Historia realizada sin fines de lucro, todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi

"A TU LADO"

Capitulo 6

Inapetente jugaba con la comida mientras los otros miembros de la familia mantenían una muy amena plática de la cual ella no participaba, simplemente en aquellos instantes su mente estaba perdida entre sus propias meditaciones, no tenía la más mínima idea de que debía hacer para solucionar todos los problemas que se les venían encima y eso le creaba un gran peso en su corazón.

En aquel instante sintió algo chocar contra su pie, así que se inclino para ver de que se trataba, bajo la mesa junto a su pie, su gordo gato Buyo jugaba con aquella esfera rosada que tanto tiempo atrás ella misma le había dado cuando simplemente a ella no le fue de interés. Alzo su ceja muy interesada mientras una idea se formaba en su cabeza.

- ABUELO, QUE TANTO SABES DE LA PERLA DE SHIKON??!!! -

El anciano, al igual que el resto de la familia pego un brinco en sus sillas ante el golpe de las manos de la chica sobre la mesa, las miradas se dirigieron de ella al hombre que tragando el bocado que aun tenia en la boca aclarándose la garganta antes de hablar.

- Tengo varios libros que hablan de ella, iré por ellos si quieres verlos-

La pelinegra asintió feliz mientras la esperanza comenzaba a renacer. Volvió a tomar asiento mientras su abuelo salía de la habitación yendo en busca de lo que su nieta le había pedido, era mejor hacerlo ahora antes de que la joven se desesperara.

(…)

- Inuyasha…? Inuyasha…- lo llamo en voz baja mientras lo movía un poco.

Sonrió divertida al ver al hanyou revolverse entre sueños, jalando la cobija en un gesto sumamente infantil. Tiro de la cobija despojándolo de ella mientras se acostaba a su lado. Al ver que este no daba señas de querer despertar lo miro por unos instantes mas, tras lo cual se pego a el y rozo sus labios brevemente con los de ella.

Estaba despierto… lo sabia, pero ya que el parecía negarse a evidenciarlo decidió divertirse un poco mas; le rodeo el cuello con los brazos y repartió suaves besos en todo el rostro evitando estratégicamente los labios esperando para poder ver, cuanto dominio tenia sobre si mismo.

El fuerte abrazo y el beso apasionado, cuando no resistió mas aquella dulce tortura, la abrumo arrebatándole el aire, con dificultad se separo y se deslizo fuera de la cama sentándose en el suelo mientras observaba los ojos dorados que se acababan de abrir.

- Tu cena se esta enfriando será mejor que la comas ahora.- dijo con la voz algo entrecortada

- La cena? ( desperezándose, sumamente interesado en lo que le decían se incorporo mirando la charola sobre la mesita de noche) cuanto dormí?-

- Unas cuantas horas nada más, yo ya he cenado con mi familia pero no quise despertarte.-

El peliplateado muy feliz se acerco a la comida, disfrutando la variedad de alimentos que ahí había, sonrió y comenzó a comer sumamente gustoso, frente a el, su hembra se sentaba en el escritorio que hasta ese momento notaba, estaba repleto de viejos libros y rollos antiguos cubiertos de polvo; ella firmemente concentrada leyó los títulos de todos aquellos papeles decidiendo por cual seria mejor empezar.

Curioso como su naturaleza lo era se acerco a ver que es lo que le estaba robando toda la atención que debería ser dirigida a el, se asomo sobre el hombro de ella, haciendo una mueca de disgusto al sentir en su nariz las cosquillas que el polvo que aquellos libros cubría le ocasionaba. Estornudo y eso hizo que la pelinegra volteara a verlo, giro su chocolate mirada fijándose en la charola la cual ya se encontraba vacía con los platos sucios apilados, negó con la cabeza divertida y soltó un grito al verse levantada y brazos para después sentir como era colocada sobre la cama.

- Espera Inuyasha que estas haciendo!!?? -

Divertida lucho intentando liberarse del medio demonio que la había apresado entre el colchón de la cama y su cuerpo, rió ante las cosquillas que le provoco cuando su plateado cabello cayo sobre su rostro y logro alejarlo de ella ayudándose de sus brazos para ejercer fuerza y empujarlo un poco; soltando un fiero gruñido la dejo escapar y se hizo a un lado malhumorado mientras la veía levantarse para cerrar la puerta con seguro.

