Todos los personajes de hetalia pertenecen a Himaruya Hidekaz
Sábado distrito federal
Otro día normal empezaba en México y en la hacienda de María los hermanos se reunían para desayunar juntos.
La trigueña preparaba tamales de diferentes sabores mientras Juan hacia chocolate caliente y José partía bolillos. Cuando terminaron se sentaron en una mesa que estaba decorada por un enorme jarrón con girasoles.
―bueno espero que lo disfruten―sonrió María―por cierto invite a Feliciano a comer, espero que no les importe.
Sus hermanos dejaron de comer (devorar) para mirar extrañados a la chica.
― ¿Qué? ―balbucearon ambos chicos
―como oyeron―respondió antes de darle una mordida a su torta guajolotera*
―pe-pe-pe-pero―Juan movía de un lado a otro sus manos tratando de tranquilizarse―hermanita ¿sabes qué día es hoy?
―tres de septiembre ¿Por qué la pregunta?
José se atraganto con el chocolate, impactado por la respuesta de su hermana. Juan corrió a ayudarlo.
― ¡¿Quién carajos eres tú y que has hecho con mi María?! ―logro gritar México del sur
―pero que les ocurre no recuerdo nada importante que se tenga que hacer hoy…
El cerebro de maría empezó a analizar la información, fue ahí cuando se dio cuenta del terrible error que había cometido. Hoy tenían que comprar las cosas para el 15 de septiembre ¿Cómo se le había olvidado? Ya solo faltaban doce días, en los que tendría que decorar cada rincón de una hacienda cincuenta veces más grande que el zócalo.
Se empezó a hiperventilar provocando que sus hermanos se pusieran más nerviosos de lo que ya estaban, pero su caos fue interrumpido por el timbre.
María se levantó y abrió la puerta, encontrándose con Feliciano quien traía consigo una pequeña canasta llena de pasta
―ciao bella signorina ¿come stai? ―pregunto con amabilidad el italiano
―no muy bien―suspiro frustrada―oye…
― ¿Qué pasa?
―es que…―María le iba a decir a Feliciano lo ocupada que estaba pero el chico estaba muy ilusionado y no quería verlo triste― ¿nos acompañas a comprar algo? Es rápido
―ve~…bene―dijo con su típica sonrisa tierna pues le entusiasmaba la idea
Dicho esto, María cargo a Italia como un saco de papas y les grito a sus hermanos que prepararan el coche para salir.
O-o-o-o
10 am DF
Desde las diez ya no hay donde parar el coche
ni un ruletero que lo quiera a uno llevar
Italia y México acaban de llegar a reforma. Al parecer los hermanos ya estaban acostumbrados a esperar 3 horas en la fila de un estacionamiento para poder dejar el coche, pero el pobre Feliciano no; casi podía sentir que su trasero se había vuelto plano.
― ve~ ¿falta mucho? ―pregunto el italiano
―solo faltan quinientos treinta y cinco coches y pasamos―dijo con calma el pequeño Juan mientras dibujaba en su libreta un pequeño chihuahua―ya nos falta poco
― ¿Qué tal si tomamos un taxi? ―volvió a preguntar
―uh…a esta hora ya no hay taxis libres, feli―contesto María.
Feliciano suspiro y se acomodó en su asiento…sería un día extremadamente largo
Llegar al centro atravesarlo es un desmoche
un hormiguero no tiene tanto animal.
―demonios, María ¿puedes caminar mas rápido? ―pregunto José, quien caminaba a la velocidad de la luz. El cargaba a Italia pues el pobre de lo débil que era no aguanto caminar tanto para llegar a una tienda.
― ¡espera José! Recuerda que es sábado y hay más personas que entre semana―grito la joven que estaba siendo arrastrada por la multitud de personas hacia el lado contrario de su familia. Pero de repente apareció junto a sus hermanos y su invitado. Tal vez las mismas personas cambiaron de ruta al darse cuenta que la manifestación de maestros* venia en la misma dirección a la que iban ellos.
Los almacenes y las tiendas son alarde
de multitudes que así llegan a comprar
al puro fiado porque está la cosa que arde
al banco llegan nada más para sacar.
―bien, ya llegamos―anuncio José
Feliciano se sorprendió al ver la tienda llena de miles de personas comprando banderas y moños tricolores.
