Capítulo 7: Poder

- Imposible.

- No es imposible Sub-Zero, yo la vi tomando el cofre, intenté detenerla pero me congeló los pies y logró huir.

El gran maestro enmudeció, le dolió haber sido traicionado nuevamente por su discipula, tanto esfuerzo para llevarla al camino correcto y ahora ella se había apoderado otra vez del Medallón del Dragón.

- Fue culpa mía maestro… - argumentaba Cold – debí haberme dado cuenta de que Frost me seguía, de haberla advertido…

- No te preocupes Cold, no fue culpa tuya, fue culpa mía en haber confiado en ella, en haber creído en que cambió.

Sub-Zero, Cyrax y Stryker se levantaron sintiéndose como nuevos, todos se prepararon ya que se informó de la amenaza de Sektor y si, siendo verdad, Quan Chi le da poder y energía el ciborg sería más imparable que nunca. El mayor Jax Briggs se puso a hablar por un comunicador mientras sus soldados seguían enlistándose:

- Listo, ya contacté a la base, enviarán un helicóptero con soldados.

- ¿Cuánto tardará en llegar Jax? – preguntaba la teniente Blade.

- Tardaran unas horas, pero bueno, otra no hay.

- Oye Sonya, - llamaba Stryker a su chica. - ¿Ese tal Quan Chi… es muy poderoso? Te lo pregunto porque Raiden me dijo que tú, Cyrax y Jax lo vieron en persona.

- Sí, es un hechicero muy poderoso, incluso es capaz de resucitar muertos.

- Diablos… si es tan poderoso y encima ayuda a Sektor, estamos en un buen problema.

- Lamentablemente sí, pero juntos podemos vencerlos a ambos.

Jax nuevamente comenzó a hablar con su comunicador, hasta que un ruido de interferencia lo extrañó, cada vez perdía más contacto con sus pares en la base de las fuerzas especiales.

- ¿Hola… hola? ¿Base, me oyen? – preguntaba Briggs al comunicador pero el ruido se hacía más y más fuerte.

- En una hora… - sonó una voz robotica.

- ¿En una hora llegaran? – exclamó sorprendido.

- No… en una hora tendré sus cabezas, incluyendo la tuya Jax. – dijo la voz.

- ¿Sektor, como carajo…?

- No es necesario hablar de eso, en una hora ustedes estarán muertos, con Frost y Quan Chi no dejaremos a nadie vivo.

El mayor comunicó la mala nueva a sus amigos, todos se preocuparon al ver que lo que había dicho Cyrax era verdad: Quan Chi ayudaba a Sektor. En segundos todos salieron al ambiente helado y congelado de afuera, el mismo lugar donde hacía un par de horas se produjo la más brutal de las peleas.

- Sareena. – le hablaba Sub-Zero a la mujer demonio.

- ¿Qué ocurre?

- No te expongas, escóndete en el templo para que estés a salv…

- ¡No voy a dejarte así! Moriré a tu lado de ser necesario.

- Pero… no quiero que mueras, le hice una promesa a alguien en mi sueño.

- ¿A quién?

- A Bi-Han.

- ¿Tu hermano? Pero él está… oh, entiendo… igual no voy a dejarte, ahora soy una Lin Kuei.

Minuto a minuto, segundo a segundo iba pasando el tiempo esperando la hora señalada por el infame ciborg Tekunin. A medida que pasaba el tiempo los nervios se hacían más presente en las mentes y en los cuerpos de todos, incluso el del gran maestro, quien ahora carecía de su medallón.

Finalmente llegó la hora, tres figuras comenzaron a emerger frente a los impactados Lin Kueis y soldados de fuerzas especiales, tres figuras ya muy conocidas: la de Sektor, la de Frost y, confirmando todo, Quan Chi. El ciborg rojo estaba completamente restaurado, toda marca del combate anterior había desaparecido.

- ¿Así que ese es el famoso Quan Chi? ¿El tipo que parece un integrante de Kiss? – bromeaba Stryker viendo al hombre calvo, de piel palida y marcas negras en la cabeza.

- Sí, ese hombre le proporcionaba energía a Sektor. – le contestaba Cyrax.