- Quiero hablar contigo.- Ante el caprichoso gesto que el se empeñaba en mantener sonrió caminando nuevamente en dirección a la cama- se que quedamos en volver mañana al Sengoku, pero quiero que nos quedemos unos días mas.-

El alzo una ceja disgustado y haciéndose el indiferente ante la situación tratando de ignorarla por completo, pero ella se sentó frente a el poniendo una dulce cara intentando que el la volteara a ver pero al parecer la necedad y el encaprichamiento de el era aun mayor así que al ver que se negaba a hacerle caso le rodeo el cuello con sus brazos, jalándolo consigo mientras se dejaba caer sobre la cama.

- Mi familia esta durmiendo, así que mas nos vale no hacer mucho ruido.-

Comprendiendo rápidamente lo que quería decirle sonrió arrogantemente mientras comenzaba a deshacerse con una sorprendente rapidez de la ropa que los cubría, deseando sentir su piel contra la de el.

Los besos eran habidos y llenos de desesperación, en tan solo instantes pudieron disfrutar a plenitud del calor y la textura de sus cuerpos cuando toda la tela que los separaba desapareciera.

Kagome tuvo que morder su mano en puño para ahogar el sonido de sus gemidos, cuando el medio demonio se perdió entre sus piernas comprobando si su sabor era igual de dulce que el olor que desprendía. Las mejillas le brillaban sonrosadas sintiéndose algo avergonzada de tan intima caricia, pero aun así no pudo evitarlo y lo apretó mas contra ella no queriendo exponerse a perder el placer que estaba recibiendo.

Acaricio con lentitud las suaves orejas, soltando un quejido de protesta cuando el se separo, pero pronto lo vio subiendo nuevamente hacia su rostro para besarla, una vez mas de una forma arrebatadora dejándola conocer su propio sabor.

Las caricias venían cargadas de una gran fuerza y salvajismo por parte de el, la recorría pasando por cada rincón del cuerpo que ya llevaba grabado en su memoria, conociéndolo a la perfección.

Sus jadeos se hicieron más sonoros y por supuesto más difíciles de ocultar a medida que la pelvis de él se movía contra ella, acariciándola y acariciándose al mutuamente dándose placer a ambos; sonrió de medio lado cuando acerco sus manos a los tentadores pechos tan blancos y tersos, así que sin detenerse en delicadezas llevo sus manos hasta ellos acariciándolos en círculos logrando que estos se pusieran rápidamente rígidos con al calor de sus dedos, manteniéndose tan expectantes a su siguiente movimiento, fue entonces cuando Inuyasha pudo posar sus labios sobre sus ellos mordisqueando cuidando que sus comillos fueran pero aun así dejando marcas rojas mientras sentía los duros pezones.

Dándose un corto respiro se separaron por tan solo por unos instantes intentando recuperar un poco de aire, al mirarlo sobre ella no pudo resistirse a rodear su cuello exhortándolo a disminuir la distancia entre sus labios y sus cuerpos volviéndose a fundirse en un beso que se intensifico aun mas cuando introdujo su lengua en la boca de el boca iniciando un intenso y sensual beso, cayendo en aquella danza de movimientos ardientes y deseosos que el antes ya se había encargado de enseñar.

Sumamente impaciente se movió apegándose mas a el, demostrándole cuan grande era su entrega y sus ansias. Inuyasha mordisqueo sus dulces y rojos labios alucinándose con el sabor dulce que estos poseían, aumentado ante esto, solamente la furiosa sensación de necesidad que embargaba a ambos y los llevaba a demandar, a exigir aquel momento en el que sus cuerpos por fin se unieran.

Sin saber realmente que hacia, tan solo siguiendo un instinto que ella misma no podía reconocer como parte de suya, se giro en la cama dándole la espalda y levantando las caderas mientras el cuerpo de su amante se pegaba por la espalda al suyo.

