¡Hola gente bella!

He aquí la segunda parte :D

Espero que no los decepcione :3

¡Nos leemos abajo!


Un mes. Había pasado un mes desde que todo había comenzado, y él se había acostumbrado a la nueva vida que había salido de la nada. No iba a mentir, le agradaba ese cambio drástico en su vida. Todavía no lograba entender cómo había pasado todo, pero ya no le daba tantas vueltas como antes, se había propuesto que iba a gozar de todo eso sin pensar en nada más.

Quizás, la batalla, solo había sido una pesadilla tal como Sakura se lo había dicho. Preguntándoles a sus amigos, Naruto y Sai, ninguno recordaba tal batalla y, como la pelirosa, le aseguraron que solo debió ser un sueño.

–Mejor así– pensó el Uchiha. Esa batalla lo había puesto de los pelos y agradecía que no fuera verdad.

Pero algo en su interior le indicaba que eso no era tan cierto. Había algo que estaba ignorando, pasando por alto, que le hacía sentir una terrible sensación de incomodidad, como si esa batalla hubiera ocurrido y a los demás solo se les hubiese borrado de la mente como por arte de magia, producida por algún ser extraño.

–Sasuke kun– lo llamó la pelirosa que se encontraba acostada a su lado.

–Dime.

–Estás muy pensativo ¿todavía sigues con lo de esa batalla?

–Sí, aún no me la creo que no haya pasado– suspiró– Intento no pensar en ello pero el recuerdo simplemente vuelve solo.

Cerró los ojos por unos instantes. Hablaba tan normalmente con Sakura que hasta él mismo se sorprendía por el hecho de que no le costaba dialogar con ella en lo más mínimo. Una parte de él se relajaba y se sentí a gusto al poder compartir lo que pensaba, lo que le molestaba y lo que sentía con alguien que no fuera él mismo o con el recuerdo de sus padres y hermano.

–¿Te gustaría distraerte un rato?– le susurró, sonriendo sensualmente, mientras jugaba con sus cabellos.

Él abrió los ojos y observó a la mujer que estaba recostada sobre él con una sonrisa plasmada en el rostro. Había pensado que todo eso sería incómodo, sin embargo no lo era. Le gustaba, lo disfrutaba… Conocer esa faceta tentadora y pervertida de Sakura lo había pillado por sorpresa, sin contar el hecho de que él también descubrió cosas de sí mismo que no creía capaz de hacer.

Y ni hablar del sentimiento que empezó a rondar por su cabeza y su corazón. Era algo que siempre estuvo ahí, solo que él lo había ignorado por completo, sepultándolo en el lugar más hondo de su corazón y de su mente.

Habían pasado demasiadas cosas, cosas muy buenas, positivas y calientes, quizás demasiado, pero no pensaba cambiarlo. Había sido toda una experiencia nueva y excitante. Conocerse a sí mismo y a ella le había hecho ver las cosas de un punto de vista totalmente diferente al que tenía antes y le agradecía enormemente por ello, aunque no lo expresara con palabras. Usar el lenguaje de su cuerpo era suficiente para que ella comprendiera a la perfección lo que quería decirle.

Sakura, con una sonrisa encantadora, apoyo su frente contra la de su amante y lo miró por un largo rato, gesto que él devolvió. Sabía lo que ella le estaba diciendo con esos enormes ojos verdes: lo estaba retando a que hiciera algo si se atrevía, que tomara la iniciativa. Y, por supuesto, él iba a hacerlo.

No era la primera vez que la tocaba, no era la primera vez que la besaba como si quisiera fundirse con ella, no era la primera vez que la adoraba. Y esperaba que no fuera la última. Se había vuelto adicto a ella y lo sabía. Ella era una droga, una muy fuerte, que lo dejaba deseando más incluso después de haberla probado. Ella lo volvía loco, lo hacía perder la razón, dejar la cordura a un lado y perderse en un mar de pasión y lujuria.

Sin frenos…

Sin ataduras…

Sin razones ni motivos…

Solo enloquecer y dejarse ir…

Porque ella le pertenecía como él a ella y con eso bastaba.

