Aqui les traigo el siguiente capítulo (algo largo :S)
Gracias por sus reviews y sus inbox :)
Para que entiendan mejor las descripciones, en mi perfil se encuentran las imagenes.
Disfrútenlo mucho:D
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Twilight no me pertenece.
Capítulo 3: Los Cullen
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Bella POV
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–No… –mi voz se quebró– no lo recuerdo …
–Tranquila, tranquila no hay problema… no te obligaremos a recordarlo – prometió .
–¿T… tu eres mi madre?–pregunté esperanzada, mirándola a los ojos. Solo se limitó a sonreírme tiernamente.
–No querida – respondió. Sentí el maldito rubor hacerse presente en mi rostro. –No pasa nada, vamos, levántate –dijo sosteniendo casi todo mi peso. Me apoyé en ella. El rubio y una chica pequeña me miraban.
–Bella, mi nombre es Carlisle Cullen –dijo el rubio. Le miré apenada, después de mi reacción ahora debía de pensar que yo estaba loca. –Ella es mi esposa Esme–señalo a la mujer que aun me sostenía. –Y ella es Alice –la chica sonrió – es una de mis hijas.
Los tres poseían una piel pálida, ojos negros y grandes ojeras intensas color malva. Alice me miraba fijamente. Era un poco más baja que yo, tendría mi edad más o menos. Su cabello era corto, en puntas hacia arriba. Su rostro era fino y delicado, al igual que todo su cuerpo. Parecía una hadita, o una pequeña duendecilla. Era bellísima. Carlisle era muy apuesto, parecía un modelo de perfume, de ropa, de zapatos, de trajes de etiqueta ¡de todo! Esme me recordaba a las actrices del cine mudo, su cara en forma de corazón y su peinado en rizos abiertos.
Mi estómago gruñó, sacándome de mis pensamientos. Miré al suelo apenada.
–Oh Bella, tienes hambre… Alice, ¿puedes ir a comprar algunos víveres?–preguntó Esme.
–Claro Esme– dijo Alice. Se acercó a mi y me abrazó. Su cabello olía a lilas. –No sabes el gusto que me da el saber que ya estas mejor –me susurró, para después dedicarme una sonrisa y salir de la habitación.
Carlisle y Esme intercambiaron miradas que no supe interpretar. Las piernas me flaqueaban, y sinceramente me sentía bastante cansada.
–¿P…puedo descansar un poco?– pregunté. Aun me encontraba de pié.
–Perdona cielo –se disculpo Esme, al momento que me dejaba en el sillón de nuevo y me arropaba. –Duerme todo lo que quieras, cuando despiertes te llamaré para que bajes a comer. –dijo acariciando mi cabello. Salió de la habitación.
Carlisle se quedo parado frente a mi. Podía ver en su mirada que no sabía que decir, quizá por temor a mi reacción.
-Carlisle –comencé – No se que habría hecho sin ti… gracias – quite las sabanas de mi cuerpo y me levanté con dificultad. El estaba sorprendido, creo. Dos o tres pasos después me encontraba con los brazos alrededor de su cintura. Titubeo, pero al final sentí un par de brazos en la espalda, acariciándome suavemente.
-De nada Bella, de nada– dijo, creo que tenía una sonrisa en su rostro.
...
Había pasado un rato desde que Carlisle salió de la recámara. Miré el reloj encima de una de las repisas.
03:42 p.m.
Imágenes al azar llegaban a mi mente, no eran muy claras.
Una lágrima salió de mi ojo, la limpié con el cobertor. Los Cullen eran muy buenos conmigo. No sabía de qué manera les agradecería. Me acomodé sobre la almohada y una punzada de dolor llego a mí.
La cabeza me dolía en el costado izquierdo.
Corría lo más rápido que podía. Caí sobre una roca. La cabeza me dolía.
Y pensándolo bien, también la entrepierna me dolía un poco, era incomodo.
Un hombre. Cabello rubio. Ojos rojos.