Al verla colocarse en posición se acerco a ella, sus manos se movieron rápidamente acariciando su largo y azabache cabello que se encontraba revuelto, introdujo sus manos y por debajo acaricio y apretó sus pechos, su vientre y paseo sus garras por la espalda dejando marcas rojas de sus garras en ella, queriéndola poseer por completo. Tas unos instantes la penetro de manera profunda y hambrienta, provocando un grito de satisfacción por parte de ambos. La llenaba con profundas embestidas una y otra vez sin parar, hasta cortarle el aliento, aumentado el deseo que ya la dominaba y llenando de enormes oleadas de placer hasta el último rincón de su cuerpo solo haciéndola desear aumentar los turbadores movimientos, por lo que comenzó a mover con fuerza sus caderas siguiendo el ritmo rápido que el le iba marcando, intentando con locura y casi desesperación que entrara aun mas profundamente en ella, tanto como le fuera posible, siempre acallando sus gemidos, mordiendo la almohada; su sangre estaba corriendo como loca en todo su cuerpo, se sentía ahogarse mientras mas rápido y mas fuerte se movía él mas la llevaba al borde, casi al limite de la cordura, Kagome estaba a punto de llegar al orgasmo, sentía como sus músculos internos masajeaban el miembro masculino y en su mente una única idea la ocupaba, solo quería sentirse llena.

El medio demonio también se sentía al borde de la locura, la deliciosa sensación que le causaba el ardiente interior de su mujer era única y así en tan solo unos pequeños instantes, la energía hizo explosión, arrastrándolos a ambos en una vorágine de sensaciones puras que se desparramaron por todas sus extremidades nerviosas en medio de un orgasmo, que apenas les dejo un mínimo grado de conciencia que les hizo evitar que el volumen de sus gemidos subieran de nivel, al tiempo que el éxtasis los devastaba, mientras su semilla se resguardaba dentro de ella.

Exhaustos ambos se dejaron caer sobre el colchón, él directamente sobre ella, respirando trabajosa y pesadamente, en un vano intento por recuperar la serenidad que habían perdido, quedándose así satisfechos, él aun dentro de ella sin la mas mínima intención de separarse de aquel calido lugar, relajado y tranquilo mientras ella cerraba los ojos dándole el paso al profundo seño que la abrazaba sintiéndose tan liviana, agotada, por entero complementada que nada mas era importante.

(…)

Los golpes en la puerta los atrajeron nuevamente a la realidad, alejándolos rápidamente del bello mundo de los sueños, al hacerse los golpes una vez más presentes y constantes, el sueño termino dispersándose por completo.

- Kagome, se te hará tarde para ir a la escuela si no te levantas ahora y te das prisa. – La voz materna hablo desde el otro lado de la puerta

- Decidí ir mas tarde mamá, ya solo iré para hablar con el director.- Su voz sonó aun adormilada, mientras que a su espalda, el hanyou se desperezaba tranquilamente.

- Muy bien, en ese caso será mejor que ambos se vistan y bajen a desayunar, Inuyasha cariño, prepare algo especial para ti.-

El aludido, miro con grandes ojos interrogantes a la pelinegra que aunque sonrojada, sonreía disimuladamente.

Cuando escucharon que los pasos de la mujer se alejaban, la miko se giro completamente para poder verlo cara a cara.

- Mamá ya sabe lo de nosotros, ayer mismo yo se lo conté.-

- Y…y ella esta de acuerdo?-

Pregunto sumamente temeroso, una cosa era que la familia de la chica lo aceptara a el solamente, y otra muy diferente que lo aceptaran como la pareja de la joven.

La chica le sonrió dulcemente. – Te sorprendería saber que era algo que se estaba esperando desde hace tiempo? Ahora, vayamos a desayunar antes de que vuelvan a llamarnos, o aun peor que Souta venga como acostumbra y nos encuentre así.-

Envuelta en una sabana salio de la cama y se dirigió hasta su armario, apenas había dado unos pasos cuando se detuvo volteándose a el que aun se hallaba en la cama.

- Anoche quería decirte algo, necesito que vuelvas al Sengoku y les avises a los chicos que me necesito quedar durante unos días más.-

- QUE?!... No! Ni pensarlo, no pienso irme sin ti, habíamos quedado en volver hoy mismo.-

- No te vas a ir solo, supongo que querrás volver aquí, pero es en serio, debo quedarme al menos unos días más. (Al ver las muecas que el medio demonio hacia, que mas bien parecían pucheros de un niño pequeño, negó divertida con la cabeza mientras volvía sobre sus paso y ya frente a el se inclinaba un poco para besarlo en la frente.) No hagas eso, serán solo unos días, tengo muchas cosas que debo de arreglar aquí. –

El volteo a verla y asintió en silencio aceptando, muy poco tiempo después bajaron a encontrarse con la familia que los esperaba para poder empezar el desayuno, el mas pequeño miraba la situación algo extrañado, desde que esos dos llegaran, no había escuchado ni una sola vez una discusión entre ellos, ni mucho menos se percato de alguna ocasión en que su hermana mandara al suelo al pobre chico, como normalmente habría ya hecho, por lo menos un par de veces en ese lapso de tiempo.

