Wenas! uevo capi de VaE! (me encantan las siglas) Quizá lo encontreis ligeramente de relleno, pero en él se explica la situación familiar de Allen, asi que... Además, a partir del próximo las cosas se irán animando (ju, ju) No te preocupes Riznao, que ya estoy trabajando en el proximo de Pirates!

Weno, sin añadir más, gracias a SeikaDragon, tsukikonoyoru, Kini-Ainotsuki, Mandragorapurple, Ory Alun, Shiji, Muffin-cake, Riznao, NIKONIKO-CHAN yyyyyy Kyoko Himura por los reviews!! y también a todos aquellos que me leeis (Aunque no dejeis reviews)

DGM no me pertenece


- Que nervios, que nervios, que nervios!!-

- Lavi, por favor, tranquilízate! Todo el autobús nos está mirando- le rogó Lenalee, en voz baja.

Y era verdad. Absolutamente todas las personas que estaban montadas en el autobús en ese momento no les quitaban el ojo de encima, aunque Kanda tenía la impresión que lo hacían desde hace mucho antes de que Lavi se pusiera a molestar. Para su horror hasta el conductor se distraía de vez en cuando para echarles un vistazo.

Acaso llamaban tanto la atención?

Miró a Lenalee, que llevaba una camisa y una falda a juego que le llegaba hasta la rodilla, mostrando el resto de sus bonitas piernas, y a Lavi, que llevaba una camisa oscura con los primeros botones desabrochados, y se resignó. Si, estaba claro que llamaban la atención. Aquella gente se pensaría que eran modelos o alguna tontería semejante.

- Cuanto falta para que lleguemos?- preguntó Lavi, entusiasmado.

- Cálmate de una vez, idiota. Se supone que vamos a ayudar a hacer un trabajo y no de excursión.-

- Pero no puedo evitarlo, Yuu. Realmente me interesa ver la casa de Allen, conocer a sus padres (apuesto lo que quieras a que será la viva imagen de su madre). Esta es una oportunidad única para conocer a nuestro nuevo amigo un poco más!-

- A mi no me interesa para nada lo de conocer a sus padres. Es más, sería una auténtica molestia.- Kanda aún se acordaba del revuelo que hicieron los padres de Lenalee y Lavi (cuando vinieron de visita) cuando le conocieron y no le apetecía volver a experimentarlo.

- Bueno, lo más probable es que no les conozcáis en persona.- empezó Lenalee. Sus dos amigos se le quedaron mirando, pidiéndole explicaciones.- Quiero decir, viviendo Allen solo no creo que podáis verles más que en fotog…-

- Allen vive solo!?- se extrañó Lavi.

- Si, claro. No lo sabíais?-

Tanto Lavi como Kanda negaron con la cabeza. Era normal que no lo supieran ya que el chico rara vez hablaba de sí mismo, como ya habían notado. Lavi le confesó a Kanda que aquél fue el motivo por el que ofreció su ayuda a los más jóvenes, para intentar conocer al Allen de fuera del colegio.

- No me extraña que no lo supierais, Allen es tan reservado… No sé, es como si tuviera que medir sus palabras cada vez que habla de sí mismo…- dijo Lenalee, como si pensase en voz alta.

- Quizá nos esté ocultando algo.- empezó a razonar Lavi, inusualmente serio. Ese comportamiento se ganó el interés de sus dos amigos.- Quizá Allen… en realidad… pertenezca a la mafia!! Ouch!!-

Un doble golpe combinado de Kanda y Lenalee consiguió callarle. Que tontos habían sido por pensar que Lavi iba a decir algo en serio.

- No se por qué os ponéis así… Pensarlo bien, os acordáis de lo que nos dijo antes de despedirse de nosotros ayer?

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- Bueno, Allen, entonces quedamos mañana en la parada del autobús, no? – confirmó Lenalee, mirando el papel donde Allen les había apuntado la forma de llegar a su casa.

- Si, yo voy a buscaros. Ah, u-una cosa más.- empezó Allen, ligeramente nervioso.

- Que es, Allen?- preguntó Lavi, curioso. Kanda, que estaba a punto de irse, también se detuvo a escuchar.

