Historia realizada sin fines de lucro, todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi
"A TU LADO"
Capitulo 7
El pequeño joven se mantenía sentado en la puerta de su casa con la mirada clavada en su amigo de orejas de perro, que se mantenía quieto e imperturbable, simplemente sentado ante la entrada cerrada del pequeño templo con el que los Higurashi contaban, ahí se mantenía desde el día anterior cuando su hermana mayor se había encerrado dejándolo a el fuera y convertido en una verdadera furia.
Incomodo cambio de posición cansado ya de verlo ahí durante tanto rato, su madre bien le había advertido que no debía de acercarse a ellos o interrumpir lo que fuera que sucedía, preferentemente debía mantenerse alejado y callado, y exactamente eso era lo que llevaba haciendo desde hace un buen rato.
Pero si lo pensaba bien y siendo bastante sinceros, le tenia sumamente sorprendido de la paciencia que el hanyou estaba demostrando, de acuerdo, en un principio no se había reprimido y armo un gran alboroto y en medio de su drama lanzo cosas, vocifero y golpeo las puertas cerradas, amenazando destrozarlas con un golpe de su espada, todo ello sin obtener la mas mínima respuesta, haciéndolo caer en algo muy parecido a un berrinche; pero su hermana había sido verdaderamente inteligente y seguramente previendo esto se rodeo con un campo que no le permitía el acceso al chico, aquello lo tenia admirado, como su hermana había conseguido algo así?
Jamás lo hubiera pensado, ni su propio abuelo tenia tales capacidades.
Sin poder evitarlo, suspiro ya algo harto de no ver cambios en ese asunto, seria mejor entrar para poder jugar con su consola antes de que su madre lo mande llamar para la hora de la comida, sonriendo, contento con tal idea se puso de pie sacudiendo el polvo de sus ropas y antes de entrar nuevamente a su casa, dio una ultima mirada al pequeño templo donde su hermana debía de estar, deseando profundamente que todo saliera bien, sea lo que fuere que estuviera pasando dentro.
El pudo observar como su pequeño amigo entraba a la casa, seguramente aburrido de la situación, y no podía culparlo, tal cosa llevaba ya bastantes horas, casi un día completo y aquella condenada mujer no dejaba de hacer su voluntad sin importarle siquiera lo que el estaba pensando, excluyéndolo totalmente.
¿Por qué no podía decirle que era lo que estaba intentando hacer?
Por su mente pasaron una muy considerable y larga lista de insultos que con mucho gusto soltaría.
Lo estaba dejando indudablemente fuera de todo, había puesto un escudo de energía para no permitirle el paso, apretó el puño con fuerza sintiendo como algo dentro de el ardía furioso, ella era su hembra y por kami¿Como se suponía que cuidaría de ella si no se lo permitía?
Estaba decididito, en cuanto Kagome cruzara por esa puerta, le haría pagar aquella ofensa, sí, el se encargaría de hacerla entender quien era el macho ahí.
(…)
Dentro de la pequeña estructura de madera, la joven reencarnación de la antigua famosa sacerdotisa comenzaba a sentir el enorme peso de cansancio físico y mental, que se había ido acumulando al correr de todas esas largas horas en las que se había sometido a una profunda meditación y purificación. Gotas de sudor perlaban su frente mientras su respiración se volvía a cada instante mas pesada, podía sentir un naciente calor dentro de su pecho, muy cerca de su corazón, frunció el ceño comprendiendo que se estaba acercando al nivel de energía que necesitaba.
Estaba desperdiciando mucho poder en mantener la barrera activa, no había pensado que eso podría suceder y los problemas que le estaba acarreando, pero lo que si pensó fue que Inuyasha intentaría detenerla y averiguar lo que hacia y eso era algo que no pensaba dejar que sucediera.
Respiro varias veces profundamente, intento recuperar la calma y mantenerse concentrada, no debía perder o que llevaba hasta el momento, ya solucionaría todo lo demás después.
El calor que tan solo unos minutos antes había sentido, se expandió poco a poco a lo largo de su cuerpo reconfortándola, corrientes de energía la recorrían por completo haciéndola palidecer un poco, se mordió el labio cuando se acercaba a su límite, intentando contener la situación luchando por que las cosas no se le salieran de control.
- Solo un poco más- murmuro.
