Inuyasha y sus personajes son propiedad de Rumiko Takahashi.
Bien pues aquí estoy con un segundo capítulo, sé que aun he estado desarrollando los perfiles de los personajes, prometo un poco de acción en los próximos.
Capítulo 2:
El cadáver de la mujer que había sido envenenada por una supuesta araña bananera llegaba al Departamento de Salud Pública, del cual el Doctor Sesshoumaru era el responsable.
Este departamento se encargaba de supervisar y dirigir los hospitales, al igual que de distribuir las vacunas existentes en el estado, de la investigación en caso de epidemias y de los antídotos en envenenamientos por picaduras de animales, dado que la importación de animales exóticos lo requería. El Departamento de Salud Pública contaba con tecnología de punta en sus laboratorios, gracias a la efectiva gestión de su director.
—Señor, ha llegado el doctor Suikotsu junto con los detectives de homicidios—Anunciaba una joven secretaria.
—Páselos a la sala de investigaciones y dígales a Rin y Kohaku que tomen las medidas necesarias, yo iré en unos instantes—
—Entendido—
Sesshoumaru colgó el teléfono para atender a la mujer que con él estaba.
— ¿Problemas Sesshoumaru? —
—Nada que no se pueda resolver, Kagura—La miró de soslayo —Espero tu reporte esta misma tarde—
—Como digas—Y Kagura se retiró del lugar.
Kagura es una mujer de aproximadamente 30 años, joven, delgada y con porte elegante, es una de las encargadas del Departamento de Salubridad, su principal labor era la de inspeccionar todo lo relacionado a los hospitales, revisar que estos tuvieran las condiciones suficientes para ejercer y que estos tomaran las medidas necesarias para evitar ser clausurados.
Los reportes de todas y cada una de las áreas del Departamento de Salud eran estudiados cuidadosamente por Sesshoumaru.
Sesshoumaru dejó todo lo que había estado haciendo hasta el momento, odiaba admitir que se sentía intrigado por este caso; según le había dicho el anciano Totosai, se trataba de algo o alguien que pondría en peligro el secreto que venían guardando desde hace varios siglos. Caminó por varios pasillos, tan pulcros como su persona, hasta que llego al laboratorio en donde lo esperaban los detectives.
—Buenos días doctor Sesshoumaru—Saludó Suikotsu.
—Díganme ¿Cuál es el problema? —Sesshoumaru ni siquiera intentó ser cortés, olfateó discretamente la esencia del cadáver y arrugó el ceño ante lo que su delicado olfato percibía — "¿Un híbrido?" —
—Envenenamiento por una araña bananera—Contestó el forense.
—Es extraño que una araña de ese tipo sobreviva en lugares con el clima como el de nuestro país, por lo regular existen en lugares de clima tropical ¿Identificaron ya a la persona?—
—No traía objetos personales—Contestó Miroku.
— ¿No se le ocurrió pensar que pudo ser un asalto, detective? —
—No por la forma en que murió, pensé que esto le interesaría— Miroku contestó con seriedad.
En ese momento, Rin y Kohaku entraron al laboratorio y educadamente saludaron a los presentes, Rin acercó una mesita auxiliar con varios instrumentos quirúrgicos, mientras Kohaku se colocaba los guantes. Ellos se encargarían de hacer los estudios necesarios.
Rin, una joven inteligente y dedicada a su trabajo, de aproximadamente 21 años, estudiante de laboratorista clínico-químico, hace sus prácticas profesionales para el Departamento de Salud. Ella es huérfana de padre y madre, ya que fueron asesinados durante un asalto, ambos eran doctores. Su padre fue el antecesor y mentor de Sesshoumaru en el Departamento de Salud. Desde la muerte de sus colegas, Sesshoumaru la ha cuidado y protegido.
Kohaku, un joven de 23 años, es también laboratorista e investigador, él se dedica a investigar todo tipo de insectos y a crear antídotos contra el veneno de los mismos. Es hermano menor de la detective Sango y le ayuda en sus investigaciones cuando de intoxicaciones se trata.
