Inuyasha y sus personajes no me pertenecen.

Este capítulo se lo dedico a AllySan por su cumpleaños. Espero que te agrade, aunque es algo tarde te mando muchos besos y un abrazo.

Capítulo 4:

Sango se encontraba en la delegación entregándole a su jefe el reporte correspondiente; como ella no había quedado conforme con sólo terminar su turno, decidió regresar al lugar en donde el doctor Namikaze Sesshoumaru trabajaba, para mantenerlo vigilado.

Miroku la intercepto en el estacionamiento de la estación de policía. — ¡Sango! —Miroku la sacó de sus cavilaciones. — ¿Te gustaría ir a cenar esta noche conmigo? —

— ¿Eh? —Sango se sorprendió, desde hace tiempo que ella sentía algo por su compañero y ansiaba que este la invitara a salir —No puedo Miroku, tengo muchas cosas que hacer esta noche—Agregó decepcionada.

—Espero que no cometas alguna locura—espetó con seriedad.

— ¿De qué hablas? —cuestionó indignada.

—Sabes de que hablo—

—No sé qué es lo que piensas, pero en realidad voy a casa, Kohaku nos presentará hoy a su novia—

—Ya veo…en fin, será en otra ocasión—

—Tal vez—Contestó sin ánimos.

Y ambos tomaron caminos opuestos, Miroku se fue en busca de alguna incauta seducible y Sango regresó a la Secretaría de Salud.


Sesshoumaru ya suponía que la detective lo estaría vigilando, pudo verlo en sus ojos, al igual que la otra humana, ella no se daría por vencida hasta averiguar cuál era la relación entre el asesino y él. Admitía que se sentía algo intrigado por la intervención de Inuyasha y la mujer que lo acompañaba, así que en cuanto supo que Rin había salido del edificio, él se dirigió velozmente a la azotea y salió sin que nadie se pudiera percatar de su ausencia.

Sango llegó a la recepción del edificio y consultó con el vigilante si el director aun continuaba en el edificio, este le respondió que el doctor Namikaze aun no salía de su oficina, que generalmente él trabajaba hasta tarde. Ella se retiró y subió de nuevo a su auto, desde allí mantendría vigilada la salida y el automóvil de Sesshoumaru.

Varias horas pasaron hasta que Namikaze volvió a su puesto de trabajo, tan sigilosamente como había salido, dándose cuenta de que la detective estaba afuera tal como lo había previsto; salió por la puerta principal, permitiendo que ella lo viera, subió a su auto y condujo sin contratiempos a su casa. Estaba a punto de llegar a esta cuando el aroma de aquella psicóloga le advirtió de su presencia, esto no lo esperaba, pensó en entrar con su auto a la cochera e ignorarla, tal vez le pediría a Jaken que le dijera que no molestara, después de todo el pequeño demonio era bueno tratando con la gente indeseable, dado que no era nada diplomático, pero esa idea pronto se desvaneció cuando una segunda esencia se hizo presente, Rin estaba con ella y, haciendo uso de su inigualable velocidad, se posó justo detrás de Kagome, notando cuando ella percibió su energía demoníaca.

—Rin— Rin palideció al ver que Sesshoumaru estaba justo en frente de ella, no supo en qué momento llegó y eso la puso demasiado nerviosa, como si su tutor acabara de descubrirla en alguna travesura.

— ¿Señor Sesshoumaru? —Habló tímidamente.

—Entra a la casa—ordenó.

—Si—Inmediatamente obedeció.

Sango llegó pocos segundos después de Sesshoumaru y fue muy grande su sorpresa al ver a Kagome junto a él. No podía oír casi nada, pero parecía que estaban discutiendo. Escuchó perfectamente cuando ella dijo en voz alta "no" y el sólo se dio media vuelta para irse, ella lo detuvo y él la agarró de la mano.

— ¿Por qué la doctora Higurashi está con él? ¿Qué relación hay entre ellos? —Las sospechas de Sango iban en aumento. Por la forma en que se dieron las cosas, de cómo ella suplicaba la atención de aquel hombre y por la manera en la que él la sujetó, juraría que entre esos dos había más que una simple relación laboral y que posiblemente la investigación del caso se vería afectada si esto era verdad.