La descarga de energía desprendida resulto sorprendente, el mismo salio expulsado ante la onda de fuerza que choco contra el, sacudió la cabeza intentando quitarse el momentáneo aturdimiento, tardo un poco en comprenderlo, pero la energía era fuerte y pura que apenas segundos después entro en pánico al entender que aquella energía pertenecía a su mujer.
La barrera había desaparecido y al abrir la puerta capto que la energía de miko era sumamente débil, se sintió aterrado cuando al internarse en la pequeña habitación encontró a Kagome desmayada sobre el suelo con su azabache cabello regado a su alrededor como un bello abanico de suave seda, se acerco presuroso a ella quitando todos los muebles que se habían caído, las velas que iluminaban el lugar estaban ahora apagadas dejando todo en penumbras y a través de ella Inuyasha se percato de la alarmante blancura del bello rostro.
- Kagome! Kagome! -
La llamo varias veces acariciando su rostro sin obtener respuesta alguna, la tomo en sus brazos levantándola con extremo cuidado sacándola de ahí apresurando su paso hacia la casa, a medio camino se encontró al abuelo y a la madre ,que cuando sintieron aquel extraño evento habían salido a ver que estaba pasando.
- Por kami!! Que fue lo que paso Inuyasha, mi hija esta bien??!!-
La mujer estaba alterada y su rostro denotaba el pánico que botaba desde su corazón.
Con manos temblorosas toco la frente de su pequeña que parecía una muñeca inmóvil e lánguida en los brazos del medio demonio.
En un intento de poner algo de orden, el anciano propuso llevar a la chica dentro, apurándolos para que pudieran recostarla, los guío dentro de la fresca casa.
Camino a la habitación, Sota salio al encuentro de su alborotada familia, asustándose notablemente ante la escena, pero fue rápidamente fue mandado por agua fresca y paños limpios para llevarlos al cuarto de su hermana.
El peliplateado deposito con sumo cuidado a su pequeña sobre el lecho, portaba el traje de sacerdotisa que la hacia verse aun mas frágil, la recorrió lentamente con la mirada aspirando el aroma buscando algún indicio que le indicara su estado, de pronto noto que ella mantenía su puño derecho fuertemente cerrado en puño, cuando intento tomar su mano Sota entraba en el cuarto llevando lo que su madre le había pedido, esta, presurosa actuó de inmediato refrescando con ellas su rostro buscando que volviera en si.
Inuyasha dio unos pasos hacia atrás hasta que la humana se percato del miedo que lo consumía, le sonrió en un intento de tranquilizarlo, animándolo a que se acercara a ella, el no pudo evitarlo y en el acto se arrodillo a su lado manteniendo su penetrante mirada dorada en el rostro de la joven, mientras le pasaba con delicadeza sus dedos por su mejilla.
(…)
- Sango! Sango! -
La castaña se levanto de un brinco al oír que el zorrito la llamaba, salio de la cabaña de prisa arreglándose un poco sus ropas, esperando de alguna manera interceptarlo antes de que el pequeño no entrara.
- Que sucede Shippo, a que vienen esos gritos? -
El kitsune se detuvo frente a ella, la observo unos instantes notándola nerviosa y sonrojada extrañándose un poco prefirió pasarlo por alto y volverse a centrarse en lo que lo había llevado hasta ahí.
– Estoy buscando a Miroku, la anciana Kaede me mando a buscarlo, me dijo que era urgente pero no he podido encontrarlo, un aldeano me dijo que los había visto platicar no hace mucho tiempo así que pensé que sabrías donde estaba el.-
La exterminadora balbuceo buscando alguna buena respuesta, hasta que termino sonriendo de una manera muy tonta si se podría decir.
- No, no lo se, pero si llego a verlo le avisare que Kaede sama lo necesita.-
Los nervios la invadieron ante las miradas inquisitivas del pequeño que no despegaba sus ojos de ella, esos ojos que encerraban una pregunta que al parecer no dejaría salir.
Al final, asintió aceptando la situación y dio media vuelta para perderse entre los aldeanos siguiendo en su búsqueda del monje pervertido el cual tal vez estaría buscando alguna joven mujer que le diera un hijo.
Sango suspiro volviendo a entrar a la cabaña, sintiendo cierto temor no pudiéndolo evitar.