Miré mis brazos, llenos de moretes y rasguños, me horroricé. Mis piernas estaban en el mismo estado.
Me tocaba incansablemente. Susurro algo en mi oído.
Me estremecí. Los recuerdos eran demasiado vívidos, pero incompletos.
Una mujer, con una hermosa sonrisa y cabello corto. Abrazándome. Diciendo que me amaba.
-Mamá… -murmuré, quedándome profundamente dormida.
...
Alice POV
Su estómago pidió algo de comida. Había olvidado que los humanos comían mas que nosotros. Sus mejillas se tornaron rojas. ¡Ouch! Mi garganta quemaba, aunque sabía que era la sed de tres, no solo la mía.
–Oh Bella, tienes hambre… Alice, ¿puedes ir a comprar algunos víveres?–preguntó mi madre.
–Claro Esme– dijo Alice. Algo en mí me hizo acercarme a ella, creí que se asustaría por tanta proximidad, pero ella no se alejo, pase los brazos por sus hombros. –No sabes el gusto que me da el saber que ya estas mejor –y dicho esto, salí de la habitación. Tome las llaves de mi Porche y me dirigí a Seattle.
Compras compras… canturree en mi mente.
Dos horas después me encontraba en el centro comercial, llevaba unas pocas bolsas, unas quince aproximadamente. Suspiré satisfecha, las ropas que había comprado para Bella eran muy lindas mas sin embargo eran pocas.
Puse las compras en la cajuela, a velocidad normal camine hacia mi lugar. En cuanto cerré la puerta tomé una bocanada de aire. No había respirado desde antes que entrara al centro comercial. Ni siquiera habíamos empezado a cazar cuando encontramos a Bella. Mi reflejo en el retrovisor tenía ojos negros. Suspiré frustrada, me gustaban más mis ojos ámbar.
Me detuve en Walmart. Tomé el carrito de las compras y… ¡espera! ¿Qué se supone que comen los humanos? Mordí mi labio inferior, saque el teléfono celular y teclee rápidamente.
-Buenas tardes, habla Carlisle Cullen. –dijo mi padre.
-¡Carlisle! ¡Tienes que ayudarme! –dije, desesperada.
-¿Pasa algo? –preguntó ansioso.
-¿Qué es lo que come Bella?- pregunté inocentemente. Carlisle rió. Fruncí el ceño.
-Solo compra lo necesario Alice, como frutas y verduras, cereal, leche, huevos, carne y pescado, no es tan difícil -dijo despreocupado.
-De acuerdo… vuelvo en una hora. –colgué el teléfono. De verdad esto sería difícil.
-Amiga, estas obstruyendo el pasillo –dijo una voz a mis espaldas, me giré y el quedó deslumbrado. Tendía más o menos mi edad biológica.
-Perdona- dije moviendo el carrito, de pronto una idea vino a mi mente. –Amigo –dije recalcando la palabra, el tragó saliva ruidosamente - ¿quieres ganarte cien dólares? –los ojos del joven brillaron. Sonreí satisfecha.
…
Aparqué frente a casa. Esme abrió la puerta, acercándose al auto a velocidad vampírica. Levantó una ceja en cuanto vio la ropa, pero no dijo nada. Entre las dos metimos en cinco segundos (literalmente) todas las compras. Esme guardo todo en las alacenas de la cocina y el refrigerador (que hasta el día de hoy había permanecido vacio).
Una visión. Dentro de dos minutos Carlisle me pedía que fuera a su despacho.
-¿Qué pasa, hija? –preguntó Esme, al haber notado mi mirada perdida.
-Carlisle me llama, ahora vuelvo. -Subí las escaleras y toqué la puerta. Podía oír a Carlisle caminando de un lado a otro, nervioso. –Carlisle, ¿puedo pasar?
-Adelante Alice- abrí la puerta. El ya se encontraba sentado detrás del escritorio.
-¿Qué se te ofrece?
-Necesito saber a qué hora llegan tus hermanos, ¿puedes ver algo?-preguntó.
Presté más atención. Por fin pude verlos.
