Hi hi~

Aqui estoy de vuelta con el primer cap!

La verdad es que me sorprendi a mi misma, no esperaba tenerlo tan rapido pero un brote de repentina inspiracion me vino ayer por la tarde y ana vez que mi beta le dio el visto bueno (tengo que decir que la adoro 3) lo estoy subiendo~

Por lo tanto, disfruten del cap!

Disclaimer: Los personajes de KHR pertenecen a Akira Amano-sensei si no, en vez ser un shounen, seria un yaoi con muuuuuuuucho lemon!


-.-.-.-. el avión-.-.-.-.-.

-A dónde nos lleva este avión?-Se preguntó el castaño en voz alta.
El moreno, que se encontraba sentado junto a él, se quedó pensativo durante unos momentos. Ciertamente Reborn nunca les había dicho a donde sería el viaje y a ellos, con la emoción y desconcierto por el repentino viaje, se les había olvidado preguntarlo.
-Siendote sincero, no tengo ni la más remota idea de a donde nos dirigimos.-Respondió Kyoya a la pregunta que se había auto formulado el menor. Tsuna se sonrojó levemente al darse cuenta de que había hablado en voz alta pero en seguida se le pasó y encaró a su esposo.
-Esto me da mala espina.-Le dijo al moreno mientras fruncía el ceño en señal de molestia.-Mi súper intuición esta haciendo que me vuelva loco diciendo que algo no esta bien en todo esto.-La cara del pequeño estaba sería por lo que el mayor supo que este hablaba en serio.
-¿A qué crees que se deba?-El tono de voz del ojigris se hizo serio (¿todavía más?) y le devolvió la mirada al ojimiel.
-La verdad es que no lo se, pero se que Reborn tiene que ver algo con esto.-Respondió mientras recodaba la enorme sonrisa con la que salía su ex-tutor de su casa la mañana anterior.
-¿Y cuando no tiene algo que ver?-Preguntó haciéndole ver que lo que había dicho era una estupidez demasiado obvia y sonriendo burlón.
-Moo~ ¡Eres malo!.-Se quejó haciendo un puchero.
Kyoya sonrió divertido ante lo infantil que llegaba a ser su esposo. Puso una de sus manos en la mejilla del castaño y lo atrajo hacia él rápidamente juntando sus labios en un beso que a cada segundo se hacía más y más apasionado.
El moreno lamió los labios del castaño y este en seguida los separó gustoso dejando paso a la lengua del mayor. El ojigris movía su lengua por la boca del menor, que tantas veces había probado y profanado, mientras entrelazaba su lengua con la del otro en una lucha por el poder. Atrapó la lengua del ojimiel entre sus labios y la chupo logrado que este soltase un pequeño gemido, haciéndose así con la victoria.
Tras un par de minutos más dándose acalorados besos, el moreno se separó y miró fijamente los ojos color miel que se encontraban un poco cristalizados por los recientes besos.
-Mejor vamos a descansar, de todas formas no sabremos que ocurre hasta que el avión aterrice.-Comentó Kyoya mientras acariciaba levemente la mejilla de su esposo.
-Esta bien.-Dijo el castaño cediendo a los argumentos de su pareja.
-Entonces vamos a dormir.-Dijo con un tono sensual mientras agarraba al menor por las caderas, levantándolo y acomodándolo en su regazo.
Tsuna se sonrojó al escuchar el tono que había utilizado el moreno para decir "Dormir" y en seguida se puso nervioso revolviéndose e intentando librarse del agarre en su cadera.
-Ky...¡Ky-kyoya! ¡No podemos! ¡Es-Estamos en el avión!-Dijo poniéndose aún más rojo al haber tartamudeado e intentando, aun, librarse del agarre.
-¿De qué hablas Tsunayoshi?-Preguntó mientras decía el nombre del otro en un tono extremadamente provocador.-Yo solo sugerí que durmiésemos o nos encontraremos demasiado cansados cuando aterricemos.-Su tono de voz era el mismo serio de siempre, pero Tsuna era capaz de notar el tono de burla de trasfondo.-¿En qué estabas pensando PER-VER-TI-DO?-Susurró en tono sensual en el oído del menor.
El ojimiel se sobresaltó al notar el aliento del moreno contra su oreja y se puso totalmente rojo al escucharlo llamarle pervertido. El pequeño le pegó un golpe en el pecho a su captor, lo suficientemente fuerte como para que notara el golpe, y escondió su rostro totalmente avergonzado en el pecho de este.
Kyoya rió levemente, cosa que fue escuchada por el castaño, y se acomodó en el asiento listo para dormir. Tsuna levantó la mirada al notar la respiración acompasada del mayor y lo vio, aparentemente, durmiendo. Se separó un poco de este y depositó un suave, casi imperceptible, beso en los labios. A continuación sonrió.
-Dulces sueños.-Susurró mientras se acomodaba en el pecho de moreno y caía en los brazos de Morfeo. El moreno sonrió por la acción de su esposo, ya que aun no se dormía, y seguidamente cayó al mundo de los sueños.