- La anciana Kaede te esta buscando, creo que deberías ir con ella.-
Una cínica sonrisa apareció en el rostro del joven de coleta, el cual se puso de pie terminando de ajustarse su túnica mientras asentía en silencio, la chica se sonrojo súbitamente ante el, pero le regreso la sonrisa tímidamente.
- No hagas eso! y mas vale que vayas, al parecer era urgente. -
Miroku no pudo evitarlo así que no reprimió una carcajada y se dirigió a la puerta pero al pasar junto a ella, su mano maldita toco los encantos de la joven retirándola tras unos instantes pero, a diferencia de otras muchas ocasiones, no recibió el castigo acostumbrado pero si provoco un mayor sonrojo.
(…)
Escucho un suave quejido saliendo de los pálidos labios mientras un gesto de incomodidad se hacia notable en el rostro, el chico se adelanto un poco para ver sus reacciones esperando que despertara ya.
Cuando abrió los ojos encontró justo frente a ella la cara del medio demonio que la miraba enojado… corregía, la miraba furioso, cerro los ojos y al volverlos a abrir descubrió que aquella mirada no había cambiado.
- TONTA!!-
Giro su rostro tiñéndosele las mejillas de un pálido sonrojo mientras paseaba la mirada por todo el lugar, reconociéndola como su propia habitación donde seguramente había sido llevada por Inuyasha, aunque no estaba muy segura de lo que había pasado.
- I… Inu…yasha…-
- TONTA!! Eres una tonta! Que era lo que pensabas, Kagome?? Que diablos estabas intentando hacer allá dentro?!!-
- No te enojes, estoy bien.-
- QUE NO ME ENOJE??!!!! Que no me enoje, acaso te haz dado cuenta en que condición estas?!!! Maldición Kagome, no vuelvas a hacerlo.-
Apartando la mirada se puso de pie, lo mejor -pensó- era salir de ahí antes de que hiciera o dijera algo que en verdad la lastimara, se conocía lo suficiente para saber que no era alguien con tacto suficiente.
Tomo la charola que contenía los paños y el recipiente con agua y se dispuso a llevarlos con la madre de la pelinegra, aprovecharía así para avisarle que ya estaba conciente y podría alejarse para tranquilizarse un poco.
- Espera Inuyasha, no te vayas…-
El se detuvo cuando sintió como era sujetado por sus ropas, aun así no dijo nada y espero para ver lo que ella tenía que decir.
Algo cansada y con un poco de dificultad por su estado físico, se incorporo en la cama tirando un poco mas de las ropas para acercarlo a ella e intentar que el se volteara a mirarla, el se dio la vuelta chocando sus ojos con la chocolate mirada que lo veía con cierto arrepentimiento y culpabilidad.
Aun deteniéndolo del ahori rojo con una mano, Kagome acerco su otra mano empuñada haciéndola aun mas visible, y antes de abrirla inhalo profundamente tomando fuerzas y armándose de valor para lo que ya sabia se le venia encima, cuando abrió al fin la mano, dejo sobre su palma expuesta e inmóvil una pálida perla de tono rosado.
Él paseo la mirada de la pequeña esfera a ella y de ella a la esfera antes de preguntar realmente confundido.
- Que sucede con la Shikon?-
Kagome negó muy lentamente con la cabeza, apenas moviendo algún mechón negro de su larga cabellera y le acerco mas la pequeña perla.
- Mírala bien.- le indico
Inuyasha la tomo entre sus dedos llevándola a sus ojos para revisarla con mayor detenimiento abriendo sus doradas orbes cuando descubrió asombrado que no se trataba de la original, era parecida, es verdad, pero si uno se detenía lo suficiente podía notar las claras diferencias en el aura que la joya poseía, el poder, aunque en apariencia era grande, en la realidad distaba mucho de serlo y era un poco alterna el poder que este despedía.
Y entonces y solo entonces comprendió lo que lo que al parecer había sucedido.
Su penetrante mirada la interrogo encontrando en su rostro la respuesta, reflejo en su mirada la furia que poco a poco lo llenaba, la joven retrocedió algo intimidada cuando el medio demonio en un arranque lanzaba la charola que aun sostenía, haciéndose trisas y derramando su contenido, sin siquiera darle importancia a esto se giro gruñendo y maldiciendo en voz tan alta como si gritara.
