlo? ¿Deseo sexual? Sí, había tenido citas antes. Pero jamás nada como eso. Tan solo imaginarlo le producía un sinfín de confusas sensaciones.
Leorio lo miró un tanto perplejo.
-Gon, ¿Tú nunca…?-
El menor negó con la cabeza.
-No sé nada sobre eso. Es imposible, no puedo hacerlo-. Se apresuró a frenar al mayor. No estaba seguro de querer saber más. Todo eso parecía muy lejos de su entendimiento.
Leorio sonrió con autosuficiencia y se acomodó en el asiento.
-Está bien, esto será un servicio especial. Gon, escucha muy atentamente a lo que te voy a decir…-
Pasaban los minutos y no había rastro de Gon. Se preguntaba que podía estar haciendo tanto tiempo en la habitación de Leorio. Soltó un suspiro frustrado, mientras miraba una vez más el reloj digital que se encontraba en el escritorio. El moreno llevaba desaparecido unos 45 minutos.
Después de aquella tarde, pensó que las cosas habían regresado a la normalidad. Habían estado como antes, Gon volvía a sonreír, había dejado de actuar como si algo lo molestara todo el tiempo, había sido perfecto. No se había dado cuenta de cuanto extrañaba a su amigo sino hasta ese momento.
Se escuchó cómo la puerta de la habitación se abría y un moreno chico entraba tímidamente al lugar. Killua tuvo el impulso de preguntarle qué había estado haciendo, por qué se había tardado tanto, pero se contuvo.
El moreno caminó lentamente hacia su cama, quitándose la chaqueta verde que solía llevar para luego sentarse sobre ella.
-¿No estás cansado?-. Le preguntó a su amigo para comenzar una conversación y romper un poco el silencio.
-No demasiado-. Contestó el albino sin quitarle la mirada de encima. Gon pudo percibirlo, e intentó llevar a cabo la segunda parte del plan. Se quitó la polera de una manera que parecía ser despreocupada, y camino a paso lento hacia el cuarto de baño.
-Me daré una ducha-. Anunció el joven desapareciendo tras la puerta.
Minutos después, salió tan solo con ropa interior y una toalla sobre sus hombros que utilizaba para secarse el cabello. Killua seguía prácticamente en la misma posición, y mientras el moreno se movía una vez más hacia su cama, ninguno de los dos cruzó una palabra. Killua pudo percatarse en ese momento de cosas que no habían pasado anteriormente por su cabeza. El cuerpo de su amigo, que años atrás se veía muy infantil, ahora era un cuerpo tonificado, con detalles muy llamativos y atrayentes. El que estuviera empapado hacía aún más difícil de negar la extraña sensación que estaba experimentando tan solo con verlo. Gon se sentó sobre su cama para secar su cabello, y al cruzar miradas con su amigo, desvió la suya inmediatamente, sintiéndose avergonzado.
El albino sintió que su estómago daba un vuelco. Acaso estaba intentando… ¿Provocarlo?
Se reincorporó casi de golpe, motivado por ese pensamiento y se acercó sin dudar a donde estaba el moreno, quien quedó perplejo ante el repentino movimiento del asesino.
-Gon-. Pronunció con una voz segura. No estaba seguro de qué decir, pero su cuerpo si parecía estar seguro de lo que hacía. Se inclinó apenas unos centímetros, acercándose peligrosamente al rostro del moreno, quien permaneció estático en su lugar, con el corazón latiendo a mil por hora. ¿Era eso lo que pensaba que era? Acaso Killua iba a… ¿Besarlo? Tragó saliva nervioso, los segundos parecían minutos, y cada vez se le hacía más difícil mantener la penetrante mirada de su compañero. Estaba a punto de mover la boca para formular una palabra cuando un fuerte ruido los interrumpe, arruinando el momento por completo. Killua se reincorporó con molestia, mirando el origen del sonido. Gon aun sin salir bien de su ensueño, se levantó de la cama.
-E-Es mi teléfono-. Aclaró tontamente, casi necesitaba hablar para asegurarse de que se encontraba en el mundo real otra vez. -¿Sí, diga?- Dijo una vez que contestó la llamada.
-Hola, ¿Gon? Habla Kurapika-. Se escuchó del otro lado de la línea, trayendo ya al moreno a la realidad por completo.
-¡Kurapika!-. Exclamó contento. Se alegraba de poder hablar una vez más con su amigo, y en especial de saber que se encontraba bien.
-Discúlpame por no haber llamado antes, he estado muy ocupado estos días.- Se excusó el rubio. –Sin embargo, creo que finalmente podré ausentarme por unos días.-
-¡Genial! Te estamos esperando. ¿Cuándo podrás viajar?- Preguntó el menor con emoción.
-Intentaré viajar lo antes posible, te llamaré cuando sepa específicamente la fecha y la hora-.
-Está bien, ¡Te estaremos esperando!- Exclamó el menor antes de cortar la llamada. Miró a Killua una vez más, quien parecía notablemente molesto. –Kurapika podrá venir-. Informó contento, pero una vez que recordó la situación en la que había estado minutos antes, se sintió avergonzado.
El joven Zoldyck cerró los ojos y suspiró, como recurriendo a todo su autocontrol para no destruir esa bendita máquina y no saltar sobre su mejor amigo para acabar lo que estaba haciendo. Ya no se sentía tan seguro como hace un par de minutos atrás. ¿Se había estado imaginando cosas? Ahora que lo pensaba, le resultaba difícil que su amigo lo hubiera provocado adrede. Después de todo, era Gon. Torpe y despistado por naturaleza.
-Que bien-. Dijo intentando sonar natural, lanzándose una vez más sobre su cama. –Será mejor que te duermas, mañana hay que levantarse temprano-. Agregó con la intención de evitar más diálogos y sumergirse en sus pensamientos. Lo necesitaba.
Gon parecía algo decepcionado con la respuesta del albino, pero no tuvo más remedio que obedecer. Acabó de secarse el cabello, se puso una camiseta y se metió en la cama, sin dejar de pensar en lo que hubiera ocurrido de no haber recibido la llamada justo en ese momento.
Killua…
N/A: Regresé. Me hubiera gustado actualizar antes, pero escribir este capítulo se me hizo más difícil de lo que pensé. La parte buena es que este fic no tendrá muchos capítulos (?) Me queda agregar que me hicieron muy feliz con sus comentarios, así que gracias por pasar a leer la historia, los quiero 3 Y en especial gracias a RedGlossyLips, que ha estado para todas mis crisis existenciales :3
Espero que les haya gustado, y pretendo demorarme menos con la siguiente actualización. ¡Nos leemos!
