Historia realizada sin fines de lucro, todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi

"A TU LADO"

Capitulo 5

- KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! -

El grito de pánico inundo el bosque llegando hasta la cercana aldea y siendo tan penetrante que probablemente más de un aldeano se habría caído de la cama (suponiendo claro, que tuvieran camas y durmieran en ellas).

Inuyasha se había levantado en el acto, tomando a colmillo sagrado en un completo estado de alerta, preparado para una pelea rastreando rápidamente el posible enemigo y fuente de peligro.

Sango que también se había levantado con su arma en mano fue mucho más rápida y ágil en comprender las cosas. Kagome, completamente avergonzada intentaba pudorosamente cubrir su desnudez que quedaba casi al descubierto por culpa del entreabierto ahori.

La exterminadora paseo su mirada de su amiga al pervertido monje que estaba deleitándose con la mirada y comprendiendo que debía de hacer, tomo fuertemente su hiraikotsu y lo estrello muy potentemente en la cabeza de este.

Para ese momento la sacerdotisa ya se había envuelto con la cobija cubriéndose hasta la cabeza.

- Será mejor que los dejemos solos, iré a dar una caminata y tal vez aproveche la situación para lanzar a este mañoso al río- Tomándolo de las ropas la castaña lo arrastro tras de si seguida mientras era seguida por Kirara que llevaba sobre su espalda, sorprendentemente, a aun dormido Shippo.

Se alejo caminando rápidamente con una sonrisa en el rostro, no era nada tonta para no percatarse de lo que esos dos habían hecho durante aquella noche.

Llegando a la orilla del rió tomo asiento en un roca mientras observaba el agua correr.

Era obvio que las cosas cambiarían, como bien había dicho Miroku, Inuyasha era el líder del grupo y ya que Kagome ahora seria su pareja por lógica su prioridad, en ese caso que papel jugaban ellos dentro del grupo?... Lo medito unos instantes buscando en su mente como definir a su en verdad extraño grupo, manada? Sociedad? No, se forzó más, un Clan! Si, ese termino era el que usaban los demonios para definir a su familia y al final ellos eran una familia, muy extraña pero una familia.

Bajo su vista fijándose en la figura masculina inconsciente a sus pies, apoyando su pie en él, empujo un poco el cuerpo que rodó unos centímetros. Se sentía muy feliz por sus amigos sonriendo ilusionada pensando en la charla que podría tener con su amiga, pero también sabía, que en lo profundo de su corazón sentía envidia.

El choque con el agua helada despertó al conmocionado monje que lucho desesperado por volver a la orilla, la exterminadora dejo a un lado sus pensamientos y rió con muchas ganas ante lo que veía. A su lado el pequeño zorrito comenzaba a despertar con tal tumulto.

(…)

Inuyasha se dejo caer sentado frente al envoltijo de cobijas, tirando un poco de ellas logro descubrir el rostro de la joven mujer que se empecinaba en cubrirse.

- Feh! Mujer que gusto el tuyo de estar siempre gritando? -

- ABAJO!!-

El peliplateado se vio estrellándose contra el suelo mientras ella le contestaba molesta. – De que otra forma quieres que responda, si me observaban fijamente estando casi desnuda??!! –

Con el ceño fruncido se levanto del suelo en cuanto el efecto del conjuro termino, sacudiéndose la tierra de la ropa.

- En cuanto ese hentai vuelva ajustare cuentas con el por mirar lo que es mió.-

- No soy un objeto Inuyasha!!.-

El reclamo molesto de la muchacha fue cortado repentinamente, ya que el hanyou la había arrastrado a sus brazos haciéndola guardar silencio con un beso.

- No, no eres un objeto pero definitivamente eres mía, me perteneces, tu eres mi mujer así que no lo olvides.-

La pasión en la caricia le hizo entregarse por completo sin dudar, le gustaba oírlo tan posesivo, sentirse celada, amada.

- Supongo que ya no tendremos que guardar el secreto – comento risueña mientras tiraba de un mechón plateado.

