Gracias por sus reviews, me da gusto que la historia sea de su agrado.

Espero que disfruten mucho mucho este capítulo, fué algo dificil para mi escribirlo :|

Pero en fin, traten de no odiarme, actualizaré en dos días más:)

La foto de la recámara de Bella esta en mi profile.

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:: Twilight no me pertenece, solo esta historia :B


Capítulo 5 : Un Ángel

Bella POV

...

Adaptarme a los Cullen fue bastante difícil, pero ellos han hecho que las últimas semanas me la haya pasado de maravilla.

Al terminar la primera semana, un lunes, Jasper me sacó de la casa para llevarme a Port Angels. Iríamos en el auto amarillo de Alice, yo pensaba que era demasiado ostentoso para ir a la librería.

Suspiré… típico de los Cullen.

– Estas ansiosa Bella –dijo manteniendo la mirada fija en el camino.

El viento movía mi cabello fuertemente. Los vidrios del auto estaban abajo, pero como Jasper había decidido bajarlos yo no me opuse. Opté por amarrarlo en una coleta.

–Es solo que… me siento rara saliendo de tu casa–dije suspirando pesadamente– No me gusta convivir con otro tipo de gente que no sean ustedes. –recordé el día que fui al hospital.

– ¿Por qué no?–inquirió, divertido. Sinceramente yo no le encontraba la gracia.

– La gente es mala… –dije, recordando al rubio de ojos rojos. Sentí un escalofrío. Miré a Jasper y su rostro estaba descompuesto en una mueca triste.

– Todos somos así –explicó seco. Negué con la cabeza.

– No… ustedes no son así… tú mucho menos…

Justo en ese momento el auto frenó violentamente, para mi suerte traía el cinturón de seguridad. El semáforo de una avenida estaba en rojo, y al mirar a mi izquierda Jasper me observaba de una manera extraña.

–Bella, no metas las manos al fuego por mí, no me conoces –el semáforo cambió a verde, aceleró ruidosamente.

–Se que no eres malo… –dije segura. El soltó una risotada.

–Pequeña manzanita terca… –parecía divertido de nuevo, bufé.

Jasper me llevó a la librería. Compró alrededor de veinte libros. Casi todos eran igual de gruesos. Explicó que la mayoría eran para él y me regalo cinco de ellos. Los clásicos, me dijo él, tendría que leer los títulos para después.

Volvimos por aquel encantador sendero que conducía a casa de los Cullen. En cuando visualicé la casa suspiré tranquila. Jasper dejó el ostentoso auto en el garaje y entramos por una puerta que daba a la sala.

–Será mejor que tapes tus oídos –susurró. Tapé mis orejas con ambas manos y me abrió la puerta caballerosamente.

Al entrar a la casa, Rose y Emmett se encontraban en el sillón comiéndose la cara. Miré hacia otro lado, ignorándolos. Lo mejor de todo esto era que no tenía que estar escuchándolos. Ambos se separaron y nos sonrieron. Rose dándonos la bienvenida, Emmett burlón. Quité las manos de mis oídos.

–En su habitación tienen todo el espacio disponible para hacer eso y mucho más –explicó Jasper entornando los ojos.

–El sillón es mas cómodo –dijo Emmett, guiñándole un ojo. Rose se rió entre dientes. Estaba claro que a ellos no les molestaba demostrar sus afecciones en público.

Unos pasitos interrumpieron la "amena" conversación. Alice se aproximo a Jasper y a mí. Deposito un beso en los labios de su novio y luego me abrazó. Reí divertida.

– ¿Qué es tan gracioso? –preguntó Alice, segundos después rió después.

–Parecías un pequeño colibrí al besar a Jasper, solo eso… –dije, Jasper sonrió.

– ¡Bella, Jasper, han llegado!–exclamó Esme gustosa, bajando por la escalera elegantemente –Gracias hijo, sin tu ayuda no hubiéramos sacado a Bella de la casa. –sentí palidecer, ¿enserio todo esto era parte de un plan?– Bella, espero que no te moleste. Solo hemos preparado una sorpresa para ti. Ven conmigo porfavor –dijo tomando mi mano, la seguí. Sentí los pasos de los demás detrás de nosotras.

Subimos las escaleras hasta la habitación de Edward.

– ¿Qué hacemos aquí? –pregunté confundida. Escuché unos pasitos rápidos detrás de mí y luego algo nubló por completo mi vista.

