El Instituto Tengawara no es un internado, pero sí que tiene varias estancias en los edificios anexo, que no se diferencia nada de los de alrededor, su uso es igual al de un colegio mayor, pero los estudiantes prefieren pernoctar en sus casas; por ello, está lleno mayoritariamente con estudiantes becados del extranjero y un edificio está cerrado por falta de uso, éste únicamente se abre cuando alguno de los clubs deportivos del instituto tiene que concentrarse

Con el campeonato Holy Road cercano, las estancias pasaron a ser ocupadas por los jugadores del club de fútbol. El tiempo de concentración iba a ser largo, así que los componentes del equipo irían cargados de equipaje

A las puertas de ese edificio estaban reunidos todos, con una ropa más informal, ya que el primer día de la concentración había caído en domingo. Los días iban a ser más duros, con entrenamientos día sí y día también, por lo tanto, la norma del vestir, más aun en domingo, era lo de menos. Aun así, para los entrenamientos, evidentemente, se tenía que llevar la ropa debida

-¡Oi! ¡Esperad!-, el que llegaba tarde era Nishinosora, que había estado siendo quisquilloso escogiendo sus ropas, con dos carros de viaje como las que se pueden encontrar en aeropuertos o estaciones de ferrocarril

Todos se giraron, justo a tiempo para ver cómo, al correr entre la hierba para atajar, topó con un aspersor y cayó al suelo. La respuesta de sus compañeros fue una risotada al unísono, el único que al menos intentó cubrirse la boca fue Kita, el capitán, cuya risa duró poco, ya que intentó poner un poco de autoridad

-Ha, ha, ha… a alguno le caerá una entrada en el próximo entrenamiento-, Nishinosora se levantó y se sacudió el traje

-Hey, Hoshifuru, ¿qué hora es?-, Hayabusa sonrió, con malicia

-¿Hora? Pues casi las diez, ¿por?

-Porque nos vamos a mojar-, miró hacia abajo, a los pies de Nishinosora

Kita se acercó a recoger las maletas de su compañero, -Hey, ¡que se te olvidan!-, pero, tal y como escuetamente dijo Hayabusa, se hicieron las diez en punto, hora en la que los aspersores se activaban; al mismo tiempo que saltó el primer chorro de agua, Kita y Nishinosora se sobresaltaron, pero cuando huyeron de la zona verde, se habían empapado

-Gh… vaya día, y acaba de empezar-, Nishinosora ya tenía cara de pocos amigos, y quitó las maletas a Kita de una forma poco elegante

La entrenadora Mizuki se había mantenido callada durante todo el rato, pero era su turno, con una voz relajada que conjuntaba con su humilde aspecto, -Calma, calma, chicos. Kita, Nishinosora, os podréis secar tan pronto como cada uno esté en su habitación-, todas sus frases, fueran positivas o negativas, las acababa con una sonrisa simpática


Las habitaciones siempre están asignadas a una serie de personas específicas, para tener mayor control ante algún daño en las instalaciones, la asignación es dada por el número que tiene cada puerta, el cual coincide con el dorsal del jugador

-Ah, Yoichi, ¿ya estás seco?-, Hayabusa se asomó al pasillo, para llamarle con burla, como solía hacer

-Sí. Al menos me he duchado, no como algunos-, definitivamente, la relación de Hayabusa y Nishinosora rondaba el amor-odio. No tenían ninguna diferencia en cuanto a tema de dinero, sino más bien de forma de ser. El primero es un chico que prefiere el estilo punk y salir a algunas discotecas; el segundo prefiere ir a clubs de "alto standing" que evidentemente, son de entrada cara

Kita lo estaba oyendo todo, asi que prefirió salir al pasillo, en silencio y con la mirada dirigida a los otros dos. A veces eso no bastaba para que siguieran lanzándose puyas, cuando eso sucedía, solía salir alguno más corpulento para imponer, como Kawasaki Ginta, uno de los defensas, que pese a ser titular, con el dorsal 2, pasaba desapercibido entre los medios

