Historia realizada sin fines de lucro, todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi

"A TU LADO"

Capitulo 3

- QUE DIABLOS HACES AQUÍ MIENTRAS ME ESTOY BAÑANDO KAGOME!!!- El rojo había cubierto sus mejillas y las muecas que hacia resultaban verdaderamente graciosas.

- Vine a ayudarte (Respondió incomoda tratando de no mirarlo dentro de la tina) te lavare el pelo, tu solo no podrías dejártelo completamente limpio-

Y sin dar espacio a objeción alguna, se acomodo a espaldas del chico vertiéndole un líquido de una de sus botellitas sobre la plateada cabellera comenzando a hacer su trabajo. El chico simplemente se mantuvo en silencio con las mejillas sonrojadas mientras sentía las manos de la pelinegra en su cabeza, las burbujas le hacían cosquillas en sus orejas que se movían intranquilas, al tiempo que su nariz reconocía que el dulce olor a jazmín que siempre era portadora, ahora también estaba en el.

- Esta cosa huele a ti –

- Es mi shampoo, perdona si te disgusta e olor pero es el único que tengo en esta época -

- No importa, no es por eso, me gusta como huele-

La chica sonrió mientras el se hundía mas en el agua y las burbujas en un intento por ocultar sus mejillas sonrojadas.

La sintió repetir el proceso una vez más y luego desenredarle cuidadosamente el cabello con un cepillo que ella siempre usaba.

- Y que es lo que tu crees? -

- Que es obvio que Inuyasha esta enamorado de mi amiga, por lo que no debería desaprovechar una oportunidad tan magnifica como esta y ser sincero – Respondió la exterminadora, el monje sentado frente a ella le dio la razón y al fin expreso una duda que lo carcomía desde hacia un par de días atrás.

- Pero lo que me sorprende y mucho, es lo que me contaste. Se muy bien que el poder espiritual de la señorita es alto, aun así, jamás imagine que llegaría a desencadenarse en una reacción tan agresiva, el instinto de protección que tiene hacia mi joven amigo es verdaderamente grande -

La anciana sacerdotisa que hasta ese momento se había mantenido en silencio tomo la palabra después de haber meditado un rato aquella situación.

- Creo que es lógica la reacción que tuvo (aquella afirmación llamo la atención de ambos jóvenes) esa niña es muy poderosa, si, pero totalmente inexperta, además el sentimiento que guarda por Inuyasha y el miedo que la invadió logro que liberara su poder, aunque por como lo cuentas Sango, dudo que ella misma se percatara de ello y se limitara a darse cuenta de que su respuesta fue agresiva.

Hablare con ella, deberá comenzar a entrenar, sus conocimientos son variados, pero dada la situación deberé de entrenarla especialmente, como a una verdadera sacerdotisa. Espero que Naraku se mantenga inactivo el tiempo suficiente-

- Será lo más probable, Inuyasha lo hirió gravemente así que tardara en recuperarse -

(…)

Caminando de un lado al otro desviaba de vez en vez, una exasperada mirada hacia el portal que comunicaba su época con la otra, soltando un bufido se dejo caer sobre el verde pasto sin apartar sus dorados ojos de ese punto, maldiciendo sin modular el volumen de su voz a todo aquel que cruzara por su mente, especialmente a cierta chiquilla, que según el, lo había dejado solo y abandonado.

Se mantuvo ahí quieto un largo rato más y vociferando nuevamente regreso a la aldea, esta vez no tenia intenciones de ir por ella.

En la época actual una joven reía divertida por las ocurrencias de sus amigas, había vuelto a su casa sin avisarle al obstinado hanyou, no estaba en sus planes retrasarse mas de unas horas, solo se surtiría de comida y medicamentos y volvería a la época feudal, no contó que en cuanto se recostara unos instantes, según ella solo para descansar un par de minutos, caería dormida completamente exhausta levantándose al día siguiente casi al terminar la mañana, entrando en pánico al darse cuenta que seguramente Inuyasha estaría preocupado o mas seguramente furioso por haberse ido sin decirle nada.

