¡Fuah! ¡El capítulo anterior fue un bombazo! Estoy muy agradecido por los comentarios que me dais y como valoráis la historia porque de verdad que estoy hasta emocionado. En este último capítulo me e esmerado al máximo y no lo he subido antes porque mañana es mi veinteavo cumpleaños y estábamos preparando muchas cosas (lo que tiene ser soltero, no lo planeas con tu novia, lo planeas con tus amigos xD) y he estado bastante ocupado, así que sin más dilación espero que lo disfrutéis tanto como yo disfruto de vuestros reviews porque sois los mejores lectores del mundo.
Capítulo 5 – El deber de la maestra.
-Ahora me vas a escuchar con atención, Naruto, porque esto, no lo voy a repetir.
Neji se agachó y agarró de la camisa a Naruto obligándole a mirarle.
-¿Acaso sabes cual es la situación de nuestra familia? ¿Sabes cual es el deber de Hinata-sama?
-Lo sé -dijo mirándole desafiante- Sé de sobra cuales son las obligaciones de Hinata como futura maestra.
Neji lo soltó y suspiró aliviado.
-¡Mas no pienso aceptarlo! -terminó Naruto-.
Neji lo miró con cierta rabia y fue a atacarle otra vez pero Naruto lo esquivó y le propinó una patada en el costado haciéndolo caer.
-Hinata tiene derecho a ser libre, disfrutar de la vida y de amar como a ella le plazca.
-¡¿Tienes acaso una pequeña idea de cual es la tarea de Hinata-sama?!
Naruto retrocedió antes las palabras cargadas de furia de Neji.
-¿Qué quieres decir? -preguntó él, confuso-.
Neji se levantó y encaró a Naruto.
-Das a entender que te gusta Hinata-sama, pero no sabes absolutamente nada sobre ella -dijo Neji escupiendo cada palabra con desdén- Sus deberes son los que se le marcaron al nacer, su destino no puede ser cambiado.
-El destino no lo escribe ningún dios, ni lo marca ningún compás ajeno a nosotros -contraatacó Naruto- El destino es el que nosotros vivimos a partir de las decisiones que nosotros mismos tomamos.
Neji le mantuvo la mirada durante unos segundo, en silencio, y esbozó una risa un tanto amarga.
-Vete a casa, Uzumaki -dijo dándole la espalda- Ya me has hecho perder demasiado tiempo.
Naruto quiso protestar, sin embargo, no halló las palabras.
En parte Neji tenía razón, pero si realmente hay algo que le falta por descubrir a cerca de ella, él lo descubriría a toda costa.
Cuando llegó a casa de los Uchiha, fue el mismo Sasuke quien le abrió la puerta.
-Ya era hora, dobe -suspiró él con molestia-.
Le dejó entrar y se fueron a la habitación de Sasuke.
-Perdona, Sasuke pero tuve ciertos problemas con Neji -se disculpó Naruto rascándose la nuca-.
-¿Te has enfrentado a Neji? -dijo con sorpresa-.
-Sí -respondió asintiendo- Me dio un buen golpe en el estómago, casi ni lo vi.
Sasuke le miró por unos momentos.
-Quítate la camiseta -ordenó a su amigo-.
Naruto se sonrojó ante tal petición.
-Oye, oye, ¿no vas un poco deprisa? -bromeó el otro- Al menos deja que te invite a cenar un día de estos.
Sasuke se sonrojó y frunció el ceño enfadado.
-¿Tú eres tonto? -exclamó avergonzado Sasuke- ¡Quítate la camiseta! -insistió agarrándole de la camiseta para quitársela-.
-¡No, espera...!
Sasuke consiguió quitarle la camiseta a Naruto, más el rubio se tropezó y cayó sobre su amigo encima de la cama de este.
Se quedaron unos momentos así, ya fuera por lo incomodo de la situación o por la sorpresa de haber acabado en una posición tan comprometedora, fuera por lo que fuera estuvieron mirándose durante un buen rato, hasta que Naruto se apartó.
-Ah, perdón -musitó avergonzado, levantándose-.
-No pasa nada -dijo el otro-.
Aún sentado, Sasuke tomó las caderas de Naruto, haciendo que se acercara a él y examinó su abdomen, efectivamente allí había un buen golpe, ese era sin duda un golpe propinado por un Hyuuga, pues le había dado con la palma de la mano entera. En algún momento Sasuke dejó de pensar y pasó los dedos por el abdomen de Naruto hasta llegar al borde del pantalón.
