Death Note no me pertenece.


Desde que he llegado a Wammy's lo he intentado, de verdad. Intento, pero no puedo olvidar el dolor en mi estómago y la sangre corriendo por las baldosas blancas, mis manos a la espera de algún abrazo, mis oídos abiertos, atentos a la escucha de sus voces serenas llamándome por el nombre que ellos mismos eligieron para mí.

Y los extraño, los extraño tanto. No puedo evitar recordarlos justo ahora, cuando debería dormir y descansar, justo ahora, cuando la soledad se siente en su punto más alto, cuando la oscuridad parece llamarme solo a mí y mantenerme, así, despierto.

Suelo decirme que estoy bien. Soy un idiota, por dejarme estar durante el día, y llorar por las noches. Pero cuando brilla el sol yo no recuerdo, los problemas vienen con la noche, pues con la noche vienen los recuerdos. Los recuerdos en los que no pienso cuando almuerzo, o cuando voy a clases.

Doy pena, la verdad.

Bueno, la verdad es que no la doy, porque al estar bien en la jornada, nadie en Wammy's nota mis desvelos nocturnos. Me tapo con la sábana calentita y siento mi piel, siento como las lágrimas saladas arden, pasando hasta los músculos, llegando a mis huesos y devorando mi vida poco a poco, consumiendo mi alegría poco a poco, destruyéndome, con una lentitud que me demuestra cuánto disfrutan mis lágrimas, al producirme este dolor.

Yo no quiero llorar, no quiero.

¿Por qué lo hago, entonces? ¿Por qué no me detengo? No quiero morir, no quiero desaparecer, no quiero sentir este dolor dentro de mí.

No quiero.

-Matty, no llores – dice él.

Su voz me llega, lejana, y siento mi estómago revolverse, y mi garganta cerrarse en un fuerte nudo. Suelto, sin querer, un sollozo, y aprieto más las sábanas, las pego a mi cuerpo, intentando olvidar el dolor, intentando cerrar las heridas internas con contacto externo.

Siento el metro que separa nuestras camas como algo infinito. Me levanto, rápido y sin pensarlo demasiado. Solo sé que su voz me calma, y que quiero tenerlo lo más cerca que se me permita. Acepto que no puedo tenerlos a ellos. Acepto que la sangre bordó que mi mente captura, inmóvil, sobre el suelo, es incapaz de volver a sus cuerpos, antes vivos, ahora muertos.

Mello… él está vivo. Y hace que yo me sienta vivo también. Sin dolor, sin sufrimiento, ya no siento mis heridas; solo está él, sentado en su cama, con el semblante preocupado, la mirada dulce, y un espacio en el colchón, en que puedo entrar yo.

Se aparta a un lado, cerca de la pared, y levanta las mantas para que yo me acueste. Voy hacia él, mi rostro se hunde en su torso y mis brazos aferran sus piernas.

-Matty, no llores.

-Mail… no llores.

Su voz es como la luz del sol. Sus manos acariciando mi cabello en círculos me recuerda a un reloj, marcando que ya es de día. Es de día. Los cabellos de sol de Mello brillan, sus ojos me muestran el agua con el que me despierto en la mañana, y su voz hace de las voces muertas de mis recuerdos, personas vivas.

Y sus brazos estarán siempre abiertos para mí. Y son tan acogedores, que me quedo dormido.


N/A:

Hi people. Seh, híper súper requete contra fluffy pero bueh, yo también necesito un abrazo después de que me dejasen solo un review en el capítulo anterior. Pero, gracias Sky Line x3 ^^ Y lamento que la estética del fanfic sea así, pero por ahora es felicidad HurtConfort entre las dos emes, ya vendrá el drama después (¬¬') Sé que no es lo mejor que he escrito, pero estoy de ánimos de publicar algo, enferma y engripada como estoy -_- Bueno, espero que lo hayan disfrutado, y que tengan una linda semana, fanfictioneros. Saludos.

BB.