¡Hola de nuevo! Aquí me tienen con un nuevo capítulo de "laberinto" porque (aunque espero que no) está un poquito enredado, dado que van cambiando un poco las cosas conforme a que Kagome cuenta sus sueños, Sesshoumaru va a descubrir algo nuevo en cuanto a su amiguis la psicóloga ¿Aceptará su destino? Quién sabe, todo puede pasar en fic, bueno no les digo más, descúbranlos ustedes mismos…

Declaro que Inuyasha y todos sus personajes son propiedad de Romuko Takahashi.


Capítulo 12:

Kikyou llegó temprano a su departamento, el reloj apenas si marcaba las ocho treinta, pensaba llegar y relajarse un poco, pues desde el día anterior se había sentido tensa y enojada, y cómo no sentirse de esa manera, si el hombre al que ella amaba gritó a los cuatro vientos que su ex novia aún sentía algo por él; era un insensible, un torpe e insensible híbrido. De pronto tomó sus llaves y decidió salir a dar un pequeño paseó por la ciudad, después de todo, estar en ese departamento sin actividad alguna la hacía sentir asfixiada.

Llegó al centro de la ciudad y comenzó a mirar aparadores, tal vez más tarde entraría al Café de Ayame. No, seguramente le contagiaría de su miseria a la joven demonio y eso no quería hacerlo y maldijo por lo bajo aquel momento de soledad, ya que debido a su trabajo nunca se dio el tiempo para tener una sólida amistad y la única que pudo haberla escuchado en esos casos era Kagome, pero por obvias razones no podía tener el descaro de ir con ella y hablarle de los pleitos con su novio.

—Disculpe por favor—Iba tan ensimismada que no se dio cuenta que delante de ella estaba un hombre, hasta que chocó contra él, arrugó el ceño al percatarse que este hombre no era un humano común, él también era un híbrido.

— ¿Sucede algo señorita? —Preguntó al notar la manera en la que ella lo observaba—Ya veo, es sacerdotisa ¿Cierto? —ella asintió. —Lo imaginé, son las únicas personas que me dirigen ese tipo de miradas, pero descuide, no molestaré a nadie—

Ella suavizó su mirada.

—Lamentó haber sido grosera señor, en estos tiempos es algo raro toparse con personas de su naturaleza y pensar que todos son confiables—

— ¿Raro? No entiendo por qué lo dice, su mismo cuerpo huele a híbrido, espero que sean una feliz pareja—la mirada del aquel hombre era tan apacible. —Mi nombre es Kagewaki Hitomi—se inclinó para hacer una reverencia.

—Higurashi Kikyo—Ella saludó de la misma manera.

—Kikyo ¿Eh? Lindo nombre ¿Me permite invitarle un café? A menos que este esperando a su novio—

—No, no espero a nadie, pero…—

—Entiendo si no acepta—

—Acepto—

Kikyo comenzó a caminar al lado de aquel hombre de figura alta y fina, cabello castaño y un poco largo y rizado; parecía agradable y respetuoso y la oportunidad perfecta para conocer a otras personas o tal vez para molestar a Inuyasha.


Kagome sintió como el aquel imponente ser la apartó de él y escuchó que este caminaba hasta el interruptor y encendió la luz.

— ¿Qué he hecho? —Susurró al alejarse de él—ahora pensarás que soy patética—continuó hablando con el mismo tono de voz, mientras limpiaba con brusquedad las lágrimas que fluían sin cesar.

—Respóndame una cosa señorita Higurashi ¿Desde cuándo usted me teme de esta manera y por qué? —Ella había estado actuando de una manera extraña desde el día anterior, pero su curiosidad aumentó aún más cuando un olor muy conocido le picó en la nariz. La miró fijamente a los ojos en espera de su respuesta.

—Yo… no—No, no lo admitiría, ella tenía cierto orgullo—no sé de que me habla—volteó hacia otro lado, escondiendo la mirada.

— ¿En serio? No me sorprendería si usted me dijera que me teme porque soy un demonio—

—No, no es así—le temía porque en sus sueños pudo ver lo cruel y despiadado que este podía llegar a ser.

— ¿A no? Cualquier humano lo tendría, he hecho que algunos hombres se orinen en los pantalones y no me sorprendería que a usted le pasara lo mismo—Habló con arrogancia.