– No se vale ver –dijo Alice juguetona, terminando de atar el trozo de tela que me cubría los ojos. Inesperadamente me dio un par de vueltas en mi lugar. Demasiado rápido para mi gusto…

–Mira mi vida, Bella es verde– la voz de Emmett era una mezcla de ternura y burla… pésima combinación… y sí, habían notado que estaba a punto de vomitar. – ¡Serás manzanita verde ahora! –dijo feliz, como un niño en navidad.

–Extiende tus manos Bella –dijo Esme. Toqué la perilla de la puerta y la abrí. Di un par de pasos al frente y… este no era el cuarto de Edward, esta recamara olía a fresas… –Te quitaré la venda si prometes no rechazar tu regalo, ¿de acuerdo?

–Depende… ¿les ha costado más de cinco dólares?–inquirí entre verdad y broma. Los demás rieron.

–El precio no es de tu incumbencia Isabella –Alice se hallaba ahora detrás de mí, desatando la banda. –Abre los ojos ahora –dijo entusiasta.

La recámara era hermosa, de un azul oscuro, sin llegar al azul marino. Bastante sencilla, pero demasiado hermosa. Me sentía cómoda en la habitación. Lo que más me gustaba era que una pared era un panel de vidrio, por lo que podía observar los amaneceres desde mi cama.

Estaba fascinada. Esme había podido reflejar todo lo que yo era en una recámara (y lo había aprendido en solo una semana).

Por alguna razón me dolía dejar la recámara de Edward…

Fui conociendo a todos los Cullen poco a poco.

Emmett me seguía atormentando con mi estúpido apodo. Siempre argumentaba lo torpe que era, inclusive a veces me ponía el pie enfrente para que me cayera, pero ese momento nunca llegaba, pues siempre me atrapaba antes de que mi cara estampara en el piso. La primera y última vez que le di un golpe me lastime tanto la mano que me juré no volver a hacerlo… tenía la piel como una roca… tuvieron que ponerme hielo en la mano hasta que se me entumió.

Rosalie era bastante dulce. Todas las noches ella siempre se ofrecía a peinar mi cabello antes de dormir y lo peinaba en una trenza. Decía que le gustaban mucho los rayos rojizos en él. También decía que mis ojos eran color leche con chocolate, me reí de su comparación. Sobre todo le encantaba como me ruborizaba. Decía que era algo que ella deseaba sentir… creo que era porque ella era tan hermosa y segura de sí misma que nada podía hacerla sonrojar… si, debía de ser eso.

Alice era cariñosa y aterradoramente adorable. Para mi décimo día en la casa Cullen mi closet ya se encontraba lleno. Después de bañarme, la ropa "común" (como decía ella) mágicamente desaparecía, dejando solo lo mas ostentoso. De cualquier manera siempre amenazaba con salir con las sábanas de mi cama envueltas y llevarlas así todo el día, y ella a regañadientes accedía a devolverme mi ropa normal. Aun y si estábamos en la casa todo el santo día, ella insistía que Rose se pusiera vestidos bastante costosos, y luego nunca más los volvía a ver. Trataba la ropa como desechable. Lo mismo era con cada integrante de la familia, pero ellos (al parecer) ya estaban acostumbrados a que Alice los vistiera todos los días.

Jasper era otra cosa. Era bastante reservado y callado. De vez en cuando lanzaba una mirada tímida hacia mí, la cual era correspondida con otra mirada igual. Me gustaba estar cerca de Jasper, siempre me sentía bastante tranquila cerca de él. Para estas fechas ya me había regalado dos libros más, uno llamado "Cumbres Borrascosas" y otro llamado "Orgullo y Prejuicio", el cual leí dos veces en una semana, me encantaba. En cuanto comencé a hojearlos, por alguna razón sentí que ya los había leído.

Esme era el amor encarnado. Era una magnifica esposa y una excelente madre. Poco a poco me fui dando cuenta de ello. En una ocasión, mientras salía de mi habitación y pasaba por el pasillo que daba vista a la sala, vi a Esme sentada en el sofá grande, viendo un programa de manualidades, con la cabeza de Jasper sobre su regazo. El sostenía un libro y tenía una sonrisa en el rostro, los pies colgando por el otro lado del sofá. Esme acarició su cabello maternalmente y Jasper cerró los ojos, disfrutando… creo que solo le faltaba ronronear. Pasaba bastante tiempo con Alice. Siempre la ayudaba a escoger la ropa de Carlisle, o los zapatos que usaría Rose ese día, o de que color pintarían su estudio, o cual sería el nuevo cuadro que comprarían pronto para la pared del comedor…

En las mañanas cuando me levantaba pasaba por la recámara de Rose y Emmett, a darles los buenos días siempre me encontraba a Esme cepillando el largo y hermoso cabello de Rosalie.

