Groseramente corto. Mil disculpas. Llamémoslo...un 'Capítulo de Transición'.
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VIII: The Wretched
El niño se asomó por la rendija de la puerta abierta de su cuarto. Veía, del otro lado de la habitación central de la cabaña, la figura espigada de su maestro erguida sobre la mesa aún. Había una lámpara acomodada en algún lugar de una manera que hacía que la sombra del mayor se proyectara enorme en la pared, llevando al niño a creer, fascinado, que le hacía perfecta justicia al carácter mítico que le había atribuido en el tiempo de conocerle.
El hombre estaba callado. Desde donde el rubio observaba, no sabía si significaba que estaba dormido o escribiendo. Solía hacerlo a diario, casi siempre al final del día, después de haber cenado y enviado al niño a dormir.
Salió de su recámara sin hacer ruido, con la intención de averiguar. Escuchó a su maestro exhalar y se detuvo, temiendo ser descubierto fuera de la cama tan tarde. Cuando no pasó nada, continuó.
Se aproximó por un lado, colocándose en puntillas para ver por encima del níveo hombro. Vio la cabeza del adulto recargada de lado sobre la mesa, sus ojos cerrados, y su larga cabellera roja regada tanto en la superficie de madera como por encima de uno de sus brazos.
Acercándose, pudo apreciar que había una pequeña libreta abierta sobre la mesa, llena de líneas a tinta oscura. Otra cosa, sin embargo, llamó su atención. Movió algunos de los cabellos, y tomó con cuidado un retrato que descansaba semiescondido debajo del cuaderno, cerca de los dedos de Camus, que aún detenían una pluma lánguidamente.
Uno de los dos le parecía conocido. Tenía el mismo color de cabello rojizo que su maestro. El otro, rubio como él, no tenía idea de quién pudiera ser.
Regresó la imagen a su lugar y esparció los cabellos de su maestro a como suponía los había encontrado. Se volvió a la dirección en que estaba su cuarto, dispuesto a regresar a dormitar. Dando un último vistazo al cuaderno, con la cabeza llena de dudas, se acercó de nuevo.
Acarició la nariz de su maestro con afecto, esperando que soñara con cosas placenteras. (5)
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N/A
(5)...No. No hay escena más enternecedora (...o corta) que esa en este fic, damas y caballeros.
...De nuevo, disculpas por la excesiva brevedad del capítulo.
En el siguiente capítulo: Una cabra perdida en la nieve. En serio.
