Capítulo 3:
¡Maldita luna llena! ¡Odio la luna llena! No… miento, me encanta la luna llena, es el único dia al mes en que nos divertimos realmente. Nos encanta el peligro y esto quizás sea lo mas peligroso que hagamos en nuestras vidas… bueno… También esta el Lord Oscuro, pero esa es otra historia.
Me duele la cabeza, siempre que hay luna llena dormimos unas dos horas o con mucha suerte tres. Cuando es invierno solo una. ¡Pero que jodido dolor de cabeza! ¡Y McGonagall que no cierra la boca!
-¡Señor Potter! -Me llama la anciana golpeando con la mano mi butaca, mientras yo abro los ojos.
-¿Si?
-¿Qué hace dormido?
-No estaba dormido.- Escucho la risa de Sirius y Remus detrás de mí. Los volteo a ver y noto que se muerden los nudillos para no reír mas fuerte; Peter a mi lado se esconde detrás de su libro de Transformaciones dejándome totalmente desamparado.
-¿Y se puede poner atención a la clase con los ojos cerrados?
Las risas de todos mis compañeros llegan a mis oídos y lo único que pienso es en vengarme con una buena broma que tenga sello de Merodeador.
-¡Por supuesto!
-Entonces puede decirme ¿Qué hace el hechizo revelador?
-Pues… revela ¿O no?
Todos mis compañeros ríen y yo estiro mis labios es una sonrisa.
-¡Castigado, señor Potter!
-Pero…
-¡Pero nada! Lo veré en mi despacho después de clases.
¡Perfecto! Justo el día que me encuentro mas cansado, el mundo se pone contra mí y me castigan. Ahora no podré dar una pequeña siesta antes de la cena ¡Jodido mundo podrido!
Me apoyo en las patas traseras de la silla, mientras observo como la vieja escribe algo en la pizarra, digo… siendo magos ¿no se podría usar la magia para cosas tan sencillas? Bueno mi madre me ha dicho que la magia no esta para hacer nuestra vida más fácil, dice que es un don o algo así… Y mi padre opina que debo usar la magia lo más posible para convertirme en un ocioso sin remedio. ¡Me agrada!
Cuando voy a sacar mi libro de la mochila observo a mi lado izquierdo a unos metros a la pelirroja. ¡Esa pelirroja! ¡Esa pelirroja que quizás ha sido la única que a podido robarme el corazón! ¿Pero saben que? Ya la olvide. No dudo que es bellísima. ¡Preciosa!
Tienes unos ojos verdes que sin duda iluminan toda su cara, grandes, rasgados que siempre están delineados con una delgada línea negra que forman sus pestañas, son cortas pero rizadas; una pequeña nariz respingona en la cual tiene muchas pecas, muchas, muchas, que me encantan porque así luce mas inocente. Tiene una pequeña boca con labios rosados y finos que cubren unos pequeños dientes parejos. ¡Dios mío! Esta pasando su lengua por los labios… no… Evans… no hagas eso.
Sin poderlo evitar mis ojos dejan de observar su rostro para concentrarme en su exquisito cuerpo. A pesar del grueso uniforme y la bufanda atada a su cuello, casi puedo mirarla sin ni una sola prenda. Piel blanca, muy blanca, sin ni un solo vello, suave y deliciosa; pequeñísimos hombros con pecas muy claritas; cuello apetitoso; delgada… muy delgada, con una pequeña cintura que a proporción con sus caderas para mí es perfecta, pechos… aahhh ni para que me acuerdo, ni muy grandes ni muy chicos, pero redondos, sin duda. Muslos firmes y piernas torneadas…
Miro como sus delgados dedos pasan por las hojas de su libro y no puedo evitar limpiarme una gota de sudor que cae por mi frente. Intento mirar la pizarra, pero todo se me llena de imágenes que para mí son una delicia. Me quito la bufanda y la túnica, abro un poco mi camisa, pero aun así siento mucho calor.
-¿Qué te sucede, Cornamenta?
-Nada, Peter. Cuando estés grande lo entenderás.
Peter me miro como si estuviera loco unos minutos y luego lo hizo con picardía. Comencé a pasar apuntes al pergamino mientras el cabello se me pegaba a la frente por el sudor. ¡Jodida calentura! ¡¿Por qué soy tan débil?!
La miro una vez mas antes de salir de la clase, y observo como pasa los dedos por su largo cabello pelirrojo, ondulado, pesado y que se acomoda con graciosos rizos en las puntas. ¡Adoro su cabello! Cojo mi mochila, la paso por mi hombro y corriendo voy al baño mas cercano.
Me hecho agua fría en la cara y en el cuello, y antes de decir mas corro hacia mi siguiente clase, Defensa contra las artes oscuras.
-Lily, te lo juro. Lo vi mirándote.- Me decía Alice mientras caminábamos a DCAO.
-Alice, ya hablamos de esto. ¡Ni siquiera he puesto mi plan en práctica! -Decía yo.
¿James Potter mirándome? No me lo creo. Es demasiado perfecto y por si no se han dado cuenta, mi vida no es perfecta. Primero me enamoro de mi enemigo y después le tengo que decir la verdad, y por no terminar peor ahora me odia.