—Definitivamente, mañana hablaré con ella—

Sesshoumaru aun mantenía sujeta la mano de la joven, cuando sintió que ella intentaba débilmente zafarse de su agarre.

—Considero que es una falta de respeto ofrecerle ayuda a quien no la ha pedido—

—Pero aun así, él intentará salvarlo, Inuyasha es un ser muy noble y sé que usted haría lo mismo por él, después de todo lo llevan en la sangre.

Kagome obtuvo por respuesta un gruñido que apenas si se pudo escuchar.

—Váyase—Él la soltó.

— ¿No me escuchará? —

—No—

—Pero…—

—Ya sé lo que tengo que saber, ahora váyase—

—Yo…—

Sesshoumaru comenzó a alejarse, dejando sola a la joven doctora, su actitud obedecía a una sencilla razón y esta era que Rin sospechaba y que, al igual que Sango, ella también estaba escuchando.

—Váyase—

Kagome dio un resoplido lleno de frustración —Pero antes tiene que saber que…—

Sesshoumaru supo que ella no se daría por vencida hasta no ser escuchada, así que giró rápidamente, tomó a Kagome por la cintura y se acercó peligrosamente a su oído.

—Ahora no, tenemos compañía—Le habló en voz baja.

Casi pegó un brinco cuando le vio acercarse de esa manera a ella, todo fue tan rápido que ni tiempo tuvo de replicar o correr en su caso, pero al sentir el cálido aliento de aquel soberbio demonio golpeándole en el oído se le heló la sangre y se quedó paralizada por breves segundos.

—Yo la busco—

Ella asintió en silencio y de la misma manera observó como él se alejaba y entraba a su casa. Kagome pudo reaccionar por fin y subió a su auto, colocó sus manos en el volante y tomó una gran bocanada de aire, ya que al estar junto a Sesshoumaru sintió que este le faltaba, examinó con detenimiento sus manos, las cuales sudaban y temblaban demasiado, dejó escapar el aire de sus pulmones, intentando normalizar su respiración, ese hombre sí que sabía cómo hacerla sentir diminuta y atemorizada. Al tranquilizarse encendió su auto y se alejó del lugar. Cómo deseaba uno de esos tés que su madre le preparaba para poder relajarse y dormir como desde hace mucho tiempo no lo hacía, aunque rogaba que en sus sueños llegaran más pistas para lo que pronto habría de ocurrir.

Sango vio que ella se alejaba, pero se quedó unos momentos más a vigilar a aquel hombre platinado y después se retiró.


Cuando Inuyasha salió del templo Higurashi, estaba algo alterado por el encuentro con Sesshoumaru y temía por Kagome. Inuyasha sabía que su medio hermano ya no era el despiadado asesino que conoció hace siglos, que él había cambiado, pero no sabía que tanto. Condujo por más de una hora, sin rumbo fijo, hasta que llegó a un lago y se sentó a las orillas de este.

Una sonrisa irónica se dibujó en sus labios, desde hace mucho tiempo deseaba ir a buscarla y pedirle perdón y hoy casualmente la encontró y la primera estupidez que salió de su boca fue preguntarle si todavía lo odiaba, él golpeó su frente con la palma de su mano, por ese grave error, lo que él había hecho fue demasiado grave y él trató el tema como si le dijera:" ¡Ey! ¿Aun me odias por haber pegado goma de mascar en tu cabello?" cuando debió haberle explicado el por qué la abandonó por su propia prima.

Inuyasha no pudo evitar pensar en aquel día, el día en el que Kagome lloraba implorando que lo que Kikyou le había dicho fuera una mentira, pero él simplemente no contestó, ni siquiera tuvo el suficiente valor para mirarla a los ojos.

—Dime que no es verdad, que ustedes no son capaces de hacerme eso—Inuyasha sentía como su corazón era oprimido por cada palabra que ella pronunciaba con voz débil, pero él nunca dio respuesta — ¿Por qué no dices nada? —Ella limpió sus mejillas—Entiendo…he sido traicionada por el…—hizo una pausa, ella sentía el dolor de la deslealtad, las palabras parecían atorarse en su garganta —…hombre que amo y la mujer que he considerado como mi hermana— sus puños se cerraron con fuerza, la ira invadía todo su ser — ¡¿Cómo pudieron?! —

—Kagome déjame explicarte—Intentó tranquilizarla, él levantó su mano tratando de limpiar las lágrimas que surcaban las tersas mejillas de su novia, pero de un golpe en la mano ella le impidió hacerlo.

