Hola gente!

Me da muchisimo gusto que les haya gustado el capitulo anterior.

En total tuvimos 15 reviews, muchisimas gracias:)

Aqui traigo este nuevo capítulo, espero que sea de su agrado.

Para todas mis lectoras activas, y tambien para las silenciosas...

:Twilight no me pertenece, solo esta historia:


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Capítulo 6: Monstruo

...

Edward POV

El viento sopló fuertemente en mi contra. Corría entre los árboles a gran velocidad. Irme de Denalí era la cosa más sabia que pude haber hecho en estos últimos días.

Me detuve a las orillas de mi casa. Todas las luces estaban apagadas. ¡Qué extraño!, quizá habrían ido a cazar…

Llevaba encima un par de jeans azules y una sudadera con gorro, el cual llevaba puesto. Así, si mi hermana me llegaba a ver en una de sus odiosas visiones, ella no me reconocería.

Me paré frente a la entrada. A estas alturas Alice ya estaría viéndome llegar. Saqué las llaves de mi pantalón y abrí la puerta.

Al entrar a la casa pude percibir un sutil olor, era demasiado dulce… mi garganta ardió levemente. Presté más atención a los olores, pude reconocer el de cada miembro de mi familia, pero este en especial no pertenecía a nadie que conociera… este olor era humano…

¿Qué pasa? No hay manera de que un humano esté en nuestra casa…

Mis pies se movieron automáticamente. Seguí el rastro sin pensarlo. A medida que avanzaba el aroma se hacía cada vez más fuerte… y entre más avanzaba, la sed iba creciendo… y el monstruo dentro de mí iba emergiendo a la superficie.

Nunca en todos los años que tengo de ser vampiro había olido un aroma tan delicioso como este. Se dirigía a la recámara frente a la mía. Un delicioso aroma salía por la rendija de la puerta.

Dudé por unos segundos, y la abrí.

Una ola de aire proveniente de la recámara me golpeó. La garganta me quemaba, mis músculos se tensaron… mi vista se dirigió hacia una pequeña figura sobre la cama. Me acerqué lentamente acechando a mi presa.

Su olor era tan exquisito… su sangre tenía que ser mía.

Instintivamente mis músculos se contrajeron y salté sobre la cama, quedando encima de ella. No había pasado ni un segundo, fue tan rápido mi movimiento que no lo sintió.

De ella emanaba un calor reconfortable. Mi cuerpo tembló al sentirlo. Sentía su aroma meterse bajo mi fría piel.

En un acto enfermo, quise ver su rostro antes de acabar con su vida. La luz de la luna iluminaba su rostro. Era una mujer, una mujer muy hermosa. Su nariz era simétrica, sus labios eran gruesos, sus ojos eran adornados por unas espesas pestañas. Sus pómulos eran prominentes y ligeramente sonrosados... la garganta me quemó de nuevo.

Mi vista fue bajando por su delicado cuerpo. Su cabello marrón caía suavemente sobre su pecho, que apenas estaba cubierto con una delicada prenda de seda azul. Sus manos descansaban sobre su vientre, donde yacía una sábana que cubría el resto de cuerpo.

Lucía tranquila, angelical, e irresistiblemente apetitosa…

El latido de su corazón se hizo ligeramente más rápido. Ella estaba despertando.

Suavemente abrió los ojos y se posaron en los míos. Sus ojos eran el marrón más extraño que jamás había visto. Su mirada tenía un toque de lujuria. Un exquisito rubor apareció en su rostro.

Entonces me di cuenta de lo que pasaba.

Estaba atrapada con mi cuerpo, con ropa bastante ligera y un aroma que era mi perdición.

El ambiente se tornó… sensual.

Yo, que fui educado para ser siempre un caballero ahora me desconocía. Me desconocía en todos los sentidos:

Irrumpí en la recámara de una chica que no conocía (que por cierto, estaba en mi casa y no sabía cómo rayos había llegado hasta aquí), estaba sobre ella, en una cama que no se encontraba aquí la última vez que estuve en casa… y lo peor es que estaba a punto de matarla.

¿Qué si me importó?

No. Definitivamente no.

Ni Carlisle, ni mi madre Esme, ni mis hermanos, ni mis principios pudieron contra la sed flameante.

