-¿Puedo ir a tu casa?-, Hoshifuru miró con ternura a Minami en la estación de tren del instituto, mientras entraban en el vagón

Minami, apartando la mirada sonrojado, replicó, -No… no es como los lujos en los que tú vives

Hoshifuru respondió con una sonrisa, -¡Da igual!, además, quiero darte un regalo por nuestros seis meses

Minami Juuji, portero del equipo Tengawara y Hoshifuru Kaguya, uno de los delanteros; ya llevaban seis meses saliendo juntos. Era una relación bastante desigual, porque el primero no podía permitirse comprar nada, ya que era de una familia con pocos recursos, y había logrado entrar en esa escuela debido al alto desembolso que quiso hacer su familia para garantizarle una buena educación; en cambio, el segundo era de una familia que podía permitirse todo tipo de lujos, la madre era una diseñadora excéntrica que ponía alto precio a sus creaciones, mientras tanto, su padrastro era actor de cine, que, aunque no pasaba mucho por casa, el dinero de las producciones en las que trabajaba venía a lotes a la cuenta corriente

Hoshifuru, de cualquier manera, tenía mucho cariño a su pareja, pese a que su madre no la aprobaba, no por homofobia, sino por el mero hecho de ser "un pobretón que quiere parecer rico", el delantero hacía oídos sordos a sus insultos, por lo que la madre respondía con simples miradas y frases de desprecio si el portero visitaba la casa de alto standing. Minami también le quería mucho, no miraba el dinero, y es más, le molestaba siempre que su novio le invitaba a casi todo; mientras tanto, la familia sabía lo mínimo: "Tiene pareja, es un chico, se quieren mucho, fin", y no eran indiscretos ni se sorprendían; tal vez su "pobreza monetaria" les daba más "riqueza cultural y social"

El delantero ya pensaba en que en unos cinco o seis años se casarían en Europa y se establecerían en una ciudad próspera de ese continente, donde jugarían al fútbol. El portero se contentaba con vivir el día a día con él y lo único que pensaba del futuro era en no separarse

-Uh… mi casa es bastante deprimente, te advierto-, Minami, para ocultar su vergüenza, miraba el indicador de las próximas estaciones, preocupado por lo que mostraría en su hogar, -Mejor… llamo a mi madre y que compre algo más para comer-, sacó el móvil y empezó a presionar los números. Hoshifuru miraba como un poco curioso el móvil, no era como esos Smartphone que veía a sus compañeros, el de su novio era más convencional, el típico móvil plegable, -¿Podemos poner un plato más?... sí, viene alguien a comer, ¿necesitas que compre algo?... ¿Seguro que habrá de sobra?... Está bien, está bien, nos vemos luego-, cerró la tapa del móvil y se lo guardó en el bolsillo, -Vamos, entonces…-

Después de salir de la estación en la que el portero se solía bajar, quedaba un paseo, que fue algo largo, ya que vivía algo lejos de la estación; y Hoshifuru iba emocionado, agarrado del brazo del portero; éste último tenía una mala sensación, que hizo reflejar en una pregunta, -… Hoshifuru, ¿de qué regalo estabas hablando al principio?

El delantero investigó en su cartera, de la que sacó una tira de papel, -Es esto~-, tras desplegarlo enseñó el contenido: Un talón, cuya cantidad se elevaba a un número de ceros que Minami nunca había visto

-Pero… qué demonios…-, Minami no se sentía feliz, es más, se sentía molesto, -¡Sabes que no quiero dinero!

Hoshifuru intentaba razonar, su problema era que no sabía explicarse bien, -Es que… no quiero que sigas viviendo de esta…-

La frase no logró calmar a Minami, tanto que hasta le interrumpió, -¿¡Vivir cómo!? ¿¡Cómo un pobre!?-, que le recordaran que no era una persona de clase alta, como sus demás compañeros, era lo que más le molestaba en el mundo, eso ya le había originado más de un problema, no con alguno de sus compañeros, sino con el propio Hoshifuru, -Mira…-, se puso la mano en la cabeza, tratando de relajarse, aunque no le solía funcionar, -… yo no… no sé si puedo seguir así… te dije que lo intentaría, pero no dejas de cometer el mismo error de siempre

Hoshifuru trataba de retener las lágrimas ante la petición de separación de Minami, querría haber huido, pero no le pareció correcto darse la vuelta, ya que estaban a las puertas del apartamento, ahí había una nota en la puerta, que ambos miraron, en ella decía que debían varias cuotas del alquiler y anunciaba una cercana expulsión para él y su familia. Minami tomó la nota con rabia y pateó una barandilla cercana; toda esta escena la presenciaba Hoshifuru, cuyo dolor solo aumentó: -Al menos, ¡déjame pagarte el alquiler!

Minami miró a Hoshifuru: estaba llorando, -Se supone… que no tengo otra opción…-, sin terminar la frase, su pareja ya había bajado al piso inferior, en busca del casero. Minami se quedó esperando unos minutos hasta que subió su pareja, -Ya he pagado hasta el próximo mes…-, entonces Minami le tomó del brazo para fundirse en un corto beso, que Hoshifuru no se esperaba, -Mi… nami

El portero le miró con seriedad, -Nos has salvado de quedarnos en la calle… yo… te pido disculpas-, él no solía llorar, pero, con tamaña unión de sentimientos, no pudo resistir, al menos, lagrimear, -uh… ¿t… tienes un pañuelo o algo? No creo que a mi madre le guste verme con lágrimas en los ojos

-Pero de cualquier modo, tendrás que decirla lo de los pagos atrasados, ¿no?-, Hoshifuru preguntó, aun con temor de que no fuera una pregunta apropiada

-Ya se lo diré, pero no en este momento-, comentó con una sonrisa tímida

Ambos entraron en casa; la madre de Juuji no estaba en casa, al final la madre del portero había salido a hacer unas compras. El portero se dirigió a mirar la cocina por si había que fregar algo, y como vio que no había nada, comenzó a sacar los cubiertos

-… ¿Q-quieres que te ayude?-, dijo Hoshifuru, sintiéndose mal por no hacer nada

-No es necesario, no hay que poner mucho… ¡oh!, oigo la puerta-, se dirigió al comedor, donde Hoshifuru estaba esperando