BLAM!

El fuerte ruido de un portazo resonó por toda la casa, alarmando a los tres amigos, que estaban sentados en el gran sofá del salón, a la expectativa. Cruzando las miradas, se mandaron los unos a los otros un mensaje silencioso: problemas.

En ese instante, entró Allen (más bien irrumpió bruscamente) en el salón, con la cara más pálida de lo habitual, lo cual era preocupante.

- Allen!? Estás bien? Parece como si hubieras visto un fantasma!-

El aludido miró a la china a la cara, pero parecía como si no la estuviera viendo en realidad.

- … Ojala fuese eso- respondió, con voz de ultratumba, para después llevarse una mano a la cara, en un gesto nervioso, tapándose los ojos y la frente. Se podía ver claramente como su cuerpo emitía vibraciones depresivas.

- V-venga, Allen, no nos asustes… No puede ser tan malo, no?-

- Peor- refunfuñó entre dientes.

- Desde luego chico, hay que ver la poca estima que me tienes.- Una nueva voz intervino. Ante la atónita mirada de los tres jóvenes apareció un atractivo europeo, de tez oscura y ojos ambarinos. Su cabello ondulado le daba cierto aire de "Adonis". Sin ningún reparo, le pasó un brazo por los hombros a Allen, atrayéndole hacia si.- Y eso que me he tomado la molestia de venir hasta aquí. Podías ser un poco más agradecido, mi querido Allen~ -

- Creo haber cerrado la puerta con llave- comentó Allen, como si nada, bajando la mano al fin, pero sin mirar a su nueva visita.

- Y desde cuando eso ha sido efectivo a la hora de detenerme? Creí que me conocías mejor. Eso prueba lo mucho que nos afecta el estar separados durante tanto tiempo, verdad, chico?- De repente, la ya de por sí inmensa aura de depresión que se cernía sobre Allen, aumentó de tamaño. Por su parte, el recién llegado miró por primera vez a su alrededor, reparando en las otras presencias que llenaban la habitación. – Hey!- les saludó con todo el descaro del mundo.

Que "Hey!" ni que "Hey"! Quien era ese tipejo y por qué estaba pegado como una lapa a Allen? Y por qué este se quedaba ahí parado, sin hacer nada?

La mente de Kanda era un caos. Decenas de diferentes preguntas volaban en el interior de su mente, confundiéndole. Lo que si estaba seguro es que todas tenían un objetivo común: irritarle a más no poder.

Y el hecho de que los hombros del chaval siguieran rodeados por el veinteañero no ayudaba precisamente a su humor.

Las preguntas que rondaban por su cabeza fueron sustituidas inmediatamente por diferentes planes para apartar esa insultante extremidad del cuerpo del pequeño. Pedir prestada esa preciosidad de espada que Allen guardaba en el piso superior parecía un buen plan.

Antes de que la idea se convirtiera en realidad, Lenalee interfirió.

- Ehm... uh... Hola?- saludó, dubitativamente.

- Me temo que no nos han presentado como Dios manda- exclamó aquel hombre, que acto seguido miró a Allen, para que este se encargara de hacer las presentaciones. Por su parte, Allen le lanzó una mirada envenenada – Dónde están tus modales, chico? Adelante! Preséntame a tus amigos!- le instó, dándole una palmada en la espalda.

Zafándose finalmente de su captor, Allen se alejó de él, acercándose un poco más al lugar donde se sentaban sus compañeros.

- Tyki, estos son mis compañeros de clase y amigos Lenalee, Lavi y Kanda.- explicó, señalándoles a cada uno según pronunciaba sus nombres. Estos asintieron al ser llamados. – Chicos, este es Tyki Mick, un antiguo… compañero…-

- Agh! Después de todo lo que hemos pasado juntos es esto lo que recibo a cambio!? Solo soy un "compañero" para ti?- exclamó Tyki, con un falso gesto de dolor y derramando lágrimas de cocodrilo.

- Corta el rollo, Tyki.- dijo Allen, poniendo los ojos en blanco.- Supongo que querrás un café-

- Que no esté muy cargado, por favor.- comentó, recuperando su humor al instante.

Exasperado, Allen se fue hacia la cocina, mientras que Tyki se acomodaba en uno de los sofás individuales que había alrededor de la mesa, dejando a los adolescentes a su izquierda.

Entonces se puso a rebuscar entre sus bolsillos hasta sacar un paquete de tabaco y un mechero.

Se puso a encenderlo cuando el bramido de Allen le sorprendió.

