¡Hola gente!
Aquí les traigo la tercer y última parte de este pequeño fic.
Perdonen la tardanza, pero quería que quedara bien con la historia y lo releí como 800 veces para estar conforme xDD
Como supongo que ya saben, esta parte contiene lemmon. Pero les aclaro que no es ni fuerte ni explícito porque no vi la necesidad de que fuera así. Si decepciono a alguien con eso, lo lamento, pero creo estar a gusto con lo que conseguí. ¡Están advertidos!
Sin más que decir, nos leemos a bajo :)
"Me encanta perderme entre tus piernas"
–¡Oh Dios mío!– gimió en alto.
Él era bueno, malditamente bueno. Si tuviera los recursos no dudaría en hacerle un monumento para alabar su habilidad de ponerla sensible en menos de un minuto.
Sakura Haruno supo que estaba perdida en el mismo momento que puso un pie en la casa Uchiha. Podía ver que su querido amigo tenía un aire muy extraño, pero en el buen sentido… muy buen sentido. Parecía un predador a punto de saltar sobre su presa. Sentía su mirada puesta sobre ella todo el tiempo que estuvieron caminando por las calles de la aldea, una mirada caliente que ella identificó como hambrienta y lujuriosa. Y Sakura era lo suficientemente inteligente como parea notarlo y lo bastante loca como para seguirle el juego.
–Mmmm… ¡No pares!– le suplicó.
–No pensaba… hacerlo…– respondió, agitado, volviendo a meterse entre sus piernas.
Sasuke Uchiha supo que ella sería suya en el momento en que la chica le sonrió con picardía y se pasó la lengua por sus labios, observándolo con una mirada jade brillante y retadora.
Había deseado con fuerza que ese momento llegara. Lo había deseado desde ese sueño que había tenido en plena batalla hacia un mes y medio atrás. Pensó que necesitaría más tiempo para poder tener a la pelirosa justo como la tenía en ese momento, tentadora y dispuesta a cualquier cosa que él quisiera ofrecerle.
Llevarla a su casa había sido más acertado de lo que había pensado. Ese día lo único que tenía en mente era estar con ella desde el inicio del día hasta la noche, caminar bajo el sol y sentir la suave brisa que mecía la copa de los árboles, llevarla a su casa y cenar algo cómodamente sin la mirada de personas ajenas y curiosas que aún no se creían que ellos estuvieran saliendo.
La idea de acostarse con ella no se había cruzado por su cabeza cuando planeo lo que iba a hacer ese día. Pero luego la vio, con ese bonito vestido blanco y corto, con detalles en negro, que se ceñía perfectamente en donde debía, resaltando la figura femenina y haciéndola más tentadora a sus ojos.
El solo verla causó una revolución en su ya alterada mente, que clamaba alborotada, con una vocecita desesperada y ronca, que cediera ante sus deseos y la volteara en el primer lugar solitario que encontrara. Su cabeza se encargo de reproducir, como una película de excelente calidad, cada detalle de lo ocurrido en ese sueño que había sido tan real y que él se estaba encargando de cumplir.
No pudo evitar devorarla con la mirada cuando creía que ella no lo estaba mirando.
No pudo evitar suspirar embelesado al ver el inicio de sus senos cuando ella se agachó a levantar una piedra para arrojarla al lago.
No pudo evitar mirarla descaradamente cuando cruzo las piernas en el parque al sentarse. Al estar de frente pudo jurar que esas bragas azules quedaban perfectas con el color de su piel.
No pudo evitar ahogar un gemido cuando sus labios entraron en contacto con la boca dulce de la pelirosa y esta le abrió los labios para iniciar un beso más placentero, donde sus lenguas se debatían por quién tenía el control y el poder.
Y sin siquiera darse cuenta, llevó a Sakura hacia su casa antes de lo previsto. La invitó a entrar y le dijo que se pusiera cómoda en el living mientras él se dirigió a la cocina a tomar, con urgencia, un gran trago de agua. Su garganta estaba tan seca que en su mente se apareció el desierto de Suna, con la diferencia de que él podía solucionar la aridez de su boca cuando se le bajara el calentón.
Regresó al living y casi se ahoga con su propia saliva al ver a su chica. Se había puesto cómoda ¡vaya que sí! La observó detenidamente: Sakura acostada en el sillón y con el vestido subido más arriba de lo debido, mostrando más de lo que ocultaba, le hizo daños severos a su pobre paz mental.
Y todo pasó frente a sus ojos en cámara lenta cuando, en realidad, había pasado demasiado rápido.
