Inuyasha y sus personajes no son de mi propiedad, son de la grandiosa Rumiko T.

Notas:

"Lo que esta entre comillas" son pensamientos.

—Lo que esta entre guiones son diálogos—

Lo demás son narraciones mías.

Sesshoumaru sintió como la chica se aferraba con fuerza a su cuello, él volaba mucho más lento de lo normal tratando de evitar a toda costa que ella le fuera a vomitar debido al mareo, la sola idea lo repugnaba, aun así, el suave y delicado aroma que se desprendía de la juvenil piel de la psicóloga le inundaba los sentidos.

—"Detesto las feromonas de las humanas" —

Kagome estaba realmente sorprendida, pero su embriaguez aun no había disminuido.

Sesshoumaru la observó molesto cuando notó que ella soltó una mano de su cuello para agarrarse el vestido para evitar enseñar algo de más, haciendo que él la sostuviera con ambas manos de la cintura para que ella no fuera a caerse.

—Dudo que alguien voltee hacia arriba sólo para verle la ropa interior—

Kagome se ruborizó.

—Sucede que me esta alzando el vestido y yo sólo lo regreso a su lugar ¡Deje de hacerlo!—

—Tendría que soltarla ¿Eso quiere? —

—Sólo deje de hacerlo, no es de mi agrado que se me este enfriando el cu…—Sesshoumaru había soltado la cintura de Kagome, un fuerte grito de ella no se hizo esperar, él sólo quería que la joven humana cerrara la boca y dejara de quejarse, lo que no esperaba era que ella se abrazara con más fuerza a su cuello y escondiera su cara en él, pero lo que más lo perturbó fue que no sólo se había aferrado a él con sus brazos, sino que sus piernas envolvieron al joven youkai, encajando así con su cadera, lo cual lo hizo sentir algo inquieto.

— ¿Podríamos descender sólo un momento? Me siento mareada—suplicó la joven.

Sesshoumaru miró en distintas direcciones en busca del lugar adecuado para aterrizar sin llamar la atención de otros humanos.

—Odio a los humanos, en especial cuando están alcoholizados—la miró de soslayo, ella aun no lo soltaba. —Ya puede soltarme—le estaba enterrando las uñas, lo cual no le era para nada placentero.

—Yo no le pedí que me buscara—respondió un tanto molesta y ofendida.

—Sí lo hizo—

—Es cierto, pero ¿Tenía que ser justo cuando me estaba divirtiendo?—Kagome arrugó el ceño.

—Si tú lo dices—mencionó irónico.

— ¿Qué quiere decir? —preguntó indignada.

Sesshoumaru ignoró la pregunta y de otra vez la tomó de la cintura para volar de nuevo. Ella se sobresaltó al sentir el fuerte brazo de aquel demonio, el corazón le dio un vuelco ante la cercanía del varonil cuerpo, la cual no había notado hasta ahora. Kagome buscó ansiosa la mirada de Sesshoumaru, pero él sólo miraba hacia el frente.

—"Son tan parecidos y tan diferentes a la vez" —

El joven demonio sentía la mirada de la psicóloga y él la observó de reojo, ella enrojeció furiosamente y volteó rápidamente hacia otro lado. Sesshoumaru intentó culpar al alcohol por aquel sonrojo, pero él era demasiado inteligente y sabía lo que estaba pasando por la mente de la chica, lo cual era demasiado molesto, pues odiaba que le compararan con su medio hermano; deseaba que ella le dijera todo lo que sabía y así poder alejarse de ella de una vez por todas.

Bastaron pocos minutos para que ellos estuvieran frente a la entrada de la casa Higurashi, Kagome sacó sus llaves e intentó meterlas en el cerrojo, pero debido a su borrachera, no logró hacerlo y una fuerte carcajada escapó de sus labios sin poder ser reprimida.

Sesshoumaru arqueó una ceja ante aquella escena, le parecía absurdo el comportamiento de la miko.

— ¿Cuánto ha bebido? —

—No tiene caso que le responda, no me va a creer—y de nuevo la risa se hizo presente —pero fueron dos—levantó sus dos dedos.

— ¿Dos? —preguntó con incredulidad.

Ella asintió —Si, pero no fue la cantidad…—intentó meter de nuevo la llave, esta vez pudo meterla y abrió la puerta casi de golpe y entraron a la casa, ella tropezó con el primer escalón de la entrada estando a punto de estrellarse contra el suelo, pero Sesshoumaru la sostuvo del brazo justo antes de tocar el piso.