- Exacto, Sektor sentía tantos deseos de exterminarlos a todos que no pude negarme a darle poder infernal para curarlo y revitalizarlo. – explicó el hechicero con su voz profunda.

- Hola de nuevo, esta vez he venido mejor acompañado ¡ATAQUEN! – ordenó Sektor haciendo aparecer detrás suyo una veintena de soldados Tekunin.

- ¡Ataquen! – ordenó Sub-Zero a los Lin Kueis, quienes no dudaron en defender.

Se armó una terrible carnicería, miembros de ambos grupos caían muertos o gravemente heridos, Sareena y Sonya fueron con Frost mientras que Stryker, Jax, Cyrax, Smoke y Sub-Zero iban contra Sektor.

La joven cryomancer usó sus dagas de hielo para protegerse de las cuchilladas de Sareena y le hizo un profundo corte en el brazo a la mujer de cabellos negros y blancos. Frost sonrió pero al darse la vuelta un golpe de Sonya la sacudió fuertemente dejándola indefensa para una patada en las costillas de parte de Sareena, un ardor invadió su cuerpo mientras escupía sangre, luego un golpe entre ambas féminas terminó de derribar a la mujer de hielo.

- Eso eso que te ganas por traidora. – dijo Sonya a su enemiga caída.

- No me subestimes perra. – contestó con una expresión de odio profundo.

Con una velocidad increíble la mujer se levantó, eludió una patada de Sonya, aprovechó para tomar dicha extremidad y quebrarla, la teniente quedó en el suelo adolorida. Sareena salió a ayudar a su compañera caída y atacó con enojo a Frost, soportando el dolor en su brazo. Un puñetazo eludido permitió a la traidora golpear a la mujer demonio en el cuello, en la yugular, dejándola paralizada; Sareena se arrodilló con sus manos en su cuello emitiendo arcadas, Frost tomó la cuchilla de acero de su enemiga y se preparaba para decapitarla.

- Debo serte sincera, nunca me agradaste. – confesó antes de dar el golpe final.

Sonya, viendo la escena, se levanta con esfuerzo y de su muñequera saca una delgada cuerda y, colocándose detrás de su enemiga de forma silenciosa, enrolló el cable en su cuello y comenzó a estrangularla. Sareena recuperó el aliento y miraba como la traidora forcejeaba con su atacante, sus ojos se desviaban, sentía la vida írsele de su cuerpo junto con el aire.

- ¡Ya muérete! – exclamaba Sonya mientras seguía ahorcando a Frost.

- ¡No, no la mates!

- ¿Por qué no Sareena? No tiene cura, es lo único que queda.

- No, déjala, no la mates.

Con enojo la rubia soltó a la chica de cabellos de hielo, quien cayó al suelo recuperando el aire.

Stryker golpeaba a Sektor con toda su furia pero otra vez la extrema dureza de la coraza roja frenó su puñetazo, Cyrax y Smoke también tuvieron sus intentos aunque también fallaron. Kurtis recibió un golpe en la cabeza que lo dejó atontado, Cyrax y Smoke se transportaron para eludir las llamaradas de sus lanzallamas y Jax un golpe electrificado lo derribó. Sub-Zero creó su Kori Blade y atravesó a Sektor en el pecho, pero el ciborg se mantuvo de pie sin problemas y golpeo al gran maestro, la Kori Blade se destruyó en poco tiempo.

- Se nota que ya no posees el medallón del Dragón, tu Kori Blade duró pocos segundos y tu fuerza ya no es la misma. – se burlaba Sektor

- Es cierto, el medallón lo tengo yo… - hablaba Frost levantándose y riéndose también, se acercaba al ciborg rojo mostrando el medallón como un trofeo mal obtenido. - … ahora finalmente el Lin Kuei será…

- …mío. – interrumpió Sektor quitándole el talismán de las manos.

- ¡¿QUÉ?! ¡¿Qué mierda haces?!

- El Lin Kuei, será mío, fue por esto que vine.

- ¡Pero dijiste que no te importaba el Lin Kuei! ¡Que solo querías matar a Sub-Zero y a los demás!