Un suave gemido salió de los labios de la pelirosa. Ella amaba los besos en el cuello, con suaves mordidas incluidas, y que la tocara sin restricciones por todas partes, muy lentamente.

No hacía falta molestarse por la ropa, no tenían nada puesto, después de todo no era la primera vez en la noche que iban a hacerlo.

Los besos fueron bajando, despacio, por su cuerpo. Él sabía dónde y cómo tocarla para hacerla sentirse bien, para que se le nublara la mente, para hacerla sentir desesperada y con ganas de más. Él quería que ella rogara y Sakura lo sabía a la perfección.

–Mmm… No te detengas…

–No pienso hacerlo…

Respiraciones agitadas, jadeos, gemidos… Un coro de suspiros y de palabras incoherentes. Disfrutar era lo que deseaban y explotar era a lo que querían llegar. Sentir ese delicioso hormigueo recorrer sus cuerpos para hacerlos gritar de puro placer, de puro éxtasis… Y se iba a tomar su tiempo para llegar a eso, para desenfrenarse y perder el control por completo, porque era así como les gustaba y no iban a cambiarlo.

Sasuke sintió una leve punzada inesperada en la cabeza pero no le dio importancia, se sentía demasiado bien para preocuparse por algo tan ínfimo.

–¡Sasuke!

El Uchiha paró en seco, aturdido por lo que había escuchado ¿esa había sido la voz de Naruto? Miró a su alrededor intentando ubicarlo, para matarlo si estaba observando. Pero no había nadie, aparte de Sakura y él, en la habitación.

–Sasuke ¿pasa algo?– le habló la pelirosa, mirándolo con preocupación.

–Creí oír la voz de Naruto…

–Yo no oí nada– le aseguró.

–¡Sasuke!

El ojinegro comenzó a alarmarse. Sin duda, esa había sido la voz de Sai y venía desde dentro de su cabeza. Parándose de un salto, el chico se alejó de la pelirosa mirando a todas partes, intentando encontrar alguna explicación lógica.

–¿Sasuke?– le habló Sakura preocupada, mientras se acercaba a él.

La vista se le empezó a nublar y, sin previo aviso, se precipitó contra el suelo, perdiendo la conciencia.

-/-

-¡¿Sasuke kun?!

Comenzó a abrir los ojos sintiendo los párpados pesados. Su mente daba vueltas y no sabía en dónde se encontraba.

–¿Sakura?– logró articular.

–Sí, soy yo– escuchó la voz emocionada de la chica.

–¡Por Dios santo, Sasuke! Casi nos matas del susto– habló Naruto casi al borde de un ataque nervioso.

–¿Qué paso?– preguntó mientras lo ayudaban a sentarse.

–Hombre, te desmayaste ni bien lograste golpearlo– contestó Sai.

–¿Golpearlo? ¿Golpear a quién?– se preguntó, desorientado y al observar en dónde se encontraba lo supo.

Era exactamente el mismo lugar en dónde estuvieron combatiendo contra el hombre que debía ser presentado a las autoridades de Konoha.

La confusión que experimentó fue épica ¿no se suponía que había sido un sueño? Pero si así fuera ¿qué hacía ahí de nuevo? Al menos que ¿lo otro había sido un sueño?

–Ya se tenemos amarrado al culpable– sonrió el rubio de oreja a oreja– Lo hiciste bien, teme– lo felicitó– Lástima que caíste inconsciente después de atacarlo, creímos que había alcanzado a lastimarte. Por suerte no fue así. Parece que solo te desmayaste por el estrés según nuestra médico– habló mientras le dirigía una sonrisa a la pelirosa.

–¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?– soltó de golpe.

–Unos 10 minutos– respondió Sakura– Nos diste un gran susto.

¿10 minutos? ¿Solo estuvo inconsciente 10 minutos? ¿Pero cómo? Si había pasado un mes en la otra realidad, sueño, pesadilla o lo que haya sido.

De golpe, empezó a sentir nauseas pero se repuso al instante utilizando su fuerza de voluntad. Seguro su mente le había jugado una mala pasada producto de la batalla reciente. Si… debía ser eso. Aunque no podía negar que había sido muy real.