Ella estirando los brazos, invitándolo.
Él respondiendo, acercándose y subiéndose sobre ella.
Ella sonriéndole y abriéndole tentadoramente la boca.
Él bajando y fundiéndose con ella un beso que fue todo menos recatado.
El calor de sus cuerpos subió. Todo se calentó en cuestión de minutos y ninguno perdió el tiempo para tocar y sentir al otro.
Quizás iban demasiado rápido, pero él estaba desesperado y ella también. Se notaba en los movimientos, los toques, los besos… en la respuesta general de sus cuerpos por el otro.
Una sola mirada bastó para que ambos se levantaran y, riendo como chiquillos haciendo una travesura, corrieran tomados de la mano a la habitación del Uchiha.
Una vez dentro, la recostó contra la pared y le dio un beso profundo y lento. Quería transmitirle lo que sentía, lo que anhelaba, lo que deseaba más que nada en el mundo.
Lentamente, comenzaron a quitarse la ropa el uno al otro. Sasuke ya quería ver ese vestidito fuera de su vista y que no tapara nada de la persona que tenía al frente. La observó con detenimiento luego de que el vestido voló lejos, y llegó a la conclusión de que el azul sí le quedaba muy bien. Sakura soltó una risita mientras le sacaba la remera a su querido pelinegro y luego iba hacia el cierre de su pantalón.
En un instante, Sakura estaba sobre él en la cama dándole besos en el cuello y mordiéndole, con la presión justa, en las orejas. Se frotaba intencionalmente contra el cuerpo debajo de ella, incitándole, llamándole, excitándole. Y el cuerpo de él respondía de manera rápida al gustarle ese trato.
Si alguien, en algún momento atrás de su vida, le hubiese dicho que se acostaría con Haruno Sakura, sin duda él se le hubiese reído en la cara. En ese momento se daba cuenta de cómo la vida te puede dar una cachetada y dar totalmente la vuelta a todo lo que tenías planeado para tu futuro.
Un gemido bajo y profundo salió de los labios del pelinegro. La muy traviesa había bajar a jugar con su pezones y él nunca se imagino cuan sensible podía ser esa área en particular. Sentía deliciosas descargas eléctricas en todo el cuerpo y que su sangre viajaba con gran velocidad a su parte baja.
En un arrebato de locura, sujeto a la chica de los hombros y la colocó debajo de él para comerle la boca. Le mordió el labio inferior y se lo succiono un poco para luego bajar a su cuello y lamérselo, mordérselo y dejarle un chupetón justo ahí, donde todo el mundo pudiera ver que ella le pertenecía a alguien, específicamente, a Sasuke Uchiha. Incluso ya había decidió que la ropa de la Haruno, de ahora en más, tendría el símbolo Uchiha grabado en alguna parte.
–¡Oh siiii!– gimoteó Sakura.
Sasuke había mandado a volar el brasier y ahora le dedicaba especial atención a esas montañas medianas que tenía frente a él.
–Perfectos… – alcanzó a murmurar mientras le daba lamidas y chupetones. Le empezaba a agarrar especial gusto a eso.
Las bragas desaparecieron del cuerpo de Sakura en un abrir y cerrar de ojos. Sumida en el delirio, inconscientemente, levantó las caderas para que la prenda quedara fuera de juego.
Estaba expuesta ante la mirada roja del Uchiha. Este le sonrió complacido con lo que veía y, sin más, se deslizo hacia sus piernas, dándole mordiscos a sus muslos antes de centrarse en un lugar en especial.
–¡Oh Dios mío!– gimió ella– Mmmm… ¡No pares!– le suplicó.
–No pensaba… hacerlo…– respondió, agitado, volviendo a meterse entre sus piernas.
Un suspiro de alivio escapó de la boca de la pelirosa y el ego machista se regocijo de placer. Sakura estaba a su merced y eso le encantaba, tener el control, darle lo que deseaba, hacerla disfrutar y todo eso gracias a él.
Con un movimiento rápido se quitó lo último que le quedaba de ropa. Su bóxer estaba apretándolo demasiado, clara señal de que su miembro necesitaba libertad.
–Creí… que nunca… te lo quitarías…– habló Sakura– Ya estaba que… que me tiraba… para sacártelo…
–Ansiosa– rió Sasuke.
–Mira… quién lo… dice…– respondió divertida, y sus bocas se volvieron ajuntar en un beso húmedo y placentero.
