Inuyasha y sus personajes no son de mi propiedad, son de la grandiosa Rumiko T.
Capítulo 8:
Kagome se levantó a media noche, su frente estaba humedecida con su propio sudor. Había tratado de descansar un poco; lo que sucedió la noche anterior había sido completamente extraño, nunca antes había entrado en trance para que un sueño le revelara lo que sucedería y mucho menos que una persona ya muerta le diera una explicación.
Ella respiró profundamente, la sensación de angustia no se retiraba, se sentía deprimida y sobre todo sola, sabía que pronto moriría y ni siquiera iba a poder despedirse de su familia, pues tenía en mente enviarles parte de su salario para que permanecieran un poco más de tiempo fuera de la ciudad, por lo menos mientras todo terminaba.
Caminó hasta la cocina, sacó una pequeña taza y algunas hierbas para prepararse un té, mientras el agua hervía en la tetera. Suspiró aun más profundo, como si se le dificultara tomar el aire, tomó la taza y sirvió el líquido caliente en esta, pero le faltó fuerza para sostenerla y cayó de su mano para estrellarse contra el suelo y romperse, varios pedazos de la taza se incrustaron en los pies de la joven. Kagome cayó de rodillas junto a la taza, cubrió su rostro con ambas manos y estalló en llanto.
—No es bueno llorar por el té derramado—
Esas palabras la alertaron y ella levantó la cara buscando al dueño de esa voz.
—Inuyasha—Limpio sus mejillas y nariz.
Inuyasha se arrodilló junto a ella y la levantó en brazos.
—Tus pies están cortados ¿Te quemaste con el agua?—Observó el pequeño charco que aun humeaba.
A Kagome no le importó el dolor de las pequeñas heridas, ni siquiera las había sentido, ese dolor era tan pequeño comparado con el pánico que sentía.
—Kagome…—La llamó con suavidad— Ya no llores, prometo que todo estará bien—
Kagome lo observó enternecida.
—"Es verdad, él no sabe que seré yo quien muera, es mejor no decirle" —
Inuyasha la sentó sobre la mesa de la cocina y tomó entre sus manos uno de los pequeños pies de la joven y observó detenidamente las heridas y con sus garras comenzó a quitarle los vidrios que estaban incrustados en la delicada piel de la psicóloga.
—A veces es mejor hablar que guardarse las cosas para uno mismo ¿No lo cree así, señorita psicóloga? —Mencionó el hanyou con una sonrisa en los labios.
Kagome abrió desmesuradamente los ojos ¿Acaso el sabía lo que sucedería? Por un momento dudó de quien la había traído a casa, le habían dicho que fue Sesshoumaru, pero ella recordó perfectamente lo que le dijo en el auto "Inuyasha, no quiero morir"
—No pasa nada, Inuyasha, sólo extraño a mi familia—
—Ya veo—
Kagome sonrió tristemente, seguía siendo el mismo despistado y estaba muy agradecida por eso, pues no lo quería a su lado sólo porque ella ya estaba condenada a muerte.
—Kikyou—masculló.
— ¿Eh? —
—Me gustaría ver a Kikyou de nuevo—
Inuyasha palideció.
—Pero…—
—Es mi prima y llevo años sin verla—
— ¿Ya no estas molesta con ella? —
—No te confundas Inuyasha, —contestó con seriedad—sigo molesta, pero aun así es mi familia, además, ella también tiene que ver en esto—
—Le diré que quieres verla—continuó retirando los vidrios.
Ella asintió.
—Ahora, por favor vete, ella debe estar esperándote y te aseguro que no quieres verla molesta—
— ¿Estas segura que quieres quedarte sola? —La expresión de Kagome le decía a Inuyasha que ella ocultaba algo.
—No quiero, pero debo descansar—
—Mañana es tu día libre ¿No? —Dejó caer con suavidad el pie de Kagome, que aun seguía en sus manos y lentamente se levantó.
