Capítulo 2:
-¿Qué es?
-Me enamore de una niña bonita.- Al escuchar su declaración, tuve que reprimir las lagrimas. No por sus hermosas palabras, si no por la culpa y el arrepentimiento de estar jugando con él… No quiero pensar en eso, no quiero preocuparme, ya en su momento pensare que hacer; pero ahora lo amo y lo único que quiero es disfrutar esta noche que el me esta ofreciendo.
-Yo también te amo, James.- Él abrió muy grande sus ojos castaños y soltó una risita que me hizo estremecer.
-Gracias, Lily. –Bajo su cabeza hasta juntar su frente con la mía, nos miramos a los ojos largos segundos, pero al sentir su calida mirada llena de amor se me subieron los colores al rostro.
-James esto es una locura. Parecemos tortolos enamorados.- Me fulmino con la mirada y se alejo de mí, yo al instante me arrepentí de haber dicho eso.
-¿Una locura? ¿Quieres ver una verdadera locura?- pude detectar un brillo de picardía y diversión en su mirada, además de esa sonrisa burlesca suya, que me encanta.
-¡Quiero verlo, James Potter!- grite siguiéndole el juego. El se alejo un poco mas y de un momento a otro sentí que una gruesa túnica me caía sobre mi cabeza. -¡James!- Aparte su túnica de mi cara y lo ultimo que vi y escuches fue como de un salto se metía al lago gritando "Amo a Lily Evans".
¡Por merlín! ¡Santos gárgolas galopantes! ¡Eso si era una locura! ¡¿Meterse al lago?! ¿Con este frío? ¡Pescaría un buen resfriado!
-¡James Potter sal de ahí! ¡Pescaras un resfriado! – le grite cuando hube corrido hasta la orilla del lado donde podía ver como solo se encontraba en la orilla donde le llegaba el agua hasta el pecho. Ya tenía el cabello totalmente mojado y se le pegaba a la frente tan sensual…. Mmmm.
-¡No! –dijo como niño pequeño tomando aire exageradamente y sumergiendo su cabeza bajo el agua.
-¡James! –saco su cabeza del agua, se limpio un poco los lentes, y mientras escupía agua yo le echaba otro verbo- James es tarde, hace frío. Te enfermaras y si te ve Filch te ira mal.
-¡No me importa! Dije que haría una locura y la estoy haciendo. ¡Hice una locura por amor a Lily Evans!- grito esto ultimo a todo pulmón, mientras se dejaba ir hacia atrás, cortando el agua con su cuerpo y formando unas pequeñas olas a sus costados. Su cuerpo comenzó a flotar muy pronto y con la cabeza hacia arriba admirando las estrellas.
-James por favor, sal. No quiero que te enfermes. –Este negó con la cabeza aun admirando las estrellas, asi que no me quedo otra opción.- Estas perdiendo tiempo de nuestra noche juntos. –Al escuchar mis palabras, rápidamente se puso de pie y con sus ojos muy brillantes… me miró. Me miro como nunca nadie me había visto. Con la boca ligeramente abierta por la sorpresa, algunos mechones pegados a su frente y otros ke se peinaron hacia atrás con el agua.
-Lily… ¿Estas segura?- dijo con voz queda- no quiero presionarte, yo siempre esperare por ti. No hay prisa.
-James estoy segura. Quiero estar contigo. Es lo único que deseo en este momento.- Su labios se estiraron en una sonrisa y camino hacia la orilla. Observe como la camisa negra se pegaba a su torso y lo deseé mas que hace un momento. Quería sentir su pecho sobre el mío y que sus varoniles manos se deslizaran por mi cuerpo. ¡Dios mío! ¿Tan mal estoy?
Cuando llegó a mi lado se sacudió como un perro salpicando agua por todas partes, sin poder ocultar su felicidad, tomo su túnica y se la puso. Tomó mi mano y me guió hacia el interior del castillo.
Caminamos largos minutos, subiendo escalones, atravesando pasillos y escuchando risas. El baile se había acabado, deberían ser como las dos de la madrugada, pero eso a mi no me importaba, lo que quería era estar con James esa noche y disfrutar el poco tiempo que me quedaba con él antes de que me odiara.