-Ni siquiera…- No termino de hablar cuando algo o alguien me tira hasta el suelo. Lo primero que siento es mi pecho sobre el suelo y después un líquido caliente que sale por mi nariz.
-¡Lily! -Grita Alice- ¡Quítate, pedazo de excremento!
Siento como la persona que estaba sobre mi se quita, porque dejo de sentir lo calido de su cuerpo. Alice me ayuda a levantarme y miro mi mano. ¡Sangre! La sangre me hace…
Estoy en la enfermería. ¿La razón? Lily Evans. Sí. Iba tan idiotizado corriendo que no vi que estaba delante de mí. La tumbe y después se desmayó. ¡Maldita sea! ¡Ya estoy castigado! ¿Otro castigo más? ¡Por Merlín, no!
-¡Lily por el amor de Dios, no te mueras!- Lloriqueaba Alice tirada sobre la cama de Evans que seguía inconsciente.
-Este… Alice, no creo que Evans muera. Solo se desmayó.
-¡Si morirá, Potter! ¡Y todo es tu culpa!
-¡No me asustes, por favor!
¿Muerta? ¡No! ¡Me expulsaran de Hogwarts! ¡No podré convertirme en auror! ¡No inventes!
-¡Lily, despierta! -Lloriquee yo también, junto a Alice. Esta me miro como si estuviera loco y rápido me puse de pie fingiendo "según yo" que nada había pasado.
Comencé a caminar como león enjaulado, hasta que llego Madam Pomfrey con una poción en la mano y quien sabe que cosas levitando. Observo como la semisienta y con ayuda de Alice, intentan que tome la poción, a los pocos segundos ella abre sus lindas esmeraldas.
-¿Qué hago aquí?- pregunta confundida.
-Tuviste un accidente.- Dijo Alice fulminándome con la mirada y recalcando la palabra "accidente" con un tono medio agresivo.
Lily dejo de mirarla para mirarme a mí, y casi sentí como su mirada me atravesaba. Me sentí… débil. ¡Patrañas! Solo me sonroje un poco y baje la mirada.
-Me duele la nariz.
-Si, querida, te la rompiste. Pero creo que se debe de reparar en unas horas con la poción que te di.- dijo Madam Pomfrey- Ahora debemos cambiarte el uniforme por una bata.
¡Era la oportunidad perfecta! ¡Claro que sí! Cambiarme delante de James, quizás eso no lograba que lo enamorara de nuevo, pero claro que si lograría alertar sus sentidos.
Madam Pomfrey según puso unas cosas para que no viera, eran como cortinas, pero no pasaron ni tres segundos cuando vi un par de ojos castaños asomándose por una rendija. No pude disimular mi risa.
-¿De que te ríes?- me pregunto Alice.
Negué con la cabeza y me comencé a desabrochar la blusa del uniforme. Me quite blusa, falda y zapatos; solo quede en ropa interior, y cuando me puse la bata, voltee a ver si los ojos de James aun se encontraban ahí, pero cual fue mi sorpresa, que no se veía más que un pedazo de pared.
¡Lo siento! No pude, soy demasiado débil. No pude quedarme a mirarla, cuando me asome por las cortinas era mi intención, por supuesto. Pero cuando se comenzó a desabotonar la blusa supe que era suficiente. Una cosa es imaginarla de tal forma haciendo tales cosas, ¡pero mirarla! Si lo llegara a hacer se que perdería mi poco autocontrol y quedaría de nuevo rendido a sus pies, para que me pisoteara de nuevo como si yo fuera una alfombra.
Cuando le entregue mi vida y mi corazón yo estaba seguro de que ella me correspondía, ella fue hacia a mi a pedirme ser su novio. ¡Nunca tengo novias! Solo chicas, con ella hice la excepción y solo termine sintiéndome como me siento. Como una basura. ¿Cómo pude creer que yo era suficiente para ella? ¡Nunca! Ella es inalcanzable. Lily Evans es demasiado incluso para James Potter.
Seguí caminando por el corredor con las manos en los bolsillos, pensando en lo mismo, pensando en la misma persona, solo ella. Ha sido duro olvidarla, no lo niego, incluso no estoy seguro de haberla olvidado por completo. Sin embargo, ¿para que me quiero ver mas débil de lo que ya soy? Lily Evans me vio llorar esa noche, y yo a ella. Me juro que me amaba, que había caído en su propio juego; pero ahora cinco meses después ella aparenta haberlo olvidado todo.
Estamos en Mayo, quedan solo dos meses mas de clases y ya no sucederá nada. Iré a hacer mi servicio social en el departamento de aurores y trabajare ahí, me convertiré en el mejor auror que pudo haber existido, iré a misiones con Sirius mientras Remus busca trabajo; tendremos una misión muy importante en Venecia donde derrotaremos al Lord Oscuro, conoceré a una mujer alta, con un cabello rubio de bote y piernas largas, me casare con ella y tendré un hijo al que llamare Harry.
