Gracias por todos sus comentarios!
Cada día me emociona el saber que a más personas les agrada mi historia.
Dejo este capítulo para ustedes, espero que les guste (no es por nada, pero a mi me encantó)
:Twilight no me pertenece, solo esta extraña historia:
.
Capítulo 7: Malditas sensaciones humanas
.
.
.
Edward POV
La chica me seguía observando con curiosidad. Por supuesto… ella había visto todo. El momento en que me embestí contra ella, hambriento. Ella debía de temerme, debía de pensar que era un monstruo… y por alguna extraña razón yo no quería que pensara eso de mí.
Me pregunté cuanto había visto, así que fije mi atención hacia ella, cerrando los ojos…
Silencio. Nada más que silencio.
Abrí los ojos pasmado. Ella aun se encontraba ahí, jugando distraída con un mechón de su cabello. Me sentí frustrado, me concentré en ese lugar exactamente sin conseguir resultado alguno.
Jamás me había sucedido algo como esto. Era como si el lugar donde se encontraba sentada permaneciera vacío.
Me enfoqué en toda la habitación, tratando de oír todos los pensamientos en la habitación.
Es un idiota…
Me duele a cabeza...
Aun no entiendo porque pensó en ella de esa forma…
Bella se ve bastante nerviosa…
Pobre de mi Edward...
Wow... Rose y Eddy estan que hechan chispas... sera mejor que no me meta entre ellos...
Y después ella… nada.
¿Pasa algo?
Jasper había notado lo frustrado que me encontraba. Le miré preocupado. Alice jadeó sorprendida. Vi la visión clara en su mente.
– ¿Carlisle? –llamé alterado a mi padre. El se giró hacia mí, preocupado.
– ¿Qué pasa? –preguntó Carlisle extrañado.
–No puedo leer su mente… –susurré tan bajo para que ella no me escuchara.
Alice había previsto este momento. Todos centraron su atención en mí, incluso Rosalie. Bella se limitó a mirarnos a todos sin comprender.
Carlisle cambió su mirada drásticamente. Me miró confundido.
Hablaremos de eso en un momento, primero quiero contarle todo… ella tiene derecho a saberlo.
– ¿Cómo te encuentras Bella?–preguntó Carlisle con la típica voz que usaba para tranquilizar a sus pacientes.
– Confundida –dijo Bella clavando la mirada en la mesa. –Carlisle, necesito que me expliques lo que está pasando, le he preguntado a Alice, pero no me ha querido decir nada–miró con recelo a Alice. Mi hermana la miró apenada, raro en ella.
– Somos diferentes Bella… –comenzó – somos diferentes de todas las personas… –dijo Carlisle con mirada triste. La chica le miró sorprendida. Después frunció el ceño, como si estuviera pensando el algo. Quise tratar de descifrar que demonios estaba pensando.
– A propósito… ¿estás bien? –le preguntó Bella a Emmett.
– Claro manzanita – le respondió Emmett con una enorme sonrisa. ¿Por qué manzanita? – No tienes por qué preocuparte… –dijo mi hermano colocando ambas manos en su nuca, en un gesto relajado.
– Te estrellaste contra el cristal de mi recamara y caíste tres pisos con Edward… y no tienes ni un rasguño encima–explicó seria. Después mordió tiernamente su labio y me miró. Me quedé estático, esperando cualquier cosa, menos… – ¿Tu también estas bien? –pregunto inocentemente.
¿QUÉ?
¿Era en serio?
¿Mis oidos no estaban bien? ¿Acaso mi mente no había captado correctamente sus palabras? Yo había estado a punto de matarla, a punto de drenarla ¿y ella me preguntaba que si estaba bien?
Definitivamente esta humana era demasiado extraña. No se mostraba intimidada o asustada…
–Si… gracias –contesté tratando de sonar indiferente.
Sus ojos aún me miraban. Tenían un brillo exquisito, un brillo diferente al que vi en sus ojos la primera vez que la vi… esta vez era más puro, más virginal.
No te atrevas a observarla de esa manera, cretino.
Rosalie… vi en su mente la manera en que yo había mirado a la chica, de una manera extrañamente posesiva…
Ya has hecho suficiente esta noche Edward, intentaste asesinarla… ni siquiera saber por las cosas que ha pasado ella y encima viene un estúpido vampiro e intenta comérsela… hubiera sido mejor para todos que te quedaras en Denalí…
Gruñí violentamente en su dirección sin pensarlo. Todos se sobresaltaron menos Rose.
