Capítulo 4: Un temible enemigo

- Hermanos. – hablaba una voz metálica frente a un incontable número de hombres. – Como ustedes sabrán mi padre, el gran maestro, ha fallecido.

Un gran silencio se apoderó de la sala, todos los presentes bajaron sus cabezas en respeto a la partida al otro mundo del padre de Sektor, quien lo sucederá en el liderazgo del clan Lin Kuei. El ciborg fingía un tono de tristeza en su voz ya que en su interior ansiaba convertirse en el nuevo gran maestro, ansiaba tomar el lugar.

- Tráiganlo. – ordenó el ciborg a dos de sus soldados.

Con un gesto de aceptación los soldados se marcharon y luego regresaron con una pequeña caja en sus manos. Arrodillados entregaron el pequeño cofre al ciborg, lo abrió y mostró un hermoso medallón.

- El medallón del Dragón, el símbolo máximo del Lin Kuei. El que lo use obtendrá un poder inimaginable. Mi padre lo usó durante el tiempo que estuvo al mando, ahora me corresponde a mí. Nadie aquí puede negarme mi derecho… nadie de ustedes se atrevería a decirme que no…

El infame Sektor ya estaba colocándose el medallón cuando la puerta del clan se abrió de par en par:

- Yo me atrevo Sektor. – dijo una voz nueva.

Todos miraron al recién llegado, llevaba un pantalón negro y azul, tenía el torso casi desnudo, solo lo cubría dos cintas también azules y negros, su cabello negro estaba bien peinado, tenía una mirada severa y muy siniestra por una cicatriz que cruza uno de sus ojos.

- ¡Sub-Zero! – gritó Sektor furioso con el intruso.

- Así es Sektor. – contestó secamente el recién llegado.

- No te reconocí sin tu uniforme y sin tu mascara.

- Como hace rato que abandoné el Lin Kuei no era necesario llevar mi mascara y mi uniforme… pero como ves he vuelto…

- He oído que ayudaste en la destrucción de Shao Kahn, estoy muy sorprendido de que hayas triunfado frente a un ejército tan maligno solamente acompañado por dos monjes shaolin, dos militares, un actor mediocre, un indio chaman, un policía común y corriente y dos edenianas débiles. ¿Qué es lo que te trae aquí? Te arriesgas mucho al volver, con el cargo de desertor que tienes tan marcado como tu cicatriz.

- Me enteré de la muerte del gran maestro… y me atrevo a decir que quizás tú tuviste algo que ver…

- ¿Qué dices? Mi padre murió de vejez, yo no he tenido nada que ver Kuai Liang…

- Siempre quisiste su puesto, Sektor. Te sentías más poderoso que él, sentías que el Lin Kuei necesitaba sangre nueva al mando.

- Puede que sí, puede que no. De todas formas el gran maestro ha partido al más allá… y tú le harás compañía traidor. ¡Matenlo!

Los soldados Lin Kuei rodearon al joven cryomancer, el permanecía tranquilo, solo miraba al ciborg rojo y al medallón que colgaba en su mano metálica.

- Espera, Sektor. – dijo por fín Sub-Zero. – Te propongo algo.

- ¡Deténganse! – Ordenó nuevamente el ser rojo a sus aliados para luego dirigirse a su ex compañero - ¿Qué cosa?

- Una pelea… tú y yo… por el control del Lin Kuei.

El silencio otra vez tomo control de todos por unos segundos, los soldados quietos como estatuas y un Sektor que miraba asombrado la propuesta del desertor, finalmente el mitad hombre y mitad maquina se rió.

- ¿Estas demente Kuai Liang?

- No, Sektor. Si me ganas, serás el gran maestro y yo no diré nada, incluso dejare que me mates. Pero si yo gano… el medallón del Dragón será mío, el Lin Kuei será mío. Todo lo que viví me ha abierto los ojos y me he dado cuenta que el Lin Kuei solo ha traído sangre y muerte y yo quiero rectificar eso, quiero encaminarlos en proteger a nuestro mundo.

- Pues prepárate Kuai Liang, no tienes chances frente a mí. Casi cometo el error de encargarle a mis soldados terminar con tu mísera vida, pero prefiero hacerlo yo mismo

El cryomancer se mantenía tranquilo y sereno, o por lo menos eso aparentaba ya que pequeñas gotas de sudor en su frente notaban cierto nerviosismo. El ciborg volvió a colocar el medallón en el cofre y ordenó a sus aliados no intervenir, que era su lucha y que él solo se haría cargo de todo, estos obedecieron al pie de la letra quedándose de pie completamente quietos.

- Será una pelea a puño limpio Sektor, yo no usaré mis poderes de hielo y tú no usarás tus lanzallamas y misiles, espero que tengas algo de honor y respetes esta regla. – explicaba Sub-Zero.