-Llegarán en menos de una hora… -dije contenta, ansiaba por ver a Jass. – ¿Algo más?
-¿Cómo fueron las compras? –preguntó con una sonrisa burlona.
-Bien, le pagué a un chico, en menos de treinta minutos ya tenía la despensa completa y sin hacer ni un esfuerzo –dije sonriendo. Carlisle se sacudió en su lugar.-Además –agregué- compre un poco de ropa para Bella, no puede seguir usando esas ropas horribles para siempre.
-Bien… -dijo, distraído. Algo no andaba bien.
-No me llamaste para eso… -no era una pregunta.
-No Alice… es Bella –dijo cruzándose de brazos. –Tiene un golpe muy fuerte en el costado izquierdo de su cabeza, temo que eso es lo que le ha provocado amnesia. Además, tiene bastantes hematomas y rasguños… y lo peor de todo es que no son humanos.
-¿Qué? –jadee sorprendida. – ¿Cómo es posible eso? Y sobre todo, ¿cómo es que esta viva?
-Ni yo mismo lo sé, pero esperaremos a que el tiempo nos de las respuestas que necesitamos –dijo, levantándose de su silla y caminando hacia la ventana, el sol (o lo poco que se veía de el) se empezaba a ocultar tras las montañas. – Lo peor de todo es que… creo que abusaron de ella –su mirada era triste. Se me hizo un nudo en la garganta.
-¿La… revisaste?-dije en apenas un hilo de voz.
-No hija, solo revise heridas superficiales, pero lo que me inquieta es que cuando despertó quizá pensó que yo era otra persona, ella me pidió que no le hiciera daño…
-Carlisle, debes llevarla al hospital –dije casi ordenándoselo.
-Mañana a primera hora –prometió. -Espero que hayas traído ropa decente para ella.
-Define "decente" –dije, provocándole una sonrisa.
…
Bella POV
…
Abrí los ojos. Al principio me sentí desorientada, entonces caí en la cuenta.
Estaba en casa de los Cullen, y yo no sabía ni quien demonios era.
Me levanté del sofá. Me puse unas pantuflas que encontré en el piso y empecé a caminar por la habitación. Dos de las paredes eran paneles de vidrio, que daban una hermosa vista al bosque. El cielo estaba hermoso. Estaba el crepúsculo en todo su esplendor. Respire hondo, toda la recámara olía delicioso. A miel…
Pasé por un espejo, y me acerqué a él aturdida. Me reconocía, sin duda alguna. Mi piel era muy blanca, casi traslucida. Mis ojos eran marrón chocolate, unas grandes ojeras los adornaban. Mi cabello era largo y un poco ondulado, por debajo del busto. Noté un morete plasmado en mi frente. Sin embargo, la imagen que vi en el espejo me agradó, me sentí más cómoda.
Al lado del sofá habían bastantes libros, pude leer algunos títulos… Cumbres borrascosas, Orgullo y Prejuicio y otro de un tal Allan Poe, no se porque, pero me sonaba conocido. Miré hacia las repisas. Quien fuese el dueño de la recamara tenía un gusto enorme por la música. ¡Había cientos de discos! 40's, 50's, 60's, 70's, 80's, 90's, jazz, blues, pop, rock, clásicos, todo organizado por año, género y orden alfabético. Justo donde terminaban los discos se encontraba una fotografía con un lindo marco dorado, lo tomé entre mis manos.
Eran los Cullen. Carlisle, Esme y Alice estaban ahí, pero había otros tres que no conocía. Un par de rubios despampanantes y un chico de cabello negro, muy alto(bastante alto, ¡muy grande!) y con mirada juguetona. Su belleza dolía.
–¡Toc toc!–gritó Alice.
Me giré asustada, la foto de escapó de mis manos y fue a dar al piso. El vidrio se rompió.
–¡Dios mío! Perdona perdona, n…no quise… yo no quería… -tartamudee. Ella sonrió.
-Está bien Bella- me tranquilizo Alice – Es solo una fotografía, el vidrio se puede remplazar.