—No me toques—Kagome retrocedió un par de pasos e Inuyasha bajó la mano y se quedó estático en su lugar, ella tomó aire por la boca, como si al hacerlo tomara el valor y las fuerzas que tanta falta le hacían y una sonrisa fingida curvó sus delicados labios —Te deseo que seas feliz con ella—dio la media vuelta y se fue.

Inuyasha sólo observó como ella se alejaba, pues no tuvo las suficientes agallas de seguirla y decirle la verdad. Corrió enfurecido hasta donde Kikyou se encontraba, pero no tuvo que hacerlo demasiado pues ella ya lo estaba esperando a dos calles de donde él estaba.

— ¿Por qué le has dicho eso? Tú y yo no somos nada—La miró con rabia.

—Te lo advertí hanyou—

— ¡Deja de llamarme así! —

—Eso es lo que eres ¿No? —

— ¡No tienes el derecho de tratarme como una basura! —Inuyasha trataba de mantener la calma con todo su ser.

—Agradece que no te he purificado aun, lo hago por ella—

—Ella puede decidir sola—

—No quiero que te acerques a ella, me he sacrificado para que ella no sufra por culpa de un semi demonio, tampoco quiero verte rondando a mi familia—Amenazó.

— ¿Qué te hace pensar que he de obedecerte? —

—Eres una bestia inteligente—Dijo con suma frialdad, una sonrisa burlona se dibujaba en su pálido rostro—No creo que desees perder tu detestable vida. Te estaré vigilando—Él la miró desafiante y lleno de rabia.

Inuyasha sacudió su cabeza para espantar los recuerdos de su triste separación y de su cobardía al no confesarle desde un principio a Kagome su naturaleza y enfrentar a Kikyou, pero por otra parte, el día en el que Kagome los presentó sintió algo muy especial por Kikyou, tal vez por eso nunca la desmintió, pero mentir no era la manera de terminar una relación.

Observó con tristeza su reflejo en el agua y recordó su cita con Kikyou, nervioso corrió hasta su auto y miró su reloj ¡Vaya qué Kikyou estaría molesta! tres horas tarde no eran cualquier cosa.


Kikyou caminaba de un lado a otro, con el ceño fruncido miraba el reloj y después examinaba la mesita al centro del comedor, se había esmerado tanto ¡Era su aniversario, por todos los cielos! Y parecía que él lo había olvidado, el olor a cera inundaba el lugar, un par de velas se consumían en el centro de la elegante mesa, con una hermosa vajilla adornándola.

Suspiró decepcionada ¿Desde cuándo Inuyasha llegaba tarde? Varías veces en el transcurso de la noche intentó examinar si había hecho algo para que él se molestara y la dejara plantada, ni siquiera se tomó la molestia de llamarla, pero después pensó en que algo malo había sucedido, llamó a su móvil y él no contestó y por último la imagen de Inuyasha engañándola hizo que tomara una copa y la lanzara con fuerza contra la pared, luego al escuchar el auto de Inuyasha estacionándose, se paró frente a la puerta, con los brazos cruzados.

Inuyasha metió la llave y abrió la puerta, durante todo el camino ideó una y mil excusas para que ella no le arrojara los platos en la cabeza, porque por desgracia para él, Kikyou tenía muy buena puntería; al abrir la puerta se encontró con ella, estaba muy enojada, lo sabía porque cruzaba los brazos y movía su pie izquierdo de arriba abajo.

—Llegas tarde—

—Lo siento—Contestó muy apenado.

Ella lo abrazó e Inuyasha amplió grandemente los ojos, en realidad esperaba que ella le gritara o cualquier otra cosa, menos que lo abrazara.

—Hueles a perfume de mujer—Esa fue la razón de tan efusivo abrazo, Inuyasha ya se había acostumbrado al perfume, por lo que se olvidó por completo de él.

—No es lo que piensas—Bajo la mirada.

—No me digas ¿Se puede saber qué es lo que estoy pensando? —

—Piensas que te engaño, pero no es así—

—Entonces explícame, quiero saber ¿Por qué mi novio llega tres horas tarde y además huele a perfume de mujer? —Habló con aquella seriedad que la caracterizaba.

