¿Quieres estar conmigo?
En el capítulo anterior…quitando el bonus track...
.-No Temperance… no puede haber pasado nada… Booth no dejaría que nada pasara…-.
No contenta con sus propias respuestas, se acostó para tratar de dormir algo, se sentía demasiado cansada como para hacer alguna otra cosa, pero, pronto comenzó a darse vueltas en la cama, tratando de recordar, sin ningún éxito, lo sucedido la noche anterior. El reloj comenzó a avanzar sin dejarle nada a lo que aferrarse a la doctora Temperance Brennan, al menos, nada que la dejara ni un poco más tranquila.
Capítulo 4: La resaca no puede ser peor que el no saber…
La hora pasó, dejando a la antropóloga más adolorida que antes, pues trataba de figurarse qué había sucedido y no podía. Ninguna imagen se le venía a la sino, sólo sensaciones, que la asustaban cada vez más.
Cerca de las tres de la tarde, finalmente se rindió, optó por terminar con su tortura y levantarse, de todas formas ya se notaba que no dormiría y no le hacía ningún bien al mundo quedándose en cama todo el día. Decidió que ir al laboratorio la ayudaría.
El camino al laboratorio fue tranquilo, un día sábado por la tarde significaba poca gente en la calle y menos tiempo en el auto. En el laboratorio la recibió uno de los guardias que no tomó como extraordinario que la antropóloga estrella del laboratorio Médico-Forense estuviese en la oficina un día sábado, simplemente era algo normal.
El pitido de la tarjeta pasando por el lector, en la entrada de las mesas de examen retumbó en el espacio abierto, Temperance Brennan se sentía allí más en casa que en su propio apartamento. La antropóloga, avanzó a la mesa llevando una caja en la mano, dentro de ella, se encontraban restos procedentes de la primera guerra mundial, su actividad preferida a la hora de relajarse.
El resto de la tarde lo invirtió en identificar a un comandante francés, de cerca de treinta años. Sin embargo, ni el silencio del santuario que representaba para ella su lugar de trabajo, pudo traerle las respuestas que necesitaba para calmar su tangible preocupación, cansada, fue a su oficina a escuchar música. Minutos después, la oficina se inundaba del sonido armonioso de John Lee Hooker, mientras la doctora se recostaba en su sillón y escuchaba tranquila la música que lentamente la transportó al reino de Morfeo.
En sus sueños se desencadenaron los bloqueos de su memoria, haciéndola revivir una y otra vez el primer beso que su compañero le robara la noche anterior, repitiendo una vez más, todo el vendaval de emociones y sensaciones que la inundaran en aquel momento; desde fuera se la veía cada vez más agitada e intranquila. Inconscientemente sabía que se había metido en graves problemas.
Despertó mucho más asustada que si hubiese tenido una pesadilla horrorosa, estaba sudorosa y tensa, sabía perfectamente entre una fantasía y un recuerdo, y estaba segura, ese calificaba en la segunda categoría. Aterrorizada por lo que haber hecho lo que creía, aunque internamente estaba segura, tomó el celular esperando que su mejor amiga no estuviera tan ocupada como pensaba que estaría.
Bip, bip; sonó el teléfono mientras Brennan esperaba que conectara con la otra línea.
.-¿Bueno?- respondió una voz femenina.
.-¿Ange?-.
.-Cariño… ¿Estás bien?-.
.-¿Estás muy ocupada?-.
.-¿Te pasó algo¿Dónde estás¿Debería llamar a Booth?-.
.-De a una pregunta por favor, estoy bien, no me ha pasado nada, sólo estoy cansada, estoy en el laboratorio… ¡No! No deberías llamarlo… ¿Estás muy ocupada?...-.
.-Para ti, claro que no cariño, estaré allá en veinte minutos-.
Inquieta y nerviosa como estaba, Brennan se dedicó a darse vueltas por la oficina mientras trataba de forzar a su cabeza para que le diera una respuesta frente a su dilema. Era sólo un beso… o fue mucho más que eso lo que compartieron la noche anterior.
Se tomó la cabeza con ambas manos, en actitud impotente, no soportaba el tener esa incertidumbre y esa duda la estaba matando.
.-Si sigues dando vueltas así, estoy casi segura de que podrías hacer un forado en el piso…- Brennan paró de inmediato, para ver a su mejor amiga apoyada en el marco de la puerta de su oficina.
.-¿Qué?... ¿Hace cuánto tiempo que estás allí?-.
.-Un poco…-.
Ángela se acercó a ella y le hizo un gesto de que se acercara, Brennan la siguió y ambas se sentaron en el sillón.
.-Ahora dime, qué sucede…- le dijo mientras la abrazaba maternalmente.