Todos los días, antes de que Carlisle saliera a trabajar, ella acomodaba su corbata y el cuello de su camisa y depositaba un casto beso en sus labios.

–Que te vaya bien amor –decía efusivamente.

Y al llegar siempre era lo mismo.

– ¡Carlisle, amor! ¿Cómo te ha ido en el trabajo? –preguntaba gustosa, Carlisle la recibía siempre con los brazos abiertos, como si no se hubiesen visto en mucho tiempo.

El amor que se tenían Esme y Carlisle era totalmente puro. Carlisle la adoraba, la observaba todos los días como si fuera la primera vez que la veía y ella le miraba como si fuese una adolescente de nuevo.

Con Emmett era bastante sobreprotectora. Siempre que nos burlábamos de el por alguna tontería ella siempre se adelantaba, lo abrazaba por la cintura (su cabeza apenas llegaba al pecho de Emmett, y sus brazos no alcanzaban a rodearlo) y nos decía que dejáramos en paz a su niño. Aunque todos nos ahogáramos en nuestras risas, el nos miraba a todos, con una sonrisa descarada en el rostro.

– ¡Ja! ¿Ven? Mi madre si me quiere –dijo él, orgulloso.

– Suenas como un bebe Emm –se burló Alice.

–Soy un bebe, ¿no es cierto, mami? –preguntó mirando a Esme. Ella le acaricio los risos y le dio un beso en la cabeza.

–Si Emmett, como digas –dijo ella, en un gesto ausente pero divertido.

– ¿Ven? Soy el bebé de esta casa–presumió.

– Tú no eres el bebé–dijo Jasper, sabía que lo hacía solo por molestar –el bebé es Edward, es el menor de todos –Emmett se levantó de su sillón enojado.

– ¡Eso no es cierto! ¡yo soy el bebé! ¿verdad mamá? – miró a Esme, que permanecía en su lugar, conteniendo la risa.

–Lo decidiremos cuando Edward esté aquí. No más discusiones por ahora. –dijo fingiendo autoridad, pero la risa opacó lo que quiso aparentar.

Durante mi estadía aquí imágenes cortas llegaban a mi mente. Casi siempre veía a la misma mujer de cabello claro y corto con esa hermosa sonrisa, algunos recuerdos al azar de cuando yo era niña y una adorable casa blanca, al lado del bosque.

En una ocasión vi a un hermoso niño de piel cobriza y profundos ojos negros…

Desperté un día y vi la hora y fecha.

9:40 a.m. / 1 de Junio.

Ya tenía un mes aquí. Sonreí para mis adentros. Me levanté torpemente y abrí la puerta de mi cuarto, miré a ambos lados en el pasillo, asegurándome que no hubiese nadie, y abrí cuidadosamente el cuarto frente al mío.

Inhalé profundamente, inspirando ese enloquecedor olor a miel que tanto me encantaba.

A hurtadillas volví a mi recámara y tomé una ducha rápidamente. Me puse una blusa azul de manga tres cuartos, un par de jeans y unas sandalias. El cabello lo dejé suelto como siempre.

Bajé las escaleras, Alice me dedicó una mirada furiosa, pero no dijo nada, ella ya se había acostumbrado a que yo escogiera mi ropa sola. Se dio la vuelta y empezó a hacer diseños de vestuario en su Ipad. Rosalie se encontraba en el garaje, por más que lo intentaba, no me cabía la idea de que Rose fuera mecánico. Jasper y Emmett se encontraban bastante entretenidos en un juego de ajedrez. Esme estaba en la cocina, preparando comida para mí.

–Buenos días –dije alegremente.

–Buenos días–dijeron todos al unísono.

Como todos los días, hoy desayunaría sola. Todos argumentaban que siempre me levantaba demasiado tarde, y para cuando yo bajaba todos ya habían desayunado. Según me había dicho Alice, los Cullen solo desayunaban… tenía que ver con algo de un plan nutricional o algo así.

Esme puso frente a mí una malteada de fresa y un par de tostadas con mermelada. Comí gustosa.