Alterada por tan grande escándalo, la señora Higurashi acudió presurosa a la habitación donde tal alboroto se originaba, en el umbral de la puerta reviso con rapidez la situación, sonriendo ya tranquila al ver que su hija había despertado y aunque no comprendía por que el enojo del muchacho cerro la puerta pensando que debía ser algo que tenían ellos que resolver por si solos, así que se encamino por el pasillo esperando poder detener a su padre e hijo antes de que acudieran para ver lo que sucedía, después de todo era un problema de la pareja y la familia no debía de intervenir.
En la habitación, la miko se había puesto de pie intentando acercarse a su pareja, que hoscamente intentaba mantenerse alejado.
- Quisiera explicarte…-
- QUIERES EXPLICARME??!! POR SUPUESTO QUE DEBERIAS EXPLICARME, AUNQUE TAL VEZ TE GUSTE MAS LA IDEA DE DEJAR A UN SIMPLE HANYOU DE LADO DE TODAS ESAS PELIGROSAS Y ESTUPIDAS IDEAS QUE HAN LLENADO TU CABEZA ULTIMAMENTE.!!!-
A pesar de los gritos Kagome no se intimido y volvió a hacer un intento.
- Sabes que yo nunca he creído que seas un simple hanyou.-
- PUES NO ES EXACTAMENTE LO QUE ME HAZ DEMOTRADO ULTIMAMENTE, HACES COSAS PELIGROSAS Y SIN AVISARME, QUE NO PIENSAS QUE ES MI DEBER PROTEGERTE Y TU NADA MAS ME PONES IMPEDIMENTOS??!!!-
- No soy ninguna inútil, yo soy capaz de cuidarme perfectamente a mi misma!.-
El carecer de la chica había despertado ante las acusaciones que estaba siendo victima, frente a ella el medio demonio la miraba enojado y con una clara mota de burla, lo que fue el causante de la detonación de la furia de la joven, envolviéndose ambos en una cruel batalla verbal con gritos e insultos que iban subiendo de intensidad rápidamente; en la planta baja, los tres miembros restantes de la familia intentaban hacer oídos sordos a los insultos y reproches que claramente alcanzaban a oír sin un buen resultado.
Mentiría si dijera que no estaba preocupada o que no le interesaba saber el origen de aquel alboroto, pero algo que la caracterizaba es que era una mujer muy sensata y precavida, además de que en esa ocasión bien sabia que nada podía hacer, intervenir bien podría complicar aun mas las cosas, frente a ella su querido hijo y padre la miraban con los ojos desorbitados, como podía ella mantenerse impávida ante tal suceso, era casi como si la planta alta de su casa se les viniera abajo y ella no tenia otra idea mas que acercarles los diversos platillo para que comieran.
Los dos hombres de aquella casa se cubrieron la cabeza en un instintivo movimiento cuando un furioso grito de mujer seguido de un fuerte golpe se hizo presente, al parecer su hermana había lanzado lo primero que encontró hacia la pared en un intento de herir al joven con tiernas orejas blancas, pues casi seguido del primer estruendo se oían los reclamos del anteriormente nombrado.
- Pensé que lo mejor era esperar a que Kagome se los dijera, pero parece que me va a corresponder darles la noticia.- Empezó a hablar tranquilamente la señora Higurashi, haciendo caso omiso al enorme escándalo, tomo un poco de aire antes de continuar dibujando una suave sonrisa en su rostro.- Nuestra querida Kagome esta ahora casada con Inuyasha.-
El abuelo se atraganto con el bocado que tenía cuando escucho aquella noticia, a su lado el pálido Sota miraba a su madre esperando que esta riera y aclarara que todo se trataba de una broma, pero al ver que aquello no sucedía se atrevió a hablar.