Perdí la cuenta de cuantos pisas habíamos subido y cuantos pasillos habíamos atravesado, cuando llegamos frente a un retrato que yo no recordaba haber visto. James soltó mi mano y camino frente al cuadro unos segundos muy pensativo, yo solo lo observaba, se veía realmente mojado, la humedad ya había atravesado su túnica. Me pregunto porque no utilizo la varita para secarse, era un hechizo realmente sencillo…. Pero… ¿Pero que? ¿Por qué apareció esa puerta?
-Bienvenida a el lugar donde pasaremos nuestra noche. –Se me escapo una sonrisa cuando él abrió la puerta y frente a mis ojos estaba la habitación mas hermosa que yo podría haber visto en toda mi vida. Era una habitación pequeña y sin ventanas. Tapizada de colores suaves; muebles estilo medieval de madera y una cama con unas cortinas de gasa transparente que le daban un aire mas romántico; edredón dorado con unas veinte almohadas de diferentes tamaños tapizadas de dorado; una pequeñas velas que iluminaban toda la habitación y por no olvidas la puerta que supongo yo es el baño.
-James esto es… ¿Qué es?-pregunte cambiando el tono de mi voz a uno extrañado. Él rió suavemente y me condujo dentro de la habitación. Cerro la puerta detrás de él y tomando las manos me explico todo.
-Esta habitación se llama la sala de los menesteres o sala multipropósitos, la sala cambia depende a lo que la persona necesite. Muy pocas personas conocen de su existencia… bueno… en realidad Sirius y todas sus conquistas pues las trae aquí o a veces en los terrenos… bueno yo no se, él sabrá donde se acuesta con las tipas.- Reí suavemente y con mi mirada le dije que callara, pero al parecer no la comprendió, así que comenzó a hablar de nuevo pero yo tan hábil puse dos de mis dedos sobre sus labios, para después fundirnos en un beso.
Con los ojos cerrados hice que se quitara la túnica, cuando callo al suelo me estremecí y supe lo que vendría a continuación. Puso su peso sobre mi haciéndome caer en la cama; escuche su risa y supe que se había deshecho de la camisa y zapatos, porque cuando me abrazo sentí su torso húmedo bajo mis manos. No pude evitar pasar mis dedos por su espalda y pecho, haciendo un caminito desde el cuello hasta el botón de su pantalón. Lo pensé un instante, pero cuando abrí los ojos y me encontré con su mirada lujuriosa, no lo dude. Abrí el botón y baje la cremallera, el hizo lo propio con mi blusa y pantalón.
Cuando los dos quedamos en ropa interior hubo un corto circuito en mi cerebro que de nuevo me hizo abrir los ojos y darme cuenta que las manos de James iban directo a mi sujetador.
-James… -Él murmuro un monosílabo pues sus labios estaban en mi cuello.- Yo no…
-¿Te estas arrepintiendo? –me susurro con un tono molesto dejándome de besar y mirándome a mis ojos.
-No... No. No es eso. –aparte mis ojos de su mirada y los puse en las cortinas de la cama.- Estoy… nerviosa. Nunca lo he hecho antes… tengo miedo. ¿Qué tal si quedo embarazada? –él rió suavemente.
-Lily… lo hubieras dicho antes.- Se aparto un poco de mí y en un cajón de una de las mesas de noche sacó un pequeño frasco. Era un liquido azul eléctrico que se veía delicioso.
-¿Qué es eso?
-Poción anticonceptiva.- Abrió la tapa, y se la bebió de un trago. –Ya esta. No te preocupes por nada. Iré más lento.
Se acostó a un lado de mí y comenzó a besarme la clavícula con besos mas lentos. Eso si que estimulo mis sentidos. Mis pupilas se dilataron y muy pronto comencé a respirar entrecortado y a sentir que me faltaba el aire.
Cuando nuestros cuerpos de unieron en uno solté tan tremendo grito que James dio un brinco.
-Lo siento… ¿Te lastime?- Mis caderas se acalambraban y mi pecho subía y bajaba rápidamente. Me calmo a besos, sí, aun que se escuche cursi. A besos me calmo y muy pronto recupere mi respiración normal. Mis sentidos se pusieron alerta con cada moviendo que hacia cualquier roce de piel, saltaban chispas y mi piel se ponía como de gallina.
Cuando James se dejo caer aun lado de mi exhausto, me acerque rápidamente a él, para abrazarlo… en ese momento fue cuando me di cuenta que estaba temblando… sí, yo también tenia frío, pero no tanto como para temblar. Aparte su cabello húmedo por el sudor de su frente y medí su temperatura. Estaba hirviendo en fiebre.