El hanyou sonrió mientras besaba la marca. – Eras tu la que quería esperar para decírselos no yo.-

- No quería que si esto fuera un sueño y se terminara ellos sintieran lastima por mi, hubiera sido muy doloroso.-

- No pienses más en eso, no pienso dejarte, haré lo que sea para que me creas.-

- Sigue amándome y todo estará bien, creo en ti y se que no mientes.-

El guardo silencio mientras besaba varias veces el azabache cabello, disfrutando de la sedosidad de este.

Ese día ambos comenzaban una nueva vida juntos.

(…)

- Hey monje!!!-

El pobre hombre se encontraba alejado del grupo, en paños menores esperando que sus ropas se secaran.

Al escuchar que lo llamaban volteo, lamentablemente no fue lo suficientemente ágil y rápido para evitar el golpe que se estrello en su rostro.

Completamente descolocado, busco con la mirada al medio demonio intentando comprender lo que sucedía, tocando su adolorida mejilla con su mano derecha.

- Nunca vuelvas a ver de esa manera a Kagome, aleja tus ojos y pensamientos enfermos de mi hembra y si me doy cuenta que los tienes te moleré a golpes, estas advertido!! -

El joven de coleta suspiro mientras asentía tranquilamente con la cabeza gacha, hoy había sido castigado dos veces por un crimen que no había pensado cometer, pero que simplemente se había dado.

- No volverá a suceder te lo juro.- Satisfecho, Inuyasha se sentó a su lado mirando el paisaje a sus pies. – y bien, me contaras que tal estuvo?-

Un golpe (menos fuerte) cayó sobre su cabeza al tiempo que alcanzaba a oír un gruñido de advertencia.

- Solo cierra la boca Miroku!.-

El monje no pudo evitar reír ante el notable sonrojo de su compañero. El mismo Hanyou termino sonriendo arrogantemente en un claro ego masculino. Hombres!.

Ambas chicas reían cuando los hombres se acercaron a ellas callaron inmediatamente mientras la pelinegra se sonrojaba, las miradas que ella e Inuyasha compartieron estaba cargada de un profundo sentimiento, Sango se puso de pie y se alejo de ellos, pero el pequeño Shippo que llevaba en brazos a su felina amiga los miro sumamente curioso no terminando de comprender lo que sucedía, el medio demonio noto la insistente mirada del zorrito y lo tomo de la ropa alzándolo hasta posarlo en el regazo de la miko, la cual lo miro sonriente mientras le rascaba tras la oreja.

- Será mejor que partamos, para variar me gustaría pasar la noche bajo un techo y no me importaría que su excelencia use algunos de sus trucos.-

La joven sacerdotisa no pudo evitar reír, pero un bostezo se hizo evidente y aunque intento disimularlo el hanyou lo noto y frunció el ceño ayudándola a levantarse.

Hizo un gesto animando al grupo a partir mientras la exterminadora se acercaba y la pequeña Kirara tomaba su verdadera forma lista para el viaje, la castaña invito a su amiga a ir con ella, argumentando que podrían ir mas cómodas y platicar en el camino.

La joven afirmó encaminándose para seguirla cuando sintió que la tomaban por la muñeca deteniéndola, Inuyasha la miraba con una cara que denotaba un claro berrinche por su parte. En definitiva a veces se comportaba como un niño chiquito.

Tras mirarse unos segundos Kagome suspiro derrotada por esa dorada mirada a lo cual el peliplateado sonrió triunfal sabiendo que había obtenido lo que quería.

Pronto reemprendieron el camino, muy cerca, mas de lo que podían esperarse una figura alta los seguía observándolos a la distancia.

Afuera llovía tormentosamente, las paredes se estremecían golpeadas por el viento al tiempo que la oscuridad era perturbada por la luz destellante de los rayos.

Por primera vez estaba de acuerdo con Sango, ese monje era muy hábil cuando usaba sus artimañas y obtenía una buena habitación en el palacio más rico de un señor feudal.

Suspiro, llevaba casi toda a noche velando el sueño de su hembra, paso cuidadosamente uno de sus dedos cuidando que su garra no la lastimara, acariciando su respingada nariz, sonrió muy orgulloso de que ella se mantuviera a su lado, recostó su cabeza en el futón acomodándose muy cerca del rostro de ella, sintiendo la calida respiración en combinación con la suya.

