Estoy que no quepo del gozo, las estadísticas del fic son de lo mejor y realmente estoy muy motivado para seguir escribiendo ÒwÓ.
Además debo añadir que vuestros comentarios me animan muchísimo a continuar porque por norma general soy muuuuuy flojo a la hora de ponerme a hacer algo y espero sinceramente que disfruteis de este capítulo tanto o más aún de lo que disfruto yo leyendo vuestros reviews. Ja na wO
Capítulo 6 – Kitsune
Neji sonrió con mofa.
-Porque tú eres un yōkai -respondió este-.
Naruto abrió los ojos sorprendido.
-No... no puede ser... -susurró consternado-.
Naruto no podía creerlo, ¿como iba él a ser un yōkai?No era posible que eso fuera verdad.
-¡Mientes! -le acusó Naruto- ¡Estás mintiendo!
Neji suspiró.
-¿Entonces puedes explicarme lo ocurrido cuando besaste a Hinata-sama?
Naruto calló, apretando los dientes enfadado.
-¿Cómo es eso posible, nii-san? -preguntó Hinata, sufriendo al ver a Naruto tan consternado-.
-Fácil -dijo cruzándose de brazos- En este monte viven miles de yōkai desde hace cientos de años, lo que sucede es que hay algunos que pueden adoptar una forma completamente humana como los kitsunes -dijo afilando la mirada sobre Naruto- Alguno de tus padres debió ser un kitsune, por eso el poder espiritual de Hinata-sama te repele de ella, porque eres un semi-yōkai.
-Pero Nejinii-san, los padres de Naruto-kun...
-Están muertos, lo sé, ¿quien sabe? Tal vez su madre se comió a su padre -dijo un poco burlón-.
En ese instante Naruto se acercó a gran velocidad y golpeó a Neji lanzándolo contra un árbol. Hinata vio aquello horrorizada.
-¡No vuelvas a decir algo así sobre mis padres! -gritó él, enfurecido-.
-N-Naruto-kun, por favor... -musitó ella tratando de calmarlo-.
-¿¡O qué!? -desafió Neji levantándose- ¿Me matarás?
-Nejinii-san, para por favor -trató de detenerlo-.
Naruto gruñó, sus ojos se habían tornado rojos y se estaba enfureciendo aún más.
-¿Qué pasa Uzumaki? ¿Te da rabia? -dijo con mofa Neji-.
-¡Para por favor! -rogó Hinata a su primo, observando como Naruto estaba preparado para abalanzarse sobre él-.
Fue en apenas unos instantes que Naruto no soportó la ira que le invadía y se acercó, veloz, a Neji, agarrándolo de la camisa con fuerza, y lo alzó sin problema alguno por encima de su cabeza. Neji se aferró a las manos de Naruto, tratando de soltarse, sin éxito.
-Tú lo has querido -dijo Neji alzando la mano contra Naruto, lanzando desde esta, un potente haz de luz verde, arrojando a Naruto contra el suelo- Un yōkai a medias no debería enfrentarse a un sacerdote al servicio de Kami-sama.
Así se acercó para darle el golpe de gracia a Naruto, pero en ese momento Hinata corrió hasta él y lo empujó alejándole de él.
-¡No! -gritó interponiéndose entre Neji y Naruto con las mejillas empapadas de lágrimas- ¡No te lo permitiré!
Neji la miró con sorpresa.
-Pero Hinata-sama, él es un yōkai -contraatacó Neji-.
-¡Él no es un yōkai y aunque lo sea a medias, no es malvado!
-¡Él me atacó! -gruñó Neji-.
-¡Tú le provocaste! -acusó ella-.
Neji frunció el ceño, molesto por la terquedad de Hinata.
-No me lo haga repetir Hinata-sama, apártese -ordenó él encarándola-.
Hinata estaba muy nerviosa, sus piernas temblaban ligeramente, la idea de enfrentarse a Neji era de lo más descabellada, pero él pretendía acabar con Naruto, y ella no permitiría eso.
-S-si pretendes hacer daño a Naruto-kun, t-tendrás que pasar sobre mi cadáver -dijo mirándole con decisión, adoptando posición de combate-.
