Disclaimer: si la serie fuera mía, ya hubiera arreglado el asunto de los guionistas… sin comentarios, no demanden…

¿Quieres estar conmigo?

Anteriormente…

Como muchas veces lo añoró desde esa noche, Booth concilió el sueño abrazado a la mujer que le robaba el sueño, la cordura y el corazón hacía mucho, durmió con Temperance Brennan en sus brazos y podía estar seguro que, un rato más tarde, cuando despertaran, no habría olvidos, remordimientos, ni nada parecido. Sólo ellos dos, tal y como debió ser hacía mucho tiempo.

Capítulo 12: Stephen Jackson

Tres días después…

Ya sólo quedaba un día para Booth y Brennan en Londres, los últimos días habían sido prácticamente un vendaval; tanto emocional como físicamente. Una vez que habían despertado, el agente y la antropóloga habían mandado a pedir el equipaje del agente a su hotel, ya no volvería allí, después de una conversación, habían decidido quedarse en la habitación de la doctora (por la simple razón de que ya estaban allí, mientras que para ir a la habitación de Booth, tenían que moverse).

El siguiente paso fue llamar a Ángela que no paraba de gritar, aún cuando, por el cambio de hora estaba adormilada, desde que escuchó la voz de Booth en el otro lado de la línea, y se incrementó el nivel de decibeles al escuchar la feliz voz del agente, finalmente y después de quince minutos de contestar todas las preguntas de la artista, fueron autorizados a cortar la comunicación y permitir que Hodgins, que tenía que escuchar a Ángela en vivo y en directo, pudiese seguir durmiendo.

Luego de eso, casi a la hora de almuerzo, dos días antes, habían quedado libres de hacer lo que quisieran, que se resumía en tres acciones: comer, dormir y disfrutar del otro. Así, la habitación por completo había sido testigo privilegiado de todas las veces que Seeley y Temperance (entre ellos, ya habían quedado atrás Booth y Huesos) habían hecho el amor durante esos tres días, casi nada se había salvado de la lujuria de los amantes, la ducha, la tina, la cama, la mesa del comedor, el sillón y la pared del pasillo que daba a la habitación, nada de eso podía decirse ajeno a la pasión de los dos.

Emulando, la casi rutina, Seeley acababa de despertarse, esperando sentir el calor que ya era parte de sí mismo, esperando que Temperance estuviera durmiendo a su lado, como tantos otros despertares de los últimos días. Sin embargo el frío del lado de la doctora lo recibió esa mañana, asustado despertó de golpe, estiró la mano para tomar su teléfono celular, marcaba las 8:18 am. El sonido de la ducha era lo único que sonaba en toda la habitación; intrigado fue al baño a ver por qué la doctora lo había dejado solo en la cama rechazándolo por el agua caliente de la ducha.

Brennan no lo sintió moverse hasta que Booth abrió la puerta de vidrio de la ducha. Al verlo frente suyo sólo rodó los ojos y siguió con su baño.

.-¿Aceptas algo de compañía?- preguntó Seeley mientras comenzaba a besar el cuello de su antropóloga.

.-Creo que ya no tengo opción…- respondió ella fingiendo estar ofendida.

.-Aún puedo irme…-.

.-Vete…-.

.-¡Oye!-.

.-Sólo bromeo…-.

.-Graciosa… buenos días…-.

.-Muy buenos en realidad…- la doctora se volvió y lo besó en los labios.

.-Sip, muy buenos…- Temperance sonrió, mientras su agente comenzaba a besar el espacio de su cuello de la manera que había aprendido la volvía dócil y dúctil a sus deseos.

.-Booth, déjame salir… debemos apurarnos y si empiezas así ya no nos detendremos…-.

.-¿Tienes planes para hoy?-.

.-De hecho sí…- explicó Temperance con ese tono que tenía cuando quería explicar los hechos y que sólo ella podía lograr.

.-¿Qué haremos este día cerebro?-.

.-¿Qué se supone que significa eso?-.

.-Es… no importa… ¿Qué planes tenemos para hoy?-.

.-Quiero que vengas conmigo y lo averigües…-.

.-Nop…-.

.-¡Oye!-.

