Capítulo 6: Sueños
La joven mujer de cabellos de hielo descansaba agotada tras el ataque nervioso que había sufrido luchando entre obedecer a Sub-Zero o traicionarlo de nuevo para su propio beneficio, hasta que una voz metálica la despertó de su sopor, vio a través de la pequeña ventana de la habitación un rostro rojo.
- Frost…. – la llamaba el misterioso ser.
- ¿Sektor? – contestó ella levantándose.
- El mismo, necesito tu ayuda.
- No puedo ayudarte… no quiero traicionar a Sub-Zero…
- No digas eso, hace unos minutos estabas peleando contigo misma, a punto de volverte loca por obtener el Medallón del Dragón.
- El Medallón… estoy seguro de que puedo dominar su poder esta vez.
- Yo puedo dártelo, quiero matar a Sub-Zero por usurpar mi lugar en el Lin Kuei pero no me interesa formar parte de eso, ahora tengo mi propio clan… así que puedo dejarte el Medallón del Dragón.
- ¿Y en qué quieres que te ayude?
- Además de Sub-Zero están Cyrax, Jax y otros más, quiero encargarme de ellos también. Quiero que sabotees el helicóptero de las Fuerzas Especiales.
- ¿Por qué no lo haces tú?
- Tengo que contactar a mis guerreros, debo esperar su llegada y quiero asegurarme de que los soldaditos patéticos no se irán por un buen rato.
- ¿En serio me dejarás el Medallón?
- Con todo gusto, si me ayudas… ¿hay trato?
- …trato… ahora voy a salir afuera diciendo que quiero tomar un poco de aire fresco, sabotearé el vehículo y espero tu ataque.
- Tendrás que disimular, deberás ayudar a Sub-Zero contra mí, nadie debe sospechar que trabaras conmigo.
- De acuerdo, te aviso que golpearé en serio.
Ese recuerdo avivaba la ambición de Frost, quien había visto hace unos instantes como unos soldados Lin Kuei removían el dichoso Medallón del cuerpo de su líder inconsciente y lo guardaban en un cofre, el cual fue llevado por Cold a otra habitación. Sub-Zero estaba postrado en una cama en el salón principal, cerca de Stryker y Cyrax que estaban en su mismo estado. Sareena y Sonya estaban siempre al lado de sus hombres y no se movían, Smoke y Jax vigilaban al ciborg dorado.
- Smoke… ¿entendiste algo de lo que dijo Cyrax?
- No, no sé qué quiso decir Jax. Entendí las palabras "Sektor", "Quan Chi", Poder", "Demoniaco"… pero no comprendo… no veo una conexión entre Sektor y el hechicero.
- Sí, ese calvito debe estar muy ocupado con su hermandad de la sombra como para ayudar a Sektor y su Tekunin.
Mientras todos se preocupaban por los tres guerreros, en sus mentes funcionales recuerdos y sueños se hacían presentes:
Como una extraña casualidad estaban los tres: Sub-Zero, Stryker y Cyrax, los tres hombres en un mismo sueño, pero no parecía el sueño de uno de ellos imaginándose a los otros dos… no… estaban compartiendo un sueño…
Era un lugar inhóspito, solo había tierra y algunos cadáveres podridos y esqueletos blancos, el polvo ocre se sentía denso y asfixiante. Sub-Zero miró en todas direcciones como buscando algo.
- ¿Qué fue lo ocurrió? ¿No estábamos peleando con Sektor? – dijo Cyrax confundido.
- ¿Estaremos muertos? ¿Será esto el cielo o el infierno? – se preguntaba Stryker ignorando si lo oían, luego observo a su compañero de hielo sorprendido. - ¡Sub-Zero! Tu ropa…
La sorpresa no era menor, ahora el cryomancer llevaba puesto una extraña fusión de su traje ninja con una armadura samurái, llevaba casi todo el cuerpo protegido por prendas de tela azul pero con hombreras, coderas y un casco de metal.
- Es… una de las armaduras del templo Lin Kuei, solo la usan los líderes en batallas importantes, pero no soy el únicos con otra ropa, no viste las tuyas Stryker…
El militar se miró y confirmó lo dicho: ahora llevaba puesto una campera negra cerrada hasta el cuello, con bordes azules, pantalones a tono, botas negras, guantes negros sin dedos, lentes grandes cubrían sus ojos y no llevaba gorra alguna revelando su cabello rubio cortado como militar, llevaba sus tonfas en la espalda pero ahora eran plateadas, de acero y una metralleta colgaba también.
