Si pusiera la lista de canciones que inspiraron este cap, sería casi todo mi Itunes.
Este capítulo es, creo yo, uno de los más importantes de la historia, por lo que merecía que estuviera bien hecho.
Disfrútenlo.
.
.
.
Capítulo 15: Broken
.
.
.
– Carlisle… – supliqué.
– No, Edward
– Pero…
– Necesita tiempo – murmuró. – Esa noticia no es fácil de digerir…
Unos pasos lentos y marcados sonaron en la escalera, dejando entrever al pie de ella a un Charlie agotado.
Intenté concentrarme en su mente, encontrándome con una sorpresa. Bella en realidad era hija de este hombre, pensé con cierto humor.
– No puedo leer su mente del todo... – murmuré. Carlisle se mantuvo tranquilo, más la sorpresa en su mente fue evidente.
Hablaremos de ello después. Prometió.
– Se quedó dormida – anunció sheriff, a la vez que tomaba asiento en la sala, frente al sillón donde Carlisle y yo nos encontrábamos. Soltó un largo y pesado suspiro y talló fuertemente sus ojos.
Un silencio incómodo se instaló en el lugar. Esme llegó unos segundos después un servicio, alargando una taza de té humeante al oficial. Él tomó el pequeño y costoso objeto con manos temblorosas, agradeció con un asentimiento y tomó su contenido, ausente. Esme asintió, sin expresión, para luego irse por donde había venido.
– ¿Qué hará ahora, Charlie? – preguntó Carlisle. Un suave toque en su tono de voz.
El jefe Swan le miró por unos segundos, suspiró nuevamente y dejó la taza en la mesita del centro.
– Tratar de superar todo este proceso, por supuesto. – carraspeó– Lo único que importa es que encontré a mi hija. Y todo se lo debo a su familia, y por supuesto, a usted doctor Cullen. – dijo firmemente. Sus ojos comenzaron a cristalizarse. – Gracias a todos ustedes tengo a mi Bella de vuelta conmigo.
Carlisle asintió serio y sereno, con el rostro impasible.
– No hay nada que agradecer. – prometió solemne. – El tener a Bella en nuestras vidas ha sido de lo más gratificante – agregó con una sonrisa que no llego a sus ojos.
– Dios sabe por cuantas cosas ha pasado mi pobre niña – dijo el hombre con pesar, y rabia. – El caso sobre esta investigación aún está abierto en Phoenix y aún buscan al responsable de todo esto.
Carlisle y yo intercambiamos miradas fugaces.
Los humanos jamás podrían encontrar a un vampiro.
– ¿Qué hay de su pérdida de memoria? – preguntó, de pronto. – ¿Es permanente o…?
– No – respondió Carlisle de inmediato, haciendo que los hombros del oficial se relajaran notablemente – Pero el proceso de recuperación será un poco lento. Ella irá recordando las cosas paulatinamente. Todo es cuestión de tiempo – prometió.
– Ella no me recuerda –susurró con pesar, mirando al suelo y cruzando los brazos sobre su pecho. – Ni sus cumpleaños, ni las visitas, ni siquiera a su propia madre…
Carlisle miró hacia otro lado con tristeza. Yo, por mi parte sentía una impotencia cada vez mayor.
Esto no era justo.
Bella ya había pasado por tanto, y el descubrir la verdad acerca de su pasado solo había empeorado las cosas.
Charlie sabía que algo malo pasaría si se llegase a enterar, pero aun así no pudo negarse cuando Bella le había exigido la verdad.
Y aquí estábamos ahora, de madrugada, con un gran dolor compartido en nuestros corazones.
Pero justo cuando pensaba que no podía ser peor, nuestras cabezas se levantaron alarmadas al mismo tiempo al escuchar un grito desde lo alto del tercer piso.
Bella…
Corrí tan rápido como pude frente a un humano, subiendo los escalones de dos en dos. Sin pensarlo un segundo abrí la puerta de su habitación, encontrándola agitando violentamente las manos en el aire, a la vez que se movía compulsivamente.
– ¡Mamá! – soltó en un grito desgarrador.
Uno que me dolió hasta el fondo de mi corazón congelado.
– ¡Bella, tranquila! – dije, tomando sus manos e impidiendo que se moviera.
– ¡No! ¡Déjala, por favor! – exclamó sollozando más fuerte aún.
– ¡Soy Edward, Bella! ¡Soy yo!
En medio de un jadeo abrió sus ojos, tratando de enfocar su vista en la oscuridad.
– Edward… – susurró.
– Soy yo – musité retirando con suavidad el cabello de su rostro – Ya pasó. Estás a salvo.
¿Qué clase de consuelo podría ofrecerle yo, cuando mi propia especie se había encargado de hacer de su vida un montón de pedazos?
Ella sollozó fuertemente y se lanzó a mis brazos. Aguanté la respiración con todo mi ser y con cuidado la sujeté fuertemente en el momento que la sentí. Sus dedos se aferraron a mi espalda fuertemente, casi desgarrando mi camisa.
Resiste, me dije.
Respiré profundamente, temblando en el proceso y tragué rápidamente la ponzoña en mi boca.
– Nunca te dejaré caer, lo sabes ¿no? – solté. Ella asintió con la cabeza – No permitiré que nada ni nadie te haga daño, nunca. Te lo prometo.
Los pasos que sentí en el umbral de la puerta se retiraron suavemente.
Con cuidado acaricié su cabello y su espalda, tratando de calmarla. Quise decirle cuanto la amaba, pero eso estaría de más ahora mismo.
– Todo estará bien…
– No.
– Bella… – protesté.
Como si mi tacto la quemara, se alejó de mí y me observó con la mirada vacía.
– Mi madre está muerta, Edward. – dijo, entre dientes – Nada estará bien a partir de ahora.
.
.
.
.
Triste...
Pero aún no sabemos toda la historia, cierto?
...
Gracias por estar al pendiente de esta historia, que con mucho gusto escribo para ustedes.
Deja tu opinión en los reviews.
Nos leemos en el próximo cap!