Preocupado de que estuviera bien cubierta, la acurruco contra el escuchándola murmurar algo que no alcanzo a comprender antes de volver a caer en un profundo sueño, esto lo hizo sonreír, se acomodo para dormir dándose el lujo de mantener la guardia baja.

Miroku se encontraba en el primer cuarto del pasillo, Sango con Shippo y Kirara dormían en el cuarto siguiente mientras que a ellos les fue otorgado el del fondo.

Si, sabía que no era normal dejar que los otros estuvieran en guardia, pero se sentía cansado y quería dormir.

(…)

Asustado por el movimiento de la tierra, despertó con todos sus sentidos en completa alerta.

- Kagome levántate!-

La joven de ojos chocolates. Completamente abrumada abrió los ojos incorporándose. A su alrededor todo se sacudía incesantemente, asustada se apretó contra el ojidorado que la resguardo en su pecho.

Se puso cuidadosamente de pie acercándose a la pared, ella grito asustada cuando el piso se abrió producto del temblor que aumentaba su intensidad a cada momento.

- INUYASHA!!-

La puerta se abrió de golpe dejando pasar a Miroku jalando de la mano a una pálida Sango con un lloroso Shippo entre brazos.

Al ver el resto de su clan reunido, el medio demonio alzo en brazos a la pelinegra con mirada decidida.

- Debemos salir de aquí antes de que todo se venga abajo!. -

Los otros asintieron y rápidamente volvieron a salir al pasillo uniéndose a todos los demás habitantes del gran palacio, que asustados huían del lugar.

Apenas llegaron al patio cuando la zona donde estaban refugiados caía derrumbada entre un gran estruendo, prendiéndose fuego.

Los gritos y el pánico aumentaron mientras el temblor comenzaba a ceder fuerza.

- Debemos hacer algo.-

Inuyasha bajo la mirada chocando con la preocupada mirada café.

- De acuerdo, pero no se alejen demasiado ni expongan su vida.-

Apenas asintieron ante tal indicación cuando tras ellos, saliendo del bosque, apareció un cuerpo de gran altura y terrible aura maligna con deformes características.

- Maldición!! Son extensiones de Naraku. Miroku, encárgate tu del incendio yo me desharé de esa basura. -

Afirmando, dio media vuelta cruzando el mar de gente intentando llegar al origen del fuego, Sango corrió tras el y con ayuda de su felina compañera intentaba alejar a la gente del peligro.

El medio demonio desenvaino a colmillo de acero preparándose a atacar mientras los ojos le brillaban esperando el momento mas adecuado.

Una pequeña mano se poso sobre su brazo llamando su atención, una preocupada Kagome lo miraba seriamente acercándose para rozar sus labios con los de ella.

- No dejes que te lastimen Inuyasha.-

El la miro y tras asentir dio media vuelta corriendo hacia aquella criatura. La joven lo vio alejarse pero tomando conciencia de lo que sucedía se dispuso ayudar a la gran cantidad de heridos ayudada por el pequeño zorro.

Una enorme roca choco con fuerza contra el suelo, muy cerca de donde el se encontraba, alzo su espada saltando en dirección a la deforme criatura buscando atacar primero.

Mientras tanto, la pelinegra buscaba ayudar, pero no tenia nada que pudiera ayudarle, todos sus medicamentos, hierbas o vendajes estaban en su mochila, la cual seguramente ardía bajo las ruinas en fuego perdidas para siempre, se mordió el labio desesperada paseando su vista por la cantidad de heridos que tenia frente a ella; sin mas opción tomo la orilla de su largo camisón y comenzó a rasgarlo fabricando así unas cuantas vendas.

Tras ella , un estruendo que era superior al escándalo que vivían la hizo girar el rostro en el momento que la criatura mandada por el malvado Naraku caía en el suelo desplomándose completamente vencida. Busco con la mirada a su hanyou hasta que el grito de Shippo la hizo regresar a la realidad, viendo como el pequeño cargaba a una niñita completamente inconsciente. Agito su cabeza obligándose a poner toda su atención en su deber.