Kagome rápidamente lo miró a los ojos y enrojeció furiosamente al entender de lo que él hablaba.

— ¡Ay, no! Creo que se me salió un poco cuando me despertó de esa pesadilla, no pude contenerme completamente—pensó avergonzada. —No es verdad—contestó, ella se sentía abochornada.

— ¿No? Reconozco ese olor a la perfección—

— ¡Basta! —Gritó avergonzada y molesta a la vez— ¿Por qué ha venido a mofarse de mí? ¿Por qué? Le temo, sí…no…usted me aterra…—cubrió su boca con ambas manos.

— ¿Le costaba tanto admitirlo? —

— ¿Le levanta el ego que esta despreciable humana por fin le tenga miedo? ¿Eso es bueno para su orgullo?—Kagome comenzaba a levantar la voz y él la escuchaba sin inmutarse—Todo porque le tengo miedo—bajó la voz— ¿Eso es de su agrado? Arrogante engreído—De nuevo levantó la voz y lo miró directamente a los ojos, pero esta vez lo estaba retando con la mirada.

Sesshoumaru la miró con indiferencia y se dio media vuelta, le aburrían las discusiones inútiles y sin sentido, pero se sorprendió al notar que fue él quien comenzó con esta. Decidió que era mejor marcharse, comenzó a caminar lento, pero a paso firme para salir de esa habitación, para salir de aquella casa, pero estaba tan encerrado en sus propios pensamientos, reprochándose a sí mismo, que no supo en que momento Kagome se había parado frente a él impidiéndole abrir la puerta, sujetando con fuerza aquella ligera sábana que cubría su cuerpo.

— ¡Ahora me escucha! —le espetó molesta.

— ¿Piensa que una insignificante humana puede detenerme? ¡Vaya idiotez! —Expresó con tono de burla. Odiaba la estupidez de los humanos, en especial la de esta mujer—Ella no sabe cuando retirarse ¿Por qué la busqué? ¿Por qué sus afrentas hacen que sienta mis propios latidos? ¿Por qué tenía que hacerla enfadar o avergonzarla?— pensó incómodo.

— ¿De verdad esta dispuesto a probarme? —Ella lo retó.

— ¡Mph! Débil mujer, no sabes cuando retirarte, tú no tienes oportunidad contra mi, pero lo pediré con amabilidad por esta vez—habló jactancioso—hágase a un lado—

Ella no se movió de su lugar.

Sesshoumaru se agachó un poco hasta quedar a la altura de la mirada de la joven, escasos centímetros separaban una mirada de la otra y para intimidarla aun más azotó la puerta con ambas manos, justo a los costados de la cabeza de ella, Kagome sólo cerró los ojos con fuerza y dio un pequeño salto al estremecerse por el fuerte sonido, mostrando el temor que sentía por el demonio.

—No—dijo débilmente, se sentía acorralada al ver los brazos de Sesshoumaru a sus costados—Le temo y le temo a la muerte que me espera, ya sea bajo el agua o derretida por sus garras—lo miró de nuevo.

Sesshoumaru se sorprendió al escuchar que ella sabía de sus garras venenosas.

—Pero no puedo huir porque no sé cuales serían las consecuencias —susurró— ¿Es eso malo? ¡Deje de burlarse de mí! Pare ya de decir que soy débil e insignificante—

— ¿Uh? ¿Así que es eso? Logré herir su orgullo. Usted es psicóloga, debe dominar sus emociones, pero ellas logran dominarla a usted—Retiró las manos de la puerta, la segunda opción para salir era esa ventana que estaba detrás de él, así que se alejó para avanzar hasta esta, pero unos brazos en su cintura lo detuvieron, ella lo rodeaba desde la espalda.

—Le suplico…—ella se aferraba a él con fuerza, sabía que él era el único que podía detener la matanza que se aproximaba—…salve a esa mujer, ella es la clave a todo esto—

Definitivamente él no entendía a esta joven ¿Por qué se aferraba a él? Y lo más importante ¿Por qué él se lo permitía? El demonio sintió las lágrimas de ella a través de su ropa, ella lo hacía sentir…extraño.

Sesshoumaru agarró las manos de la psicóloga y logró soltarse de su agarre, se giró para mirarla, quería descubrir que había en esa mujer que lo llenaba de curiosidad, que era lo que lo hacía tener una conversación o una discusión con o sin sentido, estaba intrigado.