-¿James… estas bien? Ardes en fiebre.
-Estoy bien… -me susurro al oído. Me estrecho mas fuerte entre sus brazos y cuando sentí que los parpados se me caían, escuche de nuevo una canción muy dulce junto a mi oído, cantada por una voz ronca y varonil que es del hombre al que amo:
When a man loves a woman
Deep down in his soul
She can bring him such misery
If she is playing him for a fool
He's the last one to know
Loving eyes can never see
Yes when a man loves a woman
I know exactly how he feels
'Cause baby, baby, baby
I am a man
When a man loves a woman
Estire mis labios en una sonrisa y sintiendo las yemas de sus dedos sobre mi espalda caí en un profundo sueño.
¿Qué era ese ruido? ¿Por qué molestaba tan temprano? ¡Cállate, imbecil! Tengo sueño. Me dormí muy tarde y quede exhausta. La habitación estaba en completa oscuridad, las pequeñas velas se habían consumido por completo mientras dormíamos y al no haber ventanas, todo estaba en completa oscuridad. Sentía a mi lado el tibio cuerpo de James, pero donde podría encender la luz. Me puse de pie y a tientas busque algún interruptor. ¡Pero que tonta! Esto es Hogwarts… obviamente no había interruptores. Pero me sorprendí al tocar uno justo al lado de la puerta del baño. Le pinché y se encendió la luz, pero extrañamente no había focos. ¡Que raro!
No le di mas importancia y note por primera vez que había un closet en la habitación. Lo abrí y dentro encontré solo algunas prendas, vi dos toallas de baño, unas pantuflas, dos vestidos que extrañamente eran de mi talla, un pantalón de mezclilla, una playera y sudadera; además de dos pares de zapatos, unos tenis y unos zapatitos de mujer sin tacon. ¡Caramba!
Tome la toalla de baño mas pequeña, me puse las pantuflas y volví a escuchar ese ruido. ¡Eran estornudos! Gire medio cuerpo hacia James y comprobé como arrugaba su carita al estornudar, y se tallaba la nariz inconscientemente. Abría sido una mala noche para él. Me senté a su lado y a la luz de lo que sea que fuese, que era lo mas bello que yo podría ver jamás en mi vida. Estaba cubierto por sabanas hasta la cintura, su cuerpo aun estaba sudoroso y en sus mejillas se asentaban un hermoso rubor que era por la fiebre. ¡Caray! ¡Aun tenía fiebre!
-James... Cariño. Despierta. –Él murmuro monosílabos.- James, mi amor. Despierta por favor.- Esta vez hizo una mueca.- ¡James, despierta!- Bueno, ahora sí se que esta despierto, pues en lugar de hacer otra cosa, me a abrazo por la cintura aun acostado y con los ojos cerrados. Cada vez el abrazo se iba haciendo mas débil, así que acarie su cabello.- James… te resfriaste… te dije que te haría mucho daño meterte al lago. Y para acabar peor no secaste tu ropa.
-Me da vueltas la cabeza, Lily- Lo escuche como si fuera una radio muggle, por su boca estaba contra mi cadera.
-Lo sé. Es mejor que entres a la ducha, te despertaras y se te bajara un poco la calentura.
-Lo haré si me besas. –Solté una risita y moví un poco su rostro para poder besarlo. Le di un beso en los labios y al momento me levante para ayudarlo a salir de la cama. -¡Vamos, James! – volvió a murmuras monosílabos así que me dirigí al baño y abri la ducha, esperando que se llenara la tina. Era bastante grande, casi como para que James y yo nos metiéramos a bañar juntos. Puse el agua tibia, la llene de burbujas y jabones de mil olores hasta que encontré uno que me fascino. Era como ir al baño de prefectos.
Cuando regrese a la habitación me encontré a James sentado en el borde de la cama con las manos en la cabeza, debería estar muy mareado. Con mucha de mi ayuda logre matarlo en la bañera llena de burbujas, donde comenzó a sentirse mejor, según las palabras de él.
-¿Qué tal estas?- pregunté.
-Mucho mejor. Lily… Báñate conmigo.- reí suavemente y no me hice mucho del rogar. Me metí con él a la tina.
Una hora mas tarde, ambos llegamos al gran salón donde se estaba sirviendo el almuerzo. Yo me puse uno de los vestidos que había ahí, era hasta la rodilla, color blanco, con pequeñas estrellas a un costado, de tirantes y con un pequeño suéter, y esos zapatos que ya había mencionado. James traia también la ropa del closet.