Sin perder más tiempo, sacó un condón de la mesa de luz, se lo puso y se posicionó entre las piernas de su chica. Ambos estaban listos para lo que se venía. Lentamente, hizo presión contra la humedad de la chica y ella soltó un suspiro, meciendo las caderas para intensificar el contacto.
Sasuke la penetró de un solo golpe, sacándole un gemido a ambos. Sakura envolvió sus piernas alrededor de él, y un vaivén lento comenzó. El Uchiha quería sentir, por todo el tiempo que fuera posible, la estrechez de la pelirosa, la forma en que rodeaba su miembro erguido…
–M… más…. Uhn…– alcanzó a pronunciar Sakura.
Palabras sin sentido, incoherencias, empezaron a ser pronunciadas. Amos tenían la vista nublada por el deseo, sus cuerpos sudorosos por la actividad, sentían las descargas que los recorrían de pies a cabeza que los hacían por más.
El ritmo de las embestidas se intensificó. Los jadeos y gemidos chocaban contra las paredes de la habitación. El placer iba en aumento y el orgasmo se acercaba.
Sakura fue la primera en explotar. El orgasmo chocó contra ella con gran fuerza, haciéndola gritar y estremecerse de placer, y sus uñas se clavaron en la espalda del chico sobre ella.
Sasuke la siguió segundo después. Sintió el delicioso hormigueo recorrerle el cuerpo. Un sonido ronco escapó de su boca y le mordió el cuello a su chica, antes de tumbarse a un costado para no aplastarla.
Se escuchaban las respiraciones agitadas mientras ambos miraban al techo de la habitación. Sakura se movió y se apoyó sobre él, en un gesto puramente cariñoso. Él la abrazó y le beso la frente.
Sakura soltó una risita y Sasuke sonrió ante eso. Nunca en su vida algo se había sentido tan correcto. Estar simplemente ahí, con ella, abrazados en una complicidad abrumadora… Era mucho más de lo que se había esperado.
–Sakura…
–Dime.
Uchiha Sasuke no era una persona de palabras cursis. En ese momento veía innecesario decirle un "Te amo" y escuchar uno de vuelta. Y sabía que ella pensaba igual. Ambos se leían con facilidad y no había necesidad de palabras que sus ojos y sus cuerpos transmitían. Por lo menos, así ellos lo creían.
–¿Quieres ir arriba?
Sakura soltó una carcajada y se subió sobre él sin dudar. Él sonreía divertido y ella intentaba ahogar la risa que quería aflorar, sin mucho éxito. Sus ojos sonreían, al igual que los de él. Sus labios se curvaban en sonrisas, mitad de gracia, mitad de dulzura.
–Parece que estamos muy despiertos, señor Uchiha– bromeó ella, al ver su miembro despierto.
–Parece que estamos muy traviesa, señora Haruno– le devolvió él, sujetándola de las caderas.
–Señorita– corrigió ella.
–No por mucho– respondió él.
Un beso se hizo presente y, después de ponerle un condón, una penetración lo siguió rápido. Sakura llevaba el ritmo y el la ayudaba a que subiera y bajara con facilidad. Lento, rápido, lento, rápido, lento, rápido y más rápido.
–¡Oh!– soltó ella.
–Así…– siseó él.
Y el orgasmo los golpeó de nuevo, con la misma intensidad, con la misma fuerza, con la misma electricidad placentera que les sacudió el cuerpo.
–Molesta– dijo agitado cuando ella se desplomó sobre él.
–Baka– contestó ella, acurrucándose en sus brazos y dejándose llevar por el sueño.
No hay lugar como el hogar, suelen decir, y Sasuke estaba seguro que no importaba el lugar en el que estuviera, siempre y cuando la pelirosa permaneciera a su lado, regalándole sus sonrisas encantadoras, hasta sus reproches y enojos. Ella lo valía todo.
Un leve "gracias" salió de los labios de Sasuke. No solo para la persona junto a él, sino también para su mente, esa pequeña traidora que le había hecho soñar la cosa menos pensada, la que le hizo anhelar aquello que no sabía que deseaba, aquella que le hizo ver con claridad que la felicidad siempre había estado frente a él, acompañándolo en todo momentos sin pedir nada a cambio.
Y supo en ese preciso instante que pasara lo que pasara, en momentos felices o en momentos tristes, él siempre estaría para ella, tanto como estaba seguro que ella estaría para él. Porque Sakura Haruno siempre sería su hogar y él no pensaba cambiar a esa pequeña molestia bajo ningún concepto.
–Estúpidos sentimientos– pronunció entre resignado y feliz, antes de caer en los dulces brazos del sueño y de su pelirosa.