- Cuando sucedió eso y por que nosotros no sabíamos nada?-
- Yo también me entere hace poco, pero será tu hermana quien te de los detalles si así lo desea, por el momento es importante que lo sepas, solo así comprenderás que las cosas han cambiado un poco, Inuyasha se ha vuelto formalmente parte de nuestra familia, además tendremos unas modificaciones por aquí, en especial debes de entender que tendrán su espacio y espero querido que no los importunes demasiado.-
El chico sonrió cuando digirió un poco mejor la idea, no le desagradaba para nada la idea, a decir verdad era algo que desde que conoció a su amigo con orejas de perro había deseado, sus ojos brillaron pensando los beneficios que eso traía para el, ahora podría jugar con el mas tiempo, tal vez le pediría que le enseñara a usar la espada, antes lo había sugerido pero su madre lo había descartado por que aun era pequeño según ella, pero ahora ya contaba con unos años mas y seguro que seria estupendo aprender algo así, llevándose una mano a la barbilla cayo en cuenta del por que esos dos habían tenido un trato mas que cordial esos días, o al menos lo había sido hasta ahora sin evitarlo sonrió cuando una fugaz idea cruzo su mente, si tenia sobrinos esperaba que también tuvieran orejas.
Por su lado, el pobre anciano se atormentaba, su pequeña nieta estaba casada!! Como había sucedido aquello??? Ahora un medio demonio era su nieto?? En verdad que aquel templo jamás seria normal, inclino su cabeza derrotado llevándose un poco de arroz a la boca, bueno ya le pediría a su nuevo nieto que lo ayudara en los quehaceres del templo y tal vez podría conseguir algunos hechizos para traer la buena fortuna, mas tranquilo con esa idea se dijo que a pesar de todo, Kagome había hecho su elección y el ya se había dado cuenta que ese chico haría lo que fuera por ella, no podía pedir mas.
(…)
Pasaron un par de horas donde la discusión había aumentado en gran medida saliéndosele de control, dentro aquel cuarto la situación era verdadera mente tensa y el ambiente se sentía cargado de una gran agitación siendo casi insostenible.
La cabeza le palpitaba dolorosamente nublándole un poco la vista, su estomago protestaba y sentía como se le revolvía provocándole unas intensas nauseas, ahí frente a ella su querido hanyou la miraba con resentimiento, había sido muy tonta al haber hecho semejante cosa sin comentárselo con anterioridad eso era muy cierto y no le quedaba otra opción mas que aceptarlo, pero por otro lado, el estaba llevando las cosas hasta el extremo, bien sabia que era caprichoso y le encantaba hacer berrinches pero esa pelea estaba ya en el limite.
Se dejo caer al suelo sentándose en el y abrazando sus rodillas completamente derrotada, las lagrimas acudieron presurosas desbordando sus ojos en unos instantes, llenando de dolorosos sollozos la habitación que se había quedado en un sepulcral e incomodo silencio, sabia muy bien todas las cosas hirientes que dijera solo para descargar su ira, estaba arrepentida, al instante después de que aquellas palabras abandonaran sus labios deseo jamás haberlas dicho, pero es que el también la había agredido de una forma violenta y cruel, no recordaba haberse peleado jamás así con el, todas aquellas discusiones que recordaba terminaban siempre al ella desquitarse y lanzarlo al suelo y alejarse, tal vez no dirigirle la palabra durante un tiempo, pero no mas, nunca había pasado de eso.
Lo peor de todo es que dado el punto al que habían llegado no estaba para nada segura de cómo solucionarlo, dio un respingo cuando sintió una leve caricia en sus cabellos, poro no se atrevió a alzar la mirada.
- No llores… yo…lo siento -
La voz de el sonaba profunda y susurrante, siendo solo entonces que subiera su triste mirada buscando la de el, se sorprendió bastante al ubicarlo acunculillado a su lado, la pelinegra se limpio de ojos y restándole importancia a tan estupida pelea, se lanzo a sus brazos derribándolo en el acto, haciendo que ambos cayeran al suelo apenas semi apoyados en la mesita de noche, que se tambaleo con el golpe.
El medio demonio la rodeo fuertemente con sus brazos buscando la forma de poder hacer que ella dejara de verter todas esas lagrimas.
Se reprendía interiormente, insultándose por haber provocado esa situación.
Era algo que jamás soportaría, nunca había podido soportar que una mujer llorara y ahora había sido tan estupido, como para ser el culpable de que su pelinegra fuera la que derramara aquellas lagrimas, era algo que se decía imperdonable.
- Perdóname… shhhh deja de llorar.-
Los sollozos aumentaron en intensidad, aun cuando mantenía su rostro enterrado en el varonil pecho humedeciéndolo con sus lágrimas.