Viviremos en Venecia unos años y después regresaremos a Londres donde le presentare a mis padres; nos regresaremos a Venecia y viviremos ahí el resto de nuestras vidas. Sirius nos visitara seguido por vía trasladar y tal vez se encuentre una morena libertina, vivirán en unión libre y nunca se casaran; así es Sirius, sin responsabilidades.
¡Merlín, que me caiga un rayo!
De acuerdo, ya no soporto mas estar en esta enfermería. Llegué ayer después de que James me tiró y madam Pomfrey no me ha dejado irme, ya le he dicho mil veces que me desmayé porque me dan nauseas la sangre. ¡pero no logro que le entre en la cabeza! ¡caray! ¡que me parta un rayo! Si no me deja irme en cinco minutos tender que escaparme, no me importa correr por todo el castillo en bata… Bueno, de hecho si me importa, y mucho pero no hay nada que hacer, esta maldita enfermería me vuelve loca.
Ayer por la noche llegó un muchacho que sufría fiebre de dragón y me pregunto si es contagioso porque estuvo toda la noche aquí; por la mañana lo trasladaron a San Mungo. AG, maldita bata. De acuerdo, de acuerdo ahí viene la enfermera, quizás si me ve de buenas y con esta cara radiante me deje salir de aquí.
Me senté y sonriendo la vi pasa… solo pasar, siguió de largo cargando unas pociones. Cuando yo ya estaba con los pies sobre el suelo dispuesta a escaparme saco la cabeza y me dijo:
-Ya puedes irte, Evans.
Si no me hubiera estado mirando quizás hubiera dado un salto de jubilo pero detuve mis ansias porque si tenía aun mas mala suerte, podría marearme. Me vestí muy rápidamente y salí corriendo hacia el gran comedor donde si no me equivocaba ya estaría todos comiendo. Tal vez parecía loca pero rebosaba de felicidad así que me fui dando pequeños saltitos todo el camino, y tarareando una canción.
-¡Lily! -me llamó alguien. Levante mi vista y me encontré con el sol de Remus.
-¡Remus! ¿Qué tal?
-Este… quería hablarte de algo importante. -dijo nervioso. ¿Qué le pasa?
-Remus es que… no he comido, tengo bastante hambre. ¿no podría ser después? ¿tal vez mañana?
-¡No! Tiene que ser ahora mismo.- pues sí, como el ya comió y yo sigo con el estomago vacío.
-Tengo hambre, si quieres hablar hablemos después de la cena.
Lo pensó.
-De acuerdo, te veo en media hora en la estatua de la bruja tuerta.
-¿media hora? ¡una hora!
-¿cuarenta y cinco minutos!
-Hecho.
Él siguió su camino quizás a la torre de Gryffindor y yo hacia el Gran Salón. Me senté entre unos niños de segundo grado y sin preocuparme mas devore todo lo que estaba a mi alcance. Una niña me pregunto que si me sentía bien y la verdad es que no. ¿Quién se puede sentir bien cuando el muchacho al que amas no te quiere ni hablar? ¡basta, Lily! ¡basta! Tú sabes que James si te ama, si no hubiera sido porque le hiciste eso seguirían como siempre, lo único que tienes que hacer es recuperar su confianza.
-¡Lily! - Oh que la jodida. ¿no me pueden dejar comer en paz?
-¡¿Qué?!- dije brusca.
-Necesito que me acompañes a la biblioteca. No se que me paso pero no hice la tarea de Pociones ¡la señora Pince te conoce! Yo se que si vas, me dejara quedarme un rato extra ¡porque esta por cerrar!
-Alice, estoy comiendo ¡no tengo tiempo! ¡tengo una cita con Remus y no te puedo acompañar!
-¡Pero, Lily…!
-Es mas, en mi libro de pociones esta la tarea básate en ella si quieres ¡pero no lo hagas igual! -le advertí.
-Sí, no te preocupes. - me dio un fugaz beso en la mejilla y salio corriendo del comedor. No pude evitar poner mis ojos en Frank Longbottom y se me hizo un nudo en la garganta cuando capte su mirada hacia Alice; era totalmente diferente a la de lo demás. Me pregunto ¿si yo mirare así a James? Bueno, cabe la posibilidad, aunque horita lo que mas preocupa es terminar de comer.
-¡Lily!
¡AG, jodido mundo podrido!
-¿qué?
-¿podrías…?
-¡No! ¡No puedo!- le dije en la cara a Julie. Me puse de pie y aun masticado mi cena subí a la sala común para quitarme esta sucia túnica que traía desde ayer. ¡No quería oler feo en mi cita con Remus! Bueno… si es que se puede llamar cita.
Diez minutos después ya iba vestido con algo que me protegiera del frío y con una tostada en la mano, que sabia delicioso. En la estatua ya estaba Remus esperándome ¿Cuánto tendrá ahí?
-¿Qué tal?- Lo salude.- ¿Qué era tan urgente?- lo corte antes de que me regresara el saludo. La verdad que si estaba algo preocupada por lo que me quería decir, espera… conozco esa cara y esos ojos… no… no puede ser, ¡demasiados problemas! ¡no, Remus, no!
-Lily yo quería hablarte de James.