- Ehm… bueno… No suelo llevar gente a casa y…- por alguna extraña razón, Allen se estaba empezando a sonrojar. – Por favor, n-no os burléis de mí cuando la veáis, vale? Y-y tampoco lo digáis en el instituto.-

- Que pasa, Allen, acaso vives en un caseto?- bromeó Lavi, rodeándole el cuello con su brazo.

Allen se liberó de ese pseudo-abrazo y se dispuso a marcharse.

- N-no digas bobadas, Lavi. N-nos vemos mañana.- y sin más, se fue.

Los otros tres se quedaron extrañados, mirándose los unos a los otros. A qué venía tanto nerviosismo y secretismo?

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- Os imagináis que si que viviese en una chavola?- Lavi se lo imaginó y empezó a reírse a carcajadas.

- Lavi, no seas así!! Aunque lo hiciese no es de buenos amigos reírse de las desgracias ajenas!- le reprendió Lenalee.

- Vamos, que tú también te lo has imaginado, no?- quiso saber Kanda, con una sonrisa de autosuficiencia. Lenalee se puso roja e hizo un puchero. Lavi casi se derrite ante esa imagen.

- Ay, pero que mona se ha puesto Lenalee al enfadarse!!- exclamó, mientras la abrazaba. Lenalee respondió a su cariño pellizcándole en las manos para que la soltara Frotándose las manos para aliviar el dolor, Lavi se dirigió a Kanda.- Es que tú no te lo has imaginado, Yuu?-

- No.- respondió. Al ver que los otros dos no le creían se explicó.- Al contrario que vosotros dos yo me he informado. Al parecer esta línea para en la entrada de una urbanización. Si el mocoso vive allí, no creo que lo haga en una chavola precisamente.-

Lenalee y Lavi hicieron un gesto similar de comprensión, dándoles una imagen de un par de cómicos de mala muerte.

- Pero Yuu, como es que te has molestado tanto en investigar el lugar donde vive Allen, eh?- preguntó Lavi, con picardía.

- No he "investigado", idiota. Solo he satisfecho mi curiosidad al respecto.-

- Ya, "curiosidad"-

- Que insinúas?-

- Nada, nada…- y Lavi se puso a silbar, disimuladamente.

A Kanda le estaba sacando de quicio. No hacía falta que aquel imbécil le preguntara el porqué de sus acciones. Ya lo había hecho su subconsciente varias veces a lo largo del día de ayer, mientras buscaba información. No sabía por qué lo había hecho, solo que algo en su interior quería saber todo lo posible acerca del moreno. Aquel moreno de ojos plateados… Será verdad que se parece a su madre? Y los ojos, los habrá sacado de su padre? Tendrá hermanos?

- Ya hemos llegado!- anunció Lenalee, sacando a Kanda de sus pensamientos. Kanda gruñó por lo bajo. No le hacía ninguna gracia hacía donde habían ido dirigidos estos.

- No veo a nuestro pequeñín.- dijo Lavi.- Estás segura de que quedasteis aquí?-

- Sí, sí, este es el lugar, no hay duda. Allen debe de estar al lleg… Míralo! Allen!!- llamó Lenalee, haciendo señas a alguien que estaba al otro lado de la calzada.

Pudieron ver como un joven moreno se acercaba a ellos. Llevaba puestas unas gafas de sol y se estaba quitando unos auriculares. Al llegar donde estaban ellos, les sonrió abiertamente.

- Habéis llegado pronto! Pensé que vendríais en el siguiente!- dijo Allen, quitándose también las gafas de sol.

- Y si no nos esperabas hasta dentro de un rato porque estabas aquí ya?- quiso saber Lenalee, extrañada.

Allen se encogió de hombros.- No tenía nada que hacer. Por cierto Lavi... que es eso?- preguntó, señalando una enorme mochila que el pelirrojo cargaba en la espalda que parecía a punto de explotar. Kanda y Lenalee miraron hacia otro lado, sintiendo vergüenza ajena.

- Esto? No son más que unos aperitivos que he comprado para la reunión de esta tarde.-

- Ya sabes que te dije que en casa tenía comida, no?- le recriminó Allen, un poco dolido porque Lavi no aceptara su comida.

- Si, si, si, pero seguramente no compartirás mis gustos…. En fin, por donde queda tu casa?- preguntó, con una sonrisa maliciosa.