La lluvia comenzó a caer nuevamente y con su acto de presencia ayudo a apagar los incendios y a limpiar la ceniza que caía por doquier.

Empapada, completamente calada hasta los huesos con su antes blanco camisón completamente rasgado, la joven sacerdotisa caminaba entre los aldeanos ayudando en algunas curaciones e instruyendo a otros como debían hacerlo para que ella pudiera hacerse cargo de lesiones mas graves.

Una ráfaga de aire frió le golpeo el cuerpo haciéndola estremecerse en un escalofrió, una tela cayo sobre sus hombros, al percatarse de que era el ahori rojo, volteo buscando a su dueño, encontrándose que el hanyou se encontraba a menos de dos pasos detrás de ella. Se abrazo a el, sumamente cansada pero contenta de estar nuevamente a su lado.

- Estas bien?- oyéndolo asentir se preocupo por sus demás amigos. – Donde están los chicos? -

- Mas allá, están todos reunidos, Miroku tiene un par de quemaduras pero son muy leves, nada que no se cure en un día o dos.-

- Muy bien, vayamos con ellos entonces, ya no podemos hacer mucho por el momento.-

(…)

La casa vacía les dio la bienvenida, entraron en ella y no encendieron ninguna luz hasta que llegaron al cuarto femenino.

El medio demonio se dejo caer sobre el suave colchón, viendo a la miko caminar por todo su cuarto abriendo cajones y sacando cosas de ellos.

- Voy a bañarme, cuando termine podrás hacerlo tu.-

El simplemente asintió, afuera las nubes prometían una gran tormenta, aun no caía la noche pero la oscuridad era patente, al quedarse solo se incorporo sentándose cual su costumbre apareciendo en su rostro un claro gesto de preocupación. Era obvio que no pudieron continuar su viaje en tales condiciones, todas sus provisiones y medicamentos se perdieron con la amarilla mochila que siempre los había acompañado, y aunque sus heridas no eran en absoluto graves estaban de acuerdo en dejar al monje descansa aunque fuera un día.

El regreso había sido apresurado, viajaron sin parar hasta volver a la aldea de la anciana Kaede, y apenas deteniéndose a decir hola, ellos dos habían cruzado a la época moderna.

- MALDITO NARAKU!!-

Lo había hecho nuevamente, ese infeliz…. Había reaparecido pero eso no era lo que le preocupaba, aquella marioneta que les había enviado no había resultado ni la mitad de fuerte que las demás pero era lo que le había dicho lo que lo tenía tan mal.

- Es tu turno, Sota ya te enseño a usar el baño no es verdad?-

Parpadeando confundido se puso de pie, Kagome entraba nuevamente en el cuarto con su ropa de dormir y el cabello completamente mojado, no se percato de que el tiempo se había pasado tan rápido mientras el pensaba.

Aceptando la esponjosa toalla que la chica le ofrecía se dirigió a bañarse.

Kagome lo vio entrar en la puerta correcta y regreso a sus cosas secando sentándose frente a su pequeño tocador mientras con un cepillo en mano ayudada por la secadora empezaba la tediosa tarea de secar y desenredar su negra cabellera.

Tras finalizar la tardada tarea se quedo observando su imagen, haciendo su cabello a un lado el cual le tapaba el cuello se lo descubrió teniendo la visión clara de su marca, la examino con calma, solo un cuello alto podría esconderla.

Suspiró compungida, en definitiva tendría que hablar con su madre, se sonrojo, como iba a explicarle esa herida sin contarle "TODO" lo que significaba y como la había obtenido.

La acaricio, rozándola con su dedo, significaría algo parecido a estar casados?...Era muy joven para ser una mujer casada!!... aun no cumplía los veinte!!!.

Una gota escurrió por su nuca mientras sonreía muy tontamente, era muy joven para todo lo que había hecho y aunque no se arrepentía de nada, era obvio que las cosas habían cambiado y seguramente que al final del camino se vería obligada a elegir donde quería estar, al menos eso lo tenia claro. Riéndose picaramente se dijo que una esposa debía estar siempre al lado de su esposo¿o era mejor decir que una hebra debía estar siempre al lado de su macho?