-¡Maldito traidor! -grite caminando de un lado a otro en la habitación. Peter estaba sentado en su cama en una posición medio complicada y tenía sus deberes de pociones sobre el regazo. Sirius se mantenía acostado en su cama masticando goma de mascar bastante ruidoso y con una revista de muggles desnudas en lo alto.
-¿Quién es el traidor?-pregunto Sirius.
-¡Es Remus! ¿no lo viste? Solo vino a cambiarse y se fue a su cita con Lily.
-¡Que no era una cita! Dijo que solo hablaría con ella.-¡No le importo! Digo, Remus esta hablando con Lily en este momento y parece que a la única persona que le importa es a mí ¿Qué pasa?!- Remus dijo que tenía que hablar de unas cosas con ella y que horita regresaba.
-¿Y para hablar con ella se puso su camisa nueva y se baño en perfume? Además ¡¿viste como se peinó?!
-James, creo que los celos te están comiendo.
-¿Celoso yo? Hay sí, ¿y tu paleta de que la quieres?
-Yo quiero una de vainilla.- dijo Peter desde su cama. Gruñí y Sirius rodó los ojos.
-¡Es solo un decir, Colagusano!- intervino Sirius antes de que yo pudiera dar mi opinión al respecto.-¡Nadie comerá paleta! ¡Y Remus no trata de ligarse a Evans!-dijo esto ultimo fulminándome con la mirada.
-Sigo pensando que…
-¡AG! ¡Si tanto te preocupa ve a ver que sucede!-Fue lo ultimo que dijo antes de que yo saliera de la habitación con mi capa de invisibilidad bajo el brazo.
-¿hablar de James era tan urgente? ¿me trajiste hasta acá solo para hablar de James?- pregunté mosqueada.
-Sí, Lily, James no se encuentra bien…- me dijo recargándose en la pared.
-Y… y… ¡no es mi problema! Él debe solucionar sus propios problemas, yo ya tengo los míos como para que me vengan a embarcar los de él también. No, Remus, no es negocio, él debe…
-Tú eres su problema, Lily- me cortó. De acuerdo, de acuerdo, eso me pego duro. Me quedé como unos minutos asimilando las palabras de Remus como para después rascarme la cabeza y soltar un largo suspiro, irónico, pero no se me ocurre nada que decir.- Lily, él estaba muy ilusionado cuando llegó contándonos que al fin había podido lograr su cometido, es decir, conquistarte.
Silencio.
-Él estaba seguro de que tú lo querías, y el día que llegó contándonos que se habían besado, no… Lily, debiste verlo… ¡no cambia tanta felicidad en una sola persona! Con sólo decirte que no durmió en toda la noche de la emoción. - suspiró.- y cuando pasaban tanto tiempo juntos, Lily, James era feliz.
Yo seguía sin decir nada.
-El día del baile- De acuerdo, ahí si que pegué un salto ¿les abra contado todo lo que paso? ¡porque ni siquiera yo se lo conté a Alice!- en realidad no se muy bien que paso esa noche después de que desaparecieron. Sólo nos dijo que había sido el mejor momento de su vida. Lily, enserio deberías ver como te mira; James siempre dice que ya te olvido pero cuando lo miras no puedes creerle ni una sola palabra. Lily ¡James esta loco por ti! ¡Enserio, te ama! Yo quiero entender porque razón tú le causaste ese daño. ¿Por qué fue? ¿Por los acosos? ¿las bromas? ¿o por la simple razón de hacerle algún mal?
-¡No, Remus, no fue así!- le dije. Ya me esta ganando, siento una presión en la nariz y como la garganta se me seca. La primera lágrima sale de mis ojos.
-¡¿Entonces como fue?! ¿Por qué le causaste ese daño?
-¡Yo no le quise causar ningún mal!- le encaré. Las alas de la nariz de Remus subían y bajaban rápidamente, pocas veces he visto a Remus molesto y creo que lo he conseguido una vez mas.- ¡Yo lo quiero, Remus! Es cierto que al principio yo no lo quería y solo lo hacia por una apuesta, y.. y…. solo por hacer un mal. Pero con el tiempo…
-¿Te enamoraste de James, verdad?- Remus se calmó, comenzó a respirar normalmente otra vez, pero la mía se había vuelto mas pesada y respiraba con dificultad.
-Sí. Yo… Remus, yo no estoy pasando por un mejor momento que James. Te lo aseguró. No entiendo porque tú vienes a encararme y hacerme sentir peor de lo que me siento.
Ok. Sí. Esta vez he mostrado mi debilidad por todos lados, literalmente me deje caer; pero por suerte Remus estaba ahí para sujetarme. Me abrazó llenó de cariño y comprensión. Nos quedamos así unos minutos sin decir nada; pero quizás fue el momento de mi vida en que mas cosas pasaban por mi cabeza.
-Quiero recuperarlo, Remus. Lo necesito conmigo, lo quiero. ¿Dime que puedo hacer?
-Lily, tú lo tienes, siempre lo has tenido, solo debes de mover un par de piezas para que las cosas entre ustedes estén bien. Sólo debes recuperar su confianza y hacerle ver que en realidad si lo quieres.