- ¿Pero qué mierda hago vestido así? ¡Parezco un superhéroe de DC Comics!
Cyrax no cambió mucho su apariencia, excepto porque le faltaban partes roboticas, su máscara por ejemplo, junto con la piezas de los brazos y hombros estaban ausentes revelando piel morena y un cráneo robótico ocupando la mitad de su cabeza.
Los tres hombres se miraban sin poder decir nada, no entendían que había ocurrido, que era ese lugar, que hacían ahí, porque estaban ahí y porque el cambio de trajes. Una repentina imagen los paralizó, un grito fuerte los hizo voltearse y vieron a Kintaro rugir con todas sus fuerzas mientras distintos villanos corrían detrás de él.
Shang Tsung, Quan Chi, Shao Kahn, Rain, Mileena, inexplicablemente Frost, Sektor, Noob Saibot y otros que no conocían corrían gritando con ira.
Vieron para el otro lado y estaba la razón: venía Raiden con los suyos, pero no el Raiden de traje blanco y ojos blancos, sino uno de traje negro y ojos rojos. Shujinko, Johnny Cage, Sonya, Jax, Jade, Kitana, Sindel, incluso los propios Sub-Zero, Stryker y Cyrax, como si se tratara de clones, corrían con gritos de guerra.
Ambas fuerzas, villanos y héroes estaban por chocar, parecía la batalla definitiva.
- ¿Qué es esto? – exclamaba Sub-Zero, sus compañeros no sabían que responder.
- El Armageddon. – dijo una voz extraña que impactó profundo en los hombres.
Solo metros separaban a ambas fuerzas, cuando los dos bandos estaban a punto de chocar una fuerte luz alumbró a los guerreros, una blanca ceguera los invadió.
Mientras, en el salón principal del templo Lin Kuei:
Cold dejó el cofre en un altar y se retiró preocupado por su maestro, tan ensimismado estaba en sus pensamientos que no notaba que Frost lo había seguido y sabía dónde estaba su precioso Medallón del Dragón. Sin hacer ruido, como una felina, la mujer se alzó con el botin, abrió el cofre y sus dientes mostraron una mueca de felicidad al verse de nuevo poseedora de ese importante talismán.
- Suelta eso… ahora… - dijo una voz arruinando su dicha, era Sonya Blade.
- ¿No se suponía que estabas cuidando a tu novio? – contestó ella tratando de desviar el tema.
- No pude evitar ver una extraña expresión en tu rostro cuando se llevaron el medallón así que te seguí mientras seguías a Cold.
- Solo lo estaba mirando…
- Sí claro.
- Escúchame, lo lamento pero deseo tanto tener al Lin Kuei bajo mi control, deseo tanto ser la mejor guerrera de la tierra.
- Eres una basura… eso es lo que eres… una rata traidora…
- Sí… eso es lo que soy…
Antes de que Sonya pudiera reaccionar Frost le congeló los pies con su poder de hielo. La teniente se quedó quieta gritando maldiciones a su contrincante. Furiosa, Blade disparó espirales rosas que fueron evadidas por la cryomancer, quien decidió huir con el cofre y el medallón.
En la mente de Cyrax:
- No entiendo nada. – se dijo el ciborg, quien ahora estaba en un gran vacío blanco.
No sabía que pasó con Sub-Zero y Stryker y menos que hacía en medio de la nada, el ex Lin Kuei parecía que iba a perder el juicio. Se rascó la cabeza pensativo, tardó varios segundos en darse cuenta que estaba rascándose su cabello y sentía el tacto de su piel. Se miró las manos y vio piel africana en lugar de metal amarillo, ahora lo único amarillo era parte de su uniforme Lin Kuei que llevaba puesto. Parecía un milagro, era humano otra vez.
- ¡IMPOSIBLE! – gritó tratando de disimular su alegría.
Era la primera vez en mucho tiempo que podía volver a sentir el aire rozando su cuerpo, pero su alegría no duró mucho recordando que está en un sueño, un muy extraño sueño.
- No te olvides que es un sueño. – le dijo una voz a su espalda.