El corazón de la joven latía rápidamente. Tenía miedo… miedo de mí. Sonreí descaradamente.

– ¿Tienes miedo?–pregunté morbosamente.

Respiró profundamente un par de veces. Mi rostro se encontraba a escasos centímetros del suyo. Sentí su aliento en mis labios.

–No –dijo segura.

Ella no me temía. ¡Que chica tan extraña! Entonces recaí en algo… ella no me había visto siendo el maldito monstruo que era…

Le enseñaría a temer entonces…

–Deberías…

Y me embestí contra su cuello, imaginando en ese escaso segundo el sabor de su exquisita sangre bajar por mi garganta…

Bella POV

Todo pasó bastante rápido. En apenas unas milésimas de segundo. Mis ojos apenas captaron lo que pasaba.

Alguien voló por encima de mi cama, llevándose al ángel que se encontraba cobre mí y ambos se estrellaron contra el panel de vidrio, haciéndolo añicos. Cayeron al vacío.

Una de las figuras era corpulenta…

– ¡Emmett! –grité desesperada. Me levanté rápidamente de la cama y corrí desesperadamente hacia los restos de la pared de vidrio. La luz se prendió de mi recámara se prendió. Yo parpadeé torpemente. Unos brazos se cerraron sobre mi cintura.

– ¡No avances Bella! –ordenó Alice – ¡puedes cortarte con los vidrios que hay en el suelo!

– ¡Pero Alice! ¡Emmett cayó al jardín! ¡Son tres pisos! –lloré con todas mis fuerzas…

– Bella, Emmett está bien –explicó dándome vuelta hacia ella suavemente.

– P…pero… ¿pero cómo? –pregunté tartamudeando.

– ¿Estás bien? – esquivó mi pregunta. Se notaba bastante nerviosa.

Asentí estúpidamente, aún en shock.

De pronto ella se quejó audiblemente. Tomó su cabeza entre sus manos y cerró fuertemente los ojos.

– ¿Qué tienes Alice? –pregunté nerviosa. Ella gimió dolorosamente.

– Nada… no es nada –dijo a manera de tranquilizarme. No funcionó

– ¿Qué está pasando Alice? –mis ojos volvieron a llenarse de lágrimas.

–No queríamos que te dieras cuenta de esta forma Bella… –dijo dándome la espalda. Caminó a paso lento hacia el closet.

– ¿Darme cuenta de qué?

Entonces escuché un fuerte ruido proveniente del patio. Como un par de enormes rocas que chocan. Yo salté asustada en mi lugar. Alice suspiró frustrada.

– ¿Qué fue eso? –pregunté en apenas un hilo de voz.

– No me pidas explicaciones… no por el momento. Carlisle va a convocar una junta en el comedor, ahí sabrás todo… pero necesito que tengas tu mente muy abierta Bella… –dijo mientras abría el closet y sacaba un par de jeans y una blusa gris común y corriente. Era extraño que escogiera ella ese tipo de ropa para mí, pero aún así no abrí la boca para preguntarle.

Me quité el pijama, quedándome solamente en ropa interior y temblé. El aire que se colaba por el agujero estaba bastante frío.

Alice me ayudó a vestirme. Al final me pasó un par de zapatillas deportivas y una chaqueta de cierre.

Aún no podía reaccionar del todo…

Primero me despierto y veo a un chico con un rostro de infarto, casi me muerde. Después llega Emmett, hace un gran agujero en la pared de cristal y los dos caen al vacío. Todo eso en tres segundos (literalmente). Para colmo, Alice me dice que Emmett se encuentra bien… la lengua me hormigueaba… tenía que saber qué demonios estaba pasando en estos momentos.

¿Por qué todo paso tan rápido?

¿Por qué Alice decía que Emm estaba bien, si yo había visto que cayó tres pisos abajo?

¿Por qué ese joven con rostro de ángel quiso morderme?

Y sobre todo

¿Quién era él? y… ¿por qué estaba encima de mí, en mi cama?

El solo pensar eso hiso que me sonrojara. Repasé los pocos recuerdos que tenía, uno por uno. Nunca había estado en una situación como esa con otro chico, al menos no que yo recordara.

Miré a Alice con ojos curiosos, me negó con la cabeza. Ella sabía que iba a preguntar algo. Demonios…

Decidí probar suerte de nuevo.

