¿Quieres estar conmigo?

Capítulo 3: Bonus Track, Lo que pasó esa noche.

Recordaba haber comido comida tailandesa, seguir revisando el informe para el fiscal de distrito, luego, para distraerse, haber bebido un par de cervezas, fue justo ahí cuando empezó la calamidad.

Mientras buscaba más botellas de cerveza en el fondo de un gabinete, había encontrado una botella de Tequila perfectamente sellada, que Brennan ni siquiera recordaba que existiese en su departamento (quizás hacía cuantos años que se la habían regalado que ya ni se acordaba), comenzaron tomándose una medida, pero estaba añejado y sabía exquisitamente, así que siguieron con un par de medidas, más tarde, a petición de Brennan (que ya estaba bastante bebida, se notaba que no estaba acostumbrada a beber tanto y de un licor tan fuerte) terminaron haciendo una competencia de quién aguantaba más margaritas, de esas que se hacen con gajos de limón y sal en la mano.

Cuando ya iban en la quinta ronda, su compañera se rindió aduciendo que había sobrepasado sus límites de manera escandalosa, en el mismo momento tocaban una canción lenta en la radio, y él, fuera de toda lógica y decoro, le tomó la mano derecha, para dejarla en su hombro, mientras tomaba su otra mano y comenzaba a bailar lentamente. Ella apoyó su cabeza en su hombro y el pudo espirar el perfume que desprendía su cabello, olía a chocolate.

Minutos después, cuando algo de la cordura y lógica de la antropóloga comenzaban a aflorar a pesar de los varios grados de alcohol dentro de su sistema, y ella quiso desistir del abrazo de su compañero intentando alejarse; contrariado, le levantó la cara y antes de poder pensar siquiera lo que hacía, acercó su cabeza robándole un beso.

Fue en ese momento que la cordura le llegó a él, y asustado intentó terminar el beso, pero fue muy tarde, pues Brennan le correspondía, abrazándolo por el cuello. Aún quedaban restos de limón y sal en sus labios, así que sus labios sabían a margarita, o según lo que pensó en ese momento, más sabían al cielo, que a otra cosa.

El beso comenzó lento, pues ninguno de los dos sabía si el otro se detendría, sin embargo, poco a poco, fueron encontrando el sentir del otro, mediante ese simple gesto. Booth la abrazó más fuerte y su boca pidió acceso a la de su compañera; Brennan, incapaz de pensar nada racional en ese momento, accedió gustosa; así el beso se fue profundizando, mientras ambos trataban de memorizar cada sensación, cada reacción y cada emoción, que provocaba ese beso en su interior y en el otro, además de aprender cada rincón del otro.

Sólo terminaron el contacto de sus labios cuando el oxigeno fue una necesidad imperiosa, allí recién, vio que ella lo miraba con una sonrisa y un brillo, que jamás había visto antes, en los ojos en la racional y empírica doctora Temperance Brennan.

Huesos, yo…-.

.-Shh- fue la respuesta que recibió de la doctora, antes de recibir otro beso.

Ya no era un beso delicado, iba cargado de todo aquello que no estaba permitido decirse. Las manos de ninguno de los dos estaban quietas, las de ellas estaban en el pelo de él, y las de Booth recorrían la espalda de Brennan.

Ya ni supieron cuando las ella estaban en la espalda de Booth, ni como las de Booth acariciaban los muslos de ella. Y su boca recorría sin resistencia el cuello de la antropóloga, con esa acción, se fue lo último de su resistencia.

La recostó sobre el sillón y sus manos corrieron libres por el cuerpo de ella, provocando suaves gemidos que lo volvían loco, sabía perfectamente que de no parar, ya no podría detenerse. Las manos de Brennan tomaron su camisa y comenzaron a tirar de ella, logrando romper el contacto un momento, sólo para poder lograr que él terminara el trabajo, un momento después, era ella quien disfrutaba del torso desnudo del agente. Seely Booth no supo más del mundo ni de sus responsabilidades una vez que sintió las caricias de Brennan en su piel que le producían descargas eléctricas en todo el cuerpo, aumentando aún más lo increíblemente sensual del momento.