.-.-.-.-.-Varias horas después-.-.-.-.-.

Tsuna y Kyoya se encontraban durmiendo cuando un fuerte temblor los despertó. En seguida los dos se levantaron y miraron por la ventana para ver si ya estaban aterrizando pero al mirar por la ventana lo único que vieron fue agua. Aun se encontraban en medio del océano y no sabía exactamente cual.
Ambos se dirigieron a la sala del piloto pero cuando estuvieron allí, para su sorpresa notaron que no había nadie y que el avió estaba cayendo.
-¡Maldición!-Exclamó el castaño nervioso sin saber que hacer. Ni el ni Kyoya sabían pilotar un avión.-¿¡Qué hacemos Kyoya!?-Preguntó el castaño entrando en pánico.
-Tranquilizate Tsunayoshi.-Dijo aparentemente calmado, pero la verdad es que ni una célula de su cuerpo se encontraba calmada en ese momento.-Ve a mirar cuantos paracaídas hay.-Señaló la puerta que daba al lugar donde se encontraba antes indicando que fuera hacia allá a buscar.
Mientras que el castaño se iba en la dirección señalada a toda velocidad él se quedó allí mirando hacía todos lados buscando algo que le pudiese indicar que hacer. Se encontraba desesperado, debía encontrar una solución, no podía dejar que Tsuna muriese, antes prefería morir el mil veces y de la peor manera posible. Igual que tampoco podía permitir que su hija se quedase huérfana a tan corta edad.
Kyoya seguía mirando en todas direcciones hasta que notó algo a través de la ventana. En el mar y aun que no se veía totalmente bien por las nubes, se podía ver claramente una isla. El moreno corrió por el pasillos hasta que encontró a Tsuna agachado buscando entre los cajones. El ojigris se agachó junto a el y también se puso a buscar.
Cuando finalmente dieron con los paracaídas el mayor le explicó lo que había visto al ojimiel y le contó su plan.
-¡Tenemos que saltar!-Le dijo.-Hay una isla aquí cerca una vez que caigamos al agua podremos nadar hasta ella y buscar a alguien que nos ayude.-Dijo mientras se ponía el paracaídas.
-Pero...-Iba a protestar el menor.

