Hacia el Pasado

Capitulo II

"¡Qué manera más perfecta de comenzar el día!" Twilight había desfrutado de su desayuno envuelta en las suaves y cálidas sabanas de su cama. Un mundo precioso la esperaba afuera; la temperatura era perfecta, ni muy caluroso, ni muy frío. La nieve, que ahora brillaba bajo el Sol, parecía extenderse hasta donde alcanzaba la vista, lo cual es bastante lejos considerando el hecho que Canterlot está emplazado en el lado de una de las montañas más altas de Equestria. Completó, sin prisa su rutina matutina y salió de la habitación.

El pasillo estaba completamente vacío. A deferencia de aquel en donde ella y Su Majestad Real había sostenido su conversación la noche anterior, este tenía alfombra roja y las paredes se encontraban recubiertas de una hermosa madera. Esto le daba un aspecto mucho más acogedor. La única ventana, que separaba el pasillo de un amplio balcón, se encontraba en un extremo. Las diferentes habitaciones estaban distribuidas a ambos lados. Pequeños candelabros colgando del techo eran usados para iluminar el pasillo durante día y noche.

Twilight caminó hasta el final. Debido a la alfombra que lo cubría en toda su extensión, sus pisadas no produjeron ningún sonido. Alcanzó las escaleras, que se oponían a la única ventana, y descendió, llegando a un amplio e iluminado salón, el cual tenía acceso a los jardines del castillo. Twilight salió.

Los hermosos jardines reales se presentaban ante ella. Con ningún otro pony a la vista, los tenía para ella sola. La nieve que cubría el sendero empedrado ya había sido barrida. Este conducía a través del jardín y hasta varias otras entradas del castillo.

El estar completamente sola en este espacio aislado llenaba a Twilight con una sensación de tranquilidad; eran ahora solo ella y sus pensamientos. ¿Y en qué pensaba Twilight? Pensaba en la charla que había tenido la noche anterior con su divina mentora; estaba antojada de conocimiento, conocimiento antiguo. Quería aprender todo lo que pudiera sobre los fundadores de Equestria. Ya lo había decidido, este se convertiría desde ahora en su proyecto principal.

Twilight se aproximó a una de las bancas de madera que rodeaban una impresionante fuente de tres pisos de altura, la cual invernaba, esperando pacientemente la llegada de la primavera. Se sentó, contemplando el jardín dormido a su alrededor y, levantando su cabeza hacia el cielo, se bañó en la luz de la estrella diurna.

Respiró profundamente, llenando sus pulmones de aire fresco y limpio. Tras mantenerlo dentro algunos breves momentos, Twilight exhaló.

Con renovadas fuerzas, saltó de la banca y se apresuró de regreso al interior del castillo.

A través de los años, antes de embarcarse en algún nuevo proyecto, Twilight había descubierto que, al realizar este ritual, le era más fácil soportar las largas sesiones de estudio totalmente concentrada y en completo aislamiento.

Ya fuera que estuviera en Ponyville, Canterlot, o en cualquier otra ciudad, la verdad no importaba; ella siempre encontraba un lugar como aquel que acababa de abandonar. Los ponies se sentían muy orgullosos de sus parques y jardines, diseñándolos y cuidándolos con especial atención. Desde el patio trasero más humilde de Manehattan, hasta el imponente Jardín de las Estatuas del castillo de Canterlot, todos eran igualmente importantes.

Tras encontrarse de regreso al interior del castillo, Twilight se detuvo repentinamente y se preguntó la pregunta que todo investigador se hace antes de comenzar una nueva investigación: "¿Dónde empiezo?" La obvia pregunta tenía una obvia respuesta. "¡La Biblioteca Real, por supuesto!"

La Biblioteca Real de Canterlot, una vista familiar para Twilight Sparkle. El edificio databa desde la mismísima fundación de la ciudad. Aunque separada del castillo propiamente tal, la Biblioteca era considera parte de él. Las bases tenían forma cuadrada, y se elevaba a seis pisos del suelo, coronada en el tope por un enorme domo circular. Los muros estaban hechos de resplandeciente mármol blanco. El domo era dorado y brillaba con el Sol. Altos minaretes nacían desde cada una de las cuatro esquinas de la estructura principal, cada una con un domo propio. Llevaban los nombres de importantes investigadores y científicos de Equestria.