-¡Maldita sea! ¡Todo por vanidad! Yo bien pude haber soportado una semana con un árbol en la cabeza ¡pero soportar estar sin James toda la vida! ¡Eso sí que no! Lo voy a recuperar, Remus. Te lo aseguró.
Aún seguía en los brazos de mi sol; me sonrió dulcemente y me limpió las lagrimas con el pulgar.
-Ya veras que sí.
Anoche no dormí. Sabia de antemano que no podría dormir, cuando llegue a mi dormitorio, Alice estaba dormida en su cama con un mar de pergaminos a su alrededor, ordene un poco y la tape con sus frazadas. Me acosté, pero no dormí. Bueno, sí. Para ser sincera logre conciliar el sueño hasta las cuatro de la mañana pero no fue corrido, me despertaba cada media hora, así hasta las nueve de la mañana de ese domingo, en el que me di por vencida y mejor decidí darme un baño y bajar a desayunar.
El gran salón estaba solo, bueno, no solo, solo había unos cuantos alumnos en cada mesa que o como yo no pudieron dormir en toda la noche o durmieron de mas o son muy madrugadores. Unté mermelada en mis tostadas y cuando les di la primera mordida me di cuenta de que aquel chico que me había quitado el sueño esa noche estaba sentado frente a mi.
-¿Qué se te ofrece, Potter?- le pregunté.
-Vengo a desayunar.- dijo simplemente y comenzó a servirse despreocupadamente ignorando el debate que había en mi interior de acercarme y besarlo o permanecer sentada simulando que nada pasaba. ¡Ojala fuera él! Todo ignora. Desde ahora mi lema será "La ignorancia es felicidad".
-Ah.
¡Lo admito! No pude soportar un minuto mas la presión, me levante de mi asiento y me dirigí mejor a los terrenos de Hogwarts a comer mis tostadas preparadas, porque sinceramente no tenía mucha hambre. El amor me quita el hambre. ¡Bah!
Fui y me senté en las gradas del campo de Quidditch, observe a mí alrededor intentando recordar cada momento que había pasado en ese campo de Quidditch. No soy muy amante de los deportes, ni de los muggles ni mucho menos lo mágicos; pero el quidditch logró llamar mi atención. No me consideraba una experta ni aficionada; pero si me sabia las reglas y asistía a los partidos apoyando a mi equipo. Otra de las razones por las que los últimos meses me había interesado mucho mas este deporte era por el capitán de Gryffindor. Así es. James.
James tenía una habilidad nata para este deporte, montaba la escoba con la elegancia y siempre parecía tan cómodo sobre ella como si en realidad estuviera caminando por el pasto. Tenía unos reflejos excelentes que lo habían hecho ser el protagonista de muchos de los partidos en los últimos años. Ese campo nos había visto crecer y pasar muchos momentos inolvidables ahí.
Como son el primer partido de quidditch al que asistimos (obviamente en primer año) era Gryffindor versus Hufflepuff. Recuerdo que me estaba muriendo de miedo al ver volar a esos alumnos mayores, pero al mismo tiempo escuchaba conversar a James y Black sobre algunos lanzamientos y maromas que para mi estaban hablando en chino; cuando vi aterrizar a todos sanos y salvos me sentí aliviada. A pesar de ese miedo, el deporte logró llamar mi atención, mas por el interés de James hacia él que por interés real.
Otro partido que fue memorable, se trató del primer partido de James ; estábamos en tercer curso y él apenas había ingresado al equipo. Casi se me parte el alma cuando lo vi montado en la escoba esquivando blounger y lanzándose en picada hacia los aros del equipo contrario pero para nuestra mala suerte era Slytherin. A pesar de los problemas que surgieron entre los jugadores (algunos golpes, faltas e insultos) James dio un excelente partido. Ganaron 350 puntos sobre Slytherin gracias a los lanzamientos de James y los 150 puntos concedidos por el buscador.
Y el momento que se quedó en mi cabeza, que siempre permanecería ahí sería el momento mas importante de mi vida ocurrido en ese campo de quidditch, fue cuando me enseño a volar.
********************** FLASH BACK *******************************
Lily Evans permanecía acostada sobre la húmeda hierba de la madrugada, el rocío de la noche había dejado tanto humedad que ahora titiritaba de frío pero eso no parecía molestarla, al contrario se acomodaba la bufanda y buscaba una mejor posición sobre el pasto donde pudiera apreciar con el telescopio el planeta Venus.
Eran aproximadamente las cinco de la mañana y aun faltaba cerca de una hora para el alba. Tenía examen de astronomía esa noche y la mejor forma de estudiar era apreciando los cuerpos celestes. Parecía que todos los alumnos de sexto año habían madrugado teniendo la misma idea que ella puesto que mientras caminaba intentando hacer el menor ruido posible por los pasillos se había encontrado distintos grupos que caminaban hacia los terrenos o cualquier lugar alto del castillo. No sólo de Gryffindor, sino también de Ravenclaw y Hufflepuff.
