Disclaimer: si la serie fuera mía, hace tiempo que estarían juntos…
¿Quieres estar conmigo?
Anteriormente:
Un par de pasos los separaban, afortunadamente no lo había visto, o escuchado, venir. Se paró atrás de ella, el taxi se detuvo frente. Ella se adelantó un paso, al menos lo intentó, pues en ese momento, un fuerte brazo hizo contacto con el suyo y la detuvo, atrayéndola hacia atrás, hacia él.
¿No pensarás seguir corriendo o sí Temperance?-.
Capítulo 9: Ahora que te encontré...
.-¿No pensarás seguir corriendo o sí Temperance?- pudo saber quien era aún antes de que hablara, pudo simplemente sentirlo, su agarre, su proximidad, su presencia; era demasiado normal para ella como para poder obviarlo. Cada célula de su cuerpo reaccionó ante la cercanía del agente.
Sin darle tiempo de intentar alejarse, puso su brazo en su cintura, seguido del otro, abrazándola protectoramente. Las mariposas en sus estómagos dijeron más, que los que las palabras podrían.
.-No sé a qué te refieres…- respondió ella mientras trataba de alejarse de su compañero y de su abrazo.
.-Me refiero a que me viste en el acuario. E intentaste alejarte…- su voz era amenazante, seductora, muy distinta a cualquiera que su compañera hubiese oído antes.
.-No te vi…- lo cual no era exactamente una mentira, lo había sentido cerca, por eso había abandonado el acuario – y, por lo demás, no sé qué haces en Londres… que yo sepa, trabajas en Washington- dijo más para convencerse a sí misma que a él.
.-Sabes perfectamente qué hago aquí Huesos- su voz se elevó una octava, dejando clara su intención.
.-Señora… ¿está bien?...- preguntó el taxista, preocupado por la mujer.
.-Sí, está bien…- contestó el agente con su voz normal, mientras atraía a su antropóloga un poco más cerca de él, provocándole un suspiro involuntario, Booth sonrió abiertamente -sube Temperance, lo que tenemos que hablar, no es ni para este momento ni este lugar- le dijo al oído con la misma voz, casi gutural, de un momento antes.
La antropóloga se tragó el insulto que se agolpaba en su garganta, e indefensa ante el ex Ranger, rodó los ojos e ingresó al taxi.
.-¿Dónde los llevo?-.
.-Al fo…-.
.-¡Al Draycott! –gritó Temperance antes de que Booth pudiera llevarla a su hotel, al menos en su recámara se sentiría menos incómoda y siempre podía hacerlo pasar la vergüenza del año, gritando en la recepción que era un acosador. Sonrió ante su propio comentario.
.-Como diga la señorita…- apuntó el taxista y el vehículo partió.
Si Brennan hubiese pensado por un nano segundo que iba a salir del abrazo del agente, estaba a millones de años luz de llegar a una conclusión medianamente correcta.
A penas se instaló en el auto, Booth subió su brazo y lo puso por sobre los hombros de su compañera, como respuesta ella sólo gruñó, apuntando algo como ¿Y a qué viene todo esto?... él sólo sonrió pero no se movió ni un centímetro fuera de ella.
La parte consciente de Temperance quería desembarazarse de su amigo, pero su inconsciente le enviaba a su sistema nervioso el mensaje opuesto pues, de una u otra forma, ella estaba más cerca de él que antes, y podía sentir cómo su sangre hervía por el contacto casual de su brazo en su hombros.
Ninguno de los dos dijo nada durante el camino, ambos, miraban absortos en sus propios pensamientos, el paisaje circundante; al mismo tiempo que Booth, movía su mano distraídamente en círculos en el hombro de su acompañante, sin realmente estar alerta de lo que hacía.
Los movimientos de su mano, se transformaban en el cerebro de ella, en suaves caricias que la tenían al borde de un ataque de nervios, cada toque, provocaba descargas directas de electricidad hacia su sistema nervioso periférico. Lejos de calmarla la ponía al borde una combustión espontánea, por el súbito incremento de su temperatura corporal. Y sin embargo, era natural, como si su cuerpo ya estuviera preparado par tal estímulo, se sentía cómoda. Tratando de buscar más contacto, o quizás simplemente, buscando algún soporte, la cabeza de Brennan encontró el hombro de Booth y se quedó allí, laxa ante él. Como reflejo, la cabeza de él se puso por sobre ella.
Los pensamientos de Brennan, dentro de lo cuerdos que podían estar, al ser expuesta a tal experimentación, trataba de recordar por qué aquella sensación de paz no le era desconocida, sintió la cabeza de su compañero sobre la suya, y lo supo.