Después de un fugaz baño y llevándose de corbata a su pobre y anciano abuelo junto a su pequeño hermano cuando corría por toda la casa reuniendo lo que pensaba llevarse tocaron a la puerta, maldiciendo el ser la mas cercana tuvo que abrir la puerta, su sorpresa fue mayúscula a encontrar a sus tres escandalosas amigas y a un sonriente Houjo frente a ella saludándola efusivamente y dispuestas a someterla a un exhaustivo interrogatorio.

Soltando un suspiro ya completamente resignada los dejo entrar, todo el tiempo que se mantuvo al lado de Inuyasha había faltado a clases y esta vez había sido bastante, probablemente sus amigos preocupados estaban ahí para saber su estado, se encogió de hombros, si ya había tardado tanto en volver, unas horas mas no serian mucha diferencia.

Así que ahora, compartiendo un delicioso te, escuchaba a Eri y Ayumi relatar un extraño y divertido suceso escolar que ella no presencio.

No era tan malo, extrañaba esos momentos, para que negarlo.

- Basta ya Inuyasha, detente!- exclamo Sango, harta ya de los continuos gruñidos

El hanyou les dirigió una gélida mirada a sus amigos, era el tercer día y Kagome no había vuelto a lo que el se negaba a ir a su época, por terquedad posiblemente, pero también se sentía dolido de que lo hubiera olvidado de aquella manera, durante su recuperación ella estuvo a su lado en todo momento, lo cuido, lo consintió, hizo todo por el; cerro los ojos un momento apoyando su espalda en un árbol… lo amo… en cada uno de sus actos le demostró su amor.

Tenían una plática pendiente, pero dos meses habían pasado y ninguno de los dos hablo en todo ese tiempo.

Su sensible nariz lo hizo percatarse del suave aroma que estaba esperando, velozmente se levanto y salio en dirección del pozo dejando atrás a sus amigos que viéndolo alejarse regresaron a sus quehaceres diarios sin la mas mínima intención de seguirlo, ya que al menos el monje y la exterminadora habían notado que algo torturaba el corazón de su amigo y tal vez, solo tal vez ese seria el momento adecuado para liberarse.

Haciendo un gran esfuerzo logro salir tirando de la pesada mochila que llevaba consigo, suspirando cansada se sentó a la orilla del pozo, era tarde, dentro de poco obscurecería, compungida miro en dirección a la aldea pensando que tendría que enfrentarse al caprichoso medio demonio de plateada cabellera y dorados ojos, agito ambos brazos en un silencioso acto de frustración.

Cerca de ahí, escucho un par de ramas crujir, algo asustada giro su mirada buscando al posible responsable viendo aparecer entre los árboles a un joven vestido con un ahori color rojo.

Mordiéndose el labio inferior le cruzo por la mente de que hubiera preferido un monstruo antes que a el. De pie, totalmente quieto a escasos metros de ella, la mantenía observada sin decir palabra, encogiéndose de hombros ante la extraña actitud se puso de pie y se encamino a el.

- Hola Inuyasha- saludo esperanzada en iniciar una amena charla.

- Por que te fuiste sin avisarme, además tardaste en volver – la voz cortante y llena de reproche por parte del chico le causo un escalofrió.

- Perdona, no era mi intención, pensaba que volvería en un par de horas pero sucedieron algunas cosas que no planee. -

Se quedo estática sonrojándose furiosamente al notar que el acercaba peligrosamente su rostro a ella. Tras uno segundos sin que nada pasara se dio cuenta de algo, alzando una ceja confusa, el la estaba oliendo?

- Hueles diferente, traes un olor de algún hombre - reprimiendo su molestia e intentando no gritarle exigiendo saber de quien se trataba, volvió a su posición inicial mirándola firmemente mientras se cruzaba de brazos.