- De acuerdo y además te daré algo de ventaja, ataca primero. – lo desafiaba Sektor a su contrincante.

Sub-Zero no esperó más, necesitaba tener el mando del clan, sabía que tener a todos esos solados a su lado sería una ayuda enorme para la tarea de proteger Earthrealm y por eso rápidamente se decidió a eliminar a su competencia. Se lanzó contra el ciborg con una brutal patada que podría haberlo partido en dos, pero el revestimiento metálico de su enemigo lo dotó de mucha dureza y resistió perfectamente el ataque. El hijo del gran maestro respondió con un golpe al torax, el ex Lin Kuei retrocedió con un dolor terrible al sentir el puño de metal en su cuerpo.

- ¿Aún crees que puedes vencerme Sub-Zero? No eres ni la mitad de fuerte de lo que era tu hermano Bi-Han.

Sub-Zero se enderezó rápidamente al oír esas palabras, el recuerdo de su hermano lo hizo enojar, su hermano Bi-Han, quien fue asesinado por Scorpion y luego resucitado como el ninja negro Noob Saibot y a quien él tuvo que enfrentarse muchas veces.

- Puedo vencerte Sektor, siempre has sido orgulloso y eso te arruinará.

El cryomancer volvió al ataque, esquivó un nuevo puñetazo de su rival y lo contraatacó con una patada al rostro, el impacto fue tan fuerte que daño parte del casco del ciborg rojo.

Enfurecido, Sektor se abalanzó sobre Kuai Liang dispuesto a destrozarlo, pero el ex Lin Kuei esquivaba todos sus ataques con habilidad. En un momento de distracción el ciborg pudo golpear a su enemigo de hielo e hizo algo impensado, tomó la cabeza de Kuai Liang con sus frías manos de metal y comenzó a hacer presión.

- Ya me has fastidiado lo suficiente KuaI Liang. – decía fuiroso Sektor mientras seguía ejerciendo más y más presión. – Te aplastaré la cabeza con mis propias manos.

En un intento desesperado Sub-Zero agarro las muñecas de metal de Sektor con sus manos de piel y carne e inmediatamente intentó detenerlo. El ciborg rojo se reía de los vanos intentos del ex Lin Kuei por soltarse, pero la risa muró en sus labios cuando notó que algo andaba mal: Sub-Zero realmente estaba logrando quitar sus manos rojas de encima de él.

- ¡Imposible! – gruñía el hijo del gran maestro y no era por menos ya que estaba siendo superado en fuerza.

Con un esfuerzo inhumano Kuai Liang aún seguía agarrando las muñecas de Sektor aúna pesar de que su cabeza ya estaba fuera de peligro. El cryomancer giro sus manos velozmente y quebró los brazos de su contrincante, el ciborg dio un grito agónico, antes de ser soltado, sus brazos quedaron inservibles temporalmente.

- Esto se termina ahora. – sentenció Sub-Zero ante su invalido enemigo.

Antes de que Sektor se pudiera prepararse un brutal puñetazo en el vientre lo hizo doblarse se dolor, dejando su mentón completamente vulnerable a un violento puntapié. Todos los miembros del clan observaron cómo su hermano ciborg caía al suelo casi inconsciente, derrotado, invalido, humillado.

- Te lo dije Sektor, tu orgullo te arruinaría, no eres digno de llevar el medallón del Dragón, no eres digno de comandar los Lin Kuei. – expresó Sub-Zero colocando un pie sobre el pecho de su rival caído.

- No… no puede ser… padre, te he fallado… he fallado. – decía en voz baja con tono agónico Sektor.

- ¡¿Han visto?! – Gritaba Kuai Liang dirigiéndose a los Lin Kuei - ¡He derrotado a Sektor, el no tiene el poder suficiente para llevar el medallón! ¡La pelea ha acabado y las consecuencias ahora dirán presente. Yo, Kuai Liang, hermano de Bi-Han, también conocido como el Sub-Zero original, con ustedes como testigos he ganado el derecho de gobernar el Lin Kuei! ¡¿Alguien se opone?!

Todos quedaron en silencio, de pie, pero en silencio. Sektor estaba aún en el suelo, casi inerte, Sub-Zero respiraba pesadamente, el combate lo dejó exhausto. Para sorpresa del cryomancer, uno a uno todos los integrantes del clan comenzaron a arrodillarse, aceptando a un nuevo líder.

- Los saludamos… gran maestro. – decía uno de los hombres trayendo el cofre con el medallón del Dragón.

Sub-Zero tomó el medallón entre sus manos, apenas el tacto con el metal del amuleto le hizo sentir una energía que nunca antes había experimentado. Sektor, dolorido en cuerpo y alma, logra levantarse, podía volver a sentir sus brazos, miró con bronca a su vencedor.

- Maldito… - gruñía el infame.