Permaneció acostada unos minutos mas intentando visualizar Venus pero con tantas estrellas a su alrededor era casi imposible concentrase. Según su profesor de Astronomía esa noche se presentaría una lluvia de estrella y creían todos que era la mejor forma de estudiar este acontecimiento que se presentaba muy poco en el norte de Escocia.
Escucho unos pasos que se aproximaban, aunque le dio poca importancia pues seguro se trataba de cualquier otro alumno con la misma idea que ella.
-¿Evans? -Esa voz ronca era inconfundible.
-¿Qué haces aquí, Potter?
-Lo mismo que tú. ¿Te puedo acompañar?- preguntó con esa sonrisa burlesca pintada en su rostro.
-¿Si te digo que no, lo harías de todas formas, verdad? -preguntó Lily con la ironía muy notable en el timbre de su voz.
-Cabe una gran posibilidad.
-Entonces para que me molesto.
James ni siquiera aflojó su sonrisa, sino que se hizo mas radiante todavía. Dejó el telescopio aun costado de Lily y se tumbo en la hierba con mucho cuidado de permanecer lo mas cerca posible de la pelirroja.
Estuvieron estudiando en silencio varios minutos, Lily estudiando Venus y James estudiando los rasgos de está.
-¡¿Te molestaría dejar de mirarme?! Me desconcentras.
-Sí. Me molesta. -Sus ojos castaños centellaron ante las ultimas palabras y Lily se arrepintió inmediatamente de haber dicho eso.- ¿Te desconcentro? ¿Es cierto que cuando estas con la persona que te gusta te desconcentra?
-La verdad es que te desconcentraría cualquier persona que te estuviera mirando sin pestañear con cara de idiota.
-¿Cara de idiota?
-Cada quien pone la cara que quiere.- Contesto Lily con una pequeña sonrisa en la comisura de sus labios.
James algo molesto y con la sonrisa borrada de su cara, se termino de tumbar sobre el pasto y tomando su telescopio comenzó a observar las estrellas.
-¿Crees que en realidad ocurra esta mentada lluvia?
-¿"Mentada"?
-Sí. Mentada. A mi me parece que es puro cuento de ese viejo. No me sorprendería que nos tuviera aquí congelándonos y nunca ocurriera esa lluvia de estrellas.
-Si el profesor dijo que ocurriría una lluvia de estrellas, es porque en realidad ocurrirá. ¿o que? ¿También te crees superior al profesor como para saber mucho mas de astronomía?
-OH, vamos, Lily. Que no soy tan malo.- replicó James apartando el telescopio de su ojo para mirarla. En cambio ella se concentró mas en Venus.
-¿te gustan las estrellas? -preguntó James de la nada. Lily se quedó algo sorprendida por la pregunta. En realidad era que había dado en el clavo.
-Este… pues, sí. Me gustan mucho. ¿por qué?- Lily estaba curiosa.
-¿Y te gustaría alcanzarlas?- La pelirroja estuvo apunto de echarse a reír. Nunca se imagino a un James tan sensible como él que tenía enfrente, ni mucho menos tan cursi.- Es enserio, no estoy jugando.
-A mí me parece un juego de lo mas divertido.
-Te lo digo porque la forma mas fácil de alcanzarlas es volando. -dijo James con mirada soñadora.
-De acuerdo, sí. Volando. -respondió Lily poniendo los ojos en blanco.- ¿y como se supone que volaremos? ¿me ves cara de ave, o que?
-La verdad es que serías un ave de paraíso.- El pelinegro la miró unos momentos con esa mirada traviesa que lo caracterizaba y después cambio brutalmente su expresión.- Pero es que no me refería a eso. Hay una forma muy fácil de volar en el mundo mágico.
-¿ah, sí? ¿Cuál? ¿una alfombra mágica?- dijo Lily pensando que sería una buena broma. Las alfombras mágicas estaban relacionadas con un cuento muggle muy conocido.
-La verdad es que las alfombras voladoras son ilegales en Reino Unido y la veo bastante difícil encontrar una. Pero igual no me refería a eso, sino a las escobas, Evans.
-Pues mira, Potter, a eso de las escobas la verdad prefiero mantenerme lejos de una de ellas. - James rió.
-¿Te da miedo la altura, pequeña pelirroja?
-No vuelvas a llamarme así, y sí me da miedo.
Lily soltó un pequeño gritito cuando el pelinegro de un salto se puso de pie y le extendió la mano para que se pusiera de pie.
-¿Qué haces, Potter?
-Ven conmigo y lo sabrás.
La curiosidad mató al gato dicen muchos, y si Lily fuera un gato tal vez hubiera sido aplastada con una plancha, pero alejándonos de esa posibilidad la pelirroja siguió al chico Potter hasta los vestidores que estaban en el campo de quidditch.
-¿Sabes qué, Potter? Estás comenzando a asustarme.
-Ten valor, Evans. ¿Eres una Gryffindor, o no?- sonrió James, sacando una escoba bastante nueva de un armario.
-¡No vuelvas a dudar de mi valor, Potter! Que soy tan capaz como tú o cualquiera de tus amigos Merodeadores.
