-¡Eso es excelente, Gon!- Exclamó el casi médico, intentando susurrar en vano. Gon lo miraba con una expresión dudosa, sonriendo apenas.

-¿Tú crees?- Preguntó sin acabar de creer en las palabras del mayor.

Gon acababa resumirle a Leorio lo ocurrido la noche anterior justo antes de dormir. Había aprovechado el momento en el que el albino se había levantado de la mesa en la que estaban desayunando aquella mañana para ir al baño. Tan solo el recordar lo cerca que habían estado, le producía un nudo en el estómago.

-Sin embargo, creo que las cosas no salieron muy bien-. Agregó el menor al recordar el comportamiento frío que había tenido el asesino desde que despertó. –Esta mañana apenas me dirigió la palabra. Creo que está enojado conmigo-. Terminó con cierto pesar en su voz. Lo que menos quería en ese momento era alejar a su mejor amigo.

-Tonterías, probablemente está confundido por lo que ocurrió anoche. De hecho, eso facilitará el siguiente paso del plan-.

Gon no estaba seguro de querer escucharlo, pero Leorio parecía muy entusiasmado con la idea.

-¿Cuál es?- Preguntó como quien no quiere la cosa, llevado por su incontenible curiosidad. Leorio estuvo a punto de abrir la boca para contestar cuando notaron que el albino regresaba del baño. Los dos cazadores que habían estado susurrando se callaron abruptamente, produciendo un ambiente totalmente tenso para cuando el recién llegado se sentó. Sí, definitivamente, la disimulación no era el fuerte de ninguno de los dos.

-¿Me perdí de algo?- Preguntó el joven al notar que sus dos amigos se comportaban de manera totalmente sospechosa.

-No, Gon y yo solo hablábamos de lo bien que lo pasamos ayer, jajaja, ¿No es así, Gon?- Mintió torpemente el médico, poniendo al pobre moreno en una incómoda situación. Estaba pensando en que contestar, cuando su móvil sonó, esta vez oportunamente. Lo sacó de su bolsillo y miró la pantalla.

-¡Es un mensaje de Kurapika!- Exclamó entre aliviado por no tener que contestar la situación anterior y contento por recibir el mensaje. –Dice que consiguió un vuelo para hoy, así que probablemente estará aquí antes de que anochezca-. Explicó una vez que hubo leído.

Killua se apoyó en el respaldo, con las manos en la cabeza.

-Pues ya era hora, hemos estado esperándolo desde ayer-. Se quejó recuperando su humor habitual. Gon se sintió mucho más aliviado al notar que el albino parecía estar normal, y más importante aún, que haya olvidado el tema de hace unos minutos atrás.

Aquella tarde los jóvenes cazadores decidieron permanecer en el hotel, ya que el rubio podía llegar en cualquier momento.

En cuanto acabaron de desayunar, Leorio aclaró que tenía algo que hacer y se apartó del grupo evitando totalmente las preguntas que pudieran surgir de los menores. Los dos jóvenes decidieron ir a hacer uso del gimnasio que había en el hotel, y allí pasaron un par de horas. Pasaron la mayor parte del tiempo enfocados en su entrenamiento, así que no hubo mayor problema. Sin embargo, en cuanto salieron del lugar y comenzaron a caminar, una extraña tensión surgió entre ellos. Caminaron sin dirigirse la palabra por un par de minutos.

-Killua, ¿Hay algo más que quieras hacer?-. Preguntó el moreno, intentando romper el hielo. El albino se quedó en silencio, y caminó sin dirigirle la palabra un par de segundos.

-¿Killua?- Volvió a llamarlo su amigo, algo preocupado por la actitud que tenía. El nombrado miró a Gon directamente a los ojos con una repentina determinación.

-Quiero hablar contigo-. Dijo más como una orden que como una petición. El moreno sintió que los nervios afloraban en cuanto oyó esa frase, pero asintió con la cabeza. Killua se mantuvo en silencio unos segundos antes de volver a hablar.

-Quiero saber que ocurre contigo. Hace meses que te comportas de manera extraña, Gon. No esperes que no lo note.

Gon sintió cómo su voluntad flaqueaba al oír aquellas palabras. No sonaba molesto, más bien preocupado. Aquello era algo que no se había planteado durante todo ese tiempo. Sabía que probablemente su amigo se había percatado de lo raro que actuaba, pero no había considerado la posibilidad de estarlo preocupando tanto. La culpa cayó en él repentinamente, sintiéndose bastante tonto por no haberse dado cuenta. Había estado tan preocupado de sí mismo y de sus propios sentimientos que no se había preocupado de lo que su mejor amigo podía estar sintiendo con su repentino cambio. Había sido demasiado egoísta.

-Lo lamento-. Dijo con pesar, pensando en lo que diría a continuación. Nuevamente sintió aquel fuerte impulso de tan solo decirle todo lo que le estaba ocurriendo, pero no estaba seguro de que fuera una buena idea. –Es solo que algo me está ocurriendo y yo… No sé cómo afrontarlo.- Explicó a grandes rasgos. Sentía que tenía que darle a su amigo una explicación, pero no estaba preparado para contar la historia completa.