.-Ange, estoy metida en un GRAN lío-.
.-Dime que por fin te llevaste a Booth a la cama, si no, miénteme y dime que fue eso lo que hiciste-.
Por toda contestación, la doctora se puso roja como tomate. Si había alguna vez en la que Ángela Montenegro había acertado a la primera, era esa.
.-¡Oh por Dios¡Oh por Dios¡Oh por Dios¡Es verdad!...- la abrazó y se tiró sobre ella.
.-Ange, por favor, me aplastas…- escuchó Ángela desde debajo suyo.
Oh, claro. Cariño. Me lo tienes que decir ¡TODO!-.
.-Yo, este… no lo sé…-.
.-Brennan, no me puedes decir eso, sino, los detalles turbios de tu tórrida noche con el apuesto agente Seely Booth-.
.-Ángela ¡Para!-.
.-¿Pero por qué?-.
.-Es que no sé si pasó algo, no lo recuerdo… pero estoy casi segura de que sí-.
.-Brennan ¡Cómo demonios no te vas a acordar de si pasó algo o no! Especialmente si hablamos de Booth, o sea, es Booth, en tu vida no tiene método de comparación con nadie-.
.-No lo recuerdo, sólo recuerdo que fue a mi departamento, revisamos los expedientes del caso para el informe que hay que presentar al Fiscal, luego comimos, tomamos unas cervezas y luego de eso, todo se hace nuboso, pero puedo afirmar que algo tienen que ver una botella de tequila de mi equipo de música.
.-Cariño, tienes razón, estás en un grave problema, un muy lindo, pero grave problema.
.-Luego, está el asunto de que esta mañana cuando desperté, mi cama estaba prácticamente desecha, la ropa que usé ayer no la encontré en ninguna parte y Booth estaba cocinando el desayuno en mi estufa-.
.-¿Qué¡Qué! Booth, estaba cocinando en tu cocina… Brennan, con cada palabra que mencionas, veo menos a tu favor cariño.
.-Lo sé, y para terminar este día Dantesco, me quedé dormida en el sillón y soñé que me besaba… Ángela, estoy realmente asustada-.
.-¿De qué exactamente? A mi me parecen excelentes noticias, ustedes se entienden, eso lo puede ver cualquiera, se preocupan el uno por el otro, hacen una muy bonita pareja…-.
.-¡Ángela detente¡Esto es terrible a niveles astronómicos!-.
.-Cariño, relájate, y comienza desde el principio… te levantaste ¿y…?-.
.-Tenía frío-.
.-De acuerdo, estabas destapada…-.
.-No, estaba tapada con las sábanas de mi cama, tenía frío porque estaba desnuda-.
.-Interesante…-.
.-Cállate, no es gracioso-.
.-Y Booth estaba…-.
.-En mi cocina, preparando hot cakes…-.
.-¿Y qué tal estaban?-.
.-Deliciosos…-.
.-Mmm…. Interesante-.
.-¡Ángela!-.
.-De acuerdo… volvamos a que te despiertas… ¿Cómo estaba la habitación?-.
.-En realidad no vi mucho, producto de mi ingesta de alcohol de la noche, sufría de fotofobia, pero por lo que pude percibir, estaba desordenada… mi edredón estaba a un lado de la cama y mi ropa no la vi por ninguna parte-.
.-Mmm…-
.-Honestamente Ángela, no veo, cómo esto me puede ayudar…-.
.-Tú sólo contesta, que yo, después te explico…-.
.-No encontraste tu ropa ¿y…?-.
.-Me tapé con mi sabana y como sentí el olor de los hot cakes fui a la cocina… ahí estaba Booth, en calzoncillos-.
.-¿Qué¡Qué¿Y cómo era?-.
.-¿No se supone que estás por casarte?-.
.-Sí, pero no estoy muerta…-.
.-Ja ja ja- rio Brennan al comentario de su amiga.
.-Se ríe, al menos esa es una buena señal-.
.-Tú eres la única que puede decir algo como eso en un laboratorio forense…-. Contestó Brennan, a lo que su amiga, al entender el chiste se rió también.
.-¿Y qué tal se veía?...-.
.-Bien, supongo… es Booth, se ve bien de cualquier forma…-.
.-Mmm con que se ve bien con cualquier cosa… interesante…-.
.-Deja de decir "interesante" ¿Quieres?-.
.-Estoy trabajando Temperance, ahora, sólo sigue hablando…-.
.-¿En qué iba?-.
.-En cómo se veía en calzoncillos…-.
.-Bien…-.
.-Bien ¿Cómo de "bien"¿Cómo un semental¿Cómo un Dios de guerra escandinavo?-.
.-Un dios de guerra escandinavo son del tipo Arios, y Booth es caucásico…-.