.-¿Qué?-.

.-¿Por qué no quieres venir conmigo?-.

.-Yo no dije eso…-.

.-¿Y entonces?-.

.-Yo no dije que no quisiera ir contigo, dije que no quería ir contigo en este momento…-.

.-Pero…- Temperance fue cortada por los labios del antiguo Ranger en sus labios, de un momento a otro todo se volvió en un segundo plano para la escritora, lo único importante era estar con el hombre que la besaba como si no hubiese mañana posible. Las manos de ella, se fueron derecho al torso del agente, las de él, se fueron a sus caderas; un momento después y la subía dejándola en la pared. La doctora estaba lista para recibirlo, tal y como cada vez que habían estado juntos desde la primera vez. Estar juntos se había vuelto en una obsesión para ambos, parecía que no ser nunca suficiente y cada vez el efecto duraba menos, bastaba un roce ligero de sus manos, un beso tierno o una mirada más larga de lo que era decoroso y ya la comida o cualquier actividad que estuvieran planeando realizar quedaba en nada y la habitación se llenaría de sus acompasados gemidos y suspiros, hasta que viniera el clímax y los envolviese el sueño por un rato. Hasta la siguiente vez.

Aún con la poca estabilidad que les bridaba la pared y el agarre de las piernas de ella en su cintura, Seeley se las arregló para provocarle dos orgasmos a la mujer en sus brazos durante su encuentro, casi media hora después; ya más relajados, podía vérseles enjabonando al otro con un par de esponjas. Tanto Temperance como su amante estaban blancos de espuma, ya que la ducha era lo suficientemente grande como para que quedara espacio entre ellos y la regadera.

Eran cerca de las once cuando por fin salieron caminando de la mano de la habitación hacia el ascensor, afortunadamente para Booth, sólo una pareja de ancianos los acompañó en el descenso al lobby. "increíble que no hayamos bajado en tres días, ya no recordaba este lugar", pensó el agente cuando llegaron a la recepción del hotel. Siguió de largo hasta la salida del hotel, topándose de frente con la convulsionada capital de Inglaterra, mujeres y hombres caminaban apurados a su alrededor, sin embargo, era nulo el interés de la pareja en el mundo a su alrededor, Booth se había alineado a la altura de Brennan y caminaban a la par por la calle, un par de cuadras pasaron y ella de pronto se detuvo, un bus se acercaba; segura, Brennan se encaminó a alcanzarlo, Booth, aún confundido, la siguió de cerca. Un par de minutos después recorrían las calles de Londres sentados uno al lado del otro, tomados de la mano, mientras él acariciaba tiernamente la mano bajo su agarre con el pulgar.

Temperance miraba por la ventana, no recordaba muchas cosas de la ciudad, pero parecía ridículo cómo se sentía, todo parecía nuevo para su mente, se veía bajo un nuevo cariz, sonrió ante el curso que tomaban sus pensamientos y apretó la mano de Booth, la verdad es que no habían hablado sobre su cambio de situación o qué harían en el futuro, pero por alguna razón, desconocida para la doctora, no le importó mayormente, estaban viviendo el día como querían y por el momento, parecía lo indicado.

Un par de calles más y Temperance anunció que debían descender del autobús, indicó la parada y bajaron mientras el bus continuó su recorrido; Temperance se aseguró de ir por el camino correcto, consultando un mapa en su teléfono celular (N/A: OMG amo la tecnología moderna). Tomó la mano de Seeley y atravesó la calle. Siguieron un par de calles, hasta que su destino se hizo obvio para el agente. Frente a ellos se erigía, silenciosa e inexpugnable, la imagen de un camposanto. Brennan apretó un poco la mano del agente y caminó decidida hacia el cementerio.

.-Cariño…- comenzó a explicar Booth, pero la doctora se detuvo de pronto-tú eres la única que podría pensar en venir al cementerio en un día tan bonito como este…-.

.-¡¿Quién te dio el derecho de llamarme cariño?! Yo no llené el formulario para eso…- respondió Temperance, no sabiendo si se sentía enojada o eufórica con el apelativo que Seeley acababa de usar con ella.

.-Honestamente, creo que me lo he ganado con tres días de hacerte ver las estrellas…-.