Aquel magnífico espectáculo maravillaba a Twilight Sparkle. Desde sus primeros años como la protegida de la Princesa, siempre que se aproximaba a esta bellísima edificación, su corazón sentía un renovado amor por el estudio; durante esas largas noches de interminable trabajo, cuando su resolución flaqueaba y estaba a punto de rendirse a los muchos placeres del sueño, la joven estudiante imaginaba este cuadro dentro de su cabeza: un faro, una señal, como cuatro velas que la Princesa Celestia encendía cada mañana con su estrella, llamando a todos los ponies que quisieran expandir su conocimiento sobre los incontables misterios del universo.

La entrada a la Biblioteca Real se encontraba bellamente decorada con las más exquisitas incrustaciones doradas. Ellas rodeaban una gran y pesada puerta doble. Tras cruzar este portal, los visitantes se encontraban dentro de un salón circular, rodeados por las hermosas y perfectamente talladas estatuas de prominentes ponies, los únicos habitantes permanentes de la biblioteca. Sobre sus cabezas, en la pared tras cada una de ellas, se encontraba una breve inscripción, detallando quien era aquel pony y por qué él o ella se había ganado el honor de ser inmortalizado en inmaculado mármol blanco.

Un último par de puertas era todo lo que separaba a Twilight del conocimiento acumulado de miles de años de civilización pony.

Al abrirse, el característico olor de pergamino viejo golpeó a Twilight en el rostro. Tras de ella, escuchó las bisagras de las puertas rechinar mientras se cerraban. Frente a ella, fila tras fila tras fila de libreros, repletos de los más variados tomos y pergaminos de todas las materias conocidas por los ponies, se le presentaban.

Dentro del gran salón donde se encontraba ahora, podía presenciar a muchos otros ponies trabajando en sus propios proyectos: unicornios levitando grandes montones de libros, pegasos volando de una estantería a otra, igual que abejas llendo de una flor a la siguiente, buscando en las repisas superiores algún tomo esquivo que de alguna manera lograba evadir todos los intentos de búsqueda, un par de ponies sacando algunos volúmenes de la Colección General, bibliotecarios empujando carros cargados de libros a través de angostos pasillos de estantes. Todo esto sucedía en el más absoluto silencio; se sentía surreal.

Solo otro día normal dentro de la biblioteca más importante de la nación.

Twilight Sparkle se encamino a las amplias escaleras delante de ella, comenzando el descenso hacia la parte principal de la biblioteca. En el centro había un enorme y pesado mesón hecho de obscura madera. Al otro lado, un reducido grupo de bibliotecarias atendían las variadas necesidades de los muchos visitantes; ya fuera encontrando un tomo específico, o dando instrucciones de cómo llegar a los baños, no importaba, aquellas amables ponies estaban ahí siempre dispuestas a ayudar.

Twi llegó al mesón y se posicionó frente a una de las bibliotecarias, una joven unicornio. Sobre el escritorio, un montón de papeles con apariencia burocrática estaban apilados uno sobre otro, formando pequeñas columnas. Un par de plumas había sido dejadas al lado de los papeles, sin mayor cuidado. Colgando sobre su cabeza, un letrero de madera grabado con las palabras "Por favor, se respetuoso: Guarda Silencio."

"Buenos días, señorita Twilight. Hace algún tiempo que no nos visitaba. ¿En qué la puedo ayudar hoy?" le saludo la unicornio.

"Buenos días, Inky Quill. Estoy comenzando un nuevo proyecto de investigación y me preguntaba si me podías ayudar a encontrar algunos libros sobre un tema específico." Para cualquier otro pony, sería una gran sorpresa enterarse que Twilight no conocía la organización de las diferentes colecciones de memoria. Incluso la alumna más leal de Su Majestad, la Princesa Celestia, necesitaba ayuda navegando la Biblioteca Real; así de vasta era.

"Será un placer," respondió Inky Quill. "¿Qué es lo que estás buscando?"

Twilight explicó: "Verás, estoy buscando cualquier cosa acerca de la Noche de los Corazones Cálidos."