—Gracias—

— ¿Comió algo antes de beber? —

—Estaba a punto, pero apareció un problema y el hambre huyó de mí—

—Ya veo. ¿No será que usted bebe para huir de los problemas? —preguntó con sorna.

—No—de nuevo una gran carcajada se hizo presente—es la primera vez en mi vida que tomo—continuó riendo.

—Está demasiado ebria, hablaremos otro día—Sesshoumaru se dio la media vuelta para salir de la casa cuando de repente ella ya estaba parada frente a él, impidiéndole salir.

— ¡No señor! Usted me sacó de una fiesta, interrumpiendo mi diversión ¡Ahora me escucha!—Su voz se oía nuevamente un poco normal, enojada y autoritaria, pero normal.

— ¿Diversión? —preguntó burlesco.

—Sí, mi diversión—reiteró.

—Yo diría que más bien la salve de su tortura—

Kagome abrió la boca para contestarle pero las palabras no salieron y colocó ambas manos empuñadas sobre su cintura.

— ¿De qué rayos habla? —

—Todos disfrutaban de esa fiesta, excepto usted, sobre todo en el baile de parejas o ¿Acaso iba acompañada de su novio? —preguntó con sarcasmo. —No lo creo, si él hubiera estado presente nunca se hubiera lanzado con tanta desesperación a mi cintura—

Ella lo miró con molestia, sus mejillas enrojecidas parecían arder.

—Bien, entonces acabemos con esto lo más pronto posible—

—Eso es lo que quiero—

—En mi sueño, esa araña mata a una mujer—Habló sin más preámbulos.

— ¿Sabe quién es? —

—No—dijo, mientras él la observó inexpresivo—pero cuando ese monstruo la mata, la policía la involucra con usted, por lo que creo que ustedes se conocen—Sesshoumaru continuo escuchándola atento. —Se descubre tu pequeño secreto a causa de eso y eres perseguido por los humanos, Inuyasha trata de intervenir legalmente en tu defensa frente a los humanos, pero alguien…—Kagome hizo una pausa, tragó saliva con dificultad y trató de contener las lágrimas para continuar— lo asesina—

— ¿Algún humano acaso? —ella trataba de disimular que Inuyasha aun era importante en su vida.

—No lo sé, creo que es asesinado en un fuego cruzado, pero los demás hanyous y youkais le declaran la guerra a los humanos y esto termina mal—contestó abatida.

— ¿Has buscado mi ayuda para detener esta guerra? —Ella asintió —no, más bien…para salvarlo a él—concluyó Sesshoumaru.

Kagome se tensó por el comentario ¿Acaso era tan obvia?

— ¿Cree que Inuyasha regresará a usted si lo salva? —La miró directamente a los ojos, analizando con cuidado todas y cada una de las reacciones de la joven.

Kagome no pudo sostenerle la mirada, un sentimiento lleno de culpa invadió su ser al creerse tan egoísta, tal vez porque inconscientemente ese deseo si pasó por su mente.

—No…yo, en realidad… ¿Cómo sabe que él y yo…?—

—Lo imaginé…he perdido mi tiempo con usted—se dio la media vuelta para salir de aquella pequeña casa, pero ella lo tomó del brazo, él la miró gélidamente al sentir su mano y ella inmediatamente entendió que había cometido un error y lo soltó.

— ¿Por qué dice eso? —Kagome se armó de todo el valor necesario para replicar la afirmación del demonio plateado— No sólo la vida de Inuyasha corre peligro, la de esa chica también, y la de usted—Él se detuvo por un instante, pero ni siquiera se giró a mirarla —la mujer es la clave de todo, debemos salvarla—

Sesshoumaru se dignó por fin a mirarla y ella se perdió por un instante en la frialdad de sus dorados ojos, el demonio se sintió incómodo por la forma en que ella lo observaba, su entrecejo se contrajo levemente ¿Cómo se atrevía una humana a mirarlo de esa manera? ¿A compararlo con su híbrido hermano? Lo peor de todo a mirarlo con compasión, eso era más que repugnante.

— ¿De quién se trata? —

—No lo sé exactamente—

Él la observó inexpresivo, en verdad pensaba que estaba perdiendo demasiado tiempo, así que volvió a dar media vuelta.

