Segundo capitulo de VaE (como veis, me gusta las siglas)

A ver si consigo que la historia avance un poco (esta va a ser una historia corta)

Muchas gracias a Mireya Humbolt, Yuna, Yami RosenkreuZ, Ory Alun, Riznao, Kyoko Himura y leluto por los reviews!!

Hey, habeis visto el episodio 88, "Lavi, del anime? Me ha encantado la pelea entre Allen y él!! Genial!! (ah, no puedo esperar para oir la cancion de Allen)

DGM no me pertenece


Era increíble la manera en la que los días demostraban a cada momento que el verano llegaba a su fin.

A pesar de ser primera hora de la mañana, al mirar por la ventana de su clase, bien se podía apreciar como los días se iban haciendo más fríos. Como los colores alegres y los cielos despejados daban paso a la calidez del otoño.

Dejando escapar un suspiro, Lenalee, una bella asiática de apenas 16 años, con una melena oscura y lisa, que le llegaba hasta los hombros, seguía mirando por la ventana, sin fijarse en nada en concreto.

Solo apartaba su vista de ella cuando algún compañero se le acercaba a saludarla. Al fin de cuentas habían pasado todo el verano sin verse, por lo que Lenalee aguantaba las constantes interrupciones de su momento de tranquilidad (no por nada se le conocía por una chica amable)

En cuanto le volvían a dejar tranquila, regresaba a su aislamiento personal. No es que le molestara la presencia de los demás (como a cierto amigo suyo) pero es que, últimamente, había estado teniendo unos sueños muy extraños.

Siempre consistían en lo mismo: batallas interminables en la que los participantes caían una y otra vez. Todas las noches veía diferentes personas muriendo de diferente manera. No era la visión más hermosa que digamos. Para mayor frustración, cada mañana se despertaba sin acordarse de ni una sola cara de las víctimas.

Por si no fuera poco el hecho de llorar cada una de esas pérdidas, las olvidaba al instante, como si su subconsciente le recordara una y otra vez que aquellas personas solo existían en sus sueños.

Pero si nada de eso era real, por qué se sentía tan vacía cada vez que se despertaba de uno de esos horribles sueños. Por que sentía como si le faltara algo?

El sonido del timbre le sacó de su ensimismamiento. Todos a una, los estudiantes se fueron sentando en sus respectivos asientos.

Lenalee no pudo dejar de notar que muchos de los chicos le lanzaban fugaces miradas, o intentaban llamarle la atención de un modo u otro. Otra vez. La verdad es que ya empezaba a cansarse. Todos los años era lo mismo, perseguida constantemente por hordas de chicos que intentaban impresionarla de algún modo (ni que decir tiene que no lo lograban en lo más mínimo)

Era en momentos como esos en los que comprendía la tortura por la que tenía que pasar Kanda cada día, aunque nunca compartió sus métodos de "disuadir" a los pretendientes.

En su caso, el cortejo había aumentado desde que empezó a tener curvas (desde hace tres años o así) Pero a Kanda le habían perseguido desde pequeño… Pobre.

Lenalee se permitía pensar en sus cosas mientras el profesor hablaba pues, como siempre, en la primera clase del año se limitaba a hablar de la planificación del curso, clases y demás. Sin embargo, centró toda su atención en él cuando empezó a hablar de un nuevo compañero.

- Bueno, me alegro de ver tantas caras conocidas.- empezó el profesor.- Aunque a partir de hoy tendremos a una cara nueva entre nosotros. Viene de bastante lejos, Inglaterra, por lo que espero que le ayudéis a adaptarse. Y ni se os ocurra aprovecharos de él solo porque sea extranjero, eh? Que os conozco.- añadió, lanzando una mirada de advertencia hacia el grupo.

Lenalee tenía que darle la razón en ese sentido. Aún recordaba su primer día de clase. Muchos compañeros empezaron a abalanzarse encima de ella, haciéndole un montón de preguntas sin sentido y comentarios estúpidos (al más puro estilo: "mira, sus ojos son diferentes!") Y si no, siempre quedaba la opción de la marginación social por ser diferente…

En ese momento, Lenalee decidió a ayudar a su nuevo compañero o compañera en todo lo que necesitara. Aunque tenía la esperanza de que, si resultaba ser un chico, no se pensase que estaba ligando con él…

Y si lo hacía?

Todas sus preocupaciones desaparecieron en el instante en el que oyó unos chillidos de sus compañeras. Al mirar al frente para comprobar la razón de tanto alboroto, se quedó con la boca abierta.

Su nuevo compañero había resultado ser un chico moreno, con el pelo tan largo como ella, y con unos rasgos tan delicados que bien podrían pertenecer a una mujer. Cuando el chico se puso de frente, para dirigirse a la clase, se pudo apreciar el color de sus ojos.

