A la mañana siguiente, Harry, Ron y Hermione bajaron a desayunar. Vieron a Ginny sentada en la mesa y se sentaron junto a ella.
-¿Qué cuentas Gin?- preguntó Ron.
-No mucho- contestó esta levantando la mirada y observando a Harry. Este se sonrojó y miró hacia otro lado. Esto era algo que nunca había sentido con Cho. Cho se pasaba todo el tiempo hablando de lo que solía hacer con Cedric, y diciendo que Cedric era tan perfecto y luego se ponía a llorar por su muerte. Harry nunca había sentido lo que en ese momento sentía por Ginny. Era una sensación que lo embriagaba de pies a cabeza, que le hacía querer saltar de alegría y de ir corriendo hacia Ginny y abrazarla.
Harry estuvo todo el desayuno muy callado, pensando en esa repentina locura. Ginny lo miraba preocupado mientras Ron y Hermione estaban muy ocupados discutiendo sobre los Doxys.
-Harry, ¿sucede algo?- preguntó.
Harry levantó la cabeza y la miró. Era tan hermosa. Su delicado pelo caía suavemente sobre sus hombros, y sus ojos bien azules hacían que Harry sintiera que se ahogaba en ellos.
-Nada Gin- contestó.
-Puedes confiar en mi Harry, ¿lo sabes?-
-Si Gin, lo sé- dijo este y sonrió tiernamente. Le daban ganas de abrazarla y decirle que la amaba como nunca había amado a alguien, pero no podía hacerlo, ya que si lo hacía, estaba seguro de que Ron lo mataría.
Harry y Ginny se dirigieron al patio para hacer algunos deberes, mientras Ron debía cumplir un castigo y Hermione prefería estudiar en la sala común. En los pasillos, se encontraron con Malfoy y sus amigotes.
-Oye Potter, veo que te juntas con la pobre Weasley.-
-Cállate Malfoy- dijo Harry furioso.
Ginny no le hizo caso e insistió en seguir su camino, pero al pasar al lado de Malfoy, este la tomó del brazo fuertemente y la mantuvo cerca de él.
-No me ignores Weasley. Te recuerdo que no eres nadie, solo eres la marioneta de Potter. Igual que la de todos- dijo, y la arrojó con fuerza al suelo. Ginny cayó e hizo una mueca de dolor.
Harry observaba todo esto con un creciente enojo. Se abalanzó sobre Malfoy y lo arrojó al suelo y le dio un fuerte golpe en la mandíbula. Luego se paró y lo miró.
-La próxima no te salvas Malfoy- dicho esto, miró a Ginny y se agachó junto a ella. La tomó de los hombros y la ayudó a levantarse.
McGonagall se acercó a la escena y vio a Malfoy en el suelo muy asustado.
-Potter, ¿fuiste tú? Si fuiste tú, esto tendrá severas consecuencias- amenazó McGonagall. Harry estaba a punto de admitir que había sido él, pero Ginny lo interrumpió.
-Fui yo profesora- dijo.
Harry la miró estupefacta.
-Usted señorita Weasley-
Ginny asintió.
-Acompáñeme, usted será castigada severamente-
Ginny miró a Harry y le sonrió, luego siguió a la profesora.
Harry no podía creerlo. Ginny se había inculpado para que no lo culparan a él. Debía hablar con ella para agradecerle.
Cuando Ginny salió del despacho de la profesora McGonagall, se encontró con Harry que la esperaba en el pasillo.
-Ginny- dijo Harry.
Ginny se sobresaltó.
-Harry, ¿qué sucede?- preguntó esta.
-Te inculpaste, pero vos no le pegaste a Malfoy-
-Lo se- dijo esta con una pequeña sonrisa.
-¿Por qué?- preguntó Harry.
-Harry, yo estaba en el suelo, y tu golpeaste a Malfoy para defenderme a mí. Yo no podía dejar que McGonagall te castigara-
-¿Por qué?-
Ginny bajó la mirada con timidez.
-Harry, todos los años te has enfrentado a Voldemort a muerte. Y además sufriste demasiado en toda tu vida. Yo sé que no puedo hacer mucho para ahorrarte el sufrimiento, pero voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para que no sufras innecesariamente. Además, no podría soportar la idea de que te castiguen por mi culpa-
Harry estaba sorprendido. Ginny lo quería mucho, y él lo sabía. Y él la quería un montón también. Harry no supo exactamente por qué, pero la tomó de los hombros y la atrajo hacia él, y la abrazó con mucha fuerza. Fue un abrazo que no quería que acabara. Ginny le pasó los brazos por la cintura y lo abrazó fuertemente también. No supieron exactamente cuanto tiempo se estuvieron abrazando, pero al separarse, los dos se pusieron rojos.