-¿Qué es?- Insistió el albino, harto de estar desinformado. Le había dado ya demasiado tiempo a su amigo para resolver él mismo sus problemas y no pensaba continuar haciéndose el desentendido. –Dime, Gon, sabes que si me lo dices puedo ayudarte-.

El moreno mantuvo la mirada de su amigo, y tomó toda la fortaleza que pudo para seguir hablando. –Creo que hay alguien que me gusta-. Relató, esta vez sin poder evitar desviar la mirada. Sentía que los colores le subían poco a poco a la cara. Por la expresión que puso el albino en ese momento, pudo suponer que no esperaba aquella respuesta en lo absoluto.

-¿De quién se trata?- Continuó interrogando el asesino. Ahora esa conversación tenía toda su atención.

Gon sonrió un tanto apenado. –No puedo decírtelo-. Contestó con simplicidad, sacando de quicio a su compañero. –Es una persona que conozco hace mucho tiempo.- Agregó para evitar que su amigo explotara en reclamos. Killua podía ser muy caprichoso, y cuando activaba este modo, rara vez podía decirle que no a algo.

Al oír eso, el albino intentó averiguar inmediatamente de quien podía tratarse. ¿Alguien de la isla ballena? Si así fuera, ¿Por qué ahora el repentino enamoramiento? No, tenía que ser alguien más. Alguien con quien hubiera pasado más tiempo… Podría ser… ¿Él mismo? Si evaluaba todas las cosas que habían sucedido últimamente, tenía sentido. Claro, por eso actuaba tan raro con él… ¿Verdad? Tenía que ser. Sintió una extraña sensación recorrer su cuerpo, algo similar a lo que había sentido la noche anterior. Se le hacía increíblemente agradable la idea. De hecho, esperaba que fuera de esa forma.

-Aquí están, chicos-. Escucharon una voz cerca, que resultó ser de Leorio. –Los había estado buscando. Gon, ¿Puedo hablar contigo un segundo?- Dijo rápidamente, alejando al moreno de su albino amigo, quien se quedó allí aun algo perdido en sus pensamientos.

-¿Qué sucede?- Preguntó el menor con curiosidad, ya que el recién llegado tenía una cara de entusiasmo imposible de ocultar.

-Es sobre el paso 3, tengo el plan perfecto-. Anunció sacando la revista de su chaqueta. Gon escuchó atentamente. –Paso 3: Mantén la distancia-. Tan solo el titulo hizo que Gon decidiera no llevarlo a cabo, pero siguió escuchando. –Ahora que tienes su atención, lo mejor será que te distancies un poco de él. Trata de hacerte la interesante, que él te busque. Intenta pasar tiempo con más personas para que él se dé cuenta de que eres una persona ocupada. Un poco de celos tampoco vendrían mal.-

-Leorio, no puedo hacerle eso. Se supone que vinimos aquí para reunirnos, no para distanciarnos-. Se quejó el joven apenas el más alto acabó de leer.

-Sabía que dirías algo así-. Continuó Leorio, con una gran sonrisa. –Es por eso que te lo dije, tengo el plan perfecto. Está todo listo.- Dijo con orgullo.

-¿Qué está listo?- Preguntó Gon con una creciente desconfianza hacia las ideas de su amigo.

-¡Tu cita! Saldrás con alguien más.-

Gon no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Cita? ¿Arreglada? ¿Con alguien que no conocía?

-Leorio…-

-Vamos, Gon, no seas aburrido. Ella parecía bastante feliz de aceptar, al menos dale una oportunidad-. Insistió el médico.

-No puedo hacerlo, eso no estaría bien. Ni siquiera fui yo quien la invitó a salir-. Se quejó una vez más, pero el mayor no parecía estar escuchándolo.

-Allí viene Killua-. Lo interrumpió. –Le dije que te reunirías con ella a las 2 en punto en el restaurant del hotel.- Agregó por último antes de marcharse. -¡Buena suerte!-

Gon soltó un suspiro cansado, al tiempo en que el albino llegaba a su lado.

-¿Qué quería?- Preguntó el joven a su amigo, quien lo miró algo confundido.

-Nada importante-. Mintió mirando la hora en su móvil. Eran las 13.27 de la tarde. Tenía aproximadamente media hora antes de encontrarse con esa chica. Si bien no pensaba salir con ella en bajo esas circunstancias, no podía dejarla esperando. Lo mejor sería ir y darle una debida explicación de lo que estaba ocurriendo.

-Lo siento, Killua. Hay algo que tengo que hacer-. Se excusó el joven apenado. Killua tan solo soltó un suspiro, asumiendo que la conversación que quería tener con él tendría que esperar.

-Está bien, nos reuniremos luego-. Aceptó de mala gana, pero sin hacer más preguntas. Después de todo, creía saber lo que quería. Gon asintió con la cabeza y partió en la dirección contraria. La próxima vez no lo dejaría escapar tan fácil.