Allí estaba ella, sólo escondiendo su rostro entre sus manos y aquella sábana para ocultar las lágrimas.

Sesshoumaru comprendió que estaba desesperada por ayudar a Inuyasha, desesperada por salvarse a si misma y demasiado atemorizada por todo lo que sus sueños le habían mostrado.

Kagome aspiró profundamente intentando tranquilizarse, ella no era así, reconocía que él tenía razón, sus emociones estaban dominando su cordura, así que volvió a secar las lágrimas que surcaban sus mejillas y se armó de valor, pero Sesshoumaru podía escuchar el ritmo acelerado del corazón de aquella joven.

—Lo lamento, tengo un poco de sueño, supongo que la falta de sueño me ha puesto un poco histérica—dijo al encontrarse frente a él. —Pregunte lo que deba preguntar—estaba un poco más tranquila y un poco adormilada.

— ¿Ahora le urge correrme? —Sesshoumaru levantó una ceja, de nuevo regresaba la doctora Higurashi.

—No, si desea quedarse toda la noche aquí es su problema, pero no sé si yo pueda aguantar despierta—bostezó—lo siento, he pasado varias noches sin descansar—Definitivamente era ella de nuevo.

— ¿Por eso tomó un sedante? —

—Sí—

— ¿Es para poder tener esas visiones? —

—No, lo que más deseo en este momento es no tenerlas, sólo quiero dormir, pero mis sueños me atormentan y usted no se queda atrás—

— ¿Yo la atormento? —

—Su presencia es muy poderosa, puedo sentirla aun estando bajo los efectos de ese somnífero—

—Ya veo—tal parecía que ella deseaba excusar su comportamiento y fingir que nada pasó, entonces el actuaría de la misma manera. —Vaya a vestirse, yo esperaré aquí—

Ella tomó la yukata que estaba en su armario y se cubrió con ella.

—Primero debo tomar una ducha tal vez eso me ayude a despertar—

Él asintió y ella corrió al baño y se ducho rápidamente, pues no quería hacerlo esperar; se vistió y de nuevo se encontró con aquel poderoso ser.

—Esa mujer, Kikyou…—Sesshoumaru comenzó a hablar haciendo que ella se tensara y que su tez palideciera rápidamente, recordó que él había amenazado a su prima con derretirla con sus garras— ¿Es quién posee esa perla? —

Ella suspiró aliviada.

—No lo sé, no lo había pensado, pero si es así… tiene suerte de tener a Inuyasha a su lado—dijo un poco dolida.

—Si usted lo dice—habló con ironía— ¿Por qué la protegió si no esta segura de que ella tenga la perla? —

—Es mi familia—

— ¿Aun a costa de su propia vida? —

— ¿Pensaba matarme? —preguntó con un cierto aire de inocencia.

—Pude no haberme detenido, estaba siendo atacado por ustedes, controlarme fue muy difícil—

— ¿Se estaba controlando? —de nuevo bostezó, cada vez le costaba más mantenerse despierta y arrastraba las palabras, se sentó en la cama.

—Quiero que vea algo—sacó una foto en donde aparecían varias personas del departamento de salud—dígame si ve usted…—

—Es ella—señaló con su índice, era Kagura. Sesshoumaru ni siquiera pudo formular su pregunta—es la mujer que aparece en mis sueños—parecía que el sueño se le espantaba en ese instante.

—Esta segura, usted nunca le vio el rostro—

—No, pero esa mirada, además del color de ojos…—

—Es muy común en algunos demonios y hanyous—

—Estoy segura que es ella—arrebató la foto de manos de Seshoumaru y se levantó bruscamente, lo que le provocó un fuerte mareo, se llevó la mano a la cara y con la otra buscaba de donde sostenerse, hasta que sintió que una mano la agarraba del hombro, mientras su pecho se recargaba en el fuerte antebrazo evitando caer hacia adelante, abrió los ojos grandemente al sentir aquel contacto, mas no pudo mirarlo a los ojos, sólo observó el antebrazo, como si este tuviera algo interesante, o más bien como si a este le faltara algo, pero no podía saberlo ya que la manga de su camisa lo cubría.