"Bien, veamos." La bibliotecaria se dio media vuelta para quedar de frente a una gran estantería, que estaba dividida en muchos pequeños cajones marcados de la lera A a la Z. Usando su magia, rodeo la manija del cajón con la letra N con un aura de color lima, sacándolo y bajándolo hasta el nivel del suelo. Dentro del largo y angosto cajoncito, había pequeñas tarjetas, detallando todos los temas que comenzaban con la letra N.

"Bien, parece que tenemos muchas cosas de la Noche de los Corazones Cálidos," y respirando profundamente, comenzó a enumerar: "Compendios de canciones, diferentes adaptaciones de la obra, tratados sobre el arte relacionado a la festividad, papers, ensayos, libros de historia, algunas biografías, incluso algunas novelas gráficas y libros para colorear," y con una pequeña sonrisa concluyó, "aunque no creo que estés muy interesada en esos."

"Tal vez los revise más tarde. Ahora, creo que es mejor comenzar con los libros de hisoria."

"¿Estás buscando algún autor específico?" preguntó Inky.

"No, no realmente, solo dame una lista de todos los que tienes." La bibliotecaria hizo una nota en un pedazo de papel que estaba por ahí y se lo entregó a Twilight.

"Estos son los de nuestra Colección General. Si necesita ayuda, señorita Twilight, no dude en venir a buscarme; yo estaré aquí."

Tomando la lista con su magia, la joven investigadora comenzó a caminar hacia la Colección General; la más grande y más visitada sección de la biblioteca. Mientras avanzaba, sus ojos se encontraron con muchos otros ponies trabajando en sus propios proyectos, todos inmersos en algún libro, pergamino y, en algunos casos, ambos a la vez. A cada tramo, pudo ver letreros de "Silencio," colgando del techo por delicadas cadenitas doradas.

Siguió el pasillo hasta finalmente llegar a la Colección General. Levitando la lista frente a ella, se dio a la ardua tarea de recolectar cada libro y pergamino que figuraba en ella. No pasó mucho tiempo antes de que una gran pila de libros apareciera frente a ella, y ni siquiera había llegado a la mitad. Esto habría asustado a cualquier otro pony, pero esta era Twilight Sparkle, la más leal alumna de la Princesa Celestia. Por eso, al contrario de sentirse intimidada por la tarea que debía realizar, agradeció la muy generosa oferta de conocimiento.

Debió tomarle a Twilight alrededor de una hora y media recolectar todos los libros y pergaminos. Con la primera fase finalmente concluida, ahora comenzaba la segunda, la fase que más emocionada la tenía. Se aproximó a una de las muchas estaciones de trabajo, como eran cariñosamente llamadas; era solo una larga mesa de madera con algunas sillas, pero servían para su propósito.

Se puso cómoda en una de las sillas y levitó un libro de su pila. Este atravesó la sala silenciosamente y aterrizó frente a Twi. Empezó; "Una Teoría sobre el Origen de la Noche de los Corazones Cálidos." Tras leer varias páginas, una mirada de decepción apareció en el rostro de la unicornio. Trataba sobre las muchas formas de celebración que se veían a través de Equestria. No decía nada sobre los primeros ponies en llegar a las costas vírgenes del país.

Posó el libro sobre la mesa y levitó otro desde la pila. La misma mirada de decepción. Misma cosa, diferente tema. "Está bien, la tercera es la vencida," se dijo, pero desafortunadamente no fue así; otro libro para el montón de descarte. Cuatro, cinco, seis, diez, doce, no importaba; con cada nuevo libro llegaba una nueva decepción.

Finalmente, cuando el Sol comenzaba a desaparecer en el horizonte, dejó el último de los libro en la pila de descarte. Volviendo la cabeza, contemplo estupefacta el enorme montón, y luego de tomar una bocanada de aire, soltó un largo e ininterrumpido suspiro. "¿Puede esto ser cierto?" se preguntó a sí misma. "¿Después de revisar docenas de libros, aún no puedo encontrar lo que busco?" La mayoría de los ponies escucharía esto y soltaría un fuerte "¡Oh!" preguntándose cómo alguien podía leer más de un par de libros en un solo día, pero el tiempo y la experiencia le habían dado a Twilight una increíble velocidad, en lo que a leer se refiere; la Mejor Joven Lectora de Equestria.