(…)

Caminaba de prisa intentando alejarse lo más rápido y discretamente que podía del lugar, la campana que anunciaba el final de las clases había sonado escasos cinco minutos atrás, nunca se espero que el director la hiciera esperar tanto tiempo y ahora por haber sido tan confiada, debía arreglárselas para salir rápidamente del lugar antes de que sus amigas se percataran de su presencia.

- Kagome!!! Hey, Kagome!!!!-

Demasiado tarde….

Detuvo sus pasos girándose con calma hacia el lugar de donde provenían los gritos, esperando a que las tres chicas de uniforme le dieran alcance.

Pronto, quizás mas pronto de lo que ella hubiera deseado, se vio envuelta en un salvaje ataque de preguntas a las que ya debería de haberse acostumbrado por parte una vez mas de sus impetuosas amigas, que siempre preocupadas por su salud intentaban averiguar el por que de su larga ausencia, ya que según ellas, la ultima vez que se habían visto se veía por completo recuperada y aun así, falto un mes mas a la escuela.

No hablo mientras el bombardeo por parte de las tres continuaba incesantemente, suspiro manteniendo una sonrisa en sus labios buscando la mejor manera de desprenderse de tan incomoda situación o en el peor de los casos buscando una salida de escape para poder volver pronto a casa, donde seguramente su hanyou ya la estaría esperando y estaba mas que segura que estaría por lo menos malhumorado

- Higurashi!!!- Nooo! (gimió mentalmente) en verdad que no podía tener tan mala suerte, giro un poco la cabeza, ubicando con la mirada a un atractivo castaño que caminando junto a su bicicleta se dirigía a ellas lo mas rápido que podía, mientras agitaba su mano en un saludo, en verdad que ese día kami debía estar en su contra.

Justo en ese preciso momento Hojo tenia que aparecerse, eso, indudablemente dificultaría su escape y lamentablemente la obligaría a dar las explicaciones con las que no contaba, aunque era mas correcto decir que eran las explicaciones que al menos no estaba muy segura de poder dar.

- Higurashi, que gusto de que estés nuevamente en la escuela, te encuentras mejor? Hace unos días hable a tu casa para saber como te encontrabas y tu abuelo me dijo que aun no podías integrarte a las clases pero no me quiso decir más.-

La pelinegra sonrió muy forzadamente, pero al parecer ninguno de los ahí presentes lo notaron pues le sonreían de una manera completamente sincera haciéndola sentirse terriblemente culpable.

- Eh … este, si gracias ya me encuentro mejor, has sido muy amable al preocuparte por mi.-

Los ojos del chico destellaron a pesar de la escueta respuesta que ella le había dado, con pesar lo miro pues bien sabia que el merecía una respuesta, aquella vez, cuando había aceptado salir con el antes de volver al Sengoku, su agradable compañero le confeso sus sentimientos por ella, lamentablemente no se trataba de una buena amistad, no, el sentía algo mucho mas profundo, algo a lo que ella no estaba en posición de poderle corresponder y lamentablemente terminaría lastimándolo, pues con todo su pesar jamás podría decirle que ella también sentía alguna clase de amor o atracción por el.

- Hojo-Kun, me gustaría hablar unos momentos con usted, seria eso posible?-

La sonrisa brillante que el mostró fue un golpe directo en el estomago para ella, pero bien sabia que no podía retrasar mas la situación, el siempre había sido muy amable y atento con ella y lo menos que le debía era corresponderle siendo total y completamente sincera con el.