— ¿Sucede algo? —preguntó al notar como ella arrugaba el ceño, parecía que estaba meditando algo mientras observaba su camisa, como si esta tuviera algo interesante, tan interesante como para forzarse a mantenerse despierta a pesar del somnífero.

Kagome miró el rostro de Sesshoumaru y de nuevo miró su brazo, pues recordó que en sus sueños vio que aquel demonio tenía dibujadas unas líneas violetas tanto en los brazos como en su cara y en medio de su frente llevaba una luna, sin embargo estas ya no estaban, pensó que tal vez con el tiempo el decidió borrarlas para pasar desapercibido y que tal vez, sólo tal vez la de sus brazos aun existían, ya que la ropa lo cubría y que no había necesidad de borrarlos.

—Quítate la ropa—habló con seriedad, tenía que saber si lo que vio en su sueño era verdad.

— ¿Por qué haría eso? —Preguntó indiferente, aunque un poco sorprendido y molesto a la vez.

—Estamos solos, nadie más lo verá—Por un momento Kagome creyó ver como el ceño de Sesshoumaru se contraía, fue entonces que comprendió que lo que acababa de decir se prestaba a mal interpretación—quiero decir que nadie más que yo lo verá—eso no sonaba mejor que lo anterior.

Sesshoumaru estaba llegando al límite de su paciencia.

—Vamos, sólo quiero ver algo—

—Sí… a mí—arqueó una ceja.

Kagome pudo entender lo que el demonio quiso decir.

—Pues sí… digo no… bueno en realidad sí. Por favor quítese la ropa—respondió nerviosa.

— ¿Aquí? —Con su dedo índice señaló el piso.

—Sí, aquí—

Sesshoumaru comenzó a desabotonarse la camisa, tenía curiosidad por saber a que venía tal petición, porque fue una petición, después de todo ella dijo "por favor"

Termino de desabrocharla y la se la quitó, entregándola en la mano de la psicóloga, quien sin miramiento alguno la arrojó a la cama y repentinamente tomó el brazo de aquel demonio y lo levantó para revisarlo.

Ella estaba completamente concentrada revisando los brazos de Namikaze, pero no encontró nada, luego se inclinó para revisar la espalda y obtuvo el mismo resultado. Aun cuando revisara de cerca, ella nunca encontró ninguna línea violeta en el cuerpo de Sesshoumaru, suspiró derrotada.

—Su respiración me hace cosquillas—

Ella se levantó y nuevamente se paró frente a él, quien pudo percatarse de la desilusión de la joven.

Sesshoumaru comenzó a desabrochar su cinturón.

— ¿Todo? —preguntó él.

Ella levantó la mirada para encontrarse con la de él, y se ruborizó ante la pregunta.

— ¿También tenía líneas violetas en otras partes del cuerpo? —

— ¿Mm? ¿Líneas violetas? Pudo haberme preguntado directamente desde un principio—habló fríamente, pero con un tono que ella pudo interpretar como molesto, muy molesto; en especial cuando tomó la camisa y comenzó a abotonarla con brusquedad.

—Creo que usted suele tener secretos, al igual que Inuyasha—mencionó cabizbaja.

— ¿Por qué no evita compararme con el híbrido? —Cuestionó con fastidio—si buscaba unas líneas violetas, olvídelas no las verá—

— ¿Entonces si existieron? —Se emocionó tanto al confirmar la existencia de esas líneas. — ¿Y esa media luna? —

—Tampoco existe ya, pero existió—

— ¡Qué bien! —gritó alegre.

— ¿Por qué estas tan feliz? ¿Es porque ya no tengo mis marcas de demonio? —

—No es eso, lo vi en uno de mis sueños y es por eso que me da gus…—Kagome notó como Sesshoumaru tensaba su cuerpo y en su rostro se dibujaba una expresión que ella no supo interpretar. — ¿Sucede algo? —

El demonio sintió como su cuerpo palpitaba violentamente y como su piel ardía, no sabía por qué pero esto no era nada normal; escuchó la pregunta de la Higurashi y contestó con una silenciosa negación.

—Debo retirarme, ya sé lo que quería saber—

— ¿Seguro que se encuentra bien? Puede quedarse en el cuarto de mi hermano si lo desea—

Sesshoumaru no contestó y lentamente se fue alejando de ella hasta salir de la habitación y después de la casa de Kagome.