-Gracias Ginny-
-De nada, Harry-
-¿Y qué es lo que debes hacer para el castigo?-
-Pues, la profesora McGonagall sabe que soy buena, así que solamente debo colgar unos afiches en la salida que lleva al patio. Pero debo hacerlo sin magia. Debo usar una cosa que se llama escalera.-
Harry rió.
Esa misma tarde, Harry, Ron y Hermione se sentaron bajo un árbol a hacer deberes, cerca de dónde Ginny debía llevar a cabo su castigo.
Hermione empezó a hacer un ensayo de tres pergaminos de largo sobre la importancia de pociones, y Ron estaba muy concentrado en su lectura sobre el Quidditch. Harry, aunque se suponía que debía hacer una tarea de botánica, estuvo todo el tiempo mirando a Ginny.
Ginny puso una escalera de cuatro metros de alto en el suelo, y comenzó a subir los escalones con un afiche bajo el brazo. Cuando llegó al último, agarró el afiche con las manos y se estiró. Pegó una punta del afiche en la parte de arriba de la salida, pero cuando tenía que pegar la otra punta, se dio cuenta de que no llegaba. Se estiró lo más que pudo, pero al hacerlo, dejó de sentir el escalón bajo sus pies. Comenzó a caer.
Harry, que presenciaba toda la escena, se levantó y corrió lo más rápido que pudo.
Ginny seguí cayendo. Esperó golpearse con el duro suelo, pero en vez de eso, sintió unos fuertes brazos sosteniéndola. Abrió los ojos y pudo ver a su salvador.
-Harry- exclamó.
Harry la sostenía fuertemente de las piernas y de los brazos.
-Harry, gracias. Me salvaste la vida-
Hermione y Ron llegaron corriendo.
-¿Qué sucedió?- preguntó Ron asustado
-Ginny perdió el equilibrio y cayó de la escalera- explicó Harry todavía sosteniendo a Ginny en sus brazos.
-Harry, ¿puedo bajar?- preguntó Ginny.
Harry la bajó avergonzado.
-Muchas gracias Harry, te debo una- dijo Ginny.
Harry sonrió.
-Cuando quieras Gin-
-Voy a decirle a la profesora McGonagall lo ocurrido a ver si me deja pegar los afiches con magia- dijo Ginny pícaramente.
-Si dramatizo un poco diciendo que estuve muy asustada y que pude haber muerto, tal vez me deje- Agregó.
Los tres amigo rieron y Ginny se marchó corriendo mientras Harry la veía.
Ginny corría por los pasillos cuando se encontró con Malfoy.
-Oye Weasley- llamó.
-No tengo tiempo para esto Malfoy- contestó Ginny malhumorada.
Siguió alejándose pero escuchó que Malfoy decía algo que la perseguiría por semanas.
-Lo siento Ginny- dijo Malfoy con pena en la vos.
Ginny se paró en seco de espaldas a Malfoy. Se dio vuelta y lo encaró con los ojos bien abiertos.
-¿Qué fue lo que dijiste?- dijo esta estupefacta.
-Que lo siento-
Ginny se quedó pasmada. ¿Había oído bien? O había sido una ilusión.
-¿Tú lo sientes?-
Malfoy asintió.
-Sí Ginny. No debí haber dicho esas cosas de vos. Lo lamento –
-De acuerdo, te perdono- dijo Ginny, viendo que de verdad se arrepentía de lo que había dicho, y además quería escapar de la embarazosa situación.
-Y lamento haberte golpeado- agregó.
-Malfoy, ¿por qué estas siendo tan bueno con migo?-
Malfoy la miró profundamente. Ginny se quedó sin respiración. ¿Por qué la miraba tan fijo? ¿Qué estaba pasando?
-La verdad Ginny, es que me gustas mucho, y te trato mal para ocultarlo-
Ginny comenzó a reír a carcajadas.
-Si claro, tú gustas de mí, como no-
-Sí Ginny, gusto de vos. Y mucho-
Ginny lo miró horrorizada.
"¿Qué es esto? ¿Un extraño mundo paralelo? ¿O una pesadilla?" pensaba Ginny confundida.