–Hijo, porfavor –rogó Esme, le dediqué una mirada apenada.
–Vampiros… –murmuró Bella.
Todos se giraron a verla. Las lágrimas asomaban por sus ojos.
Sentí una punzada de dolor en el pecho, justo donde se encontraba mi corazón muerto.
…
Bella POV
Un gruñido animal escapó de los labios de Edward. Rosalie le miró furiosa. Alice se tomó la cabeza entre las manos y Jasper se inclinó hacia ella, preocupado.
Un gruñido que había escuchado anteriormente…
Las imágenes vinieron rápido a mi mente.
– Hueles endemoniadamente bien… bastante dulce diría yo… –canturreó una hermosa voz. Uno de sus dedos rozó mi rostro.
– Porfavor… –supliqué.
Creí escuchar que Esme me llamaba, pero no presté atención.
– No tienes una idea de lo apetitosa que me resultas...
– ¡Déjanos ir! –grité con todas mis fuerzas.
– Déjalos que se vayan–pidió una voz tranquila –yo me quedaré, pero deja ir a mi hija y al chico…
– ¡No mamá! –pedí. Unos horribles ojos carmesí me miraron de arriba a abajo, extasiados…
– ¡Bella!, ¡Bella! ¡Reacciona porfavor!
Abrí los ojos shockeada, estaba en el suelo, respirando agitadamente. La silla en la que estaba sentada se encontraba volcada lejos de mí.
Carlisle se encontraba hincado a mi lado. El resto de los Cullen nuestro alrededor y Edward al fondo de la habitación, observándome confundido.
– Bella, tranquila… deja de llorar porfavor – pidió Carlisle con la voz más dulce. Un sollozo escapó de mis labios, no me había dado cuenta que estaba llorando. – ¿Has recordado algo, cierto?
–Carlisle –sollocé y me lancé a sus brazos. El acarició mi cabello en un intento de calmarme. –Ustedes no son como él… ustedes son buenos… –dije en un susurro.
– ¿A quién te refieres? –preguntó confundido.
– Al vampiro de ojos rojos… –el horror cruzó por todos los rostros visibles. Emmett rompió un trozo de pared con un puñetazo.
Entonces… todo se volvió negro…
…
Edward POV
Todos nos quedamos pasmados.
Ella lo sabía todo...
Con la mirada ausente, Bella comenzó a sollozar violentamente.
– Bella, cariño –le llamó Esme tratando de hacer que reaccionara.
De pronto, ella se levantó violentamente de su silla y tropezó en el suelo, al parecer no se dio cuenta.
– ¡Has algo Jasper! –gritó Rosalie. Al instante Jasper se acercó a ella, usando su don para tratar de calmarla. Al parecer no estaba funcionando…
– ¡Basta! ¡porfavor! –suplicó alterada, tomando su cabeza entre sus manos.
En menos de un segundo Carlisle ya se encontraba hincado a su lado.
– Bella, tranquila… deja de llorar porfavor – dijo Carlisle, acercando una mano a ella, quitando el cabello que caía sobre su rostro– ¿Has recordado algo, cierto?
–Carlisle –gimió y se lanzó a los brazos de mi padre. Una sensación extraña me invadió. –Ustedes no son como el… ustedes son buenos…
– ¿A quién te refieres?
– Al vampiro de ojos rojos…
Y dicho esto, su cabeza colgó de su cuello y su cuerpo se relajó. Carlisle alcanzó a tomarla en brazos antes de que cayera por completo al suelo.
Emmett ahora recogía en silencio los restos de la pared que había roto.
Sentí un extraño impulso de tomarla entre mis brazos… desesperado, avancé un paso hacia ella… verla en ese estado me produjo muchísima pena. Sentí una opresión en el pecho.
No… no debería preocuparme. Yo no la conocía, ni siquiera sabía porque me había puesto tan ansioso de pronto.
¿Puedo hablar contigo, hermano? preguntó Jasper. Asentí y los dos salimos por la puerta trasera. Nadie nos prestó atención, pues todos tenían un ojo sobre Bella.
– Pobre Bella, ha pasado por tanto… –alcancé escuchar a Carlisle.
– ¿Va a estar bien, padre? –preguntó Emmett con la voz cargada de angustia.