- En serio? (tras meditarlo unos instantes chasqueo sus dedos al encontrar una respuesta) debe ser Houjo. Anteayer me visito junto con las chicas y hoy me invito a tomar un helado, no pensaba ir pero cuando me invito no supe como rechazarlo, así que termine aceptando y hoy cuando volvíamos a casa tuve frió y me presto su chaqueta, seguramente se me impregno su olor.-

Soltando lo que claramente era un gruñido tomo a Kagome por el brazo y tiro de ella comenzando el regreso.

- Inuyasha! Suéltame me estas lastimando!!- Sintiendo el enojo crecer y completamente confundida ante tal acción tiro de su brazo intentando zafarse del agarre.

El hanyou volteo a verla, sus ojos no podían ocultar el enfado que sentía. Kagome reprimió la siguiente queja al notar el estado del chico, el dorado de sus ojos parecía oro líquido centelleando y llenándola de aprehensión.

- No vuelvas a irte sin avisarme ¿entendido? – su voz salio en un ronco susurro de advertencia. El volátil animo de la joven no soporto mas y estallo en furia.

- NO PUEDES DECIRME LO QUE DEBO O NO DEBO DE HACER, NO ERES NADIE PARA OBLIGARME A HACERLO!!-

- ES EN SERIO KAGOME, NO TE IRAS SIN ANTES AVISARME Y MAS VALE QUE TE QUITES EL HORRIBLE HEDOR QUE TRAS ENCIMA! -

El animo de ambos, además de sus explosivos carácteres hicieron acto de presencia, iniciando una batalla a voz en grito, algunas aves levantaron el vuelo asustadas ante semejantes exclamaciones que cada vez comenzaban a aumentar mas de tono.

- HEDOR???!!!! -

- SI!! APESTAS-

- CLARO QUE NO. ERES UN GROSERO!!-

- COMO QUIERAS PERO EL OLOR DE ESE TIPO ES INSOPORTABLE, DEBERIAS VER CON QUE TIPO DE GENTE TE JUNTAS! -

- ES VERDAD! Y DEBERIA HACERLO EMPEZANDO POR TI!! NO SE QUE SUCEDE CONTIGO INUYASHA PERO MAS VALE QUE ME DEJES EN PAZ!!!-

Diciendo esto agarro sus pertenencias y avanzo a paso rápido alejándose de él, no entendía por que se comportaba así.

Siempre había hecho dramas cuando se iba sin su consentimiento pero nunca le dijo ese tipo de cosas, sus ojos retuvieron con gran esfuerzo las lagrimas que luchaban por salir, se sentía dolida ante las palabras del chico, nuevamente le confirmaba que su aroma le desagradaba.

A grandes pasos llego a la aldea, sabia que el no la estaba siguiendo, se le hizo extraño pero se encogió de hombros, si no quería estar con ella no le diaria la mas mínima importancia.

La había visto alejarse, estaba furiosa, el también lo estaba pero consigo mismo, pasándose una mano por el rostro se sentó en el suelo meditando lo que acababa de suceder.

No era lo que había planeado, pero ahora comprendía lo que pasaba en el, aceptaba que los celos lo dominaron.

Se dejo caer de espalda recostándose en el fresco pasto y mientras observaba el cielo se permitió unos momentos de relajación.

Después de que escucho la declaración de Kikyo, comprendió que el peso que desaparecía aligerando su corazón se debía exclusivamente a que al saber tal cosa el se liberaba, no tendría que seguir forzando la creencia de un amor que ya no existía, no cuando dentro de el había crecido un verdadero amor por la joven que estaba a su lado y que lo aceptaba tal cual era.

Giro volviéndose a acomodar esta vez sobre su costado y se pregunto, es verdad que ella lo aceptaba a el, pero el se aceptaba a si mismo?.

(…)

Su mal humor se había apaciguado un poco, la compañía de Sango y Miroku ayudaban bastante, en especial por que aquel monje era un hentai de lo peor que al parecer sus malas mañas se habían restringido únicamente a la exterminadora.