- En esta casa no se fuma, Tyki!-

Alarmado, Tyki miró alrededor suyo, buscándole con la mirada. Cuando descubrió que este seguía en la cocina, se relajó de nuevo.

- En serio, no sé cómo demonios hace eso. Ni siquiera puede verme desde aquí! Hmm, supongo que me conoce demasiado bien. O quizá tenga cámaras por la habitación.- murmuró para sus adentros, rastreando con la mirada todos los rincones de la habitación, en busca de posibles cámaras ocultas.

Los tres jóvenes estaban alucinados ante la capacidad de aquel extraño de ignorarles de esa manera. Era como si ni siquiera estuvieran allí!

- Eh, perdone, señor Tyki.- empezó Lenalee, intentando empezar una conversación con aquel hombre.

- Nada de señor, jovencita, apenas supero los 26 años. Que horror!. Sólo por ser tú, puedes llamarme querido Tyki.- rió. Lanzándole una mirada sugestiva a Lenalee, haciendo que esta se sintiera incómoda. Lavi le fulminó con la mirada.

Un suave sonido reclamó la atención de todos los presentes. Allen había vuelto y había golpeado ligeramente la cabeza de Tyki con una fuente que traía en las manos.

- Ya te vale, Tyki. Está fuera de tus límites.- le advirtió el moreno.

- Pero si no he hecho nada!.-

- Ya… todavía.-

Allen le entregó su taza de café, recibiendo las gracias de Tyki, y depositó una fuente de snacks en el medio de la mesa. Después fue a sentarse en otro de los sofás individuales de la estancia, justo enfrente de Tyki, detalle que no pasó desapercibido por sus amigos.

- Vaya, Allen, pero si son mis favoritos? Acaso sabías que iba a venir?- comentó el portugués, adquiriendo una buena cantidad de aperitivos para llevarse a la boca.

- Por qué estás aquí, Tyki?-

- Uh? Acaso no recibiste nuestra carta?-

- Si, claro que la recibí. Pero eso no responde a mi pregunta.-

Tyki y Allen se quedaron mirando el uno al otro durante unos instantes, evaluándose mutuamente. Se podía notar como iba aumentando la tensión en el ambiente por momentos. Finalmente, el mayor pareció dispuesto a hablar.

- Allen… te has dejado crecer el pelo?-

- No me cambies de tema.- murmuró Allen entre dientes. Tyki estaba acabando con su paciencia.

- No, en serio. Te queda bien.-

- Tyki..- amenazó de forma cortante. Sus ojos, normalmente cálidos se volvieron fríos como el metal.

Ninguno de los tres amigos se atrevía ni a moverse. Esta era la primera vez que veían a un Allen tan serio y la verdad es que imponía bastante respeto. Su mirada era fácilmente comparable a las de Kanda, y eso era decir bastante. Aunque se sentían ligeramente excluidos e ignorados durante la conversación, ninguno se atrevía a meter baza. Tampoco es que supieran muy bien que decir, la verdad.

De repente, Tyki les miró, como reparando de sus presencias, antes de volver a mirar a Allen.

- No crees que deberíamos tratar este tema en algún lugar más privado?-

- Lo que me tengas que decir, dímelo. Me importa un comino que no quieras hablar delante de mis amigos. O me dices lo que quieres, aquí y ahora, o te largas.-

- Fiuu, tranquilo chico. Veo que tu paciencia sigue siendo tan limitada como siempre.-

- En lo referente a algunos temas, si.-

Un nuevo silencio reinó en la sala. Tyki se puso a comer unos cuando aperitivos más, antes de suspirar y adoptar una postura que parecía relajada, pero que estaba lejos de serlo.

- Si ya has leído la carta, ya sabes cual es el motivo de mi visita.-

- Y si recordases el motivo de mi marcha, sabrías cuál es mi respuesta al respecto.-

- Sigues siendo tan testarudo como siempre.- se lamentó Tyki, girando la cabeza repetidas veces.

- Lo que no me explico es por qué te han enviado a ti, precisamente?-

- Como? No es obvio? De entre todos nosotros, yo soy el que siempre ha estado más unido a ti, chico.-

- Eso no es cierto. Road era la que nunca se separaba de mi lado.-

- Ya, pero ya sabes cómo es. Ni todos los dulces del mundo podrían hacer que saliese de su madriguera.-

- Es gracias a ella que me habéis encontrado tan rápido?-

- Por supuesto! Confía en la pequeña y dulce Road para rastrear a alguien!-

- Se te ha olvidado lo de sádica.-

- Uhm, no creo que a Road le hiciera gracia oír eso de ti.-

- Pues yo creo que se lo tomaría como un cumplido.-

- P-perdonar… pero nos estamos perdiendo…- intervino de repente Lenalee, interrumpiendo la conversación. La reacción fue la misma que haber pinchado un globo. Era como si Tyki y Allen se hubieran sumergido en su propio mundo, olvidándose de lo que les rodeaba y de repente les trajeron de nuevo a la realidad.

