Hola!! A que esta vez no he tardado tanto? (apenas actualice la de Pirates hace dos días)
A ver, respondiendo: Sí, Allen recuerda cosas, al contrario que el resto. (pero irá cambiando) No sé a cuantos personajes más meteré. Al principio no tenía pensado meter a nadie, pero quiza "alguien" haga una aparición estelar, para complicar las cosas
Me alegro de que os hayan gustado los capítulos. al verdad es que tenía pensado de hacer este fic con solo un par de capis más, pero creo que lo voy a alargar más.
Muchas gracias a todos los que leeis mis historias!! (y aún más a los que dejais reviews, claro :P)
DGM no me pertenece
Ya había pasado algo más de un mes y la gente seguía susurrando por la bajo cada vez que se nombraba a algún miembro del "Grupo Maravilla". Si antes era fácil ver a un grupo de chicas cuchicheando y riéndose atontadamente, desde que Allen Walker empezó a moverse junto a Lavi, Kanda y Lenalee, las tres personas más populares del instituto, parecía que había aumentado exponencialmente la población femenina.
Además, era algo realmente extraño ver a uno de los componentes de este famoso y admirado cuarteto ir caminando solo por los pasillos (no que ellos se quejaran).
Para todas las chicas (y algunos chicos) la presencia de aquellos jóvenes en el instituto les alegraba el día. Muchos acudían a determinadas clases solo para tener la oportunidad de verles y, si eran muy afortunados, hablar con ellos.
Y es que no se podía pedir más. Los cuatro eran increíblemente atractivos y más inteligentes que la media (sobretodo Lavi que, a pesar de su comportamiento, era todo un cerebrito) Eran la reencarnación de la perfección. Y lo mejor de todo: cada uno era completamente diferente del resto (por lo que había para todo los gustos):
Si tu tipo era el de un chico jovial, bromista y seductor, Lavi era tu hombre.
Si, por el contrario, te gustaban más calmados, con un semblante serio al que le rodeara un aura de misterio, entonces Kanda era perfecto para ti.
Si preferías a alguien dulce, risueño pero con un carácter que claramente indicaba que no se dejaría pisotear por nadie, Lenalee era la indicada.
Pero, sin embargo, si lo que querías era sentirte especial, rodearte de un aura de pureza casi sobrenatural, que te trataran amablemente, como a una reina, y que iluminaran tus días con la más tierna de las sonrisas, Allen era el chico de tus sueños.
Aunque ninguno de los otros tres se quedaba a tras, desde que había entrado Allen en aquel instituto, se podía oír el suspiro soñador de aquellos que le anhelaban (no solo femeninos) cada vez que el joven paseaba por los pasillos.
Y es que el joven parecía un ángel caído del cielo.
Un ángel.
- "Ángel"-
- …Hm?-
- Como que "hm?", Yuu? Acaso no me has estado escuchando todo este rato?- se lamentó Lavi.
Como siempre, ambos chicos estaban en su mesa favorita, esperando a la otra mitad del cuarteto.
-… No - respondió claramente Kanda.
- Maldición, Yuu. No me quieres nada!!- empezó a lloriquear Lavi. Todos los que había en el salón les miraron y empezaron a reírse. Lavi era todo un bufón, pero era eso lo que le hacía tan encantador (o eso decían)
- Y bien, que me estabas diciendo?- preguntó desganadamente Kanda, tratando de poner fin a ese absurdo y avergonzante comportamiento.
- Pues te estaba diciendo que me sorprende la rapidez con la que nuestro pequeñín se ha hecho popular.-
- No le llames pequeñín. Queda ridículo.- gruñó Kanda.
- No puedo evitarlo. Es el más joven de todos nosotros (aunque no el más bajito. Deberás andarte con ojo, Yuu)- añadió Lavi, mirando maliciosamente a Kanda que le devolvió una seria mirada.- Pues, como te decía, lo último que he oído es que le llaman Ángel.-
- Y esa estupidez?-
- No sé… Al parecer viene de la manera que tiene de actuar, siempre tan amable y educada, hablándole bien a todo el mundo, sin importar de quien se trate. Por no decir esos ojos plateados y esa encantadora sonrisa que siempre le adorna la cara. Según dicen…- añadió rápidamente ante la extraña mirada que estaba recibiendo del japonés. – Pero, sobretodo, es porque parece ser que, con su sola presencia, es capaz de tranquilizar y alegrar a todo el mundo…-
- Eso es una bobada.-
- Yo no estaría tan seguro, Yuu. La verdad es que yo sí que siento algo cuando estoy con él. Me siento tranquilo, relajado. Como si estuviese tratando con un hermano pequeño… No sé, es extraño. Tú no sientes nada al lado del chico?-
- No - mintió Kanda.
