-¡No me lo puedo creer, sois las peores personas del mundo!- Estaba muy molesta, tenía ganas de gritar y matarlas, pero esa no sería la solución, así que antes de volver a decir algo de lo que me pudiese arrepentir luego, inspire y conté hasta tres. –Espero que tengáis una buena explicación para esto.
-¿Acaso hay que tener una buena explicación por querer ver un culebrón?
-No tiene gracia, Namine- le respondí un poco más molesta.
-Lo sentimos mucho Kairi, pero debes reconocer que posiblemente te hemos salvado de que te dijese que ahora no quiere hacer el trabajo contigo o algo parecido- ¡Genial! Justo en lo que no quería pensar, sin querer Selphie había hecho que me hundiese pensando que eso era posiblemente lo que pasaría, pero debía ser fuerte, yo le confesé mis sentimientos a Sora y no es momento de echarse atrás o todo el valor que había reunido para decirle todo habría sido en vano.-Supongo que tenéis razón, pero Sora sigue en la azotea y quiero saber qué es lo que piensa de todo lo que le he dicho, quiero saber cuáles son sus sentimientos, no me gustaría que pasado un tiempo me dedicase a pensar : ¿qué hubiera pasado si…? ¿Cómo habría sido…? Posiblemente me arrepentiría durante mucho tiempo.
-¿Quieres que te dejemos sola? ¿Es eso lo que estás tratando de decir?-pregunto Namine - ¿Acaso no es obvio? - Dije a la vez que sonreía.
-Está bien nos marcharemos y no escucharemos nada- dijo Selphie haciendo pucheros.
-Con lo divertido que era- susurro Xion que no había dicho nada anteriormente.
-Muchas gracias, espero que sea de verdad y no os quedéis escondidas en algún rincón para escucharlo- dicho esto me dirigí nuevamente a la azote y comprobé con la mirada que efectivamente, Sora seguía allí, me dirigí lentamente hacia donde se encontraba y con un hilo de voz le pregunté si ya había pensado en algo.
-La verdad, es que no había nada que pensar, yo lo he tenido claro desde siempre
-Y… ¿Cuál es la respuesta? –le pregunté mientras pensaba en una cantidad considerable de respuestas negativas.
El silencio invadía la azote, Sora se acerco a mí y me levanto despacio la cabeza, estaba perdida en sus ojos azules, la cercanía era inminente y de pronto sentí un suave roce en mis labios, sin prisa, despacio, nuestros alientos se mezclaron creando un nuevo sabor jamás probado, Sora me abrazaba acercándose más, le respondí enseguida rodeándole el cuello con mis brazos, nuestros labios poco a poco se separan.
-Me parece una buena respuesta- le dije sonriendo
Nos entrelazamos las manos y nos dirigimos a clase, sin importar los millones de ojos que nos observaban extrañados y los susurros que se oían cuando pasaban cerca de nosotros.
Pero todo eso daba igual, estaba con Sora y era feliz.
Cuando entramos en clase Selphie que estaba hablando con Pence, se quedo de piedra cuando nos vio y empezó a tartamudear:
-Vo-vo-sotros…que… ¿co-co-mo? ¡Tenía que haberme quedado a espiar! ¡No es justo! ¡Siempre me pierdo lo mejor!
-Eso no hubiera sido muy amable de tu parte- respondí, acto seguido volví a mirar a Sora – ¿Donde prefieres que hagamos el trabajo sobre la leyenda del fruto del paopu?- Sora se quedo en silencio pensativo hasta que por fin respondió–Pues la verdad, pienso que es mejor que lo hagamos en tu casa, tus padres no suelen estar allí, en cambio en la mía, mi madre estaría todo el día molestando -Pues entonces nos vemos en mi casa a eso de las cuatro ¿vale?-dicho esto entre el profesor de las siguientes 2 clases, se hicieron aburridas y lentas, sobre todo lentas, cada vez que me giraba a ver el reloj que estaba en la pared de mi derecha apenas habían pasado tres minutos, claro que el profesor se dio cuenta y me riño. Cuando por fin dieron por finalizado las clases, salí corriendo sin esperar a Selphie, Namine o Xion había dejado mi casa echa un desastre y tenía que darme prisa en acomodarla. O si no lo más probable es que me prohibiesen que viniese nadie a casa.
Ahora el tiempo sí que pasaba volando y sentía que no me daba tiempo para nada, cuando llegue a casa a penas eran las tres menos cuarto y en un abrir y cerrar de ojos ya eran las cuatro y el timbre estaba sonando, si que había sido puntual hoy.
-Hola Sora, has sido muy puntual- dije con una gran sonrisa.
-Es que tenías ganas de verte
¿A que no lo adivináis? Enseguida me respondió con esa frase, no tarde nada en ponerme como un tomate –Eres un tonto…anda, vamos al salón a empezar con el trabajo.
-Bueno, según la hoja que me entrego el profesor tenemos que explicar que dice la leyenda y lo que pensamos nosotros sobre esta.
Nos quedamos en silencio, no sé en qué estaría pensando Sora…pero yo estaba pensando en el dibujo del lugar secreto y me volví a sonrojar.
-Oye Sora….hace tiempo que quería decirte que me hizo muy feliz que cuando entre en la cueva….bueno el dibujo.
-A mí también me hizo feliz ver que también habías dibujado uno- respondió el tímidamente.
Otro silencio bastante incomodo…-¡Bueno! Pongámonos manos a la obra, la leyenda me la sé de memoria- dije sonriendo y rompiendo el incomodo silencio que se había formado nuevamente –Así que me pondré a escribirla ahora mismo, solo faltaría decir que opinamos sobre esta….y yo pienso que es absolutamente verdad, ¿qué opinas tu Sora?-
-Pues la verdad, es que yo opino que pudo ser que dos personas que se amaban mucho, decidieron compartir este fruto, diciendo que así sus almas quedarían conectadas para siempre.
-Vaya…nunca había pensado en esa posibilidad…. ¡puede que tengas razón! Así que escribiremos eso.
Nos pusimos inmediatamente a hacer el trabajo, si lo terminábamos hoy mañana no tendríamos que pensar en hacerlo y así fue, aunque lo terminamos sobre las nueve y media, lo terminamos.
-¡Ahh! Que cansada estoy- dije a la vez que me estiraba.
-jajaja, bueno al menos lo hemos terminado, dijo Sora esbozando una sonrisa.
-Por cierto….ya que mañana no tenemos que hacer nada del trabajo….aunque sea solo un leyenda….querrías venir a las islas conmigo y… ¿compartimos un paopu?- dije tímidamente.
-¡Pues claro que me encantaría Kairi! Pero solo con una condición.
-¿Cuál?
-Que vengas conmigo al baile de fin de curso
-tonto….eso no hacía falta que lo preguntases, claro que iré contigo
Y nos volvimos a fundir en un maravilloso beso.