-EJEM-, Ginta carraspeó con dureza, para que lo oyeran sus compañeros, los cuales se solían callar, no querían saber cómo debía ser estar cubierto por su sombra

Nishinosora, al oir que Ginta estaba llamándoles la atención, gruñó y entró en la habitación, mientras que Hayabusa se mantuvo asomado un rato más para aprovechar y conversar un rato con el capitán y el defensa


Las habitaciones, ya pasado un par de días, ya parecen propiedad de los jugadores. A partir del primer día, los jugadores se turnaban para inspeccionar el orden de los cuartos; no se hacía por sorteo, ya que Nishinosora solía pedirse el turno al día 1; durante ese día, ya que estaban recién llegados, el orden de las habitaciones era total

Como decía Kita Ichiban, "el cálculo del desorden durante las concentraciones podría ser aplicable a un ejercicio de ecuaciones", y es que era así, porque cada día que pasaba, los turnos de revisión eran cada vez más horrorosos; y eso lo podía comprobar el propio capitán cuando le tocaba, sobre todo cuando entraba en la habitación de Nishinosora

Ya se sabía que Nishinosora siempre se pedía el primer día para parecer el primero en línea respecto al orden de las habitaciones de los compañeros, lo claro es que ya nadie se lo creía, pero preferían no herir los sentimientos del rubio

-Hora de lim… ¡OH DIOS MÍO! Nishinosora, ¡tu habitación parece un vertedero!
-Sí, sí, capi, ya lo recogeré
-Eso es lo que dices siempre y luego acabo limpiándolo yo-, Kita sujetaba una escoba que bien quisiera estampar en la sien de su compañero

-Que sí, que sí…-, Nishinosora volvió a dirigir la mirada en la tablet, con una sonrisilla malévola

Kita quería mantener la compostura, pero su compañero se lo ponía difícil, -Tch… ya veo lo que me quieres…

Nishonosora pausó el juego con el que andaba y le miró, ya algo molesto, -Capi, yo te quiero, pero me estás pidiendo algo que no entenderías… lo que tú llamas desorden, yo lo llamo "saber dónde dejar las cosas". Si lo ordeno, seguramente olvidaré dónde he colocado mis cosas…

Kita solía renunciar tras esas palabras, más aun cuando Nishinosora se quitaba las gafas y dejaba enseñar sus ojos totalmente azulados, pero, como el capitán ya lo sabía, esta vez había mirado en otra dirección para no caer en sus influjos; acto seguido, la escoba que portaba el capitán se encontraba en la cara de Nishinosora, -Si no está recogido en media hora, te quitaré la tablet o el móvil, y no lograrás esconderlo, ya lo sabes

Cuando Kita cerró la puerta, Nishinosora levantó su dedo medio y sacó la lengua en señal de disconformidad


La habitación que más valía la pena ver era la de Minami, que, adaptado a dormir en un cuarto más pequeño, tenía la mayoría de la estancia vacía. El tiempo que estaba en la habitación lo dedicaba a mirar el móvil o echarse cortas siestas de un cuarto de hora. Algunas veces, Hoshifuru aparecía en la habitación, para evitar que durmiera, ya que las pequeñas siestas podían causarle algún perjuicio a la noche

-¡Mira!, te he vuelto a superar en puntos-, Minami estaba recostado, con una tablet propiedad de Hoshifuru, jugando al típico juego de puzle

-Jo, para una vez que te había ganado…-, con una mueca sonriente, Hoshifuru trasteaba con otra tablet que tenía

-¿Otra partida?
-Está bien, mientras no te duermas…

Kita entró por la puerta, confiando en la limpieza de Minami, -¿Todo bien?
Minami miró a su capitán extrañado, -Sí… sí, todo va bien
Y Kita cerró la puerta con una sonrisa reconfortante


¿Podía existir una habitación más desordenada que la de Nishinosora? Sí, esa era la de Harusawa Hikaru, jugador de reserva, de primer año. Pero su desorden no lo causaba la vaguería, sino la disconformidad de mantener más de tres días seguidos las cosas en su lugar, pensando que podrían estar mucho más ordenadas de lo que ya estaban