- Sektor… perdiste, te he demostrado de nuevo que las mejoras con metal y cibernética no pueden superar al poder humano. Lo lamento pero deberás cumplir tu palabra, ahora yo soy el gran maestro, pero voy a ser compasivo y voy a dejar que sigas en el Lin Kuei…

- ¡¿Seguir en el Lin Kuei, contigo al mando?! ¡De ninguna manera Kuai Liang, yo no me dejaré guiar por ti! ¡Me largo, dejo el clan y estoy seguro que no soy el único que piensa eso! - gritó eufórico el ciborg mirando alrededor.

- Quizás tengas razón. – respondió Sub-Zero, acto seguido se dirigió de nuevo a su gente. - ¿Alguno de ustedes no acepta que yo esté al mando? El que no quiera es libre de irse con Sektor.

Para tristeza de Kuai Liang, un puñado de hombres y ciborgs se alejaron, aliándose con Sektor. Sin decir palabra alguna Sektor y sus aliados se dieron la vuelta y marcharon hacía la salida. El ciborg rojo salió último y antes de cruzar la puerta lanzó un amenaza contra el Lin Kuei, mejor dicho contra el maestro del Lin Kuei.

- Pagarás por esto, Kuai Liang. No importa el tiempo que lleve, me aseguraré de que pagues por esto. Este clan era mío por derecho y tú me lo quitaste. No tienes idea del infierno que desataré sobre ti y tus amigos, yo antes quería verte convertido en ciborg pero ahora quiero verte… muerto.

Tras dicho esto el infame se retiró.

Este recuerdo alimentó la ira de Sektor durante el tiempo que estuvo fuera del Lin Kuei, pero ahí estaba otra vez, en el templo de su antiguo clan, a punto de enfrentarse a su odiado enemigo, aunque antes debía medirse con los amigos de este.

Tras la caída de Jax, Sonya y Stryker se pusieron de acuerdo y atacaron por los dos lados a su enemigo. El ahora líder del Tekunin los miraba tranquilo, como si no representaran amenaza alguna para él. Con gran enojo Stryker le propino un brutal golpe en pleno rostro a Sektor, la energía y fuerza que puso en el puñetazo le hubieran permitido derribarlo… lo que no ocurrió, el ciborg no mostró dolor ni nada.

- Mierda… - decía el soldado tomándose la mano que comenzaba a dolerle, ya se la había fracturado antes en la pelea con Kano hacía poco tiempo.

Sonya decidió emplear la misma táctica que había usado contra uno de los Tekunin, cerca de Sektor se paró sus manos y engancho sus piernas en el cuello del ciborg. La teniente apretaba sus piernas todo lo que podía, segura de poder ahogar a su enemigo.

- Algo… algo no está bien… - se decía la mujer sintiendo algo extraño en sus piernas, las manos de Sektor.

Con sus manos revestidas en metal rojo, el ciborg sin problemas comenzó a liberarse de la llave de su contrincante. Sonya cayó al suelo pesadamente, pudo ver una gran silueta en piso , giró su cabeza y sus ojos azules vieron a su enemigo cibernético. Un golpe seco detrás de la cabeza distrajo a Sektor, era Kurtis con sus tonfas en mano listo para seguir, otro golpe de tonfa llegó a destino pero otra vez la enorme resistencia del Tekunin se presentaba. Desesperada, Sonya se unió a su hombre y entre ambos le daban feroces palizas a su enemigo, quien solo le limitaba a bloquear, sin caer ni una vez.

- ¡¿Cómo rayos aguantas tanto?! – preguntaba furioso el ex policía mientras seguía castigando sin éxito a su oponente.

- Tengo mucha más energía y fuerza que antes Stryker, una energía especial corre en mi cuerpo. Tú y tus palitos no me hacen ni cosquillas. – contestó sin problemas el Tekunin.

- Tiene razón Kurtis… - se le acercaba Sonya. – Míralo, ha recibido golpes tuyos, también golpes míos y no ha caído.

- Nuestros golpes no le harán nada… pero una granada sí…. – le contestó Stryker extrayendo dicho artefacto de su cinturón. - ¡COMETE ESTO!

Aprovechando que estaban a varios pasos de distancia, Stryker quitó el seguro a la granada y la arrojó con una puntería excelente, el explosivo golpeó a Sektor antes de estallar. La explosión fue tremenda, una nueva nube de polvo nubló el ambiente.

- Listo, problema resuelto, el podrá resistir golpes pero no una granada bien lanzada… - expresaba Kurtis, una rápida visión lo hizo callar.

La nube se disipó, los ojos de ambos militares se abrieron en una mezcla de sorpresa y enojo al igual que los de los Lin Kuei. De pie, quieto, sin haberse movido ni un centímetro, estaba Sektor completamente ileso, solo unos cuantos rayones en su armadura revelaban el exitoso ataque con la granada.