Neji la miró con el ceño fruncido. Hinata era la heredera del clan y futura maestra del templo, su orden era absoluta y no podría desafiarla sobre este tema, así que chistó y le dio la espalda.
-La decisión es suya pues -admitió derrotado, marchándose-.
Naruto se sentó en el suelo, respirando despacio, tratando de calmarse, notando como esa energía que lo envolvió hace un momento se desvanecía sin más. Alzó la mirada y miró a Hinata de espaldas a él, temblando.
-Hinata... ¿Estás bien? -preguntó él preocupado al verla así-.
Hinata se desmoronó cayendo sobre sus rodillas, jadeando suavemente. La tensión que había sentido al enfrentarse finalmente a su primo, fue demasiado para ella. Ella nunca se había enfrentado a alguien pero su deseo por proteger a Naruto consiguió que se impusiera a sus miedos y dudas y actuara como ella deseaba.
Al no obtener respuesta de ella, Naruto se levantó y se puso frente a Hinata.
-Hinata... -susurró sorprendido al verla llorar-.
Las lágrimas de Hinata caían al suelo tras deslizarse por sus mejillas mientras ella trataba de impedirlo, mordiendo sus labios suavemente para no sollozar.
-P-perdóname Naruto-kun... -sollozó- Todo ha sido culpa mía, es culpa mía que todo esto haya pasado... -tratando de limpiarse las lágrimas que recorrían sus mejillas- Si tan solo no te hubieses acercado a mi y yo no te hubiese dejado...
Naruto la acalló abrazándola con fuerza contra su pecho, Hinata se aferró con las manos a su espalda, agarrando la tela de su chaqueta mientras lloraba.
-Nada de esto es culpa tuya, Hinata -la tranquilizó acariciando su largo cabello negro- Pero hay algo que no entiendo...
Hinata se secó las lágrimas, ya mas tranquila y le miró.
-¿Qué a sido ese poder? ¿Cómo es posible que mi madre fuera un yōkai?
Ella miró abajo y suspiró tratando de tranquilizarse.
-Si Nejinii-san está en lo cierto y tu madre era un kitsune... -susurró, entonces volvió a mirar a Naruto- L-los kitsune son espíritus protectores de los bosques con la habilidad de convertirse en humanos, normalmente en una bella mujer y se acercan a los humanos para procrear -explicó ella sonrojada-.
-¿Estás diciendo que mi madre era originalmente un zorro que se transformó en mujer y entonces conoció a mi padre?
Hinata asintió.
-Y-y ese poder... Posiblemente el besarnos provocó que t-tu parte de sangre de yōkai se despertara haciendo que ahora seas capaz de usar las habilidades que te otorga tu mitad de yōkai -explicó- Lo siento...
Naruto sonrió y acarició su cabeza.
-Está bien, deja de disculparte, no has hecho nada por lo que debas hacerlo -dijo él acariciando su mejilla-.
Hinata se puso completamente roja ante aquel gesto y él se levantó del suelo.
-Ya es tarde, Ero-sennin tiene que estar preocupado -se excusó- Ya nos veremos -se despidió con una sonrisa-.
-Sí... Cuídate N-Naruto-kun -se despidió ella-.
Así Naruto se fue corriendo, tranquilo, sabiendo que Neji seguía cerca esperando a Hinata. Naruto sentía su cuerpo más ligero que antes y a su nariz llegaban muchos olores, más que antes. Sus sentidos se había agudizado y su cuerpo se había fortalecido.
Al llegar a la ciudad comenzó a caminar de nuevo, fue a casa y lo que halló le hizo sonreír con ganas.
Al entrar escuchó como su abuelo hablaba con alguien y cuando pasó al salon sonrió ampliamente al ver a su abuela, Tsunade, sentada en un sillón bebiendo sake junto a su abuelo.
-¡Abuela Tsunade! -exclamó contento al verla-.
-¡Naruto! -dijo jovial al verlo- ¡Que grande estás, pequeño mocoso!
Tsunade se levantó del sillón y abrazó a su nieto apretándolo contra sus enormes pechos, casi ahogándolo. Su abuela era la doctora jefa del hospital de la ciudad, una mujer con un gran carácter pero de gran corazón, y según su abuelo, y cualquier hombre, con unos grandes pechos, a pesar de tener 50 años, la bella mujer no aparentaba tener más de 25 años de edad.