―ven Feliciano―lo llamo María―no se te ocurra separarte de nosotros al menos que quieras perderte
El italiano contesto con su típico Ve y tomo la mano de la trigueña, quien se hacía paso entre las personas para poder llegar al mostrador donde una señora de edad avanzada los atendió.
― ¿en que los puedo ayudar? ―pregunto la anciana
―queremos comprar muchos adornos―grito Juan mientras se subía al mostrador. El chico solo media un metro treinta y cinco; su estatura le impedía realizar varias actividades entre ellas comprar cosas o alcanzarlas.
La señora saco una caja llena de adornos. Los hermanos revisaron y escogieron. Todo iba tranquilo hasta que a José se le ocurrió abrir la boca.
―esto está muy mal…―susurro México del sur, llamando la atención de su invitado y de su familia―María…mira―hizo un puchero mientras señalaba un pin con México―a Quintana Roo le quitaron esa puntita que tiene al final
María se dio una palmada en la cabeza
―señora ¿tiene otro adorno como este pero que no le falte eso? ―pregunto fastidiada la chica, la señora negó con la cabeza. ― ¿ves? Es el último, así que no los vamos a llevar
― ¡pero María! Es como si me arrancaran un dedo―hizo otro puchero y tomo el brazo de su hermana―María anda haz algo…pofa
―no digas pofa, no va a funcionar
―María…prometo no molestar a Juan, anda ¿sí?
―aun así lo molestarías
― ¡María! ¡María!
―NO y punto final. Ahora dame el dinero, ya vamos a pagar
José gruño y metió su mano al pantalón pero minutos después palideció pues no encontraba ni un solo peso.
― ¿y que me haces si te digo que se me olvido el dinero en el coche?
Una aurora negra se formó en Juan y María y aunque no lo crean también en Feliciano.
O-o-o-o
Después de ir al coche a sacar el dinero, regresar a pagar los adornos, tener otra pelea entre hermanos y parar unos cuantos minutos a comer helado, se dieron cuenta de que algo importante les faltaba hacer.
― ¡Leticia! ―grito México
― ¿Quién es Leticia? ―pregunto Feliciano mientras mordía su paleta de hielo.
La trigueña se levantó de la banquita donde estaba sentada. Otra vez su memoria le había fallado, cosa que le preocupaba mucho porque no quería terminar como Japón o China quienes empezaban a hacer cosas para ancianos. Suspiro tratando de mantener la calma, tal vez estaba exagerando un poquito.
―nos tendremos que separar―grito Juan, porque en ese momento era el más responsable; María ya estaba comprando cosas para no envejecer y cuando su hermana se ponía asi es difícil regresarla a su estado normal―Vargas, vendrás conmigo primero después nos encontraremos con José y te quedaras con él.
O-o-o-o
El que nada hizo en la semana está sin lana
va a empeñar la palangana allá en el Monte de Piedad
hay unas colas de tres cuadras las ingratas
y no faltan papanatas que le ganen el lugar.
Feliciano y México centro llegaron a su destino. Tuvieron que dejar a María y a José porque a los dos les entro una crisis de edad. A su hermana le daban muy seguido pues constantemente mandaba a arreglar viejos monumentos y calles con fachadas coloniales, pero ese ya es otro asunto del cual les contare después.
― ¿recuerdas lo de Leticia?
― ve~ si
―bien, Leticia es la deuda que tenemos con los demás países*…el punto es que si no llegamos temprano a pagar se hace una fila de 3 cuadras…―dijo México del centro mientras señalaba la larga cola de personas
Feliciano suspiro cansado al pensar cuanto tiempo tardarían y tembló un poco al notar lo maduro que era su primo* pues un niño de su edad (o por lo menos apariencia) ya estaría llorando o pidiendo a gritos irse, pero el no, de hecho se entretenía leyendo libros o revistas de economía.
O-o-o-o
Después de cuatro largas horas pudieron pasar a una de las cajas donde una señorita vestida con el uniforme del banco los atendió.