La verdad es que sí que sentía algo cada vez que estaba a su lado, pero no sabía lo que era y eso le molestaba. Siempre que pasaba demasiado tiempo junto al castaño le invadía un sentimiento extraño para él, aunque algo, muy en el fondo de su ser, le decía que no era del todo nuevo.
Cada vez que contemplaba sus ojos, cada vez que sentía su fragancia u oía su voz, el pecho se le encogía. Sentía una enorme y sofocante presión en él. Deseaba alejarse del chico, pues estar en su presencia le resultaba incómodo. Pero, a su vez, una fuerza le impulsaba a acercarse a él, cada vez más y más, hasta él momento en el que estuviesen tan cerca que pareciesen uno solo.
Siempre que Kanda se descubría pensando en eso se alarmaba. Como podía ser que una sola persona le provocara tan dispares y confusos sentimientos?
Kanda había empezado a temer el contacto directo con el joven. Comenzaba a sentir que estaba perdiendo el control sobre sí mismo. Y perder el control era algo a lo que se negaba rotundamente.
Un golpe sordo le sacó de su ensimismamiento. Sin que se dara cuenta, Allen y Lenalee habían llegado a la mesa, esta última con aspecto agobiado. El ruido había resultado ser una pila de libros al chocar contra la mesa.
Lenalee se sentó (más bien, se desplomó sobre al silla) y suspiró, apoyando su cabeza sobre las manos.
- Esto, Lenalee? Estás bien?- preguntó preocupado Lavi.
- No, no lo estoy.- se oyó desde los brazos entrelazados de la chica, que había escondido su cara entre ellos y no la había levantado para contestar.
Su comportamiento se ganó la mirada de confusión de Kanda y Lavi, este último mirando a Allen en busca de respuestas. Allen sonrió tímidamente y se dispuso a hablar.
- Lo que pasa es que nos han pedido un trabajo para la próxima semana.-
- Solo eso?- preguntó, extrañado, Kanda. La reacción de Lenalee le parecía exagerada.
- Solo eso? Solo eso?- Lenalee alzó la vista y fulminó a Kanda con la mirada. Uh-oh, Lena estaba cabreada.- Nos han puesto un trabajo de 40 hojas como mínimo para el martes. Para el martes!! Es imposible que lo terminemos a tiempo.- se desesperó.
Temiendo el peligro, pues una Lenalee estresada era algo que no quería (que temía) ver, Lavi trató de calmarla dándole suaves y reconfortantes caricias en la espalda.
Allen, que también parecía haber notado la tensión de la chica se ofreció para ir a buscar las bebidas. Sorprendentemente, desde el primer día el chico se sabía los gustos de cada uno (incluso los de Kanda, que eran tan… especiales)
Cuando Allen volvió con las bebidas, Lenalee seguía con su cantinela de "no dará tiempo" y Lavi y Kanda no sabían qué decir para tranquilizarla.
- No te preocupes, Lenalee, si quieres podemos hacer el trabajo entre los dos- sugirió Allen, mientras repartía las bebidas. A Lenalee se le iluminaron los ojos.
- De verdad?-
- Claro. El profesor no dijo nada de no poder hacerlo en parejas.-
- Genial!! – exclamó Lenalee, alzando las manos. Sin embargo, al alegría le duró poco.- Pero, como vamos a organizarnos?-
- Podríais buscar la información por separado y luego quedar para reunirla toda, no?- sugirió Lavi.
- No, eso sería muy lioso. Lo mejor sería hacerlo todo a la vez, a poder ser en el mismo día.- razonó Lenalee.- Lo suyo sería quedar en algún sitio donde hubiese suficientes fuentes de información y pudiésemos pasarnos allí el día entero…-
- Bueno, yo…- empezó Allen, pero Lavi no le dejó terminar.
- Y que tal si venís a mi casa? Si lo que buscáis son fuentes de información es lo más idóneo, no? Mi casa parece una biblioteca, con todos los libros de mi abuelo.-
- Vives con tu abuelo, Lavi?-
- Sip. Mis padres viven en otra ciudad, por lo que yo vivo con mi abuelo. Es un tipo un poco severo, pero ya me he acostumbrado a él.- dijo Lavi, con una gran sonrisa. Estaba claro que adoraba a su abuelo- Lo más curioso de él es el cariño que le tiene a su pelo, aunque esté lleno de canas y apenas se recoja en una pequeñísima coleta. Ah! Y también es muy divertido ver su reacción cada vez que le llamo Panda.-
Allen casi se atraganta con su bebida.- P-Panda?-
- Si.- respondió Lavi, riéndose entre dientes.- Es que tiene unas marcas alrededor de los ojos que se asemejan a las manchas de los osos pandas Tendrías que verle!!.- y empezó a reírse más abiertamente.
