¿Quieres estar conmigo?

Capítulo 8: tan cerca y tan lejos.

El día había sido un suplicio para Booth, el no saber nada de su compañera había sido un infierno, había llamado varias veces a Ángela, pero ella tampoco sabía nada de la antropóloga forense.

Había recorrido la mayor parte de la ciudad buscándola, pero era una ciudad demasiado grande y no estaba seguro de que ella aún estuviera allí; y en el caso de que estuviera aún allí, era demasiado para él, el saberla tan cerca de él, pero tan lejos de él, al mismo tiempo. Cansado, decidió volver al hotel. Había caminado la gran parte del día, y por muy bonito que fuera la ciudad, con la preocupación que traía, no podía disfrutarla; se sentía un completo idiota, debió hablar con ella el primer día y se habrían ahorrado todo ese problema.

Suspiró cansado mientras se sacaba la camiseta y se tiraba a la cama, tan cansado estaba que solo puso la cabeza en la almohada y se durmió.

Podía verla en el mismo vestido que traía para el baile del instituto, se veía preciosa, tanto que casi no podía respirar, estaba allí, sentada en el memorial de Washington: definitivamente una vista preciosa, para él la mejor del mundo.

.-Booth…-.

Se acercó, cauteloso, podía ver el pánico en su expresión, no podía verla así, se apresuró a llegar a ella.

.-Detente…- ordenó ella.

.-¿Pero por qué Huesos?

.-Lo arruinaste todo…-.

.-¿Qué cosa?-.

.-Lo arruinaste todo… ahora ya no hay nada más que decir…-.

.-Pero…-.

.-¡Aléjate…!- el grito histérico de ella lo hirió en lo más profundo. Sintió exactamente cómo sus palabras taladraban su alma.

.-Huesos yo…-.

.-Ya no hay nada… nada…-.

El sonido de un teléfono fue lo único que resonaba en el ambiente, eso le extrañó, por qué siempre que quería hablar con ella, tenían que interrumpirlo.

El sonido fue incrementándose, Temperance lo miraba enojada, tanto que podía sentir su ira perforando su piel.

El sonido se hizo insoportable, su cabeza se movió hacia su derecha; despertó en la habitación del hotel, todavía tenía puestos los pantalones, pero estaba increíblemente sudado y el sonido que escuchaba era su propio teléfono celular. Estiró el brazo y lo alcanzó.

.-Booth- respondió.

.-¡Por fin te encuentro! He llamado un millón de veces…¿Qué hora es allá?-.

.-Las… -miró el reloj de la mesa a su lado- tres y media de la mañana… ¿Qué sucede Ángela?-.

.-¿Quería saber si has sabido algo de Brennan?-.

.-No… he tenido la misma suerte que tú…-.

.-Oh… lo lamento… esperaba…-.

.-Esperabas que la hubiese encontrado y me hubiera olvidado de llamarte…-.

.-Sí…-.

.-Lo siento, conoces a huesos… si no quiere que la encuentre…-.

.-Si… sólo no te rindas… ¿De acuerdo?-.

.-No lo haré…-.

.-Que duermas bien y lamento haberte despertado…-.

.-No hay problema…-.

Se cortó la comunicación.

Suspiró, se sacó los zapatos y los jeans y se metió a la cama sólo en calzoncillos (esta vez sin caritas smile).

Se dio millones de vueltas el resto de la noche tratando de dormir, pero lo único que podía ver era su cara de ira hacia él, eso le aplastaba el alma. Jamás debió ceder a esa tentación, debió mantenerse fuerte así ella no lo odiaría, y le dolía más el hecho de no arrepentirse de nada de esa noche.

Cerca de las siete se levantó, no podía más, hizo flexiones de brazos, abdominales, sentadillas, tratando de hacer pasar el tiempo. No quería hacerse a la idea de que no la encontraría, no aceptaba esa posibilidad.

Cerca de las nueve de la mañana abandonó el hotel, tomó un mapa que había comprado el día anterior y comenzó de nuevo su búsqueda.