La siguiente en ser despojada de la camisa fue ella, dejando al descubierto un sostén negro de encaje, una visión perfecta a los ojos del agente, quien volvió a su tarea, auto-impuesta, de marcar todo el cuerpo de su compañera como suyo. El ritmo de las respiraciones entregaba mucha más información de la que hubiesen querido, decía de una y mil formas, lo excitados, extasiados, ansiosos, y más que nada, lo enamorados que estaban el uno del otro.

.-No te imaginas lo hermosa que eres huesos…- murmuró Booth antes de volver a atrapar los labios de la mujer entre los suyos y volver a tumbarse sobre ella y acariciar sus muslos por sobre el pantalón.

.-Creo que comienzo a entenderlo…- respondió Brennan al sentir qué tan deseoso estaba de ella.

.-Si…- beso- quieres…- beso- podemos…-beso- parar…- intentó parar Booth antes de que pasaran el punto de no retorno, pero un temerario ataque de ella a su cuello lo dejó indefenso ante el enemigo.

De pronto, el sillón comenzó a incomodarlos, por lo que Booth se levantó para sentarse, a lo que ella reaccionó sentándose a horcajadas sobre sus piernas. El primer contacto fue increíblemente placentero para ambos, se sentían en el cielo en brazos del otro. Fue como los besos bajaron de la quijada al cuello, y del cuello a los senos de la doctora, donde el sostén que tanto le había gustado al agente, ya eran un estorbo, lentamente, lo sacó dejando a la vista dos bien formados senos, listos para ser conquistados por el operativo del FBI.

Al comenzar a besar los senos de Brennan, esta, dentro de lo agitada que estaba, sólo atinó a musitar quedamente el nombre del hombre que la estaba haciendo sentir cosas que nunca antes había sentido con ningún hombre, pues todo el placer que había llegado a sentir con otros, Booth lograba intensificarlo a la potencia de x.

Y ahí fue, al escuchar la respiración rápida de ella repitiendo su nombre fue más de lo que podía soportar, ahí Seely Booth, pasó el punto de no retorno, ya no había vuelta atrás, la necesitaba suya por completo, así que, con la fuerza del momento, la levantó en vilo, asida a él por las piernas y la llevó a su habitación.

Se sentó en la cama con ella aún abrazándolo y comenzó a acariciar su espalda mientras mordía delicadamente sus hombros, haciendo que ella repitiera una y otra vez su nombre, luego, inesperadamente para ella, que estaba sumida en un sopor que la dejaba a su absoluta merced, cambió de posición, dejándola entre él y la cama, mientras recorría lentamente, para desgracia de ella toda su anatomía, sin despegar las yemas de sus dedos de la caliente piel, de la que estaba pasando de compañera a amante, en una noche de la que, secretamente en lo más profundo de su ser, esperaba fuera la primera de muchas más de ahí en adelante.

La respiración de ella era cada vez más agitada, haciendo crecer aún más el deseo por ella a cada minuto, pero no impedía que se volviera sádico, postergando a propósito el momento que ambos esperaban, sólo para poder probar quién de los dos se rendía primero. Así, el camino que recorrían sus manos un tiempo antes, ahora lo recorrían sus labios, casi matando a su amante de placer. Ya estaba hecho, ya no podían ser sólo compañeros de trabajo.

Brennan, impaciente como muy pocas veces en su vida, no esperó a que Booth terminara su cometido para volver a besarlo, provocando en ambos, un vértigo sólo atribuible al increíble momento que estaban pasando juntos. Esa fue la señal que él esperaba, había probado que no era tan metódica y racional como creía y que, como cualquier ser humano, era dominada por sus instintos más salvajes al darse las condiciones.

Más despacio que la vez anterior, y sin parar de besarla, fue abriendo el ojal que contenía al broche de sus jeans, para luego torturarla bajando despacio, muy despacio, el cierre del pantalón; ella, desesperada por la tortura que representaba la lentitud de su acompañante, hecha una exhalación, invirtió los papeles, dejándolo a él bajo su cuerpo, y de pasada, su voluntad.

Ahora el atacado era él, ya que Brennan había cambiado de parecer sobre los pantalones de ambos, tomando por camino, el mismo procedimiento que realizase su compañero, comenzó a recorrer pausadamente la cara de él con suaves besos, que continuaron hasta el cuello donde pasaron a ser más profundos y pasionales, total, si él había reclamado su cuerpo como propio, lo mismo podía hacer ella.