Rin y Kohaku han sido novios desde hace un año.
—Les daré los resultados en cuanto los tenga—informó Sesshoumaru, quien estaba a punto de salir cuando notó que Rin dejó caer uno de los instrumentos y al voltear a verla pudo observar la mirada llena de horror de la joven.
—Kohaku…es…—Rin ni siquiera podía pronunciar el nombre de la chica.
—Señor, es Reika-san, de administración…era nuestra compañera—Informó Kohaku igual de horrorizado, mientras abrazaba a Rin quien lloraba desconsolada.
Sesshoumaru alzó una ceja y se acercó a ver a la mujer que yacía en aquella mesa; era verdad, ella pertenecía a su departamento y además era la mejor amiga de su joven protegida—Rin, deja que yo me encargue, —ordenó Sesshoumaru — detectives yo les mantendré informados—Ni si quiera volteó a verlos. Sesshoumaru tomó unos guantes de látex para comenzar con las pruebas inmediatamente —Kohaku, saca a Rin de aquí, tú me asistirás—
Sango estaba también presente en el laboratorio y al escuchar que la víctima pertenecía a ese departamento no pudo evitar sospechar que algo turbio sucedía allí —De hecho, uno de nosotros se quedará a supervisar la investigación—
— ¿Sospecha de mí, detective?—
—No confío en nadie, si a eso se refiere, pero digamos que es sólo protocolo—
—Ya veo—Sesshoumaru tomó nuevos instrumentos, ya que Rin había contaminado los anteriores —Muéstreme aquellos orificios doctor—Sesshoumaru ordenó al forense.
Suikotsu se colocó unos guantes al igual que Sesshoumaru y retiró el cabello de la joven para mostrarle la picadura del insecto. Sesshoumaru sacó nuevas muestras de tejido y con cuidado de no ser notado comenzó a olfatear el sutil aroma del asesino.
—"Tal como lo imaginé, no es un demonio puro, la esencia de un humano esta mezclada con el veneno" —Abrió ligeramente los ojos al darse cuenta que un híbrido había cometido esto, no era raro que esto sucediese, pero eso los podía poner a todos al descubierto.
Sango no quitaba la vista de aquel doctor de cabellera plateada, aunque sus facciones inexpresivas no demostraban nada, ella sabía que él ocultaba algo. Su intuición se lo decía.
Sesshoumaru entregó las muestras a Kohaku y pidió que las analizara, pudo notar que la detective lo creía sospechoso, ó al menos que desconfiaba de él, y si quería detener a un híbrido, lo menos que necesitaba era a una humana detrás suyo —Los resultados no tardarán, como puede ver detective, dudo que su hermano manipule los resultados ¿Sospecha también de él? —
Sango arrugó el ceño ante la pregunta y lo consideró como un desafío.
Gracias a la tecnología con la que contaba este departamento y a la prioridad que le dieron al caso, los resultados no tardaron en llegar.
—Sesshoumaru-sama, los resultados—Sesshoumaru los leyó y se los entregó al forense, con copia para los detectives.
—Tenían razón señores, es una araña. —Informó con certeza y seguridad para convencer a los presentes —Creo que deberíamos informar a la familia de esta joven—
—Entonces queda bajo su jurisdicción Dr. Sesshoumaru, nuestro asesino es una araña y a usted le corresponde que no haya más muertes —Contestó Miroku con toda serenidad.
—Así es, esto queda bajo mi jurisdicción, así que… no se metan—Habló autoritariamente y salió sin decir nada más.
Sango estuvo a punto de decirle cuan engreído lo creía, pero Miroku se dio cuenta a tiempo y la sacó antes de que abriera la boca.
Sesshoumaru se percató de lo que la joven pensaba hacer y una gélida mirada la dejó sin habla.