–De cualquier manera… el cuarto ni siquiera es mío y yo rompiendo todo…
-¡Bella! –Interrumpió –Es algo material, no pasa nada, además la fotografía esta a salvo, eso es lo que importa ¿no? –dijo mientras sacaba la foto del marco sin vidrio. –El es mi hermano Emmett –dijo señalando al chico enorme –Ella es su novia y mi prima, Rosalie, y el es su hermano Jasper, mi novio.
-¿Tu novio es tu primo?-pregunté sorprendida.
-¡No Bella! Somos adoptados. Emmett, Edward y yo. Rosalie y Jasper son sobrinos de Esme, pero crecimos juntos. Ellos también son adoptados.
-¿Quién es Edward? –pregunté.
-Es mi hermano mayor, el de en medio aquí con los Cullen. No sale en la foto porque el la tomó. Ahora se encuentra en casa de nuestros primos en Denalí. –su cara de torno en una mueca triste - Lleva medio año viviendo allá, mas o menos.
-Le hechas de menos, ¿cierto?
-¡No te imaginas cuanto! –suspiró teatralmente. –De cualquier manera, volverá pronto – dijo. Su cara retomó ese gesto feliz. –En fin, ya que estas despierta y por lo visto ya puedes mantenerte en pié puedes bajar a cenar, Esme me envió por ti. –caminó hacia la puerta, parecía que iba danzando, como una pequeña bailarina. –¿Vienes?
-Seguro… -y la seguí.
Al salir de la habitación caminamos por un pequeño pasillo. Alice me tomo por la cintura, sujetando mi peso.
-Alice, no quiero incomodarte… puedo caminar s…
-¡Ni se te ocurra decir eso, porque sabes que no puedes! Bella, entiende que te queremos ayudar, déjanos hacerlo, porfavor. –imploró mirándome a los ojos. Suspiré derrotada.
Bajamos por las escaleras y pasamos por la sala. Abrí los ojos sorprendida, Alice contuvo una risita. La casa era enorme. Muy hermosa en realidad. Después por otro pasillo llegamos hasta la cocina. Alice me llevo hasta una barra lateral en la cocina, con bancos altos. Esme se encontraba frente a la estufa, y lo que fuera que estaba preparando olía muy bien.
-Espero que te guste Bella. No suelo cocinar –dijo un tanto apenada, colocando un plato de huevos refritos frente a mi, con sus cubiertos y un vaso de jugo.
-Huele muy bien –admití. Ella sonrió. –Por cierto, tu casa es muy hermosa, bueno… no es que recuerde otra, pero esta sin duda lo es. –dije empezando a comer.
-Gracias Bella –dijo con una sonrisa perfecta. –Yo misma la decoré, y también lo haré con tu habitación.
-M…¿mi que? –lo que estaba masticando se me atoro. Tosí un poco.
-Tu habitación Bella –dijo Alice, sentándose en el banco que estaba junto al mío. –Esa recamara es de Edward, y cuando vuelva querrá su recamara de regreso, casi todo el tiempo se la pasa encerrado ahí.
-O en el piano –dijo Esme, recogiendo lo que había ensuciado.
-¿Toca el piano? –pregunté sorprendida.
-Precioso, además es muy buen compositor, el hizo una canción para Carlisle y para mi hace unos años, tiene bastantes composiciones, es muy buen músico. –dijo orgullosa. -¿Te gustaría comer algo más?-preguntó amablemente.
-No, gracias, ha sido muy amable de tu parte. –dije ruborizada.
En ese momento se escucharon algunas voces provenientes de la entrada principal. La puerta de cristal se abrió. Un par de rubios y un pelinegro entraron. La rubia tenía el cabello ondulado, hasta la cintura. Su rostro era la perfección encarnada. El otro rubio también era muy apuesto, era corpulento, con facciones bien definidas. El otro era prácticamente un gigante. Medía como 1.90 metros, su mirada era juguetona.