– ¿Alice? –preguntó de pronto.
– Va a despertar en unas horas… y por cierto… ella lo sabe todo Carlisle… y no es precisamente culpa de Edward –explicó Alice. Sonreí involuntariamente, mi hermana era mi heroína esta noche.
Corrí lejos de mi casa, lejos de ella…
Cuando me detuve me encontraba unos diez kilómetros lejos de mi casa, me recargué en un árbol y suspiré tranquilo. Jasper me alcanzó segundos después. Lucía divertido.
– ¿De qué querías hablar? –pregunté tratando de lucir despreocupado, metí las manos en los bolsillos de mi pantalón.
– De Bella…
Abrí los ojos, furioso.
– No hay nada que hablar sobre ella… –dije con voz filosa.
– Yo creo que sí… no soy tonto Edward, sé lo que sientes por ella… –por supuesto que lo sabía, en estos momentos odiaba que mi hermano fuese empático…
– ¿Y que siento por ella, según tú? –pregunté incrédulo.
– No es amor… pero estas bastante… fascinado con ella…
– ¿Fascinado? –me burlé – ¡Por Dios, Jasper! ¡Apenas he pasado unos minutos con ella!
– Las suficientes para fijarte en Bella… – dijo como si fuese algo obvio.
Bajé la cabeza. No… yo no sentía nada por ella… no podía sentir nada por ella.
Entonces recordé la sensación que me invadió cuando vi a Carlisle tomándola en sus brazos, acariciando su cabello y luego sujetándola en cuanto se desmayó. ¿Qué era lo que sentía? Quizá era el sentido de protección del más fuerte al más débil. Claro, lucía bastante acabada, con grandes ojeras como si se encontrara cansada, o enferma quizá…
Pateé una enorme roca del tamaño de Alice, mandándola a volar lejos. Jasper ahogó una risa.
Sinceramente, no debería de importarme. Yo no conocía a la chica y lo que le había pasado antes de que mi familia la encontrara no era mi maldito problema.
– ¿Celos de Carlisle, Edward? –preguntó Jasper con una risa burlona.
Le lancé una mirada inyectada de odio, el solo rió divertido.
– De acuerdo, no diré nada más… pero cuando te des cuenta de lo que sientes vas a acordarte de mí. –advirtió.
Caminó unos pasos hacia adelante y me tendió la mano en señal de saludo. Yo ignoré su gesto, me acerqué y lo abracé. El dio unas palmaditas en mi espalda. El cariño que tenía hacia Jasper era el típico que alguien podía sentir hacia su hermano mayor, el más listo y experimentado. Emmett era más bien como el hermano mayor que se comportaba como el menor, el más gracioso e idiota.
– Te hemos extrañado hermano –dijo alejándose de mí, con una sonrisa en el rostro.
– Perdona por haber intentado morderte… –me disculpé, el se rió entre dientes.
– No creo que hubiera hecho alguna diferencia –dijo extendiendo los brazos hacia mí, enseñándome sus cicatrices que se dejaban entrever por su camisa arremangada hasta los codos.
– Sabes de lo que hablo… –expliqué frustrado. El rodó los ojos, una ola de calma me golpeó – de acuerdo, de acuerdo… gracias por eso –le sonreí.
– Iré a casa… en cuanto Bella despierte me va a necesitar –dijo ausente, mirando en dirección de nuestra casa.
– ¿Te has encariñado con ella, Jasper? –mi voz sonaba incrédula. Jasper negó con la cabeza.
– No solo yo… todos lo hemos hecho, es una magnifica chica, tan inteligente y adorable… incluso Alice pensó que quizá tu y ella… –ni siquiera pudo terminar, pues le interrumpí fulminándole con la mirada. – ¡Está bien! Me voy… –dio media vuelta, pero se detuvo y me miró sobre su hombro –por cierto… –levanté mi mirada, esperando que no dijera otra cosa sobre la humana – Esme no está molesta contigo… –y dicho esto, corrió lejos de mi vista.
Miré el horizonte, que recién empezaba a tornarse de colores. El sol saldría por completo en una hora aproximadamente… definitivamente me quedaría aquí por un largo rato.
Me dejé caer en la hierba, inhalando el olor del amanecer, sintiendo el bosque en todo su esplendor. Suspiré cansado, esta noche había sido tan- intensa...