—Estuve con…Kagome—

— ¿Ka…gome? —Kikyou palideció más de lo normal y sus ojos se llenaron de melancolía.

—Me la encontré de casualidad, Kikyou, ella ya sabe que soy un hanyou—Habló con calma.

— ¿Se lo confesaste? —Inuyasha negó en silencio.

—Ella lo descubrió—

—Ya veo, ahora que lo sabe ¿Regresarás con ella? —La tristeza se reflejaba en el rostro de la joven abogada.

—No, yo te amo—La abrazó y besó con ternura el negro cabello de Kikyou—Aunque admito que la forma en la que hicimos las cosas no fue la correcta, yo me he enamorado de ti—

—Pero ella siempre creyó que fue una traición—

—En realidad lo fue, ni tú, ni yo supimos decirle la verdad, por lo tanto fue traición—

— ¿Qué querías que le dijera? oye primita debes dejar a tu novio porque es un semi demonio —Habló con sarcasmo— ¡No, Inuyasha, las cosas no son así de fácil! —Ella lo abrazó.

— ¿Cómo iba a saber que le dirías que estábamos enamorados? —

—Te di un ultimátum para que te alejaras de mi prima, no quería que le hicieras daño—

— ¿Pero decirle eso? —

—Fue lo primero que se me vino a la mente. Y todo para que después… yo terminara realmente enamorada de ti—susurró.

—Ella cree eso, dejémoslo así… ¿Qué hay de cenar? —Inuyasha sonrió, logrando así que la joven abogada sonriera también.

—Tonto—


Sesshoumaru sostenía una copa entre sus manos, todo aquel parloteo aun circulaba por su mente, ese aroma tan peculiar de aquella sacerdotisa aun estaba impregnado en sus manos, el olor de su miedo estaba grabado en su memoria, estaba completamente sorprendido por la forma en la que ella le hizo frente, aun con su temor, ella se atrevió a pedirle ayuda y todo por salvar al híbrido de su hermano ¿Qué tenía él para que las humanas lo siguieran? ¿Qué tenía de especial Inuyasha como para que una mujer arriesgara su vida o suplicara por él? ¿O todo sería una artimaña de Totosai? No lo sabía, pero estaba tan molesto por todo este enredo que apretó con fuerza su puño y rompió la copa…

—Jaken—Llamó a su fiel sirviente.

— ¿Si, amo bonito? —

— ¿Totosai sigue viviendo en el mismo lugar? —Se asomó por la ventana.

—Sí, Sesshoumaru-sama—

—Bien—Y sin importarle si Sango seguía afuera o no, salió volando por la ventana, después de todo ella ni siquiera se percataría. En cuestión de minutos llegó hasta aquel lugar, mucho más rápido que si lo hubiera hecho en auto.

El anciano ya se encontraba descansando en su lecho, cuando su buey demonio entró despavorido por la pared, dejando un gran hoyo en esta; Totosai despertó sin inmutarse y sin entender que sucedía, con pereza miró hacia todas direcciones hasta que se encontró con la gélida mirada de Sesshoumaru.

—Anciano decrépito—Dijo Sesshomaru sin mostrar emoción alguna.

— ¿Eh? ¿Quién? ¿Sesshoumaru? —Preguntó cansino.

— ¿Por qué has hablado con Inuyasha? —

— ¿De qué hablas? Yo no he visto a Inuyasha desde que sale con esa mujer…—rascó su cabeza—ella me da miedo—se abrazó a si mismo como si tuviera escalofrío.

— ¿Miedo de esa mujer? —Preguntó con desacierto, pues Kagome no le parecía tan peligrosa—a mi me parece una insignificante humana—

—No te fíes de las apariencias, es una sacerdotisa muy bien entrenada y poderosa, ella sabe de nuestra existencia y ha eliminado cientos de demonios—

—A mí me parece todo lo contrario, si le tienes miedo ¿Por qué la aceptaste como alumna? —

— ¿Eh? —Rascó su barbilla tratando de recordar si tenía alumna — ¡Ah! ¿Te refieres a Kagome Higurashi? —

—Creo que ese es su nombre—contestó con seriedad.