– Amor, he de irme –dijo Carlisle bajando las escaleras. Pasó a un lado de mi y depositó un beso en mi cabello, como todos los días –Volveré a las siete en punto. –Esme asintió triste, normalmente Carlisle solía llegar a las dos o tres de la tarde –No estés triste amor, –dijo rodeando la barra y acercándose a ella, le paso un brazo por el cuello, acercándola a él – volveré puntual, ¿de acuerdo?

–Sí, no tardes querido… te extrañaré hoy –dijo Esme con una sonrisa.

–Yo muchísimo más… –respondió Carlisle, robándole un tierno beso.

El día transcurrió lento. De rato comí una ensalada, ofrecí un poco a casa uno, pero se negaron diciendo que no tenían hambre… Jugamos al nintendo Wii bastante tiempo, Emmett me dio una paliza en Mario Kart.

En la tarde llegó Carlisle, con una montaña de papeles y se encerró en su oficina. Esme pintaba un hermoso cuadro al óleo y cuando terminó se retiró a su habitación… casi todos los días eran lo mismo.

Nos pusimos de acuerdo para ver algunas películas. Rose y Emm ocuparon un sillón para ellos solos, Jasper y Alice hicieron lo mismo, dejándome a mí en uno para mi sola. Vimos "Spiderman", a petición de Emmett, "Chicas Pesadas", a petición de Alice y "Orgullo y Prejuicio" a petición mía y de Jasper, ese libro se me había hecho una terrible obsesión.

–Oh Bella, deja de babear por Darcy–dijo Emmett.

– ¿Cómo dejar de hacerlo? –me defendí – El es tan perfecto… tan caballeroso…tan…

–Aburrido –dijo él, interrumpiéndome –Por alguna razón me recuerda a Eddy.

Todos se quedaron reconsiderándolo por unos momentos. Rosalie hablo primero.

–Es cierto, en muchos aspectos Edward y Darcy son bastante parecidos… ambos son arrogantes …

–Orgullosos –dijo Jasper.

–Aburridos –repitió Emmett con tono frustrado.

–Y sobre todo –dijo Alice –es tan caballeroso… Edward es Darcy –concluyó.

–Sí –corearon los demás.

– ¿Enserio su hermano es como Darcy?–no lo podía creer, según yo, el hombre perfecto no existía.

– Tan perfecto, tan caballeroso –dijo Emmett en una pobre imitación de mi voz, me sacudí en una carcajada –Si… pero es bastante amargado, el estar soltero le afecta bastante…

– Edward nunca ha tenido novia –dijo Rosalie– Es normal que esté amargado. Al parecer Tanya no es suficientemente buena para el… pobre chica…

–Quizá habrá que presentarle a alguien –dijo Alice, mirándome como si tramara algo. Tuve miedo…

– ¿A quién? –preguntó Emmett.

– ¡A Bella! –Alice dio unas palmaditas emocionada. Mi rostro se tornó rojo.

–Alice, te estás precipitando… –dijo Jasper un tanto nervioso.

–No Jasper, yo solo creo que…

Ni siquiera había terminado de hablar, cuando su mirada se perdió en el vacío. Sus ojos carecían de brillo.

– ¿Alice?, ¡Alice!, ¿qué le pasa Jasper? –pregunté preocupada.

–Nada Bella… Alice está algo adormilada… no ha sido nada –dijo tranquilamente. Alice parpadeó un par de veces – ¿Ves? todo está perfecto, ¿no es así, amor? –preguntó agachando la cabeza hacia ella.

–Si Jasper… creo que tengo un poco de sueño – dijo tallándose un ojo infantilmente. Jasper la levantó de su sillón y la ayudó a caminar hacia las escaleras.

–Lo siento familia, Alice está un poco cansada. La llevaré a dormir, buenas noches. –dio media vuelta y subió las escaleras. Bostecé abiertamente.

–Hora de dormir Bella –dijo Rose, apagando la televisión.

– ¡Rose! –protesté – ¡Aun no he visto que pasará al final!

–Ya leíste el libro Bella, además, ya son las once de la noche, es bastante tarde. –Se levantó del lado de Emmett y apagó el DVD.

Yo intenté levantarme, pero como siempre mi defectuosa coordinación me falló, y caí al suelo, bueno, así se sintió cuando Emmett me atrapó antes de tocar el piso con mi rostro.

– ¿Qué haremos contigo, manzanita? Estoy pensando seriamente que tienes algún cable roto en el cerebro que hace que tu coordinación sea muy pobre – mientras decía esto, me levantó como si fuese una almohada y comenzó a subir las escaleras. Estar en los brazos de Emmett era como si un enorme ropero te cargara. Un enorme… estúpido… y frío ropero…

– Perdón por no tener tu perfecta coordinación –bromee.