Jamás pensé que esto fuera a pasar, incluso cuando Esme me había dicho por teléfono que alguien se hospedaba en casa nunca me hubiera imaginado que el visitante sería un humano. Y lo peor del caso es que ni siquiera lo recordé cuando llegué a Forks.
De pronto me vi en la necesidad de volver a casa, por Esme en parte… pero quería volver a ver el rostro de aquella chica de ojos marrones…
Tenía curiosidad por ella.
Halé mi cabello, desesperado. No me podía permitir encontrar a la humana interesante… no lo iba a permitir. Pero su aroma, su cabello cayendo sobre sus suaves hombros o la forma en la que me perdía en su intensa mirada era algo que definitivamente quería volver a sentir. Quería sentir de nuevo esa cercanía tan exquisita, tan poderosa.
¡No!
No podía, ella era tan frágil, tan delicada… podría romperse ante el más mínimo toque de mis dedos.
Me devané los sesos en busca del nombre correcto al torrente de emociones que me embargaba, pero no conocía palabras tan fuertes que pudieran reflejar mis sentimientos en estos momentos.
Maldita sea… quizá el dejar de pensar en ella si iba a ser difícil…
…
Bella POV
Abrí los ojos aturdida. Estaba en la recámara de Edward, sobre mi cama.
¿Qué?
Me levanté rápidamente mirando en todas las direcciones posibles, definitivamente era mi cama tamaño matrimonial, en el cuarto de Edward… y con las mismas ropas.
Miré la hora.
O 8 : 1 2 a. m.
Habían pasado apenas tres horas aproximadamente desde que bajé a hablar con los Cullen. Antes de que me desmayara…
El sol estaba en lo alto del cielo, iluminando parte de la habitación. Algo raro, pues en mi estancia aquí nunca había visto que el sol saliera. Se sentía bastante bien, por alguna razón ese calor me era familiar.
Inhalé ese olor a miel, el mismo olor que emanaba del cuerpo de Edward, solo que en él era muchísimo más concentrado.
Mordí mi labio nerviosa, recordando todo lo que había pasado la noche anterior. La cercanía de nuestros cuerpos, lo tentadores que se veían sus labios al formar esa hermosa sonrisa torcida. La forma posesiva en la que me miraba…
Un par de toques en la puerta me sacaron de mi ensoñación. Me aclaré la garganta antes de contestar.
– Adelante –dije mientras me sentaba en la cama y peinaba mi cabello con los dedos.
– Buenos días Bella –dijo Carlisle, entrando tranquilamente por la puerta, deteniéndose en la entrada. – ¿Cómo estás? –pude notar un atisbo miedo en su voz.
– Bastante bien… –respondí casualmente. El se removió incomodo en su lugar. – ¿Pasa algo? –pregunte preocupada.
– ¿Recuerdas todo lo que pasó anoche, no? –asentí, el hizo una mueca – ¿Edward... atacándote? –preguntó de pronto.
–Oh –dije sorprendida –También, pero no había pensado mucho en ello…
Carlisle gimió frustrado.
– ¿Pasa algo malo? ¿Te he incomodado? – pregunté.
– Bella… me preocupa que te tomes todo este asunto tan… normal. Y no, para nada me has incomodado… la pregunta sería si todo esto te incomoda a ti. Quiero decir… ¿no te asusta?
– ¿Asustarme? ¿Por qué habría de temer a las personas que salvaron mi vida?–solté de pronto. El abrió los ojos sorprendido. –Jamás Carlisle, jamás les temería… además, si hubieran querido matarme lo hubieran hecho en el bosque… ¿no crees?
Carlisle se hallaba estupefacto. Me miró durante largo tiempo, como tratando se descifrarme.
– ¿Qué? –inquirí divertida.
– Nada, nada –rió nervioso – solo que me cuesta creer que te estés adaptando a la verdad de esta manera…
– Por lo visto, yo ya había conocido a alguien como ustedes –miré el cielo desde la ventana de cristal.
– ¿Puedes recordar cómo era?
– No, solo recuerdo que era rubio y tenía los ojos rojos… –observé a Carlisle, mirando hacia ninguna parte en especial, pensando en mis palabras.
–Por eso me pediste que no te lastimara el día que te conocimos, porque te resultaba familiar...
– En parte sí, ambos tenían la piel pálida y el cabello rubio… lo único que diferían eran sus ojos –expliqué, observando los ojos de Carlisle – a propósito… ¿por qué ustedes tienen los ojos ámbar, y no rojos como él?