-Pues tendrás el honor de demostrarlo ahora mismo montándote en ésta escoba conmigo. - dijo pasando una pierna por encima de la escoba y extendiéndole su mano nuevamente a Lily.
-¿Honor? ¡Horror!
-Si no lo haces pondré en duda tu valentía de nuevo, Evans. Además, debes demostrarlo para callarme la boca de una buena ves, ¿no crees? -Una blanca sonrisa apareció en los labios de James y dándole la razón; Lily imitó el gesto del pelinegro.- Pon tus manos así.
James sugetó ambas manos de Lily con las suyas poniéndolas en la correcta posición en el mango de la escoba. Ella no pudo dejar de notar lo calidas que resultaban sus manos en contacto las frías suyas.
-¿Y si muero?
James se echó a reír.
-¡No morirás, Evans! Confía en mí.
Se mordió la lengua para no decir que no tenía ni un grano de arena de confianza en él, pero se contuvo. No quiso arruinar tal vez el único momento agradable que tendría con él en toda su vida.
-Ahora, nos elevaremos.
James dio una fuerte patada en el suelo y Lily sintió la sensación de vertido cuando se elevaron por los aires. El pelinegro sujetó mas firmemente el mango de la escoba rodeando con sus fuertes brazos a Lily y apoyando su pecho en la espalda de ella; su cara estaba justo sobre su hombro y la sensación de vertido casi se trasformó en un desmayo cuando su aroma invadieron los poros de su nariz.
Todo el viaje por las nubes Lily lo percibió en todos los sentidos, y no tenía nada que ver con esa sensación de volar cuando estaba en el suelo, sino que ahora en realidad si estaba entre las nubes y se podía justificar esa sensación. James sonreía cada vez que veía el rostro de Lily admirar todo con asombro.
-Mira eso, Lily.
Estuvo a punto de decirle que la llamará Evans, pero se quedó sin habla cuando vio esa lluvia de estrellas tan esperada reflejada en el lago negro donde justamente de encontraban encima.
***************Fin de Flash**********************
Suspiré al recordar ese maravilloso momento, en ese entonces no lo supe disfrutar, pero cada vez que lo recuerdo tengo esa misma sensación de vertido, las ganas de vomitar y siento las nubes alrededor mío, el calido cuerpo que estaba junto a mí y los pies sin suelo. Es una de las mejores experiencias de mi vida hasta ahora, debo admitirlo.
-¡Lily!
Escuche que alguien me llamaba y busqué con la mirada a esa persona, cuando vi a Remus corriendo hacía mí.
-¿Remus, estas bien?- le pregunte muy preocupada, porque estaba muy agitado.
-Yo estoy bien, pero… -respiró profundamente- me parece que tú no lo estarás después de que te diga esto.
-Remus, no me asustes. ¿Qué pasó?
-Es James… - decía respirando profundamente aún por lo agitado. Hubo una rápida reacción por parte de mí.
-¿¡James?! ¡¿Qué le pasó a James?! ¿Está bien? ¿Debo ir? - comencé a balbucear mirando para todos lados, como si lo fuera a ver.
-Lily, cálmate. A James no le paso nada, bueno, no que yo sepa. Sólo te tengo una noticia. -Me esperé lo peor. Con mis ojos le dije a Remus que continuará- Hoy en la mañana cuando desperté James no estaba…
-Lo vi en el gran salón muy temprano.- Remus asintió.
-Sirius me preguntó que si que había hablado contigo anoche, yo le pregunte que si porque y me respondió que porque James se había puesto inquieto, había ido a ver que pasaba con su capa de invisibilidad. Obviamente ninguno de los dos lo vimos. Sirius me dijo que desde que volvió anoche, poco antes que yo, no había hablado nada y se había ido directamente a acostar. Temo que nos haya visto abrazados y como inquieto que es, haya malinterpretado las cosas.
Me quede sin palabras. ¿Cómo… cómo James se le podría ocurrir esas cosas? Bueno, la verdad es que no lo dudo nada. Pero… ¡No! Eso complicaba aún más las cosas.
-Tengo que hablar con él.- dije simplemente.
-Sí, esto ya no puede esperar, Lily. Tienes que decirle todo en éste mismo momento.
-Lo sé, lo sé, pero… ¿Dónde lo puedo encontrar?
-Está en las orillas del Lago Negro.
Ni siquiera me molesté en preguntarle a Remus como diablos sabía donde estaba James y la verdad es que en ese momento me importaba un cuerno.
Corrí gradas abajo cuidando no caerme, cuando toqué el pasto acelere el paso directamente hacía los terrenos de Hogwarts. Corrí a lo más que me dieron las piernas y pude verlo sentado en ese árbol tan de nosotros con la espalda apoyada en el tronco, mirando directamente hacía el lago.
-¡James!- grité.
-¡James!- Escuché que alguien me llamaba. Volteé bruscamente tanto que tal vez hasta me torcí el cuello y la vi… ahí, parada justo frente a mí.
-¿Evans? ¿Qué se te ofrece?
-Necesito hablar contigo…
-Tengo que ir a… - comencé a decir.
-¡No! ¡No puede esperar! Ya me dijo Remus… -dijo con la mirada baja.