–Solo una pregunta… –supliqué. Ella suspiró frustrada y cerró los ojos.

– ¿Cual? –dijo con un tono de voz seco.

– ¿Quién era él? –abrió los ojos de golpe. Obviamente sabía a quién me refería. Dudó antes de contestar.

– El es mi hermano… Edward… –su rostro se contrajo en una mueca triste.

Edward…

Edward POV

En menos de un segundo ese aroma se fue haciendo cada vez más débil. Su calor se fue alejando de mí… o más bien yo de ella.

Sentí chocar con algo que se rompió. Luego el césped, debajo de mi cuerpo. Quise levantarme, pero algo no me dejaba. Yo estaba lo suficientemente furioso con la persona que me quitó la oportunidad de mi vida… no importaba quien fue… le arrancaría la cabeza. Me moví convulsivamente para lograr zafarme de ese maldito agarre. Otro par de manos se le sumaron.

Edward

Me llamaron mentalmente. El odio y la sed hicieron que no prestara atención.

¡Edward! ¡Ya basta!

De pronto me inmovilizaron completamente, dejándome boca abajo en el césped, con ambas manos en la espalda. Otro par de manos me sujetaban las piernas.

Tenía que matar a quienes me detenían…

–¡Edward, idiota... contrólate!

Su sangre me esperaba… ella tenía que ser mía. Todavía podía sentir el olor en mi cabeza, su sabor en mi lengua.

Eran los únicos pensamientos en mi cabeza en ese momento. Era un monstruo, un horrible monstruo.

Usé todas mis fuerzas y por fin logré librarme del agarre. Mis músculos se contrajeron para saltar y mis ojos se dirigieron a la habitación donde estaba la humana.

Sonreí macabramente.

– ¡Hijo… para ya! –gritó una voz dolorida.

Sin pensarlo le gruñí salvajemente. La mujer que se encontraba ante mí dio un par de pasos hacia atrás.

Respiré momentáneamente, llenándome del olor del bosque, y así pude pensar claramente. Miré a la mujer de nuevo.

Esme.

El horror cruzó por mi rostro. Esme ahora sollozaba calladamente, sin lágrimas.

Nunca me perdonaría, nunca lo haría. Había lastimado alguien tan especial en mi vida… a la única madre que tenía.

– ¡Deberías tener vergüenza! –gritó Rosalie, acercándose a velocidad vampírica a Esme. –mira lo que has hecho… ¡has lastimado a Esme! –recriminó, acariciando los hombros de mi madre.

– Mamá – dije con la voz quebrada –perdóname… no sé que me pasó… yo…

– ¡No te acerques a ella idiota! – advirtió Rosalie.

A estas alturas mi mente era una porquería. Un gruñido salió de mi pecho en su dirección. En menos de un segundo Emmett y Jasper me rodeaban… ¿de nuevo?

Si… mis dos hermanos habían evitado que matara a aquella humana. Que manchara mis manos de sangre inocente. Carlisle se encontraba recargado en un árbol, no muy lejos de nosotros. Su mirada era inexpresiva.

– Carlisle –dije a modo de súplica. Ya no podía más. Caí patéticamente de rodillas en el suelo – Ayúdame… –imploré.

Parpadeé y ya se encontraba junto a mí. Su mirada era suave y gentil. Me tendió la mano para levantarme y segundos sespués la tomé dudoso.

–Ya… no pasa nada… vamos a mi oficina… –dijo dándome unos golpecitos en la espalda –no respires cuando entres –y dicho esto, desapareció.

Todos me observaban. Rosalie con ambas manos sobre los hombros de Esme, fulminándome con la mirada. Emmett estaba alerta a cada uno de mis movimientos. Jasper se encontraba tranquilo, sabiendo que yo estaba cuerdo de nuevo.

–Gracias Jasper –sabía que Jasper estaba detrás de todo esto. El asintió en mi dirección.

No hay problema… no ha sido tu culpa. Yo más que nadie se lo que se siente… el aroma de la sangre humana es tentador. Tienes mi apoyo en todo este asunto.

Sonreí triste. Por lo menos ya tenía a alguien de mi lado…

Rosalie nunca dejó de lanzarme bombas mentales.

¡Estúpido, ignorante, imbécil, tarado, idiota…!