Allen se puso a la defensiva en seguida. Aquella sonrisa no le hacía ni pizca de gracia. Empezó a dudar de su decisión de invitarles a su casa. Quizá no había sido tan buena idea como le pareció al principio…

- Oi! Démonos prisa! Cuanto antes empecemos a hacer esta tontería antes podré irme a casa.- gruñó Kanda.

Resignado, Allen les señaló la dirección y se pusieron en marcha. Pudo oír como Lenalee le corregía a Kanda diciéndole que aquel trabajo no era ninguna tontería y no se cuantas cosas más sobre la importancia de sacar buenas notas.

Apenas llevaban unos minutos andando cuando Lavi se empezó a quejar.

- Falta mucho? Esto pesa! Por qué hace tanto calor a pesar de estar en otoño? Yuu, ayúdame con la mochila! Nos queda mucho? Tendrás bebidas frías en casa, no? Porque me estoy muriendo de sed y de calor. Ay, me duele la espalda! Bueno, da igual si no tienes bebidas, aquí traigo yo unas pocas. Si no Yuu siempre puede ir a por… Has visto que casa!!- exclamó de pronto Lavi, alarmando a los demás.

Quizá fue una suerte, porque Kanda, que ya había alcanzado su límite de tolerancia, había estado a punto de estrangularle si seguía hablando. La casa que señaló Lavi era un enorme edificio circular de tres pisos de color blanco perla.

- Es el doble... no, el triple de grande que mi casa!! Quién vive aquí?- quiso saber el pelirrojo.

- Pues creo que es un periodista de no-se-que revista de moda. Da igual, porque es un tipo muy raro. No quieras saber lo que hace por la noche…-

- Quiero saberlo! Quiero saberlo!-

Se pasaron el resto del camino admirando las diferentes casas que iban viendo por la urbanización y preguntando sobre sus propietarios. Todos los edificios eran, o uno solo con dos viviendas o casas individuales. Sea cual fuere el caso, todas exhibían cierto grado de riqueza.

- Allen, tu casa es individual o también es pareada?-

- Hm? Ah, la mía es individual. Y no, no te preocupes que ya llegamos.- añadió, antes de que Lavi dijese algo. Después volvió a enfrascarse en conversación con Lenalee, a la que le había estado dando detalles sobre la vida de una actriz que vivía por allí.

- Woa! Ahora si que tengo ganas de ver la casa de Allen. Tu no, Yuu?-

- Me es indiferente, la verdad.-

Pero Kanda dudó de que Lavi le estuviera escuchando. El pelirrojo se había quedado petrificado y con la boca abierta. Sus ojos le brillaban como si de bombillas se trataran.

- L-Lavi?- los dos más jóvenes se asustaron ante el raro comportamiento de este. Kanda negó con la cabeza y les señaló lo que estaba viendo el pelirrojo.

A pocos metros de ellos se disponía entrar en un garaje el coche más bonito que habían visto nunca. Era un deportivo descapotable de color plateado (marca Ferrari), con uno elegantes tribales de color rojo adornando la carrocería trasera.

Lavi sentía como babeaba pero le daba igual. Estaba viendo el coche de sus sueños en vivo y en directo!! Sin pensárselo dos veces salió corriendo hasta él.

- Lavi!!-

Lenalee siguió a su amigo enseguida, pues temía que hiciera alguna estupidez. Cuando llegaron hasta el coche se encontraron una escena lamentable. Lavi estaba tirado sobre la carrocería del deportivo, intentando abrazarlo con los brazos estirados. El conductor le observaba con una mezcla de horror, asco y sorpresa. Al ver al trío que se acercaba (más bien al moreno que había entre ellos) se tranquilizó.

- Lavi, como puedes hacer esto!!- se escandalizó Lenalee mientras trataba de separar a Lavi del coche.

- No, Lenalee!! No me separes de él!! Es un sueño hecho realidad!!- lloriqueó Lavi.

- Pero bueno! Este coche no es tuyo, Lavi!! Que crees que dirá el dueño al verte subido sobre el coche de esa manera!!- y enseguida se puso a pedir mil y una disculpas al conductor del coche. Este, sin embargo, les sonrió.