Ese simple gesto detonó la memoria más escondida del cerebro de la doctora. En un segundo recordó por qué se sentía así, recordó el baile que compartieron en su apartamento, el beso que le siguió y lo que pasó después de eso; podía casi sentir cada una de las caricias que compartieron esa noche, los besos y cada una de las sensaciones que su cuerpo experimento. Ese simple recuerdo desencadenó todos aquellos procesos biológicos que indican la excitación, el pulso se incrementó, las pupilas se dilataron, el cuerpo de la antropóloga se volvió hipersensible y un quedo suspiro brotó de lo más profundo de su garganta. Suspiro que, en otras circunstancias, hubiese pasado totalmente desapercibido, desgraciadamente, para ella, Booth lo escuchó perfectamente, despertándolo de su letargo auto inferido.
.-¿Lo sientes no es verdad?- preguntó con esa voz que Brennan recién comenzaba a reconocer.
.-No quiero hablar de eso…- reconoció a medias.
.-¿Quién dice que tenemos que hablarlo en este momento?- su mano derecha se elevó llegando a su cabeza, mientras la de él, se levantaba y se acercaba lentamente a la de ella, sellando un beso en sus labios.
Todos los posibles argumentos de la antropóloga se evaporaron por arte de magia mientras los labios de su mejor amigo se acariciaban contra los suyos, la sensación la llevó de vuelta al beso que, también, le robara el agente después de su baile.
Fue un beso quieto, delicado, se tomó todo el tiempo del mundo para degustar los labios que ambicionaba desde que la conociese y que no pudo probar como hubiese querido esa noche que pasaron juntos, es más, creía que jamás tendría suficiente de ellos o de esa mujer.
Brennan cortó el beso por la única razón válida para ella, la falta de aire ya se estaba volviendo un problema. Sonrió mientras abría los ojos y levantaba la vista hacia él.
.-Creo que si haces eso lo suficientemente seguido, podría dejar de pensar en lo absoluto…-.
.-¿Eso es un reto?-.
.-No, una afirmaci…- la cortó cuando volvió a besarla y la sinapsis en la cabeza de la doctora descendió a cero nuevamente, con un beso bastante distinto al anterior, más apasionado y necesitado.
.-¡Llegamos!- anunció el taxista.
.-¡Sí! Claro…- respondió Booth soltándose de ella para sacar la billetera y pagar el taxi.
Brennan abrió la puerta e intentó salir, pero la mano de Booth la retuvo a mitad de camino.
.-Tranquilo, no pienso ir a ninguna parte…- dijo Brennan entretenida con la reacción del agente.
.-No sé por qué no confío en eso Huesos…- respondió él, indeciso, finalmente, la soltó para que saliera del taxi.
La vio descender del auto y pararse junto a la acera, esperando a que la siguiera.
.-¿Ves?- expresó burlescamente – no me fui a ninguna parte…-.
.-Así veo…- respondió, cuando se puso frente a ella. La mirada de él decía mucho más que las palabras que pudiese expresar y Brennan vio lo que muchas otras veces viese allí, sin querer aceptar lo que miraba. Vio algo de miedo, deseo y lo que nunca aceptaba que veía allí, un amor inmenso por ella, incómoda sonrió y bajó la mirada, justo allí, él la abrazó, quizás anticipando los temores de la antropóloga, ella sólo hundió su cabeza en el hombro de su mejor amigo.
Booth sonrió tranquilo, si después de besarla, dos veces en menos de veinte minutos, no tenía nada roto ni un moretón en ninguna parte del cuerpo, entonces, había alguna esperanza para estar con ella.
.-¿Estás bien?- musitó quedamente en el oído de ella. Recibió por respuesta un asentimiento en su hombro. Lentamente, Temperance levantó la cabeza y la puso a su altura.
.-¿Podemos conversar sobre esto?-.
.-Claro… a eso vine a Londres…-.
.-Así que viniste a hablar conmigo, y para eso, cruzaste un océano… déjame decirte que eso, es bastante irracional-.
.-¿Qué tal si conversamos de esto adentro? No creo que la acera sea el lugar más cómodo del mundo… si quieres, podemos hablar en el bar del hotel…-.
Por toda conclusión, Temperance tomó su mano y comenzó a guiarlo adentro del hotel. Booth sonrió abiertamente, el contacto con ella simplemente era natural y cómodo, tal cual la vez anterior. Las barreras ya habían caído, y ese sentimiento, le decía que había tomado la decisión correcta.
Avanzaron por el lobby del hotel, "es muy bonito" pensó el agente mientras seguía a su mejor amiga; podía ver el bar del hotel a su izquierda y se preparó para doblar mas ella siguió derecho, hacia otra parte, fijó su vista hacia el frente y lo único que pudo ver eran los ascensores.
.-Detente…- Booth se detuvo y por inercia, la hizo detener a ella, tirando su brazo hacia él, haciendo que la doctora se precipitara hacia él.
