Título: Awaken

Bueno pues en serio, gracias a la gente que ha dejado review. Eso anima mucho a proseguir. La verdad es que este capítulo me ha quedado bastante largo y he tardado en publicarlo por demasiados motivos pero en fin… Intentaré seguir con esto aunque haya empezado el colegio.


No sabes cuánto tiempo llevas ahí parado, mirando a aquella superficie de madera inmóvil. Sigues sumido en aquella oscuridad de aquel almacén abandonado, tus músculos totalmente tensos y un sudor frío te recorre la espalda. Peinas tu pelo rubio hacia atrás lentamente para relajarte. Las gafas que llevas son las únicas que te permiten ubicarte en dónde estás, debido a que son de visión nocturna y eso te ayuda mucho en ese momento.

Escuchas el ruido de la puerta, y rápidamente de un salto te incorporas detrás de uno de los muebles que hay allí; uno de los pocos que aún ha aguantado en pie.

Lentamente la puerta se abre, y apoyándose en ella para evitar caerse Jake ve cómo todo sigue igual de revuelto. Las estanterías en el suelo, y algunas cosas que seguramente deben de ser alimentos dispersas por ahí, junto a algunos azulejos rotos. Tampoco puedes ver demasiado bien. La cierras levemente, mas por seguridad que por otra cosa; y aún algo tembloroso, te aventuras hacia la oscuridad, con la única iluminación de la luz del sol colándose por el diminuto espacio de la puerta. Sigues con la duda de si hay alguien allí, y agarrando tu arma y deseando que tus reflejos te ayuden si lo necesitas, esperas que no haya alguien. O sino que no sea alguien demasiado peligroso.

Eres Dirk, y desde tu posición te encoges, dispuesto a abalanzarte sobre quién sea que esté ahí. Agarras tu katana, mirando por encima de tu hombro y poniéndote de cuclillas apoyándote contra la pared para prepararte y atacar en cuánto tengas oportunidad. Tu corazón late algo desbocado como un caballo salvaje, e intentas relajarte. Estás lo suficientemente entrenado como para luchar, desde pequeño, pero aun así se te hace raro pelear para matar. Para sobrevivir. Eso es algo que nunca has querido hacer, pero situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas y eso es algo que has tenido que aprender de manera dura.

Escuchas aminorar sus pasos, al parecer se queda quieto, intentando caminar lo más despacio posible.

Sí, en ese momento eres Jake y puedes notar que está aterrado. En otros tiempos hubiera intentado parecer incluso amenazador, con dos pistolas colgadas en sus muslos y caminando con lentitud pero con confianza en sí mismo y en sus habilidades. Y ahora no es momento de recordar ya que no estaban en esos tiempos, ahora era matar o morir. Y sabe que tiene que aprender aquella valiosa regla sino quiere acabar mal.

Coge una bocanada de aire y da un paso, sintiendo de repente como sus sospechas de afirman al ver cómo algo o alguien se lanza contra su cuerpo. Con una agilidad felina. Rápidamente interpone la barra entre su cuerpo al ver cómo otro amenaza con lanzarse con un objeto metálico… ¿una espada tal vez?

Y tras esto los dos acabáis en el suelo, tú debajo de aquel intruso y él encima de ti, interponiendo aquella barra entre ambos y viendo cómo su espada está a un par de centímetros de tu cuello. Por poco, piensas.

Ahora eres Dirk, y abres los ojos y te sorprendes al ver cómo es aquel forastero, bajando la guardia y haciendo así que el otro te empuje contra la estantería con todas sus fuerzas, que no son tan escasas como pensabas.

Jake mira hacia el lado dónde el rubio ha sido lanzado, y piensa en correr, correr con todas sus ganas. Pero el encontrar a alguien de su misma raza después de tanto tiempo le da curiosidad. Le mira fijamente, con el ceño fruncido tanto para parecer amenazante como para intentar ver el aspecto del otro. Ve que su pelo es claro, de color dorado… y tiene algo negro en la cara que le impide ver sus ojos… algo parecido a, ¿una venda tal vez?