-Plateados. Tiene los ojos plateados…- pensó Lenalee. Solo por el aspecto, ese chico tenía todas las papeletas para convertirse en el nuevo "guaperas" de la escuela. Sin embargo, Lenalee notó algo diferente en él, como si le rodeara un aura cálida que te invitaba a confiar ciegamente en él.

- Mi nombre es Allen Walker.- dijo el chico, con una voz suave y melodiosa. – Encantado de conoceros.-

En cuanto terminó de hablar les dedicó a sus nuevos compañeros una sonrisa tan radiante que habría sido capaz de iluminar el edificio entero por sí sola.

Ahora Lenalee estaba segura de que Allen, como había dicho que se llamaba, iba a convertirse en uno de los chicos más populares del instituto.

- Lavi deberá andarse con cuidado- pensó Lenalee, riendo por lo bajo al imaginarse la reacción de su amigo al enterarse de la nueva "adquisición" del colegio.

En ese momento su mirada se cruzó con la de Allen. Para su sorpresa, los ojos de Allen se abrieron de par en par al verla, para después brillar con calidez.

Lenalee no sabía lo que era, pero había algo en este chico que le hacía sentir bien, feliz, incluso… nostálgica.

KYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYU

- Agh, que aburrimiento - se quejó un joven pelirrojo, mientras andaba despreocupadamente por los pasillos de la escuela. Tenía el flequillo bastante largo, casi ocultándole los ojos, lo que le daba un aspecto "misterioso" (según él) – Ya volvemos a la rutina, eh, Yuu?-

- No me llames así- gruñó Kanda, que iba caminando a su lado. Pero guardando las distancias.

- Buff, veo que tú tampoco has cambiado. Este año va a ser largísimo-

El pelirrojo optó por llevarse los brazos hacía la nuca, descansando la cabeza sobre ellos mientras caminaba.

Un grupo de chicas se cruzó con ellos. En el momento que les pasaron se pusieron a gritar alocadamente (eso sí, por lo bajo) y empezaron a correr en la dirección opuesta.

Y no era para menos. Desde que los famosos Yuu Kanda y Lavi Bookman se habían hecho "amigos" y habían empezado a ir juntos a todas partes de la escuela, se habían convertido en la pareja más popular de todo el instituto. E, incluso, de toda la ciudad, pues bien era sabido que cada vez que había alguna competición entre escuelas, las gradas se llenaban hasta rebosar (y no precisamente porque estuvieran interesados en la competición)

Este hecho provocaba diferentes reacciones en cada uno de los dos jóvenes: a Kanda le irritaba mientras que Lavi disfrutaba de lo lindo. Muchas veces jugaba con su pelo con "naturalidad" solo apra aumentar su imagen de playboy.

Esta vez fue una de esas veces. Kanda observó con un ligero tic en los ojos como su amigo se apartaba el pelo de la cara, dejando ver sus ojos verdes, lo que causó más grititos por parte de las chicas y bastantes sonrojos.

- Deja de hacer el payaso-

- Que pasa Yuu? Celoso de mi "sexappeal"?-

- No digas bobadas, imbécil. Y deja de hacer eso, me pones de los nervios!- añadió, al ver que su amigo guiñaba el ojo a un par de chicas que se les habían quedado mirando. – Atraes demasiado la atención.-

- Y que hay de malo en eso?. Tengo todos los derechos del mundo en coquetear con las mujeres. Tengo 17 años, estoy en al edad!-

- Yo también tengo esa edad y no me verás pavoneándome por ahí!-

- Bah, eso es porque eres muy aburrido, Yuu. Ya verás. En cuanto aparezca una chica que te guste, tú también te pondrás a hacer el tonto!-

- Y porque tendría que pasar eso?-

- Porque así es como funciona!- sentenció Lavi, con un gesto de autosuficiencia que daban ganas de pegarle un golpe. Un momento, porque contenerse?

- Auch, Yuu, eso hace daño, sabes?- dijo el pelirrojo, frotándose el lugar de la cabeza donde había recibido el golpe.- Ya verás, me saldrá un chichón.-

- Esa era mi intención.-

- Que poco me quieres, Yuu!!-

- Nada en absoluto.-

El par siguió su camino por los pasillos, Lavi saludando a toda chica que veía, mientras que Kanda intentaba hacerse invisible a su lado (no lo conseguía ni queriendo). Ambos se dirigían a la sala de descanso, una habitación dedicada al reláx de los estudiantes (pues era un instituto de jornada continua, similar a un internado) donde había una pequeña biblioteca, cafetería, etc.