.-Es una metáfora Brennan…-.
,.De acuerdo, se veía masculino, aunque la carita de sonriendo en su trasero le quitaba todo lo serio a su apariencia-.
.-¡¿Tenía una carita de smile en sus calzoncillos?!-.
.-¿Así se llaman? Entonces sí…-.
.-Hablemos de los calzoncillos, eran… ¿Ajustados o sueltos¿Largos, medianos o cortos¿Qué fomentaba mejor, la vista o la imaginación?-.
.-Ajustados¿Qué significa que sean cortos, medianos o largos? La vista…-.
.-Cortos son como Tangas, medianos, un poco más largos que eso y largos, llegan hasta la mitad del muslo… ¿Así que la vista?... interesante…-.
.-Medianos…-.
.-¿O sea que el único problema de sus bóxers era la carita sonriente¿No has pensado en que, quizás, la carita sonriente era por lo bueno de la noche?- preguntó Ángela con saña, mientras Brennan podía rivalizar con un tomate.
.-¡Ángela!...-.
.-Lo siento, no pude contenerme… ¿Y después qué?-.
.-Me vio, me sonrió, y le pregunté qué era lo que hacía allí… -.
.-¿Con su sonrisa patentada?-.
.-Definitivamente…-.
.-Mmm-.
.-¡No digas "interesante"-.
.-No lo iba a decir…-.
.-Me tendió un vaso con bicarbonato, limón y agua…-.
.-Sí, para la resaca… eso no es importante... ¿Y luego qué?-.
.-Le dije que sus calzoncillos eran interesantes…-.
.-¿Así que también lo notaste¿Y después…?-.
.-Me respondió que hacía el desayuno…-.
.-Ya… ¿Y…?-.
.-Le pregunté por qué estaba en mi casa… me contestó preguntando si no me acordaba…-.
.-¿Y tú respondiste?-.
.-Que no sabía de qué debía acordarme, lo que es cierto, puesto que la resaca no me dejaba pensar bien, y de hecho, todavía no me acuerdo de nada de anoche… me dijo que no era nada importante… lucía triste…-.
.-¿Y luego de eso qué hiciste?.
.-Fui a buscar mi ropa, estaba a un lado de mi cama tirada… excepto mi camisa, no la encontré, me vestí y fui a desayunar…-.
.-¿Y no buscaste la blusa?-.
.-No, sólo tomé una camiseta y unos jeans, y fui a comer a la cocina…-.
.-¿Y qué pasó cuando llegaste?-.
.-Booth estaba vestido…-.
.-Con que sí…-.
.-Comimos los hot cakes y le pedí que me enseñara a hacer los hot cakes como él, estaban exquisitos…-.
.-¿Sólo los hot cakes?- Brennan sólo sonrió cerrando los ojos, tomando por imposible a su amiga.
.-Luego le pregunté si quedaba mucho trabajo por hacer…-.
.-¡¿Le preguntaste eso?!- exclamó Ángela, visiblemente enojada con su amiga.
.-Sí ¿Por qué¿No debía?-.
.-Con razón ustedes nunca avanzan… amiga mía, definitivamente sabes cómo hacer sentir a un hombre inferior…-.
.-¿Por qué…¿Qué hice?- preguntó Brennan asustada por el comentario de su interlocutora.
.-Nada… después te explico… ahora sigue contándome…-.
.-Booth dijo que ya habíamos terminado con los informes… y yo me fui a meter a la tina, me sentía, y me sigo sintiendo, muy cansada-.
.-Me imagino- respondió Ángela con sorna.
.-Ignoraré eso… recuerdo que me quedé dormida en la tina y desperté cuando Booth gritó que iría a recoger a Parker…-.
.-Así que escapó…-.
.-¿Cómo que escapó?-.
.-Olvídalo, sigue…-.
.-Seguía teniendo sueño, así que me fui a acostar de nuevo, llegué a mi habitación, la cama estaba tendida, así, que asumo que fue Booth quien la tendió antes de irse… y ahí fue que me llegó la revelación de que algo podía haber pasado… pero Booth no permitiría que NADA pasara ¿Cierto Ángela?…- la metódica doctora sorprendía a su mejor amiga, por primera vez la notaba al borde de un ataque de nervios. Ángela, sólo atinó a suspirar antes de comenzar a hablar.
.-Cariño, respira profundo…-.
.-¿Qué?... No… ¿Por qué?-.
´.-Porque no te tengo buenas noticias…-.
A.-y no…- Brennan alzó su mano izquierda a su cara, tratando de esconder la vergüenza que sentía en ese momento.