-A no ser que sepas pilotar un avión, es nuestra única salida.-Tsuna asintió y se puso el paracaídas.-Una vez que te lances cuanta hasta diez antes de abrirlo o podrías ser absorbido por los motores del avión.-El castaño asintió y tragó saliva, solo con imaginarse el ser absorbido por esos enormes motores lo hacía estremecerse.
Kyoya abrió la compuerta y en cuanto lo hizo el avión empezó a temblar aun más que antes. El castaño y el moreno se quedaron unos segundos mirándose y a continuación se besaron. Pocos segundos después el menor saltó del avión y seguidamente lo hizo el mayor.
-"1, 2, 3, 4, 5, 6, 7..."-Contaba mentalmente el menor con los ojos cerrados y el viento chocando con fuerza contra su cuerpo.-"8, 9,...¡10!"-Rápidamente y con fuerza, el castaño tiró de la cuerda del paracaídas. Segundos después de haberlo hecho sintió un tirón fuerte en su espalda y hombros y a continuación notó como su velocidad se caída descendía considerablemente.
Miró hacia arriba comprobando que efectivamente, el paracaídas se había abierto. Después estirazó un poco más el cuello para ver como se encontraba su esposo, y para su alivio, también había conseguido abrir el paracaídas con éxito. Tras un par de minutos más de caída observó como estaba a pocos metros del agua.
Cuando se encontraba a solo un par de metros de altura sobre el agua, se desprendió del paracaídas y cayó al agua ya que hubiese sido mucho más difícil desprenderse de el una vez dentro del agua. Sintió como su cuerpo impactaba con el agua y como toda su ropa se quedaba pegada a su cuerpo. Se dio la vuelta y se encontró con que el moreno había pensado lo mismo que el y se había desprendido del paracaídas. Tsuna nadó hasta él, que se encontraba un poco más atrás que el.
-¡Kyoya!-Gritó el castaño.-¿Cómo estas? ¿Te encuentras bien? ¿Te hiciste daño?-Preguntó alterado mientras miraba todo el cuerpo del otro (el agua estaba cristalina por lo que podía ver a través de ella) en busca de alguna herida.
-He estado en peores situaciones.-Respondió dándole a entender que se encontraba totalmente bien.
Ciertamente había estado en muchas misiones (además de la compañía también hacía misiones para Vongola como guardián de la nube) en las que el peligro era mucho mayor. Pero en ninguna de ellas se había estresado tanto como ahora. Y eso era debido a que no era solo su vida la que corría peligro si no que la vida de su adorado castaño también lo corría y eso lo había llevado a un estado de estrés mental enorme además del miedo de perderlo, aunque esto último nunca no admitiría por que el nunca sentía miedo.
El castaño suspiró aliviado y el malestar que apretaba su corazón al imaginarse al moreno herido se fue.
-¿Y tu? ¿Estas bien?-Aun que su rostro era el típico serio sin ninguna expresión, en sus ojos se podía notar la preocupación que sentía.
Tsuna se miró y empezó a tocarse por todas partes, como si estuviese buscando algo, después de estar así un rato y de desconcertar totalmente al mayor por las extrañas acciones, paró. Miró al moreno y le dirigió una sonrisa totalmente deslumbrante a este.
-Estoy perfectamente bien, ni un solo rasguño.-Comentó feliz.
Kyoya lo miro durante unos momentos y después rio levemente. Todo aquel toqueteo que se había hecho era para comprobar si estaba herido en algún lugar. Se acercó al ojimiel agarrándolo por la cintura y se acercó a su oído.
-Si ibas a comprobar de esa manera si te encontrabas herido, habérmelo dicho y yo lo hubiera comprobado por ti gustoso.-Comentó y justo después le dio un mordisquito al lóbulo de la oreja.
El castaño se sonrojó y suspiró al notar los labios y dientes del otro en su oreja. A continuación murmuró un casi imperceptible "idiota, no es momento para esto" ,aun sonrojado, y después se separó de él.
-Es mejor que nademos hacía la isla, no sabemos si hay tiburones.-Dijo para separarse completamente y comenzar a nadar hasta la playa. El moreno sonrió, y sin decir nada, acató la orden de su "jefe" comenzando a nadar a la playa tras este.
Cuando Tsuna llegó a la playa observó como el moreno aún se encontraba un poco lejos. También notó que iba arrastrando algo, cuando finalmente estuvo a su lado comprobó que lo que arrastraba eran los paracaídas.
-¿Para que cogiste eso?-Preguntó el menor desconcertado.