- Que te causa tanta gracia? -

Ella lo vio acercarse reflejado en el espejo, le lanzo una sonrisa al verlo solo con sus pantalones.

- Solo estaba pensando algunas cosas, ven siéntate, debemos secar tu cabello.-

El chico negó con la cabeza pero siguió las instrucciones de la chica a la cual ya se le estaba haciendo una costumbre eso de cuidar de su larga cabellera, eso le gustaba.

- Inuyasha… la tradición youkai de marcarme es algo así como estar casados?-

- Casados? Te refieres a eso que hacen los humanos, eso que llaman boda?. Supongo que puedes si quieres puedes verlo así, pero los humanos son muy volubles y suelen retractarse, los youkai no lo hacemos.-

La joven lo abrazo por la espalda dándole un fugaz beso en la mejilla manteniendo su rostro apoyado en el hombre de el. Poniéndose seria busco la dorada mirada en el reflejo.

- Vas a decirme que te esta preocupando?-

- Que quieres decir? – el chico volteo a verla sorprendido

- Algo a estado preocupándote, no se de que se trata, pero si me lo dijeras yo podría ayudarte.-

El hanyou guardo silencio mirándola penetrantemente, siempre había sido bueno ocultando sus problemas y preocupaciones resolviéndolas el solo, siempre solo. Como esa niña podía leer tan fácil sus sentimientos?

- Tan malo es que no quieres decírmelo? Tienes que aprender a confiar en mí.-

La observo de pie frente a el mirándolo dulcemente su rostro reflejando una enorme preocupación, Suspiro abrazándola por la cintura enterrando el rostro en su vientre.

- Pequeña perra- No sabía como hacia de él lo que ella quería, no muy convencido aun si debía hablar, termino aceptando que tal vez era lo mejor.

- Aquella extensión de Naraku no era la mitad de fuerte de lo que son normalmente (La pelinegra lo escucho, eso era bueno, debía significar que no estaba completamente restablecido y debía encontrarse débil, por que se preocupaba entonces?) Fue muy fácil derrotarlo, pero era obvio que su objetivo no era pelear, me dio un mensaje.

Ese hijo de perra sabe que custodias la perla dentro de tu cuerpo!!! Su amenaza fue clara, va contra ti y no solo quiere arrebatártela, quiere acabar contigo.-

La joven sacerdotisa se estremeció asustada ante la confesión aferrandose a el comprendiendo la gravedad de la situación.

Entre sus manos le tomo el rostro alzándolo para que lo mirara, regalándole un muy calmada sonrisa, el no pudo dejar de confundirse ante la tranquilidad que ella le mostraba. Lo animo a levantarse, aceptando seguirla a la cama donde ella se acomodo sentándose en ella recargando su espalda contra la pared, extendiendo la mano invitándolo que la acompañaran el se acerco no comprendiendo lo que ella quería aun así se recostó tal como se lo indicaba, apoyando su cabeza sobre sus piernas dejando salir un suspiro.

- Vamos, cierra los ojos. (El la miro no haciéndole caso) ciérralos, aquí no corremos peligro alguno así que puedes relajarte (el frunció el ceño y aunque hizo una mueca cerro los ojos) Bien, se que estas preocupado pero ahora no estas solo, podrías recordar eso para el futuro? Yo estoy contigo y siempre vas a estarlo, juntos encontraremos la forma de solucionar esto. Ahora duerme un rato Inuyasha, tienes que descansar.-

Paseo sus dedos por el plateado cabello consintiendo principalmente las suaves orejas que se movieron encantadas, con una voz susurrante comenzó a cantar una antigua canción que su madre le cantaba a ella antes de dormir.

Se relajo disfrutando el ser mimado, mientras la suave voz lo arrullaba, creando que cayera en un deliciosos sopor que poco a poco lo llevo a un profundo sueño.

La respiración acompasada y profunda le revelo que el al fin se había dormido así que guardo silencio.

Giro su rostro, afuera al fin la noche se hizo presente por completo y tras la ventana una delicada cortina de lluvia mojaba la tierra. Hizo su cabeza hacia atrás recargándola en la pared, mordió su labio en un desesperado intento por contener el sollozo que luchaba por salir mientras una triste lagrima resbalaba por su mejilla. Estaba aterrada, sabiendo lo que Naraku planeaba, sintió un profundo miedo, por ella, por Inuyasha, por todos ellos.

