¿Quieres estar conmigo?
Capítulo 2¿Qué es peor, el silencio o el remordimiento?
En el capítulo anterior...
Brennan salió de la tina, sin noción clara de cuánto tiempo había estado en el baño, algo no le quedaba claro, pero decidió que mientras se sintiera tan cansada no lograría mucho así que se fue a dormir otro rato a la habitación. La cama estaba hecha, seguramente Booth la
hizo antes de irse, pensó…
.-Un momento…- el chispazo aclaró todo en su mente… - No puede ser… ¿O sí?-.
Movió su cabeza negando, tratando de alejar cualquier remota posibilidad de que entre ella y su compañero hubiese sucedido algo la noche anterior.
.-No Temperance… no puede haber pasado nada… Booth no dejaría que nada pasara…-.
No contenta con sus propias respuestas, se acostó para tratar de dormir algo, se sentía demasiado cansada como para hacer alguna otra cosa, pero, pronto comenzó a darse vueltas en la cama, tratando de recordar, sin ningún éxito, lo sucedido la noche anterior. El reloj comenzó a avanzar sin dejarle nada a lo que aferrarse a la doctora Temperance Brennan, al menos, nada que la dejara ni un poco más tranquila.
Booth cerró la puerta del apartamento de Brennan casi al borde de un ataque de ira contra la antropóloga ¿Cómo era posible que la resaca de la noche anterior fuera tan grande que no recordara nada?
Cerró con un portazo la puerta del edificio de su compañera. Irritado más por el hecho de que él no se atreviera a decirle que sí había pasado algo, que por el hecho de que ella no se acordara de qué era lo que había pasado.
Se subió al auto y lejos de arrancar, se quedó ahí estático, sin saber qué hacer; se había quedado en el departamento de su compañera esperando alguna clase de señal que le indicar que ella también recordaba, alguna mirada, algún gesto que delatara que se hacía la desentendida, sin embargo, era la misma Brennan que conocía desde siempre, y sin embargo había algo diferente entre ellos.
.-¡Maldita sea!- exclamó mientras le pegaba al volante de su camioneta y luego apoyaba allí su cabeza cansado.
Al contrario de Brennan, él sí se acordaba de todo, hasta el último detalle de la noche anterior y sabía que desde ese momento, nada podía ser igual que antes, que ambos habían destruido las barreras que se habían impuesto a sí mismos para mantener una buena relación, tanto como amigos, como colegas.
Encendió el auto y fue a su apartamento, no tenía ganas de pensar en nada y luego de dejar sus expedientes y cambiarse de ropa fue a casa de su ex, por su hijo.
.-¿Estás bien Booth?- preguntó Rebecca cuando vio pasar a su ex, con cara de funeral.
.-¿Qué… yo? Sí, claro, bien… ¿Está Parker?- mientras pasaba el umbral de la puerta.
.-Fue a la casa del vecino, mientras te esperaba… llegará dentro de pronto, al menos tan pronto, como se dé cuenta de que tu camioneta está afuera… ¿Estás seguro de que estás bien?-.
.-Creo que esperaré a Parker en la camioneta…- Booth hizo el amago de salir, cuando su ex lo atajó por el brazo.
.-Mala respuesta. Pasa, habla conmigo…- le indicó la cocina.
Ambos pasaron a la cocina de la casa, donde Rebecca sacó un par de tazones de la alacena y sirvió café, al tiempo que extendía uno de los tazones de humeante y caliente líquido a su visitante.
.-¿Qué sucede?-.
.-Nada, Rebecca…-.
.-¿Y qué hay de la cara de funeral¿Pasó algo en el trabajo?-.
.-Nada, lo mismo de siempre… en serio Rebecca, no sucede nada-.
.-Como sea, pero con esa cara no te llevarás a Parker… se supone que tus visitas deben ser alegres, no parecer que lo llevas al cementerio al sepelio de su perro…- Booth sonrió ante ese comentario.
.-Problemas… esos nunca faltan…- terminó por responder el agente.
.-No son del trabajo, con esos parece que te doliera una muela, así que deben ser personales… dime… ¿Cómo está la Doctora Brennan?-.
.-¿Qué…¿Qué tiene que ver Huesos en todo esto?-.
.-La última vez que te vi con esa cara de funeral fue cuando la secuestraron… cuando viniste a ver a Parker te vi con esa misma cara, y luego salió en las noticias que la habían… tú sabes…-.
.-¿Enterrado viva bajo toneladas de arena?... un día normal en su vida…-.
.-Como sea… ¿Le sucedió algo?-.
.-Nada… a ella nada…-.
.-¿Y entonces?-.
.-Nada… mira, te agradezco por el café, iré por Parker para saludarlo… en algo tienes razón, no me lo puedo llevar esta semana, se merece más que esto… le traje esto- le alcanzó varias historietas – dáselas cuando llegue, no me gusta darle regalos cuando hay más niños presentes-.
.-Claro…- contestó Rebecca.
.-Fue el sonido de la puerta lo que los interrumpió, Parker venía corriendo a los brazos de su padre, al alcanzarlo, Booth lo alzó en sus brazos.
.-¿Estás bien pequeño?-.
.-Si papi…- contestó contento el niño
.-Te traje muchas historietas- Parker miró ansioso tratando de ver qué historietas le había traído, Rebecca se las tendió.
.-¡Genial! Gracias papá ¿Ya nos vamos?-.
.-Lo lamento hijo, la próxima semana vendré por ti… no me siento bien y no podría cuidarte si me enfermo ¿O sí?-.
.-Pero yo te cuido si te enfermas…- el semblante del niño lucía triste y Booth se odió por no llevárselo, pero la verdad era que tenía la cabeza en otra parte.
.-Ese es trabajo de los padres ¿Cierto Rebecca?- la aludida asintió - ¿Ves?-.
.-Tu padre no se siente bien cariño, pero te promete que si se siente mejor irá a la escuela por ti en la semana ¿Verdad?-.
.-Claro que sí, campeón- Parker se sintió un poco mejor y dejó ir a su padre.
Una vez de nuevo en la camioneta Booth se sentía peor que antes, si es que eso era posible, se sentía una basura de persona, había dejado a su hijo, por un problema del que no tenía ni arte, ni parte.
Volvió al departamento totalmente derrotado, no lograba olvidar ni pensar en otra cosa que la noche anterior y las posibles consecuencias que traerían para ambos.
Durante el resto del día intentó, infructuosamente, tomar energías para volver al departamento de Brennan y dejar en claro qué sería de su relación de ahí en adelante, pero simplemente no podía abandonar su propio departamento, menos aún, ir al de alguien más. Su teléfono celular sonó varias veces, era Rebecca, no quería sermones así que cansado de su insistencia, terminó por apagarlo.
Las botellas de cerveza se apilaban en la mesa de centro, había tomado una, tratando de despejar su cabeza y ya iba en la quinta, sin olvidar nada, es más, parecía que cada sorbo de cerveza traía a su mente recuerdos más vívidos y sensaciones cada vez más reales. Recordaba cada uno de los actos que viviese el día anterior, cada beso, cada caricia, con una certeza presencial. Más que recordar, con cada cerveza, revivía más realistamente la noche que había compartido con Brennan.
Recordaba haber comido comida tailandesa, haber seguido revisando el informe para el fiscal de distrito, luego, para distraerse, haber bebido un par de cervezas, fue justo ahí cuando empezó la calamidad.
Ani Lauri y Mary Riz...
bueno, aquí estoy con la continuación del fic... espero, de verdad que les guste... saludos...
KATIE