Allen se rió por compromiso y sonrió de manera que, tras su dulce sonrisa, se ocultaba cierta tristeza. Kanda odiaba esa sonrisa. Era como si el chaval se fuese a poner a llorar, aunque no sabía si de alegría o de pena.
Cada vez que Kanda veía esa sonrisa se sentía fatal. Como si él fuese en parte culpable (cosa imposible, porque él no tenía nada que ver con el chaval)
No podía evitar sentir ese ligero sentimiento de culpabilidad del que desconocía el origen. Esa era otra de las razones por las que no soportaba estar al lado de Allen. Parecía que, cuanto más tiempo pasaba con ellos, más aparecían aquellas tristes sonrisas (aunque Allen intentaba ocultarlas. Normalmente tenía éxito, pero Kanda parecía pillarle siempre)
- No pienso ir a tu casa, Lavi!-
- Por qué?- gimió Lavi, olvidándose de su anterior ataque de risa.
Parece ser que, mientras Kanda estaba pensando en sus cosas, los otros tres habían proseguido con su conversación. Que demonios le pasaba últimamente para estar tan distraído?
- Lavi! Si quisiese ahogarme en un mar de desorden iría a tu casa sin dudarlo, créeme. Pero hacer un trabajo en ella es imposible!-
- Por qué?- preguntó Allen. Aunque nunca había estado en casa de Lavi, se la podía imaginar.
- Porque es imposible poner un pie en ella sin temer ser aplastado por una montaña de libros- respondió Kanda, hablando por primera vez desde que habían llegado los más jóvenes.
- Y tu casa, Yuu? Podríamos aprovechar para hacer una reunión de amigos!!-
- Ni de coña. Paso de que mi madre y tú os paséis el día dándome la lata.-
- Vives con tus padres?- preguntó Allen. Había en su voz cierto tono de asombro que no le hacía ni pizca de gracia.
- Si!! Su madre es encantadora!! Y su hermana también (además de muy, pero que muy, atractiva) No tengo ni idea de como es que Yuu salió tan serio.- terminó Lavi, dejando escapar un suspiró de tristeza. Kanda parecía estar a punto de saltarle encima y hacerle mucho, pero que mucho daño.
- Tienes una hermana!?- quiso saber Allen. Definitivamente estaba entusiasmado, y no se esforzaba por ocultarlo.
- Que pasa, Allen. Te interesa una versión de Yuu en femenino?- bromeó Lavi, con una sonrisa maliciosa.
- Que!? No… Yo no…- Allen se estaba poniendo rojo por momentos. Una mujer con los mismos rasgos que Kanda! Debe ser algo digno de ver.
Por su parte, a Kanda no le estaba haciendo ni pizca de gracia el sonrojo del chico. El mero hecho de pensar en su hermana había provocado que Allen se sonrojara tanto y Kanda se estaba cabreando.
Lo malo es que no sabía si por su proteccionismo hacia su hermana o porque fuese por su causa que las mejillas de Allen se tiñeran de un color sonrosado tan adorable.
Adorable!? Borra eso!! Es imposible que Kanda hubiese pensado en eso!!
- K-Kanda? Estás bien?- preguntó tímidamente Lenalee. Al parecer, el japonés había exteriorizado parte de su confusión lo suficiente para que Lenalee se diera cuenta. Lavi y Allen también se le habían quedado mirando.
- Olvidaos de poner un pie en mi casa. Y de mi hermana.- amenazó.
- Pues no se en que otra casa podríamos quedar…-
- Lavi, se te olvida que lo que queremos es hacer un trabajo?-
- No. Pero si Yuu y yo también vamos os podemos ayudar y, así, de paso, nos reunimos. Como hace tanto que no lo hacemos!!-
- Si, claro. Como apenas no nos vemos a lo largo del día.- añadió sarcásticamente Kanda.
- Me refiero a fuera de clase, Yuu!!- le respondió Lavi, indignado.
- No me parece mal la idea de que vosotros dos también vengáis (es más, os lo agradecería) Pero, porque quedar en una casa?- quiso saber Allen.
- Porque en los cyber-café o en las bibliotecas no te dejan estar todo el día.-
- Ni tampoco hacer ruido, lo cual es un tormento para Lavi.-
- Yuu!.-
- Ah, vale.-
- Yo ofrecería mi casa, pero… bueno, ya sabéis.- dijo Lenalee, con un ligero rubor en la cara.
- Uh? Que pasa con tu casa, Lenalee?-
- N-Nada, es solo que… verás…-
- Un monstruo habita en ella!!- proclamó Lavi, rodeándose de un aura tétrica y dramática que no hacía falta.
- Monstruo?-
- No es un monstruo Lavi!! Es solo que es muy protector conmigo!!-
Allen, imaginándose de lo que hablaban, trató de parecer confuso.
- De quien habláis?-
- De la bestia que tiene por hermano- respondió Kanda. Lo que imaginaba.