- Yo… pequeña… por favor, lo siento mucho. -
- No Inuyasha… yo soy la que lo siente… yo… yo. – intento responder con voz quebrada y entrecortada.
La obligo a silenciarse cuando invadió su boca con la suya, reconociendo la dulzura de sus labios, mezclada con el salado sabor de las lagrimas.
Intento limpiarle las cristalinas gotas que escurrían por sus pálidas mejillas, pero estas seguían fluyendo incansablemente por los chocolates ojos que se mantenían obstinadamente fijos en el suelo.
- Jamás quise hacerte pensar todo esto (se atrevió a susurrar tímidamente) todo lo que quería era ser de alguna ayuda, te amo y es todo lo que me importa, nunca pensé que mis acciones te hicieran pensar todas esas cosas, yo solo quería dejar de ser un estorbo-
Inuyasha la abrazo mas fuerte besando varias su rostro y cabello, acariciando la espalda intentando que se relajara.
- No eres ningún estorbo, saca esas estupidas ideas de tu cabeza, se que me amas y yo también te amo a ti, pero las cosas han cambiado y a pesar de tu asombroso poder, no puedes exponerte a ese tipo de cosas, ahora estamos juntos en esto y en cualquier otra cosa.-
- Perdóname…yo…yo no volveré a hacer algo parecido, pero por favor, olvida todas esas tontas ideas, te amo a ti tal cual eres y no lo cambiaria por nada.-
La miko lo miro, reflejando en las profundidades chocolates de sus ojos, todos los sentimientos que su corazón albergaba estremeciéndose cuando su ser fue traspasado por las doradas orbes de su pareja, que con el ceño aun fruncido la analizaba concienzudamente.
- Deberías explicarme ahora, a que vino todo lo que ha sucedido.- dijo el, en esta ocasión con un tono de voz mucho mas dulcificado y plasmando una tenue sonrisa en su apuesto rostro – que es exactamente lo que planeas hacer con esta… nueva ¿perla de Shikon?-
Kagome tomo entre sus dedos la pequeña esfera que el mantenía en la palma de su mano, observando cuidadosa y mas detalladamente lo que con tantos esfuerzos había logrado formar.
Lo miro y sintiéndose mucho más confiada se acomodo entre los brazos de este para explicarle detalladamente o al menos lo que más podía, el plan que había ideado esos últimos días reuniendo sus esperanzas en aquella pequeña perla.
La cara de estupefacción de el, fue notable conforme ella seguía hablando, exponiéndole a pormenor todo lo que había pensado seria muy útil y podría ser lo mejor en este caso.
- Espera un momento (pidió el, en un esfuerzo por asimilarlo todo) se que esta perla se asimila bastante a la Shikon y que al principio puede confundir fácilmente, pero si uno se detiene unos instantes, se logra percibir la cara diferencia que hay entre ellas. No lo se Kagome, acepto que estoy asombrado y que tu poder es asombroso, pero es claro que aun no alcanzas el poder de Midoriko, podrías despistar a algunos, pero no a Naraku.-
- Eso lo se bien, por eso debemos hacer todo lo necesario para que no puedan darse cuenta, ya te lo dije, la haremos pasar en todo detalle por la verdadera y espero que para cuando el se de cuenta sea demasiado tarde.-
El medio demonio la miro desconfiado, aceptaba que no era un mal plan, pero debía de admitir que tenía muchos puntos fallidos que podrían tirar todo abajo.
Negó suavemente con la cabeza, los ojos de ella mostraban esperanza en lo que decía y al diablo con todo lo que tenían en contra, si ella confiaba en que todo saldría bien, no seria el, quien impidiera que así fuera.
(…)
Pego su oído a la madera de la puerta intentando averiguar que era lo que sucedía adentro, al parecer todo se hallaba en calma al otro lado y tal vez podría internarse mas confiadamente en la habitación de su hermana.
Con sumo sigilo abrió lentamente la puerta cuidando en todo momento no hacer ningún ruido para no despertar antes de lo necesario a los al parecer hasta esos momentos durmientes.
Aclarándose un poco la garganta, dio valientemente unos pasos dentro del destrozado cuarto, definitivamente el estruendo de la noche anterior correspondía a aquel desastroso lugar.