-¡Jasper! –gritó Alice emocionada, corrió hacia el (bastante rápido) y tomo su mano. – ¡Tardaron demasiado!
-Fue culpa de Emmett. –dijo el rubio, luego pareció que le murmuró algo a Alice, ella rió.
-Chicos, vengan aquí porfavor –dijo Esme, los cuatro se acercaron. –Bella, te presento al resto de la familia. El es mi otro hijo, Emmett. Y mis sobrinos, Jasper y Rosalie. Hijos, ella es Bella.
Los tres tenían unos hermosos ojos color ámbar muy poco comunes. Les regalé una sonrisa tímida. El grandote soltó la mano de la rubia y se encaminó hacia mí.
-¡Bella! ¡Por fin despertaste dormilona! –dijo despeinando violentamente mi cabello. Sentí que se esponjó de una manera horrible.
-¡Emmett!- le reprendió Rosalie. Se acercó y comenzó a alisarlo
-Amor, solo juego con ella-respondió inocentemente.
-Bella, un placer conocerte, que bueno que ya has despertado –dijo Rosalie abrazándome. Pude sentir que era bienvenida.
-Gracias…
-Un gusto Bella –dijo Jasper ofreciéndome su mano. Desprendía un olor a jazmín. Su tacto era muy frío. En realidad todos tenían una temperatura muy baja.
-Jasper, estas helado… -dije, el se movió incomodo.
-Hace frio afuera –dijo, encogiéndose de hombros.
-Bella- dijo Alice- he comprado algo de ropa para ti, ven, ¡tienes que probártela! –tomó mi mano y literalmente me estaba arrastrando hacia las escaleras. No podía creer que algo tan pequeño tuviera tanta fuerza.
-Alice, no podría aceptarla… ya han hecho bastante por mi.
-Bella, no es gran cosa… además lo único que tienes es esa pijama horrible, -dijo señalando mis ropas. Me enoje, por alguna razón me encantaban. –Te compre vestidos, blusas, jeans, pijamas nuevas, zapatos… ¡no puedo esperar! –en realidad estaba entusiasta. Jasper, Rosalie, Emmett y Esme se rieron de mi expresión.
De pronto el teléfono sonó. Esme contestó.
-Casa de la familia Cullen… - pasaron dos segundos, de pronto todos estaban extasiados. –¡Edward! ¡Hijo, me has tenido tan preocupada! ¿Cómo estás? –su mirada era ansiosa. –Oh, ya veo… si, si hijo todos estamos bien. Tu padre está en su estudio y tus hermanos acaban de regresar de excursión… oh, entiendo, ¿cuándo vienes?... pero hijo… de acuerdo, de acuerdo… si, tenemos visita… -¿Cómo lo supo? –No… no la conoces, pero en cuanto vengas tendré el gusto de presentártela –dijo lanzando una mirada en mi dirección. –Si claro… cuídate mucho y salúdame a Carmen y Eleazar de mi parte…. Te amo… -y colgó. Su cara era una mueca triste.
Para mi sorpresa, nadie preguntó por él.
…
El resto de la tarde Alice me había rogado que me probara la ropa, me excuse en que estaba bastante cansada, aunque era cierto. Esme se retiró a su recámara, pidiendo… o más bien exigiendo que no rompieran nada en su ausencia.
Ahora nos encontrábamos en la sala. Jasper y Emmett jugaban videojuegos, mientras que Rosalie, Alice y yo conversábamos. Me contaban anécdotas bastante graciosas. Rosalie era muy amable, se la pasaba elogiando mi cabello, o la forma en que me sonrojaba. Emmett era bastante bromista e inmediatamente comencé a relacionarme con él, me caía de maravillas. Jasper era más tranquilo, compartíamos miradas cordiales y cuando lo miraba me sentía inexplicablemente más tranquila. Alice ni se diga, prácticamente ya éramos amigas.
Sinceramente… no me pudo haber tocado mejor familia que los Cullen…
Tranquilas! Ya llegara Edward:)
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Gracias por leer.