Ignorarla era la forma más fácil de llevar todo este asunto. Esme aún tenía esa mirada triste en sus ojos.

Te amo

Un nudo se formo en mi garganta. Me acerqué a ella a paso humano (Rosalie me gruño en el trayecto, la ignoré de nuevo).

Al estar frente a ella, me incliné y deposité un beso en sus cabellos.

– Perdóname… –la voz se me quebró.

– No hay nada que perdonar… no ha sido tu culpa… –explicó. Peinó mis cabellos hacia atrás maternalmente.

– Gracias madre–murmuré. Ella se puso de puntillas para poder besarme la frente.

Me dirigí hacia el despacho de Carlisle, en todo el trayecto aguanté la respiración. Toqué la puerta un par de veces.

Adelante.

Al entrar pude respirar tranquilo. Al parecer la humana no había entrado nunca a la oficina de mi padre. Aunque quemó un poco... Carlisle estaba impregnado del olor de la humana, al igual que cada integrante de mi familia. Se dio cuenta al instante y abrió las ventanas.

Su mirada era serena y amable, a pesar de todo el teatro que hice anteriormente el aún me miraba como si yo no hubiese hecho nada malo. Tomó asiento en su silla.

–Toma asiento –pidió amablemente.

– No gracias... prefiero permanecer de pié... –después, me pinché el puente de mi nariz. –¿Quién es ella, que hace aquí? –pregunté enfurecido.

Su nombre es Bella, la encontramos hace un mes mientras cazábamos.

El resto de la historia transcurrió rápido en la mente de mi padre, mencionó algo sobre amnesia y que la habían encontrado golpeada. En realidad no me dio muchos detalles.

Sentí pena por ella… aún así…

– Que se vaya… tuvo suerte de que no la haya matado hoy… –dije seco. Carlisle me miró desaprobatoriamente.

– Hijo… ¿qué pasa? Intentaste atacar a Emmett y Jasper, además de que le gruñiste a Esme y casi matas a Bella…

Mi padre comenzó a recordar lo que había sucedido hacía unos minutos.

Las imágenes desde los ojos de Carlisle me impactaron. El monstruo que veía en su mente no era yo, definitivamente no lo era. A ese monstruo no le importaba desmembrar a sus hermanos, o gruñirle a la persona que era prácticamente su madre para conseguir lo que quería.

Es su sangre, ¿cierto?

Cerré los ojos y apreté ambas manos en dos puños.

–Sí Carlisle… su sangre tiene el aroma más embriagante que jamás había olido… yo no pude frenarme… yo quería asesinarla… aún lo quiero… –admití con verguenza.

Al abrir los ojos, pude ver que Carlisle no me juzgaba. Al contrario. Puso una mano en mi hombro y lo apretó ligeramente antes de hablar.

– Todos tenemos nuestro momento de debilidad hijo… no debe de causarte pena tal hecho…

Le miré nervioso. Por ahora, yo era una maraña de confusión.

No merecía tener como padre a un hombre tan bondadoso como Carlisle , ni a un como madre a un ser tan amoroso como Esme . Ni siquiera merecía tener familia.

Me sentía terrible.

Terrible por haber atacado a mis hermanos sin pensarlo.

Terrible por haberle gruñido a Esme.

Terrible por casi haber matado a una humana que no tenía la culpa que su sangre fuese tan apetitosa.

¡Yo no quería ser un monstruo! ¡No quería lastimar a mi familia! ¡No quería echar a perder todo el tiempo que había pasado intentando recuperar mi humanidad!

Me hallaba perdido en mi mente. Quizá irme de aquí sería la mejor opción. Ya me había separado de Carlisle una vez y me había recibido treinta años después con los brazos abiertos. Podía hacerlo. Regresaría a mi vida solitaria…

Unos brazos se apretaron alrededor de mi cuerpo.

–Bienvenido a casa Edward…

No. No iba a huir. Debía de enfrentar esto como el hombre que era. Por mi familia y por mí. Respiré profundo. Carlisle se separó de mí.

– Familia, vayan al comedor. Tendremos una junta ahora… –dijo en un tono de voz normal, todos en la casa le escucharían. –y Alice, Bella debe de estar presente…

Mi cuerpo se tensó.

