¡Por fin el tan esperado 7º capítulo! Últimamente he estado liado intentando encontrar un trabajo aunque bueno, así es España, ojalá surja algo pronto.

Volviendo al fic... ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS! Me he quedado pasmado con la de comentarios que me escribís en cada capitulo y eso me a hecho centrarme y si todo marcha bien tengo programado subir un capítulo todas las semanas, ya os diré el día.

De nuevo muchísimas gracias por vuestros comentarios y espero que me sigáis como habéis hecho hasta ahora, y que disfrutéis de este capítulo que es un poco más largo que los anteriores, sois los mejores.

Capítulo 7 – Rencor

-¿Qué...? -musitó completamente consternado- ¿Qué has dicho...?

Naruto no podía creer lo que acababa de oír, sus padres habían muerto a manos de una Hyuuga, de una Hyuuga como Hinata. En ese momento alzó la mirada hacia a su abuela.

-Por favor -dijo con voz ronca, aguantando las ganas de llorar- Dime que es mentira -rogó un poco desesperado-.

Tsunade bajó la cabeza y se mordió el labio, dolida por la expresión de su nieto.

-Es la verdad, Naruto... Yo no bromearía con algo así.

Miles de emociones se habían juntado en el interior de Naruto. Se sentía triste, dolido, furioso, traicionado y muchas cosas más a la vez.

-Naruto... -llamó suavemente Jiraiya, poniendo la mano sobre su hombro- ¿Estás bien?

Naruto no lo soportó más, se levantó del sofá y arrancó a correr como alma que lleva al diablo. Salió a la calle y corrió por las solitarias calles nocturnas sin detenerse, hasta que finalmente no pudo más y se sentó en el bordillo de la acera, jadeando, cubriéndose la cara con las manos. Ese, sin duda, había sido el peor día que recordaba porque, a pesar de haber podido besar a Hinata, había descubierto que no puede volver a besarla porque es semi-yōkai y podría matarlo sin querer, y además de descubrir que su madre era un kitsune, encima se entera de que una Hyuuga fue quien mató a sus padres.

El rencor lo estaba invadiendo y ya solo sollozaba por la rabia. Fue en ese momento que sintió un olor familiar detrás de él y se giró a ver quien era.

-Sa... suke... -musitó sorprendido-.

Sasuke lo miraba fijamente, pero sorprendido.

-¿Naruto? ¿Por qué estás llorando?

Naruto se secó las lágrimas rápidamente con la mano. Nunca soportó que Sasuke lo viera en un estado de debilidad.

-No estoy llorando, es que se me secaron los ojos, eso es todo -se excusó pobremente el Uzumaki-.

Sasuke bufó sin creerse una palabra.

-Lo que tú digas, pero ¿qué estás haciendo aquí?

En ese momento Naruto se dio cuenta de que estaba enfrente de la tienda de 24 horas que hay cerca de casa de Sasuke. Su frenética huida le había llevado a recorrer media ciudad, suspiró.

-Digamos que he tenido un día demasiado ajetreado -respondió cansado-.

Sasuke lo miró y ladeó la cabeza un poco para después soltar un suspiro.

-¿Por qué no te vienes a mi casa? Allí podrás contarme todo con más tranquilidad -ofreció el moreno dándole la espalda a su amigo- Si quieres, claro.

Naruto lo miró durante un momento, para entonces esbozar una sonrisa suave.

-Claro -accedió-.

Así ambos chicos se fueron en silencio, en un rato ya estaban en casa de Sasuke.

-Itachi ya está durmiendo, así que no hagas mucho ruido -advirtió Sasuke dejándole entrar-.

Naruto se limitó a asentir. Sasuke podía notar claramente que Naruto no se encontraba bien a nivel emocional, nada bien. Subieron a la habitación de Sasuke y Naruto se dejó caer en la cama, cansado, Sasuke se acercó a él dándole el teléfono inalámbrico.

-Deberías llamar a casa para avisar de que te vas a quedar aquí -aconsejó dándole un trago a la lata de refresco que acababa de comprar- No deberías hacer que tu abuelo se preocupe.

Naruto se sintió decepcionado consigo mismo recordando la cara de preocupación de sus abuelos justo antes de que se fuera corriendo, había sido muy egoísta, ellos no tenían la culpa de que sea un inmaduro que no puede controlarse.

-Sí, gracias -respondió tomando el teléfono que le ofrecía-.

Llamó a su abuelo y le dijo que se quedaría en casa de Sasuke a dormir.

-Está bien -respondió Jiraiya desde el otro lado de la linea- Naruto, ¿te encuentras bien?

-Si, estoy bien, solo necesitaba despejarme -se mordió el labio y apretó las manos- Lo siento mucho Ero-sennin, he sido un estúpido...

-No pasa nada, Naruto, se cuando necesitas un respiro -le tranquilizó- De todas formas si que te voy a pedir algo.

-¿Qué ocurre? -preguntó Naruto, curioso-.