Cyrax se dio vuelta y se vio a sí mismo, como ciborg, con la armadura dorada y negra.
- ¿Pero…? ¿Cómo…?
- ¿No estas feliz de recuperar tu cuerpo de carne y hueso?
- Sí… pero ¿Quién…?
- Soy tú, mejor dicho soy tu mitad cibernética.
- ¿Mitad… cibernética?
- Sí, por mucho tiempo has sentido que la armadura te limitaba, te estorbaba… te controlaba… ahora estas libre por unos minutos y quiero que me demuestres…
- ¿Demostrarte qué?
- Si realmente tu armadura te supera en todo… prepárate.
Sin decir más el ciborg atacó a su contraparte humana, un golpe peligroso fue esquivado y el Cyrax de carne y hueso desapareció en una nube de humo para reaparecer detrás de su enemigo y le dio un rodillazo que le hubiera quebrado la columna, si no estuviera cubierta de metal.
- Buen golpe, veamos cuanto te dura la suerte. – dijo el ciborg convirtiendo su mano en una sierra.
Cyrax no quiso ser menos y activo un dispositivo de cuchillas de su muñequera, de repente de esta salieron hojas filosas que comenzaron a girar velozmente imitando una sierra circular. Los dos ex Lin Kuei comenzaron una batalla encarnizada con sus armas, las chispas salían por cada golpe entre ambas sierras, el Cyrax de piel pudo hacerle un corte en el abdomen al Cyrax de metal, este se alejó y de su pecho salió disparada una bomba mecánica, el enemigo humano sacó de su cinturón una esfera de vidrio con un extraño liquido amarillo dentro y la arrojó con violencia contra el ciborg.
Cada uno se teletransportó para evitar la bomba del otro, que estallaron en una tremenda explosión ensordecedora. La pelea era bastante reñida, ambos resolvieron terminar a la antigua: a golpe y patada. Un potente puñetazo cubierto en acero golpeó duramente un rostro de carne y hueso, una pierna de carne le propinaba un tremendo puntapié a un pecho recubierto.
Parecía una batalla sin final, nuestro Cyrax ya se estaba agotando mientras que el otro no daba ninguna muestra de cansancio.
- Lo que me imaginaba. – hablaba el ciborg. – Eres débil, la carne no puede reemplazar al metal.
Ese comentario fue más que suficiente para que el guerrero africano se recuperara y atacara a su contraparte robótica lanzándole una red de energía desde sus manos y dejándolo indefenso para una feroz paliza. La armadura amarilla y negra comenzaba a abollarse con cada golpe bien dado. Cyrax, furioso y cansado, decidió finalizar el combate quebrándole los brazos a su enemigo y rematarlo de un golpe en su casco, tan fuerte que quebró parte de este.
El Cyrax ciborg cayó al suelo, derrotado y casi desactivado por los brutales ataques recibidos, el Cyrax humano miraba triunfante la escena pero no se hizo esperar y como si alguien le hubiera dado la orden de matar tomó del cuello a su contraparte y preparó nuevamente la sierra de su muñequera.
- Bien… bien hecho… - decía con esfuerzo el ser mitad hombre, mitad máquina.
- ¿Qué?
- Lo has demostrado… tu armadura no te supera, no te limita, eres el mismo guerrero que fuiste siempre y ninguna armadura te complicará tu vida.
- ¿Quieres decir que sentía que mi armadura me impedía ser un buen guerrero?
- Sí…por eso no querías transformarte en ciborg, pero eso no significa el fin de tu vida… puedes combinar tus habilidades junto a tu traje cibernético y ser uno de los guerreros más poderosos de los reinos. No me dejaste superarte y eso importa mucho… ahora… destrúyeme…
Haciendole caso, el humano, de un solo golpe, decapitó al ciborg, el cuerpo se mantuvo unos segundos antes de desintegrarse junto con la cabeza. Cyrax miro de nuevo su cuerpo y se dio cuenta que nuevamente tenía su armadura amarilla y negra, pero inmediatamente se quitó la máscara y la aplastó con sus manos.
En la mente de Stryker…
Tras la luz blanca, Kurtis miró a su alrededor para ver que no había nada ni nadie alrededor, estaba solo…
- Genial… ¿ahora donde mierda estoy?