Los pájaros alzaron el vuelo asustados ante el alarmante escándalo que a poca distancia comenzaba, en el suelo, un hombre se hallaba casi desmayado con una enorme marca roja en su mejilla, Kagome rió con ganas ante la situación mientras su amiga gritaba continuas ofensas contra el monje.

Al salir del bosque los encontró hablando amablemente pero cuando Sango se había distraído al saludarla el monje aprovecho la oportunidad.

Tomando asiento, espero que las cosas se calmaran, necesitaba hablar con ellos, hizo una mueca al pensar que el "ellos" incluía al Hanyou, pero se dijo que con el actual humor que estaba demostrando no tomaría muy bien lo que ella tuviera que decir, tal vez seria mejor que se enterara después.

Aunque pensándolo mejor, no sabia si los demás tomarían bien las cosas o se enfadarían por la decisión que únicamente ella había tomado

Se mantuvieron un rato mas platicando de cosas sin mucha importancia, el ambiente era relajado y la situación de preocupación que existió durante la convalecencia de los guerreros por fin desaparecía.

Las risas llenaron el ambiente haciéndola olvidar su propósito para hablar y lo ultimo que había hecho, la reciente pelea con Inuyasha era restada de importancia, podrían ser celos? Si podrían, el hanyou había demostrado celarla demasiado aunque no significaba exactamente que era a causa de que sintiera algo profundo por ella, tal vez era en un sentido de amistad y posesión como el rastreador de la perla o la chica que lo cuida y cura de sus heridas.

Se sobresalto al notar que el Hanyou se había sentado a su lado sin que ella se percatara en que momento lo hiciera.

Molesta se aparto un poco intentando poner distancia entre ellos, tratando de demostrarle de una manera clara que ella estaba seriamente enojada.

Miroku y Sango intercambiaron miradas, pero como ya les era una costumbre decidieron hacer como si nada pasaba.

- Cuando Saldremos nuevamente de viaje Inuyasha? -

- Por que me lo preguntas a mi monje?!-

- Por que sueles ser tu quien da las ordenes, algo así como el líder del grupo, creí que ya lo sabias y que por favor no se te valla a subir a la cabeza lo que te estoy diciendo.-

Inuyasha puso una sonrisa arrogante mirando a todos sin poder evitarlo con algo de altivez, miroku se dio una palmada en la frente en señal de reprenderse a si mismo al mismo tiempo que se maldecía mentalmente por haber expresado lo que pensaba en voz alta, Kagome puso los ojos en blanco exasperada, mordiéndose la lengua para no decir nada mientras que su castaña amiga susurraba un par de burlas hacia el peli plateado en voz apenas audible

- Quisiera que partiéramos pronto, (tomo la palabra la sacerdotisa, antes de que su tonto acompañante mitad demonio dijera alguna cosa que prefería no oír.) tal vez debamos pasar a ver a Koga y averiguar si sabe algo de Naraku, cuanto antes lo encontramos antes podremos acabar con el. Tenemos la ventaja de la Shikon en nuestro poder.-

- Es verdad, aunque he pensado mucho que antes de irnos encontremos la manera de asegurar que la perla no nos sea arrebatada durante la batalla. -

- Kagome es la que la resguarda ahora, en ese caso ella deberá quedarse aquí o lo mas alejada posible de la batalla. Nosotros nos encargaremos. -

Sango dudo unos instantes de lo que acababa de oír, mientras que el monje asentía de acuerdo aunque lanzando una rápida mirada a su amiga para ver su reacción.

- ABAJO!!! – si, esa era la reacción que todos esperaban.

Kagome había intentado no decir aquella palabra, primero pensando en la salud del Hanyou y segundo creyendo que de esa manera el se daría cuenta que su relación había madurado pero definitivamente se había equivocado.

- No voy a quedarme aquí mientras ustedes luchan contra Naraku, no después de cómo terminaron la ultima vez!!!-

Levantándose del suelo, completamente furioso ante la obligada comida de tierra que había sufrido alzo la voz lo suficientemente alto para intimidar a cualquier demonio.