Y el Strider simplemente le mira de arriba abajo y sigue pensando en cómo es posible que aquel chico con voz inhumana y que parece que no puede ni ver más allá de su nariz pueda tener semejante agilidad y reflejos pese a todo.

Los dos os quedáis mirándoos en silencio, Jake manteniendo su arma en alto intentando parecer amenazante cuando realmente siente su cuerpo hecho mierda y sin menos movilidad debido a la embestida que antes. Joder sí, es que el hijo de puta aquel tenía mucha fuerza. Más de la que esperaba. O tal vez su cuerpo está débil.

Débil.

Cómo odia esa palabra en aquellos momentos en los que sus reflejos y su resistencia física es lo único que le ayudarán a sobrevivir. Que aquello por lo que se había preparado día y noche desde su más temprana edad desapareciese así como así es algo que le hace sentirse inútil.

—Mierda…—no le da tiempo a seguir pensando porque escucha una voz que le sorprende que no fuese la suya. Una que suena profunda pese a que estuviese susurrando…

Mira a aquella mancha negra que se supone que son los ojos de aquel extraño, y ve como éste se levanta con una velocidad sobrehumana y se posiciona a su lado de rodillas, agarrando aquel objeto metálico que tenía por arma con sus manos antes siquiera de poder recibir el golpe que el moreno iba a darle.

—No me jodas ahora, y estate calladito. —nota el dedo de aquel extraño en los labios, y el cómo le bajaba la cabeza de manera brusca y juntos se ponen tras una enorme caja de madera que parece intacta.

Eres Jake y ahora mismo estás confuso. Aquel chico misterioso ha podido evitar tu golpe como si nada… Vale que aún no has recuperado tus habilidades del todo, pero sientes que aún así lo has hecho bastante rápido. Bastante rápido incluso como para que una persona normal lo detenga.

Y antes siquiera de responderle con algún insulto -o al menos intentarlo con tu voz de imbécil- logras escuchar una voz extraña provenir desde fuera. Mejor dicho, dos. Oh dios, las reconoces perfectamente. Son las mismas voces que escuchaste aquel día.

Los grises.

Te remueves algo nervioso en el sitio, y el intruso aquel te abraza con el ceño fruncido, cogiéndote de la cintura con uno de sus brazos desde atrás mientras que pone la otra mano en su boca haciéndote callar. Notas una de sus manos enguantadas en tu boca, y cómo aquella sensación es algo incómoda.

— ¿¡Dónde está!? —escucha el rugido de una de aquellas bestias hacer eco en el pasillo. Pese a estar en aquella pose incómoda con aquel extraño, te centras en ver con tus oídos.

—En serio, estaba seguro de que estaba muerto…—una voz de un tono más débil se dejó sonar, algo inseguro.

—… ¿Seguro? ¿SEGURO? ¡No me jodas! —alguien pateó algo, ya que un eco metálico se dejó oír en aquel silencio. —Como esté vivo, oh, como esté vivo… te la vas a cargar. Aunque bueno, dudo que haya llegado demasiado lejos aquel bichejo…

Los músculos de Jake no podían estar más tensos. Hablaban de él, estaba seguro de que hablaban de él. Suspiró, ¿tan cerca había estado de la muerte? ¿Le habrían visto cuando se escondió debajo de la cama y habrían pensado que era uno de los muchos cadáveres sin vida que había esparcidos por el hospital?

—Escucha chaval. —la voz del extraño le sorprende en su oído, dando un pequeño salto en su asiento. —Cuando cuente tres, empezarás a correr con todas tus fuerzas, ¿entendido? —en ese momento no está siquiera para hablar, por lo que asiente, más decidido que en toda su vida.

Jake no piensa siquiera en aquel extraño que le acaba de dar el golpe de su vida, no piensa a lo mejor en que pueda estar utilizándole para salvarse el culo. En lo único que piensa es en que no sabe siquiera si saldra de esta por lo que, ¿por qué no arriesgarse?

Una vez más no hará daño, no más del que ya ha causado hasta ahora.