-¿Qué te dijo Remus?
-¡No te hagas, James! Ambos sabemos lo que paso ayer. Yo sólo… yo sólo… quería decirte que las cosas no son como crees. No pasaron como tu piensas… - Por sus mejillas comenzaron a resbalarse delicadas lágrimas por las cuales me moría de ganas de alargar mi brazo y hacer que se perdieran en mis dedos… pero quería escuchar a Lily, quería saber que era todo lo que me tenía que decir.
-¿Cómo son entonces?
-James yo no… James, lo que tú viste, lo malinterpretaste. ¡Remus no es nada! ¡Remus solamente me estaba consolando! Él sólo me consolaba… porque estaba sufriendo por ti.
-¿Por mí?- abrí los ojos de par en par, sin dar quedito a lo que estaba escuchando. Lily seguía llorando y yo sólo quería escuchar más.
-Sí, James. Te lo dije una vez, y… y te lo repito. ¡Te quiero, James! Te quiero como nunca jamás creí hacerlo, te quiero de una manera que no puedo explicar. La apuesta ¡fue una estupidez! Lo acepto, quise hacerlo sólo para causarte daño pero era solamente porque no te conocía. Te juzgue mal. Te conocí y me enamoré, mi error fue no haberme dado cuenta antes; no haber abierto los ojos y ver lo que en realidad eras.
-Lily…
-¡Déjame terminar! Me enamore como una estúpida, nunca lo había hecho. James, tú eres mi primer y único amor. ¡Perdóname! ¡Perdóname por haber sido tan estúpida! Perdóname por no haber tenido el valor de decírtelo antes… perdóname… por favor.
Todas las palabras que tenía para decirle, desaparecieron en mi garganta cuando escuche la última frase "perdóname… por favor" no era una orden, ni un favor, era un ruego. Lily estaba ahí frente a mí, suplicándome que la perdonara, con los ojos bañados en lágrimas, los labios temblorosos y un aura que podría dejar por los suelos a cualquiera, incluso a James Narcisista Potter.
-Lo que viste con Remus… fue un error -continuó- otro de mis muchos errores; pero, James, ¿Quién estaría aquí parada frente a ti, después de tantos meses suplicándote un perdón? ¿Quién, James? -Solamente tú, Lily.- ¿Quién estaría arriesgando el buen trato que nos estábamos dando por una posibilidad casi nula de que las cosas se arreglen entre nosotros?- Solamente tú, Lily.- ¿Quién lloraría por tu amor cada noche? - Solamente tú, Lily. -James… dime algo, por favor. No te quedes callado. ¡Dime por lo menos que no! Pero para ese silencio que me está atormentando.
Lo que me faltaba era fuerza de voluntad, pude haberle dicho lo que ella me pedía un "no", pude haberla mandado al diablo ahí mismo, pude haberme dado la vuelta e ignorarla. ¿Quería causarle dolor? Ya lo hice, y me lo está demostrando aquí y ahora. Pude haber hecho muchas cosas… pero en cambió decidí hacer lo que mucho tiempo antes había hecho.
Caminé hacía la orilla del lago negro, hacía buen clima, y me introduje en él dándole la espalda a Lily. Cuando volteé mi cuerpo hacía ella, que me miraba callada con la duda tatuada en su rostro; sólo atine a decir unas cuantas palabras:
-Hice una locura por amor a Lily Evans…- Mi voz fue pausada y apenas audible para los oídos de ella que se encontraba algunos metros de ahí. Su rostro se ilumino en una sonrisa aunque las lágrimas no paraban de salpicar sus mejillas.
Corrió hacía donde yo me encontraba y de un salto entró al lago. Cuando llegó a mí, sus brazos se alargaron alrededor de mi cuello al mismo tiempo que los míos hacían lo mismo con cintura. Nos besamos con una desesperación que yo nunca había presenciado. Extrañaba sus labios, sus besos, su calor, sus abrazos… extrañaba todo de ella. Saboreé ese sabor de sus labios que nada más era para mí. La estreche contra mi cuerpo, dibuje su rostro con mis dedos y enrede sus rulos entre mis manos. Quise quitarle el arruinado vestido, pero supe que pasaría y mejor me conforme solamente con tenerla al lado mío.
-Te amo, Lily. Te juro que nunca he dejado de hacerlo.
-Yo tampoco, James. Nunca he dejado de hacerlo ni creo que lo haga algún día.
-Dime que me amas, Lily. Dilo, sólo por una vez. -Me moría de ansias por escuchar de sus labios decir que me amaba, me había dicho muchos variantes pero nunca esas cinco letras que tenían tanto significado.
-Te amo, James, te amo, te amo, te amo mucho. Pero como odio el color negro.- arrugó su carita llena de pecas que yo adoraba y se borró la sonrisa de mis labios.
-¿Por qué?
-Porque me recuerda a ti.
Una nueva sonrisa apareció en nuestros labios y dibujamos un nuevo inicio para la vida que nos esperaba juntos.
Fin.
¡Gracias a las personas que leyeron después de tanto tiempo! Un beso.