Antes de la hora de almuerzo había recorrido tres de las exposiciones del museo Británico, la iglesia de los templarios y una feria de libros. Se sentó en un café y se sentó a degustar algo de comer antes de continuar. Durante el día anterior había ido a otro par de exhibiciones de museos, los jardines reales y el 21 B de Baker Street (¿Saben lo que es¡sí!).

Se sentía abatido y el poco sueño de los últimos tres días lo tenía agotado. Más por inercia que por otra cosa tomó su teléfono celular y marcó el de Brennan, al igual que los últimos días estaba fuera de servicio. Cansado, cerró el aparato y siguió su comida.

Caminando llegó a la orilla del río Tamesis, había un paseo peatonal, paseó un poco, eran cerca de las tres y media de la tarde y se podían ver a los turistas y locales recorrer el paseo interesados en la vista y los mercaditos de antigüedades que habían a un lado del camino.

Pasó por el lado de un puesto que vendían juguetes y encontró una cerdita de juguete, muy parecida a Jasper, el cerdito mascota de Brennan, que él mismo le regalase tiempo atrás. Con una sonrisa en la cara lo compró, a nadie le hace mal tener una familia, pensó mientras la ponía en su bolsillo.

Se detuvo en el paseo, cautivado por la vista, desde allí podía ver la torre de Londres, el Big Ben, la cámara de los Lords, es decir, la más típica postal de Londres, se rió ante su comentario. Se quedó allí pensando un largo rato apoyado ante la barrera del río, hasta que sus antebrazos comenzaron a doler porque se estaba aplastando.

Miró a su alrededor sin encontrar mucho que hacer, una niñita venía caminando con un delfín, delfines, a ella le encantaban.

.-Temperance…- musitó quedamente. Eso le llevó a la epifanía del día.

Abrió el mapa y encontró la dirección del acuario de la ciudad.

Entró y comenzó a recorrer las galerías, sabía que debería partir por los estanques de los delfines pero algo dentro le decía que allí no encontraría.

Los pasillos estaban iluminados por las vidrieras de los estanques, así que el espacio se teñía de un tenue azul impregnándolo todo a su alrededor, podía ver a la gente a su alrededor en colores cerúleos.

Estaba ante una bifurcación cuando delante suyo vio una silueta que podría reconocer en cualquier parte del mundo. Caminaba hacia la salida, se le veía despreocupada, avanzaba despacio como tratando de observar todo a su alrededor.

Después de tanto buscarla por la ciudad se la encontraba allí y no sabía qué hacer, ella de a poco se alejaba y él no podía moverse, su alma gritó en lo más profundo de su ser cuando ella desapareció entre la multitud, él aún no respiraba, menos aún se movía. Todo cuanto pensaba era ese sueño que había tenido la noche anterior, la mirada de esos ojos azules que amaba más que a su vida era algo que no podía soportar ver otra vez.

Había perdido su oportunidad penosamente, otra vez por cobarde, quería morir allí mismo, ahora no la volvería a ver… en ese momento despertó de su letargo. Animó hasta el último de sus músculos para apoyarlo en esa misión. Un momento después corría como si su vida dependiese de ello.

La vislumbró cerca en la esquina del acuario, había hecho una señal para que un taxi se detuviera, tenía que alcanzarla y no decir nada antes de llegar, sino, era muy capaz de salir corriendo y no volver a verla por un buen tiempo.

Un par de pasos los separaban, afortunadamente no lo había visto, o escuchado, venir. Se paró atrás de ella, el taxi se detuvo frente. Ella se adelantó un paso, al menos lo intentó, pues en ese momento, un fuerte brazo hizo contacto con el suyo y la detuvo, atrayéndola hacia atrás, hacia él.

.-¿No pensarás seguir corriendo o sí Temperance?-.


Un capítulo cortito pero… ¡Al fin se encontraron!...

Espero terminar el fic en el próximo capítulo, con algo de "acción", pero uno nunca sabe y quizás me de la lesera y hago otros epis extra, no lo sé… lo que sé es que debería estar estudiando contabilidad para el lunes y no lo he hecho… 