—Si pero…—Kagome volteó hacia arriba para mirarlo a los ojos—anoche no me dejaron dormir lo suficiente, tú y tu hermano se fueron demasiado tarde—Arrugó el ceño.
Inuyasha apretó con fuerza los puños, le molestó la sola mención de aquel demonio.
—Kagome, acerca de él, sé que no soy quien para decírtelo y que eres libre para estar con cualquiera—Kagome lo observó atenta intentando descifrar lo que el híbrido sentía—pero ¿Por qué él? —
Ella descubrió que no eran celos, era más bien temor y eso logró hacer que Kagome tambalease en su manera de pensar acerca del demonio ¿Qué era a lo que Inuyasha le temía tanto? Él no era un hombre que se asustara con cualquier cosa, era confiado y arrogante, pero ahora se veía preocupado, demasiado preocupado
— ¿Qué quieres decir Inuyasha? ¿Quién es tu hermano? —
—En el pasado, tanto él como yo odiábamos a los humanos…en realidad yo odiaba a los humanos y a los demonios por igual, ya que no soy ni uno ni otro, vi a mi madre llorar por mi causa y cuando ella murió yo fui perseguido por ambos, pero Sesshoumaru fue quien más me persiguió, todo por la herencia de mi padre, aunque yo ni siquiera sabía que existía—
—Pero tú cambiaste ¿Por qué él no puede hacerlo también? —
— Es un demonio completo y cuando su padre conoció a mi madre, una humana, su odio se incrementó aun más contra los humanos y mucho más contra mí, ya que soy la vergüenza de la familia, según él—
—Pero él convive con humanos y de hecho tú estas relacionado con una humana—
—Porque ya no le queda de otra, además mi forma de pensar cambio gracias a una gran mujer llamada Midoriko—
Kagome dejó de respirar por unos segundos al escuchar aquel nombre — ¿Midoriko? ¿Quién era ella? —Ella deseaba saber más de esa mujer, saber el por qué apareció en sus sueños.
—Ella me ayudó cuando unos demonios me atacaban…—
—¿Te atacaron? Pero ¿Por qué? también eres uno de ellos—
Inuyasha negó con la cabeza —Aun no lo entiendes, en esa época no eran tan tolerantes, soy un hibrido, mitad humano, mitad bestia, por eso era atacado continuamente, pero ella fue la única que no me persiguió ni me rechazó. Cuando yo era un cachorro, me llevó a su aldea. Los pobladores me miraban con temor, pero confiaban en ella y por ella me aceptaron al principio, después ellos se ganaron mi confianza y yo la de ellos—
—Ya veo, debió ser difícil para ti ¿Qué edad tenías?—
—Como unos…sesenta años—
— ¡¿Qué? —
—Mi edad normal, pero tenía la apariencia y la mentalidad de un niño de unos doce años—
— ¡Increíble! —
—Una guerra se desató en nuestra aldea, cientos de demonios atacaron y los aldeanos enviaron a los niños a una cueva, yo iba entre esos niños, después los aldeanos comenzaron a llegar a la cueva, todos… menos Midoriko, salí en su búsqueda, ella peleaba gallardamente, ella y un demonio felino, una gata de dos colas que le acompañaba, pero algo salió del pecho de Midoriko, algo que la mató y a los demonios que estaban junto a ella, todos quedaron petrificados, la sacerdotisa de la aldea tomó en sus manos aquella piedra y la resguardó por muchos años—
— ¿Midoriko murió? ¿Qué fue de ese objeto? —
—La perla de Shikon permaneció mucho tiempo en la aldea, hasta que desapareció, junto con el cuerpo petrificado de Midoriko, Kirara estaba tan confundida, el cuerpo de su ama ya no estaba y ella desapareció después—