Miró detenidamente a la chica frente a él y suspiró cansadamente. Quizás había sido un sueño todo lo que pasó con ella, pero eso le había abierto los ojos. No pensaba esperar ni a quedarse de brazos cruzados, iba a conseguir que su sueño se hiciera realidad.

–Ya que el teme esta mejor ¡Vámonos!– ordenó Naruto, mientras sujetaba, junto con Sai, al enemigo para llevarlo hacia la aldea.

–Espera un segundo, Sakura– la detuvo al ver que ella comenzaba a caminar.

–¿Si?– le preguntó con una sonrisa.

–¿Quieres ir a pasear a algún lado después de que terminemos con esto?

La mirada de asombro de Sakura hizo sonreír al Uchiha, se ve que no se lo esperaba y no la culpaba, él también se había sorprendido un poco por su pedido. Pero el asombro paso a ser, rápidamente, una felicidad absoluta y, sin usar las palabras, solo asintió levemente, dándole a entender que si le gustaría.

Su mente le trajo, inevitablemente, recuerdos de ese sueño extraño que había tenido. Había sido una jodida seducción mental, su propia cabeza se las había ingeniado para hundirlo en el placer de estar con la pelirosa, de sentirla, de tocarla, de olerla… Y la verdad absoluta era que le agradecía a su cerebro por meterlo en ese pequeño, por así decirlo, juego mental. Y agradecía inmensamente el hecho de que el sueño no se haya mostrado exteriormente o Naruto lo hubiese cargado de por vida.

–¿Vamos?– le dijo.

–Claro, Sasuke kun– le sonrió ella.

Y sin decir nada más, Sasuke la sujetó de la mano y caminaron, juntos, detrás de sus dos amigos. A partir de ese momento, las cosas entre ellos se iban a poner interesantes, él se encargaría de eso personalmente.

Porque no todos los días alguien podía llegar a tener un sueño tan loco y excitante como ese, que te abriera la mente a muchas otras posibilidades que antes no había ni siquiera considerado. Por lo visto, su cerebro sí que sabía cómo seducirlo mentalmente y, por lo menos, algo bueno había salido de esa locura mental que había sufrido temporalmente.

Ahora solo se preguntaba… ¿A Sakura le gustarían tanto las fresas con crema como en el sueño? Porque estaba ansioso de probarlos en la vida real.

-/-

Miraba atentamente como el grupo se alejaba de la zona de batalla, de regreso a la aldea. Sonrió divertido y satisfecho al ver como el Uchiha sujetaba la mano de la pelirosa para caminar uno al lado del otro. Las cosas habían salido mejor de lo esperado y se sentía orgulloso por ello.

–Lo conseguí, Itachi– susurró al aire, sonriendo levemente.

Uchiha Itachi le había dado la misión de hacer feliz a su pequeño hermano y él se había tomado ese pedido como algo muy personal. Juro que no le fallaría y ahora podía sentirse tranquilo al saber que la última voluntad del Uchiha mayor se había realizado.

Hatake Kakashi salió de su escondite y caminó lentamente de regreso a la aldea. Pensaba que esa pelea le había venido como anillo al dedo. Se suponía que solo debía custodiar que el trabajo fuera realizado con éxito y que el ladrón homicida fuera atrapado. Pero cuando observo detenidamente la situación, aprovechó para meterse en la cabeza del pelinegro y hacerle vivir una fantasía digna de admirar.

Después de todo, el que cae en la seducción de su mente ¡nunca jamás querrá salir! ¿No es así, Sasuke?


¡Taran!

¿Les gusto? Espero que si :)

aRiElLa 95, Ladyrose23, Zoe-so, captus, DiamoOnnd PuUnk, X-Jaden-Korr-X ¡Gracias por comentar! Lo aprecio mucho :3

¡Gracias también a todos aquellos que se han tomado la molestia de leer!

Y ahora viene la pregunta del millón ¿QUIEREN UNA TERCERA PARTE? Todo depende de ustedes :) Recuerden que la tercera parte puede tener un posible lemmon (lo que a todos los pervertidos les gusta xD)

Hace mucho que no escribo uno pero me esforzare por aquellos que lo deseen :3

Sin más que decir…

¡Paz, amor y chocolates!