- No creo que a su dueño le importe demasiado.- dijo, bajándose del coche finalmente. Según se alejaba del coche se podía ver como Lavi observaba con anhelo las llaves que tenía entre sus manos. Curiosamente, el llavero era una estrella de color roja. – Gracias por dejármelo, no sé que habría hecho sin él.-

- No hay de qué, ya que yo no puedo usarlo.- respondió Allen, ante la atónita mirada de todos.

A Lavi casi le da un ataque cuando vio como aquel tipo le daba las llaves del coche a Allen y se despedía de él amigablemente. Cuando Allen centró su atención nuevamente en sus tres compañeros sintió un escalofrío. Los tres le miraban con cara de shock y sorpresa (incluso Kanda tenía la boca abierta ligeramente) mientras Lavi se debatía por seguir aferrado al coche.

- A-Allen… este coche… es tuyo?- le oyó decir con voz débil.

- Si, por?-

- Por que te acabas de convertir en mi más mejor amigo del mundo mundial!! Allen, te he dicho cuanto te quiero, te admiro, te envidió, te…- exclamó Lavi, abalanzándose sobre el menor.

- Corta el rollo, Lavi. No te lo voy a dejar porque no tienes edad para conducirlo.-

- Tú tampoco!!-

- Y quien te ha dicho que yo lo haya conducido!-

- Tienes… eres dueño de ese… ESE coche… y no lo conduces?-

- Como quieres que lo haga, si no tengo edad ni para sacarme el permiso de conducir?-

- Entonces para que te lo compraste!? Es un crimen tener un coche así y no usarlo!!-

- Yo no me lo compré! Me lo regalaron mis padres por mi cumpleaños!-

Kanda y Lenalee observaban aquella pelea de a-ver-quien-es-más-crío desde lejos, admirando de vez en cuando la preciosidad de vehículo.

- Y por qué te regalan un coche que no puedes usar!?-

- Porque supongo que no tenían ni idea de que no lo podía us…- Allen se quedó callado de repente, con un gesto amargo en la cara. Cuando notó la mirada preocupada de Lavi ante tal súbito cambio, sacudió la cabeza y volvió a sonreír. – No es nada. Entramos?-

- A donde?-

- A mi casa, imbécil!-

Con la sorpresa del coche se les había olvidado el por qué se habían detenido aquí. Claro, si aquel era el coche de Allen, entonces donde estaban era el garaje de Allen, por lo que la casa de Allen…

Ninguno pudo evitar soltar una exclamación, o en caso de Kanda hacer un gesto, de asombro. La casa de Allen era, a falta de una palabra mejor, preciosa. No solo carecía de la ostentosidad de sus vecinos (que aquel lugar parecía ser una feria de a ver quién tiene la casa más extravagante). La simpleza de la casa, que parecía una típica casa de muñecas de madera antigua, le daba cierto toque de elegancia. Era una casa de solo dos pisos, pero tenía mucho terreno de jardín y, por lo que pudieron entrever, un pequeño estanque en la parte de atrás.

- Entráis o no?- oyeron que les decía Allen, desde la puerta (ya abierta).

Con Lavi a la cabeza, el trío se adentró en la casa de su amigo. Lavi volvió a entrar y salir de nuevo, comparando la fachada con el interior. Mientras que la fachada tenía un estilo antiguo (aunque el brillo de la madera decía que de viejo nada) el interior era de estilo moderno, predominando los espacios grandes y los colores claros. Hasta Kanda tuvo que reconocer que le gustaba el ambiente de tranquilidad que inspiraba aquel sitio.

- Vaya… Es realmente acogedora Allen. Te pega.- dijo Lenalee, con una sonrisa.

- Gra-gracias…- contestó Allen, con un ligero sonrojo. Aunque todavía no me ha dado tiempo a amueblarla.-

Y era verdad. Si se movían por las diferentes habitaciones podían ver que apenas había los muebles necesarios. Lo que más les llamaba la atención es que las distintas estancias se dividían entre sí por puertas correderas. A Lavi le pareció hacer gracia, pues se tiró mucho rato abriendo y cerrando las puertas que comunicaban el salón con la cocina. Solo paró cuando recibió un golpe en la cabeza cortesía de Lenalee.