Ginny le dio la espalda y salió corriendo hacia la sala común.
-Ginny- gritó Malfoy.
Ginny dijo la contraseña y entró. Se sentó en el sillón y allí estuvo por muchas horas, sola en la sala común.
Escuchó que alguien entraba. Era Harry, sin Ron ni Hermione.
-¿Qué sucede Gin? Faltaste a la cena-
-Nada-
Harry se entristeció.
-Ginny, dímelo, puedes confiar en mí-
Ginny lo miró.
-Malfoy me dijo que gusta mucho de mí-
Harry se quedó pasmado.
-¿Qué?- exclamó.
-Eso que oíste-
-Lo voy a matar. No puede gustar de vos. Voy y lo asesino- dijo furioso mientras se levantaba.
Ginny rió y tomó su mano.
-Tranquilo Harry-
Harry se calmó y se volvió a sentar.
-¿Y tú que le dijiste?- preguntó.
-Nada. Salí corriendo-
Harry se quedó mirándola. Ginny notaba que tenía ganas de preguntar algo. Algo importante.
-¿A vos te gusta Malfoy, Ginny?- preguntó al fin sin rodeos.
-Desde luego que no, Harry- contestó esta al toque.
Harry lanzó un suspiro de alivio. Ginny sonrió. Harry de verdad la quería. Ella se daba cuenta. Y ella también lo quería un montón. Se quedaron en silencio por un rato. Ginny miraba el fuego y Harry miraba a Ginny disimuladamente.
-Ginny- llamó.
-Si Harry- contestó esta sin dejar de mirar al fuego.
-¿Puedo saber quién te gusta?-
-Con una condición- dijo esta.
-Lo que sea- contestó Harry entusiasmado.
-Tu me dices quien te gusta primero- dijo Ginny sonriendo.
La sonrisa de Harry se borró.
-De acuerdo- dijo.
Los dos se quedaron en silencio.
-Emm, me gusta…emm…- decía Harry.
Sentía como su corazón latía violentamente. Harry sentía que la sala común se ponía cada vez más caliente. Pero debía decirle. Tomó coraje y soltó la bomba.
-Me gustas vos Ginny- terminó de decir.
Ginny abrió bien los ojos.
-No solamente me gustas, sino que, te…te amo-dijo muy nervioso.
Ginny abrió la boca para hablar pero no logró articular palabra.
Harry bajó la cabeza, avergonzado.
No me ama. Me muero.
Harry movió la cabeza hacia el lado opuesto de Ginny. Ginny la tomó, lo miró a los ojos, y se fue acercando lentamente hacia Harry.
Harry acercaba la cabeza también.
No puedo creerlo. Va a besarme. Pero se mueve muy lentamente. ¿Y si la beso rápidamente? No, arruinaría el momento.
Estaban muy cerca el uno del otro. Podía sentir el aliento de cada uno. Hasta que al fin se besaron. Se fundieron en un tierno y apasionado beso. Ninguno se separó por un largo rato. Los dos se quedaron allí, besándose, como si nada más en el mundo importara.
Por fin se separaron para respirar.
-Yo también te amo Harry- dijo Ginny.
Harry se quedó pasmado. No podía creer que Ginny le hubiese dicho que lo amaba. Acaso eso era un sueño. Si era así, era el sueño más maravilloso que hubiera tenido en su vida.
Harry tomó a Ginny por la nuca y tiró de ella hacia él y volvió a besarla. Que bien que se sentía. Sentía que un calor y unas cosquillas pasaban de los labios de Ginny hasta los suyos, y recorrían todo su cuerpo.
Pero Ginny se separó de repente de Harry.
-Lo siento Harry- dijo esta muy apenada.
-Pero, ¿por qué?- preguntó este muy confundido.
-Es que esto no puede ser. Si mi hermano se entera nos matará-
Harry se quedó dubitativo.
-Ginny, tu hermano es mi mejor amigo-
Ginny bajó la cabeza. Harry la tomó del mentón y la levantó.
-Pero yo a vos te amo, y esperé tanto tiempo para esto, que no me importa, él va a tener que entender –
Ginny sonrió radiante. Harry también sonrió. Ginny tomó a Harry de la cabeza y lo acercó hacia ella, para fundirse en otro largo y cálido beso. Nada podía ser más perfecto. Los dos sentían que esa felicidad nunca más se iría, pero estaban muy equivocados.