Naruto se sintió extraño al estar en esa situación y decidió llamar la atención de su amigo.
-¿Algo va mal? -preguntó sacando a su amigo de sus pensamientos-.
Sasuke apartó la mano del cuerpo de Naruto y bufó.
-Te ha dado un buen golpe -dijo él tomando los costados del cuerpo de Naruto, examinando el golpe- Este golpe es típico del clan Hyuuga -soltándole de nuevo- Ellos utilizan una técnica "blanda" de combate cuerpo a cuerpo que se basa en dañar el flujo interno de la energía o chakra, no podrás hacer abdominales en un tiempo -dijo con una sonrisa divertida-.
-No tiene gracia, mamón -bufó su amigo molesto, pero se dio cuenta de algo- Espera, pero si son un clan de sacerdotes y mikos, ¿por qué tienen un estilo de lucha cuerpo a cuerpo? -confuso-.
Sasuke se encogió de hombros.
-A saber -rió- Igual tu "adorable miko", de verdad pelea contra espíritus malignos -se burló-.
-Oye, tampoco te metas con Hinata -protestó Naruto- Parece que tengas algo en contra de ella -bufó-.
Sasuke chistó con molestia.
-No tengo motivos para tener nada en contra de ella, usuratonkachi -bufó como un gato gruñón-.
-Vale, vale, lo que tú digas -dijo Naruto tumbándose en la cama de Sasuke-.
El resto de la noche transcurrió con normalidad, jugando a la play station antes de irse a dormir. Al día siguiente estudiaron un poco por la mañana para una presentación sobre el cambio climático que tenían que exponer el lunes en clase de biología, y ya por la tarde Naruto se volvió a su casa.
Por el camino no podía dejar de pensar en la conversación que tuvo con Neji y sobre lo que Sasuke dijo a cerca de pelear contra espíritus malignos. Naruto se regañó mentalmente, Hinata no es una heroína de anime, ni tampoco parecía ser el tipo de chica que tenía poderes ocultos.
Justo en ese momento escuchó un ruido, se giró y pudo ver un haz de luz azul que resplandeció en el monte que hay detrás de los terrenos de los Hyuuga. Naruto no sabía que era lo que había visto, la curiosidad fue demasiado fuerte y echó a correr hacia el monte, al cabo de unos cinco minutos aproximadamente, llegó al monte.
Por desgracia había perdido de vista el lugar donde vio la luz azul así que se limitó a buscar alrededor. Pasó cerca de quince minutos buscando sin hallar nada, con lo que se dio por vencido y pensó en volver, mas algo se lo impidió. Pudo escuchar la voz de una chica gritar asustada, y sin dudarlo por un momento corrió en su ayuda, al cabo de unos momentos llegó y lo que encontró lo dejó paralizado.
Hinata estaba de pie, vestida con la chihaya tradicional y justo enfrente de ella había una especie de mujer desnuda, sin pelo, toda su piel estaba cubierta por brillantes escamas verdes y amarillas, y en lugar de piernas lo que ese monstruo tenía era una larga cola semejante a la de una serpiente.
-¿Qué mierda es eso? -dijo sorprendido, entonces, ese ser se abalanzó sobre Hinata- ¡Hinata, cuidado!
-¡¿Naruto-kun?! -exclamó ella sorprendida-.
Naruto corrió y se abalanzó sobre ella, abrazándola y rodandopor el suelo, haciendo que ese ser se diera de lleno contra el suelo.
-¡¿Estás bien?! -preguntó preocupado Naruto, mirándola a los ojos-.
-Sí -asintió ella sonrojada, mas el monstruo volvió a atacar- ¡Naruto-kun!
En ese momento Hinata apartó a Naruto haciéndolo a un lado, dio una fuerte palmada y sus manos fueron rodeadas por una energía de color azul que asemejaban unas cabezas parecidas a las de un león estilo oriental.
El ser se abalanzó sobre Hinata y en ese momento ella comenzó, uno tras otro, a propinarle golpes con las palmas de las manos sin descanso, haciendo que un destello azul apareciera con cada golpe.
Naruto observó el combate asombrado, Hinata se movía con rapidez y eficacia, encadenando golpe tras golpe hasta que el monstruo emitió un desagradable grito agudo, parecido a un pitido, y con un destello de luz se desintegró en varios pedazos que cayeron alrededor de Hinata, quien se dejó caer sobre sus rodillas jadeando y exhausta.