Íbamos tomados de las manos y a pesar de que James seguía estornudando ya no tenia fiebre, iba muy alegre. Todas las miradas se dirigieron hacia nosotros, pero a pesar de eso nuestra aura de felicidad seguía intacta. Nos sentamos en la mesa de Gryffindor frente a Alice que traía una ojeras horribles y dos de los merodeadores; sabrá Merlín donde se metió Peter.
Rápidamente James se sirvió y sin decir palabra comenzó a comer, lo único que lo interrumpía eran los leves estornudos. Cuando termine de almorzar me lleve las manos a la cabeza para sujetarme de nuevo el cabello.
-Lily… necesito hablar contigo.- asentí con la cabeza y con la mirada le dije que comenzara.- En privado, por favor.- Alice miró significativamente a James y antes de que soltara algo que me delatara me puse de pie.
La seguí hasta los terrenos frente al lago y nos sentamos justo debajo del árbol donde yo y James acostumbrábamos ir. Cuando estuve cómoda en el pasto, espere que Alice comenzara pero la miraba nerviosa, no me miraba a los ojos y se estrujaba las manos.
-¿De que querías hablar Alice?
-De dos cosas… -Se armo de valor y me miró a los ojos- La primera… dime de verdad que te sucede con James. ¿Sigues jugando? Porque si es así, estas actuando muy bien.
Eso sí que no me lo esperaba… ¿Qué le digo? ¡Es mi mejor amiga! Pero no me gusta verme débil con ella ni con nadie. ¡Por merlín! ¿Qué hago?
-Alice.. yo… yo quiero disfrutar el tiempo que me queda con James. Me queda solo un mes y cacho teniéndolo conmigo antes de que me odie.- dije por primera vez, sincerándome.
-Lily…
-Lo quiero conmigo. Al principio si… fue un juego, hacia todo lo posible por no estar con él.. pero no se como en estos días me a logrado enamorar, Alice. ¡No se que hacer!- Ella me abrazó, aunque no me dijera nada, con un abrazo me bastaba para que las ideas volvieran a mi cabeza.
Me limpie las lagrimas con el torso de la mano y la miré a los ojos.
-¿Cuál era la segunda cosa?
-Bueno… Ayer en el baile, conocí a una persona… "el zorro"… - después de unos segundos de silencio, asentí con la cabeza para que se diera cuenta de que la estaba escuchando, pero aun así no siguió y miro al vacío.
-¿Qué con el zorro?
-AH sí. Pues baile con él un par de canciones y me propuso venir aquí al lago; yo acepte. Y cuando estábamos aquí: Me beso.
-¡Enhorabuena, Alice! Al encontraste a tu sapo azul.
-Sí.. bueno… no…. Sí- Alce una ceja. ¿Qué quiere decir?- Bueno sí, lo encontré. Pero… nunca me revelo cual era en realidad su identidad. ¡No se quien es, Lily! No tengo idea de casa o curso es, y mucho menos de su nombre.
¡Que mal! Ahí había un buen problema. Un momento… yo vi de espaldas al zorro… tiene el cabello negro y un poco largo.
-Alice… tiene el cabello negro.
-Y ojos azules. ¡Que mas da! Hay cientos de chicos de esos en Hogwarts.
-No.. no, Alice. El zorro era de sexto o séptimo, ninguno de quinto es tan alto. O sea que ya descartas a todos los mas chicos cada casa tiene cinco chicos por curso, y no todos tienen el cabello negro.
Alice pareció meditarlo… Tengo razón. Le ayudaré a buscar al zorro y mientras tanto disfrutare de James lo mas que pueda.
Ya había pasado un mes y nos encontrábamos en Diciembre, con eso había llegado el frío, helaba bastante. Ya no se podía salir sin estar bien abrigado a ningún lado. El lugar mas calido era la sala común de Gryffindor, la biblioteca y los brazos de James.
Madre mía, solo me queda 1 día con mí James. ¿Por qué acepté jugar a verdad o reto? ¡Odio mi vida! ¡Me odio a mi misma! ¡Odio todo!
-Lo odio…- susurré dejando escapar algunas lágrimas. Cuanto menos días quedaban yo me iba alejando mas de James, para no extrañarlo tanto, y para que él notara que algo iba mal.