-/-
Se estiró en la cama y soltó un sonoro bostezo. Se sentía relajado y tranquilo como muy pocas veces le sucedía. Estiró su mano en busca de algo o, mejor dicho, de alguien, pero a su lado no había nadie.
Se sentó en la cama y recorrió con su mirada su habitación. ¿A dónde se había metido Sakura? ¿Se había ido sin más después de lo de anoche?
Un escalofrío le recorrió de lleno y soltó una maldición al aire ¿era posible que su mente, de nuevo, le haya jugado un truco sexual? No había ningún rastro de que otra persona, a parte de él, hubiese estado en la habitación.
Se sintió disgustado y molesto consigo mismo y con su cabeza. No le molestaba el hecho de soñar esas cosas, era todo lo contrario en realidad, pero si lo enloquecía el hecho de que quería que fuera real, no una mera invención de su mente.
Se levantó, apoyando los pies en el suelo frío, y se dirigió al baño a despejar un poco su mente. Necesitaba ducharse con urgencia para hacer desaparecer la tensión que estaba haciendo acto de presencia.
Abrió la puerta del baño, ingresó al interior, y la cerró. Se tomó su tiempo para lavarse los dientes y mojarse un poco la cara para que el sueño se alejara.
Mientras lo hacía se percato de algo inusual. Miró extrañado a un lado del lavabo: en una pequeña mesa había ropa que no era suya.
Antes de poder acercarse a ver de quiénes eran esas cosas, se quedó quieto al escuchar el sonido de la cortina, que daba a la ducha, correrse. Sus ojos, con gran velocidad, se posaron sobre lo que había hecho ese ruido… Y el asombro fue tal que una exclamación de sorpresa salió de su boca.
–¡Sasuke! ¿Ya te despertaste?– le preguntó una sonriente pelirosa– Espero que no te moleste que haya usado la tina, es relajante, si me permites decirlo.
–Mierda– susurró al ver a su chica envolverse con su toalla.
–¿Por qué tienes esa cara? Ni que hubieses visto al mismísimo fantasma de la Canterville.
Sin decir absolutamente nada, el Uchiha se acercó y la abrazó con fuerza, gesto que la Haruno respondió con gusto, pero con evidente desconcierto.
–Creí que te había soñado… Que realmente no estabas aquí…
–¡Ay Sasuke! ¿Acaso tu falta de ropa no te decía nada?– le habló divertida, alejándose unos pasos de él para observarlo de pies a cabeza muy detenidamente.
–No, suelo dormir desnudo cuando hace calor– se encogió de hombros.
–¡Oh! Eso es nuevo– soltó una risita traviesa.
–Dime Sakura ¿quieres bañarte de nuevo?– le preguntó mientras le quitaba la toalla.
–Si estás incluido, pues claro– respondió, sujetándose de los hombros del chico.
Sin decir palabras, sólo dirigiéndose miradas cómplices, se metieron en la ducha, para darse un baño bastante placentero.
Sasuke llegó a la conclusión de que soñar, de ser seducido por su mente, no era tan malo si sabías cómo hacer para disfrutarlo. Pero sin duda, prefería mil veces, ser seducido cuando estaba despierto y por una persona en particular.
–Déjame seducir tu mente, Sasuke kun– le susurró en el oído con voz agitada.
Y Uchiha Sasuke sabía muy bien que iba a dejarse seducir de todas las formas posibles.
"Sedúceme que yo responderé del modo que más nos complazca"
/
Fin
¿Qué les pareció? ¿Era lo que esperaban?
Espero haber cumplido con sus expectativas, y sino fue así, espero total honestidad :)
Agradezco a aquello que comentaron el capítulo anterior: Ladyrose23_ setsuna17_ DiamoOnnd PuUnk_ Victoria SyS_ Ariadna_ GaLe.
Y agradezco también a todos los que hayan leído esta historia y a aquellos que comentaron en el primer cap :)
Gale: con respecto a tu comentario debo admitir que nunca he visto Brave 10 y no conozco nada de la pareja que estas hablando. Si en algún momento me agarra la loca, investigaré y escribiré algo sobre ellos. De ultima, si lo deseas, podemos ponernos en contacto y me dices todo lo que sea relevante para escribir algo sobre ellos. Estaría encantada de escribir algo que nunca he hecho, sería un gran reto :)
En fin gente, espero no haberlos decepcionado. Gracias por acompañarme hasta el final :)
¡Nos leemos en otra!
¡Paz, amor y chocolates!