—Lo único que pude ver eran sus ojos de color rojizo, un extraño color si me lo pregunta—

Sesshoumaru entrecerró sus ojos al unir las pocas pistas que ella le daba y supo al instante de quien se trataba.

—Kagura…—musitó. — ¿Cuándo pasará? —

—No lo sé, pero por la forma en que vestía…será durante una fiesta o reunión, algo por el estilo, dudo que todas las noches vista un elegante vestido de noche—

Y era verdad, se acercaba el ciclo de conferencias médicas y de salud pública y Kagura era la organizadora, al final de estas se haría una elegante fiesta de clausura.

—Bien, ya sé lo que tenía que saber—

— ¿Hará algo para evitarlo? —Kagome estaba angustiada por lo que sucedería, rogaba en su interior que él aceptara y Sesshoumaru podía darse cuenta en el tono de su voz, así que sólo hizo un movimiento de cabeza dándole a entender a ella que lo haría.

Kagome sonrió satisfecha, una sensación de alivio fue la mejor recompensa por su insistencia ante ese demonio, al menos tenía la esperanza de que Inuyasha seguiría vivo por un tiempo más.

Sesshoumaru caminó hacia la puerta, por fin se libró de la molesta doctora.

—Espero que no vuelva a cruzarse en mi camino, —advirtió— humana—habló con desprecio.

—No lo haré—observó como aquel hombre caminaba con elegancia y parsimonia —Doctor Namikaze…—

Él dirigió su mano al picaporte para salir de la casa, pero al escuchar que ella lo llamaba se detuvo un instante, pensado que ella había olvidado algún detalle, espero atento a que ella hablara.

El cuerpo de Kagome estaba inclinado hacia adelante haciéndole una reverencia.

—Gracias por escucharme—se levantó y una sonrisa honesta y cálida curvó sus labios.

Por primera vez, la mirada de Sesshoumaru no le demostró repugnancia, más bien indiferencia, ella podía notarlo, por más que el rostro de aquel imponente ser fuera demasiado inexpresivo, su fría mirada le decía lo que sus palabras le ocultaban, podía ver el resentimiento hacia Inuyasha y su complejo de superioridad hacia los humanos, pero aun así estaba agradecida con él, pues le había dado la esperanza de que el hanyou no muriera.

—Prometo que jamás…—Ella pensaba prometerle no volver a buscarlo, pero antes de que lo hiciera, todo se volvió oscuro y sus piernas no pudieron sostenerla más.

Sesshoumaru la observó levantarse y sonreírle, ella había abierto la boca para prometerle algo, pero ningún sonido salió de esta, su cristalina mirada se vio opacada antes de que sus parpados la cubrieran por completo y su cuerpo se precipitó hacia el suelo, instintivamente él impidió que ella tocara el piso.

Él quiso pensar que lo que acababa de suceder era por su estado de embriaguez, sin embargo, al levantar uno de los parpados de la joven para examinar sus reflejos, se sorprendió, ya que los ojos de la psicóloga se movían con gran rapidez, lo cual le indicaba que ella estaba en la fase REM del sueño, estaba soñando y por la forma en la que se dieron las cosas, sospechó que una nueva premonición le estaba siendo revelada a la chica, así que la levantó en sus brazos y la llevó hasta la habitación que suponía era de ella y la recostó despacio en su cama.

El joven youkai caminó hasta la ventana sin dejar de observar a la joven, sólo deseaba que su espera no fuera en vano, aunque algo le decía que esto no sería así. De repente el timbre del teléfono llamó su atención, pero no era de su interés contestarlo, después de todo para eso existía la contestadora automática, la cual se encendió al tercer timbre.

— ¿Kagome? Sé que no quieres hablar conmigo por lo de esta noche, pero por favor podrías tomar el teléfono y contestar, es sólo que…estoy preocupado por ti…yo…—Sesshoumaru reconoció al instante la voz de su medio hermano, de repente una idea "traviesa" cruzó su mente, pero rápidamente fue desechada, sería rebajarse demasiado, lo cual no estaba en sus planes. —Contesta—

Sesshoumaru cruzó sus brazos y su mirada se fijó sobre el gran árbol que estaba justo frente a la habitación, siglos habían pasado ya y el goshimboku seguía erguido como el más orgulloso youkai, haciéndole recordar con resentimiento el día en que su padre se alejaba de él para salvar a su mujer humana y a su medio hermano híbrido.