– Nosotros no consumimos sangre humana –explicó Carlisle, me incliné hacia adelante, interesada en sus palabras. El se sentó en la orilla de la cama donde el sol no llegaba –La sangre humana vuelve nuestros ojos color carmesí… por el contrario la sangre animal los vuelve color ámbar…
– Pero tú tenías los ojos negros…
– Eso es porque no nos habíamos alimentado…
– Y por eso tu, Esme y Alice tenían los ojos negros… y cuando llegaron Jasper, Emm y Rose ellos volvieron con los ojos amarillos… entonces venían de cazar… –Carlisle sonrió.
– Correcto, has resultado más lista de lo que pensé –me felicitó.
– No comen… –murmuré para mí misma.
–Prosigue – me alentó.
– Son muy fuertes… y fríos… también son bastante rápidos…
– Tampoco podemos salir al sol… –explicó suavemente, me giré a él confundida.
– ¿Por qué no?
Un par de toques provenientes de la puerta interrumpieron a Carlisle.
– ¿Padre? –preguntó una aterciopelada voz al otro lado de la puerta. Mi pulso se aceleró locamente.
Carlisle abrió la puerta, dejando entrar a Edward. Creí haber visto que murmuraron algo entre ellos.
Me moví incómoda sobre la cama.
El solo pensar que hacía unas horas el y yo habíamos estado tan peligrosamente cerca… me sonrojé ante el recuerdo.
– Isabella –me llamó aquella voz, giré mi cabeza en su dirección y me encontré con su mirada seria e inexpresiva. Sus ojos estaban más dorados que la última vez que lo vi. –He venido a disculparme por mi conducta de anoche, además de haber intentado… –vaciló– atacarte… he sido bastante descortés al haber irrumpido en tu recámara. Prometo que no se volverá a repetir. –dijo solemnemente, con ambos brazos en su espalda.
– No te preocupes –dije exitosamente sin tropezar con las palabras.
– Gracias, además he venido a despedirme, espero que tu problema se solucione – habiendo dicho esto, inclinó su cabeza en mi dirección a manera de despedida. Carlisle lo frenó tomando su hombro. ¿Que? ¿Como que se iba? Mi corazón latió desenfrenado.
– ¿Te vas, hijo? –preguntó Carlisle, se notaba triste.
– Si… sabes que es algo que no puedo controlar porque… – el dejó de hablar e hizo un hermoso puchero.
– Puedes hacerlo Edward… –murmuró Carlisle. Edward negó con la cabeza – Estaré aquí en caso de que suceda algo, además creo que te has acostumbrado un poco a su aroma. –dijo mirando en mi dirección – Tu puedes…
Edward le miró con ojos preocupados y Carlisle le devolvió una mirada de confianza. Entonces inhaló fuertemente por la nariz.
De pronto, abrió sus ojos y me miró mostrando la mirada asesina y terriblemente tentadora de anoche. Sonrió dejando ver sus dientes perfectos.
Los brazos de Carlisle se cerraron sobre su cintura.
– Tú puedes Edward…
Un gesto de dolor cruzó por su rostro, cerró los ojos y tensó el cuerpo. Carlisle soltó su agarre lentamente.
– Eso es… tranquilo…
Entonces él abrió los ojos y me miró tortuosamente, sentí un nudo en el estómago al ver que él sufría. Quise levantarme y tomar su rostro entre mis manos, para poder ayudarlo… pero eso sería demasiado.
– Es por eso que debo irme… lo siento Carlisle… –y de un segundo a otro ya no se encontraba en la habitación.
Parpadeé sorprendida.
– Lo siento Bella… ni siquiera he podido explicarte el porqué Edward intento atacarte…
–Creo saber que es… es mi sangre ¿no? –la cara de Carlisle denotaba sorpresa.
– ¿Cómo…?–ni siquiera pudo terminar.
– Creo que ya me habían dicho anteriormente que mi sangre era muy dulce… –dije encogiéndome de hombros.
– Eres todo un caso Bella –dijo Carlisle riendo divertido, me uní a sus risas.
…
Edward POV
Salí de la recámara rápidamente. Me detuve en las escaleras del segundo piso y me recargué en el pasamanos. Inhale fuertemente, tratando de borrar el olor de Bella de mi mente.