No sabía que podía hacer, que podía ella hacer para que todo se solucionara.

El tiempo comenzó a correr, el reloj marcaba su carrera anunciándole que su tiempo se acababa para poder encontrar una solución

Las voces de su familia interrumpieron sus oscuros pensamientos arrancándole una sonrisa. Con extremado cuidado deslizo la cabeza que descansaba en su cabeza hasta acomodarla en la almohada y suavemente se puso de pie, ya en la puerta volteo a ver al durmiente y no pudo evitar tomar la cobija al pie de la cama para cubrirlo con ella y en completo silencio salio de la habitación.

Bajo las escaleras para alcanzar ver a su madre que se sacudía las gotas de lluvia del abrigo que traía puesto, mientras su abuelo ayudaba al pequeño pelinegro a quitarse la chamarra húmeda.

- Hija!- apresurada, la mujer se acerco a su pequeña para poder rodearla con sus brazos.

- Ya has vuelto hermana.- el pequeño dio unos pasos sonriéndole mientras el abuelo se quedaba asiendo un gesto de saludo con la cabeza.

- Volví por la tarde, debo de recuperar algunas cosas que se perdieron y quisiera reemplazar para continuar con el viaje, además… mamá, quisiera hablar contigo en privado.-

- Papa, por que no llevas a Sota a que tome un baño caliente y se cambie, ya los llamare yo cuando la cena este lista.-

El pequeño hizo una mueca, pero el alegre anciano lo apresuro, cuando pasaron al lado de la joven ella le revolvió el cabello negro a su hermano, advirtiéndole que debía hacer el menor ruido posible ya que Inuyasha dormía en su habitación y por nada quería que se despertara.

El pequeño asintió solemne, si su héroe con orejas de perro necesitaba descanso, no seria el quien lo despertara.

La madre miro a su hija notando claramente que había tenido cambios en ella, algo distinto que no lograba identificar… al menos no aun.

- Por que no me acompañas a la cocina, me dirás lo que sea tan importante que necesitas decirme y luego me ayudaras a preparar la cena, te parece?-

Asintiendo la siguió, al llegar a la cocina tomo asiento en una silla viendo a su madre disponer todo para un reconfortante te y mientras esperaban que estuviera listo se sentó frente a ella esperando que iniciara la conversación.

Kagome se estremeció ante la seria mirada de su madre, los nervios la recorrieron por entero, cuando al fin se creyó capaz de hablar noto como su voz sonaba entrecortada, carraspeo y volvió a intentarlo.

- Han sucedido muchas cosas desde la ultima vez que estuve en casa, las cosas han cambiado en muchos aspectos.- miro a su madre que a pesar de su seriedad sus ojos le transmitían la confianza y dulzura de siempre así que se atrevió a continuar. Si no lo hacia en ese momento no volvería a atreverse, tomo una bocanada de aire llenándose de valor para lo que seguía.

- Inuyasha… Inuyasha y yo somos pareja!-

Sus mejillas se colorearon intensamente de un rojo tan profundo que no sabría si habría igual, no se atrevió a alzar la mirada y la poso firmemente en la lisa madera de la mesa.

- Me estaba preguntando cuando l fin iba a suceder.-

- QUE!!?? -

Buscando los ojos de su madre la noto muy divertida, no pudiendo entender lo que estaba pasando por su mente.

- Era bastante obvio que el sentía algo por ti, hace mucho tiempo que me di cuenta, además yo ya sabia que tu lo amabas, por lo que me fue fácil pensar que ustedes dos terminarían juntos. Aunque para serte franca, tardaron más de lo que pensaba. Así que ahora son novios?-

La sorpresa se disipo y volvió a ser remplazada por la incomodidad y el molesto sonrojo, acomodándose mejor en la silla, la pelinegra ladeo la cabeza no sabiendo muy bien como responder, suspiro, era obvio que como se lo dijera su madre se iba a impactar.