- Mentí… el Lin Kuei iba a ser mío hasta que Sub-Zero me lo arrebató, ahora es momento de la venganza. Ahora el medallón del Dragón me dará poder ilimitado más allá de lo imaginado… ya no necesito tu poder Quan Chi.

- ¿Estás seguro? – preguntó él.

- Sí, el poder del medallón será suficiente, así que quítame tu energía infernal, además no hay lugar suficiente para dos fuerzas opuestas.

- Bien, pero no habrá vuelta atrás.

El hechicero dijo un conjuro y una ráfaga de energía verde, roja y negra envolvía a Sektor. Un leve gruñido indicó que el ciborg estaba siendo despojado de su energía adicional, la ráfaga fue intensificándose hasta que, de un momento a otro comenzó a desaparecer.

- Ahora que la energía infernal no recorre mi cuerpo, ahora si puedo tomar el poder del medallón del Dragón. – hablaba el infame para luego dirigirse a Sub-Zero. – ¡Kuai Liang, observa mi nuevo poder, observa al futuro del Lin Kuei!

El Tekunin alzó el medallón pero ninguna energía extraña se presentó, ningún poder fantástico se hacía visible, el propio Sektor no comprendía porque el medallón no comenzaba a aumentar su fuerza y resistencia, una risa desubicada de Cold lo hizo girar la cabeza.

- ¿De qué te ríes tú? – preguntaba enojado el ser rojo.

- Que no tendrás ningún poder Sektor… ese medallón es falso… - contestaba Cold.

- ¡¿FALSO?! – gritaron al unísono Sektor y Frost con los ojos bien abiertos.

- Sí… el verdadero lo tuve siempre conmigo. – contestó el joven extrayendo un pañuelo azul y de adentro salió otro medallón reluciente. – Desde que traicionaste al gran maestro por primera vez Frost, me he tomado la libertad de, en secreto, crear una réplica del medallón y guardarlo en el cofre. Te engañé haciéndote creer que guardé el verdadero en el cofre pero en un rápido movimiento coloqué el falso y el verdadero me lo quedé para protegerlo.

Con ira, el ciborg rojizo pulverizó el medallón falso en su mano.

- Ya veras, todos ustedes pagaran por esto… empezando por…

- Ti, Sektor. – exclamó Frost clavando su daga de hielo en el cuello del robot.

Sektor comenzó a convulsionar mientras trataba de quitarse la daga de hielo, el aceite negro salía disparado desde su herida, parecía un golpe certero.

- Esto fue por engañarme y usarme. – dijo la cryomancer alejándose y dándole la espalda a su ahora enemigo.

La mujer de hielo pensó que el golpe había sido fatal, no podía estar más equivocada, el Tekunin se quitó la daga del cuello aun sangrando en aceite y con una puntería envidiable la arrojó contra su creadora, Sub-Zero intentó advertirle pero había sido tarde y cuchilla se clavó en la espalda de su ex alumna.

Con un grito de dolor, la traidora cayó al suelo malherida, su sangre roja ensuciaba la blanca nieve del suelo, Sub-Zero y Sareena se acercaron corriendo hacia ella.

- Frost…

- Lo siento maestro… usted me dio una segunda oportunidad y yo lo volví a traicionar, me dejé manipular nuevamente por mi codicia… me merezco la muerte…

- Resiste… Frost…

- No maestro, déjeme morir en paz, lamento haberle traído tantos problemas… lo siento mucho, perdóneme… - concluyó con su último aire antes de cerrar sus ojos azules.

- No me sorprende, traiciona una vez, traicionará siempre. – habló molesto Sektor con su hemorragia ya detenida.

- Cold… - dijo Sub-Zero a su mano derecha.

- Sí, maestro. – contestó él dándole el medallón.

Los poderes congelantes del gran maestro se duplicaron y olas polares invadieron su cuerpo cryomancer al sentir nuevamente su medallón del Dragón. Sus brazos volvieron a ponerse azules de las manos hasta los codos y su mirada se volvió blanca como la nevada que se intensificaba en aquel lugar.

- No…no es justo… no es justo… - se quejaba Sektor mirando la escena, mirando el medallón que él tanto deseaba tener.