―buenas tardes señor en que lo puedo ayudar―dijo dirigiéndose a Feliciano
―am…señorita soy yo al que tiene que atender―grito Juan mientras trataba de alcanzar la ventanilla
―oh ya veo. Tú vienes a meter tus ahorros a una cuenta de niños―sonrió
―se equivoca, yo vengo a pagar―dijo un poco molesto; él no quería enojarse porque sabía que tenía un carácter peor que el de sus dos hermanos juntos
―no puedo atender a un niño en ese tipo de circunstancias
La palabra niño se grabó en la cabeza de Juan, él no era un niño ¿acaso solo lo juzgaban por su estatura? Él era México, eso implicaba tener muchos pero muchos años más que esa señora ¿Qué acaso no le enseñaron a respetar a sus mayores? ¿No le enseñaron a respetar a su patria? Claro…ella no sabe que es su país pero…aun así ¡es inaceptable!
Sus dorados ojos se tronaron de un color rojo sangre.
―Vargas cárgame―mascullo Juan, Feliciano obedeció rápidamente y solo se limitó a mirar con miedo la escena
O-o-o-o
Al final la señorita tuvo que obedecer a Juan o si no algo grave hubiera pasado y es que el niño daba miedo sin importar si estuviera enojado o no. Por lo menos Italia aprendió algo de esta situación…los mexicanos tienen muy mal humor para ciertas cosas.
―Vargas, tengo que llevarte con mi hermano, espero que te sepas comportar
― ve~ si-si ―tartamudeo asustado el italiano, quien todavía llevaba cargando al pequeño
Desde las doce se llenó la pulquería
los albañiles acabaron de rayar
qué re picosas enchiladas hizo Otilia
la fritanguera que allí pone su comal.
Minutos después llegaron a una pulquería, no era muy grande pero su clientela se acomodaba en donde podía. En la barra se podía ver a varios señores tomando y entre ellos se encontraba la representación humana de México del Sur
―hermano, te dejo a Vargas―dijo con seriedad Juan mientras bajaba de los brazos del italiano―acuérdate que hoy vamos a llevar al cabaret familiar* a Feliciano
―sí, si―susurro con resignación.
Juan se despidió y salió del lugar, no sin antes dejar pagada la cuenta de su hermano pues lo conocía muy bien a tal grado de saber que cuando se emborrachaba se le olvidaba pagar.
―bien Feliciano ¿Qué te gustaría tomar? ―dijo José mientras le daba el menú del lugar
― ve~―susurraba al ver la variedad de bebidas* y comida. Pasaba de un lado a otro las hojas hasta que algo llamo su atención― ¿Qué son enchiladas?
José casi se va para atrás cuando escucho eso ¿Qué clase de psicópata jamás había comido enchiladas? México del sur pidió una orden y en cuanto llegaron obligo a Feliciano a comérselas. Pero estaban tan picosas que el pobre italiano no podía respirar; ese tampoco era un problema para José, pues también le pidió un pulque de naranja que Feliciano acepto para poder bajar lo enchilado que estaba.
―uh uh, primo parece que no tienes resistencia al chile ¿la pasta te ablando?
― ve~ no estoy acostumbrado―dijo con una sonrisa― ¿pero qué es esto? ―pregunto señalando el vaso lleno de pulque
―una bebida muy tradicional aquí, anda toma más
Feliciano no sabía que el pulque es una bebida alcohólica así que, confiado se tomó más de 6 litros…
O-o-o-o
La burocracia va a las dos a la cantina
todos los cuetes siempre empiezan a las dos
los potentados salen ya con su charchina
pa' Cuernavaca, pa' Palo Alto, qué sé yo.
Bien, la cosa se estaba poniendo crítica, dos naciones borrachas sin ninguna persona que los controlará y eso sumado a que llevaban dinero. Bueno era algo por el cual preocuparse.
José y Feliciano no tenían ni la más mínima idea de donde estaban, primero habían ido a la cantina donde terminaron de emborracharse; El italiano recordaba haber estado cerca de una plaza porque el ruido de los cohetes todavía retumbaba en su confundido cerebro, en cambio, José solo se acordaba de haber comprado unas vacaciones en Cancún.
Ahora ambas naciones deambulaban por las calles pero algo llamo su atención, un casino iluminado por luces de varios colores. No dudaron ni un segundo y entraron
Toda la tarde pa'l café se van los vagos
otros al poker al billar o al dominó
ahí el desfalco va iniciando sus estragos
y la familia, muy bien gracias, no comió.
Ahora empezaban a caer en la cuenta que tal vez y solo tal vez se habían pasado de la raya en cuanto a la cantidad de dinero que apostaron.
