Capítulo 8: La hermandad de las sombras

El hechicero no puedo evitar una muestra de asombro al contemplar al ninja espectral Scorpion, el hombre que él había manipulado por tanto tiempo y obligado a luchar contra los Lin Kueis. El guerrero de fuego tenía una mirada de profundo odio en sus ojos blancos y una de sus manos estaba lista para desenvainar una espada.

- ¡Scorpion, por fin te encuentro!

- Maldito seas Quan Chi, Sub-Zero me lo dijo todo… tú me manipulaste.

- Yo no te manipulé, yo te guíe y te entrené para que elimines a los Lin Kueis, los asesinos de tu clan.

- ¡Tú asesinaste a mi clan!

- ¡Eso es mentira, quiere engañarte!

- No. – se entrometió Sub-Zero. – Es la verdad, tú eres el que le está mintiendo, asúmelo brujo.

- Scorpion, yo te resucité para que vengaras a tu clan…

- No, lo hiciste para que exterminara a los Lin Kueis por ti. Me usaste, me quitaste todo, mi clan, mis amigos… mi familia.

El ninja espectral enmudeció unos segundos, solo dos palabras lo detuvieron, las repetía en su mente mientras su mirada asesina se hacía más y más amenazante contra su "maestro".

- ¡MI FAMILIA! – gritó desenvainando una de sus espadas y lanzándose contra el infame.

Como si estuvieran conectados, Sub-Zero creó su Kori Blade y se lanzó al ataque contra el hechicero. El ninja dorado le hizo un corte en el abdomen a su desprevenido rival mientras que el gran maestro le provocó un tajo en la espalda. Al verse atacado por ese remolino de hielo y fuego, el brujo se transportó. En pocos segundos volvió a aparecer cayendo encima de su antiguo aliado, una vez en el suelo comenzó a pisarlo pero una patada de Sub-Zero lo hizo retroceder.

Quan Chi lanzó un rayo verde en forma de cráneo que golpeó de lleno al ninja de hielo, quien se recompuso enseguida. Scorpion se levantó y volvió a la carga contra el enemigo en común ignorando a Sub-Zero. Un puñetazo envuelto en fuego del Shirai Ryu y una barrida de hielo del Lin Kuei bastaron para derribar al señor de Netherrealm.

Mientras tanto…

Sareena se veía obligada a enfrentar a dos de sus antiguas compañeras de la hermandad de las sombras Kia y Jataaka, la mujer demonio maldecía su suerte y no poder ayudar a Sub-Zero contra Quan Chi.

- Prepárate hermana… - habló Jataaka.

- …no tendremos piedad. – completó Kia.

- Vengan entonces. – las amenazó Sareena, lista para el combate. – No importa que sean dos contra una, las voy a destro…

- Dirás dos contra dos.

Sonya se metió en el medio para ayudar a su compañera, ahora el combate era más justo.

- ¿Y tu novio? – preguntó la mujer demonio

- Está con los demás encargándose del clan de Quan Chi.

Sin decir más, las cuatro féminas se entablaron en un duro combate. Sareena se enfrentaba a Kia mientras Sonya se las medía con Jataaka. La mujer demonio intentó sin éxito conectar un golpe que fue rechazado por su rival quien la contraatacó con un puntapié al rostro, la mujer cayó al piso blanco y acolchado por la nieve, se levantó para darse cuenta de la sangre que corría ahora sobre sus labios.

- Estas débil hermana, has pasado mucho tiempo con el Lin Kuei. – se reía Kia al ver a su ex compañera levantándose para propinarle una patada en el estómago.

La pobre mujer dio un grito ahogado tomándose el vientre, un segundo puntapié en la misma zona la volvió a derribar. Un tercer puntapié venía en camino pero fue frenado por las manos de la mujer demonio, quien se levantó velozmente, furiosa y de un puñetazo desorientó a su camarada para luego darle una feroz paliza; por su lado Sonya esquiva un par de ataques de sus enemiga y consigue "enrollar" sus piernas en el cuello de Jataaka para luego lentamente hacer presión hasta dejarla desmayada, pero no muerta.

Cyrax, Stryker, Cold, Smoke y Jax junto con los Lin Kueis trataban de mantener a rayas a los soldados con aspecto de pesadilla que provenían del infierno. Stryker derribo a dos con sus tonfas y a uno de un disparo, Cyrax mató a uno con su sierra y derrotó a otro con golpes de sus manos recubiertas en metal. Jax le aplastó la cabeza a uno de los fenómenos con sus manos biónicas, luego derribo a otro y le rompió el cuello de un pisotón, Cold congeló a tres con sus poderes congelantes y los destruyó a golpes; Smoke, haciéndose invisible logró matar a cuatro de esos monstruos. Con esfuerzo, los Lin Kueis comenzaban a emerger victoriosos de la batalla.

El festejo no era para menos, habían enfrentados a dos clanes peligrosos y sin embargo pudieron vencer con apenas unas pocas bajas, gracias a la colaboración de los agentes de fuerzas especiales.