— ¿Kirara? —
—La gata de dos colas. Yo también me fui de la aldea, pues creí que todo estaba bien, pero cuando regresé, estaba destruida y unos ladrones yacían fuera de esta. Sesshoumaru estaba allí, sus manos estaba cubiertas de sangre humana y yo me quedé estático, tuve miedo, no quería imaginar que esa gente, mis amigos, habían muerto a manos de ese demonio despiadado, sin embargo, me miró y con soberbia me dijo que él había hecho lo que yo no pude, pero que aun así ya era tarde—
— ¿Él los mató a todos? —
Volvió a negar con la cabeza —No lo sé, la banda de Onigumo buscaba la perla y eso los llevó a la muerte, no sé que hacía Sesshoumaru allí, creí que me buscaba por colmillo de acero, sin embargo, sólo se marcho—
— ¿Ves? No es tan malo—
—Lo dudo, él los mató con sus propias garras, es un asesino frío y despiadado—
—Hizo lo que debía—
—Ellos sólo se atravesaron en su camino—
—Salvó a los aldeanos—
—Ya estaban muertos—
—Tú habrías buscado la venganza—
—Lo hubiera hecho, tenía una razón, pero él no tenía ninguna—
—Ya veo—
—Sé que él puede ser atractivo para las humanas, pero nunca se mezclaría con una, sería como traicionar sus ideales y principios, por eso creo que no tiene ninguna buena intención al haberse…tú sabes…contigo, toda tu habitación huele a él, tu ropa ¡Tú hueles a él!—
Kagome enrojeció con furia.
— ¿Qué el qué conmigo, Inuyasha?—
—Tú…tú sabes—comenzó a tartamudear.
—Eres mucho más viejo que el abuelo y ¿aun te da pena decir que él y yo hicimos el amor? ¿De dónde sacas eso? —
—Si…eso—Inuyasha enrojeció también y volteó su cara a un costado, apartado la mirada de la de Kagome. —El sólo quiere quitarme lo que amo—
Kagome sonrió con dulzura.
—Eres demasiado inmaduro Inuyasha, pero si es eso, creo que se equivoca de mujer—ella se levantó con dificultad, apoyar su pie el suelo frío era un poco doloroso, se colocó frente a él y se paró de puntitas para alcanzar la mejilla del muchacho y le dio un suave beso. —Gracias por preocuparte por mí—
Inuyasha volteó rápidamente y la abrazó con fuerza.
—No importa si voy a morir, porque lo haré protegiéndote, no me importa si se trata de Sesshoumaru—
Kagome correspondió el abrazo, nuevamente sentía que el joven híbrido la estremecía.
—Acerca de eso…no morirás—
— ¿Qué dices Kagome? —
—Parece que el futuro cambio cuando él aceptó ayudarme a buscar a aquella mujer—
Inuyasha suspiró aliviado y a la vez confundido.
Kagome sintió una presencia muy conocida, aun estaba un poco lejos, pero la detectaba.
—Inuyasha, no quiero problemas con Kikyou, por favor vete y pregúntale si puedo verla—
—Pero…—
Inuyasha asintió y luego le besó con delicadeza la frente, para después salir de un salto por la ventana de la cocina, la cual daba hacia el jardín trasero. Jamás se dio cuenta de la esencia de su medio hermano, pues como dijo, su aroma estaba en toda la habitación de la joven.
Sango retrocedía lentamente, esa pantera era imponente y temía que le hiciera daño;
Su padre examinó la mirada de la detective, estaba atemorizada, ella caminó hacia atrás hasta que topó con la pared.
—No temas Sango, Kirara jamás te haría daño, eres su familia—
— ¿Cómo puedes estar tan seguro? —susurró.