Ella me había observado preocupada… como si quisiera ayudarme. Sentí un poco de esperanza dentro de mí.
Te vas…
Al otro lado del pasillo Alice se encontraba recargada sobre la puerta de su recámara, con ambos brazos sobre su pecho.
No es justo… ni siquiera he tenido oportunidad de pasar tiempo contigo…
–Alice… –protesté. Ella me interrumpió haciendo sus pensamientos más fuertes.
Es por Bella, ¿cierto?
–Por supuesto que es por ella Alice, no seas ingenua –dije cansado. Todo en esta casa (y en mi mente) giraba en torno a ella.
Estas bastante confundido, tu futuro se ve horriblemente incierto…
Y era cierto, vi en su mente imágenes borrosas, nada que sobresaliera.
Prueba una cosa… toma una decisión… quédate…
–Alice…
Quédate…
De pronto, el futuro comenzó a tomar una forma un tanto extraña. Me encontraba a mi mismo al pié de unas enormes escaleras. Una hermosa figura apareció en lo alto de ellas. Su cabello rizado caia en cascada por su espalda. Su silueta se remarcaba delicadamente con aquel vestido antiguo color azul… bajó temerosa las escaleras y llegó hasta mi.
Entonces Bella me sonrió divinamente…
– ¿Qué ha sido eso? –bramé furioso.
No tengo la menor idea…
Alice no mentía. La visión era bastante confusa, ¿Qué tendría que hacer Isabella con un vestido de mi época? Sacudí mi cabeza, tratando de olvidarlo.
Otra visión. Bella bajo el sol, dejando ver unos hermosos rayos rojizos en su cabello. En un prado… un prado excesivamente familiar…
– ¡Suficiente! –dije corriendo por la escalera hasta el primer piso. Alice me siguió.
–Piénsalo bien –advirtió.
–Está perfectamente claro Alice, debo irme de aquí… –dije duramente llegando al final de la escalera y girándome hacia ella. Mi hermana hizo un puchero.
Miré a mí alrededor. Esme se encontraba sentada en el sillón entre Emmett y Jasper. Rosalie de pié junto al sillón.
Te estás tardando en irte… me dijo Rosalie.
–No empieces Rose… –le amenacé, ella me miró incrédula.
– ¡Basta! –nos reprendió Esme, levantándose del sillón. – ¡No es posible que no puedan estar juntos en una habitación por más de un minuto!
– No te preocupes mamá, ese minuto no se cumplirá –le prometí.
– ¡Edward! ¡Hijo, porfavor! –suplicó Esme.
– Vamos hermano… –dijo Emmett.
– Edward, piénsalo mejor… –me pidió Jasper.
Los ignoré a todos, menos a Esme. Avancé hacia ella besé su frente.
– Te quiero, mamá –dije a modo de despedida.
Me di media vuelta decididamente. No tendría que estar aquí, incomodando a mi familia… soportando a Rosalie… además, Carmen y Eleazar me recibirían gustosos de nuevo…
–Edward… no te vayas…
Una voz tomó mi nombre y lo envolvió en una caricia. Me quedé estático frente a la puerta. Me permití respirar un momento, la garganta me ardió en llamas aunque no como anoche, ni como hace rato. Ahora era ligeramente más soportable. Me di vuelta lentamente.
Al pié de las escaleras, junto a Carlisle, se encontraba Bella, sus enormes ojos marrones reflejaban... ¿preocupación?. Una sensación extraña invadió mi estómago…
–Porfavor –insistió con ambas manos sobre su pecho.
¿Podía un corazón congelado y muerto, desde hacía casi un siglo, volver a latir desenfrenadamente?
Sentía como si el mío realmente lo hiciera…
.
Chan chan chaannnnn...jajajaja
Espero que hayan adorado este capítulo como yo lo hice. Me costó un buen trabajo escribirlo pues mi creatividad se fué durante dos días.
La escena final la escribí en menos de dos minutos, me salió bastante natural, improvisado:D
Cuando Edward dice que una sensacion extraña invadió su estómago es algo así como lo que se dice "mariposas en el estómago", solo aclaro ese punto :)
Dudas, comentarios, sugerencias, quejas y lo que ustedes quieran pueden dejarlo en reviews o por inbox. Recuerden que me interesa muchísimo su opinion.
Dejen sus reviews!
Nos leemos:)