–Calma… –dijo al notar mi posición –Jasper estará presente para ayudar a tranquilizarte, además de que Esme se encargará de abrir todas las ventanas para ventilar la casa. No pasa nada – prometió. Yo asentí suavemente con la cabeza.

Pude oír los pasos de mi familia. Ya se encontraban Emmett, Rosalie y Jasper en el comedor. Esme abrió cada ventana del primer piso en menos de cuatro segundos.

–Vamos –dijo abriendo la puerta.

Mientras más nos íbamos acercando al comedor, más nervioso me ponía. Carlisle me dedicó una mirada de apoyo.

Al entrar al comedor Rose y Emmett, al igual que Jasper y Esme ya habían ocupado sus respectivos lugares en la mesa. Carlisle caminó hacia la cabecera de la misma, tomando su posición como líder de nuestro clan. Yo lo seguí ignorando las miradas de mi familia y me posicione detrás de él.

Cerré los ojos, cansado. Quise usar mi nueva habilidad, pero eso me pondría en desventaja esta noche.

Alice entró al comedor caminando tranquila, raro en ella… se sentó al lado de Jasper.

Todo está bien hermanito… no harás nada, lo he visto… Hice una mueca insegura. No te preocupes, yo no te juzgo, ni Jasper, tampoco Emmett, ni Esme ni mucho menos Carlisle… de Rose ni hablemos… Entorné mis ojos, esto era de esperarse. Por cierto... estoy bastante confundida, no te he visto llegar, tampoco te vi saliendo de la casa de los Denalí. Que extraño. Aunque hace un rato vi que te ibas, luego que te quedabas y después te ibas de nuevo, tu cabeza está hecha un mar de confusión. Reí desganado, todos me miraron de nuevo. Buena esa de jugar con mis visiones… Sonreí confundido... ¿jugar con sus visiones? ¿a que se refería? Que no se repita…

Unos pasos torpes me hicieron reaccionar. Dejé de respirar automáticamente.

Levanté la vista furioso, para ver de nuevo a ese ser despreciable que había hecho que el monstruo dentro de mí resurgiera…

Pero en cuanto la vi no había odio en mi, nada de eso.

Esos enormes ojos marrón chocolate me observaban curiosos. Sostuve su mirada unos segundos, antes de que ella bajara su rostro, ese adorable rubor cubrió su rostro una vez más.

¿Adorable?

Jasper me observó bastante confundido. Levantó una ceja.

¿Que ha sido eso?

Claro, Jasper pudo sentirlo al igual que yo. Le fulminé con la mirada.

Hablaremos de esto luego Edward… prometió.

–Bella, que bueno que has llegado – dijo Carlisle gustoso.

Jasper se levantó de su silla y le ofreció a la chica el lugar opuesto a Carlisle.

–Gracias –murmuró tímidamente. Jasper le correspondió con un cabeceo típico de un sureño.

– Bella… antes de empezar, debo presentarte a mi hijo, Edward. –después me miró sobre su hombro – Edward, ella es Bella… –Carlisle hablaba orgulloso, como si yo no fuera el monstruo que había intentado asesinar a la joven. Me moví incomodo.

– Un… placer –dijo ella entrecortadamente. Su rostro estaba cada vez más rojo. Tuve que tragar toda la ponzoña que tenia acumulada en la boca antes de contestar. Quedaba suficiente aire en mis pulmones para poder hablar.

Respondí inexpresivo pero a la vez cortés.

– El placer es mío Isabella…


Se que se preguntarán ¿como Alice no pudo ver a cuando Edward decidió irse de Denalí? bueno, eso lo sabrán despues.

Las visiones de Alice solo funcionan al tomar una desición, por eso mismo se dice que el futuro puede cambiar en cualquier momento. Cuando Edward decidió entrar a la casa y olió a Bella, Alice pudo verlo.

Se preguntarán entonces... ¿porque Alice no vió cuando Edward tomó la desición de regresar a Forks y solo lo vió hasta que estuvo con Bella?

Lo descubrirán después ;)

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Muchas gracias por haber leído estas humildes ocho páginas de word hahaahha. Espero que el capítulo haya sido de su agrado.

Dejen sus reviews, recuerden que me interesa muchisimo sus opiniones, quejas, y sugerencias :)

Nos leemos :D