Desde hacía unos años, siempre iban allí en el descanso de las clases de la tarde y de la mañana. Siempre se sentaban en la misma mesa (la más alejada del bullicio y más cercana a los libros). Y siempre se reunían las mismas personas. Siempre era lo mismo.

- Ah, todavía no ha llegado!- dijo Lavi, mirando hacia su mesa (por alguna razón, ningún otro estudiante se atrevía a ocupar aquel lugar) – Me pregunto que le estará retrasando tanto.-

Kanda sabía que su amigo se estaba refiriendo a Lenalee, la única chica a al que había logrado tolerar en sus 17 años de vida. Aunque aún no sabía por qué, ya que Lenalee se comportaba como cualquier otra chica. Sin embargo, al estar a su lado, le inundaba un sentimiento de tranquilidad y familiaridad que le agradaba. Por raro que pareciese, con Lavi le pasaba lo mismo.

Kanda y Lavi se sentaron en la mesa, a la espera de su amiga. Lavi pasaba el rato contemplando al resto de ocupantes del lugar, flirteando con las chicas que se dedicaban miradas o sonrisas.

- No sé por qué te empeñas en hacer eso si nunca llegarás a nada con ninguna de ellas.-

- Porque es divertido, quizá?-

- De esa manera no lograrás que se fije en ti.-

Lavi dejó escapar un suspiro. Sabía muy bien a lo que se refería Kanda. Hacía ya mucho que estaba interesado en la misma persona, pero nunca se había atrevido a confesarle sus sentimientos. Su último recurso había sido el de coquetear con todas las chicas que se cruzaban con él, para ponerla celosa, pero no estaba dando resultados.

Y ahora,.encima, tenía que seguir con el papel de ligón, para guardar las apariencias (no que le molestase demasiado, ya ves)

Un griterío proveniente de una de las mesas cercanas le sacó de sus pensamientos.

- Es realmente guapo, lo has visto?- cuchicheaba una chica con su amiga.

- Sí, sí! Fui corriendo a la clase para verle en cuanto me lo dijeron. Realmente es una monada!!-

- Tiene una cara preciosa! No parece real!!-

- Hey, Yuu, de quién crees que estarán hablando? Será de nosotros?- preguntó, emocionado, Lavi.

- Tengo cara de que me importe?- espetó Kanda, que había cogido un libro y estaba intentando leer, ignorando al pelirrojo.

- Yuu no es nada divertido.- se quejó Lavi, haciendo un puchero muy infantil.- Me pregunto donde estará Lenalee…-

En ese momento, sus ojos captaron la figura de su amiga, entrando por la puerta de la sala de descanso. Cuando Lavi se disponía a hacerle un gesto con la mano, para indicarle que estaban allí, se detuvo en seco.

Se había quedado paralizado. Junto a Lenalee había…. UN CHICO!! Y lo peor es que ambos estaban hablando animadamente y sonriéndose el uno al otro!.

La entrada del nuevo chico (estaba claro que era nuevo, ya que él nunca le había visto y Lavi nunca olvidaba una cara) se siguió de un murmullo generalizado por toda la sala. Todas las chicas que había en el lugar, incluidas las que habían estado coqueteando con Lavi momentos antes, se habían girado para verle entrar, murmurando cosas entre ellas y riéndose por lo bajo.

Estaba claro que Lenalee estaba haciendo de guía para el nuevo chaval, pues se veía como le estaba explicando todo lo que le señalaba, mientras que el chico asentía una y otra vez.

- No lo traigas aquí. No lo traigas aquí. No lo traigas aquí!- rezaba una y otra vez Lavi. Estaba claro que aquel tipo no le había causado muy buena impresión.

Kanda, molesto por el ruido de la sala y los murmullos de su compañero, levantó la vista de su libro, en busca del origen de todo el revuelo. El libro casi se le cae de las manos al comprobar que se trataba del chico de pelo de color canela con el que se había chocado esta mañana.

Sus miradas se cruzaron de nuevo, pues Lenalee le estaba guiando hacia su dirección. Aunque fue durante solo un instante, en el momento de hacerlo, la mente de Kanda se quedó en blanco. De repente, pasaron por su cabeza un montón de imágenes borrosas a gran velocidad.

Kanda se llevó una mano a la cabeza, que había empezado a dolerle. Cuando se calmó un poco, se dio cuenta de que Lenalee ya estaba al borde de su mesa. Cuando había llegado allí? Durante cuanto tiempo había estado soñando despierto?

Y que demonios había sido eso?

Lo único que había podido ver con claridad había sido una habitación, bastante tétrica, parecida a una celda. Que significaba?

- Y aquí es donde me suelo reunir son mis amigos.- oyó decir a la china. – Kanda, Lavi, este es Allen Walker. Es un nuevo alumno que está en mi clase.- dijo Lenalee, señalando a Allen.