(…)

Entro por la ventana encontrando la habitación completamente vacía, busco el aroma de su hembra pero no lo localizo cerca de aquel lugar, extrañado alzo la ceja algo molesto, ella había dicho que cuando el volviera la hallaría en ese lugar y le daría la explicación que se merecía por tener que quedarse unos días mas en la época actual, salio del lugar buscando alguien a quien preguntarle por el paradero de la pelinegra, topándose en la cocina con la alegre madre, que cocinaba algo que en verdad olía bien, sacudió la cabeza concentrándose nuevamente en lo que era importante y no en lo que su estomago exigía.

- Inuyasha, que gusto que hayas vuelto. Ven, siéntate un momento que enseguida te serviré algo para comer.-

El medio demonio no dijo nada y siguió las indicaciones, esa mujer siempre lo descontrolaba, bien sabia que era débil y no podría impedirle hacer nada, pero jamás le había prohibido algo y siempre lo había tratado con especial cariño, además y quizás lo mas importante era que se trataba de la madre de su Kagome y si esta llegaba a enterarse de que había hecho algo inapropiado o grosero, seguramente lo haría tragar al menos unos cuantos metros de tierra.

Casi enseguida un suculento plato de ramen se hallaba frente a sus ojos, el miro a la mujer que le sonreía amablemente y lo incitaba a comer por lo que sin poner mas reparos se abalanzo a la comida.

- Kagome fue a la escuela, (las blancas orejas se movieron atentas ante la información que le estaban brindando) seguramente algo se le atravesó en el camino que la mantiene entretenida pues ya es hora de que hubiera vuelto, pero lo mas seguro es que se quedo platicando con sus amigas ya que hace rato que no las ve. Pero antes de que vayas a su encuentro quiero hablar unas cosas muy importantes contigo.-

Inuyasha sintió un escalofrió recorrerlo cuando oyó aquello y se agazapo esperando el reclamo que seguramente vendría, pues estaba seguro que aquello venia en consecuencia de su nueva relación con la colegiala.

- Se que tu y mi hija están de algún modo casados, si bien lo entendí (las orejas se pegaron a su cráneo) espero que esto sea algo formal y no se trate solamente de un juego, pues si fuera así, Kagome quedaría destruida y no pienso permitir que algo como eso llegue a suceder.-

El ojidorado se puso de pie y seriamente contesto.

- Kagome es lo más importante para mí y no pienso apartarme de su lado jamás, por lo que pierda cuidado, los demonios perros tenemos una ley que cumplimos hasta la misma muerte.-

Satisfecha su rostro perdió la seriedad que había adquirido, volviendo a su naturaleza amable y sonriente acariciando la mejilla de un por demás sorprendido chico, que veía todo con gran confusión, pues el esperaba una clase diferente de advertencia o amenaza.

- Ahora ve y alcanza a mi niña. (Guardando silencio unos instantes sonrió aun más y con voz cantarina completo)Estoy segura de que mis nietos serán hermosos, en especial si sacan tus ojos y tus orejas.-

Inuyasha casi se cae para atrás ante lo que había escuchado, que manía tenia esa familia con sus orejas?.

(…)

Apuro la carrera cuando reconoció aquel aroma que tan desagradable era para el, maldiciendo en voz alta al sentirlo tan cerca de su hembra.

- Entonces…-

- Lo siento mucho, debí haberlo dicho antes pero yo estoy comprometida con otra persona. -

El silencio lleno el momento de incomodidad , la pelinegra se recogió el cabello sobre su hombro izquierdo dejando sin querer su marca a la vista, atraído por tan extraña "cicatriz" el estudiante alargo la mano para rozar la tersa piel en parte preocupado, en parte curioso, ella por su parte ante semejante caricia y sin poder explicarlo se sintió invadida al instante por un desconocido sentimiento, sus sentidos se hallaban nublados por la sensación de peligro y desagrado que sintió cuando el la toco en ese preciso lugar y la sensación fue tan intenso no le permitió percatarse de cuando había sido arrastrada a unos posesivos brazos que la alejaban del joven.

Sintiéndose completamente impotente, observo como un extraño joven mantenía apresada a su compañera, la cual parecía no estar consiente de la realidad, pues no demostraba reacción alguna; tras ellos, las amigas que obviamente no comprendían en que consista la privacidad salían de su escondite y lentamente se acercaban al lugar donde tal escena se desarrollaba.