Ella lo observó en silencio, algo andaba mal en ese demonio, por un instante creyó haber visto esas líneas violetas que tanto estaba buscando, pero pensó que sólo había sido su imaginación, después sólo lo miró marcharse de su casa, él ni siquiera dijo adiós, pero no le dio importancia, siempre era tan arrogante y descortés que no se le hizo nada extraño.

Kagome tuvo que cambiar las sábanas y de inmediato regresó a dormir gracias al efecto del somnífero.


Kikyo se despidió de aquel extraño y regresó a su apartamento, pero Inuyasha aún no había llegado.

—Debe estar con ella—pensó afligida.

No podía evitar sentirse celosa de su propia prima, después de todo en donde hubo fuego cenizas quedan y entre esos dos hubo un gran incendio; Kikyo sacudió su cabeza, debía confiar en él, pero después de lo que Inuyasha le gritó a su hermano era difícil creer en la fidelidad del hanyou.

De repente un rostro se hizo presente en la mente de Kikyo… Kagewaki Hitomi.


Naraku ya estaba de regreso en su escondite, recordando el encuentro con aquella mujer. Ella había logrado repercutir en la mente del hanyou, reconocía que era inteligente, elegante y bella, sabía perfectamente que era la pareja de Inuyasha, lo que le hizo sentir el más profundo deseo de poseer a aquella humana.

Sus informantes le dijeron que Kikyo Higurashi era poderosa y además era el amor de Inuyasha y nada le hacía más gracia que conocer de cerca a su enemigo para causarle daño, haciéndole desear la muerte, tal y como él lo había sentido siglos atrás; la forma de hacerle sentir a Inuyasha el dolor sin matarlo era quitándole lo que más amaba.

—Naraku, tienes visitas—interrumpió Hakudoshi y justo detrás de él entraba un demonio polilla de bajo rango.

— ¿Una barrera purificadora? Por eso ha sido difícil para mi maestro encontrarte Naraku, imagínate como ha sido para mí— dijo aquel demonio.

— ¿Tu maestro ya sabe que es lo que sucede? ¿Qué he sido yo el causante de la muerte de aquellas mujeres? —

—Lo sabe, también sabe que buscas la perla. Él ha estado cooperando con Sesshoumaru—

—Ya veo, eso no es un problema—contestó confiado.

—Lo sé, el mayor de tus problemas es otro—

— ¿En serio? —

—Así es. Tu problema más serio es una humana, ella tiene visiones del futuro y sabe cuales son tus siguientes pasos, trabaja junto con Sesshoumaru e Inuyasha e intentaran detenerte, ellos ya saben de ti—

El ceño de Naraku se contrajo.

—Entonces dime su nombre y me encargaré de ella—

—No te será difícil ubicarla, es prima de Kikyo Higurashi, Kagome Higurashi—la polilla creyó ver que la mandíbula de Naraku se tensaba, pero de inmediato este sonrió. —no creo que sea problema para tí asesinarla como a las otras, esa humana, es insignificante, no tiene poderes de sacerdotisa, pero es quien puede arruinarte el plan que has venido elaborando desde hace tanto tiempo—

Naraku notó que aquel demonio se burlaba, de no ser por que la información que obtenía de él era necesaria y útil, ya le hubiera matado desde hace mucho, mucho tiempo.

Pero aquella soberbia polilla, aunque odiaba a los híbridos, deseaba que el poder regresara a los demonios tal como era antes y sabía muy bien que Sesshoumaru, Inuyasha y su maestro, al igual que otros demonios que se habían adaptado al modo de vivir con los humanos no lo permitirían y Naraku y la Perla de Shikon eran su única alternativa para que esta rebelión se llevara a cabo.


Mientras tanto, en un lujoso casino, una pequeña polilla se posaba sobre el dedo índice de su señor.

—Así que mi alumno ha querido superar a su maestro… iluso traidor—El demonio polilla de negros cabellos miró por la ventana—trae a Lord Sesshoumaru, su amiguita humana esta en peligro—y envió al pequeño insecto.


Sesshoumaru caminaba por aquellas calles aún transitadas por cientos de personas, observaba a cada una de ellas intentando entender el comportamiento de una sola humana; al llegar a su casa fue recibido por su fiel sirviente Jaken, quien pudo notar el extraño comportamiento de su amo.