—Kirara regresa a tu forma original—Y la gata obedeció y saltó a los brazos del hombre. — ¿Recuerdas aquel caso en la que supuestamente estaban matando animales de una manera muy cruel? —
— ¿Aquel que nadie quiso? —
—Ese mismo. Al principio pensaron que era cualquier niño maldoso, pero después pensaron que podía tratarse de algún ritual malvado y cuando me dieron el caso noté algo muy peculiar en uno de los animales, pensé que sólo mataban a animales con algún… no sé defecto de nacimiento, pero nunca imaginé que eran demonios—
— ¿Y qué fue lo que le encubriste a Namikaze? —
—Estaba persiguiendo a la persona que estaba matando a estos pequeños demonios, estaba a punto de capturarlo, eso no hubiera pasado de alguna multa, él traía en sus manos a esta pequeña gata de dos colas, ella ya estaba muerta; llamé a aquel ser para que la soltara y cuando lo acorralé, ese hombre se transformó, derritió mi arma con sus manos y estuvo a punto de atravesarme el pecho, pero en ese momento una mano salió a través del suyo, Namikaze lo había matado, después Sesshoumaru sacó una espada y la gata volvió a respirar, él la levantó y la puso en mis manos y me dijo: "Sabes de mi existencia y de muchos otros más, será mejor que nadie más lo haga" y sé fue—
— ¿Quién era aquel hombre? ¿Por qué tuviste que encubrir a Namikaze? —
—Su apariencia era humana, tenía registros humanos, cualquiera se preguntaría por su desaparición, así que el anciano Totosai y yo borramos todo rastro de aquel monstruo, ese hombre nunca existió y nadie hizo preguntas, si lo encubrí fue porque si todos se enteraban de la existencia de los demonios, esta ciudad entraría en pánico y sabes que el miedo hace que las personas actúen de manera inconsciente—
— ¿Totosai te ayudó? —el hombre asintió — ¿Por qué? —
— ¿No lo imaginas? —
—Ya veo, él también es uno de ellos—
—Lo es, esa joven compañera tuya no te mintió, deberías darle una oportunidad y escucharla—
—Debo descansar—Se alejó sin decir nada más.
Sesshoumaru había regresado al departamento de policía a hablar con Totosai y este le comentó de la actitud de su subordinada, lo que hizo sentir a Sesshoumaru intrigado, así que regresó a la casa de la joven, pero el aroma de Inuyasha lo detuvo, mas no se fue, quería saber qué quiso decir con que no quería morir, nadie quiere morir, pero ella tenía demasiado miedo, podía olerlo, podía sentirlo.
Ella sabía que él estaba afuera, se había estado acercando, pero luego se detuvo, así pues prefirió salir en su búsqueda, tomó un suéter ligero para cubrir sus hombros y caminó con dificultad hasta donde él se encontraba parado.
— ¿Por qué no entró a la casa? —Lo llamó.
Él la miró de soslayo.
— ¿Así como así? —
Ella asintió.
—No es mi casa—
—Eso no importa, es mi casa y yo lo estoy invitando a pasar—
Sesshoumaru se desplazó hasta donde estaba ella, todo fue tan rápido que ella no lo vio venir y cuando lo tuvo de frente se sorprendió tanto que casi se cae de espalda al suelo, pero él la sujetó de los brazos y ella cerró fuertemente sus párpados.
— ¿Esta segura? —Le susurró al oído.
Kagome suavizó su expresión y sus mejillas se sonrojaron ante la cálida sensación sobre su cuello que le provocaba el aliento de aquel imponente ser, pero bruscamente se soltó de su agarre.
—Deje de hacer eso, no me intimida señor Namikaze, y sí, estoy segura—
Él se alejó un par de pasos.
—Veo que ignoras quien soy, humana ¿Inuyasha no te habló de mí? —
—Lo hizo ¿Y qué? ¿Le importa lo que los demás piensen de usted? —Él no respondió—Lo imaginé, pase por favor, hace frío y los pies aun me duelen—
Sesshoumaru bajó la mirada y observó las heridas de la joven, el había detectado el olor a sangre antes de que ella saliera
Kagome comenzó a caminar, abrió los ojos sorprendida cuando sintió un brazo en su espalda y otro detrás de sus rodillas y después sus pies abandonaron el suelo y en pocos segundos ya estaba dentro de la casa, él la colocó sobre el sofá.