- De verdad Allen, ya nos podías haber avisado antes de que estabas forrado!!- exclamó Lavi, después de recuperarse del golpe, mientras Allen les servía algo para beber.

- Acaso eso habría cambiado tu idea de mí?- le dijo Allen, burlonamente. Le había alegrado mucho ver la cara de Lavi al comprobar este que en su casa había toda la variedad de comida que Lavi habría traído en la mochila y más. Lavi le había amenazada con secuestrar la nevera si no paraba de reírse de él.

- N-no es eso, Allen. De verdad!! O no, ahora se ha cabreado y ya nunca me dejará su coche!!-

- Lavi, eso último lo has dicho en voz alta.- le informó Lenalee. Lavi puso cara de horror y miró a Allen, que seguía sonriendo.

- A mi también me ha sorprendido todo esto.- empezó Kanda, para el asombro de todos.- Como es que vives en esta casa tú solo?

- Bueno, como vine a estudiar a vuestro instituto, necesité comprarme una casa en la ciudad. Yo me habría conformado con un piso, pero parece que eso les pareció impensable a mis padres.- añadió, con cierto tono de cinismo.

-Y tus padres? Cuando vienen de visita?- preguntó Lenalee, acordándose del caso de Lavi, que era similar (salvo por lo de su abuelo)

- Que yo sepa, nunca.- contestó como si nada el moreno, mientras tomaba un sorbo de su bebida. – No creo que sacaran tiempo para algo tan trivial…-

- Trivial? Lo de venir a visitarte? Por qué dices eso? Acaso no son tus padres? Seguramente te estén llamando cada dos por tres, no?- quiso saber Lavi, recordando el coñ… lo pesados que se ponen sus padres a veces.

Para su sorpresa, Allen se rió amargamente. – No creo que tuvieran tanto tiempo libre. Y si lo tuvieran seguramente lo usarían para otras cosas.- Al ver el modo en el que lo miraban los otros tres, sin llegar a creerse sus palabras, Allen suspiró.- Veréis, mis padres son dos empresarios de prestigio, vale? Son gente muy importante con multitud de empresas exitosas por todo el mundo.-

- Eso es obvio- dijo Kanda, reparando de nuevo en el lujo de la estancia en la que estaban.

- Pues bien, debéis de saber que mis padres no querían tener hijos (son personas tremendamente ocupadas) Pero, por el bien de sus empresas, de la multinacional que lograron crear tras tantos esfuerzos, quisieron tener un heredero legal que se quedara con todo sin necesidad de disgregarlo en diferentes partes entre socios. Y ese soy yo. – dijo Allen, abriendo los brazos de forma que parecía estar vendiéndose. -"Me sé de alguien a quien todo esto le parecería increible"-pensó maliciosamente.- "Ju, supongo que a esto se le podría llamar "compensación"-

A sus compañeros se les cayó el alma a los pies. Vale que Allen estaba rodeado de riqueza y que podría tener todo lo material que deseara, pero a ninguno le gustaría estar en su situación. Pues, aunque se quejaran de ellos, ninguno se creía capaz de haber salido adelante sin el apoyo y el cariño de sus padres y familiares. No se podían imaginar como habría sido la niñez de Allen, sabiendo en todo momento que no era querido, sino necesitado.

Parecía como si fuese la empresa y no Allen el hijo de aquella gente.

Cuando lo pensaba de ese modo algo en el interior de Kanda cobró vida, aclamando venganza contra ese tipo de personas.

- E-eso es horrible, Allen. P-perdona que te hayamos preguntado.- se disculpó Lenalee, que parecía estar al borde de las lágrimas. Allen se dio cuenta y se alarmó.

- No, Lenalee, no pasa nada!! En realidad me da igual! – Allen recibió tres exclamaciones de incredulidad diferentes.- Es verdad! Con el tiempo aprendí a no necesitarles para nada. Es más, esta casa la compré yo con el dinero que he ganado por mi cuenta (vale que ser hijo de mis padres ayuda, pero por lo demás he seguido adelante por mí mismo)-

- Pero Allen, son tus padres!! Como no los vas a necesitar!-

- Son las personas que me dieron la vida, Lenalee. A mi me criaron otras personas a las que les estoy agradecido y con las que no pierdo el contacto. A mis padres y a mí lo único que nos une es la sangre, nada más.- aseguró Allen, tratando de calmar a su amiga.