- ¡No, esto ya es imposible! – gritaba furioso Kurtis.

El ciborg solo se limitó a levantar una de sus manos y apuntarlo hacía Sonya y Stryker, una parte del brazo robótico se abrió revelando una suerte de tubo metálico pequeño aun apuntando a los dos protectores de Earthrealm. Stryker comenzó a desenfundar una de sus pistolas pero la suave mano de Sonya lo detuvo:

- ¡No Stryker, huyamos!

La reacción era justificable ya que ambos recordaron una delas armas más peligrosas del líder Tekunin, un chorro de fuego salió disparado del brazo ciborg. Tuvieron la suerte de poder correr y evadir el lanzallamas.

Una vez que la llamarada terminó Stryker se acercó otra vez ahora desenfundando sus dos pistolas, una en cada mano, dispuesto a darle fin a la confrontación.

- ¡Me obligaste a hacer esto Sektor, ya me harté!

- Dispárame, te será inútil.

Con un grito como de guerra, Stryker caminó hacía su enemigo disparando sin cesar. Las balas solo hacían pequeñas abolladuras en la armadura roja aunque nada grave. Al terminarse las balas ambos hombres quedaron a solo centímetros por lo que el militar optó por golpear al Tekunin con las culatas de sus pistolas vacías. Sektor finalmente dio señales de dolor al recibir uno de los golpes, un pequeño quejido indicó que después de todo no era indestructible.

Al revelar esto y para no correr riesgos el ciborg rápidamente contratacó golpeando a Stryker en la cabeza con sus manos. El ex policía siguió atacando aún dolorido pero el ex Lin Kuei le dio una patada que lo hizo caer de rodillas y luego un golpe fuerte al rostro lo dejó moribundo.

- Tuviste suerte Stryker. – comentaba Sektor. – Si hubiera usado toda mi energía en ese último puñetazo te habría destrozado el cráneo, no te mataré todavía.

- ¡Kurtis! – gritó Sonya antes de correr hacía su enemigo.

La teniente, moviéndose rápidamente, se lanzó contra Sektor con un golpe directo que fue bloqueado hábilmente por su contrincante.

- Das pena, no entiendo como Raiden eligió gente tan patética para proteger a nuestro mundo. – expresó Sektor molesto.

El puño rojo y frío atrapo la mano rosa y tibia de la mujer. Sonya comenzó a sentir una presión sobre su mano y era eso en efecto, la presión que estaba ejerciendo la mano de Sektor sobre la de ella.

La teniente comenzó a chillar, parecía que su mano estuviera dentro de una aplanadora, pudo oír el crujir de los huesos, sus gritos se hacían más y más fuertes, el dolor la hizo arrodillarse y salir lágrimas por sus ojos.

- No te preocupes Sonya . – le hablaba Sektor mientras con su otro brazo, aun con el lanzallamas activado le apuntaba a su hermoso rostro. – Ya no sentirás dolor.

El hombre rojo ya estaba listo para en segundos nada más prender fuego a la militar… hasta que un dolor punzante en su brazo libre lo hizo soltar a su presa. Giró su cabeza cubierta y vio una sierra circular amarilla tratando de cortar su brazo, el responsable se hallaba a unos centímetros.

- Cyrax… - gruñó Sektor quitando la sierra antes de que seccionara su miembro.

- ¿No pensarás que iba a dejar que mates a mis compañeros y superiores enfrente mío sin hacer nada?

Sonya aún estaba arrodillada, tomándose la mano herida, no llegó a reaccionar cuando Sektor le dio un puntapié en pleno rostro. La pobre teniente se desmayó con los labios ensangrentados y una herida encima de una ceja.

- Por lo menos ella ya no molestará por un tiempo. – dijo Sektor y acto seguido añadió – Tres menos. ¿Tú quieres ser el siguiente Cyrax?

- Yo también pelearé Sektor. – habló Smoke acercándose a su aliado color oro.

- Bien, una pelea entre ciborgs, cuando termine con ustedes, los desarmaré y usaré sus armaduras para mejorar la mía. – cortó el Tekunin.

Sub-Zero, Sareena y Frost veían como los tres ciborgs estaban a punto de tener un duelo mortal, eran dos contra uno pero el enemigo demostraba una fuerza muy superior a la demostrada anteriormente.

Sektor, Smoke y Cyrax, los tres ex Lin Kuei se prepararon, pronto comenzaría una carnicería de carne y metal.

Fin del cuarto capítulo.

Y con este van cuatro capítulos del fic, me disculpo si les molestó que la mitad del capítulo haya sido un flashback de Sektor perdiendo el medallón del Dragón y el mando del Lin Kuei a manos de Sub-Zero.

Bueno, sin más que decir hasta el próximo capítulo.

Ale93371.