—Sólo vine a entregarle las llaves de su auto—Entregó las llaves a su dueña.
—Gracias—
Él caminó hasta la puerta de la entrada.
—Sesshoumaru—
El demonio plateado abrió ampliamente los ojos al escuchar su nombre, se detuvo, mas no volteó a mirarla.
—Gracias por haberme traído a mi casa esta noche—
Sesshoumaru se giró y la miró directamente a los ojos.
—Sólo por curiosidad ¿Cómo será su muerte? —
—Ya se lo dije…aquella araña la va a asesinar—
— ¿Me permites hablarte de tú? —preguntó seria e inexpresivamente.
—Por favor, hágalo—
—Te pregunté ¿Cómo será tu muerte? —
El rostro de Kagome se tensó, él pudo observar nuevamente el miedo en los ojos de la mujer; ella intentó negarlo, pero sólo articuló palabras sin sentido.
—Yo…no… ¿De qué? ¡Oh Dios! —La voz se quebraba, trataba de aparentar ser fuerte, pero ya había fingido toda la tarde, no sabía que tanto más podía hacerlo —No… sé de que hablas—.
— ¿No lo sabes? —
—N-no—
—Mph, que curioso, las personas no suelen decir sin razón que no quieren morir—
—Yo…—Kagome bajó el rostro como cuando una niña es regañada por su padre; un nudo se le formó en la garganta.
—Bien, si no quieres hablar, no me interesa—Se dio la media vuelta y abrió la puerta.
—Bajo el agua—de nuevo se detuvo, al parecer Sesshoumaru descubrió que al abrir la puerta ella siempre hablaba. —Caeré al agua y no podré salir a tiempo—cubrió su cara con ambas manos.
— ¿Cuándo? —
—Después de que aquella mujer aparezca, pero, tal vez si yo muero Inuyasha podrá…vivir—sollozó.
— ¿Se sacrificará por él? —
—No…no lo sé…—
— ¿Por qué no huye? —
—En mi sueño, Midoriko dijo que no había otra forma y además no puedo huir, no puedo permitir que otras mujeres mueran—dijo y bajó sus manos.
—La única manera de hacer que paren los asesinatos es deteniendo al asesino, podemos salvarlas, incluyéndola a usted—
—Yo…—estalló en llanto—no se lo diga a Inuyasha—cubrió su rostro.
— ¿Por qué? Esta puede ser su oportunidad para que él este con usted—
—No quiero que Inuyasha este a mi lado sólo por protegerme, o por lástima—
—Pero usted lo ama ¿Qué más le da si él esta a su lado por lástima? —
—Ya no lo amo—
—Eso no fue lo que sentí anoche cuando me besó—
Kagome enrojeció.
—Ya pedí disculpas por eso ¿No piensa olvidarlo? —
—Me da igual—
—Dígame una cosa ¿Por qué Inuyasha tiene la idea de que usted y yo hicimos algo más que besarnos? —
Sesshoumaru encogió los hombros con indiferencia.
—Lo que él piense me tiene sin cuidado—
— ¿No le importa que él diga que usted y yo tuvimos intimidad? —
—No—
—Ya veo—
—Aquellas jóvenes han sido asesinadas por un híbrido, mis fuentes dicen que eran sacerdotisas—Sesshoumaru cambió rápidamente de tema.
— ¿Pero por qué? —
—Esa repugnante bestia busca la perla de Shikon ¿Acaso sabe en dónde se encuentra? —
Kagome negó con un sutil movimiento.
—Posiblemente el asesino vaya tras de usted y por eso ha visto su propia muerte—
—Pero no soy sacerdotisa—
—Veamos…vive en un templo, tiene poderes de sacerdotisa… entonces es una sacerdotisa—
—Buen punto, pero no sé nada de la perla—
—Ellas tampoco lo sabían—
— ¿En verdad deseas ayudarme? —
Una mueca llena de burla se dibujó en el rostro del demonio.