-¿Cómo has estado, Naruto? -preguntó con una sonrisa, tomando asiento otra vez-.
-Muy bien -respondió él sentándose en el sofá junto a su abuelo-.
-Ya me contó Jiraiya que estás detrás de una preciosa jovencita -dijo ella con una sonrisa burlona, guiñándole un ojo- ¿De quien se trata?
Naruto se sonrojó, más sabía de sobra que no esquivaría la pregunta de su abuela por mucho que lo intentara, así que simplemente contestó un poco avergonzado.
-Hyuuga Hinata -dijo avergonzado-.
La expresión de Tsunade cambió completamente, golpeando con fuerza el vaso de chupito contra la mesita, haciendo que ambos hombres se estremeciesen un tanto intimidados.
-¿Hyuuga? -preguntó mirando a Naruto enfadada- ¿Estás enamorado de una Hyuuga?
Naruto sintió que en cualquier momento su abuela le daría una paliza sin contemplaciones.
-T-tanto como enamorado, enamorado... Bueno, no creo que esté enamorado, pero sí que me gusta mucho...
Tsunade gruñó con disgusto. Naruto no lograba comprender el porque de su mal humor.
-¿Qué tiene de malo en que Hinata sea una Hyuuga? -se atrevió a preguntar- Ya sé que es muy difícil dado que ella es la futura maestra y cabeza del clan pero...
-¡No tiene nada que ver con eso! -le gritó la mujer con enfado, estaba realmente molesta-.
Naruto calló, era lo mejor. Dejó que Tsunade se bebiera otros siete chupitos de sake antes de preguntar algo más.
-Mi madre... -musito atrayendo la atención de ambos adultos- ¿Mi madre era un kitsune?
El silencio que se hizo en la sala fue casi espectral. Ambos adultos se miraron y después miraron a Naruto.
-¿De qué estás hablando Naruto? -preguntó sorprendido Jiraiya-.
Naruto suspiró.
-Hoy he descubierto, a las malas, que tengo sangre de yōkai, y teniendo en cuenta que vosotros dos sois humanos, me parece lógico que mi mitad de yōkai venga de parte de mi madre -explicó él-.
Tsunade chistó con desgana y Jiraiya suspiró.
-Supongo que era inevitable -dijo Jiraiya con una suave sonrisa- No pongas esa cara y explícale todo, Tsunade, tú mejor que nadie sabe todo cuanto pasó.
-Está bien -accedió, miró a Naruto- Tu padre conoció a tu madre cuando tenía justo tu edad, en el bosque, a Minato le encantaba perderse por los naturales bosques del monte Yamahito y allí la conoció -tomando más sake- Tu padre se enamoró al momento del cabello rojo de tu madre y comenzó a ir a verla todos los días durante 3 años, cuando cumplió los 19 se independizó y se fue a vivir con ella, fue en ese nuevo periodo en el que descubrió que Kushina era un kitsune, pero a tu padre no le importó, aunque ella fuera un zorro él estaba enamorado de ella y ya no le importaba nada.
Naruto escuchaba con atención la historia, sin perderse detalle.
-Fue, a los 21 años, cuando te tuvieron a ti, Minato no podía ser más feliz de ver que su hijo tenia tres lineas en las mejillas, señal inequívoca de que era hijo suyo y de Kushina -prosiguió su abuelo Jiraiya-.
-Ambos murieron en un accidente de coche cuando yo tenía 3 años, ¿no? -preguntó Naruto-.
-¡Nada de eso! ¡Eso no fue lo que pasó! -gritó furiosa Tsunade, ya un poco borracha-.
Naruto la miró con sorpresa.
-Eso es lo que te contamos cuando eras pequeño, pero la verdad es que no murieron en un simple accidente.
-¿Qué quieres decir? -preguntó confuso Naruto-.
Tsunade dio un fuerte golpe contra la mesa y le miró enfadada.
-¡Ellos murieron a manos de la que era la actual maestra del clan Hyuuga!
Naruto sintió su mundo hacerse pedazos, su estómago se hizo un enorme nudo y a penas pasaba aire por sus pulmones.
-¿Qué...? -musitó completamente consternado- ¿Qué has dicho...?
Continuará...