.-¿Qué¿Por qué?- alegó ella confundida por la actitud de su compañero.
.-Pensé que íbamos a conversar en el bar del hotel, y el bar está allí…- la giró mientras la abrazaba por espalda y le indicaba la derecha.
.-No, tú dijiste que si yo quería, podíamos conversar allí… yo no quiero conversar allí, y por lo tanto, no conversaremos allí… no me gustan los bares… al menos no para conversar lo que quiero que conversemos al menos lo que quiero que aclaremos…-. La cara del agente cambió drásticamente de expresión, de una relajada y contenta, a una seria y casi compungida.
.-Pero… yo pensé que…-.
.-¿Ves…? Allí está el problema, pensaste…- Booth volvió a cambiar de expresión, no sabiendo si reírse o enojarse. Brennan, pudo ver esto y como toda contestación, se deslizó y puso un beso en sus labios, acción que tomó por sorpresa a Booth, pero que pronto se esfumó cuando profundizó el beso, dejando que las sensaciones generadas por esa acción dijeran qué pasaría luego.
.-De acuerdo, punto acordado, ahora… ¿Dónde se supone que hablaremos?-.
.-Sígueme…-. La doctora se desembarazó de su abrazo y comenzó a caminar, una vez más, hacia los ascensores, Seeley, sólo negó con la cabeza y comenzó a seguirla.
El ascensor estaba lleno, "incómodo", pensó Booth cuando ingresaron a él, seguramente ya venía lleno del estacionamiento; varios hombres, ejecutivos y un par de supermodelos, miraron inquisitivamente a la doctora. El agente, despreocupadamente, tomó la mano de Brennan tratando de dejar en claro que la chica era suya. La chica sólo negó con la cabeza pero no se soltó de su mano.
.-¿Qué hay con la predominancia de "macho alfa"?- preguntó la antropóloga.
.-Nada, sólo… ¿Falta mucho?-.
.-Algo… ¿Qué sucede?- volvió a preguntar mientras apretaba su mano.
.-Nada…-.
Uno de los muchachos apuntó a la doctora y luego a su acompañante, eso fue suficiente para alcanzar al tope de la paciencia de Booth, que, a pesar del reducido espacio, se las ingenió para hacer que su compañera se moviera y quedara al alcance de sus brazos, quedando abrazada por la espalda de su amigo, y por ende, fuera del alcance de los curiosos.
.-Booth…-.
.-¿Qué?-.
.-No es una lucha por la predominancia de los machos en el abrevadero o por mejor comida o postulantes a procreadores, antropológicamente hablando, no soy…-.
Booth venía venir esos interminables discursos de la antropóloga y como no quería escuchar algo que, seguramente, le iba a apagar el cerebro, dejándole música ambiental en vez de pensamiento, atacó el problema de raíz lo mejor que pudo, un momento y Brennan pudo sentir el cambio de posición de su cuello y el aliento cálido de él en su cuello, otro segundo y sus labios y lengua acariciaban lentamente su cuello, justo detrás de la oreja. Eso, venció a cualquier posible intento de sinapsis para pensamientos coherentes, pasando drásticamente a la sinapsis de sensaciones táctiles.
.-¿Decías?- preguntó él lánguidamente en su oído.
.-¿Qué cosa?-.
.-No lo sé, por eso pregunto- "Otra vez esa voz… demonios" pensó Brennan.
.-¿Qué?-.
.-Así me gusta…- respondió roncamente, señal inequívoca de que el asunto se le estaba saliendo de control. Algunas partes de su anatomía comenzaban a despertarse y con ellas, el deseo también.
El coqueteo del ascensor habría continuado, de no ser porque en ese piso se bajaron un par de señoras, liberando algo de espacio y dejando más al descubierto el pequeño juego de seducción al que Booth pretendía orillar a su compañera.
El agente se arrimó a la pared de la esquina, dejando a Brennan siempre adelante suyo, no pasaría por la vergüenza del siglo, cuando la doctora dejara de hacer de parapeto a su incipiente erección.
.-¿Cuánto falta?- preguntó nervioso.
.-Algo…-
.-Faltaba algo hace tres pisos…-.
.-Lo sé-.
.-Pero…-.
.-La paciencia es una virtud...-.
.-Lo que sea…-.
.-¿Por qué estás tan enojado?-.
.-No importa…-.
.-Lo sé…-.
.-¿Entonces?-.
.-Es una reacción completamente natural…-.
.-No empieces Huesos…-.
.-No… ¡Tú! No deberías empezar algo si no pretendes terminarlo…-.
.-Silencio Huesos…-.
.-Pero…-.
.-En boca cerrada no entran moscas…-.
.-¿Qué se supone que significa eso?-.