El doctor de plateada cabellera entró molesto a su oficina y desde su teléfono móvil le habló a Totosai, quien estaba esperando su llamada.
—Es un híbrido—
—Lo sabía, pude darme cuenta por su olor ¿Qué vas a hacer? —
—Exterminarlo—
— ¿Así de drástico? —Preguntó el anciano.
—Es un ser inferior, su victima fue una de mis empleadas—
—Sólo toma tus precauciones Sesshoumaru, le prometí a tu padre cuidar de ustedes dos—
—Ahórrate tus comentarios acerca de lo que mi padre dijo, una insignificante bestia no me dañará tan fácilmente—
—Tu soberbia será tu perdición Sesshoumaru—
—No me vengas con psicoterapia, no soy uno de tus pacientes, Totosai—
—Como digas, tengo que colgar estoy en consulta—
Sesshoumaru cerró molesto su teléfono. Pero por un lado estaba deseoso de tener un poco de acción, sólo esperaba que ese híbrido le diera una buena pelea, aunque por el otro, debía tener precaución, algo le decía que esos policías no estaban conformes y que sería difícil quitárselos de encima.
Kagome estaba algo tensa, su sueño estaba dando señales muy convincentes esta vez y tal parecía que Inuyasha estaba dentro de este, sólo esperaba que fuera una equivocación, un simple sueño.
— ¿Por qué él? ¿Por qué Inuyasha? —Se preguntó algo deprimida, ya que los dos seres de cabellos plateados y ojos ambarinos estaban en peligro y uno de ellos moría.
Llamó a la recepcionista de su consultorio y pidió que cancelara todas sus citas, ansiaba descansar y dormir un poco, con suerte nuevamente volvería a soñar y obtendría más pistas y tal vez comprobaría que sus suposiciones estaban erradas. Ella no deseaba que Inuyasha muriera, ni que fuera a la cárcel.
Haber vuelto a ver a Inuyasha no era algo que deseara, ya habían pasado varios años, pero el dolor aun seguía latente.
Kagome llegó al templo Higurashi, nadie estaba en casa y salió a tomar un poco de aire puro, se sentó en la banca que estaba cerca del árbol sagrado, extendió sus piernas y recostó su cabeza en el respaldo de la banca, cerró sus ojos y aspiró el delicado aroma del aire limpio, soltándolo en suave suspiro.
— ¿Por qué yo? —Se reprochó. Desde la primera vez que tuvo un sueño de este tipo, habían sido contadas las veces que esto le había sucedido, pero las suficientes como para marcar su vida, el último sueño que tuvo no pudo descifrarlo a tiempo, ella sabía que era una premonición, pues la angustia le acompañaba cada vez que este se presentaba y el resultado de no haberlo interpretado a tiempo, fue la muerte de su padre.
Ella repasaba una y otra y otra vez la pesadilla que se había presentado desde hace días, las personas, los símbolos, muchos estaban claros y otros no, lo que sabía muy bien es que aun no moría la mujer del sueño, que aunque nunca logró verle el rostro sabía que no era la joven que estaba en la morgue en estos instantes y que sí había una araña en la realidad, pero era humano también.
— ¡Ah! El abuelo ya me contagió sus locas ideas ¡No existen los demonios!—Pasó su mano izquierda por su cabello, en señal de desesperación —Creo que Inuyasha ha de estar burlándose de mi, pensará que estoy loca—Dejó caer pesadamente sus brazos a los costados. — ¿Que me importa lo que piense él? ya no me importa—Se levantó con pereza de la banca para ir a su casa, en verdad estaba demasiado cansada, al levantar el rostro sus ojos se encontraron con aquella mirada que por mucho tiempo le arrebató el aliento.
—Inuyasha—Dijo suavemente al verlo otra vez en ese mismo lugar, pues fue bajo la sombra del gran árbol en donde Inuyasha confesó amar a otra.