- Kagome?...-

Saliendo de su letargo, vio los rostros preocupados de sus amigas, analizando mejor lo que pasaba descubrió que era sujetada furiosamente por alguien más y gracias a las garras podía identificar claramente de quien se trataba, si creía que las cosas no podían empeorar, significaba que no había entendido que teniendo a Inuyasha cerca las cosas se triplicaban.

Para su desgracia, antes de que ella pudiera aclarar la situación Hojo había cometido el primer error, intentando rescatarla de algún aparente peligro amenazaba al peliplateado pidiéndole que la soltara, obviamente esto no causaba gracia al joven de la gorra.

Eso fue un gruñido? Se preguntaron las tres adolescentes y el castaño, si coincidió cada uno, definitivamente el joven que mantenía presa a su amiga había gruñido.

- No te le acerques, (hablo el hanyou con voz ronca conteniendo su coraje) no vuelvas a tocarla, que acaso no te has dado cuenta que ella esta marcada.-

Ante lo que escucharan y sin poder comprender el significado, los ahí presentes mantuvieron una cara de circunstancia pensando que tal vez, lo mejor seria no enterarse de lo que se había dicho y por si había quedado alguna duda, por mínima que fuera sobre aquel extraño gruñido, esta fue por completo disipada cuando repitió la acción y en esta ocasión enseñando un poco sus colmillos.

Kagome que comenzara a estresarse y perdía la paciencia ante el aura de fuego del ojidorado, le lanzo una mirada asesina para que se mantuviera callado y tomo las riendas de la situación.

-Aun no era el momento para que se enteraran, pero ya que están aquí se los diré; hoy vine a iniciar mis tramites para darme de baja.-

Fue segregado por completo, cuando aquellos extraños humanos rodearon a su pelinegra preguntando y quejándose de algo que el la verdad no entendía.

(…)

A pesar de la aparente riqueza de la enorme habitación, era más que notable la desgracia y decadencia en la que había caído.

Cadáveres humanos, restos de lo que posiblemente antes eran monstruos y charcos de sangre llenaban el olor, sumado al ambiente pesado y un aroma cargado a muerte.

En el rincón más oscuro, una figura se encontraba recostada trabajosamente, respirando con demasiada lentitud mientras que a su lado, la silueta blanca de una pequeña niña se mantenía firmemente de pie a su lado.

Ambos voltearon a ver, cuando una turbia luz entro por la puerta al ser abierta.

- Que haces aquí?-

Hizo una mueca ante la grosera forma en que se le hizo tal pregunta aun con todo y tratarse de un susurro, aun así entro al lugar dejando la puerta tras ella abierta.

Se acerco cautelosamente cuidándose muy bien de mantener una prudente y segura distancia entre ella y los otros dos.

- Vengo a informarte que una buena posibilidad se nos ha presentado, te encuentras en condiciones o la dejaras pasar? -

- Explícate mejor -

Haciendo un gesto claro de hartazgo continuo.

- La chica e Inuyasha. Ambos han cruzado el pozo y por lo que alcance a escuchar tardaran unos días en volver. Pero lo que debe importarnos es que se han corrido rumores de que la chiquilla resguarda la perla dentro de su cuerpo. Aunque claro, no lo he confirmado.-

Una grotesca mueca que al parecer se trataba de una sonrisa, se dibujo en el rostro del de glaciar mirada al ver confirmada la información que ya tenia, para después dar una respuesta.

- Más vale que cumplas con tu parte Kikyo.-

Disgustada y sin siquiera dignarse a responder, se giro dirigiéndose a la salida caminando con gran altitud, pero justo en el umbral giro apenas el rostro y hablo con suma frialdad.

- Cumpliré mientras recuerdes lo que me prometiste, te desharás de ella, pero a el me lo dejaras a mi. Seré yo quien le de fin. -

(…)

El parque estaba desierto, era extraño pues aun era temprano y era la hora de salida en las escuelas, pero seguramente el drástico cambio de clima los había hecho preferir dirigirse directamente a sus casas para evitarse la tormenta que podía caer de un momento a otro.

- Con un demonio perra, hasta cuando piensas hablarme? -

- ABAJO!-

El golpe fue instantáneo y el dolor fue intenso al recorrerle la espalda, ella ante esto no se inmuto

Pero si se acerco a el, acuclillándose para inspeccionarlo mejor.