Una espontanea carcajada escapó de los labios del anciano —Kagome es una joven dulce, me refiero a la novia de tu hermano, Kikyou Higurashi—

— ¿La abogada? —

—Sí, la misma—

—Mucha pieza para esa bestia, volviendo al tema, tu alumna…—

— ¿Por qué me preguntas por ella? —

— ¿Es sacerdotisa? —

—No lo creo—

—Ella sabe de nosotros y del hanyou que mató a la chica ¿Le mencionaste el caso?—

—No, he manejado todo con discreción, aunque no sé qué tiene que ver ella—

—Inuyasha mencionó que ella tiene premoniciones—

—No lo sabía, aunque tal vez... —Totosai guardó silencio por varios segundos, Sasshoumaru espero paciente a que el anciano terminara su frase. —Por eso ella actuaba extraña esta mañana—

— Sólo quería saber si tú no habías hablado de más— Dispuesto a marcharse, Sesshoumaru dio media vuelta —mantenla apartada de mi—

—No sé si se pueda, ella es muy testaruda—

—No me interesa lo que tengas que hacer, sólo hazlo—Y abandonó la vieja casona, dejando al anciano con muchas dudas.


Sango estaba apunto de ceder ante el sueño, su reloj marcaba la dos de la mañana, ya estaba demasiado cansada, sintió que sus ojos se cerraban poco a poco, pero unos golpes en el vidrio la despertaron.

— ¡Miroku! —Se sorprendió al verlo, rápidamente ella bajó la ventanilla — ¿Qué haces aquí? —cuestionó molesta.

—Llame a tu casa, tu padre dijo que no habías llegado aun y pensé que aquí te encontraría. Vámonos Sango, esto ya no es de tu incumbencia, al menos no oficialmente—

—Pero…—

—Nada—Miroku abrió la puertezuela y le quitó las llaves a la joven, quien sin titubear se las entregó y se recorrió de lugar—Debes descansar—

—Yo…—

—Mañana, cuando estés en tu turno hazlo, pero por hoy ya descansa—

—Esta bien—Y no dijo nada más.

Miroku condujo en silencio hasta llegar a la casa de ella y no se fue hasta ver que su compañera entró a esta, el auto lo devolvería al día siguiente.


Kagome llegó a su casa, dejó sus zapatos en la entrada, aventó las llaves en la mesita del teléfono y subió a su recamara. Estaba cansada, pero por alguna razón el sueño le había abandonado, esa noche tenía insomnio, suspiró frustrada, justo cuando más necesitaba de una visión.

Se recostó e intentó relajarse, pero todo era inútil, cada vez que cerraba los ojos, el rostro de aquel médico prepotente aparecía en su mente, un ligero rubor adorno sus delicadas mejillas al recordar la manera en la que él la sujetó de la cintura y le susurró al oído, se estremeció de tan sólo recordarlo y ese sentimiento la desconcertó demasiado. Abrió los ojos, sus labios estaban secos y sus manos apretadas sobre su pecho sentían el latir desenfrenado de su corazón

— "Es sólo…la impresión que me causa" —El auto convencimiento —"sólo es eso, él es demasiado imponente, da miedo, es un… poderoso demonio" —era la negación de que alguien más podía hacerla sentir.

Las horas pasaban y Kagome giraba constantemente en su cama en busca de una posición cómoda para dormir, pero todo era inútil, cuando por fin pudo dormir un poco, en su mente sólo aparecía una dulce mirada ambarina, esa mirada que desde hacía mucho tiempo había deseado volver a ver.

—Inuyasha…—el nombre de aquel hanyou escapaba de sus labios en un suave y dulce susurro, al igual que una lágrima de sus adormecidos ojos.


Por las calles de la ciudad, el silencio era disipado por el sonido de las sirenas de las ambulancias y patrullas, pues un nuevo cuerpo había sido encontrado, una joven había sido asesinada, investigadores y forenses se reunían en la escena del crimen, tratando de encontrar alguna pista que les llevara al asesino.

Horas después, el cuerpo era recibido en la fría morgue, el doctor Suikotsu comenzaba la necropsia de ley, Renkotsu le asistía, al parecer era el mismo asesino, ya que la tercera victima tenía fractura de cuello, había sido atacada por la espalda y dejada en el mismo lugar en el que se cometió el asesinato, lo que indicaba que tenían un caso de asesino serial. El psicólogo forense Totosai también se encontraba en su oficina de la comandancia, analizaba con cuidado las fotografías que habían sido tomadas en el lugar del macabro hallazgo, hasta ahora él no había visto los dos cuerpos anteriores y decidió ir a la morgue para ver las pruebas físicas que habían encontrado los forenses y fue justo en ese momento, en que Totosai pudo darse cuenta que la muerte por fractura de las tres jóvenes y la de envenenamiento por picadura de araña estaban estrechamente relacionadas, ya que el mismo olor de hanyou se presentaba en esta victima.