—Kagome yo…—él no sabía por donde empezar—me dejaste preocupado, te vi demasiado nerviosa esta mañana—
—Fue un día difícil, no me hagas caso—
— ¿Ahora eres tú quien guardas secretos para mi? —
—No tengo por qué ser un libro abierto para ti Inuyasha, no somos nada, ni siquiera amigos—
—Lamento lo que sucedió hace siete años—
—Déjalo así, ya no me importa, ni siquiera me interesan tus disculpas, ni las de Kikyou—habló convencida de sus sentimientos.
—No te creo—
—No me importa lo que creas—
—Tú no eres tan fría como aparentas—
—No, en verdad soy algo sensible, pero como te lo dije esta mañana, eres demasiado egocéntrico si crees que todo este tiempo he pensado en ti—
—De lo que dijiste esta mañana quiero hablar, yo…—Inuyasha no encontraba las palabras correctas para confesarle su verdadera naturaleza.
—No quiero saber nada más de tu vida, no quiero escuchar más excusas, ni tampoco…—Kagome se estaba exaltando, pero Inuyasha la tomó fuertemente de los brazos y la obligó a mirarlo a los ojos.
—Por favor déjame terminar, necesito hablar de esto—
— ¡Ya déjalo así, Inuyasha!—Kagome pensó que el joven abogado tocaría de nuevo aquel tema que tanto daño le hizo. Ella forcejeó por un instante para liberarse del agarre de Inuyasha
—Soy un híbrido—Dijo rápidamente. Kagome dejó de luchar, parpadeó varias veces, no podía creer lo que escuchaba.
— ¿Qué has dicho? —Ella estaba verdaderamente consternada-
—Soy un hanyou—él notó confusión en la mirada de la chica — ¿Mitad demonio, mitad humano? —
— ¡No soy tonta Inuyasha, sé lo que es un hanyou! —Inuyasha la soltó por fin.
— ¿Me crees? —Kagome analizó detenidamente el lenguaje corporal del muchacho y supo que él no estaba mintiendo.
Ella asintió.
— ¿Qué tipo de… hanyou eres? —Ella tragó saliva con pesadez, sentía que sus piernas comenzaban a debilitarse, tenía miedo de su respuesta.
—Mi padre era un demonio, el comandante perro, mejor conocido como Inu no Taisho—
— ¿Un demonio…perro? —El rostro de Kagome palideció rápidamente y sus piernas ya no pudieron sostenerla haciendo que cayera de rodillas frente a Inuyasha.
—No—musitó débilmente —no puede ser—y gruesas lágrimas resbalaron por sus pálidas mejillas y cubrió su cara con sus manos.
Inuyasha la miró temeroso, vio en ella la desesperación y el miedo, incluso podía olerlo perfectamente. El joven de plateada cabellera se arrodilló junto a ella y la abrazó tratando de tranquilizarla.
—Háblame, por favor ¿Qué sucede? ¿Por qué lloras? —No podía verla llorar nuevamente, no por su culpa otra vez — ¿Es por lo que soy? ¿Te repugno a ti también? —Su voz se escuchó entrecortada y su mirada era triste y llena de rabia.
Kagome lo miró comprensiva y preocupada ante la pregunta, ella negó enérgicamente, pues se dio cuenta por las palabras que él acababa de decir y por su semblante, lo mucho que él había sufrido por su naturaleza híbrida.
—No—respondió entre sollozos y limpió sus mejillas al igual que su nariz —Inuyasha debo contarte algo, necesitas escucharme con atención—Tomó suavemente el rostro de Inuyasha entre ambas manos y lo obligó a mirarla —debes ayudarme a encontrar a todos los involucrados en esto ó muchas personas, demonios y hanyous morirán—Le informó con seriedad.
—Me estas asustando Kagome—Respondió Inuyasha.
—Sé que podemos lograrlo, podemos cambiar lo que pasará—
— ¿De que hablas? —
—Confía en mí, necesito que alguien me escuche ¡Necesito que alguien me crea esta vez!—Suplicó.