-Ya bien sea mañana o pasado ve a ver a Tsunade, está muy afectada por la forma en que te dijo todo aquello -pidió él con voz suave- Está realmente arrepentida y me ha pedido que te lo diga.

-Está bien, iré mañana después del instituto -accedió Naruto-.

-Vale, que descanses.

-Tú también, hasta mañana -y colgó-.

Sasuke miraba a Naruto y este suspiró.

-Soy un idiota -dijo Naruto arrepentido-.

-Dime algo que no sepa -dijo su amigo mofándose un poco-.

-Mamón -bufó el otro con molestia-.

-Vamos no te piques -dijo Sasuke sonriendo y tumbándose en la cama- Ahora, ¿me contarás que te tiene tan abatido?

Naruto miró a un punto vacío de la habitación, pensando en como decirle a Sasuke que es un medio-yōkai, él es un chico serio, no se creería que él es un kitsune.

-Venga, suéltalo -lo incitó el otro, aburrido de esperar-.

-No me creerás -bufó Naruto-.

-Eso no lo sabes, ¿acaso no soy tu mejor amigo? -insistió Sasuke-.

Naruto le miró durante unos instantes y suspiró.

-Está bien.

Así Naruto le relató todo lo ocurrido con Hinata, la pelea con Neji, sus sentidos de yōkai despertados y sobre la conversación que tuvo con sus abuelos. Sasuke calló y escuchó hasta el final, dejando que Naruto se desahogara sin interrumpirle. Una vez terminó, él guardó silencio y repasó todos los sucesos en su mente.

-Así que eres un semi- yōkai... -musitó Sasuke pensativo-.

Naruto asintió y guardó silencio durante unos instantes antes de preguntar.

-¿Te da miedo?

-¿Debería tener miedo? -contraatacó Sasuke-.

Naruto bajó la cabeza.

-Pero ataqué a Neji... -dijo inseguro-.

-Es un estúpido, él solo se lo buscó -dijo Sasuke esbozando una sonrisa-.

-¿Pero no te hace sentir raro? Soy un medio-yōkai...

-Por mi como si eres mitad nutria Naruto, eres mi amigo y siempre lo has sido, aunque seas tan dobe -dijo con una sonrisita socarrona-.

-No se si intentas consolarme o burlarte de mi -bufó Naruto, Sasuke tiene sin duda el don natural de fastidiar a su amigo-.

-Tú mismo, pero es la verdad -al ver que su amigo seguía estando inseguro, suspiró- ¿Recuerdas a mi gato?

-Ah, ¿Tama? Sí, me acuerdo de él, hace tiempo que no lo veo.

-Normal, se a convertido en un Nekomata, pasa la mayor parte del tiempo fuera.

Naruto casi se cae de la impresión.

-¿C-cómo? -susurró sorprendido-.

-En nuestra familia los gatos siempre han sido el símbolo que representa a nuestro clan, a parte del pai-pai rojo y blanco, claro -aclaró este- Y en especial se debe a que nuestros gatos siempre se han convertido en nekomatas, gatos con dos colas y poderes sobrenaturales.

Naruto se sorprendió ante aquella información.

-¿Por qué sucede eso? No todos los gatos se convierten en nekomatas...

-Sencillo, hay animales que traen de por si energía negativa como las arañas y las serpientes -explicó- Alrededor de nuestra casa siempre han habido muchas serpientes, pero los gatos evitan que entren porque se las comen.

-¿Vuestros gatos se alimentan de serpientes? -dijo sorprendido Naruto-.

-Exacto, es una tradición de mi familia entregarle a cada hijo un gato y entrenarlos para que cacen serpientes, convirtiéndolos de esta forma en nekomatas al absorber la energía negativa de estas.

-¿Con qué propósito hacéis eso? -preguntó confuso Naruto-.

-Eso ya te lo enseñaré otro día, ahora no me cambies de tema -suspiró este mirándole- ¿Qué piensas hacer con Hinata?

Naruto desvió la mirada con rabia, no sabía que sentir, Hinata iba a convertirse en lo mismo que fue la mujer que mató a sus padres.

-No lo sé, la verdad -admitió Naruto, cansado-.

Sasuke se levantó y le pasó a Naruto uno de sus pijamas que siempre tiene en casa de Sasuke y este se lo puso.

-Vamos a dormir, es tarde y estás reventado, mañana pensarás con la cabeza fría, si es que piensas alguna vez -se mofó con una sonrisa irritante-.

-Vete a la mierda -dijo Naruto riendo un poco lanzándole una almohada a Sasuke, acertándole en la cara- Cien puntos -se rió el Uzumaki divertido-.

-Usuratonkachi -dijo el otro con una sonrisa desafiante y le lanzó la almohada a su amigo-.

-Fallaste -dijo el rubio esquivándola-.

En ese momento Sasuke se abalanzó sobre Naruto y levantó otra almohada para atizarle pero justo en ese momento la puerta de la habitación se abrió e Itachi se asomó con el fino pelo largo y negro suelto y con un pijama negro.