Lavi, por primera vez en mucho tiempo, no sabía lo que decir. La vida de Allen era cruel, si le negaba el amor de unos padres. Debía de ser horrible que se desentendieran de esa manera con la carne de su carne. De pronto recordó la discusión sobre el coche y se dio cuenta de lo que quiso decir Allen en su momento. Realmente no se les podía llamar padres si ni siquiera sabían la edad de su propio hijo (de ahí el regalo adelantado del coche)

- Pero, Allen, no te sientes solo?-

- Ya te lo he dicho, Lenalee, aún sin mis padres siempre he tenido a gente que se encargara de mí. Además, no se puede decir que esté ahora esté solo precisamente.- exclamó, guiñándole un ojo, logrando que Lenalee se riera. Complacido consigo mismo, Allen se levantó. – Vale, dejémonos de cosas depresivas y pongámonos manos a la obra. Como dijo Kanda, "cuando antes empecemos antes terminaremos"-

- Yo no he dicho eso- le espetó Kanda. No obstante, este estaba alegre de que el ambiente depresivo que les había invadido durante un rato hubiese desaparecido de repente.

- Que más da. A ver, qué necesitamos?-

- Pues libros, un ordenador…- empezó a enumerar Lavi.

- Vale, libros hay en la biblioteca (esa puerta de allá) y el ordenador lo tengo arriba, en el estudio. Voy a buscarlo-

- Que hay arriba?- preguntó Lavi, interesado

- Las habitaciones y el estudio- de pronto, notando la mirada de Lavi, Allen se apresuró a añadir.- Quedaos aquí.-

Allen subió por las escaleras de caracol que llevaban al piso de arriba y se dirigió al estudio. Allí encontró el ordenador portátil que tenía enseguida. Cuando lo estaba cogiendo todo, oyó un ruido a sus espaldas.

- Creí que os dije que os quedarais abajo.-

- Ya, bueno, la curiosidad nos pudo.- se disculpó Lavi.- Vaya, aquí tienes más libros!- nada más dicho esto perdieron de vista al pelirrojo.

- Vaya, que sitio más acogedor.- exclamó Lenalee, paseándose por la habitación. La única que también tenía un estilo antiguo como la fachada. – Que cuadro más chulo!- Allen siguió su línea de visón y se sonrojó al ver que Lenalee estaba contemplando el dibujo de una figura ligeramente abstracta, de color blanco puro como la nieve, con una máscara plateada.- "Crown Clown" de A.W.- leyó Lenalee.- A.W.? Allen, has pintado tú este cuadro?-

- Algo así.- dijo, muy ruborizado.- Es lo único que he logrado pintar más o menos decente en toda mi vida… Y tampoco es que sea algo realmente complicado…-

- Pues a mí me gusta mucho!- le dijo Lenalee con una sonrisa de oreja a oreja que provocó que Allen también sonriera.

El único que parecía no estar participando en el entusiasmo colectivo era Kanda. Había entrado en el lugar junto con Lavi y Lenalee y se había paseado por él brevemente, sin mostrar especial interés por nada. Pero, al pasar una pequeña puerta corredera que había al final de la habitación, se quedó de piedra al contemplar lo que tenía ante él.

Estaba ante una pequeña habitación (ni siquiera se le podía llamar así. Más bien parecía una armario muy grande) que estaba decorada con motivos orientales. La pared frontal estaba decorada con un gran cuadro con un símbolo parecido a un tres, que no reconoció pero le resultaba vagamente familiar.

Sin embargo, lo que había cautivado su atención era lo que estaba delicadamente expuesto en un pequeño altar. Ante él se hallaba una katana negra como nunca antes había visto, con un brillo que parecía hipnotizarlo. Sintió el extraño impulso de coger aquella hermosa espada. De comprobar como se sentía su peso entre sus dedos.

Alargó su mano hasta estar a escasos milímetros de rozarla. No sabía por qué, pero esta le temblaba. Kanda se asustó un poco al ver que el deseo de su cuerpo le podía, pero es que aquella espada era… era…

- Mugen.-