Inuyasha asintió y con mucha atención escuchó lo que ella tenía que decirle, Kagome le contó detalladamente su sueño y él, impactado, comenzó a sacar sus propias conclusiones.
—Dices que los que son animales completos son demonios puros y los que tenían cuerpos humanos con alguna parte de animal son híbridos—Quería saber si había entendido bien.
—Mi abuelo dijo que en la antigüedad así se les representaba—
—Ya veo, entonces si yo soy ese humano mitad perro entonces ¿Moriré? —Inuyasha preguntó sin ánimos.
—Podemos cambiarlo, debemos hacerlo—
— ¿Has visto a esa mujer? —
—No, en mi sueño no logro ver muy bien su rostro, sólo sus ojos, son de un color carmesí—
— ¿Será un simbolismo? —
—No lo sé, es un color demasiado raro—
—Una araña…dices que ya atacó a una mujer ¿Segura que no era ella? ¿Pudiste ver sus ojos? —
Kagome movió la cabeza de manera negativa —pero siento que no era ella, lo sé, sólo falta encontrar al demonio perro ¿No será tu padre? —
—No—El rostro de Inuyasha se ensombreció —él murió hace siglos—
Kagome abrió los ojos grandemente, se había olvidado que Inuyasha ya no tenía a sus padres —Lo siento, lo olvide—
—Creo que se trata de mi medio hermano…Sesshoumaru—Inuyasha apretó los puños al decir su nombre.
— ¿Sesshoumaru? ¿El jefe del Departamento de Salud Pública? —
—Si, ese idiota ¿Lo conoces? —Dijo fastidiado.
— ¡Necesito hablar con él y pronto! —Se levantó rápidamente y jaló de la mano a Inuyasha.
—Pe…pero existen demasiados demonios de la misma especie, puede ser cualquiera—Inuyasha trataba de hacerla desistir de ver a Sesshoumaru.
—Algo me dice que es él, vamos Inuyasha—corrió hacia donde estaba su auto, pero Inuyasha se quedó estático en su lugar.
—No nos llevamos muy bien—
— ¡Que importa, él debe saber que esta en peligro! —Kagome regresó y lo tomó de la mano tratando de obligarlo a ir a donde estaba Sesshoumaru.
— ¿Estas loca? ¡No lo conoces! En cuanto detecte mi aroma nos echará a patadas de allí—Kagome lo tironeaba del brazo, pero Inuyasha no se movió ni un centímetro de su lugar.
— ¡Vamos Inuyasha, tenemos que hacerlo!—
— ¡Tsk! esta bien ¿Qué podemos perder? —
Y ambos subieron al auto y en cuestión de minutos llegaron al imponente edificio del Departamento de Salud Pública.
Sesshoumaru había estado esperando pacientemente a que la noche llegara y a que el olor de aquellos humanos vigilándolo se esfumara, observaba desde la ventana aquel automóvil que pertenecía a los detectives, hasta que varios metros delante de este llegó un auto más pequeño y se estacionó justo en frente de la entrada principal, sin embargo, lo que más llamó su atención, fue un joven de cabellera plateada que bajó de este.
Arrugando imperceptiblemente su ceño, olfateo varias veces en el aire, no había duda, era él, después de tantos años de no verlo y ahora estaba entrando al edificio.
—Estúpido Inuyasha—Musitó molesto.
Continuará…
Hola a todos, espero que les haya agradado el capítulo, es la primera vez que escribo de esta pareja, ténganme un poco de paciencia, como pueden ver pronto estarán cerca.
Gracias a las chicas que siempre me están apoyando y me alientan a seguir, les mando muchos besos y abrazos y gracias también a las que se tomaron un tiempecillo para leer los desvaríos de esta loca, pero en especial gracias a las que me animan con sus reviews y ellas son: AllySan, Inuyany, Jazmin56 y Sele-TheBest. Pero sobre todo, gracias AllySan