Se alejó de la ventana y caminó hasta donde ella estaba, la respiración de la joven debería haber sido relajada, sin embargo pudo notar que esta era agitada y la expresión de su cara angustiada, ella estaba sufriendo.


Inuyasha estaba inquieto desde que la había visto en el restaurant de Ayame, la vio tan triste y pálida que temía que ella estuviera deprimida, tenía aquel mismo semblante melancólico, justo como el día en el que la conoció, dos semanas después de que el padre de Kagome había muerto, ahora volvía esa expresión llena de dolor y tristeza y era por su causa, tal vez era porque ella había visto su muerte.

— ¿Sucede algo querido? —Una voz adormilada le sacó de sus pensamientos.

—Nada, es solo que me faltan algunos papeles de mi caso y me preocupan, vuelve a dormir, —beso la frente de la mujer que estaba a su lado—tengo que ir por ellos, no tardaré—Mentía y Kikyou lo sabía.

Inuyasha tomó lo primero que encontró para vestirse y bajó con gran rapidez las escaleras, agarró las llaves del auto y dejó el departamento a gran velocidad.

Kikyou observó el auto que se alejaba, estaba preocupada, tal vez un poco celosa, Inuyasha corría a casa de alguna otra mujer y ella no quería pasar por desapercibida, observó que él había olvidado el celular y comenzó a registrar los números marcados, allí estaba, el ultimo teléfono al que Inuyasha había llamado, uno que ella conocía de sobra.

—Kagome—

Ahora sí estaba mucho más que preocupada.


Un nuevo sueño alertaba a Kagome, Kagura iba a morir y a ella le aterrorizaba ver como ella era asesinada, pero una voz femenina trató de tranquilizarla.

—Vuelve a confiar—La voz le decía.

— ¿En quien? —No comprendía a quien se refería la voz —Estoy confiándole todo a él, es el único que puede ayudarme—Su voz era entrecortada y llorosa, una lágrima resbalaba por su mejilla.

—Te equivocas, no sólo en él debes apoyarte, también en tus amigos humanos, en tu familia—

—No quiero meterlos en problemas—

—Lo sé, pero hay una persona en tu familia que podría ayudar, tú sabes quien es, deja el pasado atrás y pide ayuda, también serían útiles aquellos dos policías, por algo están en tu sueño, por algo están en tu vida—

—Pero ¿Por qué? No deseo involucrarlos, ni siquiera me creerían—

—Inténtalo—

— ¿Quién eres? ¿Por qué me ayudas? —

—Soy la creadora de la perla de Shikón. Mi nombre es Midoriko—

— ¿La perla de Shikón? Creí que era un invento de mi abuelo—

—Perdóname—

— ¿Qué? —

—No había otra forma, perdóname—

—No entiendo—De repente sintió un fuerte dolor en un costado de su abdomen y luego ella se vio cayendo desde muy alto hasta golpear el agua, sentía el frío y como el aire salía completamente de sus pulmones, la necesidad de respirar de nuevo era imperiosa, pero no podía salir y poco a poco su vista se fue nublando y ella supo que no saldría de allí y se resignó a morir, en ese mismo instante, una hermosa cabellera plateada fue lo último que pudo ver.

—Confía—volvió a decirle Midoriko.

Abrió los ojos para ver si lograba encontrar a la dueña de aquella voz y alguna manera de salvarse, pero sólo vio oscuridad y aquellas sedosas hebras de color plata flotando en el agua.

—"Inuyasha, al menos estarás vivo" —y sintió como la vida se escapaba de ella.


Sesshoumaru seguía observando por la ventana, esperando paciente a que ella despertara, pues las palabras dichas por el demonio polilla estaban bien grabadas en su mente. "Deberías hablar con tu amiga, ella sabe mucho más que yo, ella sabe lo que pasará, yo sólo sé lo que pasa y lo que pasó" cuando de pronto un sonido extraño, proveniente de la sacerdotisa lo alertó de inmediato y caminó hasta ella.

Ella tenía dificultad para respirar, el sonido que ella producía era el resultado de tratar de jalar aire, se estaba ahogando, Sesshoumaru estaba decidido a despertarla, sobre todo cuando se percató de que ya no respiraba.

Él la llamó varias veces, más ella no reaccionó, la movió con brusquedad para despertarla, obteniendo el mismo resultado, él se acercó hasta el pecho de la joven, su corazón había dejado de latir.