Reconoció toda la arquitectura de su cuerpo enmarcada en un torneado cuerpo, al que agradecía por tomar tres vasos de leche al día y ejercitarse todos, absolutamente, todos los días. Así, lentamente igual que él, sacó el cinturón del pantalón de su victima y lo tiró lejos donde no estorbara a nadie. Mientras, él pensaba que ninguna de sus más exóticas fantasías se comparaba con lo magnífico de ese momento.

.-Me encanta…- murmuró mientras besaba su torso desnudo ascendentemente, con la intención de volver a la cara del que ya era mucho más que un compañero de trabajo. Al llegar allí, no contenta con su trabajo volteó la cara de su acompañante y murmuró una orden justo a su oído -¿No crees que ya me has hecho esperar lo suficiente Seely?-.

La orden impuesta fue obedecida inmediatamente por Booth, quien con un rápido movimiento ya volvía a tomar el control de la situación, dejando, mucho más rápido de lo que ella se imaginaba, a SU doctora, pues ahora lo podía decir con entera propiedad, sin los pantalones que tanto les estorbaban a ambos. La ropa interior de Brennan, al igual que su sostén, eran de encaje negro, y no dejaban mucho a la imaginación de quien los viera, pero para él representaban el último obstáculo antes de conquistar la gloria.

Pero aún faltaba algo y los siguientes en irse fueron sus propios pantalones, dejándole frente a ella en unos simpáticos bóxers blancos. Lo siguiente que vio Temperance Brennan, fue la cara de Seely Booth y esa sonrisa tan propia de él, antes de caer bajo el influjo demencial de sus labios en los suyos.

No supieron qué tanto tiempo jugaron entre sí, antes de rendirse ante lo inevitable y las últimas prendas de ambos cayeron en algún lugar del piso, muy lejos de ellos y sus actividades.

Al llegar al clímax, ambos quedaron exhaustos, pero increíblemente felices, Booth la abrazó, quedando a la altura de su nariz, la que atravesó delicadamente con sus dedos, notando en directo, lo que siempre había analizado desde lejos, su nariz era perfecta, "no sólo su nariz, sino toda ella es absolutamente perfecta", pensó.

Ella alcanzó su mano, enlazándola con la suya, un gesto que decía mucho más que lo podían decir las palabras.

.-¿Te quedas conmigo?- pronunció quedamente Brennan antes de dormirse.

.-Para siempre…- respondió él, serio, mientras se dedicaba a analizar lo que había sucedido, al mismo tiempo que acariciaba tiernamente su brazo. Y besaba su frente.

Varias veces durante la noche agradecería a la providencia su buena suerte por poder decir lo que hacía mucho tiempo sentía, pero era incapaz de afirmar frente a ella.

.-Te amo ¿Lo sabes, verdad?- Preguntó al aire, pues ella estaba dormida, aunque alguna parte de ella lo escuchó, pues algo murmuró entre sueños.

Aun incrédulo de lo que acababa de pasar le tomó mucho el quedarse dormido, podía afirmar que casi amanecía cuando se abandonó al reino de Morfeo en los brazos de la mujer que amaba.

Eran casi las nueve de la mañana cuando un maldito (según él) rayito de sol por darle en la cara, lo despertó. Molesto refunfuñó, antes de despertar completamente, Temperance se había movido, quedando sobre su lado izquierdo y él la abrazaba por la espalda; de ahí que el rayito le diera en la cara.

Como ya estaba despierto, optó por ir a preparar el desayuno, despacio, para no despertar a la mujer que dormía junto a él, se descorrió de ella y una vez estuvo sin riesgo de despertarla, le dio un tierno beso en la frente y salió de la cama, con la misión de preparar el desayuno, pero primero, encontrar sus calzoncillos.

Mientras buscaba sus bóxers, que tenían una carita de Smile, encontró el resto de su ropa, con la que partió a la cocina, cerca de media hora después de eso, Temperance Brennan despertaría, y el resto, es historia.

Espero que les guste este pequeño bonus track, que explica qué fue lo que pasó entre Booth y Brennan, espero que no me haya quedado muy grosero ni muy vulgar, conste que traté de que saliera explícito en su justa medida…


Bueno, tomatazos, críticas, comentarios felicitaciones… vayan con su mouse a donde dice, submit review y dejen su impresión…

De antemano gracias, saludos.

Katie.