– Quedas perdonada Bella – dijo en un tono teatral al momento que me dejó en el piso, al pié de mi recámara. – Reza bastante antes de dormir, quizá el cielo considere hacerte de goma para que cuando te caigas al piso no te duela tanto…

– Emmett, amor, deja a Bella dormir –me defendió Rose, acercándose a mí y depositando un beso en mi cabello. Emmett me sacó la lengua infantilmente. –Buenas noches Bella.

– Buenas noches Rose, buenas noches Emm –dije entrado a mi recámara. Por alguna razón de pronto me sentía cada vez más cansada… me cambié rápidamente de ropa por la pijama que había usado anoche. Un short y una blusa un poco escotada de tirantes, ambos color azul.

Me recosté en la cama, y me quedé dormida rápidamente…

Soñando con un hermoso ángel

Alice POV

Después de que Bella se durmió, nos reunimos todos en la sala. Ya todos estábamos vestidos para salir a cazar, de acuerdo al plan. Al final de cada semana nos llenábamos de sangre animal, todo sea para proteger a Bella de nosotros mismos. Irónico, ¿no?

– ¿Qué te sucede? –preguntó Carlisle a Esme. Ella se movía nerviosa de un lado a otro, no quería abrir la puerta para salir.

– Es solo que… no quiero dejar a Bella sola… –dijo tristemente. Ella quería mucho a Bella, al igual que todos.

– Esme, he vigilado el futuro de Bella las últimas veinticuatro horas… nada malo le sucederá. –mis palabras eran seguras. Esme asintió ausente.

Todos salimos de la casa rápidamente. Nos internamos en el bosque y nos separamos. Cacé un par de venados, un puma y una pequeña ardilla. Jasper había terminado de cazar cuatro pumas… me distrajo la forma en la que se separó de uno de los cadáveres, una gota de sangre se asomó por sus labios y la lamió sensualmente. El me miró y arqueó una ceja, obviamente sabía lo que yo estaba sintiendo en estos momentos.

– Pequeña lujuriosa… –rió.

– Tú tienes toda la culpa… –dije desvergonzada.

Se acercó a mí, tomó mi mentón entre sus dedos y miró a los ojos, para después estampar sus labios con los míos. Sus besos eran suaves y lentos. Embriagantes.

Bella

De pronto me tensé. Una visión horrible llegó a mí. Alguien recién había tomado una decisión que cambiaría todo… Jasper se separó de mí y me tomó de los hombros.

– ¿Qué pasa? –dijo desesperado. El resto de la familia se acercó a nosotros al escuchar a Jasper.

– ¡Un vampiro en nuestra casa! ¡Va a matar a Bella! –grité horrorizada.

– No si yo puedo impedirlo –dijo Emmett, saliendo del bosque lo más rápido que pudo.

Mi visión fue tomando un nuevo rumbo…

Bella POV

Estaba soñando. Estaba en un hermoso prado, en él habían cientos de flores de todas las formas, tamaños y colores.

Había un ángel en medio de este. Su piel brillaba como un diamante.

Me acerqué a el, pero no podía ver su rostro. Dió un par de pasos hacia adelante y me abrazó suavemente, su piel era fría y su cuello olía a la más dulce miel…

El olor era bastante real…

Abrí los ojos lentamente, había alguien sobre mí en la cama, pero sin llegar a tocarme. Sus manos estaban a una a cada lado de mi cabeza. Sus rodillas a ambos lados de mi cadera. La luz de la luna que se colaba por el panel de vidrio dejó entrever sus facciones.

Sus ojos eran del dorado más hermoso que jamás pensé llegar a ver...

Sus hermosos labios se movieron en una hermosa sonrisa torcida…

Su cabello era de un extraño color bronce…

– ¿Tienes miedo? –preguntó su voz aterciopelada.

– No… –dije en un susurro.

–Deberías…

Y se acercó a mi cuello… demasiado rápido…


Espero que les haya gustado...la historia es de mi para ustedes mis lectores :)

Y si, soy muy mala! ahahahahah

El próximo capitulo va a estar bastante bueno...

Recomienden mi historia:)

Y dejen sus opiniones, sugerencias y comentarios, me interesa mucho su opinión :)

Nos leemos :D

P.D. en lo personal, me gustó mucho el final de este cap. XD