- Parece que estas en problemas Sektor. – hablaba Quan Chi. – lamentablemente ya no puedo darte mi energía, así que te deseo buena suerte.

- ¡¿Qué?! ¡Tú te quedas aquí y pelearás a mi lado brujo de poca monta!

- Bueno… me quedaré un poco más… solo para ver cómo te hundes en la derrota.

Con furia Sub-Zero se arrojó contra Sektor, los dos colosos rodaron por el colchón de nieve, el Lin Kuei comenzó a golpear al Tekunin en su rostro haciéndole daño esta vez. Mientras tanto, Sareena, Jax y los demás siguieron enfrentándose a los soldados Tekunin. Con el esfuerzo de los Lin Kuei, en poco tiempo pudieron acabar con el clan del ciborg rojo.

Apenas pudo ponerse de pie, Sektor siguió recibiendo golpes de su enemigo, intentó usar sus lanzallamas pero Sub-Zero lo tomó de los brazos y con sus poderes de hielo los congeló impidiéndole utilizarlos.

- ¡Pasame a ese maldito! - hablaba Jax esperando.

De una patada Sub-Zero envió a su contrincante contra su amigo, quien lo golpeaba ferozmente con sus brazos de metal y luego le quebró la espalda con una llave de lucha libre. Sonya también pidió su turno y con fuertes patadas rompió parte del casco rojo del Tekunin, Stryker la acompañó golpeándolo con sus tonfas. Cyrax y Smoke colaboraron, Cyrax lo inmovilizó con su red y Smoke lo golpeaba sin cesar; por ultimo Cold se dio el gusto de congelarlo y luego darle una brutal patada voladora que lo derribó.

Sektor cayó derrotado, apenas podía moverse, cometió un terrible error al haberle devuelto su poder a Quan Chi y eso le costó la victoria.

- Perdiste Sektor… de nuevo… - hablaba Sub-Zero – Ya abandona tu idea de adueñarte del clan.

- Malditos… juro que volveré… tal vez no hoy… tal vez no mañana pero algún día…

- Y te estaremos esperando Sektor.

El ciborg desapareció junto con los restos de sus soldados, Quan Chi se dio vuelta y se dispuso a retirarse. Sin perder tiempo, nuestros héroes fueron en su búsqueda.

- ¡Quedate donde estas Quan Chi! – amenazó el gran maestro.

- No iras a ninguna parte. – añadió Sareena.

- Ah, Sareena, es una lástima que me hayas abandonado. – habló con naturalidad el brujo refiriéndose a la mujer demonio.

- Encontré el camino correcto Quan Chi, ya no te serviré más.

- ¿Sí? Veamos si tus amigas te hacen cambiar de opinión.

Dos nuevas figuras se hicieron presentes, dos mujeres de gran parecido fisico con Sareena dijeron presente, eran las antiguas compañeras de ella en la hermandad de las sombras.

- ¡Kia, Jataaka! – las reconoció inmediatamente.

- Hola "hermana" Sareena. – le respondieron ambas con un tono serio. – Ha cometido un terrible error al traicionarnos y ahora morirás.

- Bien dicho muchachas. – aceptó el hechicero. – Ah, y para tus amigos tengo otra sorpresa.

Con un conjuro un grupo de personajes siniestros aparecieron, era la mismísima hermandad de la sombras, el clan infernal de Netherealm.

- Jax, Cyrax, ustedes y los demás encárguense de la hermandad, yo me encargo de Quan Chi. – ordenó Sub-Zero, ellos aceptaron sin problemas.

Mientras los Lin Kueis y las fuerzas especiales ahora se medían contra guerreros más poderosos y feroces, Sub-Zero persiguió al brujo maligno varios metros hasta alcanzarlo.

- Sub-Zero… Scorpion ha desaparecido y me temo que tú has tenido algo que ver.

- Así es, le dije la verdad, que tú mataste a los Shirai Ryu, que tú fuiste el exterminador de su gente.

- Maldito seas… morirás, patético humano pero antes quiero encontrar a Scorpion… tú me dirás dónde está.

- Aquí estoy. - Contestó una voz espectral a sus espaldas, Quan Chi sintió el calor de una llama apareciendo detrás de él.

Fin del séptimo capitulo