―carajo―mascullo con ira el trigueño cuando vio que su jugada de poker era pésima. Feliciano solo encogió sus hombros, ni él sabía que estaba pasando. Pero el sonido de un celular los trajo de vuelta a la realidad.
José contesto el teléfono; era María
― ¿bueno?
― ¿sabes qué hora es?
―las 7 ¿por?
―solo llamaba para recordarte que Juan y yo no hemos comido y que te voy a partir la madre cuando llegues al cabaret―lo dijo en un tono tan dulce que daba miedo
― ¿para hoy eran los boletos? ―pregunto sorprendido mientras cargaba a Feliciano y salía corriendo del casino
―no me chingues José ¿dónde están?
―ya estoy llegando no te preocupes…
O-o-o-o
Los cabaretes en las noches tienen pistas
atascadas de turistas y de la alta sociedad
pagan sus cuentas con un cheque de rebote
o a'i te dejo el relojote luego lo vendré a sacar.
Italia y México del sur llegaron al cabaret, ya estaban mejor pues el alcohol se les estaba bajando y la resaca no era tan fuerte.
Al entrar José tuvo que dejar su reloj porque ya no tenía dinero, se lo había gastado todo en las apuestas y en comprar la ropa adecuada para entrar al cabaret. Pero prefería perder todo a tener que lidiar con una hermana enojada.
Al entrar se reunieron y se sentaron en una mesa cerca del escenario donde se exhibiría una obra.
La velada fue tranquila, llena de risas y de aplausos. El ambiente se hizo menos tenso a tal grado de lograr que los hermanos se abrazaran.
Van a los caldos a eso de la madrugada
los que por suerte se escaparon de la Vial
un trío les canta en Indianilla donde acaban
ricos y pobres del Distrito Federal.
Al terminar la obra caminaron unas cuantas cuadras hasta llegar a un restaurante. Comieron mientras platicaban sobre las fiestas que se aproximaban. En aquel comercio habían mariachis, aprovecharon la oportunidad y le enseñaron a Italia a bailar varias canciones. Después de unas cuantas horas salieron del local
―José ¿podrías ir por el coche? ―dijo María mientras cargaba a Juan quien ya se había dormido
OH los recuerdos perdidos gracias al alcohol acaban de regresar. José había dejado el coche estacionado en pleno zócalo y todo por tratar de perseguir a una paloma. El trigueño se dio una palmada en la cabeza.
―se me olvido…traerlo hasta aquí―trago saliva preparándose para recibir los golpes de su hermana―lo deje en el zócalo
―José Luis…―los ojos de María se tornaron rojos― ¿SABES QUE ESTAMOS EN LA INDIANILLA Y QUE EL ZOCALO QUEDA MUY PERO MUY LEJOS?
―si…―susurro con timidez
María le pidió a Italia que cargara a su hermano y empezó a golpear José.
Feliciano sonrió, hace mucho que no se divertía tanto. Prometió regresar pronto para pasar otro sábado con los hermanos México
Así es un sábado Distrito Federal
sábado Distrito Federal
sábado Distrito Federal.
*torta guajolotera: es una torta de tamal, así de sencillo XD si lo sé, es masa con masa pero saben ricas
* Maestros: Los maestros del estado de Guerrero no están de acuerdo con la nueva Reforma educativa, es por eso que están haciendo varias manifestaciones que afectan el tránsito de la ciudad
*La deuda que tenemos con los demás países: Para los que no saben México tiene una deuda externa gracias a la devaluación del peso, de la difícil situación económica que tenían en la revolución, entre otras causas…
*primo: en mi opinión deberían considerarse como primos porque España cuido a romano y bueno como saben España es el padre de casi todos los países latinoamericanos
*cabaret familiar: los cabarets son lugares donde se exhibían espectáculos nocturnos pero también habían familiares donde se presentaban obras de teatro.
*variedad de bebidas: en las pulquerías hay un montón de bebidas, porque hay pulque de todo, de semillas, de verduras, de frutas etc…
Regrese!
Perdón por la tardanza la escuela no me permitía escribir y tampoco mi salud D: me enferme
Quería hacer un capitulo con un poco de humor mexicano porque ufff las cosas aquí están un poco complicadas con las manifestación y todo eso
Pero en fin aquí estoy :DD los extrañaba
Muchas gracias por sus lindos comentarios y por apoyar el fic
Nos vemos en el próximo capítulo!
Los quiere
Lady Raven