El ascensor volvió a parar dejando bajar a los jóvenes que tenían tan nervioso a Booth, al pasar por su lado, volvieron la vista a la doctora y uno de ellos le guiñó un ojo, Booth tuvo que tomar carta de toda su paciencia para no matarlos allí mismo. Brennan sintió la inseguridad de su compañero y sólo atinó a acariciar su antebrazo, probablemente habría hecho el truco de calmarlo, pero en esas circunstancias… digamos que incrementó el calor que ya sentía el pobre hombre. Ya sólo quedaban cuatro personas aparte de ellos dos.
En el siguiente piso se bajó un ejecutivo y una señora de edad. Brennan, intrigada por la reacción de Seeley repetía su experimento dejando al pobre agente al borde de un ataque de nervios. La verdad era que sus delicados mimos no sólo encendían el cuerpo de él, sino que sus repercusiones mandaban impulsos eléctricos a los más recónditos centros del cerebro de la doctora, así que la tortura, era bastante igualitaria.
Booth, intentando detener a Brennan de provocarle un infarto por exceso de presión, sólo atinó a acercarla aún más a su cuerpo; por su parte Brennan tuvo que hacer uso de todo su autocontrol para no emitir el más mínimo sonido, pues en ese espacio tan reducido, no había que ser un genio para sumar dos más dos.
El siguiente piso era el suyo, a penas la puerta se abrió, Brennan, salió disparada del ascensor llevándose el brazo de su compañero como prenda, el hombre y la chica que quedaron en el ascensor con una mueca graciosa, no hacía falta más que verles la cara a ese par para saber qué era lo que estaba sucediendo, cuando la puerta se cerró una carcajada nerviosa salió de las bocas de los últimos ocupantes del ascensor.
Mientras Brennan caminaba por la mitad del pasillo arrastrando a Booth de una manera hilarante, parecía casi imposible que una mujer tan de su talla y complexión, pudiese arrastrar de esa forma a un hombre de la talla y complexión de Seeley Booth.
La tarjeta de la habitación pasó por el lector dando un pitido sordo, el ritmo cardíaco del agente, ya acelerado por el rápido bombeo de sangre causada por la excitación que sentía, se detuvo bruscamente, ese era el paso final, de allí salían juntos como pareja o como ex compañeros, no habían intermedios.
La puerta se desbloqueó y la doctora pasaba a la habitación, él, que se había soltado del agarre de la mujer, se quedó atrás un par de segundos, tratando de grabar todo lo acontecido en la última hora y media, "por si las dudas pensó". Al siguiente instante sentía los labios de su compañera sobre los suyos, mientras tiraba de él hacia dentro de la habitación.
El umbral quedó cubierto una vez más y el pasillo del hotel quedó en silencio una vez más.
Cha, cha, cha chán… soy mala, hasta aquí queda por hoy… espero que esto cumpla con alguna de las expectativas que quedaron del capítulo anterior… ahora, tengo una pregunta para ustedes…
Vamos a hacer un poco interactiva esta parte… tienen hasta mañana (Domingo once de noviembre para contestar, sorry pero es que realmente quiero terminar el fanfic, para seguir con el de Sailor Moon… y seguir con mi vida…)
2 preguntas…
1. En el próximo epi¿Hablan y me demoro cuatro capítulos más, o van a "la madre del cordero" y después hablan y me demoro tres capítulos más?
2. ¿Quieren continuación?
Ahora contesto los review…
PatryTrusky: oh sí... es mi obsesión... malo, malo... afortunadamente yo aprendí a leer en inglés gracias a Louis McBujold y la Rowling... así que me demoro lo mismo que leer en español... gracias por tu rr y sorry por no responder a tu mensaje personal, pero no tuve tiempo y por Beta adopté a Ani Laurie porque está conectada casi tanto tiempo como yo...
Nahodyx: como te dije en la U el otro día, no he visto el Gran Pez. pero te creere... aquí está el siguiente epi... nos vemos el lunes a las 8 en la U... scheiBen... no quiero ir!!!!!!!!!!!!!!
Ani Laurie: es oficial! te adopto de Beta!!! gracias por darme tu opinión del epi... y reconozco que la idea de algo entrete en el ascensor es de ella.
Mary RIZ: aquí está lo que sigue, pero faltan al menos dos epis más... ¿Por qué será que se me hace conocido ese argumento??? prometo no demorarme más que cuatro como mucho...
Megkiss: si, esa es la gracia... al menos para que sigan leyendo el fic... soy mala! me iré al infierno!!!!! si!!!!! tengo un pasaje sin escalas y con todos los gastos pagados para ir a vivir a los dominios de don Sata, pero vale la pena... gracias por tu rr. y me alegra que te haya gustado el fic.