—No es por usted—
— ¿Ya no me habla de tú? —
—No tengo intención de socializar con usted—
—Ya veo—
—Váyase de aquí, no se cruce en mi camino, sólo sería un estorbo—
—Ya le dije que no puedo hacerlo, Midoriko dijo que…—
—Me importa poco lo que le haya dicho una mujer que ya murió—
—No me pida eso, yo más que nadie deseo huir, —ocultó su mirada llena de temor —pero no puedo permitir que alguien más muera—
—No esta en sus manos—
—Tal vez sí—
—Es demasiado testaruda, váyase —
— ¡No lo haré! —
—Entonces que me importa lo que le suceda—
—Ya lo sé—
—Haga lo que le de la gana, no me interesa—Levantó levemente la voz, la paciencia de Sesshoumaru ya se estaba agotando, así que decidido a marcharse dio la media vuelta.
Kagome sólo lo observó alejarse, después cubrió su cara con el cojín que estaba en el sofá, escondiendo así el fuerte alarido que salió desde el fondo de su garganta.
— ¡No quiero morir! —
Sesshoumaru pudo escuchar aquellas palabras, esa mujer en verdad lo intrigaba, estaba dispuesta a sacrificar su vida por personas que aun no conocía y sobre todo por su híbrido hermano ¿Qué podía tener Inuyasha para que esas humanas lo amaran de esa manera? ¿Por qué? Él se daba cuenta perfectamente de lo que ella estaba sufriendo, pero aun así ella no se iría de la ciudad, se quedaría sin importar lo que pudiera pasarle.
—Idiota—
Y abandonó por completo aquel templo, aun cuando sentía la necesidad de estar en ese lugar; voló durante un par de horas sobre la ciudad, buscaba algún indicio de aquel demonio que ponía en peligro el secreto de su existencia, pero inconscientemente siempre terminaba cerca del templo Higurashi, lo que lo hizo sentir inquieto, así que decidió dejar de buscar a aquel ser y volver a su casa. Al llegar observó como Rin le daba un apasionado beso a Kohaku, haciéndolo recordar los labios de la psicóloga sobre los suyos, molesto arrugó el ceño y entró a su casa.
—Sólo es una insignificante humana, sólo es eso—
Intentaba convencerse de que Kagome no había hecho estragos en su vida. Cuando la conoció, él la había visto como a cualquier humana, pero cuando ella se atrevió a buscarle con insistencia para salvar la patética vida de su hermano, lo molestó demasiado, sin embargo ella despertaba su curiosidad, estaba seguro de que tenía la perla y que ese tal Naraku iría tras ella tarde o temprano.
— ¡Rin! Esta no es una hora decente para que una joven de tu edad este en la calle—La llamó molesto.
La jovencita se despidió rápidamente de Kohaku y se metió corriendo, aunque estaba confundida ¿En qué momento había llegado el señor Sesshoumaru? ¿En dónde estaba su auto? Rin estaba comenzando a pensar que en verdad era un demonio, eso fue lo que había dicho aquella mujer ¿Y qué que lo fuera? él la había cuidado todos estos años desde que sus padres fueron asesinados, a ella no le importaba su naturaleza, lo respetaba y eso era lo que importaba, aunque sentía un poco de curiosidad.
Continuará...
¿Qué tal chicas? lo sé, lo sé, tarde de nuevo, pero a parte de tener la compu envirulada, he tenido demasiados proyectos que realizar y además ya stoy a punto de graduarme y el examen de acreditación se acerca y ya se imaginarán...
Bueno no las aburro más.
Quiero agradecer a las chicas que se han preocupado por dejarme un mensaje, eso me levanta el animo y ellas son:
hekate ama, AllySan, seshukagome, Gata de la luna, black Kiari, Shanon Lils y a Jazmin56 un beso para toda, pero sobre todo gracias...AllySan.