El anciano tomó su teléfono y le llamó a Sesshoumaru pidiéndole que se presentara en la morgue lo antes posible, aunque a los otros dos forenses les pareció extraño que el viejo psicólogo llamara al director de la Secretaría de Salud, no le tomaron demasiada importancia, pues Sesshoumaru también era médico. Igualmente le llamó a Kagome, necesitaba saber a que se refería Sesshoumaru respecto a que ella era sacerdotisa.

Fue cuestión de minutos para que el hombre de plateada cabellera hiciera acto de presencia en la morgue, arrugó molesto la nariz, siempre odio el olor a cadáver, no fue necesario entrar completamente a la fría habitación para poder percibir el fuerte aroma a hanyou.


Kagome había atendido al llamado de su viejo profesor, después de vestirse, bajó corriendo las escaleras y se despidió de su familia antes de salir.

— ¡Ya me voy madre! —Pero nadie le contestó —que tonta olvidé que salieron de vacaciones, creo que después de esto yo también necesitaré unas—Salió de la casa y subió a su auto, durante todo el camino estuvo analizando con detenimiento los acontecimientos del día anterior.

—"Ayer pude sentir la presencia demoníaca de Inuyasha ¿Por qué hasta ahora? Me preguntó si Kikyou ya lo sabía y ¿por qué nunca me dijo nada? Ella entrenó desde pequeña para ser sacerdotisa" —De repente la imagen del rostro de Sesshoumaru se le vino a la mente —"La energía de su hermano es mucho más fuerte" —

Antes de llegar al edificio ella pudo detectar con facilidad dos presencias demoníacas, a una la pudo reconocer con facilidad.

— ¿Esta aquí? ¿Habrá venido a buscarme? —Rápidamente se sacó esa idea de la cabeza, por la llamada que recibió del doctor Totosai, ella deducía que tal vez él estaba allí por la victima — ¿Habrá atacado de nuevo la araña?...ojala no, ojala que no—Se estacionó en donde pudo y salió corriendo, ya casi llegaba, podía ver el largo cabello plateado del doctor prepotente, pero al ver quien era el segundo demonio que detectaba se detuvo intempestivamente, sus ojos se ampliaron ante la sorpresa y caminó con lentitud hacía ellos.

Ambos detectaron el aroma de Kagome y guardaron silencio.

— ¿Doctor Totosai? —Llamó con voz débil.

—Kagome, llegas tarde…de nuevo—el anciano sonrió al ver las miradas entre Sesshoumaru y su alumna. Si las miradas hubieran sido puñales, esos dos ya se hubieran atravesado—Veo que ya se conocen—Ella asintió. —Pero que mal semblante tienes jovencita, parece que no has dormido en noches—comentó al ver la ojeras de la chica.

—Tuve insomnio—respondió.

—Tal vez si se dedicara a hacer algo más productivo en vez de andar vagando en la calle por las noches…—musitó Sesshoumaru.

Kagome lo miró con molestia.

—Este…será mejor que entre. Kagome te espero adentro para darte los detalles del caso—Y el anciano entro de nuevo a la morgue dejando al joven médico y a su alumna solos.

—Como le dije…sus miradas no me afectan—

—No pretendo hacerle daño con la mirada, sólo quiero saber si me va a escuchar—

—No—Y comenzó a caminar hacia la salida, pero Kagome le cerró el paso parándose en frente de él.

—Por favor—

Él la miró con curiosidad.

— ¿Me esta suplicando? —

—Si es la única manera de que me escuche, entonces si, le estoy suplicando—

— ¿Por qué? ¿Es por Inuyasha? —

—Tal vez—

—Que extraño, hasta donde yo sé, él ya tiene una mujer que suplique por él—El tono del médico era sarcástico, Sesshoumaru pudo ver como la joven bajó la mirada.