- Hermana…? ( pregunto tímidamente al principio, pero al no ver respuesta alguna lo intento de nuevo subiendo un poco la voz.) Hermana, despierta.-
Ante el continuo llamado, la pelinegra restregó sus ojos, sintiendo el cansancio aun sobre ella.
Al mismo tiempo el ojidorado movía sus blancas orejas, buscando de donde provenía la voz y buscando ubicar a quien pertenecía.
- Hermana despierta. Mamá me dijo que te avisara de algunas cosas.-
Kagome, siendo sacudida por un ya casi despierto hanyou abrió los ojos con un par de gruñidos de por medio observando a su hermano, que de pie frente a ellos mantenía en su rostro una mueca de análisis profundo.
Tras unos segundos, el rojo cubrió su cara jalando las cobijas hasta la cabeza.
- Sota que estas haciendo en mi habitación?! -
- Toma hermana (dijo mientras le extendía una hoja doblada) seria bueno que te vistieras, tienes que estar en mi escuela en unas horas.-
Confundida tomo el papel y desdoblándolo lo leyó rápidamente, buscando algo que respondiera a sus dudas.
- QUE??!! Pe.. pero por que yo?-
Su hermano sonrió tranquilamente, bien sabia lo que llevaba escrito esa pequeña hoja, la noche anterior justo cuando el fin del mundo se desarrollaba en el cuarto femenino, su abuelo había recibido una llamada que lo había hecho inmensamente feliz, un templo a las afueras de la ciudad le pedía que cuidara de alguno de sus tesoros mientras solucionaban algunos problemas que invadían el templo, por lo que aquella mañana casi de madrugada, su abuelo, acompañado de su madre se habían encaminado para poder recoger tales artículos.
Pero lo que alarmaba a su hermana es que seria ella la que tendría que ir a la junta de padres de familia que su salón organizaba.
- No será tan malo, solo tienes que ir y atender lo que sea que vayan a decirte, mama no podía ir pero pensó que tu podrías suplirla, además, míralo de este punto, podrás irte entrenando para cuando ustedes dos tengan sus propios hijos.-
Saliendo rápidamente de ahí, el jovencito tomo su mochila encaminándose presuroso a la escuela, pues ya iba algo retrasado.
En la habitación de rosadas paredes, la pareja se miraba sonrojada ante el audaz comentario que el chico hiciera.
CONTINUARA….
(asomándose con las orejas agazapadas, apenas mostrándose por una esquinita de la puerta, Cereza mira a todos completamente avergonzada)
Pido perdón, se que me atrase demasiado, pero los finales se me vinieron encima y no calcule bien mis tiempos, ya no tenia capítulos de reserva así que indudablemente termine hecha un caos.
Por mas que quise, no he podido actualizar hasta hoy, pero la buena noticia es que todo salio bien, asombrosamente subí mi promedio y mi madre esta tan feliz con los resultados obtenidos que me llevara de vacaciones weeeee
Mmmm se que eso no les importa mucho, jaja pero juro que la próxima actualización será muy pronto, ahora soy yo y no la universidad, la dueña de mi tiempo por lo que me dedicare a escribir.
Al final la historia esta llegando a los últimos, al menos eso tengo pensado, agradezco mucho su paciencia y espero no haberlos decepcionado.
Gracias a:
Kisa- chan: gracias por tu apoyo en todo este largo y tedioso mes y tal como prometí te traigo el nuevo capitulo
fernanDaIk26: me uniré a tu odio contra esa Kikyo, pero no te apures, ya buscare la manera de que sufra. Jujuju
La AvIa: gracias, eres un amor. Perdonaras la tardanza pero en verdad no era mi intención, jeje tu espera y ya veras que se le ocurre a mi extraña cabeza, pero espero que sea algo con lo que quedes a gusto.
Diana: mmmm que te parecen Sango y Miroku, por ahí voy bien o me regreso? Jeje en cuanto a lo que me preguntas, la verdad no sabría decirte del todo, tengo entendido que Kikyo ya murió en el manga, jaja pero en México aun no llegamos a ese tomo por lo que no se mas. En todo caso nosotras sabemos que la pareja perfecta de Inuyasha es Kagome y no esa muerta viviente. Gracias por tu apoyo
Mando miles de saludos y quien quiera puede agregarme al msn
serenity252(arroba) hotmail(punto) com
Cereza F.