Derrotada, Twilight recorrió el largo y silencioso camino hacia la salida. Mantuvo fija su mirada en el piso alfombrado del angosto pasillo. Mientras pasaba frente al gran mesón de la entrada, Inky Quill la detuvo.

"¿Qué tal la búsqueda, señorita Twiligh?" preguntó la bibliotecaria, mientras pasaba al otro lado del mesón y recogía algunas cosas antes de dirigirse a casa.

"Desafortunadamente, no fui capaz de encontrar lo que buscaba. No lo puedo creer. ¡Leí Celestia sabe cuántos libros y pergaminos y ninguno, NINGUNO de ellos hablaba sobre los primeros ponies que llegaron a Equestria!"

"Bueno, señorita" comenzó Inky, mientras guardaba un abrigo verde dentro de unas alforjas del mismo color, "no debe darse por vencida aún. ¿Sabe? Todavía están los tomos de la Colección Especial."

Levantando la cabeza, Twilight miró a Inky con una mirada de sorpresa. "¡La Colección Especial! ¡¿Me dejarías entrar a la Colección Especial de la Biblioteca Real de Cantrelot?!"

Después de par un pequeño paso hacia atrás, Iny respondió. "Bueno, no puedo dejarte entrar sin el permiso de una de las princesas. Ahí hay algunos volúmenes sumamente raros."

La Colección Especial estaba situada en un ala completamente diferente de la biblioteca. No era imposible obtener acceso, aunque la mayoría de los ponies a quienes se les permitía la entrada venían de las más importantes universidades y centros de investigación de Equestria, o ponies trabajando en algún proyecto propio y con amigos en posiciones importantes.

De repente, el suave retonar de una campanita se escuchó a través de todo el edificio. "Parece que la biblioteca cerrará en pocos minutos. Señorita Twilight, tal vez deberíamos apresurarnos a la salida antes de que cierren las puertas." Durante la noche, las puertas de la biblioteca eran aseguradas por la Guardia Real con un hechizo extremadamente difícil de romper, dejando a todos los que permanecían dentro encerrados hasta la mañana siguiente. A diferencia de lo que se podría pensar, muchos elegían quedarse toda la noche trabajando. Incluso Twilight lo había hecho una o dos veces. Por lúgubre que suene, la atmosfera dentro de la biblioteca durante esas noches era casi espectral, como en un cementerio.

"Muy bien, Inky. Salgamos," respondió Twilight, y luego preguntó. "¿Puedo caminar contigo?"

"¡Por supuesto!" respondió Inky con entusiasmo. Las dos subieron las escaleras y llegaron a la rotonda, hablando de esto y aquello. Cuando finalmente salieron al exterior, la Luna ya brillaba en lo alto de la bóveda celeste.

"Inky, tu trabajas aquí, dime; ¿Cuantos ponies has visto que se les haya permitido el acceso a la Colección Especial?"

"No son mucho los ponies que pueden entrar. Como le dije antes, necesitas de un permiso especial de una de las princesas para ingresar." Inky continuó, tratando de consolar a Twilight. "Pero usted de todos los ponies no debería tener miedo. Es Twilight Sparkle después de todo, portadora del Elemento de la Magia y la protegida de la Princesa."

Mirando a la bibliotecaria a los ojos, Twilight dijo. "Tienes razón, Inky. Gracias. Volvere después de hablar con la Princesa Celestia. Pero ahora, creo mejor me voy a dormir; estoy algo cansada."

"Le abriré las puertas de la colección personalmente, señorita Twilight. Que tenga buenas noches."

Twi le deseo buenas noches a Inky Quill y luego se separó de la joven bibliotecaria. Tras una breve caminata bajo la luz de la Luna, se encontró de regreso en el castillo. Silenciosamente subió las escaleras y llegó al pasillo de una sola ventana. Una refrescante briza la recibió. Alcanzó la puerta de su habitación, la abrió y entró. No se molestó en prender las lámparas, simplemente caminó a su cama y se desplomó sobre las sábanas. Mientras sus párpados se cerraban, escondiendo sus hermosos ojos, rindió ambos, mente y cuerpo, a la noche. Dejando escapar el aire de sus pulmones en forma de un prolongado e ininterrumpido suspiro, Twilight Sparkle se durmió.