Volviendo a Sub-Zero…

El brujo se levantaba como podía, las heridas del combate lo dejaron muy mal pero no por eso estaba derrotado. Con enojo golpeó a ambos ninjas, Scorpion soltó su espada y el maldito brujo aprovechó para tomarla e incapacitar a Sub-Zero haciéndole un profundo corte en la pierna, el Lin Kuei se arrodilló y vió la luz reflejándose en el acero de la espada.

- Que interesante Sub-Zero, a pesar de todo morirás por la espada de un Shirai Ryu. – exclamó Quan Chi listo para decapitar.

Un dolor punzante en el pecho distrajo al hombre de rostro blanco, soltó la espada al ver que tenía clavado el famoso arpón de Scorpion, a lo lejos vio a su enemigo con la mano envuelta en la cadena que en la punta estaba el Kunai que ahora tenía clavado en el pecho blanco como la nieve.

- ¡VEN AQUÍ! –gritó trayéndolo hacía él con fuerza.

Al estar a solo unos centímetros, el ninja espectral dio un gancho en vuelto en fuego que terminó de derribar al brujo de una vez.

Quan Chi no podía levantarse y vio como Scorpion se acercaba con la espada lista para terminar el trabajo de tanto tiempo, matar al asesino del Shirai Ryu.

- ¡Por mi clan… y mi familia! – gritó el ninja dorado con los ojos blancos mostrando ira.

- ¡No! – Se interpuso Sub-Zero congelando el brazo de su "compañero".

El espectro maldijo a más no poder, con una sonrisa el hechicero se transportó para no volver, con él se transportaron Kia, Jataaka y todos los miembros de la hermandad de las sombras, todos volvieron a Netherrealm.

- ¡¿Por qué?! – gritó Scorpion furioso atacando a Sub-Zero.

- Porque ahora no es el momento.

- ¡¿Qué?!

- Como me oíste, aún no le llegó la hora.

- ¿Y tú como sabes cuando debe morir?

- Lo vi en una premonición. – dijo recordando el sueño donde vio a Quan Chi junto a todos los demás villanos corriendo contra los guerreros de Raiden. – Supongo que aún no debe morir.

Con mucha furia el ninja espectral se retiró, no sin antes decir unas palabras.

- No te pongas en mi camino, Kuai Liang, Quan Chi debe pagar por todo lo que hizo y no quiero que me limites, de lo contrario seguiremos siendo enemigos.

- Si debemos volver a ser enemigos, lo seremos.

El ninja desapareció en una llamarada mientras que Sub-Zero comenzó a caminar, cojeando debido a su herida, por suerte en pocos metros encontró a la figura familiar de Sareena. El gran maestro abrazó fuertemente a su chica.

- Temí por tu vida. – dijo Sub-Zero.

- Yo también temí por la tuya. – contestó ella dándole un pequeño beso en los labios, cosa que hizo sin pensar y que se ruborizó luego de hacerlo.

Sonya, Kurtis, Cyrax, Jax y Smoke estaban cerca también.

- ¿Y Quan Chi?

- Se fue, Sareena, recibí una pequeña ayuda, les contaré todo pero primero quiero recuperar el cuerpo de Frost.

La sorpresa fue enorme al no hallar nada donde había quedado la pobre Frost, la que había vendido de nuevo su alma por el medallón y luego su vida por el Lin Kuei a ultimo momento.

Solo había una gran mancha de sangre y una nota, Sub-Zero la tomó entre sus manos, se notaba que había sido escrita con esfuerzo:

"Maestro, lamento mucho lo que hice, lo escribo desde mi alma dolida. Me alegra que Cold haya sido tan listo de hacer una réplica del medallón, porque la verdad en el fondo me sentía muy mal de haberlo traicionado nuevamente. Siento que mi mente cada vez se divide más, siento mi cerebro estallar de un segundo a otro, cada segundo la ambición me lleva a la locura y quiero evitarlo alejándome de usted, no quiero volver a tentarme, no quiero el medallón pero al mismo tiempo un deseo irresistible de tenerlo en mis manos me enloquece.

Seguramente nos volveremos a encontrar, tal vez como aliados, tal vez como enemigos, eso el tiempo lo dirá. Adiós maestro."

Kuai Liang quedó conmocionado al leer la nota de su ex discípula, la dobló y la guardó en su ropa, luego le pidió ayuda a Kurtis y a Cyrax para llevarlo al templo ya que su herida le impedía caminar cada vez más. La noche comenzaba a caer nuevamente cuando todos regresaron a la base Lin Kuei.

Fin del octavo capítulo

Bueno, un capitulo bastante corto y quizás muy carente de acción, pero ya para esta altura mi creatividad para las peleas ya era nula y me costaba mucho relatar combates en un fic tan largo, espero que lo entiendan.

Ahora el próximo capítulo será el final de la historia, espero no tardar mucho en concluir porque ya tengo un nuevo fic en mente. Nos vemos.

Ale93371.