- Sabes que te lo merecías, te haz dado cuenta de todo lo que ocasionaste?! Era necesario que hicieras una escena de celos tontos frente a mis amigos?-

- Eres mi mujer! – Respondió cuando al fin el efecto del hechizo pasaba y el podía incorporarse nuevamente, con un gesto en la mirada que denotaba claramente que un berrinche estaba a punto de ser desatado.- Además ese humano me desagrada y no quiero que este cerca de ti.-

Suspirando resignada, le dio una pequeña sonrisa con la que pareció tranquilizarlo momentáneamente, - Si al menos pensaras un poco y tomaras las cosas con calma, nos ahorrarías una gran cantidad de problemas. Hojo no es más que un amigo, que ahora sabe que no tiene oportunidad conmigo, cosa que tú le dejaste más que claro.-

La pelinegra se puso de pie caminando al área de juegos, mientras el ya más tranquilo la seguía un par de pasos por detrás. Enfocando toda su atención en el inconciente y sensual movimiento de las caderas femeninas.

- Sabes, he decidido que no volveré a la escuela, ha eso he venido hoy.- Aquella afirmación lo saco de aquel hipnótico movimiento que lo tenia embelesado y sacudiendo la cabeza avanzo para darle alcance sujetándola de la mano.- No se que vaya a suceder (continuo ella con una dulce determinación llena de seguridad) que es lo que nos depare el futuro, o cuanto tardemos en derrotar a Naraku, pero es obvio que al final de todo pienso quedarme a tu lado aunque eso signifique dejarlo todo, la escuela ahora no me es lo mas importante.-

La resplandeciente sonrisa que le dedico lo dejo paralizado, mientras su cerebro procesaba lo que ella le estaba platicando.

En cuanto todo llego a su cabeza y exploto en claridad cual burbuja de jabón, el solo pudo robarle el aliento en un beso desesperado atrayéndola a su cuerpo en un fuerte agarre; no se inmutaron cuando las frías gotas de la lluvia que comenzaron a caer incesantes los mojaron. Que mas daba ago así, cuando ella le decía que se volvía a entregar a el, aun sin saber su destino ella se lo confiaba.

CONTINUARA….


MIAUUU!

Hola de nuevo! Ya estoy de nuevo por aquí, les he traído otro lemon aunque definitivamente no se si pueda decir que es mejor que el anterior… creo que no jejeje estas escenas me dejan con el cerebro seco.

Lorena: aquí esta el capitulo, tu no te apures que yo me encargo de llenar de romance la situación jejeje y en cuanto a Kikyo…. Te apoyo completamente jujuju ya veras que al final quedaremos satisfechas.

Kisa Chan: un nuevo lemon, espero que te guste y te haga babear un poco, mira que me esfuerzo mucho cuando lo hago, pero me encanta saber que ustedes quedan conformes con ellos. Y en cuanto a eso de pequeños hanyous corriendo por el Sengoku, démosle tiempo al tiempo y a ver que pasa.

Eiko007: Saludos!! Nuevamente Naraku haciendo de las suyas, jejeje me voy a divertir un poco con sus maldades. jejeje y perdona por la tardaza

DBL: holis, es un gusto que te agrade mi historia, solo sigo escribiendo y intentando apresurarme en las actualizaciones por comentarios tan lindos como los que has hecho, en cuanto al drabble que comentas, por mi no hay problema en que uses esa idea, siempre y cuando me enseñes a mi primero una vez lo tengas terminado, pliisss jejeje en fin, aquí dando lata de nuevo y no te apures me esmerare por que todo termine muy pero muy bien.

fernandaIk26: No te apures, lo continuare. Me tardo algo por que la universidad me quita la vida y aunque lucho por tener un campito libre no siempre lo logro, aun así si me tardo te pido una disculpa por adelantado.

Saben, los últimos días mis pelusas me han fallado y no me han querido brindar inspiración, hubo momentos en que simplemente no quería seguir. Es por eso que el capitulo me quedo un poco flojo, en verdad q me apena mucho. Así que si tienen queja sugerencia o algo que decirme se los agradeceré enormemente. Aquí les dejo mi mail como siempre.

serenity252(arroba)hotmail(punto)com

Oh!! Y no se olviden de dejarme un review! Es lo único que me da ánimos para apurarme y continuar.

Besos

Cereza F.