-Podría poner los libros en ese estante y pasar esos trastos al cajón de la mesilla de noche-, y tiraba los libros al suelo para su posterior colocación. Todo lo que iba a ordenar lo dejaba en el suelo para "empezar de cero", pero, por causa del entrenamiento de la tarde o por ser hora de la comida, lo dejaba ahí hasta que recordaba que estaba ordenando; el problema era que ya no recordaba dónde iba a ir cada cosa, y tenía que recalcularlo. Algún "cambio de cálculos" podía durar 2 días, con los objetos tirados aquí y allá

-¡No puedo abrir la puerta, Harusawa!, ¿ya tienes todo por medio de nuevo?-, decía desde el pasillo un irritado Kita

-¡C… capitán!, a… ahora abro-, ante el capitán, harto de ver un desorden mayor que el que había sufrido minutos antes, Harusawa tenía que recoger todo deprisa y corriendo, dejando libros bajo la cama, ropa sobre los estantes, etcétera. -Pasa, pasa… he… he-

-… … …-, la prisa no podía esconder al ciento por ciento su desorden ordenado, -Mañana te toca recoger la mesa a ti tras la cena

-¡Gah! Capitáaaan…-, Harusawa intentó replicar lastimosamente, pero nunca servía

El problema no era recoger la mesa de catorce compañeros, sino que, como siempre, Nishinosora le acompañaría. Nishinosora siempre se quejaba de que tenía que recoger todos los días


La habitación de Andou solía tener todo cerrado, cosa que no le dificultaba el moverse dentro, ya que era muy habilidoso moviéndose entre la oscuridad; por ello, mantenía las luces apagadas y lo único que se iluminaba era la consola o el móvil que estuviera usando en ese momento

Andou Tsuneyuki siempre ha sido un gran amante de la oscuridad, aunque bastante introvertido: le gusta bastante la moda de tipo gótico, pero no la suele llevar salvo si va a discotecas de ese ambiente, no porque la gente le mire por la calle, sino porque, como son ropas oscuras, pero vaporosas, en climas de frío o calor suele tener exceso de una u otra sensación

Kita abrió la puerta y se asomó, tanto a uno como al otro le molestaba el cambio de luminosidad bastante

-¿Ves bien, capitán?
-Sí… eso creo

Kita inspeccionó el orden raudamente, y al minuto y medio, ya había vuelto a cerrar la puerta, dejando la habitación de nuevo sumida en la oscuridad


Tras revisar todas las habitaciones, Kita volvía a su habitación a descansar; abrió la puerta con una cara de entre satisfacción y cansancio, sin embargo, cuando observó la panorámica de su cuarto, se dio cuenta del desorden que él mismo tenía, raro en un chico tan ordenado como él, la causa de tal alboroto fue del viento que entraba desde su ventana, abierta para airear, de una ráfaga violenta que había logrado mover ropa, papeles y tumbado alguna decoración de la mesilla de noche

Trataba de no hacer ruido y colocarlo todo con rapidez, solo le faltaba que sus compañeros le vieran y le "castigaran" por tener tan descolocada la habitación. Además, él es el capitán del instituto Tengawara, alguien que no tiene por qué "caer en algo tan bajo" como recoger platos

Pero no todo había terminado con un simple "ya está"

-Capitán, que agilidad para quitarte responsabilidades, ¿eh?-, Nishinosora le había visto, con ardientes deseos de una venganza

-… Mañana te toca recoger la mesa a ti también tras la cena-, Kita sabía que era candidato potencial; con un leve vistazo a los pocos centímetros que había dejado entreabierta la puerta, se notaba.
-Pues va a ser que no, he recogido la habitación y…-, Nishinosora mentía bastante mal
-Pues pasado mañana también te tocará… por ver donde no te llaman

Nishinosora, con un gruñido agudo, como el que hace alguien desesperado, cerraba la puerta de su habitación de un golpe