-Es tarde, pronto anochecerá y es peligroso internarse en la selva de noche, por lo que sería bueno tenerlos, nos servirán de mantas.-Comentó el moreno tranquilamente.
El ojimiel se asombro por lo calmado que estaba el mayor en esa inusual situación pero también se alegró de que estuviese con él porque eso de los paracaídas no lo hubiera imaginado el en la vida. De cierta forma le había venido bien que su pareja fuese tan calmado y racional en este tipo de situaciones.
-Tsuna.-Lo llamó el moreno sacándolo de su trance.-Será mejor que encendamos una hoguera, estamos totalmente empapados y esta es la única ropa que tenemos hasta que encontremos el lugar donde cayó el avión.
-Déjame a mi lo de la hoguera, tu busca algo para que podamos comer esta noche.-Dijo mientras le guiñaba un ojo al moreno.
Y así, se pusieron los dos manos a la obra. El primero en volver fue el menor, con una gran cantidad de leña ya que de vez en cuando tendrían que echarle más para que no se apagara, apiló una cuanta leña y se agachó frente a ella. En uno de sus dedos prendió una pequeña y pura llama del cielo y la acercó a la leña consiguiendo que esta se prendiese enseguida. Con el paso de los años y muchisimo entrenamiento había logrado controlar sus llamas a voluntad, aunque nunca pensó que las utilizaría para ese propósito.
Al cabo de un rato apareció el moreno con una gran cantidad de fruta de muchos tipos distintos, algunas no las había visto en su vida.
-"Serán autóctonas del lugar".-Pensó distraídamente mientras veía al moreno acercarse.-"Pero donde es este lugar".-Frunció el ceño al recordar que no tenían la más remota idea de donde se encontraban o de si esa isla estaba habitada, por su bien, esperaban que lo estuviese.
-¿Qué ocurre?-Preguntó el ojigris sentándose junto al menor cuando notó el ceño fruncido.
-No es nada, solo pensaba que no tenemos ni una pista de donde nos encontramos ni si esta isla esta habitada.-Comentó aun con el ceño fruncido. El moreno lo miró durante unos momentos y después suspiró.
-Por el tipo de árboles y las frutas que encontré puedo decir, casi con seguridad, que nos encontramos en una isla del Caribe.-Dijo con los ojos cerrados recordando los cocoteros que vio hace un rato.
Tsuna sonrió. Al menos ya era un avance, no se encontraban totalmente perdidos y sin ninguna pista de donde se encontraban. Ahora la cuestión era otra.
-¿Qué ocurrió con el piloto del avión?-Se preguntó el castaño con el semblante serio.
Kyoya también se puso a pensar. Era realmente extraño lo que ocurrió con el piloto, no lo había escuchado salir de la sala de mandos y el tenía el sueño MUY ligero, con el más mínimo ruido se despertaba.
-No lo escuché salir de la sala de mandos.-Repitió lo que pensaba.-Además si hubiese salido del avión lo hubiésemos notado ya que habrían saltado las alarmas al abrir la puerta.-Dijo mientras empezaba a hacer hipótesis en su cabeza de lo que había ocurrido.
-A no ser...-Soltó de repente el ojimiel.
-A no ser ¿qué?-Preguntó el moreno prestándole atención.
-Cuando entramos a la sala de mandos noté algo extraño pero no le di importancia ya que me encontraba demasiado nervioso, pero ahora que me he tranquilizado ya se que era.-Se dijo más para si mismo que para el otro.
-¿Y qué era?-Preguntó incitándole a que siguiese hablando.
-Rastros de una llama de la niebla.-Dijo con un hilo de voz.
-¿Llama de la niebla?-El mayor estaba desconcertado, ¿que pintaba alguien con una llama de la niebla en todo eso? Entonces una cabeza con forma de piña le vino a la cabeza.-Mukuro.-Afirmó más que preguntó.
-No.-Negó el otro totalmente convencido.-Si hubiese sido el lo hubiese notado.- Los dos se quedaron en silencio haciendo sus hipótesis hasta que el moreno rompió el silencio.
-Bueno, no sabremos que ocurrió realmente hasta que encontremos el avión.-Sentenció dando por zanjado el tema por el momento.-Por ahora lo mejor será que nos quitemos esta ropa o pillaremos un resfriado.-Comentó mientras se sacaba la chaqueta, dejándola caer al suelo, y se empezaba a desabrochar la camisa.
Tsuna asintió y comenzó a desnudarse también. Al final quedaron los dos en bóxer. Se acercaron a la hoguera para conseguir calor ya que la ropa mojada enfrió sus cuerpos. El menor comenzó a temblar levemente ya que casi era de noche y las temperaturas habían bajado. En condiciones normales no tendría frío pero al encontrarse aun mojado si lo tenía. El mayor al notar esto lo llamó.