- Perdona, Lenalee. No me había dado cuenta que todo esto seguramente os resulte lioso. Dime qué es lo que no entiendes y yo trataré de aclarártelo lo mejor que pueda.-

- Por eso no quería hablar delante de ellos. Explicarlo todo será una auténtica pérdida de tiempo.- murmuró Tyki, desviando la mirada.

Allen le fulminó con la mirada. Y no fue el único. A Kanda no les estaba haciendo ninguna gracia la interacción entre esos dos. Era obvia que tenían una relación común en su pasado y no le gustaba sentirse excluido. Maldita sea! Ese tipejo estaba acaparando toda la atención de Allen!... Un momento, eso no debería ser lo importante…

El caso era que aquel tipejo se estaba tomando muchas familiaridades con el castaño y eso no le gustaba. Como cuando le pasó un brazo por los hombros… aunque, teóricamente, Kanda no tenía ningún derecho tampoco a quejarse… Entonces, por qué le disgustaba tanto?

- Aún no nos has dicho quién eres?- pregunto, súbitamente, Lavi. Su mirada era desafiante. Se ve que él tampoco tragaba a aquel hombre.

- Como que no? Soy Tyk-

- No me refiero a tu nombre. Me refiero a quién o qué eres para Allen.-

Tyki se le quedó mirando durante unos instantes antes de redirigir su atención al menor.

- Qué saben de ti?-

- No mucho. Solo que mis padres son los líderes de grandes empresas y que pertenezco a la alta sociedad- respondió resignado, encogiéndose de hombros.

- Ja! Entonces es lo mismo a no saber nada! Y se hacen llamar tus amigos? Ni siquiera saben quién eres.-

- De lo cual me he ocupado yo mismo, Tyki.-

- Ya… A que ahora te habría gustado que hubiesen abandonado la habitación? Si les tengo que explicar quién soy yo, inevitablemente les hablaré de ti- tanteó Tyki.

- No importa. Se habrían enterado más tarde o más temprano.- respondió, suspirando resignadamente.

- Allen, si quieres podemos irnos. No es necesario que nos expliques algo que no quieras.- le aseguró Lenalee, cuyo rostro estaba lleno de ansiedad. Allen le sonrió con gratitud, antes de dirigir su mirada a los dos chicos que había a su lado. Sabía que ellos también se irían si se lo pidiera, aunque se estuvieran muriendo de curiosidad.

Sin embargo, Allen estaba decidido. Quizá lo mejor era poner todas las cartas sobre la mesa. Que supiesen quién era.

Acaso no era ese su objetivo cuando se vino a vivir a esta ciudad? Que ellos tres, aquellas personas tan importantes para él, le conocieran de nuevo?

- No te preocupes, Lenalee. No me importa.-

Allen se cruzó de brazos y se recostó contra el sofá. Miró a Tyki, expectante.

- Prentedes que sea yo el que lo explique todo?-

Allen se encogió de hombros de nuevo. – Es a ti a quién han preguntado-

Tyki le lanzó una mirada envenenada a Lavi, que se la mantuvo con toda la mala leche que pudo. Años al lado de Kanda tenían que servir para algo.

- Vale, pero tendrás que dejarme fumar. Pueden que se me olviden algunos detalles si no.-

Allen contempló aquella posibilidad durante unos instantes, antes de hacerle un gesto con la mano a Tyki, dándole permiso. Tyki no tardó ni un segundo en encender uno de sus cigarros.

- Viciado suicida-

- Cada cual se muere como le apetezca.- se defendió Tyki- A ver, por donde queréis que empiece?-

- Por el principio.- terció Kanda

- Por el principio? Uhm, bueno.. Entonces… En el principio de los tiempos, cuando la Tierra no era más que una formación rocosa sin indicio de vida alguno, se dice qu-

- No te hagas el listo con nosotros.-

- Has dicho que empezase por el principio. La culpa es tuya por no especificar qué principio.- Kanda le lanzó tal mirada que le quitó todas las ganas de bromear al moreno.- Está bien, está bien. Que poco sentido del humor…- Tyki tomó una calada antes de continuar.- A ver, alguno de vosotros podría decirme que es el Arca?