- NO SEAS NECIA! ES LA FORMA MAS SEGURA DE PROTEGER LA PERLA, NOS COSTO MUCHO TRABAJO OBTENERLA Y NO QUIERO ARRIESGARME A VOLVERLA A PERDER. -

Sintiéndose completamente humillada reprimió las lágrimas de furia y dolor que llegaban a sus ojos, liberando toda su frustración estampando fuertemente su mano en la mejilla del hanyou. Sus amigos abrieron los ojos sorprendidos Sango dejando salir una exclamación.

El se llevo la mano a su ardiente mejilla roja por el golpe, sus ojos buscaron los chocolate viendo a través de ellos el dolor que había provocado, alzo una mano para tocarla, viendo como ella se alejaba de el, se maldijo mentalmente, eso era lo único que no quería hacer, ver lastimada a la chica era lo que mas odiaba, prefería morir antes de que ella derramara lagrimas, pero eso había hecho, el era el único culpable de los brillantes diamantes salados que corrían por sus mejilla.

Se maldijo otra vez, el solo deseaba protegerla, dejarla fuera de cualquier peligro.

- Si tanto te preocupa la perla no tienes que preocuparte mas por ella, ten por seguro que será muy difícil que me la arrebaten y yo ya no seré un estorbo.-

- Kagome… no eres un estorbo..-

- Déjalo así Sango, es lo que Inuyasha siempre me ha dicho. -

- Que has hecho con la perla para sentirte tan segura?.-

Sin siquiera dignarse a verlo, se puso lentamente de pie sacudiendo la tierra de sus ropas.

- Cuando llegue a esta época la perla se encontraba dentro de mi cuerpo y fue aquel ciempiés quien me lo arrebato, he vuelto a resguardarla dentro de mi cuerpo aunque en esta ocasión esta cerca de mi corazón ( señalándose apunto con su dedo el lugar especifico el su pecho), así podré mantenerla purificada y protegida de todos.-

El silencio se hizo completo en el grupo que intercambiaba miradas aprehensivas, la pelinegra se mordió el labio meditando si había hecho bien en contarles la verdad.

- Kagome… estas segura de que es lo mejor? Podría ser peligroso. -

- CLARO QUE PODRIA SER PELIGROSO, EN QUE ESTAS PENSANDO NIÑA TONTA!!!- Inuyasha se había levantado y comenzado a gritar histéricamente antes de que la chica pudiera contestarle a su amiga.

La reacción claro, fue instantánea, tanto el monje como la exterminadora sabían perfectamente que no podían interferir en esta discusión por mas diversas opiniones que tuvieran. La pelinegra se alejo un poco del medio demonio ante semejante agresión, a pesar del mal carácter y los diversos insultos que ambos intercambiaban, esta ocasión sabia que iba mas allá de los simples mal humores del hanyou.

- DAME EN ESTE MOMENTO LA DICHOSA PERLA, DAMELA TE DIGO KAGOME!!!-

- No te comportes de esa manera… Inuyasha.. Que mal puede hacer que yo resguarde la perla, después de todo como la sacerdotisa reencarnación de Kikyo es mí deber no es así? -

- señorita… no es eso…-

El duelo de miradas, chocolate contra dorado persistió ignorando los comentarios que podían decirse, esperando el siguiente paso del otro, al fin el chico soltó el aire retenido.

- Por favor Kagome, no seas estupida y dame la perla, seré yo quien cuide de ella.-

- No!. No te la daré Inuyasha. Es algo que decidí yo, soy la responsable de que la perla se rompiera y ahora que a fin esta completa no pienso desentenderme de ella, se que puede pasarme y no me importa, por que a ti te altera tanto? -

- QUE POR QUE ME ALTERA?!!! SI SERAS NECIA MUJER! COMO PIESAS QUE ME QUEDE TRANQUILO CUANDO ESTAS EXPONIENDOTE ASI??!!!.