- Que pasa con tu hermano?-
Lenalee se sonrojó y bajó la mirada.
- Lo que pasa es que Komui (así se llama) es muy protector conmigo y no le gusta que se me acerquen los chicos-
- De protector nada! Es posesivo!! Odia la idea de que un tipo le quita a su querida hermanita.- exclamó Lavi. – Todavía me duele la rodilla cada vez que me acuerdo de la última zancadilla que me hizo!!-
- No le culpes porque no se fíe de ti, Lavi. Conmigo se comporta.-
- Lo que pasa es que te tiene miedo!!-
Allen se quedó en silencio, observando la conversación de sus tres amigos. Pensando en lo que habían dicho de Komui sonrió para sus adentros. Había cosas que nunca cambiaban.
- Y lo peor es que es un enano!! No quiero ni pensar en lo que me hará cuando crezca!!-
Esta vez, Allen se atragantó.
- C-Crezca!?-
- Si. Komui es mi hermano pequeño. Tiene ocho años.-
- Apenas es así.- dijo Lavi, mostrando una altura con su mano, que no superaba el metro y medio.- y ya muestra indicios de locura. Yo de vosotros lo vigilaría de cerca, Lenalee, o no tendrás vida social.-
Allen ya no le escuchaba. Trataba de imaginarse un Komui de ocho años, bajito, cono los ojos grandes brillando de una locura bien conocida por él. Un Komui infantil (más).
Un Komui que no le llegaba a la cintura.
Fue más de lo que pudo soportar.
Todas las conversaciones de la sala se apagaron para oír una música casi celestial.
Allen se estaba riendo, y de una manera tan alegre y dulce que todos se quedaban mirándole como tontos.
El trío que compartía mesa con él también se le había quedado mirando, sorprendidos. Nadie dijo ni hizo nada mientras observaban los esfuerzos de Allen por dejar de reír o, al menos, de disimularlo un poco.
- Lo… lo siento.- logró decir entre carcajadas.- Es solo… solo… que no puedo dejar de imaginarme a Komui… de esa forma…- y siguió riéndose, sin poder parar, aunque ahora había apoyado la cabeza entre los brazos, como había hecho anteriormente Lenalee, y eso había ahogado un poco el sonido.
Los otros tres se miraron, atónitos. Acaso era ese un motivo para que le diera la risa?
Sin embargo, nadie dijo nada. A todos les había parecido adorable la forma en la que se había reído Allen (aunque alguien luego se mortificaría por pensar aquello)
- Volviendo al problema de donde reunirnos, no hay ningún local donde podamos estar los cuatro tranquilamente?-
- Si lo hay, yo no lo conozco, Lenalee. Por eso decía lo de la casa de Yuu y…-
- Olvídate de mi casa!-
- Y la mía?-
- También olvídate de ella.- respondió Kanda, sin pensar.
- No, me refiero a por qué no quedamos en mi casa.- comentó Allen, alzando la vista y limpiándose con la manga las lágrimas que le habían surgido al reírse tanto.
- Tu casa? Tu casa!!- exclamó Lavi, como si se hubiese dado cuenta por primera vez de que Allen estaba allí.- Claro, todavía quedaba esa opción! Perdona, Allen, como no estaba acostumbrado a ser solo nosotros tres no me di cuenta de que tú también tenías casa!!-
- Y donde pretendías que viviese, debajo de un puente?- le espetó Kanda.
- Podemos ir los tres a tu casa, Allen?- preguntó Lenalee, ignorando a los otros dos.
- Sí, claro. La verdad es que es en lo primero que pensé, pero Lavi me interrumpió. Allí tengo unos cuantos libros y ordenador, por sí queremos buscar algo en la red.-
- Genial!! Ah, pero no molestaremos, no?-
- Claro que no. Podéis venir cuando queráis. Aunque está un poco lejos. Tendréis que venir en autobús.-
- Vale, podríamos quedar mañana! Así tendríamos todo el fin de semana por delante y me dará tiempo a comprar comida!!-
- Lavi, yo tengo comida en casa.-
- Si, pero seguro que no de la que a mí me gusta.- respondió, con una mirada perspicaz (como diciendo "yo sé algo que tú no y no serás capaz de averiguar porque así soy yo")
El resto prefirió ignorarle, dejando que se divirtiera en su propio mundo.
- Vale, entonces mañana os esperaré en la parada de autobús-
- Y tus padres? No les preguntas?- quiso saber Kanda.
- Por ellos no te preocupes. No creo que les importe mucho- respondió Allen, quitándole importancia al asunto.
No obstante, Kanda notó algo en la voz de Allen que le decía que sí que había algo importante relacionado con ese tema.
Y así, los cuatro amigos planearon el fin de semana que iban a pasar juntos (en el que, si les daba tiempo, tendrían que hacer un trabajo de clase)