Caminó errante por varios minutos gritándole a la nada, esperando una respuesta que parecía nunca llegar. Cansado se detuvo y sentó en el suelo blanco como todo en aquel lugar, si se le podía denominar así, allí se dio cuenta que llevaba su antiguo uniforme policial: una remera azul con su placa colgando del cuello, un pantalón negro, botas negras, gorra negra con las siglas "SWAT" coronando su cabeza y sus tonfas negros en la espalda, sin olvidar sus dos pistolas y su picana eléctrica.
- ¿Por qué de nuevo tengo mi uniforme de la policía?
- Porque es con el que te conocimos Kurtis Stryker. – habló una voz a sus espaldas.
Se levantó rápidamente desenfundado sus armas, más por instinto que por otra cosa, sin embargo los volvió a guardar al ver a todos sus aliados frente suyo, allí, en medio de la nada.
Raiden, Sub-Zero, Liu Kang, Johnny Cage, Nightwolf, Jax, Kitana, Jade, Cyrax, Smoke, Kabal, Ermac, Sindel, Kung Lao… Sonya… todos mirándolo fijamente pero con rostros amistosos, lo que tranquilizó aún más al oficial.
- Raiden… muchachos… ¿Qué es todo esto?
- No es nada Stryker. – hablaba el dios del trueno - Quiero que les digas a tus amigos porque desapareciste después de que Liu Kang destruyó a Shao Kahn en su invasión a Earthrealm.
- Ya lo dije… me quedé para arreglar la ciudad…
- Kurtis… - se acercaba Sonya – Dinos la verdad.
El oficial se mantuvo serio y negativo hasta que después de unos minutos finalmente aceptó, miró al suelo mientras hablaba lentamente:
- Me quedé en la Tierra porque no quería seguir estando con ustedes…
- ¿Por qué? – preguntaba Sub-Zero.
- Porque… me daba vergüenza... todos ustedes tienen poderes increíbles, habilidades sobrenaturales y yo… nada…
- ¿Qué? – preguntaba Sindel.
- Como dije Reina Sindel, usted y los demás tienen habilidades que ningún humano posee y yo solo soy un simple humano, no tengo ningún poder, me siento muy inferior. No puedo lanzar hielo como Sub-Zero o fuego como Liu Kang, no puedo lanzar rayos verdes como Cage, no puedo transportarme como Kitana o Kung Lao, incluso mi ex compañero Kabal, quien no tenía poder alguno ahora tiene supervelocidad…
- Kurtis… - se seguía acercando Sonya. – ¿Por eso no querías estar con nosotros, solo por eso te negabas a seguir la misión que se te encomendó?
- Sí… sé que suena estúpido, pero sí…
- Kurtis, yo tampoco tengo poderes, Jax tampoco tiene poderes, solo tienen sus brazos de metal y no somos inferiores a los demás… tú no eres inferior Stryker, te olvidas que has derrotado a gente que sí tiene poderes.
- Sí… tienes razón…
- Stryker, tú no fuiste elegido como protector de la tierra por nada, fuiste elegido por tus habilidades de combate y no por algún poder en especial. – concluyó Raiden.
- Pero Raiden… ¿qué fue lo que vi antes? ¿Por qué vi a todos peleando, a Shang Tsung y los suyos peleando contra nosotros? Algo nos dijo que era el Armageddon…
- Sí, pero eso lo verás más adelante Stryker…
- ¿Pero no hay forma alguno de evitarlo?
- Lamento decirte que no tienes suficiente poder para cambiar eso… nadie tiene suficiente poder para cambiarlo…
- ¿Pero quienes ganaron… nosotros o… ellos?
- No puedo decírtelo, eso lo verás cuando llegué su tiempo… ahora debes despertar.
En la conciencia del gran maestro Sub-Zero…
Kuai Liang miraba la nada en la que se encontraba ahora, corrió y habló esperando una respuesta pero todo intento era inútil, así que se sentó a meditar acerca de todo lo acontecido, acerca de la pelea con Sektor, de la guerra entre los guerreros del bien y del mal… de pronto una voz conocida lo sacó de su concentración.
- Hola Kuai Liang.
El cryomancer se dio vuelta inmediatamente para ver un sujeto de negro acercándose a paso lento.
- ¡Noob Saibot! – gritó Sub-Zero preparándose para una pelea que parece inevitable.