—Lo sé, no tiene que recordármelo—

—Ya veo ¿Triángulo amoroso? —Ella negó en silencio. — ¿Aun así deseas salvarlo? —

—Sí—

—Para ser psicóloga no maneja bien sus emociones—

—Basta de hablar sobre mi, tenemos que hablar de…—

—Después, tengo trabajo que hacer—

—Pero lo prometió—Parecía dispuesta a no moverse de su lugar hasta que él la escuchara —Usted dijo que…—No pudo terminar de hablar, cuando sintió las rudas manos de Sesshoumaru sujetándola de los brazos y moviéndola hacia un lado.

—Le dije que yo la buscaría—Y de nuevo comenzó a caminar.

— ¡Es usted un engreído y un prepotente! —gritó frustrada.

Sesshoumaru se detuvo y la miró de soslayo.

—Fingiré que no escuché eso…por su propio bien—

—Miente, usted miente, no va a buscarme—

— ¿Mentir? ¿Qué es mentir? Si le dije que yo la busco, entonces yo la busco—

—Si no me escucha, tenga la seguridad de que lo molestaré día y noche—

—Entonces veremos quien se cansa primero—

— ¡Bien! Entonces vaya y escóndase, yo resolveré este problema y salvaré a Inuyasha—

Sesshoumaru volteó completamente a verla y enarcó una ceja al notar la determinación de la joven.

—Dudo que una débil humana como usted pueda defenderse sola, creo que sólo será un estorbo para Inuyasha—

—Eso lo veremos, esta simple humana detendrá a ese hanyou—

— ¿Qué es lo que quiere lograr? —El demonio plateado comenzó a acercarse a ella acorralándola en la pared— ¿Qué Inuyasha deje a su novia y corra a sus brazos en cuanto usted lo salve? —Ella quiso apartarse, pero él puso ambos brazos sobre la pared, a la altura de la cabeza de Kagome impidiéndole escapar y se acercó a su oído —Patética humana—le susurró.

Kagome apretó sus párpados al percatarse de la cercanía del aquel hombre, pero al escuchar el ronco tono de voz en su oído, un suave gemido escapó de sus labios y en un acto reflejo, ella colocó sus manos sobre el pecho de Sesshoumaru en un vano intento para evitar que se le acercara más, con lo cual logró que el demonio esbozara una imperceptible y triunfal sonrisa de medio lado.

Él podía escuchar a la perfección como los latidos de la joven aumentaban de ritmo, su pecho subía y bajaba violentamente, lo cual le hacía pensar en lo mucho que podía atemorizarla. Bajó los brazos y se separó de ella, dejándola sola y sin decir nada más, salió rápidamente de ese lugar, pues el olor a ese hanyou y a cadáver le repugnaban en gran manera.


Aquel ser de rojizos ojos y de negro rizos observaba con detenimiento a su sirviente, quien se veía demasiado frustrado.

—Veo que aun no la encuentras, Hakudoshi—Mencionó con sorna a aquella criatura con apariencia de niño albino.

—Naraku ¿Estas seguro de que la perla se encuentra en esta ciudad? Hace ya más de trescientos años que desapareció—

—He escuchado que la perla ha reaparecido en esta ciudad—

—Sí, sí, en el cuerpo de una sacerdotisa, pero ¿Quién es esa sacerdotisa? Me es difícil buscar de una en una o ¿Acaso tendré que seguir matándolas hasta que la encuentre? —Preguntó divertido.

—Tal vez—Naraku sonrió al imaginar todo el escenario en su mente —y después de eso concluiré mi venganza—Y su risa se escuchó por todo aquel lúgubre sitio.

Continuará...

Gracias a todas por continuar leyendo mis locuras, pero más agradecida estoy con las personas que me han apoyado desde un principio con sus comentarios, en verdad me levantan el ánimo, si se preguntan por qué he tardado tanto con los demás fics, es porque mi cpu se quemó hace 15 días por un alza en el voltaje de mi casa, quisimos salvarlo pero se quemó el disco duro y tuve que comprar una nueva, así que perdí lo que ya había escrito y tuve que hacer uso de un cuaderno para ir avanzado, es todo un lío escribir en cuaderno, jeje ya me salí del tema, estaba a punto de agradecer a quienes me han apoyado y ellas son: AllySan, Inuyany, Sele-TheBest, Jazmin56, pero en especial gracias AllySan.