-Tsuna.-Dijo.-Ven aquí.-Ordenó mientras extendía los brazos hacia el.

El castaño le hizo caso sin rechistar y gateó hasta llegar y se acurrucó en los brazos ajenos quedando sentado entre las piernas del otro, con la espalda apoyada en el pecho ajeno y unos brazos rodeándolo por los hombros.
Suspiró a gusto cuando notó el calor ajeno transferirse a su cuerpo desde los lugares en los que sus pieles se tocaban, que cabe decir que eran muchos. El ojimiel se acurrucó aún más pegando su espalda mucho más contra el pecho del moreno llegando al punto de echar su cabeza en el hueco que quedaba en el cuello.
El más joven de ambos cerró los ojos disfrutando del calor que lo rodeaba y de las esencia a agua de mar que desprendía en mayor cuando sitió que algo presionaba contra su espalda baja. Al principio estaba tan atontado con la esencia del mayor y el calor que no le dio mucha importancia pero cuando se removió levemente, acomodándose dentro del abrazó, notó como la presión contra su espalda baja aumentaba y fue cuando se dio cuenta.
-Ky...Ky-kyoya...-Llamó entrecortado.
-¿Hmn?-Fue la única contestación que recibió, que a la vez lo animaba a proseguir lo que estaba diciendo.
-Tu...e-estas du-du-duro...-Dijo mientras se ponía completamente rojo ya que el moreno, con una sonrisa burlesca y divertida, había empezado a frotar levemente su erección contra la espalda baja del ojimiel.
-Aja.-Comentó mientras sus brazos descendían de los hombros, pasando sus manos por los costados del menor hasta llegar a los muslos. Allí estuvo un rato acariciándolos y después subió por estos acariciando las caderas y el abdomen hasta llegar a los pezones comenzando a pellizcarlos levemente.
-Mnn.-Gimió levemente al notar la presión sobre sus pezones.
-Tsunayoshi.-Llamó el moreno.-Yo estoy duro pero...-Hizo una pausa para dejar de torturar los botones del menor bajando nuevamente las manos hasta llegar a las partes del castaño.-Tu también lo estas.-Le dijo sensual al oído mientras comenzaba a frotar la erección del ojimiel sobre el bóxer.

Continuara...


Y eso fue todo~

NO ME MATEN! *me escondo detras de una cristal anti-balas, anti-tanques, anto-bazookas, anti-todo lo que amenace mi integridad fisica y mental*

Por que negarlo, queria ser mala y lo fui cortando al principio del lemon, pero no me sentia bien escribiendo un lemon en el primer cap :S

Yuki: Y si te sientes bien escribiendolo en el segundo? ¬¬

Sssshhh! Tu callate! . por cierto, os presento a Yuki, la pesada de mi conciencia

Yuki: pesada? que yo recuerde sigo siendo tu, asi que te llamaste pesada a tu misma!

Ya callate! Vas a dar los agradecimientos o no?

Yuki: Hai~ Gracias a Lynette Vongola Di Hibari, bianchixgokudera25, Arien Agarwaen y AgathaxB Por sus reviews y todas las personas que leyeron el fic y dejaron fav y follow!

Yaa nee ;P