-¡Hinata! -exclamó corriendo junto a ella- Hinata, ¿estás bien?
Ella se sonrojó y se limitó a asentir.
-¿Puedes ponerte en pie?
-S-sí -dijo ella poniéndose en pie con la ayuda de Naruto- ¿Q-qué haces aquí Naruto-kun...?
-Escuché un ruido y entonces vi destellos azules en la montaña -se rasca la nuca un poco nervioso- Sentí curiosidad, la verdad no sabía que serías tú.
Hinata se sonrojó, estaba tan cerca de Naruto que sentía su corazón bombear como loco. Él levantó la vista y la miró.
-Hinata... ¿Qué está pasando aquí? ¿Qué era esa cosa?
Hinata tragó saliva y suspiró, debía decírselo, al menos a él.
-E-eso era un yōkai hebi -ve a Naruto sorprenderse e intenta explicarse mejor- D-desde hace cientos de años, e-en el monte Yamahito, de aquí, en Konoha, siempre han habitado yōkai de todo tipo, normalmente no tienen interés en atacar a los humanos, pero siempre hay algunos yōkai que por algún motivo deciden atacar a los humanos...
-Entonces tu tarea como maestra es acabar con los yōkai que enloquecen... -dedujo él-.
Ella asintió.
-E-esa mujer de antes era una hebi, un yōkai de espíritu animal, una serpiente.
-Ya veo, ¿pero te tienes que enfrentar a todos ellos tú sola? Es muy peligroso.
Hinata asintió.
-E-es parte de mi entrenamiento como maestra... -dijo bajando la cabeza-.
Naruto la agarró por los hombros, lo que la hizo levantar la vista y mirarle a los ojos.
-¡Eso no está bien! ¿Y si te hacen daño? -dijo el preocupado-.
Naruto estaba tan preocupado que no se dio cuenta de la cercanía que había tenido con Hinata, quedando a penas a 5 centímetros de su rostro. Hinata se quedó inmóvil mirando los ojos azules de Naruto frente a ella. Poco a poco Naruto bajó las manos por sus hombros, la rodeó con sus brazos y se fue acercando a los labios de Hinata, ella no se apartó, es más, se aferró a la chaqueta de Naruto y cerró los ojos esperando, con el corazón latiendo tan deprisa que creyó que le explotaría en el pecho.
Fue apenas un suave roce con los labios de ella cuando Naruto sintió una descarga eléctrica, literalmente. Desde los labios de ella lo atravesó una fuerte energía que lo paralizó y lo obligó a separarse de ella, cayendo al suelo de rodillas, sintiendo como corrían largas corrientes de una energía dañina por sus venas haciéndole daño.
-¡Naruto-kun! -exclamó ella aterrada, agachándose junto a Naruto- ¿Naruto-kun, estás bien? -preguntó preocupada sin atreverse a tocarlo-.
-Ya me temía algo así -dijo la voz de alguien acercándose-.
Hinata se giró a mirar a quien acababa de llegar encontrándose con su primo Neji.
-N-Nejinii-san... -susurró ella sorprendida-.
-Hinata-sama, me decepciona enormemente su descuido, usted es la futura maestra miko del clan Hyuuga.
Hinata agacho al cabeza, cada vez que se sentía por fin, como una chica normal, llegaba alguien de su familia a recordarle que nunca lo sería. Hinata sintió los ojos húmedos pero aguantó las lágrimas lo mejor que pudo.
Por su parte, Neji se acercó a Naruto quien estaba de rodillas en el suelo aún un poco paralizado a causa del beso que le había dado a Hinata.
-¿Te duele, Uzumaki? -preguntó Neji agachándose a su altura- Te advertí que no te acercaras a Hinata-sama de esa forma, pero tú ignoraste mi advertencia.
Naruto levantó la cabeza aún adolorido.
-¿De... de qué estás hablando? -consiguió preguntar notando su cuerpo mejorar poco a poco-.
-Has recibido una descarga de poder espiritual de Hinata-sama, ¿y aún no lo sabes?
-No tiene sentido, ¿porque me ha herido? -preguntó consiguiendo incorporarse-.
Neji sonrió con mofa.
-Porque tú eres un yōkai -respondió este-.
Naruto abrió los ojos sorprendido.
-No... no puede ser... -susurró consternado-.
Continuará...