- Veras, no somos precisamente novios, (al ver la confusa mirada de su madre trago saliva) yo… yo estoy casada con Inuyasha.-

- Por kami Kagome! Como es que estas casada?. – La sacerdotisa se quedo en silencio con la cabeza gacha esperando a lo siguiente que su madre fuera a decir- Hija… ya eres una mujer no es así? -

La muchacha entendiendo perfectamente el sentido de las palabras de su madre así que no le quedo otra opción más que asentir tímidamente.

El incomodo silencio se extendió durante unos segundos mas, hasta que se vio envuelta en los siempre amorosos brazos de su progenitora, Kagome no dudo en responderle sollozando.

– Mi pequeña, mi pequeña niña.-

- Mamá… yo lo amo, en verdad lo amo.-

Separándose un poco, la mujer limpio las lagrimas de su adorada hija mientras le sonreía tiernamente.

- Lo se cariño, se bien que lo amas, y se también que el siente algo por ti, pero es que eres tan joven todavía -

- Yo también lo se,( no evitando sonreír miro a su madre) déjame explicarte todo. –

La señora sonrió y sirvió una taza de te poniéndola frente a su hija.

- Si lo amas no tienes nada que explicarme, aun no entiendo como pudiste casarme y privarme del gusto de organizar tu boda – dijo en tono de broma guiñándole un ojo- pero por lo menos ahora podré tener conversaciones de una mujer casada a otra-

La miko rió divertida ante las ocurrencias de su madre. – No te prive de nada, no me case como te lo estas imaginando, al parecer soy su esposa según las leyes de su raza, (encogiéndose de hombros dio un trago a la caliente infusión) a decir verdad yo aun no se todo lo que significa, pero el suele llamarme perra o hembra.-

Su madre rió ante lo dicho, completamente incrédula de que fuera cierto tal situación. Charlaron un poco mas, ella intentando explicarlo todo a grandes rasgos, evitando claro las situaciones comprometedoras por las que había pasado, hasta que su madre la interrumpió con una pregunta que por nada del mundo se esperaba en aquel instante.

- Crees que sus hijos nazcan con esas preciosas orejitas?-

Kagome al instante se llevo las manos al vientre con los ojos grandemente abiertos mientras que una brillante sonrisa aparecía en sus labios acompañada de un leve carmín en sus mejillas.

Hijos?… no lo había pensado, y no sabía si podía haberse quedado embarazada o no, pero de algo estaba segura, como le encantaría que sus pequeños heredaran ese tierno aspecto de su padre.


CONTINUARA…….

Han sentido que su cerebro es algo muy pero muy similar a un flan? No? Pues verán, justo en este momento me siento así, la escuela exprime lo mejor de mi, y lo peor del caso es que llevo semanas queriendo dormir mas de 4 horas y es lo único que mi cerebro grita, pero pasando a otra cosa

No aman esas lindas orejitas?

Aquí entre nos, si yo tuviera un hijo, claro que querría que tuviera ese par de peludas y tiernas orejitas jajajajaja.

Si, si, ya lo se! (¬¬u ya me regañaron por decir tonterías) pero caray!, a una no la dejan fantasear un rato por que ya están, duro y dale con la malvada campaña contra mis fantasías BUUUUUUUUUUU!!!!

Ejem ejem… perdonen creo que me perdí del punto.

Así que antes de que muerda a mis represores contestare:

Kisa-Chan- Calma calma! Jejeje perdón se que tarde, pero ya sabes que soy medio torpe cuando la escuela me atiborra todos los sentidos. Pero prometo otro lemon pronto, al menos eso esta planeado…

DenisseKagome- Perdón demore más de lo que hubiera querido, juro que me apresurare mas para la próxima, (promesa de gato). Me da mucho gusto que te haya gustado y en cuanto a Koga, déjame ver que podemos hacer por el.

Eiko007- Gracias. Y si, aquí sigo que bueno que te sirve para desestresarte.

Friaya- Acertaste, fue Kagome quien grito, jajaj no pude resistirme a una travesura por parte de Miroku jeje espero seguir viéndote por aquí

Muchos Besos

Cereza Felina

serenity252(arroba)Hotmail(punto)com