-Chicos, me parece genial que os llevéis tan bien pero mañana tengo examen en la facultad -dijo con voz amable, como siempre, se fijó entonces, en como su hermano estaba sobre Naruto- Perdón por interrumpiros -dijo soltando una risita suave cerrando la puerta-.

Sasuke se sonrojó hasta las orejas por el comentario de su hermano mayor.

-¡Itachi, idiota! -le exclamó su hermano pequeño-.

Todo cuanto se escuchó fue la risa divertida de Itachi y el sonido de su puerta al cerrarse. Sasuke bufó y miró a su amigo, quien estaba claramente confuso, Naruto no se había enterado de que iba eso y Sasuke chistó frustrado.

-¿Qué quería decir Itachi? -preguntó sin aguantarse la curiosidad-.

-Nada, tan solo olvídalo -bufó el moreno-.

-Vale -coincidió el otro sin poner más pegas-.

Sasuke se agachó y escondió la cara contra el pecho de Naruto aferrándose a su ropa. Naruto lo miró sorprendido durante un rato hasta que este levantó la vista.

-Vamos a dormir, es tarde -dijo Sasuke levantándose de encima de su amigo-.

-Vale -dijo él en respuesta, sacando la cama de debajo de la de Sasuke que siempre usa para dormir-.

Así Sasuke apagó la luz y ambos se fueron a dormir.

Al día siguiente pasaron por casa de Naruto para que se pusiera su uniforme y marcharon sin más al instituto. Fue a mitad de camino,cuando se cruzaron con las chicas, Naruto no sabía que hacer, no quería ni verla ahora mismo, sin embargó una suave voz llamó su atención.

-B buenos días Naruto-kun -saludó ella con una sonrisa-.

Naruto se mordió el labio.

-Buenos días -dijo con sequedad pasando rápido junto a ellas-.

Hinata no comprendió el comportamiento de Naruto y sus amigas protestaron ante aquella reacción tan poco habitual en él.

-Naruto-kun... -susurró ella al ver la espalda de él alejarse-.

Hinata no lograba comprender el comportamiento de Naruto. Durante todo el día evitó su compañía más que lo necesario y lo peor es que ese comportamiento se mantuvo durante dos días seguidos y Hinata ya no sabía que hacer.

-Tienes que hablar con él, Hinata -insistió Ino-.

-Es verdad, no es normal en él comportarse así -coincidió Sakura-.

Hinata agachó la cabeza.

-¿Y q-qué puedo hacer yo? -suspiró desanimada- Al f-fin y al c-cabo no soy nada de él...

En ese momento Ten-ten dio una fuerte palmada llamando la atención de sus amigas y sobresaltando a Hinata.

-¿No ves que esto no es normal? ¡Hace unos días parecía tener ojos solo para ti y ahora de pronto no te quiere ni ver! -regañó ella ante la inocencia de su amiga- Si no te plantas ahora no solo perderás la oportunidad de llegar a ser algo suyo, si no que ni siquiera serás su amiga.

Hinata agachó la cabeza y agarró el borde de su falda apretando los puños.

-Hablaré c-con él -accedió ella-.

Sus amigas suspiraron más aliviadas ante la determinación de la tímida Hinata.

Después del instituto, Hinata esperó en la puerta y al cabo de unos minutos Naruto pasó junto a ella acompañado de Sasuke.

-N-Naruto-kun -llamó muy suavemente-.

Naruto simplemente la ignoró con la idea de excusarse con que no la había oído. Hinata aguantó las ganas de llorar al ver esa reacción en Naruto, corrió tras él y se aferró a su camisa con ambas manos.

-Escúchame por favor -rogó- Por favor Naruto-kun...

Naruto sintió un nudo en el estómago al notar como se aferraba a su espalda. Estaba confuso, no sabía que hacer y no quería hacerla sufrir de todas formas.

Sasuke la miró y de algún modo empatizó con ella.

-Ve con ella Naruto -le aconsejó- Vosotros necesitáis hablar.

Naruto suspiró.

-Está bien -accedió- Vamos al parque, a esta hora está vacío

-V-vale -asintió ella y miró a Sasuke- G-gracias, Sasuke-kun -agradeció con una suave sonrisa y se fue con Naruto-.

Sasuke se limitó a chistar con molestia y se fue a su casa.

Llegaron al parque que había cerca del instituto, a penas habían unas pocas personas en los bancos, Hinata se sentó en un columpio y Naruto se apoyó en un árbol que había justo al lado. Pasaron unos minutos en silencio hasta que Hinata consiguió empezar.

-Naruto-kun, ¿tú me odias? -preguntó con voz suave, mirando al suelo-.

Naruto la miró durante unos instantes.

-Sí -admitió mirando hacia el cielo-.

Hinata sintió su corazón encogerse y sus ojos se llenaron de lágrimas.

-¿P-por qué...? -susurró con la voz quebrada-.

Naruto la miró durante unos instantes pensando su respuesta.

Continuará...