En ese momento me encontraba en la sala común de Gryffindor, con mi pijama de franela, botas de nieve y una sudadera. No pasaban de las 12 de la madrugada y mañana mismo tendría que decirle a James todo lo que había pasado en ese tiempo, para después escapar en el expreso de Hogwarts que me llevaría directo a mi casa a pasar las fiestas.
Recordé el momento en que lo había besado bajo su capa de invisibilidad aquella vez en Hogsmeade y la primera… la primera vez que nos besamos… fue hace tanto tiempo…
**************** Flash Back***************
Era a mediados de marzo de su tercer curso, una pequeña pelirroja se encontraba caminando hacia la biblioteca con una gran pila de libros sobre las manos hasta la barbilla, daba la impresión de que si ponías una pluma sobre los libros se caería.
Su equilibrio era bueno, bastante bueno, cuando miró que del sentido contrario iban caminando tres de los Merodeadores, todos excepto cierto chico de gafas rectangulares. Lily temió lo peor, eran tan crueles y bromistas que no dudaba que la empujaran o le tiraran todos esos libros que cuidaba como si de oro se tratase.
-¡Debieron ver la cara de Bella cuando le puse esa cucaracha en su mochila!- Rió Sirius Black, los otros dos merodeadores corearon sus risas. Pero cuando se toparon con ella, las risas cesaron. –Miren… la pequeña Evans… cargando libros. –Peter rió pero Remus se mantuvo callado- ¿Podrías llevar los nuestros? Veras… tenemos que ir a un castigo con la Profesora McGonagall y ya vamos tarde.
En ese entonces Lily era… ¿Cómo decirlo? ¿Demasiado inocente y buena? ¡Claro! No dudo ni un instante en hacerles el GRANDISIMO favor a los tres chicos que salieron corriendo seguros de que ella no se dio cuenta de su farsa.
Ahora sí era seguro, Lily no veía absolutamente nada, los libros alcanzaron a taparle la visión, así que decidió ir caminando lento hasta llegar a la biblioteca que se encontraba por ese mismo corredor no muy lejos de allí. Pero, claro, no contó con que un travieso niño de 13 años estaría huyendo de Filch, justo enfrente de ella, mirando hacia atrás.
¡PUF!
Todos los libros volaron de las manos de la chica, al mismo tiempo que ella caía hacia atrás y el chico al parecer también ya que sentía que se había estrellado con alguna frente. Furiosa, se puso en cuatro patas y comenzó a apilar los libros de nuevo sin siquiera mirar a la persona que ya estaba de pie frente a ella.
-¿Necesitas ayuda, Evans?
-No, Potter. ¡Gracias por tirar mis libros!
-Lo siento. No te vi.
-Ni yo a ti. –James se inclino y recogió un libro que estaba muy cerca de sus pies y se lo entrego a Lily cuando esta se puso de pie.
-¿Te ayudo a cargarlos?
-No. Yo puedo sola.- Pero al dar el primer paso, la columna comenzó a tambalearse y los libros que estaban por encima de su barbilla se cayeron hasta el suelo.
-Pienso que sí.- Él los recogió y le quito algunos a Lily para aligerarle el peso. Se los puso debajo del brazo y camino en silencio junto a la pelirroja que mas que pelirroja parecía colorada de el color en el que se habían encendido sus mejillas por l esfuerzo, el coraje y los nervios.
Así es. Lily Evans gustaba de James Potter cuando estaban en tercer año. ¿Imposible? ¡No! Muy cierto. Cuando llegaron a la biblioteca ambos dejaron los libros sobre una mesa y mientras Lily los acomodaba en su sitio con los dedos temblorosos, James permanecía sentado, observándola y muy pensativo.
Cuando menos se dio cuenta y ya llevaba la mitad de los libros acomodados, James se paro frente a ella muy cercas, sí en el presente James le llevaba unos buenos 15 cm, en ese entonces él le llevaba su cabeza entera y es que Lily era muy bajita y James dejo de crecer muy pronto. Miró hacia arriba y esperando mirar sus ojos lo que vio fue como el se acercaba y le daba un beso en la mejilla.
Lily se quedo atónita y temblorosa, con solo sentir los labios de él se había puesto como un flan. ¡No es justo! Ella quería que él sintiera lo mismo. Lo tomo de los pómulos y poniéndose de puntillas, él agachándose, le dio un beso corto en los labios. Evans – 2 Potter – 1.
-¿Qué fue eso?