.-Cariño, mírame…- Brennan no lo hizo- …Brennan…- ninguna reacción-… ¡Temperance!...- ahí recién la antropóloga se dio por aludida.
.-Cariño, sólo puedo hablar por las conclusiones que puedo sacar de tu relato y tus expresiones, pero, estoy casi segura de que, por fin, ustedes dos se decidieron a dar el próximo paso, lo cual hace que sea una lástima que no lo recuerdes… pero mi consejo es que te levantes de este sillón, en este momento, vayas al departamento de Booth y le preguntes de frente qué fue lo que pasó y lo conversen… lo que sea que haya sucedido, no pueden simplemente dejarlo en el aire ¿Lo comprendes verdad?-.
.-No, lo que necesito son vacaciones… urgentemente…-.
.-¡No! Brennan… tienes que hablar con él…-.
.-Necesito despejarme…-.
.-Cariño, no puedes esconder lo que sientes, ni menos aún, correr lejos…-.
.-Ángela, es que tú no entiendes, algo como esto lo arruinaría todo…-.
.-Sólo si tú quieres, lo hará, de lo contrario, puede ser algo maravilloso…-.
.-No lo entiendes, yo no quiero algo maravilloso, ni fantástico, ni genial, yo sólo quiero mi vida tal y como estaba hasta ayer por la mañana… y te agradezco que me hayas escuchado, pero debo irme…- Brennan, se levantó hecha un resorte, se alejó de su amiga, tomó su chaqueta y bolso, y salió de su oficina como alma que persigue el diablo.
.-Brennan ¡El mundo no es suficientemente grande como para que huyas de lo que sientes!- gritó Ángela a su amiga desde su oficina, mientras la miraba correr.
.-Houston… tenemos problemas…-fue lo que mencionó la artista antes de abandonar el Jeffersonian.
Temperance Brennan, hecha una exhalación, llegó corriendo a su auto, dos delgados caminos de lágrimas corrían libremente por su cara, solo para pegarle a la ventana de la puerta del piloto. Se sentía más sola de lo que se había sentido en años, en su interior volvía a sentirse como la huérfana que había sido rechazada por su hermano.
En contra de todos sus principios y creencias, sólo quería escapar muy lejos de allí, donde nadie, absolutamente nadie, pudiese encontrarla por un buen tiempo, especialmente ese hombre que nunca se alejaba de sus pensamientos desde hacía un buen tiempo.
Desde el auto, contactó a una agencia de viajes, quería el primer vuelo que saliera a cualquier parte esa noche. La operadora del aeropuerto le agendó un vuelo a Londres esa noche, viajaría en primera clase y le quedaba justo el tiempo para ir a su casa por su pasaporte.
No pensaba volver hasta que su mente estuviera totalmente despejada de dudas sobre la noche anterior y sentimientos por su compañero y mejor amigo, Seely Booth.
De vuelta en el departamento, la contestadora estaba colmada de mensajes de Ángela, diciéndole que reconsiderara el hablar derechamente con su compañero, porque no podía salir corriendo de sus sentimientos. Cansada, había borrado todos los mensajes de la contestadora. Arregló su bolso, recogió sus papeles, y por último, antes de olvidarlo, llamó a su jefa, avisándole que se tomaría una semana de vacaciones, colgándole a la Doctora Saroyan, antes de que tuviera derecho a reclamo.
Llegó al aeropuerto con dos horas de adelanto, que serían mucho de no ser por la inmensa fila antes de los puestos de control de Policía internacional. Una hora y media después de llegar al aeropuerto, abordaba en primera clase de un vuelo de 14 horas en un avión con destino a Londres.
Ángela, preocupada por el estado de su amiga, se había vuelto loca dejando mensajes en la contestadora de su casa y en la de su celular, por lo que, al no tener respuesta, había llegado al departamento de la antropóloga forense. Diez minutos estuvo tocando la puerta antes de abrir con su propia llave, que tenía en caso de emergencia. Desgraciadamente, estaba vacío, de la forense no había rastro.
Inquieta, decidió que el mejor modo de ayudar a su amiga era el desentrañar el entuerto en el que se había metido, y quién mejor para aclarárselo, que el otro protagonista de la historia. Se encaminó al apartamento del agente del FBI.
Hasta aquí llegué… es tarde y me tengo que ir a dormir, ya tengo una parte del capítulo que sigue escrito, como adelanto les digo que la conversación entre Ángela y Booth, es de lo que va a tratar la mayoría del capítulo. Y eso que yo pensaba que no iban a ser más de tres capítulos… pobre ilusa de mí…. Ya voy en el quinto….
Espero que les haya gustado, saludos a todos y todas quienes leen el fic, y no sean malos, dejen sus comentarios apretando la opción de submit review…
Kisses.
Katie.