Gon entró al restaurant algo dudoso, ya que no había pensado en que no sabía nada sobre esa chica. ¿Cómo se suponía que iba a encontrarla?

Aún faltaban 10 minutos para la hora del encuentro, así que supuso que no debía haber llegado aún. Sin embargo, tras un par de minutos de espera, una linda joven de cabello castaño y ojos brillantes se acercó a él. Le sorprendió percatarse de que tenía más o menos su edad. O al menos, eso aparentaba.

-Tú debes ser Gon, ¿Verdad?- Le dijo con una gran sonrisa. El aludido sonrió de vuelta.

-Así es. ¿Cuál es tu nombre?- Preguntó con amabilidad. Aquella joven parecía ser una buena persona.

-Nella. Pero por favor, llámame Nel-. Pidió dulcemente. –Tu amigo parecía muy entusiasmado en que saliera contigo. Él me habló mucho sobre ti-. Relató la joven riendo un poco. Parecía bastante divertida con la situación.

-Ah, con respecto a eso…- Intervino el joven moreno, pensando en que lo mejor sería decirle la verdad cuanto antes.- Lo siento mucho, pero no puedo salir contigo-. Dijo con cuidado. No quería hacerla sentir mal.

-Oh, no te preocupes por eso-. Contestó la joven comprensivamente. –Sé que se supone que esto debía ser una cita, pero es raro que dos personas salgan en plan romántico sin siquiera haberse conocido antes.- Continuó, sonriendo una vez más. –Así que, ¿Qué tal si tan solo me acompañas a almorzar?- Ofreció, haciendo que Gon se sintiera mucho más aliviado. De ser así, no tendría mayor problema con aceptar su propuesta. Después de todo, era una buena forma de compensarla por las molestias que le había causado.

-Claro, eso estaría bien-. Aceptó de buena gana, comenzando a caminar con la chica para comer algo.

El almuerzo se le pasó volando, había estado hablando con la joven durante dos horas, y casi no lo había notado. La joven resultó ser hija de la cocinera del hotel, y estaba allí ayudando a su madre por unas semanas. A Gon le resultó muy agradable su compañía, era fácil conversar con ella y se divirtió bastante. Sin embargo, al percatarse de la hora, supuso que era mejor despedirse. Kurapika podría llegar en cualquier momento, y no quería preocupar a Killua.

-Será mejor que me vaya ya-. Anunció el joven una vez que acabaron de comer y se levantaron de la mesa. –Fue muy divertido, gracias por invitarme-. Agradeció el joven, feliz de haber hecho un nuevo amigo.

-Técnicamente, fuiste tú quien me invitó-. Corrigió la joven, haciendo que ambos chicos rieran por un momento. Miró al moreno fijamente durante unos segundos, y luego se acercó a él para depositar un suave beso en su mejilla. –Fue divertido conocerte, Gon. Espero que podamos salir otra vez-. Se despidió antes de salir del lugar, dejando a Gon algo sorprendido. Sin embargo, sonrió y se despidió de la chica una vez más.

El moreno iba de camino a su habitación, sintiéndose bastante aliviado por cómo habían resultado las cosas. Había temido que la chica no se tomara muy bien lo que tenía que decirle, pero las cosas resultaron mejor de lo que había esperado. Su celular sonó repentinamente, y contestó sabiendo de quien se trataba.

-¿Kurapika?- Preguntó subiendo las escaleras.

-Así es, el avión acaba de llegar a la ciudad. Necesito la dirección exacta del hotel en el que se encuentran.- Pidió el joven desde el otro lado del teléfono.

-Claro, te la enviaré en seguida-. Contestó el moreno con entusiasmo, cortando la llamada para poder escribirla en un mensaje. Una vez que terminó, corrió a la habitación para comunicarle a Killua que Kurapika estaba a punto de llegar.

-¡Killua!-. Exclamó entrando en la habitación. Pudo ver que el albino se encontraba tirado sobre su cama con desgano. Sin embargo, continuó. –Kurapika me acaba de llamar, ya llegó a la ciudad.- Relató con prisa, ya que tenía la intención de ir a buscar a Leorio para poder ir juntos a encontrarse con su amigo.

-Que bien-. Comentó totalmente indiferente el albino. –A decir verdad, Gon-. Continuó el joven, antes de que el moreno pudiera salir del lugar. –He estado pensándolo, y creo que regresaré a la mansión.-

Gon no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Por qué, por qué tan repentino? ¿Por qué justo ahora?

-Tengo pensado irme mañana por la mañana.


Notas: Bueno, no pude demorarme menos que la última vez que actualicé xD Pero les prometo que lo intenté, solo que mi mente me traicionó. De hecho, de no ser por RedGlossyLips, una vez más, no estaría aquí. Espero que la espera haya valido la pena, y gracias a todas las personas que leen y me dejan reviews, me hacen muy feliz y me motivan a escribir ;-; El siguiente será el último capítulo, así que quizás sea un poquitito más largo de lo normal. Intentaré tenerlo pronto, pero en el peor de los casos no me pasaré de una semana, eso se los puedo prometer xD.

Nos leemos pronto, besos :D