Pero algo extraño ocurrió: repentinamente la piel negra parecía comenzar a caer como la cera de una vela que se derretía, los ojos blancos tomaron color, los ropajes oscuros ahora eran azules, ahora parecía Bi-Han
- Hola hermano. – Habló el antiguo Sub-Zero.
- Bi-Han, hermano mayor… - contestó el nuevo Sub-Zero saludando.
- Ya por tu apariencia avejentada parecería que tú ahora eres el hermano mayor.
- Has vuelto, eso significa que Noob…
- No, aún Noob es parte de mí, me temo que sigo contaminado por las fuerzas malignas. Estoy aprovechando esta tregua que me dio el poder diabólico para volver a ser yo.
- Entonces, tu forma original solo es temporal…
- Lo lamento, quiero que sepas que pase lo que pase, por más que mi cuerpo despierte con el poder diabólico y el traje negro mi espíritu siempre estará contigo en cada combate. Sé que te parece imposible pero mi alma aún te reconoce como hermano por más que yo diga otra cosa.
- Bi-Han…
- Eres un gran guerrero. Mírate, ahora eres el líder del Lin Kuei y los has llevado el buen camino protegiendo a Earthrealm, estoy orgulloso de ti Kuai Liang… es todo lo que necesitaba decirte.
Sub-Zero sentía ganas de abrazar a su hermano mayor, aunque se contuvo sabiendo que eso no era digno de un Lin Kuei, se limitó a sonreír bajó su máscara.
- Bueno, mi tiempo ha terminado, lamentablemente la tregua de mis poderes es muy corta, ya siento la energía queriendo corromperme de nuevo, adiós.
- Adiós… - solo pudo decir Kuai Liang al ver a Bi-han dándose la vuelta tan rápido.
- Una cosa más: protege a Sareena, cuida bien de ella por favor, Kuai Liang.
- No te preocupes ella está en buenas manos. Adiós…
- Mejor no nos digamos adiós, mejor un "hasta pronto" ya que muy pronto volveremos a vernos… como enemigos. – Concluyó Bi-Han tornándose nuevamente de color negro antes de desaparecer.
En el salón principal del templo Lin Kuei:
Como una increíble coincidencia los tres guerreros despertaron de sus sueños, Sareena y Sonya, quien ya se había descongelado y avisado de lo ocurrido, se emocionaron al ver a sus hombres ahora con los ojos abiertos.
- ¡Sub-Zero! – gritó Sareena.
- ¡Kurtis! – gritó Sonya abrazando a su amante.
- Claro, a ellos los abrazan y a mí que me parta un rayo… - habló Cyrax solo siendo recibido por sus compañeros Jax y Smoke.
- Bienvenido al mundo real. – bromeó Jax. – Estuviste desvariando antes de desmayarte, Cyrax.
- ¿Sí?
- Sí, dijiste algo acerca de un poder demoniaco y de Quan Chi.
- No estaba desvariando, estaba diciendo la verdad.
Todos enmudecieron ante el comentario, el ciborg prosiguió:
- Jax, cuando nos enfrentamos a Jarek en la cárcel, pude percibir una energía demoniaca en su cuerpo, era el poder de Quan Chi, quien usó su magia para curarlo…
- ¿Y?
- Y que cuando peleamos contra Sektor vi que el poseía el mismo poder infernal…
- Espera… - se metió Stryker – No me estarás diciendo que…
- Es posible Stryker, Quan Chi pudo haber usado su magia en Sektor para darle más poder y resistencia, por eso nos costó tanto derrotarlo.
- ¡Eso es imposible! – Contestó Jax - ¿Por qué diablos Quan Chi ayudaría a Sektor?
- Porque tienen sus motivos: Ambos quieren a Sub-Zero muerto y de paso eliminarnos a nosotros que hemos fastidiado sus planes más de una vez… es una posibilidad.
Sub-Zero quedó pasmado como los demás por el comentario de su colega ciborg y no se daba cuenta que todos los soldados Lin Kuei se estaban preparando para salir afuera:
- ¿Qué está pasando?
- Señor… - hablaba Cold. – Mientras usted estaba desmayado por seguridad le quitamos el medallón y lo guardamos en el cofre.
- ¿Y qué ocurrió?
Sonya lo miró fijamente, una mirada de enojo se mostraba en sus bonitos ojos:
- Frost… se lo llevó.
Fin del sexto capítulo.