— ¿Amo bonito? ¿Le sucede algo malo? —

El demonio plateado había pasado de largo junto a su sirviente, pero se detuvo al escuchar aquella pregunta.

—Qué curioso, es la segunda vez que me hacen esa pregunta—continuó caminando.

—Amo, eso es porque parece que el conjuro que esconde su apariencia se está rompiendo—

Sesshoumaru abrió ampliamente los ojos ante la sorpresa y de inmediato levantó su mano para revisarla. En efecto, aquellas líneas por las que preguntaba la psicóloga estaban apareciendo de nuevo; caminó aprisa hasta su habitación y se observó en el espejo, su media luna también estaba en su frente y aunque sus marcas de nacimiento aun eran tenues eran la evidencia de que aquel conjuro estaba por ceder y que pronto tendría que abandonar la vida que hasta ahora conocía.

—Jaken—

—Diga amo—Jaken observó expectante a Sesshoumaru y espero paciente alguna orden.

Sesshoumaru observó al pequeño hombrecillo, aparentemente este problema sólo lo estaba afectando a él y a nadie más, sospechaba que tenía que ver con aquella chica, mas la pregunta era por qué. Vio como una pequeña polilla entraba por la ventana y revoloteaba en círculos hasta que se paró en su hombro, haciendo que el mensaje fuera entendido rápidamente.

—Debo salir—

—Sí amo—

Sesshoumaru salió a la manera antigua y más rápida que conocía, se convirtió en una bola de luz y se transportó hasta el casino de su viejo compañero de batallas.


El demonio polilla observó la entrada de Sesshoumaru.

—Eso fue rápido—también pudo notar las marcas del demonio perro—era de esperarse—señaló la piel de Sesshoumaru.

— ¿Qué sabes de esto? —

—La perla de Shikon atrae a los demonios y les da más fuerza incrementando sus poderes, lo que posiblemente esta haciendo que el conjuro sea fácil de romper por tus poderes demoníacos ¿Has estado en contacto con la perla Sesshoumaru? —El demonio polilla ahora estaba seguro de quien poseía la perla, tenía la sensación de que era aquella joven humana y que la perla estaba resurgiendo de nuevo a este mundo por medio de ella.

Sesshoumaru no tuvo necesidad de meditar las palabras de la polilla, estaba sorprendido, eso explicaba el por qué se sentía extraño ante aquella mujer.

—No te atrevas a decir nombres Sesshoumaru, hay un traidor en mis filas y ha hablado de más con el enemigo ¿Qué le ha dicho? No estoy seguro, pero ya te imaginas—

—Si sabes que hay un traidor ¿Por qué no le has seguido para averiguar el paradero de ese repugnante ser? —

—Lo hice, pero una barrera ha confundido a mis seguidores y estos le han perdido el rastro, evitando que encuentre al hanyou llamado Naraku; pero sé que eres listo Sesshoumaru y creo que sabes para qué te hice venir. Ahora vete y toma tus propias decisiones—La polilla no quería hablar de más, por temor a que existiera algún otro traidor, aunque era imposible engañarlo, era mejor prevenir, sabía que Sesshoumaru entendería que Kagome Higurashi estaba en peligro al ser ella quien sabía más acerca del futuro debido a sus sueños.

El hijo del comandante perro supo que era el momento de tomar vacaciones indefinidas en la secretaría, ya que el proteger a la humana Kagome le absorbería mucho de su tiempo, además de que sus marcas de nacimiento llamarían la atención y maquillarse no le hacía nada de gracia; era increíble pensar como años de su vida cambiaban en menos de una semana.


Notas de la Axter: ¿Qué les pareció? Jejeje, para quien haya leído Wolf Guy se darán cuenta que me inspiré en este manga.

Bueno antes de despedirme quiero agradecer a las personas que siempre me han estado echando porras desde su compu, jeje, en especial cuando me animan en mis extras, ya saben uno por semestre y este último no fue la excepción, yo no sé por qué siempre ponen a los profes más puntuales y estrictos a la primera hora y los más faltistas en las horas de en medio.

Ok. Gracias AllySan, Gata de la Luna, Karina y a hekate ama, gracias por tu apoyo y aquí está como lo prometí, pero sobre todo gracias AllySan.

Besos a todas.