-Un beso.
-¿Por qué?
-Porque quería ganar. –James frunció una ceja y después se puso a tan corta distancia de su cara, que al hablar sentía el aliento de él sobre los labios.
-¿Querías ganar? Nunca. Nadie nunca gana a James Potter.
Ni siquiera alcanzó a preguntar de que hablaba, cuando los labios de James atraparon por completo su boca impidiéndole hablar. Eso no era un piquito… era un beso bien dado con todo el significado de la palabra. Lily nunca había besado, pero al parecer James sí, así que se limito simplemente de entreabrir la boca, cerrar los ojos y darle pequeños besitos en el labio inferior de él. Sintió la punta de la lengua de James tocar su labio superior y sintió una punzada de emoción, así que cuando hizo lo mismo, James se dio por bien servido y profundizo el beso, dejando a Lily Evans helada.
¡¿Cómo un niño de 13 años sabía besar tan bien?!
************** Fin del Flash *****************
Sonreí al recordar eso. James besaban tan… tan bien… con él había sido mi primer beso y un beso como aquel que me dio, nunca se repetirá. Ni siquiera los besos que nos dábamos ahora que tengo mas experiencia me sabían tan ricos como me había parecido ese. Primero me pregunte como un niño de 13 años besaba tan bien, pero después me di cuenta. Siempre había sido despistada y nunca despegaba la nariz de mis libros, pero un día que estaba observando a James llego una tipa de quinto y enfrente de todos en el gran salón, comenzaron a besarse con todo y lengua, es mas desde el ángulo donde me encontraba, veía sus lenguas al abrirse un poco mas respirar.
Y así comencé a tenerle odio al joven que ahora es el amor de mi vida, como dicen: "para odiar hay que querer" y yo sin duda lo quise pero un momento a otro todo se desvaneció. Terminando por regresar al fin y al cabo.
Hundí mas aun mi cabeza entre las rodillas dejando escapar mas lágrimas, cuando escuche como alguien bajaba las escaleras. Debería de ser Alice que vendría a buscarme, así que ni me moleste en limpiarme las lagrimas.
-¿Lily, que haces aquí?- reconocí al instante esa voz ronca y varonil, que hacia estremecerme. Rápidamente me limpie las lagrimas con la manga de mi sudadera y me puse de pie mirando hacia el suelo.
-No tenía sueño. Buenas noches.- Pase por su lado pero el fue mas rápido y me tomo por el antebrazo y me hizo sentarme en el sillón mas cercano.- James… James me lastimas.
Me apretó mas fuerte el brazo y note que estaba furioso no hacia falta siquiera mirar su rostro para darme cuenta, su mano me hacia daño y le temblaba del coraje. Tenia todas las intenciones de lastimarme cuando me pude librar de su brazo, mire su rostro y sus labios temblaban, sus pupilas estaban muy dilatadas y se veía un dureza en su rostro que nunca había visto en él, ya que apretaba los dientes.
-James… ¿Qué…?
-¿Qué me pasa?- completó.- ¿Qué te pasa a ti? Tienes días evitándome, te hablo y me sales con algo que me molesta, te invito a un lugar y sacar pretextos, te busco y me evitas, te beso y me rechazas. ¿Qué pasa, Lily?
-James yo…
-¿Tú que? ¡Dímelo porque estoy apunto de cometer una estupidez!
-¡Tranquilízate! Lo que pasa es que… tengo días pensando en dejarte.- ¿Cómo pude ser tan directa? Su expresión cambio totalmente, la dureza abandono su rostro y sus ojos se volvieron suplicantes.
-¿Por… porque?
-Es que… James yo… yo salí contigo porque me retaron a hacerlo…- De nuevo las lagrimas estaban abandonando mis ojos, resbalaban por mis mejillas y se perdían en mi sudadera de algodón. –Jugamos a Verdad o Reto y tú eras mi reto.
Me atreví a mirarle de nuevo la cara y me arrepentí… sus mejillas estaban encendidas haciendo juego con sus ojos, se notaba que estaba a punto de ponerse a llorar.
-¿O sea… o sea que todo fue una mentira?
-Al… al principio sí… después ya no… James, me enamore realmente de ti.
-Ju… jugaste… jugaste conmigo- parecía no haber escuchado lo ultimo de dije, estaba en transe y unas lagrimas silenciosas se asomaron por sus ojos. Me acerque a él para limpiarlas, pero cuando mi mano estaba a un palmo de su rostro me sujetó por la muñeca con mucha fuerza. -¡No me toques! ¡No quiero tu lastima!