Dio un fuerte golpe en su pecho y de nuevo se acercó para escuchar, otra vez, nada ocurrió; maldijo una y mil veces el no haber cargado con el Colmillo Sagrado, aquel que por siglos le acompañó y ahora estaba guardado herméticamente dentro de su elegante casa, lo necesitaba, pero no había tiempo para ir por él y regresar, sólo había una manera alternativa para regresarla a la vida y él como médico sabía cual era.

Con fría determinación se arrodilló sobre la cama, justo al lado de ella, tomó la barbilla de Kagome e hizo que abriera la boca para despejar las vías respiratorias, dando compresiones en el pecho y después selló los labios de la joven con los suyos, soplando un par de veces en ellos, degustando involuntariamente el sabor a cítricos y alcohol impregnado en la húmeda y cálida boca de la joven.

Repitió nuevamente el proceso, ya que ella no reaccionaba aun.


Inuyasha tenía un mal presentimiento, estaba inquieto desde que la vio en el restaurant, tenía la necesidad de hablar con ella con la esperanza de que ella lo escuchara. Estacionó su auto frente al templo y su nariz se arrugó con furia al reconocer el segundo aroma en aquella casa.

— ¡Maldito! —musitó furioso y corrió a gran velocidad, esperando a que su medio hermano no le hiciera daño a Kagome, saltó hasta la ventana de la joven, por la cual entró varias veces en el pasado, estaba decidido a pelear contra aquel demonio si era necesario, pero en cuanto pisó la habitación de la chica se quedó mudo, sus ojos no daban crédito a lo que veían, eran su ex novia y su hermano besándose, ella con el vestido levantado hasta los muslos y en la cama, en la que alguna vez ellos dos…Inuyasha dio media vuelta y salió por donde había entrado, se sentía herido, él sabía que ella tarde o temprano encontraría a otra persona que la hiciera feliz, pero ¿Por qué él? ¿Por qué Sesshoumaru?


Sesshoumaru había escuchado el automóvil llegar y a la esencia del híbrido la detectó mucho antes, más no le dio importancia, necesitaba que ella viviera y por lo que pudo ver, Inuyasha parecía decepcionado y mucho, pero eso no era de su incumbencia, lo que su detestable hermano pensara lo tenía sin cuidado.

Volvió a soplar una vez más en la boca de la joven, quien se levantó bruscamente tratando de jalar aire a sus pulmones, cuando logró respirar de nuevo, parpadeó un par de veces y volteó a su lado en busca de la presencia demoniaca que le acompañaba, pero debido a la oscuridad, sólo pudo ver el reflejo de la luna sobre la prístina cabellera plateada.

Sesshoumaru sólo se había enderezado sin moverse de su sitio en espera de que ella se recuperara por completo y le dijera lo que sucedería, en lugar de eso sólo alcanzó a escuchar un triste susurró.

—Inuyasha—

Lo siguiente que él sintió fue a Kagome aprisionándolo entre sus brazos y como sus labios eran presionados por los de ella.

Sesshoumaru abrió los ojos sorprendido ¿En qué momento el había bajado la guardia? ¿Cuándo fue que ella había metido la lengua en su boca? ¿Cómo se atrevía a hacerlo? Un momento, ella había dicho… ¿Inuyasha? Él comprendió con rapidez lo que estaba sucediendo, así que despacio pero con firmeza colocó ambas manos sobre los hombros de la joven y la alejó de él.

—No soy quien usted piensa—

Kagome reconoció la voz de aquel hombre, temerosa y avergonzada retrocedió hasta topar con la pared de su cuarto, abrazó con fuerza sus rodillas, sus mejillas se ruborizaron furiosamente y con voz temblorosa se disculpó varias veces.

—Dejémoslo así. —Sesshoumaru sugirió con indiferencia—Dígame ¿Soñó algo interesante? ¿Algo que sea de verdadera importancia? —

—Yo…

Continuará…

Awww! Chicas mil disculpas por la tardanza, en compensación, prometo traerles los próximos capítulos más pronto, quiero agradecerles a todas en especial a quienes se toman unos minutillos a dejarme un review y ellas son: hekate ama, Goshy, AllySan, Sele-TheBest, Inuyany, gracias por apoyarme tanto y mil disculpas una vez más, espero que poder subir el nuevo capi este fin de semana.

Pero sobretodo, gracias…AllySan.