.-¿Con que sí…? Pues yo no estaría tan seguro de eso…- la antropóloga se paró con los brazos en jarra, indicando su punto de vista de forma determinada, mientras miraba fijamente a Seeley.

.-Ah ¿No?...- inmune a esa clase de tratamiento de parte de ella, Booth sólo sonrió acercándose a ella, para abrazarla y atraerla hacia él. Listo para besarla. Un momento después la doctora se olvidaba del mundo cuando su amante profundizó el beso.

.-¿Y qué decides… puedo llamarte cariño?- aventuró Seeley dejando relucir su sonrisa patentada.

.-Creo que está será una discusión inútil, aunque te diga que no, lo harás igual… tal y como cuando te pedía que me llamaras Brennan y no Huesos…-.

.-Para variar… tienes toda la razón "cariño"-.

.-Seeley…-.

.-¿Qué? Te aseguro que te acostumbrarás… lo prometo…-.

.-Si me llegas a llamar "cariño" durante alguna investigación, te juro que…-

.-Lo sé… mi muerte será lenta y dolorosa… te conozco- respondió Booth y le robó otro beso a su compañera.

.-Finalmente Brennan se desembarazó de su abrazo y comenzaron a caminar dentro del cementerio.

.-Cariño… me dirás qué hacemos aquí o ¿No?- preguntó luego de caminar casi veinte minutos sin que la doctora encontrara lo que buscaba.

.-Busco algo… ahora, silencio… que no lo encuentro…-.

.-No si eso es obvio… pero ¿Qué hacemos en el cementerio¿No podríamos haber ido a conocer el palacio de Buckingham o la Torre de Londres, la tumba de Lady Di? -.

.-Booth… cállate que si sigues parloteando, no podré encontrar lo que busco y más nos demoraremos, así que… ¡silencio!-.

.-¡¿Así que parloteo?!-.

.-Si, en este momento sí…-.

.-Temperance ¿Qué buscas?-.

.-Algo…-.

.-¿Pero qué?-.

.-Un mausoleo…-.

.-Cómo no… un mausoleo… ¡Increíble¡Nunca antes visto en este lugar!... cariño, esto está lleno de mausoleos… de acuerdo… seamos lógicos ¿Y cómo luce el mausoleo que buscas?-.

.-No lo sé, lo sabré cuando lo vea…- Temperance siguió caminando y Booth sólo resopló dejándolo por imposible y continuó caminando.

Cerca de media hora más caminaron sin un sentido claro por el cementerio, recorriendo galerías y galerías de mausoleos y tumbas, Booth estaba nervioso, ese cementerio era tétrico, no como el de Arlington, donde lo único que puedes ver frente a ti son campos verdes tapizados de cruces pequeñas y agradables a la vista. Iba perdido en sus pensamientos cuando miró hacia el lado y Temperance ya no estaba con él. Se giró tratando de divisarla, la encontró frente a un mausoleo en cuya entrada había una rosa y una espada en la parte superior de su entrada.

.-Temperance… ¿Qué sucede?-.

.-Aquí es…-.

.-¿Qué es aquí?-.

.-Aquí es donde vinimos…-.

Brennan tomó su mano y sacando una llave de su bolsillo abrió la cerradura del mausoleo, un momento después, ambos entraban, Brennan encontraba el interruptor de la luz y bajaban la escalera a la cripta.

Era una bóveda circular en el centro había una loza y sobre ella una urna. En la pared opuesta a la puerta había una pared con libros. Booth paseó su mirada por ellos. Habían varios libros de Shakespeare; El rey Lear, McBeth, El Quijote de la Mancha, Libros con caracteres orientales, la biblioteca estaba bien dotada.

Brennan se acercó a la loza y la tocó, en un gesto delicado y familiar como Booth no había visto en ella antes. Recién allí notó que la loza estaba escrita. Como estaba cubierta de polvo no se podía ver nada, afortunadamente para él Temperance removió algo de la tierra que cubría la loza dejando al descubierto el nombre.

Stephen Jackson.

.-Cari…- Seeley iba a preguntar qué hacían allí cuando Temperance lo interrumpió.

.-Abuelo…-.