NO DEJARE QUE VUELVAN A LASTIMARTE, ESTA VEZ VOY A CUIDAR DE TI POR QUE TE AMO!!!!-

Los chocolates ojos se abrieron enormemente, el medio demonio tras captar lo que había dicho se cubrió la boca en un vano intento por evitar que mas palabras salieran de el, no quería que ella se enterara de esa forma, pero es que lo había terminado desquiciando y no pudo mas que decirle la verdadera razón de su enojo. Alzo la vista buscando la reacción de ella, podía notar la tensión que de sus amigos que permanecían en silencio a unos pasos de el, pero no les tomo importancia, por ahora solo Kagome y la reacción de ella mantenían alerta sus sentidos.

Las palabras tardaron en llegar a su cerebro y mas aun tardo en comprender su significado.

El miedo la invadió por completo, la sorpresa la sobrepaso y lo único que pudo hacer fue huir de ahí, sin siquiera poderle responder dio media vuelta y corrió desesperadamente en dirección del bosque internándose cada vez mas en el.

No comprendía por que lo hacia, acababa de escuchar aquellas anheladas palabras que por tanto tiempo había esperado y lo único que había podido hacer era correr y alejarse de el… en verdad que era una tonta!

Los tres chicos habían observado aquella incomprensible reacción, el hanyou se había mantenido impávido observándola alejarse, por unos instantes la castaña intento seguir a su amiga pero la mano del monje la detuvo mientras posaba la mirada en su amigo. – Que estas esperando? Vamos ve tras ella!!!-

Al escuchar esas palabras despertó de su confusión y miro unos segundos los azules ojos de su amigo antes de salir en una loca carrera por alcanzarla.

Frunció el seño al notar que ella había corrido en dirección contraria a la aldea o al pozo, se estaba internando en el bosque, un buen rato atrás había caído la noche y el lugar era peligroso.

Buscando su aroma no tardo casi nada en ubicarla y dirigirse hacia ella, con su rapidez pronto pudo divisarla y aumentando un poco el paso le dio alcance, pero en vez de detenerla la tomo de la cintura y siguió su carrera saltando en las ramas, subiendo entre ellas.

Kagome lanzo una exclamación de sorpresa al sentirse elevada entre los árboles, pero no lucho por separarse, simplemente se dejo guiar esperando hasta que se detuvieran.

Se detuvieron en la cima del árbol, en una rama suficientemente gruesa para soportarlos a ambos, cuando se estabilizo se alejo de el y resignada a no poder escapar de ahí se sentó sobre la rama mantenido el silencio no queriendo hablar, la luna se alcanzaba ver esplendorosa bañándolos de una plateada luz.

El la miro de reojo, sus mejillas se sonrojaron y movió las blancas orejas completamente inquieto, no había sido difícil el decirle que la amaba en el momento de furia, tampoco lo había sido el darle alcance, pero como diablos iba a hablar con ella si ella no demostraba ninguna emoción?!. No se atrevió a acercársele, trago audiblemente dándose cuenta que no podía dar paso atrás, lo había dicho y debía aceptar lo que ella fuera a responderle.

- Ka… Kagome? Yo… (Callo momentáneamente esperando ver si ella lo miraba pero no obtuvo respuesta así que continúo) Veras, lo de hace un momento…-

- Lo entiendo Inuyasha, se que no querías decirlo, por mi no hay problema y lo entiendo perfectamente.-

"QUE!!!" Grito mentalmente, totalmente desencajado la miro directamente, en ese momento podían decirle tonto, por que en verdad se sentía así, no comprendía para nada lo que sucedía.

- No se por que lo dijiste, pero olvidémoslo quieres?-

- NO! No espera, no era eso lo que yo quería decirte – la pelinegra aparto la mirada de la luna para poder fijarla en los dorados ojos que ante su asombro estaban tan cerca de ella.

Inclinándose, estampo sus labios saboreando los rosados de ella.

En el estado desesperado que estaba no se le ocurrió otra idea mas que el besarla, no sintió rechazo alguno de su parte, así que se permitió profundizar el beso, cuando coloco sus manos a ambos lados de la cara de la chica sintió humedad sobre las mejillas, eso lo asusto alejándose inmediatamente al haber escuchado un sollozo.