Se puso de pie empujándome de nuevo al sillón y de nuevo su expresión cambio, ya no era de tristeza, si no de… de furia, rabia. ¡Dios mío! Nunca lo había visto así.
-¡James! En verdad te amo, caí en mi propio juego. ¡Perdóname! Haré lo que sea.- Esto ultimo lo grite cuando corrí detrás de él hasta su habitación, pero cuando James dio el portazo me di cuenta de que era una batalla perdida.
Derrotada y con el corazón hecho añicos me dirigí a mi dormitorio llorando en silencio.
Al día siguiente me fui a casa, donde la pase muy mal, estaba triste, me la pasaba llorando y las palabrotas de mi hermana no ayudaban mucho. Mamá quería entenderme pero yo simplemente no le decía nada. Todas la vacaciones fueron un infierno. Cuando regresamos al colegio, me sorprendió mucho ver como James estaba como antes (es decir, antes de que saliera con él) el mismo chico divertido, galán, vanidoso y creído. Salía con cada chica que se le ponía enfrente y eso mas me deprimía, parecía que solo había sido un capítulo en su vida y ese capitulo ya había quedado atrás. En realidad tiene razón.
Un día de Febrero yo me encontraba en mi habitación con una libreta en manos, escribiendo algunas canciones muggles, en pijama, con una caja de chocolates de recién terminados y algunas lagrimas perdiéndose en mis pestañas. Cuando de pronto entró Alice a la habitación dando un portazo y con una gran sonrisa en su rostro.
-Wo-Wo. ¿Qué tienes? Estas toda… radiante.
Alice suspiro muy feliz y se hecho de un brinco en mi cama dispuesta a contarme todo.
-Ya vez que solo quedaban en la lista dos de los chicos, Louis McComack de Hufflepuff y Frank Longbottom de Ravenclaw.- Yo asentí con la cabeza- Fui a preguntarle directamente a Louis pero me mando… ¡Me mandó muy por allá! Entonces decidí ir con Longbottom y que crees que hizo el tipo?
-¿Qué hizo?
-¡Nada! Absolutamente nada. Se quedo completamente paralizado y así tartamudeando me dijo que nunca pensó que lo descubriría, me dijo lo siento fue un error de una noche. Y salió huyendo, obviamente, Lily. Yo salí detrás de él para decirle que me había enamorado y que quería intentarlo. ¡Cuando el dije! ¡UY! No se lo podía creer, te juro que… HAY No se, pero me dio un beso como aquellos de la fiesta y WA me di cuenta que era él. ¡Estoy feliz, Lily!
Se estiro a sus anchas en mi cama con una gran sonrisa en los labios y la envidie. Sí. La envidie, tenía a su lado al chico que quería y que por muchos meses estuvo buscando. En cambio yo encontré a mi hombre ideal y lo eché todo a pender.
Silenciosas lágrimas bajaron por mi rostro y dije con voz temblorosa:
-Me alegro por ti, Alice.
Ella noto mi voz gangosa y me volteó a mirar.
-¿Qué pasa, Lily? ¿Sigues sufriendo por lo de James?- dijo limpiando una de mis lagrimas.
-Sí. Alice, no puedo olvidarlo. Y mirarlo a diario no ayuda mucho.
-Lily, pienso que… si en realidad tu amas a James, deberías luchar por él. Hazle saber que lo quieres mas que a nadie y si el en realidad te quiso como dijo, va a regresar a ti.
-Alice… yo… no se, no quiero hacerme ilusiones para que después este sufriendo peor que ahora…
-Bla, Bla, Bla. ¡Cállese, señorita! Y haga lo que su oficial le ordena- dijo con voz de militar, a pesar de mis lagrimas no puse evitar reír.
Alice tenia razón, toda la razón. Tenia que demostrarle cuando lo quería y decírselo. Hacer que me perdone y disfrutar mi vida con él. ¡Exactamente! Eso voy a hacer.
-Prepárate James Potter, porque voy a recuperarte.
Sé que es una historia que tenía arriba desde el 2009, pero la terminé hace mucho y sólo quise terminar de subirla aquí. La escribí hace mucho tiempo por lo que las personas que me leen actualmente notarán muy diferente a mi tipo de escritura actual. Perdón por la ortografía, así era hace algunos años!