- Encantado –

- Igualmente.- respondió Lavi, examinando de arriba abajo al recién llegado. Realmente tenía unos rasgos muy delicados, casi femeninos. Y luego estaban esos ojos. Esos enormes y plateados ojos.

Kanda no respondió nada. Se limitó a quedarse mirando a Allen. Ahora que se fijaba, el chico era bastante atractivo. Tenía una figura bien proporcionada, con las curvas justas para un chico y unos músculos bien definidos (por lo que se podía entrever por la ropa)

- "Je, este chaval es una amenaza para el imperio de Lavi"- rió internamente.

Si conocía a su amigo, el pelirrojo se estaría planteando el mismo problema en estos instantes.

Allen se giró hacia Kanda, pillándole desprevenido.

- Lamento lo de esta mañana.-

- Hnm.- fue toda respuesta que pensaba, y podía darle. Malditos ojos!! Era imposible pensar claramente cuando ese par de ojos plateados te miraba tan fijamente!

- No se lo tengas en cuenta, Kanda es así con todo el mundo- le aclaró Lenalee. – voy a por unas bebidas. Que quieres tú, Allen?-

- Ah, no quiero ser una molestia.- comentó Allen, con un poco de nerviosismo, pues había calado las ondas negativas de Lavi a la primera.

- No seas bobo, no eres una molestia. Verdad que no?- preguntó a los dos mayores, con una sonrisa que ya conocían bien. Vamos, que si se les ocurría negarse, ese día iban a ir a casa con un carpetazo en al cabeza.

Ambos chicos hicieron un gesto de asentimiento.

- Genial! Siéntate aquí, Allen, mientras yo voy a por algo de beber.- Y, obligando a Allen a sentarse, se dirigió a la barra de la cafetería.

Un incómodo silencio reinó sobre los tres jóvenes.

- Seguro que no molesto?- preguntó, tanteando el terreno.

- Que no, hombre! Relájate un poco. El primer día siempre es duro.- le dijo Lavi, con un tono que parecía estar relatando el "protocolo de actuación de un chico amable".

- En serio? Menos mal.- Allen dejó escapar un suspiro de alivio.- Muchas gracias!-

Toda la cafetería se quedó muda al instante.

Mientras Allen les había dado las gracias había sonreído de una manera tan inocente, tan cálida, tan pura, que a todos los que la vieron se les cortó la respiración en el acto.

El chico parecía irradiar un aura de pureza que embelesaba a todo aquel que la mirase. Lavi incluido.

En el preciso momento en el que había visto esa sonrisa, todas sus dudas se disiparon. Pasó de odiar al chico a querer ser amigo suyo a toda costa.

Por su parte, Kanda sentía como si su mundo se derrumbase. Su corazón se había parado por unos instantes, antes de empezar a latir como un loco. El sonido de sus latidos era tan fuerte que retumbaba en sus oídos. No se explicaba como Lavi era incapaz de oírlos. Nunca antes le había pasado nada semejante.

Y, sin embargo, aquel sentimiento le resultaba vagamente familiar. Quien demonios era ese chico y porque él, Yuu Kanda, el famoso príncipe de hielo, reaccionaba así ante él?

Como si alguien hubiese encendido un interruptor, el alboroto regresó al lugar. Todas las chicas cuchicheaban entre sí, sonrojadas y lanzándoles miradas furtivas al "trío maravilla". Incluso se podía ver como algunos chicos también se habían ruborizado, y ahora intentaban disimularlo.

- Aquí traigo las bebidas!- anunció Lenalee. En las manos llevaba una bandeja con cuatro vasos.

- Lo siento, Lenalee! Tendría que haber ido a ayudarte.- se lamentó Allen, mientras se levantó apra ayudar a su nueva amiga a repartir las bebidas.

- No importa, Allen. De hecho, me gusta llevar las bebidas en la bandeja. – reconoció Lenalee, sonriendo un poco avergonzada.- Siempre se me ha dado bien.-

- En serio?- preguntó Allen, con un tono un poco más bajo que el que había estado utilizando hasta ahora. De repente y apra sorpresa de los tres amigos, su semblante se volvió un poco más serio, dejando entrever cierta…tristeza?

- Allen? Te pasa algo? – preguntó al joven, un poco preocupada por el cambio.

Dándose cuenta de que había llamado la atención de los otros tres con su actitud, Allen se disculpó enseguida, recuperando una tímida sonrisa.

- No, no es nada. De verdad. Es solo que… me alegro mucho de oír eso- dijo, sonriendo cálidamente a Lenalee, que se ruborizó un poco.

Tanto para Kanda como para Lavi había quedado que, a partir de aquel día, en el que Allen Walker formó parte de su grupo de amigos, las cosas nunca volverían a ser tal y como eran.