- Que estas haciendo? Por que me has besado?- las lagrimas cayeron mas copiosamente y el se alejo derrotado.

Aunque antes de que pudiera hacerlo mas, la pelinegra se abalanzaba hacia el enterrándose en su pecho, algo desconcertado la rodeo con sus brazos, no sabiendo si hacia lo correcto o si terminaría mal por tal atrevimiento.

- Por que? Por que me estas haciendo esto Inuyasha, acaso no vez que me estas lastimando?-

- Te amo Kagome, no quiero que sufras, en verdad te amo.- le murmuro no sabiendo que mas decir.

- Mientes! Tu solo amas a Kikyo y yo soy su reflejo, cuando me vez a la que miras es a ella. No quiero ese amor Inuyasha, yo no quiero eso.-

El chico la estrecho mas fuertemente al sentirla temblar en medio del llanto, la observo aferrada a el, oh! kami, cuanto la había lastimado…

Se meció suavemente acunándola entre sus brazos en un arrullo casi imperceptible, mientras paseaba sus garras entre la negra cabellera.

- En aquella pelea, donde protegiste la perla tan desesperadamente me sentí tan alterado, deseaba ir en tu ayuda, corrías peligro y yo no podía ir a tu lado, en el momento que Naraku te ataco corrí a ti, pero no pude llegar a tiempo, tu caías al suelo bañada en sangre y el se había apoderado de de la joya… no me importo en lo absoluto recuperarla, la desesperación que me embargaba era a causa tuya, tu estabas herida, tu sufrías, que podía importarme la perla si tu estabas mal?. Jure que ese desgraciado lo pagaría, yo cobraría cada gota de tu sangre derramada, estaba tan asustado. (Guardo silencio enterrando su rostro en la curvatura del cuello de su rostro, estaba exponiendo demasiado sus sentimientos, pero Kagome sabia mas de el que cualquier otra persona, y si salía herido por confesarse, no le importaba si era por ella) Cuando estuviste fuera de peligro volví por el, volví a cobrar venganza.

No por la perla aunque aproveche para hacerme de ella, no por Miroku o por Sango, ni mucho menos por Kikyo, yo quería justicia por lo que te hicieron a ti, por que te lastimaron a ti, por que te amo.-

CONTINUARA….


YEIIIII Y LLEGAMOS AL TERCER CAPITULO, UFF!!! NO TIENEN IDEA DE LO QUE ME COSTO LA ULTIMA PARTE, LO ESCRIBIA, LO BORRABA Y LO VOLVIA A ESCRIBIR, MI CABEZA DABA VUELTAS Y YO SOLO QUERIA DORMIRRR!!!

¿PERO QUIEN ME MANDA PONERME A ESCRIBIR ESTO NO ES ASI? SIP YO PAGARE POR MIS PECADOS JEJEJE

Kisa- Chan- Suhma: jejeje…. Si, lo se, en verdad que yo lo se, esa Kikyo es un verdadero dolor de cabeza! Y comparto tu deseo, solo déjenmela unos segundos entre mis garritas…

¿Que sufra? (añádase aquí una gran sonrisa maquiavélica)

Eiko 007: ahhh mi Inu es tan lindo.. todo un cachorrito (si quieres te lo presto un ratito) Jajaja. que bueno que te gusto, hagamos algo, tú continua leyendo y yo me esforzare!

KagomeYumika: Si, lamentablemente se lo que es no tener Internet…………WAAAA ES LA MUERTE, LA DESOLACION Y PERDIDA DE CORDURA, ME ESTREMEZCO SOLO DE PENSARLO!! (Desde un rincón oscuro agazapada y en total depresión) mejor sigamos con el caos ne?

Bien, yo me despido pero aquí les dejo mi mail por si quieren agregarme en su MSN, ya saben es mas fácil amenazar de ese modo.

Ah! Y no olviden los REVIEWS!!!

Besos

Cereza Felina.

serenity252(arroba)hotmail(punto)com